domingo, 27 de mayo de 2012
500 episodios
Pasé una tarde con Mrs. Weston y Jane. ¿Sienten eso? Fue una regresión a la adolescencia. Ella dicen que tengo una vida padrísima porque me la vivo de compras y soy un "nini". Mientras, me vuelvo loca. Le escribí a Mrs. Boss y no me ha respondido, me temo que ya me odie por alguna razón, tal vez porque me salté todo el congreso. La paranoia corre libre, libre. Gracias a Dios están los Simpson en la tele y ellos se han convertido en mis mejores amigos. Es increíble cómo he llegado a amarlos.
No importa, sólo queda cerrar los ojos y esperar lo mejor.
viernes, 25 de mayo de 2012
Algo así
Por unas extrañas razones que se relacionan con la computadora dañada de Jane (su hermano la echó a perder y todavía no se la arregla), cargó su iPod en mi casa y como pedían cuenta usamos la mía. Por eso, a últimas fechas, me encuentro de repente con canciones bonitas y melancólicas que bajó Jane y que para mi alegría puedo robar. Sin contar con que me dio dos tarjetas de 200 porque se acabó los 160 que yo tenía y al final ya no entiendo cómo va la cuenta pero es lo de menos. Les contaba sobre las canciones de Jane. Hace un par de días cargaba mi iPod cuando encontré algunas canciones nuevas en "añadidas recientemente". Esta es una:
No es que yo quiera leer entre lineas cosas que no hay ahí pero... ¿habrá cierta melancolía por el difunto Mr. Bingley I en la selección de canciones? Había otra de Vicentico, luego la pongo. El punto es que desde hace dos días no puedo sacarme de la cabeza la estrofita esa de "yo sé que tengo la culpa...", aunque no la relacione con ningún asunto romántico. Yo no tengo ningún Mr. Bingley I que lamentar... yo lamento toda mi vida y este desmadre en el que me convertí, pero nada más. Qué más quisiera. Me imagino que hay algo de dulce en llorar sobre un corazón que rompió alguien más, no sobre uno muerto que destruye uno mismo. La primera es noble y la segunda es reprobable. Todos los dolores y tragedias me las causé yo. "Me siento rota", le dije a la Dra. Pills y dos días después creo que es una buena descripción.
Y pasó otro día batallando con las ideas en la cabeza que no se van y no me dejan disfrutar un puto programa de tele a gusto.
El domingo iré de compras con Mrs. Weston y me pregunto si podré fingir funcionalidad y alegría. A ver qué tal.
Mientras, espero que las tres gotitas de rivotril que le puse a mi agua de jamaica hagan efecto y me lleven al fabuloso mundo de los sueños.
Todo pasa, como dice la oración esa que rezaba cuando era joven. Todo se pasa, o algo así.
La carrera
Otra vez me estoy volviendo loca. Repaso una y otra y otra vez exactamente el mismo asunto que en mi cabeza se va haciendo cada vez más grandes y se distorsiona y de pronto se vuelve catastrófico. A veces me falta aire y lo peor es que no tengo con quien consultarlo. Y me asusto y me da un brinco el corazón ante la posibilidad de aparecer o de que hablen de mí, que me sepan algo. La paranoia... ¡lo saben, todos lo saben! como si tuviera algo de qué escapar, como si hubiera matado a alguien, me buscaran o estuviera escondiendo una identidad secreta de la que no debe saber nadie. Hoy estuve leyendo el libro carísimo ese que me enjaretó el sinodal malvado no.2 y lo único que hizo fue enloquecerme un poco más. Me costaba trabajo pasar de un capítulo al otro, nada más encontrándome en cada página. "Esa soy yo." Soy parte de ellos, los estigmatizados, los deformes, los alcohólicos, los locos. La vergüenza. El miedo, la duda y la vergüenza que no se van. ¿Están hablando mal de mí, verdad? Intento controlarme pero en mi cabeza habitan varias versiones de la realidad y nunca sé cuál es la buena. Hablar conmigo no tiene sentido alguno.
Pinky promise
Culpa, culpa, culpa, culpa, malestar, culpa, vergüenza, miedo, angustia, desesperación, tristeza y luego más culpa. Lo peor es que no he hecho nada tan malo en mi vida, al menos nada que no haya hecho toda la gente, pero en mí la siento como una carga pesadísima. Dice la Dra. Pills que lo mio es una dinámica de autosabotaje espantosa y tal vez tiene razón, no por nada quedé clasificada en los obsesivos compulsivos con pensamientos intrusivos que se torturan y obsesionan con pecados, responsabilidad y no sé qué más. Claro, intento controlarme para no espantar a mis padres. Hasta fui al cine con mi madre y fingí alegría y tranquilidad, igual con mi papá. Ayer me senté a ver el noticieron con él con cara de "todo está padrísimo y bien". Creo que lo que más trabajo me cuesta es vivir conmigo misma, ese es el verdadero problema y todos los días tengo que encontrar un montón de formas para más o menos lograrlo.
Mientras, nos despedimos del citalopram y le damos la bienvenida al nuevo medicamento. Querida fluvoxamina: Estoy poniendo todas mis esperanzas en ti. Seamos amigas ¿qué te parece? Pinky promise!
XOXO
Jimena
lunes, 21 de mayo de 2012
Por ratero
Así es, Justin es un ratero. ¿Alguien lo había notado? Disculpen, es que ando buscando diversos métodos para combatir las obsesiones y de repente me pareció importante desenmascarar al farsante juvenil que siembra terror en nuestros corazones sin que haya algún valiente que lo detenga. ¡Eres una mentira Justin, una asquerosa mentira! ¿Me oyes farsante? ¡Muere ratero, muere!
Nota: Realmente no me molesta que se fusilen a N'Sync, la verdad es que las boybands y Britney Spears guardan un lugar especial en mi lista de gente de odio nada más porque me recordaban en la adolescencia que yo no era una de las porristas bonitas y populares que empiezan a tener novios a los trece años y escuchan música alegre mientras se peinan y cantan a coro en los paseos escolares. Yo era la niña rara a la que su maestra de tercero de secundaria acusó de estar obsesionada con la muerte. En esa época me quedaba muy claro que esa música no tenía nada que ver conmigo, igual que el resto de las cosas ligeras y felices que las adolescentes experimentan como parte de su crecimiento. El punto es que está bien hacerle daño al legado de N'Sync, pero alguien debería anotarlo en algún lado... ah, y matar a Justin Bieber, nada más porque me molesta su cara de niña perversa.
viernes, 18 de mayo de 2012
Libres
Mi querido lector: ¡Lo logramos!
Quisiera agradecer a todos los que hicieron posible que terminara en un aula de una lejana facultad leyendo sobre leprosos y demás cosas por el estilo. Quiero agradecer a los organizadores del evento por hacerlo tan mal que al final todas las ponencias y conferencias eran simultáneas y los únicos asistentes en cada una eran los que iban a hablar. A mi amado público de seis personas que incluía a mi hermana y a Mrs. Boss por no burlarse mucho de mí cuando le di mi usb a la persona del audiovisual con todo y la ponencia que había guardado como "ponencia infernal", a la Dra. Pills por ensayar durante dos sesiones conmigo y recetarme las bondades del alprazolam, evitando que la presión arterial y temblor crónico en las manos me traicionara, a mi querida zyprexa, por evitar que me volviera loca con días de anticipación y a las tiendas que siempre tienen algo disponible cuando uno necesita disfrazarse de adulto. Pero más que a nada, a mi hermana, que regresó de Durango para acompañarme y evitar que pasara otro incidente como aquel de primaria donde salí corriendo de un escenario a media hora sólo para estrellarme contra una pared, caerme y llorar desconsoladamente mientras la monja me regañaba por echar a perder la obra. Mrs. Boss estaba algo molesta porque hubieran organizado tan mal el congreso y no tener audiencia, pero yo estaba feliz, espero que no se haya tomado a mal mi alegría. Es que sólo había seis personas, fue maravilloso! Así me aviento cualquier día.
¿Escuchan eso? Es el maravilloso sonido de la libertad. Ahora sí, me tomaré unas vacaciones y seguiré siendo despedazada discretamente por los sinodales. Lo peor ya pasó y somos libres. ¡Libres!
jueves, 10 de mayo de 2012
You And Whose Army
Recuerdan cuando Balian sabe que lo van a masacrar horriblemente porque sólo es un bastardo desconocido al que los nobles no durarán en aplastar y que sólo ha recibido un par de lecciones sobre cómo usar la espada antes de salir a enfrentarse a un ejército contra el que no puede competir? Está muerto, está muerto, está muerto. Lo peor es que él lo sabe. Ni siquiera existe la posibilidad de pensar positivo y decir "hmm, tal vez no son tantos como parecen, tal vez podré salir vivo". No, está acabado. Va a ser terrible, vaya, existe la posibilidad de que se desmaye o tenga un ataque de pánico antes de subirse al caballo pero no tiene de otra. Está muerto. (Claro, él tiene suerte, pero por lo general no funciona así.)
Bien, parece que sí me anotaron para el puto congreso y que ahora tengo que hablar en público durante media sobre algo que saqué de una tesis que me han estado repitiendo hasta el cansancio que no es historia. ¿Escuchan eso? Es un montón de gente a caballo que va a asesinarme porque no sé todo lo que saben ellos, en realidad, no sé nada y aunque llore y me resista en el fondo sé que tengo que hacerlo porque soy incapaz de decirle que no a las figuras de autoridad como Mrs. Boss. Dios sabe que me intenté escapar. Carajo ¿en qué están pensando para anotarme? Bien, voy a pasar el rato más humillante de mi vida pero he decidido que hoy no me preocuparé. Hoy me quedaré en la cama en posición fetal viendo tele, igual que hice ayer. Mañana que vea al sinodal #3 y me destruya la poca autoestima que me queda, entonces lloraré y me medicaré y tal vez el sábado estaré en condiciones de armar algo para que la Dra. Pills me ayude a sobrevivir el episodio con el mínimo posible de dignidad. Sí, prometió ayudarme.
Ni modo y que sea lo que Dios quiera. Mañana me preocuparé, pero hoy no, hoy sólo quiero pasar las horas y no pensar. Aparte de todo, hace frío.
Bien, parece que sí me anotaron para el puto congreso y que ahora tengo que hablar en público durante media sobre algo que saqué de una tesis que me han estado repitiendo hasta el cansancio que no es historia. ¿Escuchan eso? Es un montón de gente a caballo que va a asesinarme porque no sé todo lo que saben ellos, en realidad, no sé nada y aunque llore y me resista en el fondo sé que tengo que hacerlo porque soy incapaz de decirle que no a las figuras de autoridad como Mrs. Boss. Dios sabe que me intenté escapar. Carajo ¿en qué están pensando para anotarme? Bien, voy a pasar el rato más humillante de mi vida pero he decidido que hoy no me preocuparé. Hoy me quedaré en la cama en posición fetal viendo tele, igual que hice ayer. Mañana que vea al sinodal #3 y me destruya la poca autoestima que me queda, entonces lloraré y me medicaré y tal vez el sábado estaré en condiciones de armar algo para que la Dra. Pills me ayude a sobrevivir el episodio con el mínimo posible de dignidad. Sí, prometió ayudarme.
Ni modo y que sea lo que Dios quiera. Mañana me preocuparé, pero hoy no, hoy sólo quiero pasar las horas y no pensar. Aparte de todo, hace frío.
lunes, 7 de mayo de 2012
Sin cura para la lepra
Pues de alguna forma milagrosa tengo que transformar esa monografía grandota que digo que es mi tesis en una tesis de verdad, mi hipótesis está chafa, me falta reflexión y tengo que hacerme preguntas, aparte de rehacer la introducción, echarme porras ahí porque si yo no lo hago nadie más lo hará y cortar al menos veinte conclusiones que más que nada son resúmenes y no responden nada, aparte de todos los antecedentes que en realidad están hechos con fuentes de segunda mano. Bueno, al menos esta vez no me criticaron los subtítulos y las notas al pie, ya es ganancia. En otros aspectos positivos, me aguanté las lágrimas e intenté hacer lo que pude ante las preguntas sobre qué es historiografía y qué creo que debe hacer un historiador. Las respondí a medias y mal, por supuesto, pero no lloré y como estamos siendo positivos ya es algo para estar orgullosos. Lo peor es que la señora de hace un par de semanas y el señor de hoy eran los amables, falta el Dios de historia de la ciencia y el otro que no me responde. Me van a comer viva, lo bueno es que ya me queda muy poco amor propio para destruir. No, no soy historiadora, mi formación fue un fracaso, lo que quiera, ya sólo déjenme en paz. De acuerdo con el señor de hoy, necesito trabajo intenso para arreglar esa tesis en cuestión de meses, aunque me podría tomar años. Me gustaría decir que estoy a punto de tirar la toalla, pero la verdad es que esa ya la tiré hace unas semanas y desde entonces lo único que he hecho es irme arrastrando. Lo que no entiendo es cómo pudo Mrs. Boss aprobarme la tesis si de veras estaba tan poco interesante, vaya, tan mala. ¿Por qué me dejó ir como borreguito al matadero? ¿Saben qué soy? Soy un borrego trasquilado.
Sospecho que nunca me voy a titular.
Sospecho que nunca me voy a titular.
domingo, 6 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
Recordatorio
Muy bien, cada vez que me sienta mal por estar sola, no tener novio ni estar casada, tengo que ver a los maridos de mis ex-compañeritas de primaria y recordar que son monstruos. Perdón, pero yo no dejaría que ninguno se me acercara ni en defensa propia. Tenemos al jorobado de Notre Dame, un enanito malvado de calva y cabellos largos que fue a su boda en motocicleta, el que tiene cara de vendedor de discos pirata del metro y otro con facha de clavadista de la Quebrada, el tipo que usa playeras ajustadas para que se le marquen los músculos y se excede con el gel. Lo extraño es que para estar profundamente deprimida y tener extraños patrones de autoagresión y autosabotage tengo un gran amor propio. Perdón, pero no me voy a desperdiciar, me lo debo a mí y se lo debo a mis padres que no gastaron tanto dinero en mandarme a médicos, escuelas, paseos y salones de belleza para que me largue con el primer pelado que pase. Y sí, soy una mamona y sí me voy a quedar sola, pero es preferible a caer presa de la criatura de la laguna negra en su versión sateluca.
¿Creían que no existe? ¡Error!
¿Creían que no existe? ¡Error!
Punto ciego
¿Conocen a la gente sensible que tiene una especie de sexto sentido, entiéndase "I see dead people"? Yo no. Es muy raro que a los escépticos siempre los prueban equivocados de alguna forma especialmente sangrienta y grave mientras que la gente que espera ansiosa algún tipo de experiencia paranormal nunca siente nada. Ahí estaba, parada en los diminutos espacios de patio donde los presos de Lecumberri podían hacer un poco de ejercicio bajo la estricta vigilancia de una torre de aspecto macabro y lo único que sentí fue dolor de espalda. ¿No se supone que este es el momento en el que una ligera y misteriosa brisa nos eriza la piel? Bueno, había mucho sol, eso sí, derrumbaron los muros hace mucho y era una especie de lugar abierto. Me quería sentar pero sólo había pasto y estaba en esos momento incómodo de las visitas guiadas en los que no saben detrás de quien esconderte porque vas sola. Me dolía la espalda y un poco mis delicados pies. Es que caminamos mucho. Ah sí, ahí está el punto exacto donde cayó muerto Madero... uno esperaría al menos un escalofrio, pero nada. Por otro lado, las celdas del palacio de la Inquisición se me hacen el lugar más pacífico del mundo. Tanto tiempo metida ahí y jamás vi ni escuché nada raro, qué decepción.
Las visitas guiadas por lo general no me gustan, pero supuse que es de obligación al menos conocer a la madre de los archivos. La visita estuvo divertida, más que nada por las anécdotas del señor que nos llevaba pero no pude evitar que me saliera cierta tristeza porque después de todo yo no tenía gran cosa qué hacer ahí y andaba chiflando en la loma por mi lado, en el centro del grupo pero separada, como cuando las bancas alrededor de mí se quedaban vacías en el salón. Varias veces me pregunté si huelo mal, pero creo que no es eso. Es que soy una ermitaña. Mrs. Boss me dijo que podía llevar un invitado. ¿Quién? La única opción sería mi mamá pero se desespera muy rápido cuando no puede fumar y no le gusta caminar mucho, la otra vez fue con sus amigas al cine y como la aburrió la película se salió a la mitad y se fue sin decirles nada. Ya me la imagino preguntando "¿falta mucho?" Tampoco me la quiero imaginar en el metro, al menos en las estaciones por las que pasé hoy: ¡Tepito, yay! ¡Se me muere!
De repente vi que tenía una pareja enamorada a un lado y al otro un grupito de amigos juveniles y felices. ¿A quién invitar? Nadie, ni modo. Está bien, antes de hacerme amiga de Jane, Mrs. Weston y Fanny, siempre andaba sola, recordemos que mi amiga en esa época era Mrs. Palmer y después de que se cambió de escuela y se volvió popular no la volví a ver en años. Fuimos amigas un año nada más y extrañamente ella lo recuerda con más emoción que yo. En lo que a mí respecta fue un año muy malo y Mrs. Palmer no podría ser peor amiga aunque quisiera. A veces me pregunto si hubo peor año. ¿Cómo olvidar a mis compañeritos de clase diciéndome lesbiana o la maestra de ciencias de la salud que llamó a mi mamá para decirle que yo tenía muchos problemas porque estaba obsesionada con la muerte? Mientras, Mrs. Palmer me acusaba de estar anoréxica a la mitad del auditorio en plena conferencia sobre desórdenes alimenticios. La oyó toda la fila. Fui a unos quince años, los únicos a los que he ido en toda mi vida y la quinceañera se cayó. No me fijé que le dejé el precio al collar que le di de regalo, la quinceañera me lo recordó después. Todavía iba a los scouts. Mi ropa favorita era una chamarra blanca de tela plasticosa y admito que llegué a usar tenis de plataforma.Me preocupaba demasiado por mi peinado. Todo mundo hizo un escándalo por el año 2000. Ya pasaron doce años.
¿Qué fue eso? Tal vez ya me aisle demasiado. Es como si hubiera regresado al pasado, a esa época en que acababa de entrar a secundaria y estaba más perdida que nunca. Tal vez debería leer El Zarco, para que la regresión esté completa. De pronto estaría en el primer día de clases otra vez, entrando a la escuela bajo la estricta vigilancia de mi madre, que me llevó hasta la fila para asegurarse de que no huyera. ¿A dónde iba a escapar? ¡Tenía 12 años! No podía escapar, no sabía cómo usar el transporte público y no tenía dinero. Por eso me llevé mi libro, no me quedaba nada más.
¿Qué hacía ahí? En el archivo, no en la escuela. Si hubiera escapado ese día de la escuela tal vez no habría terminado de visita en un archivo, convencida de que estoy fuera de mis ligas. Dice la Dra. Pills que ahí es donde me boicoteo, pero de verdad me preguntaba qué hacía yo ahí, entre los estudiantes de posgrado de Mrs. Boss, su hermana y su sobrino, que llevaba a su novia. ¿Qué hacía? Nada, de turista, mientras descubro qué hacer con lo que me queda de vida.
Bueno, al menos no estoy en la cárcel. La escuela es una especie de cárcel, hasta tiene el enrejado y la torretas de vigilancia correspondientes. Ya no estoy ahí.
Las visitas guiadas por lo general no me gustan, pero supuse que es de obligación al menos conocer a la madre de los archivos. La visita estuvo divertida, más que nada por las anécdotas del señor que nos llevaba pero no pude evitar que me saliera cierta tristeza porque después de todo yo no tenía gran cosa qué hacer ahí y andaba chiflando en la loma por mi lado, en el centro del grupo pero separada, como cuando las bancas alrededor de mí se quedaban vacías en el salón. Varias veces me pregunté si huelo mal, pero creo que no es eso. Es que soy una ermitaña. Mrs. Boss me dijo que podía llevar un invitado. ¿Quién? La única opción sería mi mamá pero se desespera muy rápido cuando no puede fumar y no le gusta caminar mucho, la otra vez fue con sus amigas al cine y como la aburrió la película se salió a la mitad y se fue sin decirles nada. Ya me la imagino preguntando "¿falta mucho?" Tampoco me la quiero imaginar en el metro, al menos en las estaciones por las que pasé hoy: ¡Tepito, yay! ¡Se me muere!
De repente vi que tenía una pareja enamorada a un lado y al otro un grupito de amigos juveniles y felices. ¿A quién invitar? Nadie, ni modo. Está bien, antes de hacerme amiga de Jane, Mrs. Weston y Fanny, siempre andaba sola, recordemos que mi amiga en esa época era Mrs. Palmer y después de que se cambió de escuela y se volvió popular no la volví a ver en años. Fuimos amigas un año nada más y extrañamente ella lo recuerda con más emoción que yo. En lo que a mí respecta fue un año muy malo y Mrs. Palmer no podría ser peor amiga aunque quisiera. A veces me pregunto si hubo peor año. ¿Cómo olvidar a mis compañeritos de clase diciéndome lesbiana o la maestra de ciencias de la salud que llamó a mi mamá para decirle que yo tenía muchos problemas porque estaba obsesionada con la muerte? Mientras, Mrs. Palmer me acusaba de estar anoréxica a la mitad del auditorio en plena conferencia sobre desórdenes alimenticios. La oyó toda la fila. Fui a unos quince años, los únicos a los que he ido en toda mi vida y la quinceañera se cayó. No me fijé que le dejé el precio al collar que le di de regalo, la quinceañera me lo recordó después. Todavía iba a los scouts. Mi ropa favorita era una chamarra blanca de tela plasticosa y admito que llegué a usar tenis de plataforma.Me preocupaba demasiado por mi peinado. Todo mundo hizo un escándalo por el año 2000. Ya pasaron doce años.
¿Qué fue eso? Tal vez ya me aisle demasiado. Es como si hubiera regresado al pasado, a esa época en que acababa de entrar a secundaria y estaba más perdida que nunca. Tal vez debería leer El Zarco, para que la regresión esté completa. De pronto estaría en el primer día de clases otra vez, entrando a la escuela bajo la estricta vigilancia de mi madre, que me llevó hasta la fila para asegurarse de que no huyera. ¿A dónde iba a escapar? ¡Tenía 12 años! No podía escapar, no sabía cómo usar el transporte público y no tenía dinero. Por eso me llevé mi libro, no me quedaba nada más.
¿Qué hacía ahí? En el archivo, no en la escuela. Si hubiera escapado ese día de la escuela tal vez no habría terminado de visita en un archivo, convencida de que estoy fuera de mis ligas. Dice la Dra. Pills que ahí es donde me boicoteo, pero de verdad me preguntaba qué hacía yo ahí, entre los estudiantes de posgrado de Mrs. Boss, su hermana y su sobrino, que llevaba a su novia. ¿Qué hacía? Nada, de turista, mientras descubro qué hacer con lo que me queda de vida.
Bueno, al menos no estoy en la cárcel. La escuela es una especie de cárcel, hasta tiene el enrejado y la torretas de vigilancia correspondientes. Ya no estoy ahí.
jueves, 3 de mayo de 2012
Farmacia con cabellos largos
¿Qué creen que me dieron ahora? ¡Ritalin! Aparte de otro antidepresivo, con eso ya son tres medicinas. ¡Qué mal está eso! Por un momento dudé en hacerle caso a la Dra. Pills, pero tengo que pensar que le pagamos por una razón, porque ella es la profesional calificada que fue a la escuela de medicina y se aventó la especialidad y ha tratado a un montón de locos más que algo deben haberle dicho sobre la vida. Lo que me pregunto es si me pondré como Charlie Bartlett. No lo sé, pero por el momento tengo la extraña necesidad de irme a nadar hasta que haya tragado tanto cloro que todavía huela a alberca cuando me suba al metro mañana para ir en visita guiada al AGN. Probablemente es una estupidez irse en metro a San Lázaro, pero no sé qué me da más miedo, ser atacada en el metro o perderme en coche alrededor de una zona muy peligrosa y andar manejando con el pequeño y llamativo jeep alrededor de la Colonia Morelos. Ya no lo sé, es que todo me da miedo. Dice la Dra. Pills que el problema es que me autoboicoteo. Muy bien ¿y ahora? ¿cómo se arregla eso? ¿con terapia? Lo veo bastante difícil. ¿Qué tenía que hacer? Ah, sí, nadar. ¿Llegará el día en que tenga que ir a rehabilitación? ¿me he convertido en Karen Walker? Chale. Y cada vez que le pregunto a la Dra. Pills cuándo dejaré los medicamentos me dice que cuando esté bien. Esta señora no sabe o no me cree cuando le digo que no tengo remedio y que nunca estaré bien.¿Eso significa que nunca dejaré mi coctél de fármacos? Chale. La peor parte, es que ayer estaba tan cansada que pensé que podría vivir sin pastilla engordante no.1, pero como a las dos de la mañana, mientras daba vueltas en mi cama presa de una extraña preocupación donde la gente me observaba y hablaba mal de mí etc., decidí que me estaba engañando. No quiero ser Karen Walker, pero quiero ser feliz. ¿Cómo diablos se arregla esto? Ah, sí... por el momento, iré a nadar.
Nadando, nadando y escuchando conversaciones de señoras en el vapor.
Nadando, nadando y escuchando conversaciones de señoras en el vapor.
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