jueves, 8 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
La serenidad
Por fin suprimí (de una vez y para siempre) el blog anterior: "Rapidito y de buen modo". Espero que con él se vaya el malestar. Se fueron 1500 entradas de alrededor de 5 años. ¿Quién era esa persona? Ya no soy esa persona, de verdad, ya no quiero.
Vamos a empezar otra vez, no puedo andar cargando toda mi vida a todas horas del día con pesar, es demasiado. Me agota, me quita el hambre, el sueño y la capacidad para disfrutar cualquier cosa. Me veo al espejo y me aterra ver las ojeras que traigo, nunca había estado tan pálida. ¿Han escuchado su propio palpitar aterrados porque va muy rápido? Sin mencionar la sensación de tener algún tipo de fiebre pero comprobar con el termómetro que tengo 34° cuando internet dice que deberían ser 36°. El clima llega a empeorar todo. La lluvia y el frío no ayudan.
Hay una sola que debemos recordar (según un librito que me dieron hace mucho):
"El ayer ya pasó, el mañana aún no ha llegado, de modo que sólo puedo vivir el día de hoy". Lamentarse por el pasado y preocuparse por el futuro que extrañamente pareciera haber quedado atrofiado por el pasado, que admito, se presenta en conjuntos extraños de culpa seguramente exagerados, o no, quién sabe, es casi tan malo como el asunto de la temperatura. Pensar en el aula donde hacen los exámenes profesionales me causa tanto malestar en parte por los malos recuerdos de cuando era estudiante y en parte por el terror adelantado, que no puedo comer. No soporto pensar en la Facultad. ¿Tan falta de gracia, accidentada y vergonzosa fue mi etapa como estudiante? Mis recuerdos y el blog me decían que sí. No puedo matar la voz maligna que habita en mi cabeza, pero al blog sí, por eso lo hice. Como sea, si es peor o no tan malo de la forma en que insiste en presentarse en mi cabeza, tengo que aceptarlo porque ya no lo puedo cambiar. Jane y Miss Crawford dicen que exagero. Probablemente tienen razón. Esperemos que después de eliminar el registro pueda levantarme un día de estos sin sentir que me caiga un mazo de culpa y auto-recriminación en la cabeza. Si no, no sé cómo le voy a hacer para funcionar otra vez. Desde hace un par de semanas que estoy atrofiada, tratando de calmar el dolor que traigo en el estómago. Yo sólo quiero ser feliz y estar bien. ¿No es lo que quiere todo el mundo? Quiero estar contenta y tranquila, nada más.
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