viernes, 30 de marzo de 2012

The Sneezing Baby Panda

Lentes antiguos

¿Saben qué me pone triste? Comprobar que jamás seré normal o será tal vez que las opciones se ven limitadas y no veo por dónde salga un poquito de luz. Por un lado, el medicamento bueno, efectivo y de precio razonable tiene los peores efectos secundarios del mundo y parece que básicamente te jode de una forma extraordinaria. Por otro lado, el segundo, en el que habíamos puesto nuestra confianza, falló miserablemente en cuanto nos tuvimos que enfrentar a un poquito de tensión. La obsesión se nos disparó gachamente el lunes y aunque la bajamos con ayuda de medicamento #1, sólo lo usamos un par de días antes de regresar al regimen que se supone que seguimos. El antidepresivo en la mañana y el antipsicótico con unas gotitas de clonazepam en la noche. Soy una maldita farmacia. ¿Y todo para qué? (favor de no insertar la canción aquí), si regresaron todos esas sensaciones de las que creímos que nos habíamos despedido química y mágicamente. ¿Vergüenza, desesperanzas, tristeza inexplicable, angustia? ¡Todas están ahí! y me parece increíble que hace un par de semanas sintiera que podía hacer lo que se me hinchara la gana porque al final de cuentas es mi vida y como soy padrísima tengo derechos. ¿Qué diablos? ¿cómo pasé de eso a intentar escarbar con las uñas un hoyo suficientemente grande para esconderme?
La Dra. Pills había mencionado otra opción, pero investigando un poco, el medicamento #3 es casi los mismo que el #2 y la única razón por la que existe es porque la patente está a punto de expirar y la compañía farmacéutica tenía que inventar algo. Entonces podemos concluir que probablemente sirva de lo mismo que el #2 y seguramente es ridículamente caro. Y al final todos tienen efectos secundarios, incluyendo algunos simpatiquísimos como lactancia espontánea, nerviosismo, aumento de peso, aceleración del pulso cardiaco (o algo así) y, mi favorito,  hipersalivación.(Siempre quise convertirme en esas personas que se quedan viendo fijamente hacia el vacío con la boca abierta y el hilo de saliva escapándoseles por la comisura de los labios. Yay!)
Y no sé qué hacer, de repente me dan ganas de mandar todo al carajo. No más Dra. Pills y no más farmacia, estoy hasta la madre. Pero no sé cómo darle el cortón y desaparecer, ojala fuera tan fácil. Extrañamente, lo único que se me hizo fácil esta semana fue responderle a Mr. Elliot. "Sí bueno, no estoy muerta pero no te daré mi teléfono y no quiero ir a tomar café aunque en lugar de decírtelo simplemente lo evadiré con preguntas", bueno, con mejores palabras y estilo. Tal vez no recuerden a Mr. Elliot, un caballero que en algún momento contemplamos como posibilidad viable ante la desesperación de estar a punto de terminar la carrera y seguir sola. Claro, lo pensamos seriamente alrededor de tres o cuatro días pero como en toda buena novela de Jane Austen, la protagonista descubre a tiempo que era sólo su vanidad, y no su corazón, la que se sentía halagada por el cortejo de un Mr. Churchill cualquiera y se da cuenta que el efímero coqueteo fue una completa pérdida de tiempo. Traduciendo: No freakin' way!, gracias pero no gracias, no nos llames, nosotros nos ponemos en contacto contigo. 
Y corre a seguir sola y convertirse en una solterona como debe ser. 
Desafortunadamente Mr. Elliot parece decidido a encontrar a Anne Elliot a pesar de sus sutiles pero continuos rechazos hasta que la pobre le contesta con amabilidad pero con el mismo tono evasivo que funcionó con el interesado anterior, que por cierto, me sentía culpable por rechazar al joven compañero de historia (no se me ocurre qué nombre austeniano podría tener) que me escribió hace poco para decirme que había estado pensando en mí y qué tenía ganas de verme y la vida y la chingada.  Si hubiéramos sido amigos de verdad lo entendería (si fuera mi amigo el mayista o el caballero victoriano, los único que considero que efectivamente fueron mis cuates, lo entendería) pero siendo un personaje que me interceptó una vez en el pasillo para preguntar si era yo la que me había metido por error a su salón anteriormente y a partir de ahí tuvo actitudes muy sospechosas con cara de cortejo, le vi cara de invitación formal a cita en regla. Como sea saqué un discurso amable y evasivo sintiéndome ligeramente culpable porque la Dra. Pills recomendó ampliamente que aceptara. Ahora la vida me confirma que hice bien y que el instinto de huida siempre es el correcto. Aunque no tenía estado civil en su perfil y prácticamente ninguna foto que no fuera de los Cranberries en sus álbumes, resulta que acabamos de descubrir que es todo un señor casado con una hija. Hace unos días, su esposa lo etiquetó en la foto que le sacó a su hija de dos años. De hecho, en el correo que me mandó me platicó del trabajo y la tesis pero no de su esposa.
A lo mejor es esta locura que me hace sospechar de todo mundo pero por si las dudas me da gusto haberme hecho mensa. Yo no tomo café con señores casados.
Bueno, últimamente no tomo café con nadie, aunque la semana pasada comí fruta enchilada con la Sra. Weston y el domingo fui a chacharear y tomar cerveza con Kitty y Jane. Por un momento, ese domingo, creí que ya era normal, me sentía feliz y creí que podía con todo.
Oh bueno, disfruté la ilusión.
"Casi podía verlo, siguiendo todos los tallos de hierba y raíces diminutas, los agujeritos que hacían las lombrices, cada vez a mayor profundidad dentro del suelo, lleno de la gente que había tenido problemas pero que ahora eran libres ya, de manera que únicamente el suelo y la tierra tenían que preocuparse y sufrir y angustiarse con las pasiones y las esperanzas y los miedos, la justicia y la injusticia y los pesares, dejando a las personas muy tranquilas ya, todos mezclados y confundido y cómodos y tranquilos de manera que nadie supiera incluso ni a nadie le importase ya siquiera quién era quién, él mismo entre los demás, igual a cualquiera, bueno como cualquiera, valiente como cualquiera, imposible de separar, anónimo con todos ellos: los hermosos, los espléndidos, los orgullosos y los valientes, siguiendo hasta la cumbre misma entre los fantasmas y sueños resplandecientes que son las piedras militares de la larga historia de los seres humanos."

William Faulkner, La mansión

jueves, 29 de marzo de 2012

"Se trataba de la humildad, de la única clase de humildad que merece la pena: la humildad de saber que hay un montón de cosas que no sabes, pero que si tienes la paciencia de ser humilde y de fijarte el tiempo suficiente, sobre todo sin perder de vista el camino que ya has recorrido, terminarás por aprenderlas."

William Faulkner, La mansión

Sobre Rito

miércoles, 28 de marzo de 2012

Nothing, nothing, nothing at all


Por un momento (tres días) volví a perder la cabeza, pero creo que ya regresamos a la realidad. Hoy retomaremos el régimen que suspendimos para recuperar el piso y tal vez mañana volveremos a ser felices. Extraño la felicidad. Me pregunto si habrá más opciones para remediar mi locura. La primera opción, que es la que de veras funciona, tiene un montón de efectos secundarios y ya vimos que la segunda no curó ni el insomnio ni las obsesiones. A lo mejor será cuestión de arreglar la dosis pero me pregunto si en el fabuloso mundo de la farmacia no habrá una tercera vía. 
Acabo de ver a dos perritos callejeros rascar el asfalto en la vana búsqueda de comida, arriesgándose a ser atropellados en cualquier momento por cualquier camión irresponsable como en el que iba regresando de ver al último sinodal. Y uno anda navegando, entre la duda, la ansiedad, la vergüenza, la tristeza y la desesperanza que aunque van mejorando no terminan de curarse. Supongo que regresar a la facultad a hacer todo el trámite de los sinodales no ayudó. Ya ven, de repente todas las obsesiones viejas se dispararon y enloquecieron. Ojala se fueran, me gustaría poder estar segura de las cosas y no sufrir sin motivo. Sufrir por la mera posibilidad no tiene sentido, la sospecha, el miedo y la pregunta. Yo no sé, por el momento sólo canto. Cantar y ver tele.

lunes, 26 de marzo de 2012

Resbalón

La ansiedad regresó. Nos tomó toda la tarde y regresar al medicamento anterior, al menos por hoy para bajarla pero lo vamos logrando. No sé si habrá sido el ir a la Facultad a que me dieran las hojitas que deben firmar los sinodales pero de repente empezó el temblor, el calor y la angustia, y en lugar de irse fue aumentado. No sé cómo funcioné, digo, manejé de ida y vuelta, tomé el pumabus, hablé con el coordinador y la secretaria, hasta le hablé a Mrs. Boss para pedirle su fecha de ingreso a la Universidad pero ahora toda la mañana es como un momento que no sé cómo recordar o interpretar y que me tuvo repasando una y otra vez cada palabra y momento. El pensamiento fijo en la cabeza que no se iba.
Qué feo es el regreso a la locura.

sábado, 24 de marzo de 2012

Notas del corazón

Odio a Kim Kardashian y de verdad me gustaría que su reinado se acabe, pronto. La odio por usar pieles, muy importante, también porque me parece ridículo que una persona que filtró su propio sex tape tenga el valor de hablar de valores familiares en un reality show en el que toda la edición del mundo no puede ocultar que la madre es capaz de hacer cualquier cosa con sus hijas para garantizar un poco de notoriedad y dinero. Me molestan sus pómulos y su cabello. No me gustan las personas que usan sacos negros todo el tiempo, a menos que sean hombre y/o caballero victorianos. Mujeres en sacos negros con hombreras deberían existir sólo en un mal sueño donde Joan Collins regrese a acosarnos con toda la gloria de Dinastía. ¿Por qué necesita tener novios deportistas famosos? Es ridículo! Luego la mandan al carajo y la mujer se queda preguntándose "¿por qué no puso mi carrera ficticia y superficial sobre su exitosa trayectoria en los deportes? ¡No acepta mi forma de vida!"
Querida Kim:
Te lo voy a decir una sola vez, encuerarse y poner tus fotos en perfumes y demás productos no es una carrera. ¿Qué haces? Haces de todo y nada lo haces bien. Por lo general no sería tan dura contigo porque tengo un gran corazón y creo que cualquier imbécil debería tener al menos una oportunidad de triunfar en el mundo mientras sepa hacer el bien una vez que lo haya logrado, pero tú amas las pieles lo que te pone en mi lista negra de madrazo y sin escalas. ¡Muérete! 
Ahora iré a pedirle a Dios que acabe contigo pronto. Si no me ha escuchado con Jennifer López (y sus abrigos de focas bebés que desfila descaradamente junto a su novio el infante), yo creo que si me conformo con una desgracia de menor categoría como tú, chance y me hace el favor. 
Besos y abrazos.
Jimena
Hoy usé un turbante todo el día.

viernes, 23 de marzo de 2012

A lo mejor en veinte años

¡Pues al carajo, yo voy a recordar mi cuento como yo quiera y me rehúso a permitirle a la realidad que se meta en recuerdos que a ella no le importan!

miércoles, 21 de marzo de 2012

El misterioso caso del robo de la toalla y la carrera en paños menores

Mi querido lector, no lo va a creer pero hoy me vi obligada a correr en público en paños menores. ¡Oh sí! Fue tan horrible como suena, pero no se asuste, con "paños menores"  me refiero a mi enorme traje de baño que de hecho es un poco más grande que las cosas que usan las señoras en los gimnasios, pero les aseguro que fue igual de horrible. ¡Es que una señora me robó la toalla! 
Nadaba alegremente cuando el señor amable con el que compartía el carril (uno de esos abuelitos de vacaciones que me contó como su hija le dejó a sus nietos en lo que se iba de vacaciones y le sacó un pase de algunos días para que nadara o hiciera ejercicio y no se aburriera) me preguntó si la toalla en el segundo gancho era la mía. Claro que era la mía pero ya no estaba, lo único que había era mi solitaria llave colgando como evidencia del robo. 
¿Qué putas? El mismo señor y el encargado de la alberca me dijeron que se la había llevado una señora en traje de baño gris que decía que era suya y que mejor la buscara o me la iban a cobrar. ¡Darle dinero extra a los deportistas, nunca! Y salí corriendo a localizar a la malviviente que me había despojado de una herramienta tan necesaria para resguardar el pudor. Claro que sin toalla tuve que echarme a correr en traje de baño y puedo asegurarles que no fue agradable. Ah, pero todavía fue peor cuando encontré a la mencionada señora en el vapor. La descubrí porque vi la gorra blanca y el traje de baño colgado afuera, lo que debió indicarme que al entrar me encontraría a una señora de mediana edad completamente en cueros sobre mi toalla.
 (EWWWWWWWWWWWWWW)
Ya no quería la toalla de vuelta, entonces cuando aclaramos el error en la toalla me dijo que seguramente la suya era la que estaba en el segundo gacho pero del otro lado de la alberca. Ofreció irme a llevar la toalla en cuanto se vistiera pero preferí salir y quedarme con la otra, al menos podía estar segura de que ninguna desnudez había estado en contacto con ella. Sólo así pude regresar a la alberca con un poco de paz espiritual, claro, después de haberme visto forzada a salir corriendo en traje de baño como si no existiera el decoro en este universo. (No puedo verte a los ojos, querida Jane Austen, no puedo).
Necesitaba un poco de relajación, por supuesto, y como tenía tiempo antes de visitar a la Dra. Pills decidí meterme un rato al vapor. No van a creer lo que escuché ahí. Unas señoras platicaban alegremente de la próxima visita de una de ellas a un temazcal. Según lo que escuché, se trataba de un viaje de fin de semana organizado por el hermano de una de ellas, un "doctor en psiquiatría" (favor de leerse con tono formal) que según esto está casado con una señora "muy alta, rubia y de ojos claros, entonces imagínatela ahí bailando con los aborígenes, las van a querer sacrificar" y todo terminó en una explosión de risas. Quiero aclarar que eso último es una cita textual. ¡Eso dijo!
¿Ven por qué la gente como yo necesita terapia? 
Y por eso me fui a ver a la Dra. Pills, que me asegura que no me volveré una especie de drogadicta perdida nada más por tomar tres medicamentos distintos al día. Hey, si ella lo dice, quién soy yo para desmentirla. Y en un último giro misterioso del destino, me encontré a la prima de Fanny afuera de la casa de la Dra. Pills, parece que vive en la misma calle. ¿Puede usted creerlo? Los encuentros son como extraños recordatorios de que el mundo está habitado, efectivamente está habitado y hemos vivido en él. Como caminar por la calle y reconocer calles y avenidas, donde la vida se mueve normalmente sin relación alguna con el mundo de nuestras cabezas.
 Como la semana pasada que me encontré a la mamá de Miss Crawford en la alberca. Sí, así es. Un rato después descubrí que la mamá de Miss Crawford, que es mi madrina de primera comunión, sospecho que un par de años más grande que mi madre y que hace poco se recuperó de un aneurisma que la tuvo en coma un par de meses, nada más rápido que yo. Bueno, empiezo a creer que cualquiera nada más rápido que yo, pero al final quiero hacerle un favor a mi autoestima y pensar que lo importante es el estilo, no la velocidad (aplíquese a todo en la vida).
Y ahora, los dejo mis queridos compañeros, para ir a dormir como cualquier persona feliz que tenga un frasquito de milagroso rivotril entre sus manitas. 
Que descansen.

martes, 20 de marzo de 2012

De ratones y damitas

¿Recuerdan a Aquiles diciendo "somos leones"? Bueno, no somos leones, somos tímidos y sonrientes ratoncitos royendo nuestro camino fuera de ese lío en el que nos metimos hace unos diez años cuando decidimos que queríamos estudiar en la UNAM. Segunda tesis entregada, ya nada más faltan dos más y luego a la coordinación. ¡En la torre! Ya, olvidemos el asunto hasta el jueves que nos toque la tercera. Mientras, no sufriremos más. Que sea lo que Dios quiera. En la arena he dejado mi barca y ahora buscaré otro mar, etc. Está en manos de Dios.

lunes, 19 de marzo de 2012

Somos leones

¿Qué creen que hice hoy? 
[Nota: no tiene que ver con el bolso de lunares al que finalmente resistí por coda aunque eventualmente recaí en el mundo de los zapatos y la fea adicción a las playeras estampadas y suéteres de colores porque sólo soy una débil mujercita y hay cosas más fuertes que yo.]
Empecé a enloquecer, pero no sé si este tipo de locura es mejor o peor que la anterior.  Desde que habitamos el maravilloso mundo del control emocional ya no hemos tenido ataques de pánico, obsesiones, terrores incontrolables, llanto histérico ni ansiedad desmedida, pero en la tranquilidad, alegría y optimismo que reina nuestros días últimamente, algo muy raro me pasa. ¿Qué hay conmigo y los impulsos extraños? Hoy, de la nada, cuando me dirigía a otra campaña de adquisición de felicidad material en compañía de mi madre y hermana pasamos junto a los vendeperros de Satélite, en el tope me asomé, les grité a todo pulmón "¡ASESINOS!"  y regresé a mi asiento a seguir la conversación de lo más normal del mundo hasta que la cara de mi hermana me hizo notar que había retomado esa costumbre infantil de gritarle cosas a la gente en la calle. Bueno, al menos ahora sí tenía un buen motivo. Según me cuentan, cuando era niña lo que hacía era gritarle "palomitos" a las parejas que se besaban en la calle.
Tal vez vuelva a hacerlo. Me arriesgo a que me mienten la madre, que me respondan, que me persigan o simplemente me hagan una seña obscena, pero bueno, la vida es corta y hay que correr libres por el campo mientras se pueda porque las personas horribles de Timbiriche estaban equivocadas: Si no es hoy no será mañana.
El momento para agredir extraños en la calle es este. Como diría Aquiles: "La inmortalidad, tómenla, es suya, " o algo así. Mejor que se los diga él:




Y con este bello discurso me despido, mis hermanos en armas, y recuerden, es el momento de tomar la justicia en nuestras manos y comenzar a actuar erráticamente por las calles. Si ve a un patán jaloneando a su novia, deténganlo. Si ven a una madre golpear a un niño, muéstrenle su desprecio. Total ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿un golpe? No nos importa. Recuerden: ¡Somos leones!
Y que conste que no lo dije yo, lo dijo Aquiles.

La culpa es de los padres

¿Les he contado que me gustan los disfraces? Los amo, desde muy joven. Recuerdo perfectamente haber ido al kinder durante los famosos días de "ropa de calle" usando un disfraz de princesa y otro de Blancanieves. Puntualizo que fue durante los días de "ropa de calle" porque no se suponía que los chamacos se disfrazaran durante esos días, eso era para los festivales, no para un día semi-normal. 

(Nota: ahorita me acordé de una pinche escuincla que se burló de mi peinado de princesa que en realidad era un chongo de Jane Austen y nada más. Pasó el kinder y primaria. Ella era la típica vieja popular que hacía bailables y sostenía una fría rivalidad del tipo Estados Unidos-Rusia con Miss Crawford mientras yo pasaba los recreos viendo la calla a través de la reja. Me cambié de escuela y un año después, oh sorpresa! La pinche vieja se cambió a la misma y me dediqué a despreciarla en silencio hasta... vaya, hasta la fecha. Es más: "Querida Andrea, no sé si eres más bruta que piruja, pero como aparte de todo eres mamona y arrogante, vamos a dejarle en que eres poco menos que una desgracia para la sociedad. Me da gusto que te hayan engordado las caderas y que te pintes tan mal.
Atte.
Esa vieja que nunca supiste ni quién era pero que se te hacía rarísima"

Estaba en los disfraces. ¿Qué sería de la vida sin disfraces? Una vida normal, y perdónenme, pero eso sí que no puedo soportarlo.  Por eso recomiendo ampliamente el uso de cualquier tipo de utilería en la vida cotidiana para hacerla más divertida. A veces es suficiente una gabardina beige para sentirse como Ingrid Bergman en Casablanca, pero cuando se trata de referencias remotas, hay muchas formas maravillosas y creativas de enloquecer.
¿Qué creen que fuimos hoy? ¡Troyanos!
Sí, otra vez.
Es una cosa de lo más sencilla, un encuentro feliz con una señora artesana en el jardín del arte y salí de ahí embutida en una completa fantasía peplum.

Así se ve:

 Así me siento:

Y nada más no salgo con todo y velo a quemar incienso y bailar un poco al salir el sol, para que nadie sospeche lo que está pasando en mi cabeza. Queremos guardar el secreto. Nadie tiene que saber que llevo 22 años jugando a la reina de una civilización perdida que no puede salir de casa sin corona. ¿Les he contado de cuando Miss Crawford y yo jugábamos a las princesas en mi jardín? Como soy una narcisista sin vergüenza no recuerdo quién se suponía que fuera ella, aunque una vez la pinté como Cleopatra con todo y delineador y hubo que desmaquillarla en chinga porque de sorpresa llegó su papá, pero yo era la reina de la Atlántida, claro, para combinar con mi corona de perlas y luego me basé en mi enciclopedia de mitos griegos ilustrado con personajes de Disney para ponerme de nombre Ariadna y para ser muy correcta, casarme con Dioniso. (Nota no.2: Cómo me gustaban esas enciclopedias, nada más espero que los niños del orfanatorio las hayan disfrutado tanto como yo). 
Supongo que todas las niñas juegan a las princesas, pero creo que a mí se me atrofió la capacidad para regresar a la realidad, aunque es bastante agradable y no tengo la menor intención de cambiarlo. Eso es algo que la gente que me dice "cotizada" o que "me princeseo" jamás entenderá (¡patanes!). Si mis padres y hermana me tienen tantas consideraciones ¿para qué me voy a involucrar con un patán que me quiera traer de criada? 
Nombre, así no funcionan los cuentos. Si el precio de la madurez es mi comodidad prefiero vivir atorada en la adolescencia perpetua. Gracias, pero no gracias.
Es más, siento una comezón en mis manitas que me llaman a seguir con el frenesí de auto-regalos.

Yo con medicinas: Creo que me merezco ese bolso de lunares tan coqueto que mañana me daría 20% en cupones. Una sola cosa más, una más y ya.
Yo responsable: Oh, Jimena, basta. ¡No tienes vergüenza! Sabes que deberíamos ahorrar.
Yo con medicinas: ¡No, me lo merezco! ¡He trabajado y sufrido mucho! ¡Y tengo que ver gente malvada la próxima semana, voy a necesitar apoyo moral!
Yo responsable: Bueno, si lo dices así ya me convenciste, voy a dejar que la compres porque te quiero.
Yo con medicinas: Aw, yo te quiero más. 

¡Bolso, ahí te vamos!

viernes, 16 de marzo de 2012

Dicen que exagero

 El perpetrador



La víctima (mi pobre hombro)

Y como resultado de andar cargando mil páginas en un morral desde las doce del día hasta las seis de la tarde, todavía me duele el brazo. Ayer me dijeron que "me quejo mucho". Dudo que sea asunto de nadie si lo hago o no, pero si lo hago es porque me encanta, tengo todo el derecho del mundo y seguiré haciéndolo hasta que se me hinche la gana.  A ver, quiero ver que alguien me detenga. Por otro lado, que se aguanten los que estén hechos de pvc o los cariñositos, a mí no me gusta el sufrimiento y si hay alguien que me pueda traer una coca de dieta bien fría y una sillita mientras espero, mejor. ¿Saben qué haría falta? Ayudantes. Lo que necesito en la vida es algo así:
¿Cómo ven, creen que sea mucho pedir?  Nada más es una silla, unos cuatro cargadores y un encargado de abanicarnos a Rito y a mí, no es tanto. Ay, pero tenemos que movernos por nuestros propios medios, qué cosa tan terrible. Este mundo es muy cruel,  para los animalitos del mundo y para mí, claro.Nefertari sí que tiene una vida buena, tiene una barca, grandes atuendos, la posibilidad de rescatar las mascotas que quiera (aunque dudo que le interese) y está casada con Yul Brynner. Eso es lo que yo llamo algo bonito para soñar. Total, dejamos libres a los hebreros y se acabó. Hora y media de película reducida. Lo que me recuerda. En un ejercicio de inglés de preparatoria una de las preguntas era cuál era tu película favorita y por qué. Recuerdo que me tardé horrores en esa pregunta y la taché 200 veces porque mis películas favoritas eran Los 10 mandamientos o Anastasia(versión con Ingrid Bergman de 1956) y me daba pena ser tan rara. Al final admití la verdad porque no sabía cuáles eran las películas que veía la juventud y que le gustaban a los demás. No se me ocurrió ninguna mentira. ¿Ven por qué necesito ayudantes?
¡Tiene que haber formas más cómodas de moverme! Y si algo he aprendido de la vida es que los egipcios siempre tienen la solución.
A estas alturas, ya no me da pena ser rara. ¿Qué se le va a hacer? ¡Conseguir cargadores que me lleven a todas partes y carguen mis copias, eso!

jueves, 15 de marzo de 2012

Me llovió

Sobre mi incursión al fabuloso mundo de la Facultad en persecución de sinodales, tal vez debería ahorrarme el hecho de que esperé a la primera vieja a desde las doce hasta las cuatro y parece que no apareció a ninguna de sus dos clases por alguna extraña razón que jamás comprenderé porque simplemente no había nadie en sus salones,tampoco me quejaré del dolor de hombro que traigo por cargar mil páginas en un eterno caminar que al final me dejó un dolor de piernas espantoso (aunque extrañamente me curó el calambre que traía desde ayer) o porque se murió la batería de mi iPod y me fue imposible evadirme del mundo que hasta ayer, creía haber logrado superar. Tal vez la mejor forma de describir mi asqueroso día sea mediante los mensajes que le mandé a mi padre y hermana cuando estaba atorada en el tráfico de las ocho de la noche:
Padre:"Odio la Facultad, odio a esta gente, son malvados!"
Hermana: "Los odio, parece que fueran la reina de Inglaterra, los odio, cualquier gata que se siente importante por estudiar maestría se atreve a decirme que espere afuera del salón, hazme el favor, cualquier sirvienta con peluche se atreve y el wey que por ser doctor se siente Carlomagno me trató como si fuera un pinche siervo pidiéndole que no venda a mis hijos"

Lo peor fue la parte en la que estaba sentada en el posgrado esperando al señor aquel y salieron los de un grupo de maestría donde reconocí a una señora que iba conmigo y que me consta que es profunda como Ninel Conde. Se los juro, una vez la escuché decir que Suetonio básicamente decía que los césares eran gays y en otra ocasión dijo muy segura de sí misma que los únicos perros que valían la pena eran los pastores alemanes. Claro, es de una de esas familias del tipo "mis abuelos eran intelectuales españoles exiliados y por eso nos creemos mucho". Por eso no importa que la niña tenga el rango emocional de una cuchara. Supongo que esa parte es la que más me sorprende, cómo es posible que la gente más inteligente e interesante que conocí en la Facultad no estén metidos en la famosa maestría (esto no tiene nada que ver con el señor al que espío y que considero como el único escritor con talento en toda esa generación de hispanistas) y que cualquiera se meta ahí como por su casa. Como un par de señoras del tipo "güera de coyoacan" que andaban paseando con una actitud digna de cualquier Jennifer López pero del posgrado, aunque en lo que a mí concierne, viene siendo más o menos lo mismo que el Bronx. 
El señor fue mamón, como me lo esperaba y yo fui linda y rápida para salir de ahí rauda y veloz. Final feliz.
A menos que a la mitad del recorrido hasta el estadio nos bajaran del pumabus y nos salieran con teníamos que bajarnos y que iban a pasar unas camionetitas para llevarnos a los estacionamientos. ¿Yo, subida en una combi con una horda de gorilas? Gracias, pero no gracias. Y me fui caminando solita, bajo la lluvia y sorteando las figuras amenazadoras que salían de la obscuridad para ofrecerme boletos para el partido. ¿Ya mencioné la lluvia? ¡Me llovió, aparte de todo me llovió!
Y por eso, termino esta entrada con una nota.
Queridos estudiantes y profesores del posgrado:
Seguramente ustedes están muy satisfechos con su reino del terror que técnicamente es del tamaño del pasillo donde están sus tristes salones con capacidad para no más de 12 cabezas infladas y pedantes, qué bueno. Yo no me haré llamar Maestra, ni seré una señora Doctora nunca, pero Dios me hizo bonita y afortunada, por eso no me preocupa y me iré a dormir unas doce horas, me despertaré a la hora que se me hinche la gana, abrazaré a mi perro, nadaré y después me desintoxicaré un rato en el vapor mientras ustedes pasan el día adulándose unos a los otros quién sabe por qué extraña razón. 
Si me disculpan, iré a tomar mi sueño de belleza, ese que ustedes no conocen, ¿saben por qué? ¡PORQUE SON FEOS!
Eso fue todo y que pasen una bonita noche.
Besos mil.
Jimena

martes, 13 de marzo de 2012

Arreglar resortes

Mi querido lector, estamos en un momento histórico: Vamos a escribirle a mis sinodales. Tengo miedo, claro que sí, pero he decidido que hoy será el día nada más para no seguir sintiéndome como un parásito.  Ok, vamos.
Sale primer mail.
¡Ya salió, ya salió, ya salió!
Tengo miedo, todavía no tengo mi copia del certificado y las viejas ojetes de servicios escolares no ayudan, pero ni modo, hay que seguir.No tengo trabajo, no gano dinero, no estoy casada, no tengo novio ni prospecto alguno, tampoco tengo algún tipo de ocupación que no involucre quedarme horas sentada leyendo sin más beneficio que pensar "caray, el señor Vargas Llosa cada vez es menos crudo", pintarme las uñas, consumir medicamentos controlados y ver todos los capítulos de los Simpson existentes.¿Qué otra obligación tengo? Tengo que sacar esa tesis a como de lugar, y si es con sangre y lágrimas de humillación, ni modo. Los Simpson me consolarán. Mis papás me prohibían ver esas caricaturas, pero a últimas fecha me he puesto al día y he descubierto que son simplemente maravillosos.
Bien, aquí va el siguiente:
¡Y ya estuvo y ya estuvo y ya estuvo!
Ya le escribí a tres personas, me falta una. No se cuál de las dos opciones escoger, le preguntaré a Mrs. Boss. Y ya estuvo, ahora esperamos.
Este, mis estimados, es uno de esos momentos en los que estamos en las manos de Dios.
Y ahora me iré al sastre a que le suba la bastilla a mi falda pantalón nueva porque soy bajita y no me quiero romper la cara pronto.
Al menos ahora no.

lunes, 12 de marzo de 2012

Sekhmet

Decidí bautizarlo como "el anillo egipcio del poder." Es que ustedes no lo saben, pero yo sospecho que tiene propiedades místico-fantásticas, igual que el anillo de piedras azules que contiene el mar (todo) y el del elefante que en realidad se trata de la efigie del noble animal de guerra que alguna vez me llevó a masacrar extranjeros en una vida pasada.  Este anillo egipcio del poder (que nadie me dijo que fuera egipcio pero yo quedé convencida porque en lo que a mí concierne, eso es una peluca muy faraónica en la bella cabecita de una leona que no es una gata cualquiera, claro que no,se trata de la mismísima Sekhmet!) produce que quien lo lleva puesto se sienta invencible y todo poderoso, de tal forma que sólo se preocupa por ser feliz lo más que pueda, al costo que sea y la mayor parte del tiempo posible, firmando alegremente sin recordar que debería estar ahorrando, no gastándose sus ahorros estúpidamente. ¿Puedo hacer algo en contra de los poderes de las deidades ancestrales? ¿No es Sekhmet una diosa sanguinaria y violenta especialista en el caos, la guerra y la destrucción? Quién mejor que ella para destruir mis ahorros. Ahora sí, lo prometo, ya fue lo último. Entre el vestido, la falda pantalón, la blusa, los aretes de Audrey Hepburn, los de elefante y la playera de rayas que debí ignorar, prometo solemnemente ponerle fin a esta locura. ¡Lo juro por Sekhmet!

domingo, 11 de marzo de 2012

Cernunos

Ahorita me acordé de un coctel muy bueno que solía preparar en mi juventud.

Cernunos:

Whisky (scotch, blended, del más barato que encuentre. En algún punto llegué a usar el Big Ben).
Té verde.
Jugo de un limón.
Endulzante artificial (lo que se le hinche la gana).

Mezcle,beba y sea feliz. Quítele o auméntele a cada ingrendiente al gusto, no hay reglas ni medidas para disfrutarlo, y recuerde, el té verde es antioxidante y le hará bien. De lo demás no respondo.

And the beat goes on

—¿Crees que sea seguro entrar en un cementerio abandonado a la mitad de la noche?
—¡Oh, por supuesto querida! ¿qué podría pasar?

sábado, 10 de marzo de 2012

El cuento de la manada feliz

Estoy de vacaciones. ¿Qué puedo hacer? ¿Les conté que ayer fui a fastidiar a las de servicios escolares con mi copa del certificado? Oh, sí que lo hice. Es más, como fui tan valiente me di un premio. El día en que pueda despegar mis manitas de cualquier vestido que tenga encaje y/o lunares, se habrán acabado las leyes de la naturaleza como las conocemos. El vestido en cuestión tenía ambas cosas. Lo tenía todo, encaje, lunares y un gran moño. Ni modo que lo abandonara. A veces se me olvida que soy pobre pero me lo merecía. ¡Fui a acosar a las de servicios escolares! Y me senté en la fuente de la biblioteca a recordar con una taza de café de lo más necesaria, ya saben, aquello de los sabores que disparan extrañas sensaciones de bienestar y alegría. Me senté y en una señal de Dios, un par de pajaritos del tipo Cristopher Pedro decidieron darse un baño en la verdosa y muy descuidada fuente. Se bañaban y sacudían y bailaban. Bueno, tal vez no estaban bailando pero sí se remojaban y sacudían. Por un momento creí que tal vez todo va a estar bien.
Para confirmar la sospecha, en la parada del camión me encontré a Ana, la señora de mantenimiento que antes trabajaba en el archivo. Ah, recuerdo con ternura todas aquellas veces en que me hice mensa cuando se preguntaba de dónde salía tanta ceniza tirada en el piso (si se sabe responsable, cambie el tema). Tal vez no la recuerdan, era la señora que esperaba algún día trabajar con niños, ser maestra de kinder o algo así. La que me contó que la vida estaba tan mal que tuvo que aceptar la plaza de mantenimiento porque no había ninguna de asistente educativo y que casi se puso a llorar cuando le dieron su trapo y su cubeta. Creo que fue tema de uno de esos escritos deprimentes que terminan con "todo el mundo está mal y toda la gente sufre". Pues bien, ayer me la encontré saliendo del kinder que está por servicios médicos. Se cambió, se inscribió como voluntaria para dar visitas guiadas a niños en el palacio y de ahí pidió su cambio al kinder de la universidad, todavía no es asistente educativa pero está en la cocina y ya está trabajando con niños. Se veía feliz. En otras noticias, también hizo examen para estudiar servicio social. Si todo sale bien, trabajará y estudiará al mismo tiempo, después conseguirá su plaza y la vida dará un vuelco feliz. 
Tal vez, solo tal vez, esta vida no es hueco de desesperación y miseria donde todos deberíamos arrojarnos masivamente de un barranco. Tal vez hay mucho mundo y mucha vida por delante. ¡Puede pasar! Por eso compré el vestido y sigo a dieta estricta. Los medicamentos son buenos, brilla el sol, se abren las plazas de asistente educativa y en una de esas Rito y yo terminamos huyendo al caribe con  Lázaro, Benito, Mina y Lucy. 
Será un cuento que podríamos llamar "las aventuras de la manada feliz". Mientras, esperamos Mi gran boda gitana y leemos sin restricción de tiempo. A ver qué pasa mañana.

jueves, 8 de marzo de 2012

El mundo de los sueños

Vamos a saltarnos la cara de confusión de la Dra. Pills cuando le contaba toda mi saga como acosadora consumada de un escritor inocente que supongo que jamás sabrá que empecé a sentarme en la fuente de la biblioteca especialmente para ubicar su entrada y salida de la Facultad. Claro, también era un lugar maravilloso para cotorrear la onda con Fanny, pero como puesto de vigilancia era inmejorable. Sobre mi tendencia a perseguirlo y luego salir corriendo sin voltearlo a ver ni dirigirle la palabra, la Dra. Pills considera que el asunto hasta tiene algo de "fóbico". ¿Eso es malo? ¿No es normal salir corriendo en cuanto tienes el peligro enfrente? ¿No lo hace todo el mundo? ¡Qué otra cosa hace la gente ante el peligro de ser espantosamente humillado y/o ver destruido todo ápice de rectitud, pureza, comodidad y esperanza en sus vidas? ¿Se tiran de pancita? ¡No lo sé!
Por otro lado, según ella, mi infancia de veras estuvo muy mal y no es normal que los niños se queden olvidados en las escuelas, que tengan que huir de conspiraciones monumentales o luchar contra el diablo y las personas que viven en los espejos. Ella dice que crecí "sintiéndome perseguida". No sé qué habrá querido decir con todo, pero entre mi infancia jodida y esta incapacidad para enfrentarme a las personas como la gente normal hay una sola cosa importante: Soy una farmacia andante.
¿Quién creen que tiene rivotril? ¡YO!
¡Es como navidad! 
Salí repleta de cajas de risperdal y con el bonito regalo de una receta médica, completamente en regla para comprar rivotril y partir al maravilloso mundo de los sueños cuando se me hinche la gana. Parece que igual que no es normal buscar datos personales de un semi-desconocido en internet usando las placas de su coche tampoco es normal dormir menos de cinco horas o despertar varias veces en plena noche convencidos de que Dolores, la perra, se está comunicando a través de sueños. ¿Lo pueden creer? Es que de veras me desperté convencida de que Dios se comunica a través de los sueños y que debía averiguar cómo está Dolores. Tal vez era la misma Dolores comunicándose. Claro, eso no tiene sentido ahorita, a la mitad de la tarde pero hace un par de días a las 2:48 de la mañana tenía todo el sentido del mundo.

Tal vez debería estar preocupándome por soltar con tanta honestidad lo mucho que me desagrada el señor coordinador. Es una de esas cosas cuando se habla mucho con alguien, de repente se me olvida la prudencia y hablo de más pero no puedo evitarlo. Fui a ver a Mrs. Boss para regresarle los boletines que usé para el trabajo que me encargó y que hoy me pagó felizmente(¡tengodinerostengodineros!) y cuando le contaba que el señor me cambió sinodales, me quitó uno, me regañó por un malentendido y me interrogó sobre las carreras de todos los sindales propuestos, de alguna forma todo terminó en lo mucho que me desagrada ese monstruo. Ya ni modo. 
Una enorme ventaja de la vida como está ahorita es que nada importa. El día se va a acabar en algún punto y dormiré. ¡Dormiré y será maravilloso! Ya mañana todo será diferente y la próxima semana no importará nada.
Una actividad a la vez, de lo demás nos preocupamos luego.

lunes, 5 de marzo de 2012

En un aniversario de la noble Corporación

No sé por qué diablos me estoy despertando a las seis de la mañana cuando ya me había acostumbrado a dormir desde las once hasta las diez de la mañana o más, pero eso no es lo que importa. Llevo una hora arreglando lo que tengo que mandar en chinga loca y seguramente no debería distraerme pero una de mis ex-compañeritas de primaria salió como "Chika no sé qué" de un Estado y tengo que hacer un comentario al respecto:
¿En serio? ¿en serio estás orgullosa de salir exhibiéndote en shorts y ombliguera en un periódico dominical? Bueno, ahora mi vida no se ve tan vergonzosa, al menos puedo decir que no soy del todo una fracasada, con todo y mis pobres esfuerzos de historiadora freelance (desempleada, si me pagan 60 pesos la página seré feliz) y mi bebida espirituosa en el desayuno. Por otro lado ¿cómo diablos sales de "chika" del equipo de futbol de un Estado en el no naciste? Yo te conozco, fuiste a mi fiesta de cumpleaños ambientada con Pocahontas, me acuerdo de ti, es más, me acuerdo de que Miss Crawford y yo ideamos un juego donde los indios masacrábamos a los colonos y que tú estabas en el equipo de los ingleses y no te gustó la persecución. ¡Eres sateluca, me consta! Ahora, ponte algo de ropa y verte a esconder con tus papás. Me das pena.
Sinceramente.
Jimena

Ahora sí, puedo seguir trabajando.

domingo, 4 de marzo de 2012

Snooki's best quotes



Ella va a tener un bebé. No lo entiendo.

sábado, 3 de marzo de 2012

La compulsión

No sé si lo habrán notado, pero escribir a lo pendejo y sin control se me da refacil. No sé, no puedo parar. Empiezo en una cosa y de repente ya pasaron veinte páginas sobre otra diferente pero que de alguna manera me recordó la primera. Nada más hay que ver la forma en la que escribo aquí, es como si no pudiera detenerme. Por eso no entiendo por qué rayos me he tardado tanto (dos semanas) con 15 pinches páginas. Nada más son 15 páginas. Además de todo me van a pagar, debería terminarlas. Ya, ahora sí. Las dos semanas exactas se cumplen el lunes en la mañana y no me voy a retrasar. Yo tenía la intención de mandarlas por ahí del miércoles y no pasó. Ahora sí, las voy a terminar. Tengo que pensar que quiero una blusa nueva y necesito dinero y no tendré dinero a menos que trabaje. Verán, le pagué a la Dra. Pills con lo que me dan mis padres cada quince días, ya saben, para ahorrar un poco, porque mi hermana anda en severos problemas económicos y tuve que pellizcar mis ahorros de la beca para la mensualidad de su coche, entonces tengo que compensar de alguna forma. Con veinte pesos en la cartera (que sospecho que ya me gasté), tengo que trabajar. Tengo que terminar esas cochinas 15 páginas.
Ahora sí, ahí voy.
En sus marcas y vamos, como en la alberca. Hay que agarrar impulso y seguir nadando, si me ahogo me detengo a tomar aire y lo sigo intentando hasta estar del otro lado. Tengo media hora para terminar y me voy a ver Bodas Gitanas.
¿Lista? Go!
(QuierounablusanuevaQuierounablusanuevaQuierounablusanueva)

viernes, 2 de marzo de 2012

Somos el mundo y somos los niños

Uno sabe que el mundo está mal en el momento en el que gente como Snooki va a tener un bebé y yo no. ¿Mencione que yo no? ¿Escuchan ese ruido? Son los lamentos de mi útero vacío que grita "¿por qué Snooki, por qué?"  y lo peor es que no tengo respuesta. Hay muchos misterios en el universo. ¿Quién le dio permiso a Snooki para reproducirse? ¡No lo sé! Tampoco entiendo cómo es que hay tantas personas estériles que tienen que pasar por miles de tratamientos de fertilidad para tener un bebé que les termine comiendo la vida (mi prima, mi ex-vecina, etc.,) y Snooki, que es una fábrica de lubricante y alcohol endulzado, se reproduce con tanta facilidad a los veintitantos. Esa mujer debe haber estado tragando pastillas anticonceptivas desde los 13 años. ¿Cuál es la excusa?

Voy a insistir:
¿POR QUÉ DEJAMOS QUE SNOOKI SE REPRODUZCA?

Si la humanidad nunca ha tenido problemas en imponerse cruelmente sobre los derechos reproductivos de los otros (véase: esclavitud, colonialismo, holocausto, etc.) ¿por qué se pierde la costumbre inhumana de esterilizar sin consentimiento a algunos personajes? ¿Qué pasa con la libertad y la represión? Creo que están mal dirigidas. Se prohibe el matrimonio entre homosexuales en la mayor parte del mundo pero Kim Kardashian puede divorciarse 72 días después de su espectacular boda, se esteriliza secretamente y sin consentimiento a mujeres indígenas en localidad remotas de  México pero Snooki va por el mundo embarazada. ¿Cómo, cómo pasa eso?
Ya no sé, por eso me deslindo de la raza humana. Con su permiso, iré a vivir a mi manada de dos. Rito y yo, al menos hasta que un milagro ocurra y llegue otro perrito rescatado a mi vida, que lo veo muy dudoso, pero con algo tengo que soñar ahora que otra vez no puedo dormir y me despierto a las seis de la mañana a ver Reportera del crimen.
Jessica Fletcher lo sabe todo, es increíble.