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lunes, 23 de enero de 2012

Una tragedia visual

Una cosa que siempre me ha consternado (y afligido) sobre los vestidores de mujeres es la facilidad que tienen las señoras para encuerarse. ¿Qué hay con eso? Uno va entrando con su maletita, el enorme traje de baño de los años 20's puesto, lista para meterse a nadar y ¡BAM! ¡UNA SEÑORA ENCUERADA! Caminando alegremente o inclinada poniéndose crema. ¡Es espantoso! Lo peor es que después de ir por una toalla y una llave para los lockers, resulta que enfrente de la puertita donde se lee el número que la señorita de las toallas le asignó a uno, está parada una señora, semidesnuda, sin intenciones de moverse hasta que acabe de untarse todas las chuches que necesite quién sabe para qué. No crean que estoy exagerando, no hablo de interiores, aunque también es muy común y no comprendo cómo le hace la gente para ponerse ropa interior tan fea, hablo de completa ausencia de ropa, la carne de fuera y nada de pudor. ¿Qué pasa?
El universo de la señoras es un completo misterio para mí. Otra duda; si se pasan las mañanas metidas en el lugar ese para hacer ejercicio, supongo que hacen ejercicio, entonces ¿por qué el despliegue de lonjas? No me lo explico, yo sólo voy a nadar. Quería pasar un rato ocupada y luchar para no ahogarse parecía buena idea. Es que soñé que el hispanista pasado por cloro ponía en su estado "en una relación" y se paseaba felizmente con su nueva novia por todas partes. Como cualquier acosadora silenciosa que se respete me desperté y fui a revisar, efectivamente decía "en una relación", nada más que no hay fotos de la afortunada. También me encontré correo nuevo de Mrs. Boss. Recibió la tesis y la leerá en unos días. Mientras, no tengo nada que hacer. Dice mi papá y mi hermana que no me preocupe por conseguir trabajo hasta que tenga el título, dicen que así será más fácil. No sé qué hacer. Me desespero pero al mismo tiempo la paranoia me ha impedido salir de mi casa en los últimos cuatro o cinco días, ni siquiera me animé a ir al cine con Jane, es que salía muy noche y ya no me arriesgo. La espantosa sensación de que afuera me acechan un montón de amenazas de las que no podré escapar no se me quita del todo. Lo intento de verdad, pero la angustia no termina de morirse. ¿Qué hacer conmigo misma? Nadar. Aunque tenga que abrirme camino con muchos trabajos entre el mar de señoras encueratrices, sólo quiero nadar.

No se requiere de mucho tiempo y hago todo lo posible para no estar fuera de mi casa por más de una hora. Es más, ni siquiera me baño ahí, la verdad es que la idea de bañarme en cualquier lugar que no sea mi casa me ha causado gran malestar casi siempre. Preferimos evitarlo, no me gustan las regaderas donde cualquiera puede pasar, me recuerda a los retiros en el convento que tenían las monjas en Cuautla. No se imagina usted lo angustiante que es meterse a bañar con un montón de niñas afuera que amenazan con ponerse a abrir puertas al azar por pura diversión. La pinches viejas creían que era divertido. Yo prefería esperar a que todas se hubieran metido y estuvieran ocupadas arreglándose para meterme a bañar. La paz y la tranquilidad son invaluables. 
Desafortunadamente, esquivar a las señoras del vestidor y sus carnes es necesario. Algo tengo que hacer con mi día y nadar parece buena idea, hasta el momento, así me distraigo un rato y agarro práctica en caso de verme perdida en altamar, uno nunca sabe cuando se puede hundir un crucero. 
"Siempre listos", decían los scouts.

lunes, 16 de enero de 2012

Le compré galletitas a una monja

La galletas estaban muy buenas. Por otro lado, al tercer día de regreso al lexapro todavía no sentimos ningún cambio. Dejé el antipsicótico pero decidí probar con el antidepresivo, a ver qué tal. A lo mejor es lo único que necesitamos para funcionar. La ansiedad sigue ahí, medio adormilada pero acosando. Andar en metro se ha vuelto muy complicado, antes me hacía sentir muy bien pero ahora las jornadas en el archivo me ponen de nervios. Recorrer el anden, subirse al camión y caminar el pequeño trayecto hasta el archivo significa pasar de sobresalto a sobresalto. Parece que lo único que escucho es asalto, tras asalto, muertos y violaciones en todos lados. ¡En todos lados, parece que es es una especie de ley de la nadie escapa! Caminando por la calle me sorprende la cantidad de escupitajos que hay a cada paso. Yo sé que son las obsesiones, que si la sensación de miedo y angustia por ser atacada a la mitad de la nada se fuera llegaría otra, así son y sé que son temporales, por eso las intento controlar pero ya ven que es difícil. Lo que me entristecía hace un par de días es que sólo hubiera dos opciones: obesidad o ansiedad. Chale...
Por eso pensé que debía mantenerme ocupada. Terapia ocupacional que le dicen y después de que un señor me detuvo hoy para preguntarme si era hija del señor archivista (?) pensé "creo que no parezco una investigadora seria" y me fui a buscar un par de cosas para empezar el make over. Les conté que saqué todas las playeras de muñequitos de mi closet? Sí, las guardé, por si algún día tengo sobrinos podrían gustarles. 
Nada más compré una blusa que por cierto me queda grande, pero si me veo obligada a recurrir a los antipsicóticos supongo que necesitaré ropa grande. Chale...
Ah, también conseguí zapatos de adulto, bueno, creo que parecen de adulto, no lo sé. Dando vueltas por las tiendas me preguntaba ¿qué usan los adultos? Ahora intentaré desprenderme de mis tenis al menos por un día.
Adiós mis queridos tenis, parece que están atrofiando mi madurez, según la señora psiquiatra, por eso me veo obligada a desplazarlos un poco. Pero eso sí, nunca duden de mi amor. Los quiero y son lo mejor que me ha pasado en la vida.
Adiós.

Nota: ¿Alguien sabe por qué diablos se me quedó en la cabeza la imágen de los campos de muerte/violación en la guerra de Bosnia? ¿atrocidades de guerra, de verdad? Qué diablos está mal conmigo... ah sí, estoy oficialmente loca, lo había olvidado. Damn.

Terapia- Abrazar a Rito y ver cosas brillantes. Abriré mi caja de aretes y después todo estará bien. No, ya sé, iré a ver a mi hermana para que abrace, eso funcionará. Después veré los aretes y escucharé música bonita. Una canción tal vez. Debería empezar a probar mis zapatos de adulto. Zapatos, eso hace feliz a todo el mundo. ¿No?

sábado, 14 de enero de 2012

Resoluciones de año nuevo

Después de otra noche de mal sueño decidí que no puedo ni voy a tomarme ese medicamento. No puedo. No tiene sentido que arruine una parte de mi vida que está bien para solucionar una imaginaria. Las obsesiones vienen y van, cada vez que me entre una tengo que pensar  que va a desaparecer, he tenido muy buenos tiempos donde no me atacan de repente y no voy a fastidiarme con 20 kilos de más nada más para quitarme la ansiedad. No tiene ningún sentido, estando gorda volvería a deprimirme de todas formas. Tengo que recordar la primera vez que me dieron zyprexa, tenía 18 años y extrañamente fue la alumna de la señora que me atiende ahora. Mi psiquiatra me da miedo, no puede ser. Se supone que la terapia me ayude no me que me de más ansiedad. No, tenemos que salir de esta solitos. Tenemos libros, tenemos introducción y conclusiones que acabar. No voy a tomarme esa madre que según leía en internet es basicamente una lobotomía química.
Mi querido lector; cuando la desesperación me ataque le advierto que vendré a refugiarme aquí. Todo va a estar bien. Por el momento vamos a limpiar el organismo. Se supone que esa madre se elimina después de 21 horas después de ingerirla.Vamos a darle 24 para estar más seguros. Me la tomé ayer como a las once. Eso significa que en dos horas estaremos limpios. Si la ansiedad aparece tomaremos cualquier otra cosa, pero no zyprexa. Tengo tafil, la otra madre que también es alprazolam y en todo caso voy a comprar el antidepresivo, pero el zyprexa me va a matar. Ya me pasó. Cuando tenía 18 años y me pasaba los días como en pausa, engordando hasta el punto en el que sólo usaba pants de los pumas. Ni siquiera recuerdo bien esa época, sólo se fue. No fue mucho tiempo pero me desgració de una forma brutal.
Ahora, desperdicié 680 pesos en las pastillas pero ya ni modo. Vamos a pensar en ella como en un recurso de emergencia. Si regresa alguna obsesión como la que nos hizo cerrar el blog por cierto tiempo me tomaré un cuartito, pero nada más y en una sola ocasión aislada, no lo agarraré de diario para que me fastidien el organismo que por primera vez está sano. ¡Es que te jode el metabolismo! Hace que procese las grasas para conseguir energía en lugar de los carbohidratos que se quedan almacenados o algo así. Yo me quedé en el cambio del metabolismo que no quiero.
¿Qué haré con la doctora? Ni modo, hacer cita en dos semanas, ir a verla y más me vale que me vea bien, ya saben, peinadita, bañada y descansada para que no se le ocurra mandarme esa madre de nuevo. Total, no tiene que saber que no me la tomé y si le digo que estoy bien y las obsesiones se fueron no tendría razón para tomarla.
Eso es, vamos a controlar esto solos: "Estoy bien", no hay ninguna obsesión. Lo único que tengo que hacer es mantenerme ocupada.
Vamos un día a la vez.

viernes, 13 de enero de 2012

Chapoteadero

Ya estuvo. Aguanté diez minutos, casi me ahogo varias veces, no lograba jalar nada de aire y la mayor parte del tiempo le dije a las señoras con las que compartía carril que mejor me adelantaran, pero lo logré.No me quiero ni imaginar lo malo que me salía, las brazadas de ahogado iban pa' todos lados pero tengo  que recordar que es necesario. El medicamento es bueno, pero que engorda y debo hacer todo lo que esté en mis manos para no volver a ser cachetona. Tengo que pensar en los vestidos que ya no cerrarán si no hago estas cosas. Me duelen las piernas, por cierto.
Ahora ¿qué haré? Conclusiones, terminar las conclusiones.
Tengo tapados los oídos, no fue muy agradable y el señor instructor que te vigila era un pelmazo de lo más desagradable pero al menos no me molestó.
Ahora falta que lo vuelva a hacer.


Las cosas que hago cuando son casi gratis me asombran, igual que las cosas que hago por dinero. Hice una tesis, por el amor de Dios. No, fue por el cash.


Tengo que contarles algo. Ayer, la psiquiatra me madreó muy feo. Dice que mis preocupaciones son ridículas y mi comportamiento del siglo XIX es ridículo, sin mencionar que considera que "me hago la niñita" para sentirme más segura, dijo que se ve hasta en la forma en que me visto (convers, blusa con estampado de buhos y suéter verde). Sobra decir que salí sintiéndome mierda. Claro, también me recetó más medicamentos. No sé que me dolió más, la reprobación (aunque en el momento fingí que estaba de acuerdo y a mí también me parecía absurdo) o la idea de que soy una enferma más y que necesitaré un medicamento toda mi vida para funcionar. Me sentí mal conmigo misma, como si estuviera defectuosa o mal hecha, como si fuera débil y chafa y cobarde. Debería poder controlar las obsesiones y no necesitar de una pastillita para que se vayan.Vean nada más lo que me están dando:

"La Olanzapina es un antipsicótico atípico, aprobado por la FDA para el tratamiento de la esquizofrenia el 30 del 9 de 1996;1 episodios depresivos asociados con el trastorno bipolar como parte de la formulación de Symbyax el 24 del 12 de 2003;2 episodios agudos de manía y tratamiento de mantenimiento del trastorno bipolar el 14 del 1 de 2004.3 Las formulaciones de la olanzapina son fabricadas y distribuidas por la compañía farmacéutica Eli Lilly, cuya patente expira en 2011."

No soy bipolar, ni esquizofrénica, nada más soy obsesiva. El 90% de los pacientes subió de peso, hasta un 7%. Chale... parece que no puedo hacer nada para evitarlo. ¿Tendré que subirme a una caminadora o algo así? La opción es el insomnio y las obsesiones. Claro, la solución es el medicamento y por supuesto salir a conseguir amigos y un trabajo. Me encanta que lo dice como si fuera una cosa atractiva. ¿Para qué necesito amigos nuevos? Supongo que en tres sesiones todavía no puede entender lo difícil que me resulta la idea. ¿Qué hacer conmigo misma? Ando como perdida, en uno de esos momentos en los que no sabes dónde estás ni por dónde deberías seguir caminando porque realmente no tienen ningún lugar a dónde ir, entonces te sigues derecho con la fea sensación de que debiste tomar alguna intersección que se te pasó y era muy importante.

Y la confusión sigue ahí.

No, ni madres, no voy a engordar entre 15 y 40 kilos. Ni madres.

miércoles, 11 de enero de 2012

El asunto del agradecimiento

Mi madre y hermana creen que los agradecimientos están mal. Chale... me siento como una de esas novias que se prueban el vestido de su sueños y tienen un montón de viejas alrededor diciéndoles que está feo. Es que no sé qué poner y tuve que recortar los agradecimientos de Fanny y Jane para que mi hermana no se sintiera. Si se ofendió porque el de Rito fuera el más largo, no quiero ni pensar lo que se enojaría si hubiera visto la versión original. Nota: Los nombres han sido cambiados por razones de seguridad:

"Agradecimientos
 Hace algún tiempo, el atravesar por todo el proceso que comienza en la entrega del proyecto de tesis y concluye el día del examen profesional parecía inconcebible pero el apoyo que recibí de diferentes lugares y personas que tuve la suerte de ir encontrando a lo largo del recorrido lo hicieron posible. Quisiera agradecer a todas aquellas personas que me ayudaron y apoyaron desde que la siguiente tesis era una mera idea difusa y mal formada hasta la redacción del último párrafo.
En primer lugar quisiera agradecer a mis padres, Jefe y Jefa, porque su cariño, soporte y confianza han sido siempre el motor de cada proyecto y cada pequeña locura. A mi hermana, siempre dispuesta a rescatarme y protegerme de las vicisitudes de la vida real, abrigándome siempre bien en caso de frío. A mi asesora, Mrs. Boss, por animarme a seguir adelante y marcarme los pasos con seguridad y gentileza.   A los integrantes del archivo ***, la Sra. coordinadora, secretaria consentida de todos, señor archivista, hija de secretaria consentida y señor Madero, por enseñarme paso a paso, todos los días, desde muy temprano en la mañana, cómo funciona un archivo y lo feliz que puede ser el llevar a cabo una jornada entre los legajos. A todo el personal del archivo de los vigilantes aterradores  y también del archivo elegante.
A mis amigas; Fanny, por acompañarme con una dosis de té, música y sabiduría en cada largo trayecto en el tráfico y por compartir siempre un café en la fuente de la biblioteca antes y después de cada clase, y a Jane, por recordarme que todo siempre es más fácil y colorido de lo que parece.
Por último, a Rito, el perrito callejerito, un pequeño milagro peludo que me dio su cariño incondicional desde el día en que nos encontramos, me despidió cada mañana antes de ir a la Universidad, me consoló después de los días de clase que fueron más difíciles, se revolcó y jugó sobre el borrador de cada capítulo y celebró la redacción de cada una de estas páginas conmigo".

Ya de por sí está cursísimo. Mi madre quiere que quite a Rito y mi hermana que lo recorte un poco o que ponga a más gente. No le gustó el suyo, ¿qué quería, que le pusiera "gracias por ser el viento bajo mis alas"? ¿"gracias por perseguir este sueño conmigo?
A ver, vamos a seguir intentándolo:
"En primer lugar quisiera agradecer a mis padres porque su cariño, soporte y confianza han sido siempre el motor de cada proyecto y cada pequeña locura, y a mi hermana,  siempre dispuesta a rescatarme y protegerme de las vicisitudes de la vida real. Gracias a los tres por cuidar siempre que esté bien abrigada y armada antes de salir a pelearme con el frío y el mundo".
No me gusta aquello de "pelearme", ni "el mundo", pero qué otra hay... ¿sobrevivir el horror de la vida cotidiana? ¿la calle? ¿la gente? ¿la maldad del ser humano? ¿los peligros de la ciudad? 
El mundo es lo único que se me ocurre. ¿Ya estuvo de cursi? ¿se notará la referencia a lo que dice mi papá al despedirse todas las mañanas? Claro, no puedo poner "vamos a darnos de chingadazos con la vida"? Eso sí que sería poco académico. 
Tal vez debería poner una mamada impersonal como las que he visto en casi todas las tesis, ya ni sé. Estoy en uno de esos momentos tan confusos y revueltos que ya soy incapaz de tomar decisiones sobre nada o evaluar absolutamente nada de forma coherente. ¿Qué haré mañana, iré al archivo o iré a nadar? ¿qué me da menos miedo? Tal vez la pregunta sería ¿qué me da más miedo como para querer sacarlo del camino de una vez?
Ya ni si siquiera sé eso.

"Caminar". A lo mejor funciona, veamos: "Gracias a los tres por cuidar que esté bien abrigada y armada antes de salir a caminar en el frío y en el mundo". ¿O se escuchará mejor "en el mundo y en el frío"? 
Confusión, pura confusión.

martes, 10 de enero de 2012

Ciencia en ningún lado

En Persuasión, uno de los hijos de Mary se le sube en la espalda a la pobre Anne Elliot que no puede sacarse al escuincle de encima. Por supuesto, como en toda maravillosa ficción, el capitán Wentworth se apiada de ella y se lo quita de encima. En la realidad de siempre, nadie me quitó al hijo del señor Madero de encima. Durante una hora su madre observó impávida como el chamaco se me trepaba en las piernas y se ponía a teclear sobre mi transcripción de programas de estudio antiguos. Vaya, ni siquiera le limpió los mocos. De acuerdo con mi experiencia como infante pegoste en la oficina de mi papá, la política de estas situaciones es jugar con el niño entre diez y quince minutos tras los cual aparece el padre responsable y se lo lleva. Hasta cuando lo bajé y le dije "ya me tengo que poner a copiar", se negó. Supongo que es mi culpa por dejar que jugara con mi celular y oyera mis audífonos, pero cuando se puso violento y fregón me sorprendió que su madre se hiciera la desentendida. Tuve que reprimirlo físicamente. Tenía una hora antes de que cerraran y un programa de estudios más que copiar y el escuincle, al que al principio consecuenté dejando que escribiera su nombre en mi computadora, se convirtió en un monstruo al que después de 40 minutos de estar intentando alejar de mis piernas y mi computadora tuve que cargar fuera del archivo con un chingo de trabajo porque se resistió con uñas y dientes. Digo "uñas" porque se agarró del escritorio y se negaba a dejarse arrastrar. Casi tira todos los papeles y casi me da un paro cardiaco. Me pataleó y peleó y tuve que cargarlo literalmente hablando. ¡Literalmente!
Una vez más, la protagonista de este cuento malo de humor negro sale del problema solita... una hora demasiado tarde para terminar su trabajo.
¿Que no ven que necesito terminar ese puto programa, copiar dos informes de alguna excursión y entregarlo pronto para finiquitar aquel asunto de la beca que ya se acabo y poder irme en paz?
Y como si no tuviera suficiente el conservador del museo que sospecho intenta tirarme la onda de alguna forma macabra me vio de lejos, no supe qué hacer, salude con la mano... ¡y se lo tomó como invitación para platicar! Yo estaba siendo cortés porque ya me había visto no era para que atravesara el patio y fuera a buscarme. Seguramente es una gran persona pero... no, no es una gran persona. Es un tipo como 20 años más grande que yo, con canas, sin dientes, arrugas y vitiligo que va a rondar a la única veinteañera de los alrededores porque me ve chiquita y pendeja. ¡NO SOY UN CANAPE! Ah... y podré ser chiquita pero no pendeja.
Y la verdadera respuesta al por qué no nos vemos si todavía ando por ahí no es porque él se encierre en sea lo que sea que haga y yo me encierre en el archivo, es porque lo evito y planeo seguir haciéndolo.
Estimado señor: Vaya tras la nueva damita de servicio social, se arregla mejor que yo y si se está encamando al monstruo ese que tiene por novio no ha de tener gran autoestima. ¡Ve por ella, galán!

Y el señor Madero, el oftalmólogo perverso y la damita del servicio social platican convencidísimos de congresos y publicaciones, muy entusiastas. Ella dice que le ha dado muchíiiiiiiisima flojera meter algo a un congreso porque su internet anda mal.

[El público estalla en risas de incredulidad y luego hace muesca de nauseas]

En el lado amable, Mrs. Boss me trajo un regalito de Orlando. ¿Ven por qué no le puedo dejar botadas las cosas? Por cierto, nuestra secretaria consentida me regaló una blusa y me mató un poco de emoción. "Oh, alguien pensó en mí". Ah no, ahora termino bien, aunque tenga que soportar la atmósfera de maldad e intriga que se respira en ese lugar desde hace unos meses.
 Y hubiera acabado si ayer no se me hubiera muerto el cable de la computadora con todo y pila o si hoy no hubiera sido atacada por el niño más seguro de sí mismo que he conocido en toda mi vida.
Todo el camino de regreso en metro tuve unas inexplicables ganas de llorar, todo se veía tan... hopeless. Ya saben, hay días en los que todo se ven más triste que otros, entonces entra el fatalismo y el miedo.
Y tengo esta desagradable sensación de que el chamaco me embarró sus mocos.
¿Era muy difícil limpiarlo? Él le dijo "mamá, tengo mocasines" y la madre no hizo nada. ¿Nada! Nunca volveré a sentir simpatía por la esposa del señor Madero nada más porque el señor es muy llevadito quién sabe con cuántas investigadoras feas.
Que se acabe y muera el mundo, no me importa. ¡SUFRAN, SUFRAN TODOS! Y ya no doy ni cinco pesos de limosna... bueno, nada más a los ancianos, pero que los ciegos del metro y los niños pedinches se vayan al carajo.

sábado, 7 de enero de 2012

Sobre la discriminación

Estoy acostumbrada a que me discriminen. Desde siempre, la familia de mi mamá, en la escuela, en las tiendas. La gente siempre encuentra una razón para hacer menos a los demás. En la escuela, si no te peinas y usas ropa de hombre eres de las feas y nadie quiere ni formarse detrás de ti, si al contrario, pasas mucho tiempo maquillándote y usas zapatos con moñitos, seguro eres una pendeja y no saber ni leer. En la vida, si no bebes ni fumas eres una ñoña, y luego, cuando fumas, eres una viciosa malvada y no falta la escuincla que hace ademán de no poder respirar por culpa del humo aunque esté parada a cinco metros de distancia. Y así nos vamos. La gente siempre se va a meter en lo que no le importa. Ah... y para comprar también. En algunos lugares me ven y me suben el precio, mientras que en otros suelen ignorarme de una forma tal que a veces me cuesta trabajo que reconozcan mi presencia. Ninguna de las dos me sorprende ya.
A mi hermana no le pasa, por eso hoy se sintió especialmente ofendida, sin mencionar que la pinche vieja que casi nos fastidió el día le dio en su punto débil: el peso.
Si algo le ha causado problemas a mi hermana es el peso. Desde la adolescencia osciló entre ser ligeramente cachetona y los bordes de la obesidad, pasando por todos los niveles intermedios. Mis padres lo intentaron todo:  doctores, gimnasios, entrenadores, dietistas, inyecciones y demás remedios mágicos. Al final yo creo que ella controla su peso como manifestación de su situación interna, como todos. Por otro lado, es como diría la gente "de huesos anchos", creo que porque tiene la espalda más ancha o algo así, ya sabes, una cosa de la constitución pero ahorita según yo se ve bien. No es una flaca, pero es una saludable talla diez, según mis cálculos, porque nunca sabremos la verdad. El peso de mi hermana y la edad de mi mamá son buenos ejemplos de lo que significa un "tabu" en mi casa. No se menciona, a menos que sea de forma velada y en boca del involucrado.
Por eso, hoy que buscábamos vestidos especiales por aquello de que su señor (peor-es-nada, tormento, sujeto involucrado en especie de relación interpersonal, movida, clinch, novio, etc.) va a venir a verla, la vendedora cagante que decidió no dejarla probarse nada en la tienda porque "todo viene muy chiquito" la sacó de quicio. ¡No la dejaba! Fue increíble ver cómo le decía "no" a cada cosa que mi hermana señalaba y la regresaba a su lugar. Le dio un vestido spandex espantoso y le dijo que era lo que le recomendaba, yo le dije que nos fuéramos pero se lo probó, le dijo que no le quedaba bien y nos despedimos con toda ecuanimidad. Al final, lo que más me sorprendió fue el que mi hermana nada le dijera "gracias" y se fuera sin la violencia usual. Supongo que fue porque le dio donde le duele. La he visto mentarle la madre a quien se le meta en la fila, a las vendedoras que me tratan mal por fachosa, a los meseros que no te atienden bien, a los cajeros y a todo tipo de  empleados de mostrador que no quieren cooperar, pero a esta la dejó viva y lo que siguió fue un coraje interno. 
¡Tan bien que la habíamos pasado!
Me levanté a las siete y media de la mañana en una vorágine de ansiedad-entusiasmo muy extraña, como si hubiera tomado 200 tazas de café y me hubiera metido cinco kilos de azúcar. Me levanté, me vestí, pinté un poco esa imagen ideal donde Richard Wolsley y yo huimos hacia el atardecer en compañía de Rito y Dolores, inventé dos temas nuevos para investigar en un escenario alterno de optimismo en el que puedo dedicarme a escribir de epidemias y hacer una carrera de ello, desayuné, preparé el té de apio y perejil que mi hermana toma todas las mañanas y corrí a su cuarto a consultar la locura de ideas en mi cabeza. Me dijo que necesitaba un vestido y quedamos en que buscaríamos su vestido y luego iríamos a cazar antigüedades. Fuimos a la construcción, metí la pata preguntándole al arquitecto cuántos riñones tendremos que vender para terminar la casa cuando él tiene (o tuvo) un tipo de cáncer relacionado (se me olvidó, perdón) y terminamos consumiendo enormes cantidades de comida árabe. En la tarjetitas de comentarios critiqué un poco al valet parking pero al final escribí: "El café turco tiene que ser lo mejor que le ha pasado al mundo".
Sonreíamos, éramos felices, estaba contenta y emocionada... hasta que la abuela perversa de la bruja del mago de Oz amenazó con destruir el día. Aparte de todo era una viejita de esas que se sienten señoras hip and cool pero tienen cara de bruja y el cabello blanco camuflajeado entre el tinte rubio.
Abandonamos el lugar y fuimos a las tiendas de rigor donde esperaba encontrar algo que arreglara el malestar, pero la cara de incomodidad, enojo y tristeza de mi hermana no se componía. Primero me conmovió (hice todo lo posible buscando el vestido ideal que no encontré) y después me enojó. ¡¿Acaso ELLA se iba a sentir mal por lo que opinara una pinche vieja ojete que seguramente mandaron a trabajar porque no la aguantaban en su casa?! La opinión retardada de la gente absurda no constituye la realidad.
No, no, ella le dice a las personas quienes son, no al revés. 
Al final, cuando ya me había resignado a que la bruja había arruinado el día mi hermana recobró el ánimo y el paseo siguió. 
Mañana se pintará los pies con henna y espero que el buen ánimo seguirá.
Si en unos días descubro que sigue sintiéndose mal, regresaré a esa tienda a buscar a esa bruja desgraciada y la voy a matar. ¿Me oyen? ¡La voy a matar!

Nota: La amenaza de muerte es una mera herramienta de higiene mental. Este blog no apoya el uso de la violencia y su autora no  pretende cometer ningún acto ilícito. Gracias.

lunes, 2 de enero de 2012

Detalles felices de las navidades

Sobre los muchos momentos incómodos de la navidad: ¿Les conté que mi tío es gran fan de los toros? Lo es. No se imaginan lo incómodo y molesto que fue el tener que defender la causa cuando salió el tema a la conversación. ¿Saben qué hizo en algún momento? Comparó las corridas de toros con castrar a un animal. De acuerdo con su razonamiento yo soy tan mala por castrar a Rito como los toreros. Entre otros comentarios, sobre la asistencia a los toros, salió con "es decisión de cada quien" y por supuesto me hicieron burla todo el fin de semana por no comer carne. De veras que yo no empecé. Por lo general soy muy respetuosa, por ejemplo, no le dije nada a la Sra. Weston sobre el hecho de que su novio haya comprado un perro de raza de +Kota en algo así como 14 000 pesos con el fin de cruzarlo y hacer negocio con los perritos. ¡No dije nada! Pero si empiezan no voy a negar que los toros no me gustan porque involucra la tortura y muerte de un animal. ¿Qué les digo, "ay, sí que padres son"? Ellos empiezan. "En ese lato hay carne", nada más para ver mi cara de terror aunque lo que tenga enfrente es obviamente pasta sin nada más que simple queso encima. Y luego, al salir de la cocina, empiezan con aquello de que cocinaron animales y pobres caritas y cosas por el estilo. Chale...
Ni siquiera tengo la esperanza de hacerlos entender pero al menos me gustaría que no me estuvieran chingando con el asunto.
La peor parte es que mi madre cree que la pasamos maravillosamente bien. Claro, yo tuve que aguantar el que mi abuela me estuviera chingue y jode con que estoy jorobada, la eterna cara de asco y el berrinche de mi prima porque no le llevamos buen reglo, el desprecio condescendiente de mi tía, la organizadora y el entusiasmo taurino de mi tío, pero ella se la pasó muy bien. Por suerte me quedan dos primos simpáticos que me salvaron de la desgracia varias veces. Claro, lo más probable es que sean medio taurinos, como su papá, pero al menos se lo guardaron y no me dijeron nada porque empiezo a sospechar que me quieren. Digo, el mayor creo que si debe tenerme afecto porque le echó muchas ganas para hacerme menos miserable la velada. Yo si le tengo cariño a los dos, en especial al mayor, creo que fue porque en su más tierna infancia me daba mucha ternura ver cómo le hacían exactamente lo mismo que a todos los que nacimos antes, ya sabe usted, la crítica, los regaños injustificados, la represión, la frialdad y la continua desaprobación, e intentaba hacer lo posible para que no se sintiera solo en una familia tan horrible. No sabe usted el suspiro de felicidad cuando después de un par de horas de escuchar el cascanueces (sí, mi tía puso música clásica en un ambiente de silencio incómodo), el berrinche de mi prima porque mi tía tuvo la audacia de salir a platicar con mi madre en lugar de peinarla y las críticas hacia mi pobre joroba escuché el timbre y supe que había llegado la caballería. Lo extraño es: ¿por qué sera que la única relación afectiva que pude establecer entre mis parientes fue con dos chamacos de 16 y 18 años respectivamente? Creo que sigo atrapada en la adolescencia.No sé, parece que la adolescencia y el mundo es un lugar extraño. Mi prima la nazi le contó a mi hermana que mi primo, el que sí es un ser humano, es un sujeto de lo peor, poco menos que una especie de sátiro degenerado, y el pobre se pasó un buen rato explicándole a mi hermana la verdad de sus líos amorosos para que no fuera a pensar mal. Yo no sé qué tanta verdad haya en los alegatos pero nótese que a mí no me contaron porque parece que la idea generalizada es que soy una mocha intolerante. Querido lector: No sé si sea mi culpa esa falsa concepción que se tiene sobre mi persona. Le juro que no soy mocha, no me doy baños de pureza y de veras no juzgo a la gente al azar. En general sólo uso el juicio como un arma en contra de la gente que me asusta porque soy insegura y necesito argumentos para defenderme de los demás. De verdad, todo el asunto del juicio es más broma y costumbre que otra cosa, no sé ni cómo me convertí en esta persona que todo mundo cree que es tan rígida. No lo soy, de verdad. Sólo soy egoísta, inmadura y tengo un montón de rasgos dignos de un sociopata o un adolescente, pero nada más.

You are not a teenager, so don't act like one.
¿Qué es eso, una canción? Siento una canción que se aproxima.

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Yo no sé, siempre regreso de ver a la familia de mi mamá sintiéndome en falta. ¿Escuchó mi tía cuando mi mamá ya con un par de copas encima me ofreció un cigarro? ¿Estoy muy gorda o muy flaca? ¿Comí suficiente, bebí decorosamente, dije algo mal, en qué me equivoqué? ¿Me veía muy mal, molesté a alguien? No sé, siempre regreso sintiéndome mal.
Cuando empiece la angustia es momento del medicamento.

domingo, 25 de diciembre de 2011

El regalo prometido

¡Feliz navidad! Espero que hayan tenido todos una feliz noche buena porque la mía fue espantosa y todo terminó en gritos, peleas y llanto. ¡Llegó Santa Clos!
 ¿Recuerdan que dije que Romeo y Julieta hicieron bien en suicidarse en lugar de pasar el resto de sus vidas en peleas familiares? Lo sostengo.
No voy a reparar en la tarde de tensión, tristeza y malestar que se produce siempre en estas fechas. Mi madre no sabe qué quisiera estar haciendo o con quién quisiera cenar, está sentida porque mis tías son muy ofensivas con ella porque fuma y la traen de encargo, pero no es feliz estando con nosotros y quisiera que mi papá se viera feliz por cenar con nosotras, lo que nunca pasa porque él preferiría ir con mi abuela a la fiesta que hacen sus primas y sobrinos. Frustración + rencor = ánimo chingaquedito. Mi papá ni siquiera se bañó ni compró regalos, pero eso es normal.
Lo malo es que después de una cena donde logramos esquivar los temas de conversación peligrosos y evitar a toda costa que cualquiera de los dos encontrara la excusa para armar problema, todo explotó por mi culpa. A las nueve de la noche, después de una cena incómoda en la que mi papá comió mecánicamente, yo tuve que manipular la copa de vino tinto de mi madre para evitar que el conflicto escalara, mi hermana compartió más información sobre su vida personal de la que quería saber y mi mamá estuvo a punto de explotar porque hablamos mal de sus hermanas, llegaron los regalos y no pude evitar que se me notara la decepción. Es que me sentí muchísimo y no pude evitar que se me notara, como que, sólo se me notó muchísimo.
No sé si les he contado, pero aunque suene muy frívolo y chafa, yo creo que el afecto se demuestra en las cosas que haces o das, más que nada en las que se dan. Uno no siempre sabe decir las cosas, ni articular o demostrarle a la gente que los quieres, que los conoces y que te importan, pero se puede hacer todo eso con los regalos.  Ya se imaginarán cómo me sentí cuando mi regalo de navidad fue un certificado de la gandhi, una tarjeta de iTunes y una falda rarísima que no es de mi talla. ¿UN CERTIFICADO DE REGALO? Digo, todos los regalo se agradecen, pero ¿un certificado de regalo? Mi papá ni siquiera me compró nada.
Supongo que no sería tan malo si no fuera porque yo estuve buscando por todos lados en cuanto me empecé a sentir mejor y pude pensar. Salí a recorrer la Condesa, donde encontré dos regalos, y luego las tiendas lejanas con ofertas que están en Cuatitlan Izcalli donde encontré otros dos,nunca había manejado sola en carretera, pero me aventé para conseguirle un regalo bueno a mi hermana que sí es elegante, ya sin contar con el regalo que conseguí hasta Perisur y el libro extra que conseguí cuando recorría tres tiendas de regalos para conseguir la envoltura perfecta para cada uno. Sobra decir que cada regalo tenía un pequeño mensaje simpático. Cada uno estaba pensado para ser perfecto para cada quien con base en sus gustos y todas aquellas pequeñas anécdotas que hayamos vivido juntos en algún punto. La envoltura también debía ser especial. ¡Recorrí tres tiendas de regalos! A mí ni me los envolvieron y la falda que me dio mi hermana no es de mi talla, y me dio la impresión de que lo había comprado de emergencia en el último momento. 
Se sintió pinche, es que... ni los envolvieron. Como puse cara de decepción y sorpresa mi hermana agarró otro regalo y me lo dio. ¿Qué creen que era? Una crema reafirmante. "¿Qué?" pregunté consternada y entonces confesó que en realidad era para ella.
Chale. Lo malo es que mi hermana se sintió mal y se enojó, como se puso de mal humor le contestó feo a mi tía en el teléfono y como el pleito original de mi madre es que no queremos a mis tías (que han probado ser capaces de colgarle el teléfono a sobrinas de 10 y 15 años que las llaman de urgencia porque "mi mamá se puso mal ¿qué hacemos?" porque están muy ocupadas y están hartas de los chantajes de la hermana loca y fumadora) le mentó la madre a mi hermana y armó un pleitazo porque no queremos a su familia y somos unas desgraciadas que le amargamos la vida. ¡Somos malas, malas! Entonces le fue a llorar a mi papá (aunque le había mentado la madre desde en la tarde porque según ella se quería ir con "su pinche madre") y como efectivamente mi señor padre preferiría pasar la navidad con su madre, primas y sobrinos, no con nosotras, le gritó a mi hermana... y oh Dios, se desató el infierno. En cuestión de unos momentos mi madre lloraba y gritaba, mi padre peleaba con mi hermana y yo sólo intentaba calmarlos a todos y pedir perdón porque fue mi culpa pero de veras no hice berrinche a propósito.
Es que esperaba algo bonito.
Bueno, al menos me dieron dinero de compensación.¿Saben qué significa eso? ¡Es hora de regalar el dinero! 
Tal vez sí existe Santa Clos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Los sentimientos más recónditos en mi tierno corazón

¿Saben qué es chistoso? Es como si no pudiera ni quisiera pensar. Es raro, muy raro andar por la vida pensando única y exclusivamente en una cosa inmediata. Al manejar rumbo a algún lugar lo que hay en la cabeza es "qué tráfico" o "que no se me pase la salida". Ningún recuerdo que no viene al caso ni el repaso de la historia de mi vida por secciones. Nada. Es como si todo lo pasado en verdad quedara atrás. Imagínense, pienso en episodios que me avergonzaban, como, no sé, aquella vez en que "alguien" mezcló demasiadas bebidas, salió corriendo y terminó vomitando el alma escondida detrás de un coche en alguno de los circuitos de Satélite o el baño de un Instituto de Investigaciones de lo más serias, y nada más pienso "ah caray, la juventud" en lugar de "soy una alcohólica asquerosa que no merece vivir". No, el recuerdo es efímero y lejano, no se siente como si hubiera pasado hace ratito y existieran 200 000 personas observando. El pensamientos se queda ahí unos segundos y después regresa a su cajón. No se va a ningún otro lado de paseo y no adquiere tintes ni  significados "fatalistas" como dijo la señora doctora de la otra vez. Igual que en alguna rara ocasión me acuerdo de repente del susto del bosque, pero en lugar de que me ataquen una serie de miedos, paranoias y preguntas ociosas, lo dejo ir rápido. Claro, se me ocurre un "ay, qué feo" pero nada pasó y ahora el susto se ve muy lejos, entonces lo descartó rápido y sigo mi camino, como los sustos automovilísticos, esos cuando vas en el coche y un cabrón borracho se te cierra y casi te cae encima pero con ayuda de buenos reflejos,  logras cambiar de carril correctamente para evitar una desgracia. ¿Ya saben? Ese exabrupto del corazón cuando en un chingadazo ves aparecer el coche, bajas la velocidad un poco, ves el espejo y das el volantazo.  El pendejo sigue corriendo como si llevara mustang y uno se queda murmurando por lo bajo "puto" o si se trata de Jane, gritándole  "pendejo" sólo para seguir felizmente el camino. Nadie se sienta a llorar porque "casi se estrella y me pudieron haber destrozado la defensa y entonces el coche se habría volteado y me habría quedado atorada con el cinturón de seguridad y cuando lo jalara me habría quedado paralítica y por eso estoy segura de que estoy condenada a chocar". ¿Quién en sus cabales piensa eso? Nadie. Sólo yo, porque estoy loca.
Fiu...
Regresas a tu casa, el coche está intacto y todo lo demás se queda atrás. ¿La tesis? Ya está, ya tengo sinodales y en lugar de que me acosen todo los pensamientos que solía tener (me van a suspender, nunca me repondré de la humillación, no voy a poder hablar, mejor lo cancelo) de repente no siento ninguna angustia, dolor de estómago, nervios, inquietud ni ataques de llanto al azar.De repente hasta se me hace una pendejada. Digo, la tesis la hice yo, debo acordarme.
Los anoté todos y me puse a hacer las preguntas que me quedaban por hacer. En el asunto de los sinodales pasó una cosa divertida. Cuando hacíamos la lista, Mrs. Boss de repente vio dos nombres y dijo "no, estos no los podemos poner juntos", porque resulta que fueron "amantes".  Pero no sólo eso, los dos estaban casados con otras personas cuando tuvieron su movida y cuando el esposo de la señora los cachó agarró al otro a golpes y al final fue un pleitazo de todos contra todos.
 ¿Creerán que me sentí decepcionada? Sí, me decepcioné, pero no de la historia sórdida de lo que ocurre entre académicos respetables, sino por no poderlos invitar. Soy capaz de boicotear mi examen profesional en aras de mi amor por el chisme. ¡Soy capaz!
Pero no.
No sé si en algún tiempo me arrepentiré, pero hasta el tercer día de medicación creo que no tengo mayores quejas que el dolor de cabeza. A ver cómo nos tratará la mañana.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Novelas nuevas

Me acabo de aventar los agradecimientos de la tesis. Nota; es un primer borrador, pero me puse cursi.  Supongo que lo estaré cambiando constantemente pero al menos ya escribí algo:

"Al entregar el último trabajo de investigación el hacer una tesis y atravesar por todo el proceso que implica el llegar al día del examen profesional parecía imposible y lo hubiera sido de no ser por aquellas personas que me alentaron y me ayudaron desde que el trabajo era una mera idea difusa y mal formada hasta la redacción del último párrafo. Mis padres, siendo los más cariñosos, pacientes y generosos benefactores y porristas, y mi hermana, siempre dispuesta a rescatarme cuando el mar de copias y fichas se volviera abrumador. A mi asesora, Mrs. Boss, sin cuya seguridad jamás me habría atrevido a intentar redactar un trabajo como este, por marcarme los pasos con gentileza y animarme a seguir adelante.  También quiero agradecer a todo el archivo de la ***, señora coordinadora, secretaria consentida, señor archivista, señor de la barba de madero y damita de mantenimiento hija de secretaria consentida, por enseñarme paso a paso, todos los días, desde muy temprano en la mañana, cómo funciona un archivo y lo feliz que puede ser el llevar a cabo una jornada entre los legajos. A mis mejores amigas; Fanny, por acompañarme con una buena dosis de sabiduría, té y música en cada largo trayecto en el periférico y compartir siempre un café en la fuente de la biblioteca antes de cada clase, incluso cuando parecía que el frío de las ocho de la mañana iba a impedirnos el movimiento, y a Jane, por recordarme que todo siempre es más fácil y colorido de lo que parece. Por último, a Rito, el perrito callejerito, un pequeño milagrito peludo y con patas que me dio su cariño incondicional desde que nos encontramos, me consoló después de cada día de clase difícil, se revolcó y jugó sobre cada borrador de cada capítulo y celebró la redacción de cada una de estas páginas conmigo."

Es cortito porque no tengo a nadie más. Sí, le agradecí a Rito. ¿No puedo? ¿Por qué chingados no?  Creo que desde el incidente del parque oscilo entre la cobardía y la valentía de una forma maniaca. A veces me hundo y luego se me ocurre "soy lo máximo". Las tardes y noches son insoportables, pero a lo largo del día tengo destellos de paz en los que pienso que debería estar contenta, agradecida y orgullosa. No duran mucho, pero esta montaña rusa emocional ya no tiene rumbo alguno. Ayer vi otro vestido que podría ser maravilloso para el examen. Es que, me gusta pensar que uno saca lo mejor de sí mismo en los momentos difíciles. Ya saben, en esos momentos en los que dices "este es, lo que más me temía" y de algún lado desconocido te sale la imperiosa necesidad de ganar. Nunca he sido de esas personas que quieren ganar cualquier cosa, pero en esos momentos en los que una persona te amenaza lo único que tienes en la cabeza, y en el cuerpo, es la imperiosa necesidad y convicción de ganar. Yo me temía que en un momento de peligro me ahogaría, me desmayaría (como Mrs. Palmer cuando la asaltaron) o me haría pipí, pero ya ven, sin querer fue todo lo contrario. Es raro cómo funciona el miedo, a largo plazo paraliza y a efecto inmediato te mueve en chinga loca.
Tal vez cuando esté en el examen profesional de repente me acordaré de todo y sólo estaré pensando "voy a ganar, voy a ganar". Y de alguna forma me las arreglaré. Si me dicen que 'no', dire 'de acuerdo con' y pelearé y pelearé hasta que se cansen y me suelten. Entonces me darán el título y ya veré qué hacer.
A ver cuánto me dura el optimismo.

Unas horas después el optimismo se fue al carajo. Hice cita con una señora psiquiatra mañana y mi madre se puso furiosa y me mentó la madre. Yo ya ni quería, es muy caro y no creo que me sirva de nada, pero pensé que una consulta no me podía dejar peor. Grave error. Lo que pasa es que mi madre quiere que sea doctor para que no compita por mi afecto. Se puso de verdad furiosa. El problema es que me daría mucha pena llegar con un señor y admitir: "Estoy obsesionada de una forma muy poco saludable con la virginidad y la pureza, por eso no puedo superar el que un tipo que estoy segura era un violador me haya amenazado con un pinche cutter chafa en el parque/bosque." ¡No le voy a decir eso a un señor! O quién sabe. Ni siquiera sé si se le voy a poder decir a una señora. Recuerdo todos los terapeutas, psicólogos y psiquiatras malvados a los que fui y se me quitan las ganas. La terapeuta familiar, la psicóloga fanática de Marilyn Manson, la psiquiatra que me diagnosticó bipolar en media hora y me medicó hasta los huesos. Chale... No se pierda en un futuro próximo:  Breve visita a la casa de la risa. ¿Superará la doctora de mañana a los anteriores, me medicará, me verá con escepticismo o sencillamente me echará la culpa de todo?
¡Ya no puedo esperar!

La mejoría del humor

Como sigo sin poder dormir y ya me aventé tres capítulos seguidos de Cadenas de amargura, decidí venir a platicar un ratito. ¿Qué les pareces? Bien. ¿Alguien había notado que el argumento de Corazón Salvaje se parece mucho al de Cumbres Borrascosas?
Así es, veamos. Catherine ama a Heathcliff, ¿cierto? pero no podría casarse con él porque la rebajaría y todo aquel asunto, entonces se casa con Linton y Heathcliff se va, se hace rico quién sabe por qué obscuros medios y regresa a buscarlos. ¿Alguien noto el paralelismo con la Aimee ama a Juan del diablo pero no puede casarse con ese desarrapado y se casa con el rico y elegante haciendo que el otro quiera vengarse? ¿Qué hace Heathcliff? raptarse a la güera virtuosa y elegante. Claro, de ahí solo sale tragedia, pero la señora Adams hace lo que cualquier escritor de fanfic haría... arreglarlo. No sé si le pasó a todos, pero yo estaba horrorizada cuando en el libro sacan las madrizas que le pone Heatcliff a la pobre Isabel. Uno se pregunta si no podían ser felices y ya. Ah, pues seguramente la señora Adams pensó lo mismo y se encargó de que Juan tuviera buen corazón en el fondo. Ya saben, hay de salvajes a salvajes. Aimee y Catherine tienen esta especie de calidad de "señora caprichosa que hace lo que quiere con los demás y sin embargo siempre la quieren más que a la buena". Por eso Aimee se muere como debe ser, recurso necesario para hacer a todos felices. De ahí, de esa breve consideración de madrugada podemos concluir que Corazón Salvaje bien podría ser una especie de fanfic de albores del siglo XX de la novela de la señorita Brontë.
Otro recurso para escribir telenovelas. Por ejemplo, no sería bueno armar una en la que Hamlet y Ofelia pudieran ser felices y marchar juntos al atardecer.  Es cuestión de ponerle Horacio y Fernanda a los personajes y evitar la locura y la muerte. No se me ocurre otra pareja para la que me hubiera gustado un final feliz cuando era más joven. Me hubiera gustado un final feliz para Eugenia Grandet, por ejemplo, pero tal vez ella esté mejor como está. Sola.

¿Quién más? Romeo y Julieta están bien como están, muertos. Aceptémoslo, sus vidas habrían sido miserables.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Señora Gollum

Otra de mis ex-compañeritas de primaria se casó hoy. Bueno, se está casando, me parece, pero ya ven qué rápidas son las personas para empezar a subir fotos a la red social consentida de todos. El vestido se parece mucho al de la última. Creo que todos se parecen. ¿Por qué será que a la gente no le gustan las mangas? No es como si tuvieran brazos esculturales. ¿Será porque piensan que se ven mejor las clavículas? No lo sé. De verdad no lo sé...
La Gollum ya también se casó, en estos días, creo. ¿Por qué casarse en diciembre? Tampoco tiene mucho sentido, hace frío. Quién sabe, a lo mejor ese es el encanto. No lo sé...

Ya encontré las fotos. Se casó. Caray, todo mundo se casa y es feliz por siempre en sus vidas perfectas, llenas de gente y cosas bonitas y maravillosas. Mrs. Weston fue. Con razón quería ir a tomar café, seguramente quiere regodearse en lo ganadoras que son ella y la Gollum.
No le voy a hablar, me voy a hacer mensa y fingiré que se me olvidó.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Como dijo Heidi

Rito se me enfermó. El miércoles tenía los pulmones congestionados y un poco de temperatura. No voy a reparar en lo traumático que debió haber sido para él que le tomaran la temperatura, sólo diremos que espero que con amor y terapia se recupere. Me cobraron, por supuesto, por la consulta y una inyección con instrucciones de regresar al día siguiente, no lo pude llevar el jueves por culpa de mi madre y hermana que necesitaban peinadora y maquillista gratis para irse a pasear. Ayer que regresé a revisión me sacaron más dinero en otra inyección que ni se molestaron en decirme qué era. Me dijeron que regresara hoy. No sé si yo lo contagié a él o viceversa, pero desde ayer en la noche tenía la extraña sensación de tener frío de ese que cala en cada parte del cuerpo y sin embargo tener la cara hirviendo, aparte de los estornudos, la fluidez nasal y la tos.  A Rito le mandaron más medicinas (¿no me las podían haber mandado desde el miércoles?) y ahora ya sólo reposamos mientras me pregunto si por fin me dará influenza aniquilante para que se acabe mi angustia por el futuro incierto. Entre pagar el agua y la enfermedad inesperada de Rito se me fue el último cheque que deposité como parte de mis ahorros para el periodo de desempleo que se acerca.

Por favor Dios mío, mátame de una vez.

En caso de que el Señor me haga caso quiero dejar algunas instrucciones: Mi ropa será distribuida entre Jane y Kitty, lo mismo con los sombreros, los anillos y los collares. Los guantes y los broches son de Jane y las diademas de Kitty. Las joyas buenas se van conmigo, lo mismo con las bolsas que valgan la pena y los vestidos que haya adquirido recientemente, el rosa en el que seguramente ya no entro, el verde de pajaritos y el azul de moño en el cuello, no quiero a mis primas nacional socialistas cerca de mis cosas. Le dejo la custodia de Rito a mi hermana, que sé que no lo cuidará todo el día pero es capaz de contratar una niñera, lo que me parece muy bien, y quisiera que me enterraran con las llaves de mi coche y el vestido de terciopelo verde que tengo reservado para una ocasión especial. El examen profesional o mi velorio, cualquiera de las dos me parece acertado.  Si pueden buscar a Bradley Baumkirchner y decirle que lo amé con locura durante los pocos capítulos en los que estuvo en Project Runway también estaría bien. Ya saben, sólo para descargar mi corazón. ¡Es que era tan lindo!

Ahora sí, me puedo ir en paz.

(Nota: ¿acaba de temblar? ¡Acaba de temblar!)

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuidado profesional

¿Les he contado de mi problema con los que ocuparon mi vacío lugar? Es que de veras no hacen nada. Yo llegaba todos los putos días a las nueve de la mañana y me iba a las dos. Siempre avisaba si no podía ir o si me iba temprano, aunque fueran  15 pinches minutos me los descontaban y no me dieron las horas de la influenza. Trabajé un chingo y todo para que ahora me salga el señor Madero con que todo estaba mal. Por el contrario, después de aventarme tres días seguidos revisando ficheros y legajos como degenerada he descubierto que estos muchachos llegan a la una de la tarde (¡a la una, 1:00, 13:00, pasado el medio día, cuando tocan las campanas de la catedral!) y se sientan a jugar en la computadora.
¡Estoy escandalizada! Y a mí me reclamaban haberme llegado a dormir dos putas veces porque tenía que salir a las siete y media de la mañana de mi casa para llegar a tiempo con todo y que el insomnio a veces me ataca más gachamente que otras. ¡Qué huevos! Admito que pueden ser celos pero me cae gordo el asunto. ¿Yo tuve que soportar frío, dolor de espalda, daño en la vista, ligero acoso sexual y polvo metido hasta el cerebro para que estos chamacos consigan la liberación de su servicio pasándosela como reyes?
Y todo para que el señor Madero tenga los huevos de hacer menos mi trabajo... ¡qué poca madre!
Pero hoy mi corazón se ha transformado. Siento lástima por esas personas,  al menos por la señora.
El señor archivista ya me había contado que los jóvenes del servicio eran "amigos cariñosos" pero yo no lo creía, basada principalmente en que el sujeto es feo como el hambre y la pobreza juntos. Vaya, no sólo  es feo, es repulsivo por partes y en conjunto. Por eso, viéndolos trabajar no me imaginaba que ella de veras estuviera dispuesta a soportar que semejante monstruo respirara en su mismo espacio vital, en especial porque no tiene bonita personalidad y a pesar de sus poses de intelectual/ investigador tampoco es  un dechado de sabiduría. La otra vez se puso a aconsejar a no sé qué usuario sobre bibliografía y me horrorizó cacharlo en la inocencia. ¿En serio, ese libro es lo único que se te ocurrió, por que no lo mandas a la enciclopedia de una vez?Lo extraño es que a él le dan crédito por ser hombre, ser feo y tener lentes de ñoño (que dudo que los necesite tanto como yo, cuando era ciega con mis 6.75 dioptrías) mientras que a mí me ven siempre con cara de ternurita cuando hablo y me descartan de una forma brutal,me gusta pensar que por mis cabellos largos y tonito de babosa, aunque luego llegue alguien con autoridad y termine diciendo exactamente lo mismo que dije yo. Ah, pero entonces sí parece que escuchan.
De cualquier forma ya me desvié. Estaba en la falta de virtudes de este hombre, que repito, hoy demostró que aparte de feo, chafa, desagradable y mediano (ni alto es) es una completa basura.
¿Saben de qué se trató la conversación? Pues de cómo se reconcilió con la señora ayer y se fueron a comer, tomaron cervezas, se metieron a un hotel y se quedaron ahí toda la noche y hoy en la mañana ella se fue a trabajar y le encargó sus cosas porque no quería andarlas cargando pero al rato llegaba. Ah, y claro, las mujeres siempre están locas y nadie las entiende.
¡Oh por Dios!¡Pobre desgraciada!
Ellos hablaban y yo me las arreglé para medio escuchar y descifrar la letra del último programa que tenía que copiar al mismo tiempo. ¡Qué horror! Es que no lo puedo creer. No sólo soporta que el monstruo de la laguna negra le ponga sus asquerosas aletas encima ahora tiene que ir a trabajar todos los días sin imaginarse que todos saben que se mete alegremente a hoteles con dicho monstruo. Por lo general pensaría que el cuate lo inventó todo (todos sabemos que los hombres inventan todo tipo de cosas y que siempre hay ingenuos que le creen a sus fanfarronadas, especialmente en las escuelas y los lugares de trabajo, vaya, yo misma he repetido historias muy dudosas nada más por malvada y a veces, cuando me ataca la paranoia, me pregunto si no habrá alguna historia falsa circulando sobre mí) pero me temo que esta horrenda historia sea verdad porque el señor archivista me había contado que los había visto besuqueandose cuando fueron todos a la cantina. Sin contar con que salen abrazados en sus respectivas fotos de perfil. ¡Oh Dios! Yo lo entendería si la pobre estuviera en una de esas etapas donde la decepción y la soledad empujan a cualquiera a considerar al "buen amigo", que aunque no provoca absolutamente ninguna sensación especial en el corsé al menos no produce repulsión o asco (aunque me pregunto cómo es que no le da asco), después de todo hemos sido testigos de los horribles efectos del "rebound" en quienes más queremos,pero parece que es una de esas relaciones en serio que terminan en hoteles. ¿Qué putas, hay algo peor? Pobrecilla.
Querida amiga:
Ya sé que me estás intentando bajar la chamba con Mrs. Boss bajo la impresión errónea que tiene el señor Madero de que yo me propongo que dicha señora se convierta en mi "madrina", como dicen ellos. En primer lugar quisiera decirte que no es el caso. Mi beca ya se acaba este mes y después iré a buscarme un trabajo en la vida real, no ando persiguiendo nada en su divino departamento y no quiero padrinos ni nada por el estilo. Gracias a la señal que me mandó Dios (¿el mismísimo santo esperándome afuera del archivo?Come on!) no me echaré para atrás con todo el asunto de la tesis que de todos modos ya entregué pero en cuanto consiga ese título (¡creo en los milagros! ¡creo en los milagros!) no sabrán más de mí. No te guardo rencor.Por eso mismo me atrevo a recomendarte algo. Tú vales mucho y aparte de ese color de cabello chillón que traes de verdad no creo que seas fea. En esas circunstancias te suplico que huyas de este hombre rápido. De veras, yo creo firmemente en darle una oportunidad (con una, si la arruina, se acabó) a quien le  eche ganas, es decir, que te adule incansablemente por un tiempo apropiado, digamos, entre dos y cinco años. Un comida, una cena, ir al cine, vaya, si aguantas el asco y le quieres dejar un beso como prueba de que lo intentaste no hay gran pierde, pero meterte a hoteles con semejante bestia que en colmo de la patanería va a contárselo alegremente a la gente con la que trabajas es el colmo de la auto-agresión. Si se trata de canalizar tendencia autodestructivas ¿no puedes desarrollar un problema con la bebida, dejar de comer o  hacerte daño con objetos punzcortantes como cualquier persona normal? ¡Te mereces algo mejor!
 A lo mejor esto cuenta como abuso emocional. Este hombre te está agrediendo al ser quién es.  

 Medítalo, ponte en contacto con tu espiritualidad y sal de esta fea situación, tú puedes.
Queda muy tuya.
Jimena

¿Cuándo se detendrá la locura?
Mis ex-compañeritas de primaria se casan con Cuasimodo y ahora la de servicio social se embolsa malencarados que bien podrían parecer maras salvatruchas en hoteles del centro de la Ciudad.

¿Saben qué? Olvídenlo, ya no hay solución. Dios, recuerdo que había prometido una gran ola de muerte y destrucción que acabaría con los errores de esta raza humana. Bueno, la necesitamos y la necesitamos pronto.
¡Por favor!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Con todo y perritos

Cuando salí del archivo me encontré al mismísimo santo patrón de mi hospital junto a un oxxo. En la mañana no estaba y nunca lo había visto ahí. ¿Es una señal? ¿Dios, quieres decirme algo? ¡Tiene que ser una señal!

martes, 6 de diciembre de 2011

La enfermedad

Ay, un señor historiador me interroga sobre mi estatus académico en pleno muro de la red social consentida de todos. ¿Por qué? Ay ¿qué le pongo? no quiero responder pero no quiero ser grosera aunque nunca pueda evitarlo y siempre suene así. Damn.
Por otro lado, me entró otra crisis fea de miedo e inseguridad. Mrs. Boss me escribió de último momento para que buscara una cosa más, peor no fue en el archivo silencioso, sino en el otro, donde cobraba el cheque, donde hice el servicio social y desafortunadamente, donde está el señor de la barba de Madero. 
Chale. La peor parte es que el señor sigue con sus "chistes." Si estoy hablando de tesis y exámenes profesionales con otra señora, ¿por qué se mete a decir "ya no te preocupes, de todos modos vas a reprobar". ¿Qué putas le pasa? Ni siquiera hablo con él. No estoy hablando con él, le huyo lo más posible y de todos modos hace una de esas mamadas en cuanto puede.
No sé si de veras yo me lo estoy tomando a pecho (ya saben, todo aquello de que soy muy sensible y no sé qué más) o efectivamente está especialmente ofensivo conmigo. También sé que no debería sentirme mal... pero al final sí me siento mal y me empieza a entrar el miedo y esa fea sensación de que me van a destruir en el examen. No quiero pasar una gran humillación, como que me reprueben, enfrente de mi papá. Tengo miedo. Y también me imagino a mi mamá esparciendo la noticia de que me titulo con todo mundo, mis tías y sus amigas, para que a la mera hora tenga que decir "no, la dejaron suspendida y le dieron otra fecha para que haga el examen". Y me asusto y lloro. Creo que al final lo que me afecta es esa sensación de estar sola en esto.  Ay ¿por qué no me mandaron al otro archivo del que me despedí con tanto cariño la semana pasada? Ah, sí, porque ya cerró. ¿Habrá forma de echarme para atrás? Cancelar todo y decirle a Mrs. Boss que no puedo, que de veras no puedo, no tiene sentido seguir con el trámite. Le voy a preguntar, a lo mejor con entregarla ya le sirve para su informe del proyecto y no tengo que seguir con esto. Sí, eso haré, preguntaré como que no quiere la cosa a ver si hay ruta de escape. Se siente refeo estar en uno de esos momentos en los que te cansas de caminar y te tienes que sentar en la banqueta a sentirte perdido.
Ay, ojala pudiera dormir, estoy cansada. Me quiero quedar sentada en la banqueta para siempre. Creo que aparte de todo, me enfermé y tengo temperatura.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Más remedios




Un pequeño remedio

¿Qué creen? Me pasó la cosa más extraña del mundo. Vi a un perro ir a misa. No es broma, no es un chiste, un perro fue a misa.
Así va el cuento; andaba yo por la vida sin nada qué hacer, aunque en teoría Mrs. Boss me encargó algunas cosas del archivo pero como abrí mi correo muy tarde ya no me daba tiempo entonces fui a ver la construcción esa que ya se estancó y no avanza nada. Parece que perritos necesitados se han metido de vez en cuando a la casa y el maestro señor constructor que es el que se queda a dormir me contó que tuvo que luchar con ellos y que una vez lo persiguieron. Le pedí con todo mi corazón que no los lastimara. En cuanto a la víbora asquerosa que se encontró en la barranca me dio mucho gusto saber que la mató. Las serpientes no cuentan como creaciones de Dios y aunque admito que mi odio por ellas es profundo e irracional prefiero verlas muertas. No quiero ni imaginar que mi pobre hijo y yo tengamos que vivir en el miedo si es que llegamos a mudarnos, pero eso lo veo cada vez más difícil.
¿En qué estaba? En la misa, claro. No quería andar en mi casa nada más estorbándole a Flor, entonces me fui a la iglesia. Estaba muy metida en mi asunto cuando empezaron a sonar las campanas y en un chingadazo noté que era hora de la misa. Como ya había salido el padre me dio pena levantarme e irme, considerando que había poquita gente, pero entonces vi a una señora entrar a la iglesia seguida de un perrito blanco. No traía cadena, ni collar y sólo la seguía. Por un momento me pregunté si sería un callejerito, pero parecía estar muy pegado a la señora. No crean que era una señora mamona de esas que traen perritos en la bolsa como si fueran accesorios. Era una señora grande, gordita y de pelo corto, un poco grisaceo y peinado con gel, de esas que andan en falda de lapiz, blusa de punto, zapatos de monjita y delantal floreado. Entró con el paso que caracteriza a esas señoras, ya saben, como si no estuvieran viendo nada ni a nadie, por eso no sabía bien sí de verdad iba con ella el perro. No fue hasta que se sentó en una de las bancas de enfrente y el perrito se subió y se sentó a su lado que entendí que efectivamente era suyo. Una sola vez, cuando la señora regresó de comulgar, vi al  perrito levantarse y rascarle el brazo pero en cuestión de un segundito la cabecita de pelo blanco volvió  a desaparecer, entonces supongo que se volvió a sentar.
Yo estaba hipnotizada.
Me quedé en la misa. Canté un poco, recé, solté los pocos pesos que traía, le dí fraternalmente la paz a las pocas personas que tenía alrededor y aunque estaba decidida a comulgar a la mera hora me dio pena porque no me acuerdo de lo que se supone que debo decir antes de recibir la hostia y me quedé en mi lugar hasta que se acabó la misa.
Entonces, la señora salió de la iglesia seguida por el perrito, que se detuvo un instante en una maceta para marcarla, y se fueron. 

Fue inusual, pero tiene todo el sentido del mundo. Desde hace mucho uno de mis grandes desacuerdo religiosos con mi abuela ha sido toda la cuestión del alma de los animales. Para mi abuela, católica recalcitrante hasta grados enfermizos, algunas cosas no están abiertas a discusión. Según ella y sus amigos generacionales y eclesiástico, los animales no tienen alma y por eso no importan tanto como nosotros. Ella misma abandonó a uno en la carretera. Se me hace terrible pero recordemos que ella considera que las verdaderas víctimas de todo el asunto de la pederastía en la iglesia son los curas, que "pobrecitos, están enfermos" y no creo que a sus 80 años de vida vaya a cambiar. Me horroriza pero lo entiendo,  después de todo la iglesia es su mejor amiga y la mayor parte de su familia y vida. Cuando murió mi bisabuelo (asesinado, por cierto, luego por eso mi madre cree en maldiciones),uno de los huerfanitos se fue al seminario a ser sacerdote, otra se fue al convento y mi abuela se fue a vivir con su tío el cura.  Hablando de la tía abuela, pobrecilla se emocionó toda cuando se me ocurrió aquella idea loca de hacerme monja. Qué bueno que esas ideas estúpidas no me duran mucho tiempo. Me niego a renunciar a la vanidad. No voy a trapear y no voy a cortarme el pelo. Perdóname Dios.
Esa misma tía abuela le decía a mi abuelo que como Dios le había dado tantas hijas tenía que darle una como esposa. ¿Y saben qué respondía? "Si él me las dio ahora que se aguante". Pobre, se murió como a los treinta y algo en un accidente de coche bastante triste. Como venía el sexto (¿o séptimo?) hijo en camino compró una camioneta para acomodarlos a todos y se fue a probarla a la carretera. Bueno, el resto de la historia sobra.
¿En qué estaba?
Ah sí, el alma de los animales. Me niego y me rehúso a creer que no la tengan. De hecho, si vamos a creer en el alma no puede haber ser con alma más pura que un animal. Nada más hay que tomar a un perrito en brazos y verlo a los ojos para darse cuenta: "pequeño, si tu eres un milagro no sé qué más pueda serlo". Bajo esas circunstancias me parece la cosa más natural el que un perrito vaya a misa y se siente en las bancas de hasta enfrente. Él no tiene pecados de que avergonzarse. 

No sé si fue el perro, pero creo que es la primera vez que la misa se me fue rapídisimo y creo que hasta la disfruté. En una de esas regreso.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Una pequeña oración

No tengo vergüenza.

Querido Dios:  Prometo no comprar ni un vestido más. Estoy perfectamente consciente de que esto ya es pecado y me arrepiento de todo corazón. Aunque no me arrepiento de los vestidos, son maravillosos, pero me arrepiento del exceso pues... bueno, tal vez sí dudo de la adquisición del vestido rosa que me queda tan ajustado que si respiro se rompe, pero nada más. No, no quiero engañarte Dios, tampoco me arrepiento de ese. Total, no respiro y ya. Yo sé que no es justificación pero ayer tuve un día feo y complicado y necesitaba consuelo. Por otro lado, si no me consiento yo... ¿quién?
De todos modos prometo no comprar ni uno más.

Queda muy tuya.
Jimena