jueves, 30 de septiembre de 2010

Estimada Coordinación:
 ¿En serio perdieron mis papeles? ¡Ojala se vayan al infierno!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Magical pop-up book

Ay carajo, creo que me acabo de unir a algo. Sobre los animales, otra vez. 
Yo estaba bien, marchaba solita, donaba a distancia, hacía sentir culpable a mi papá por comer cerdo, me quejaba mucho y abrazaba a Rito pensando que este mundo está mal. Era feliz en mi paz mental silenciosa, cocinando tofu y criticando a las amigas de mi mamá por comprar perros en veterinarias en lugar de adoptarlos. Estaba bien, mi cobardía y bajo perfil me quedaban rebien, qué carajos hice? Supongo que fue una mala combinación de muchas cosas, revisando mis mensajes enviados de hace mucho tiempo de repente me sentí como una completa idiota, era cumpleaños de mi hermana, mi abuela le mandó una botella elegante a mi hermana, brindamos por su 31 años que se supone que son 29 y de alguna forma me tomé mi copa, la de mi mamá, la de mi hermana y la que le serví a Rito. Sí, culpo a esa botella de mis acciones. Si me hubiera tumbado no habría estado lo suficientemente lúcida para escribir, no, fue peor, me puso de humor emprendedor  pero en pleno uso de mis dedos para ponerme a escribirle a desconocidos y quién sabe a qué hora de la mañana le escribí a los del albergue, uno de ellos, confirmando mi asistencia a la marcha. Es que, en las noticias ellos decían que lo hiciera, y se me ocurrió que si lo pedían era lo menos que podía hacer, además, anoche pensaba que no quería ir sola otra vez, y aún si Jane pudiera no me gustaría volver a arrastrarla a una de esas cosas que no tienen nada de sentido pero que son una especie de efecto secundario de mi locura.

Ahora me responden que nos vemos el domingo a tal hora y en tal lugar, que tal vez ya estén listas las playeras. ¿Playeras? ¿cuales playeras? esperen, ¿me van a dar alguna cosa, como una pancarta o algo así? ¿me acabo de unir a algo? Carajo! 

Tenía que hacer una pendejada de esas, claro que sí. No podía marchar silenciosa y sutilmente comprando botones y deteniéndome de vez en cuanto a tomar agua, abanicarme o fumar un poco en lo que aparecía otro contingente como el de los toreros o los que se oponen  a las pieles para confundirme en la multitud como siempre.
Chale. Bueno, voy, hago mi mejor esfuerzo para parecer persona, sigo la corriente y en cuanto pueda huyo.  Después, todo volverá a la normalidad, a la estéril normalidad.

Señor, no permitas que me encuentre a alguien, como por ejemplo la Sra. Palmer. Si me la encuentro lo tomaré como una señal divina y me aventaré del siguiente puente peatonal que encuentre. También me puedo subir a la torre latino, sería una muerte muy poética, en especial si consideramos mi horror a las alturas.

Ya, voy a dejar de pasar toda la noche metida en internet, es malo.

Los 31 que se convierten en 29

Las 2: 43 de la mañana, me lleva el diablo... ay no, esperen, el diablo no, el tren, o en todo caso el payaso. Aunque no me encanta la idea de que me cargue el payaso. Qué cosa tan espantosa ¿un payaso? Nombre, que la purísima concepción nos guarde. Que a todo esto no nos caería mal cargar con un cuchillo, uno nunca sabe cuando será necesario. Yo quiero uno, filoso, como de cazador, aunque en este blog seamos vegetarianos. No me puede importar menos el medio ambiente o la raza humana, pero los animales son otra cosa ¿tiene sentido? a lo mejor yo estoy muy enferma.  

Lo bueno es que ya sabemos cocinar tofu, justo ahora está en el refri, marinándose con una cosa que inventamos hace ratito. Mañana la probamos, si resulta ser un crimen me guardaré la vergüenza, a menos que sea espectacularmente triste mi nuevo invento, en ese caso sería gracioso y tendré que registrarlo.

Bueno, ayer dormí bien, con eso debe alcanzarme hasta la próxima semana, espero.

martes, 28 de septiembre de 2010

No need

A buena hora todavía, más o menos a las once, me dio sueño y me dormí. Claro, tuve un poco de ayuda pero me dormí y fue maravilloso. Dormí y dormí sin interrupciones, si Rito se movió, se cambió de lugar, gruñó en sueños o se puso a patear como acostumbra no me enteré, yo era muy feliz en la inconsciencia. También el despertar fue diferente, igual de bueno, brinqué de la cama, tenía energía, ánimos, no me sentía mal. Fui por café y de pronto me dije: "Son las nueve de la mañana, puedo hacer lo que quiera, tengo todo el día, puedo ir a donde quiera, no circulo pero no importa, puedo tomar un camión en diez minutos e ir a donde yo quiera, con quien yo quiera, a hacer cualquier cosa porque tengo todo el día!!!!!!"  

Hasta que descubrí que ni tenía nada que hacer, ni a donde ir y regresé a la cama a ver televisión, luego leí un ratito, tomé más café, me lavé la cara, no me quité las pijamas obviamente y pasé un día estéril e inútil como todos. Tal vez por eso no duermo, no hay ninguna razón para levantarse temprano. Tal vez contestar el teléfono y rechazar ofertas de tarjetas de crédito, eso si no logro engañarlos con el cuento de que mi mamá no está, soy menor de edad y no tiene caso que intenten marearme con sus ofertas. 

¿Qué hacer? Ver telenovelas con Jane. Me pregunto si empieza a preocuparle que hable con la televisión. El resto del día vacío. Supongo que pude haber ido a buscar un regalo de cumpleaños para mi hermana, es mañana, y ni siquiera fui por una tarjeta. Es que, no tiene caso, no puedo darle nada que le guste. El objetivo de un regalo es lograr un exabrupto de felicidad. Como la preparación para hacer de unos boletos una sorpresa, el recorrido para encontrar pulseras aparatosas y extravagantes que dijeran: "¿te acuerdas cuando hojeabas esa revista y me dijiste que te encantaban cierto tipo de pulseras enormes que no había podido encontrar? aunque no importaba porque no ibas a gastar cuando sólo las llevarías a tus clases de baile o de pintura".  La falda perfecta que a la mera hora resulta que ya no está y que me provoca ahogar al vendedor con su propia corbata. La encontraron, no se preocupe, nadie puede  interponerse cuando de encontrar el regalo perfecto se trata. La recompensa está en el impacto inicial y la sorpresa. No hay sensación de mayor logro que atinarle... porque al final se trata de mí, obviamente. 
Yo quiero ser feliz, y si recibo una mueca desganada con un "gracias" forzado que parece no recordar que Mafalda era su comic de la infancia me va a matar de la decepción. Mi papá le decía "Mafaldita" a veces, o al menos eso recuerda ella. ¿Se le pasó a alguien el valor emocional del detalle? Me crucé una avenida (bueno no, era una calle muy transitada pero la idea es la misma), con Rito en brazos para alcanzar al señor que vende muñecas de Mafalda hechas a mano y  no sirvió de nada, la vio con cara de confusión, decepción y chiste... lo siento, no puedo darle unas arracadas de brillantes de Tiffany, pero no había por que exiliar mi regalo sobre el cesto de la ropa sucia. Lo mismo con la muñeca de porcelana, la libreta que conseguí en una feria del diseño pensando que le serviría para su scrapbook o todos los demás regalos que le he dado desde que me pude mover yo sola. 
Si no coopera siendo feliz no puedo hacer nada. Por eso mejor ni lo intenté.

Mi mamá le compró algo, le agregaré mi nombre a la tarjeta.

¿Para qué salir? En especial cuando gente del colegio se está etiquetando bajo el título "los años maravillosos"... ¿en serio? ¿los miserables e incómodos años de la adolescencia confusa y desagradable son sus años maravillosos? 

¿Qué diablos?

lunes, 27 de septiembre de 2010

Por la tierra de los coyotes

El sur, el lejano mundo del sur, las visitas siempre son raras. Ir a visitar a mi abuela es una especie de peregrinación, aunque en teoría esté a unas pocas calles de la escuela de Jane, no se siente igual. Es como si se tratara de dos caminos completamente distintos, lo mismo con la cineteca, ya de regreso, sobre el puente me puedo asomar y ver que si nos bajaramos, estaríamos ahí, pero repito, no es lo mismo. Será la memoria y las repetición de un humor propio de la infancia. De ahí viene la satisfacción, gané... gané al fin. Mi abuela me quiere y es feliz si la visito, gané, es lo un logro. Ganarse el cariño de alguien siempre es un éxito, y lo mejor es que un día sólo pasó, ya no hubo más críticas ni más vergüenza permanente por no ser lo que debería, una buena niña, educada, que no mueva las cosas de su lugar, ensucie la sala, se despeine y se embarre la ropa de chocolate. 
¡Por fin, por fin!
Y no tuve que hacer nada, recuerdo que un día sólo lo dejé de intentar, dije ¿qué puedo hacer? Y lo dejé ir, creo que a veces hasta se me olvida contestar "mande usted Tita", pero ya no importa.
Claro, eso no significa que vaya a verla seguido, la verdad es que el sur si es un mundo lejano, y seamos honestos, hay de nietos a nietos, le puedo caer simpática porque le cuento chistes, pero no soy indispensable. En cambio, Paula la nazi y su hermanita que no odio y por lo tanto no menciono con regularidad son las que viven allá, las hijas de la hija consentida, y como tal son las que se requieren, siempre han estado ahí, a un ladito, yo no. Creo que me encanta, yo llego, jugamos damas chinas, comemos sushi y regreso a mi lejano hogar. Me entero de los chismes, a medias, pero algo es algo... la aprobación es gloriosa y la estoy disfrutando mucho. Será que mi abuela anda en un momento confuso de la vida, se peleó con el padre, la amiga que tenía le intentó dar baje a unos anillos, ya no la dejan hacer nada en la iglesia aparte de ir a llevarle la comunión a los enfermos y le recetaron prozac. Que yo digo que el prozac es como el kinder de los antidepresivos y no creo que lo necesite. Si yo fuera ella disfrutaría las maravillas de tener tan buen arsenal repleto de tafil y quien sabe que otras bondades que no alcancé a ver...  No, alto ahí mi querido lector, ya sé que está pensando pero le aseguro que no le robé drogas a mi abuela. Estuve tentada pero no lo hice. Todavía no llegamos a eso.

No sé cuanto dure, por eso no hay que acercarse mucho, ahorita soy una gran  nieta, pero ya más de cerca la cosa podría cambiar y no queremos que pase. Recordemos que la aprobación siempre está sometida a ciertas condiciones favorables que, de cambiar, podrían dar por terminado el episodio de buena voluntad, y siendo la hija loca de la hija loca, no tengo buenos cimientos para conservar mi plaza más allá de que todos los demás están peor o de plano viven en otro estado o  país.
Que por cierto, mi madrina escribió en la mañana que Carla gran pelo ya llegó, y se me hace la cosa más extraña del mundo, quiere que vaya, que anda desanimada, pero la pregunta es: ¿podré animarla? es la cosa más fácil escribir pequeñas notas que digan "suerte" o mails cuidadosamente construidos con fórmulas reconocidas, pero ya en persona ¿podré? Ay, me da miedo no poder y echar a perder las cosas. Pero ahora sé que mantenerse sutil, centrado, evaluar la situación y esperar por señales o instrucciones  para resguardar el bienestar de quien más importa acabó conmigo,  además, no me importa tanto equivocarme cuando de ella se trata, ¿que es lo peor que puede pasar?: "Jimena me hizo sentir peor, o que ya no venga, nada más empeora las cosas, parece feliz" o "no le creo que sufra conmigo", me deja de hablar y eso es todo.  No me gustaría hacerla sentir peor, pero si lo hago, mi mundo no se acaba. Y no es que no la quiera, pero no vivo pendiente de su bienestar y ahí radica toda la diferencia. Iré, claro que sí. Total, si me equivoco no pasa nada.
¿Qué se dice? ¿se menciona al marido o se hace de cuenta que no existe? ¿se habla del bebé o no? ¿quién me informa de esas medidas protocolarias?
Y hoy me tomé un cachito de rivotril y espero dormir como si tuviera la conciencia tranquila, que no la tengo, y por eso las noches suelen pasarse en una orgía de remordimiento, llanto y melancolía porque el mundo se movió y yo no sé manejarlo, pero hoy no, hoy estamos a salvo.
Dormiré y olvidaré por un buen rato que nada es igual y que los cambios son permanentes, hay embarazos y bodas, Jane empezará a trabajar de nueve a ocho y entonces no sé que pasará.
En algún momento descansaré, después de haber tenido un buen día, es que fue un buen día, tal vez fueron dos horas y media de tráfico, pero mi mamá repasó su juventud, me contó otra vez de sus novios, incluyendo al primero que tuvo y que me cae rebien, se llamaba Pedro, tenía un boogie, era medio desobligado y según cuenta mi mamá se veía bien en chamarra de cuero, que yo me opongo al uso de la piel de animales inocentes para vestir a la gente, pero eso es lo de menos. Pedro se murió, o al menos eso le contaron. Le dijeron que se había caído de una escalera mientras pintaba su casa, pero hoy nos preguntábamos si sería verdad, es que se lo contó la hermana de la novia que tenía cuando se lo encontró muchos años después de que habían terminado.   Se lo encontró en la calle, con mi hermana en brazos y le preguntó si podía ir a su casa, ella le dijo "estoy casada", pero a Pedro no  le importó "podían ser amigos", y se llevó a su novia cuando fue a visitarla. La noticia de la muerte llegó poquito después, de ahí que sospechemos de su veracidad.

Después me platicó de mi abuelo, y supongo que esa fue la verdadera parte emocionante del día. De mis tías abuelas monjas, parece que hubo dos, pero a la primera la corrieron del convento por contagiarse de tuberculosis y la segunda acaba de cumplir 65 años al servicio del Señor. No sé cual de las dos habrá sido la que le dijo a mi abuelo que habiendo sido bendecido con tantas hijas le correspondía darle una al Señor, a lo que respondió: "No, él me las dio, que se aguante". Él era mi abuelo.

Me hubiera gustado algo, conservar algo, lo que sea, más allá de una foto que nunca me he podido robar. Siento que tengo derecho, y lo tengo porque mi mamá era su consentida por sensible y tener "ojitos de conejo" siempre, a una de las otras, la que me colgó, nunca le creía, el problema es que tenía cara de mosca muerta y se lo decía a la hora en que había que resolver los pleitos que se armaban entre tanta noña, aspecto en el que le doy completamente la razón, aunque de haber vivido nunca se habrían mudado, mi mamá nunca habría tenido que trabajar joven y jamas habría conocido a mi papá. Ni modo, son los detonadores necesarios de la Historia, que no es que mi existencia le sirva de un carajo a nadie, pero importa, al menos para Rito y para mí. Todo el resto del mundo habría seguido su camino, tal vez Rito también, pero el destino de un perrito que anda sobreviviendo rastudo en la calle, alimentándose gracias al poder de su carisma, no puede ser bueno.
Al final se trata de una generación de gente que no habría llegado a ser si no fuera por un accidente de lo mas estúpido, matarse en la carretera mientras pruebas la camioneta que compraste para meter a tu creciente tropa de hijos no tiene ninguna razón de ser. Pero pasó, las cosas pasan y me pregunto si algún día me darán algo que hubiera sido suyo, aunque sea el traje ensangrentado que regresaron del hospital, tal vez estoy enferma, pero lo quiero, aunque no me den la foto de bodas, o el otro retrato en sepia que ya casi nadie voltea a ver cuando entran al cuarto que fue de mi tía, la que se fue a Canadá, y que ahora guarda un montón de libros sin dueño, colecciones de clásicos todavía en sus envoltorios que ya nadie va a leer. Aceptémoslo... ¿mis primos abriendo un libro? Lo dudo mucho, a menos que tengan dibujitos, sea una conmovedora novela de superación personal, franca pornografía o le indique a Paula la nazi el método más rápido para conseguir un marido que de veras la mantenga y lo haga bien. En algún punto me alejé de las fotos. La parte triste es que en el comedor, en la mesita de los retratos de los nietos, no estoy yo. Están todos, los dos de Monterrey, los dos de Canada, los dos de Querétaro, Paula la nazi y su hermana, la judía inocente... pero no hay ninguno de mi hermana o de mí. Me pregunto si habrá alguna.No quiero que las tengan, pero me parece sintomático el exhibir una ausencia tan obvia.

Algún día, cuando llegue el momento, esperemos que en unos veinte años más, le sacaré los ojos a cualquiera que intente impedirme reclamar la foto de mi abuela, en su vestido verde de quince años, tomada, me parece, en los cuarentas, lo mismo con el retrato formal en sepia de mi abuelo. No me importa cuando se fue, ni me importa qué tantos derechos tenga. Si tengo que gritar, amenazar o robar, lo haré. No va a caer en manos de ningún otro nieto inconciente e ingrato. Lo juro.

Los recuerdos de hoy, me parece, son una especie de complemento, ya que me pasé la tarde de ayer escuchando a Janis Joplin, los Rolling Stones, Santana, Creedence, Los Doors y Pink Floyd, con mi papá, sentados en a sala. Cada vez que cambiaba la canción mi papá se acordaba de otra cosa, la lucha, la huida, la confusión y muchas novias, como la novia a la que le decían la American Express, es que estaban en un grupo de teatro y su contribución, por motivos de medios, solía ser la cooperación monetaria para hacerse de tortas y cervezas, todo a favor de la educación del obrero, claro. Lo malo es que cada vez que regresaba con las manos vacías explicaba muy consternada que no le habían aceptado la tarjeta de crédito que le había dado su papá, pero no importaba, porque entonces invitaba a comer y  les iba mejor.
El teatro, las marchas, novias en la azotea, en Vallejo, en el museo de antropología, igual que caminando al pan, mi mamá y mis tías podían conseguir dos o tres prospectos. Si se les juntaban, una de las hermanas menores salía a distraer a uno mientras la interesada se deshacía del otro.
Mi Tita se reía y yo también. Hasta la fecha es gracioso repasar el día en el que mi papá llevó a mis tías menores de chaperon y las "pinches escuinclas" lo hicieron subirse a la montaña rusa, hasta la fecha no sabe como no lloró.

Si hubiera tenido hermanas más o menos de mi edad, primas tal vez, cadetes que me invitaran a bailar, un greñudo que me llevara a pasear en su coche setentero, tías que me dieran alguna guía básica sobre la vida o que me pellizcaran el cachete en lugar de revisarme de arriba a abajo antes de concluir "que engordé otra vez o que ya me pasé de flaca", habría sido diferente, no sé si algo mejor, pero diferente.

Ni modo, tengo que especular, si hubiera tenido un abuelo, a mi abuelo, el que me correspondía, tal vez no habría sido un factor determinante al momento de evitar que se dieran las condiciones para lograr mi nacimiento, cuando las personas están dispuestas a encontrarse nadie se los puede impedir, también habría tenido una de esas cosas de las que siempre se siente la ausencia, en especial cuando ves que lo tienen los demás, ves lo que quieres en otras personas, y entonces, sólo hasta entonces descubres que te hicieron falta. No, mis padres se habría encontrado, y aún si mi papá no fuera tan directo y tan decidido algo habría pasado para que se encontraran.

Un hombre decidido raramente se detiene ante detalles, recordemos que mi papá no tenía dinero para impresionar a mi mamá, y por eso manipulo a otro que también quería con ella para que le llevara flores y chocolates que después hizo pasar por suyos.  Ni modo, el más listo gana.
De una u otra forma habría sido, para bien o para mal, y si mi Tita llegó a hacer de "ese hombre, ese demonio" su yerno preferido, algo habría tenido que pasar para que mi abuelo no se opusiera, y hoy, yo pudiera estar recopilando un montón de vidas azarosamente conectadas desde a comodidad de mi cama con Rito lamiéndose la pata junto a mí.

No, me hubiera gustado que viviera, que viera crecer a mis tías ojetes y defectuosas, que llegara a enterarse de que la última venía en camino, que el único niño que era su orgullo después de tantas viejas creció sano, aunque mamón, y  tuvo otros dos escuincles más. Pero no pasó, murió solo, en una carretera y sobre la bolsa que le traía de regalo a mi mamá. Así es la vida, yo conseguí el recorte de periódico, no sé a quien se lo robé, pero lo tengo. Por el momento me conformo.
Ya mañana veré, no sé que escribí hoy, pero esta noche no sufriré por nadie, en especial si yo no importo tanto como la pérdida importa para mí, no lloraré nada, descansaré de corrido, y si sueño, tal vez sea con mielitas, la chihuahueña loca que no me quería pero que hoy me llevó su juguetes y me lo puso en la mano para que se lo quitara, pudiera recuperarlo y luego me lo aventara para empezar todo otra vez.
Miel me perdonó, mi tía nunca lo hará, pero su perra lo logró y con eso me doy por bien servida.
Insisto, no sé  qué escribí aquí, supongo que mañana pasaré a revisarlo, pero por el momento iré a soñar algo, y si involucrara al personaje de letras, o ya de perdida a Vincent Cassel, sería muy feliz.
Le dije a mi Tita que debía encontrar una excusa para pasar el día, así lograria animarse, aunque fuera caminar al parque más cercano, o pedir un taxi y pensar en cualquier destino al azar. La clave está en levantarse todos los días, empiezas con una excusa y después vas improvisando, con muchas creatividad, al final del día se habrá logrado evitar el llanto y se habrá obtenido algo tangible, una razón, un juego de copias, la reposición de algo deteriorado. Por ejemplo, ir a ver a mi Tita para aliviar su depresión fue la forma que encontré hoy para sobrevivir la mía. 
Claro, eso no se lo diremos.

Ya va a salir Black Swan, esa me parece una buena razón para sobrevivir la semana, y así, con un poco de esfuerzo, pasarán los meses y habremos estado vivos un buen rato más, con dosis mínimas de dolor innecesario y dos o tres eventos tangibles que digan "ha valido la pena salir de la cama y respirar".

sábado, 25 de septiembre de 2010

Ay, ya perdí la razón, en cualquier momento empezaré a escuchar voces y veré gente en superficies reflejantes o me golpearé yo sola.

Ya, es cuestión de tiempo.
Nada en la tele, nadie en el msn, nada en ningún lado.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Las Ursulinas

A veces, mi hermana y yo pensamos igual: 

Thatcher : ¿Oye, qué onda con la foto que puso *** (primo malvado)? 

Yo: Ah, pues, se estaba burlando del gordito por estar afuera de McDonalds. 
  
Thatcher: Yo creí que le hacía burla por el coche. 

Yo: No, no, por eso le puso “y luego preguntan por qué”, a lo mejor no se entendía porque lo puso junto, pero era con el gordito. 

Thatcher: Pues qué poca madre. 

Yo: No sé si lo notaste, pero tenemos el tipo de familia que le metería el pie a un ciego. 

Thatcher: Y todavía le reclamarían que les rayó los zapatos con su bastón. 

Yo: Sí, lo bueno es que no son nada nuestro. 

Thatcher: Bueno, eso seguro.


Seguro, claro que sí. Yo todavía no tengo pruebas fehacientes de que estemos emparentados, está bien, tal vez nuestras madres son hermanas pero hace falta ver si en verdad lo son, existen casos de bebés reemplazados en la cuna, se pudieron haber equivocado en el hospital, digo, eran muchas niñas como para seguirle la pista a todas. Se supone que era Lilith (o alguna de sus comadres, ya ni sé y me da flojera extender el brazo, sacar alguna enciclopedia y averiguarlo) la que se robaba bebés para reemplazarlos en la cuna con sus engendros demoniacos, que los tienen, por eso andan de súcubos pervirtiendo gente. ¿A mí quién me garantiza que mis tías son humanas? ¡Nadie! En lo que a mí concierne podría ser el fruto del pecado cometido por un ente sobrenatural. 
Que la otra vez, la que más me ha mentado la madre habló para buscar a mi mamá y tuve la desgracia de contestar el teléfono, no me gritó, ni me colgó, como ya lo ha hecho, me preguntó cómo estaba, en qué trabajaba, cómo iba eso y a mis parcas respuestas se despidió y hasta me dijo "princesa"...

¿QUÉ?

¿Quién eres tú y qué estás tramando?

Por si las dudas cargo con mi medalla de San Benito, pero de cualquier forma empiezo a creer que necesito más protección. ¿Cargar con agua bendita y un escapulario será suficiente? Llevaría una estaca en la mochila, pero con eso de que en algunas partes hay que dejar el bolso en paquetería no me gustaría tener que explicar el porqué cargo con un arma  a todas partes. 

Es que uno nunca sabe.

Registro público de la propiedad

Es el diablo el que me acosa, Lutero decía que la tristeza es del diablo, debe tener razón. Es que no se me quita, creí que sólo atacaba por las noches, pero no, me levanté a las ocho y ahí estaba.  Tengo que hacer cosas, no puedo seguir sentada llorando cuando ya nada tiene remedio, me tengo que parar, sonarme, bañarme, llevar a mi hermana a no sé dónde y tratar de abrir esas copias y escribir, pero no puedo. ¡Que el diablo me deje en paz! Tengo mi medalla de San Benito, debería estar a salvo. Maldita sea!

"Satán es el espíritu de la tristeza; por eso no puede proporcionar alegría y por eso mismo le desagrada la música. Valiéndose de ella alivió David a Saúl." Charlas de Sobremesa.

¿Música? ¿Cómo va a ayudar? Si escucho otra de Camera Obscura me voy a suicidar, tal vez debería cambiar de género. Puedo pedirle ayuda a los Horóscopos de Durango, a los Primos de Durango o a los Titanes de Durango, cualquiera que sea de Durango.
Unos meses más y todo estará bien. Todo pasa, ¿o era "todo cambia"? No, creo que esa era una canción de Guadalupe Pineda, ya sin contar que es mentira. No me imagino cómo sé esas cosas.

Debería trabajar, ayer me acordé de mis leprosos, tan abandonados ellos, tendría que estar viendo en qué me quedé.  Ah sí, el Hospital fue abandonado en 1862. Todos somos leprosarios vacíos. Algún día nos convertiremos en bodegas y ni fotos habrá.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Por el abogado de los casos imposibles

En el comentario traumático que ocasionó la muerte de Rapidito y de buen modo, mencionaban mi ansiedad moral, y creo que tenía razón, espero que algún día se me quite. Tal vez está funcionando, en especial en este estado de confusión, que según recuerdo se parece mucho a la más franca borrachera.

Supongo que es la edad, la experiencia o el mareo emocional, creo que no había tenido tantos problemas desde que estaba en secundaria, o tal vez los últimos años de primaria en los que estaba particularmente resentida con el mundo y recuerdo con especial culpa un retiro espantoso en el que traté muy mal a Carla gran pelo y no se lo merecía. No importa, de cualquier forma ese tipo de remordimiento/agradecimiento permanece, por eso cuando  dijo "escríbeme", lo hice,  y lo hice puntualmente, tratando de encontrar cosas para entretenerla. Mañana se regresa.  No sé si hizo bien o hizo mal, pero en mi limitada experiencia, y basándome estrictamente en mis padres, le dije que no tenía nada de que arrepentirse. Pase lo que pase valió la pena, me gusta pensar. Y con este momento cursi, tal vez producto de mi pequeña crisis de anoche o de la cerveza que me estoy tomando, me gustaría repartir un consejo que ella una vez me dio pero como soy una mamona con grandes aspiraciones de persona razonable me reí y ni le hice caso: Cuando alguien los quiera, quien sea y de la forma que sea, aunque sea un perrito, y a ustedes también les importe, no pongan ni adopten condiciones, mucho menos límites y políticas. Mata a la gente.
No me lo dijo así, claro, me dijo una cosa muy cursi y muy chafa precisamente el día en que la llevamos a que viera a un "novio secreto" a Coyoacan. Ya sabe usted, las personas del sur no van a hacer un viaje a ver satelucas, o al menos eso pensé cuando vimos al patán con el que andaba, uno que traía diadema y le pidió su chamarra de regreso cuando se estaban despidiendo. Mañana regresa, con polizón y todo. Qué cosa tan rara.
¿Por qué terminé en drama? Supongo que es la desolación, pero estamos intentando expulsarla. Yo iba a celebrar mi nuevo amor por la descortesía Soy una pelada y me encanta. ¿Gentileza, consideración, amabilidad? Madres! Ya no me importa, y aquí está el porqué:

Entre lo que quería ser y todas estas aspiraciones a ser algo mejor por alguna razón que un día desaparece, me rehusaba en el fondo a atender al llamado de la identidad. Claro, quería ser amable, tratar a la gente como me gustaría que me trataran a mí, y dar todo lo que tengas, no lo que te sobre, como dice la historia esa que me contaba mi abuela hasta el cansancio,  lo mismo con amar a los demás por sus defectos y no a pesar de ellos, y repetimos la vida de los santos.
No quiero ser un monstruo, no quiero ser una perra y no quiero lastimar nunca a nadie.
Supongo que necesitaba fracasar, que me bajaran los humos y me ubicaran para verme tal cual soy. La melancolía es insoportable, pero a veces surgen buenos momentos y hoy estoy muy orgullosa de mí.

Me encanta ser una pelada.

No soy un monstruo, no he matado a nadie y todavía no hago algo verdaderamente grave (aunque es cuestión de tiempo), pero definitivamente soy berrinchuda , y como la malcriada que me gusta ser, hoy decidí que no iba a aguantar a la señora que me corta el pelo. No sé de dónde me salió la actitud patana, pero me encantó, claro, eso se siente ahorita porque en la mañana estaba muy enojada.  Estaba tan ofendida que salí temblando del lugar y con ganas de matar a alguien, creo que me aventé en sentido contrario y casi le paso encima a una escuincla como de 15 años con complejo de punk en decadencia. 

Como decía en el post anterior, o uno de los anteriores,  tenía el pelo ridículamente largo y tenía que hacer algo. Llegué diez minutos tarde a mi cita, diez minutos nada más, y la señora ojete decidió que podía cortarle el pelo a alguien más por mi tardanza, bueno, me fui al banco y regresé, en cuestión de otros veinte minutos me estaba cortando el pelo al fin pero ya tenía media hora de retraso, y yo nada más veía el reloj, era tarde tarde, tenía que ir a ver lo del registro de la tesis que nunca haré. 
Me estaba peinando cuando por alguna razón se fue, me dejó con la bata encima, la madre para el cuello y la mitad del pelo recogido en una pinza, (¡se largó!) y me puso todavía de peor humor, no sé cuánto me dejó ahí, pudieron ser diez minutos pero a mí se me hizo eterno, y justo cuando parecía que por fin iba a terminar se fue a contestar el teléfono, entonces me quité la pinza y aventé la bata, guardé mis cosas, saqué el dinero y se lo extendí. Me vio con una cara de sorpresa cagadísima, "ahorita te peino en cinco minutos Jime"... odio que me digan Jime. Insistió, insistió y me salió con lo de "llegaste tarde", a lo que contesté  "¿sí, diez minutos?" y me largué. ¡Aventé la bata! ¡Me encantó mi pequeña grosería! Ay, me hubiera ido sin pagar, pero le hubieran cobrado a mi mamá de todas formas.

There... Tita, tías, primas, aspirantes decepcionados, anónimos que me mientan la madre, por fin tienen razón. La tienen, soy una mala persona, una lépera y todo es culpa de mis papás por tenerme tan chiqueada, disfrútenlo.¡Yo no espero! ¡Ni que fuera usted indispensable señora, váyase al cuerno y ojala que se pudra ahí!


Que se muera!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Otros vegetarianos

Nuestro querido Fitzwilliam es un vampiro, o al menos eso nos cuenta Amanda Grange en Mr. Darcy, Vampyre, una secuela de Orgullo y Prejuicio de lo más confusa.
¿Vampiro?
¿En serio? Debo admitirlo, y lo peor es que no me da vergüenza: Yo leo Fanfics. La verdad, quién no quiere imaginarse que Mary Bennet no tuvo un final miserable y que eventualmente se casó con un Lord lo suficientemente traumado como para quererla tal como es, lo mismo con Kitty. También queremos saber que Anne Elliot y el capitán Wentwortth vivieron felices para siempre o que Margaret Dashwood terminó fugándose con un marino y se fue a la India. No tengo nada en contra de las secuelas, de todo hay, y a  veces aparecen cosas muy divertidas como un capítulo muy especial de Jeopardy donde concursan el capitán Wentworth, el coronel Fitzwilliam y el pobrecillo Benwick, interviene Lady Catherine, y al final, hasta el coronel Brandon y Sir John Middleton hacen su aparición.

¿No podía haber gran daño en que hicieran al Sr. Darcy un vampiro, o sí? Sí, puede haberlo y ahora nos queda muy claro que esta secuela tiene muchos, muchos, problemas de personalidad. Creo que más que otra cosa se trata de un préstamo de nombres y varias escenas claves, que más que en el libro, aparecen en las películas como referencias clave.  Darcy es rico, claro, pero desde el principio se nota una garrafal diferencia en la falta de caracter. Lizzy no habla como Lizzy, Jane tampoco habla como Jane, y definitivamente ninguno de los personajes suelta jamás una frase ingeniosa que nos recuerde "claro, esto es Jane Austen". Darcy es una sombra del caballero que conocemos, y eso que aquí tiene superpoderes, digo, es un vampiro, aunque en realidad nunca nos quedan claras las características de su vampirismo, y yo supongo que de ahí viene la sensación de que en realidad, Darcy pasa el libro con problemas emocionales, no alimenticios. 
Se trata de un pastel de Jane, pero trae un montón de ingredientes metidos que no terminaron de integrarse. Básicamente es como haberle construido una secuela a los personajes de Orgullo y Prejuicio tomando prestadas las narraciones más famosas al respecto, comenzando por Drácula, el cuentito The Vampyre (1819), y en un giro interesante: Twilight

Darcy y Eizabeth son felices, la mañana de su boda parece que cantan los pajaritos y la belleza del sol resplandece por todos lados. Darcy camina tranquilamente en la luz, como todo vampiro previo al Nosferatu de Murnau (1922) que se respete, pero una vez finalizada la fiesta, cambia. Darcy agarra actitud de héroe trágico, se lleva a Lizzy a Europa, y ya de ahí nos pasamos unas cien páginas entre París, las fiestas de las personas elegantes y el castillo sombrío de un tío de Darcy, que en un toque de coquetería se llama Polidori, como John William, el autor del cuentito, pero éste no se trata del único detalle que nos remite al progenitor del vampiro guapo y romántico que se puede robar a tu hermana, el mismo título conserva el "Vampyre" y la actitud de sufrimiento que agarra el señor Darcy  bien nos puede recordar al muchacho trágico del cuento, Aubrey, aunque no a Lord Ruthven. 

Como vampiro, no nos queda muy claro si Darcy sufría o no, y a lo largo de la trama, justo cuando ya se empieza a cansar uno de escuchar la misma descripción de los muchos vestidos y muchos doraditos de la moda que observa Elizabeth entre que extraña su casa, no sabe por qué el Señor Darcy no quiere dormir con ella y platica con un montón de desconocidos sobre Napoleon, nos agarran por sorpresa con un episodio donde Darcy y Elizabeth son atacados sin motivos evidentes y huyen de golpe y madrazo. El tío Conde de Darcy realmente no cumple una función, su castillo tampoco, y el gran villano al que se enfrentan en Venecia al final da un susto muy cortito y nos olvidamos de él.  Parece que tanto drama tenía que ver con que el famoso vampiro antiguo (al que nunca le tenemos mucho miedo realmente) lo único que quiere es tumbarle la novia a Darcy un ratito, con la excusa de tener prerrogativas sobre las primicias nupciales de toda su familia, supongo que se refiere a la vampírica, lo cual me parece una aspiración muy poco realista, en especial con un escenario tan poblado como el que nos presentan en el libro, hay vampiros por todas partes y todos son amigos de Darcy, esas son muchas novias a lo largo de los miles de años que se supone que tiene el vampiro ancestral aquel!

Y total que Lizzy sufre, y al más puro estilo del Jonathan Harker de nuestro corazón, escribe cartas que obviamente jamás le llegan a Jane. Y de repente hasta decide abandonar a Darcy... yo me digo: "qué Sra. tan escandalosa".
La Sra. Darcy de esta secuela carece de la propiedad de nuestra Lizzy, le falta mucho ingenio y es bastante crédula y desfachatada en cuanto a ponerse a contarle sus desgracias maritales a un príncipe italiano que apenas conoce se refiere, pero el colmo es hacerle caso cuando le dice que abandone a su marido, casi la corre de su villa y obviamente la manda a una trampa. La Elizabeth Bennet que conocemos efectivamente cae redondita por un chisme alguna vez, pero no la vemos  haciendo semejantes desfiguros. Darcy la salva, el gran villano desaparece sin haber hecho nada grave y ya seguros en uno de los numerosos refugios de caza que tiene Darcy, la población que lo ama como héroe-benefactor le sale con una sorpresita: Dicen que hay remedio para su maldición pero como lo veían tan tranquilo no creyeron que fuera necesario informárselo en los 150 años de vida que se carga.

¡Resulta que hay remedio! ¿Cómo? Se supone que Lady Catherine lo convirtió a él y a Georgiana cuando estaban huérfanos y Darcy no sabía cómo salvar a su hermanita enferma de la peste. ¿A poco se cura? que se lo digan a Edward, le va a interesar, porque si hay algo que nos recuerda a los vampiros  adolescentes es la desesperación de Elizabeth porque Darcy la trata como jarrito que se le rompe y no la puede tocar.
¿Cómo se rompía la maldición? 
Se lo suplico, piense sobre el asunto, algo milagroso, mágico, necesario. Digo, para eso se van de excursión a buscar un recinto peligrosísimo que hasta templo romano tuvo construido ahorita, algo se les ocurrirá...

¡CON EL AMOR DE ELIZABETH!
El amor, claro, cómo olvidarlo, hasta salvó a Harry Potter. Temblores, paredes que se caen, parece que morirán ahogados, pero nada, las heridas en el cuello de Darcy desaparecen y después de correr a sus guías para que los dejen solos, "se vuelven uno", forma elegante de contarnos que por fin consumaron el matrimonio, que empiezo a creer fue más problema a lo largo del libro que aquel detalle en el que el protagonista era un cadáver ambulante que se alimentaba de sangre, pero no humana, igual que los Cullen, este Darcy no-muerto es vegetariano. 

No me quejo, pero fue uno de esos libros que se podrían haber ido más rápido de haberse ahorrado muchas descripciones que digan "investigué para mi libro", pero que estorban y que en más de una ocasión me hicieron dejarlo apartadito porque el de la Bruja estaba más bueno. Otros puntos jamás se aclaran, aquí es posible ver algunos vampiros reflejados mientras que a otros no, Darcy sale al sol, pero no puede ver amanecer, vuelve a ver uno y es muy feliz, que a fin de cuentas son características muy propias de los vampiros post-Drácula, aunque el mismo Conde transilvano haya caído muerto con un cuchillo texano encajado en el pecho y no por el sol, que podrá ser un elemento muy bonito y simbólico, pero más adecuado para una película de la Hammer que para un héroe austeniano, igual que el Darcy que come, que sufre y que no, termina confesando que no quería acercársele a Lizzy porque en un principio pensó que mientras no la mordiera no podría convertirla, pero le metieron la duda, ya no supo, y terminamos entendiendo que el vampirismo podría contagiarse como enfermedad venérea, que tiene sentido, digo, los vampiros se reproducen a mordidas, pero tanto pánico de Darcy queda sin fundamento, al menos Edward no quería matarla a madrazos y mordidas, este Darcy anda medio inseguro y medio asustado casi todo el libro y eso, más que convertirlo en un ser inmortal que se alimenta de sangre, es mucho peor. Para eso, mejor que brille, da lo mismo.

Por eso me quedo con los fanfics, son más cortitos, se toman menos en serio y son gratis.
Tal vez, si tenemos mucha suerte, un día de estos alguien descubrirá que Caroline Bingley sería muy feliz con el capital Frederick Tilney. Todos merecen amor, hasta los villanos de Jane Austen.

Resulta que era una maldición que podía romperse fácilmente y nadie le dijo nada

Creo que no me veo muy bien. Por lo general los comentarios de las madre no cuentan, recordemos que por alguna razón siempre amanecen con una opinión nueva destinada a desmentir completamente las anteriores, aún si son recientes,  y al mismo tiempo preparar el terreno para fabricar más contradicciones que se les puedan ocurrir en un futuro cercano.
Está bien, hoy decidí no levantarme, empujé un poco a Rito para que me hiciera lugar, subí las cobijas hasta la barbilla y me dediqué a ver capítulos de CSI, NCIS, Project Runway y Detectives Médicos hasta que pensé que necesitaba moverme, al menos para poner a funcionar mi restaurante. 
Eso pasó en la mañana, mi mamá dijo que parecía enferma y necesitaba salir a dar una vuelta, entonces me pregunté ¿será cierto? No estoy enferma, es más, me mareo menos en las mañanas, y creo que hasta duermo un poco mejor, digo, sueño cosas. También puede ser que la muerte de aquel gris y aplastado corazón  con el que solía funcionar se me empiece a notar en la cara. ¿Acaso la falta de fe esperanza y caridad, que nos ha reducido a este estado de semi-vida, ya  se me nota tanto? Rito dijo que no, yo le creí y lo dejamos ir.

Yo no me veo tan mal, en todo caso admito que ya tengo el pelo ridículamente largo, lo cortaré, lo juro, pero aparte de eso lo único nuevo que he notado es que ahora traigo unas sombras extrañas bajo los ojos que no terminan de ser ojeras ni bolsas ni nada tan drástico, he pensado que podría ser algún asunto de coloración, y que la prohibición de usar protector solar podría estar involucrada, pero quién sabe. A lo mejor ya envejecí y eso es todo, pero la pequeña sensación de intranquilidad que nos pegó  no fue por mi madre, tuvo su origen en el mismo lugar que muchos otros momentos desagradables de nuestras vidas, fue culpa del bibliotecario del mal, permítanme contarles:

Todo empezó el lunes, más que trabajar realmente, lo que quería era salir a alguna parte, la que fuera, en especial después de un puente tan muerto, y por eso me fui al centro, necesitaba pensar que al menos había hecho algo con el día. Desafortunadamente lo que me encargó la Mrs. Boss me tomó como quince minutos, y tuve que inventar algo más para entretenerme. Fui responsable y me puse a sacar cosas para la tesis que jamás haré, hasta que me interrumpió el simulacro, por supuesto, mientras platicaba tranquilamente con Ana, la señora que yo supongo que si todavía está en el mantenimiento del museo ha de seguir sin verle futuro a su plaza en las guarderías que anda buscando desde hace años (pero ya no quise poner el dedo en la herida y preguntarle),  y ni modo, tuve que dejar mis cosas y bajar.  
Fue bueno, me sentí un poco parte del grupo otra vez y con ese ánimo emprendí el camino de regreso tan pronto se acabó el asunto. Dos minutos, por cierto, creo que mejoró el tiempo desde el año pasado, será que casi no había gente.

Todo iba bien, hasta pensé que ya no iba a ver al bibliotecario del mal, una cosa de lo más agradable, ¿tendría tan buena suerte? NO! Aunque para ser justos no tengo gran cosa de que quejarme, esta vez no tenía discursos innecesarios ni grandes opiniones sobre mí, mi vida y que debo o no hacer con ella, nada más llegó a preguntar: "¿has estado enferma?" 

¿QUÉ? 

Sí, muy serio me observaba y decía que parece que he estado enferma, ¿he perdido peso, estoy bien? Le dije que tal vez me faltaba sol o algo así ya ni me acuerdo. De cualquier forma, y con eso de que a mi papá le ha dado por preguntar qué comí cuando llega en la noche, pensé que debo hacer algo. Tomaré leche y nueces... no sé qué más. 
¿Cómo putas le hace la gente para ser saludable? Claro que no me interesa ser saludable, de hecho, me parece muy extraño verme enferma cuando tengo un poco más de energía que antes, no lo entiendo, yo solía sentirme peor, no sé por qué hasta ahora se me nota.
¿Es porque se me murió el alma? 

Hay mucha gente muerta que se ve bien, ahorita no se me ocurre ninguna, pero en algún momento me acordaré de alguien. Tiene que haber alguien, aparte del cadáver de Evita Perón, Lenin, o alguna variedad de muerto viviente. ¿Quién opina como yo que Marlene Dietrich en realidad se convirtió en vampiro?
Lo que me recuerda, convertir al señor Darcy en vampiro resultó en las 292 páginas más arbitrarias que he leído en mi vida, y eso que por lo general es bien divertido  leer mamadas. ¿Qué diablos fue eso?

lunes, 20 de septiembre de 2010

Historia de un pollito




Residencias canceladas

1.- Increíble, pero es posible haber visto ya todos los capítulos de La Ley y el Orden SVU.

2.- Me dormí a las cuatro de la mañana, luego desperté a las ocho y de ahí me volví a quedar dormida por ratitos hasta que dio la una de la tarde. Soñé mucho. En algún momento iba al palacio, caminando por el costado de la catedral, y me moría de nervios porque tenía que hacer algo. Nunca llegaba a donde creí que iba, en cambio me paraba en un edifico que nunca antes había visto y dejaba un paquete en un gran reloj verde. Después me subía a una bicicleta y pedaleaba lo más rápido que podía para llegar al metro. El paquete era una bomba y me moría de miedo porque me alcanzara la policía antes de llegar al metro y desaparecer. Ya en el vagón, que por cierto era una cosa muy moderna, medio gris y medio blanca, me encontraba a gente del colegio que ni siquiera me caía bien  pero que por alguna razón me hacían plática y tenía que sonreír y fingir que todo estaba bien aunque temía que la policía estuviera afuera, esperándome.  
Lo raro es que nunca he sabido andar en bicicleta.

3.- Cociné tofu, y esta vez salió rebien. Fue uno de esos momentos de logro en los que veía el plato y no podía creer que lo cociné yo. Y veía el plato y le puse ensalada y esperé, como con suspenso, ya cuando lo probé, sabía a pollo, o a alguna cosa así. Ya no me acuerdo bien de cómo sabe el pollo, pero lo de hoy sabía a comida de verdad y me dije: "Ya de aquí, nadie podrá obligarme a comer carne nunca jamás", y así evadí el enojo de mi mamá porque no me como su comida. 

4.-  Ah, olvidaba otro de los sueños de hoy, bueno, de las partes de las que me acuerdo. Por alguna razón andaba por Lomas Verdes, por la parte de atrás, que hace poquito cuando mi mamá me llevó a que viera donde estaba su centro de verificación preferido, descubrí que es donde vive la hermana de Carla gran pelo, y recordemos que llegué yo solita a su despedida de soltera, pero eso no se lo íbamos a decir a mi mamá y dejé que me explicara cada vuelta y cada retorno para que fuera más feliz. Había varios perros callejeros, pero uno estaba lastimado, atrapado en un hoyo por el que pasaba una gran corriente de agua, y entonces lo intentaba sacar, pero entre que mi mamá me regañaba y otro gran perro intentaba proteger al lastimado para que yo los dejara en paz de una vez por todas, alguno me soltaba una mordida, y ya de ahí no supe en qué quedó. 

5.- No sé por qué estoy desconcertada, supongo que se relaciona con los misterios de Carla gran pelo, que la semana pasada, de repente, se conectó y se soltó a contarme. Me pregunto: ¿por qué a mí? realmente no somos cercanas, pero supongo que estaba ahí, después de todo no hay mucha gente que haya pasado el puente encerrada en su casa, sus amigas ciertamente no, debían estar en alguna fiesta loca de bikinis en cuernavaca o algo por el estilo. Al final no sé si le sirvió el montón de verborrea que se me ocurrió, espero que sí. Parece que regresará, cosa que se me hace muy triste, en especial estando embarazada. No me imagino la vida de la gente, qué se sentirá ser gente, como personas de verdad con vidas y decisiones, debe ser demasiada responsabilidad. Pero no lo sé, nada más me pone triste la idea, cuando se casó creo que el panorama era muy distinto, hasta para mí era muy distinto. La otra vez me encontré una foto del kinder donde está ella, una vieja que jamás me cayó bien porque se burlaba de mis dibujitos de egipcios, yo, y hasta el final de la foto, uno de los pocos niños que había en la escuela. Carla se casó, está embarazada y parece que ya no quiere estar sola, tan lejos, no sé que vaya a pasar, la otra vieja se puso gorda, cosa que me da mucho gusto, la tercera en la foto, la del fleco lacio y el pelo dividido en dos colitas chuecas que está disfrazada de gato se convirtió en esta especie de ermitaño que escribe aquí todo los días porque de alguna forma ya no puede hablar con nadie realmente, y hasta el final, el del suéter azul marino, también se puso gordo, y según información fidedigna de Kitty, levantó la mano en su primer día de clases en la Universidad y dijo: "Soy Nacho y soy gay", cosa que ya todos los que lo hubiéramos conocido sabíamos, no por nada me gustaba acosarlo un poco cuando estábamos en secundaría y creo que hasta palabra de matrimonio le logré sacar.  Dudo mucho que lo recuerde, y está bien, dadas las circunstancias, creo que lo mejor será no casarme jamás.

Pero nada importa, ya sé cocinar tofu, y por el momento, eso tiene que bastar.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Dios nos libre de vivir en un país donde todo rostro humano, de desolador parecido, tenga esta semejanza dulzona de convento o de sacristía.
          Por el contrario, Satán, hijo de la bruja, atrevido, es capaz de ser la réplica de Jesús. Estoy casi seguro de que a Jesucristo debía divertirle, cansado como estaba de la insipidez de los Santos.

Jules Michelet, La Bruja
Si la mujer enamorada, celosa y abandonada, o el niño maltratado por su madrastra, o la madre apaleada por su hijo (viejos temas de leyendas) han podido sentir la tentación de invocar al Espíritu del Mal, todo esto no es brujería. El hecho de que estas pobres criaturas invoquen a Satán, no presupone que él las acepte. Estas pobres criaturas están lejos y bien lejos de estar maduras para él. No odian a Dios.

Jules Michelet, La Bruja

Sal al gusto

Son las 2:31 de la mañana y sigo sin dormir. Me levanté a la misma hora de siempre pero no puedo dormir, me pone muy ansiosa que mi hermana haya decidido quedarse despierta toda la noche, igual que yo, es como si ahora estuviera alerta todo el tiempo, hasta en la noche, que era mi tiempo libre. No me hace nada, no es eso, de hecho, me habla mucho rato en el día y luego anda por la casa callada o está ocupada con la blackberry hablando con sólo Dios sabe quién, el problema es que está  en todas partes, no sé si tendrá que ver con que tiene los pies pesados (¿eso existe?) y el ruido me angustia mucho, es como si todo fuera más estruendoso, el sonido de los ganchos, del closet que se abre y se cierra, cuando se aclara la garganta,  mi mamá es silenciosa, mi papá también pero a ella la escucho, en todas partes, alto y claro, será que ya no estoy acostumbrada. Y tiene la luz prendida y la tele muy fuerte, me angustia.
Por lo general, en cuanto mis papás anunciaban que se iban a dormir, las mínimas cortesías  que siempre he implementado son bajarle el volumen a la tele, apagar la luz y cerrar la puerta, ella no lo hace y no lo entiendo. Yo sigo haciéndolo, es la costumbre, pero me angustia mucho dormir y que alguien más esté despierto, no me gusta estar inconsciente mientras algo más podría estar pasando. Si intento cerrar los ojos y "contar", "imaginarme en la playa", "pensar en el sonido del mar", "contar borreguitos", etc. etc., de repente brinco sobresaltada porque algo en su cuarto se cayó. ¿Qué fue ese ruido?
Es como despertar al sonido de la voz de mis papás y descubrir que se quejan de algo que hice yo o que hizo Rito. ¡Tengo que estar despierta para defendernos! Por cierto, creo que sí limpié bien la cocina, nadie notara que el pequeño Rito a veces no puede contenerse. 
El punto es que no puedo dormir, el ruido, cualquier ruido me despierta.  Ya se fue a acostar, me pregunto si durará mucho tiempo. Es que, mi hermana puede ser muy cariñosa, muy cálida y hasta comprensiva... pero no todo el tiempo, tiene que venir en dosis mínimas, de lo contrario empiezo a perderme trágicamente en una espiral de coprotagonismo, claro, porque todo se trata de mí. En algún punto ya no sé si estoy diciendo algo porque de repente descubro que llevo un tiempo sin escuchar pero que de alguna forma no importó porque me las arregle para alimentar el intercambio con monosílabos. Ella no se da cuenta que lleva un tiempo hablando y que ya no escucha lo que yo le digo, si es que le digo algo. La otra vez, durante un paseo decidí limitarme a responder con un "si", "no", o una sonrisa, como única contribución a la conversación,  casi al final me preguntó algo y como ya estaba ida tuve que pedirle que me lo repitiera, al parecer sí se dio cuenta de que no estaba hablando pero decidió que no era un inconveniente. 

¿Por qué la gente habla tanto? Hablan y hablan y hablan y hablan de un montón de cosas que yo no tengo idea de qué es. Yo veo hacia el vacío, y como y espero la oportunidad para huir.
Mi papá y mi hermana hablan todo el tiempo (TODO) de política. Yo no sé un carajo de política y por lo general me quedo ahí, escuchando y me asombra el rebotar de nombres que sale disparado de un lado a otro. Por lo general está bien, yo me voy tranquilamente, pero ahora que le dieron baje gachamente al coche de mi papá, pues la Thatcher se vio obligada a ceder y se quedó sin transporte... bueno, transporte propio, porque a mi me toca ser chofer. Hoy iba al super a comprar tofu y vinagreta pero como ella también tenía que ir salimos con miles de bolsas llenas de quién sabe qué madres y sin mi vinagreta porque insistió en que comprara el aderezo ya hecho, obviamente.

Compré el tofu, eso sí, pero al final descubrí que había uno congelado en el refri y eché a perder el otro paquete porque esa madre tiene que ser la cosa más infernal que existe a la hora de cocinar. ¿Y ahora marino qué?
No sé cuánto llevo libre de carne, pero supuse que en algún momento tendría que empezar a explorar esas cosas para no amanecer tan muerta de cansancio como acostumbro, es que, aunque pueda dormir hasta las diez, como hoy, despierto cansada y adolorida, claro, no me imaginé que el tofu se pondría en contra mía de una forma tan fea. Traidor...
¡Se me deshizo! ¿no que extra firme? Mentiras todas, se me desbarató y tuve que improvisar, al final le puse salsa de arándano con chipotle y rellene unos jitomates con eso. No estaba mal, pero supongo que el pedazo de queso gouda que le metí ayudo. De cualquier forma me lo comí, y aunque mi mamá no lo probó le contó todo el simpático episodio a una de sus amigas que seguro me compadeció porque en palabras de  la mujer que me dio el ser "estaba espantoso", cosa que según recuerdo no es una apreciación acertada. ¡No sabía mal! ¡Lo juro!
Pero algún día lo lograremos, por lo pronto dejé otro paquete marinandose, sea lo que sea que signifique eso.

Oh no, sigue despierta, ya escuché. Bueno, apenas son las 2:53, tal vez en unas dos horas se irá a dormir, y entonces tendré unas tres o cuatro horas buenas en lo que se despierta mi mamá y empieza a sonar el timbre porque ya llegó el lavacoches, el policía o el camión de la coca. Necesito coca, yo creo que por ellos sí me levanto. Vamos a esperar.

Ah, pero mis hongos salieron muy buenos, eso sí, es increíble lo que sucede cuando uno pone mantequilla y sazonador de ajo en un sartén.

Dios mío, no entiendo quién necesita reacomodar su closet a las 2: 56 de la mañana, no lo entiendo. ¿Prender una lamparita y ponerse a leer hasta que se cierren los ojos no es una opción? ¿dejar la tele prendida en un capítulo repetido de Las primeras 48 o Casos no resueltos tampoco es una buena opción?

Ya son las 3: 13 de la mañana y de veras no quiero dormir, nunca, nunca más.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Galanes de hoy

Y volteó a ver a Elizabeth con compasión

¿Qué putas está mal con la gente? Bien, la fila en la librería era enorme, y por alguna razón empezó a hablar el sujeto que estaba atrás de mí. Estaba demasiado platicador, y yo nomas cumplía y trataba de dar respuestas cortas que nos permitieran seguir la espera en silencio, pero no funcionaba. Entre el "¿qué escuchas?" y mi nombre y mi edad,  cuánto pesa mi bolsa y qué estaba leyendo yo no sabía qué hacer. Traía Mr. Darcy, vampiro y La bruja de Michelet, y de ahí concluyó que "me gustan esas cosas", ni siquiera se detuvo a notar de qué se trataba la otra novela, que estuvo bien porque de "este angustioso escenario, plagado de proxenetas, prostitutas, prestamistas y adivinos, policías y pirómanos, la ilusión de vivir se halla desnuda ante la disolución social y psicológica de aquellos que ya no albergan ninguna esperanza", y quién sabe que hubiera sacado de eso, pero al final no era nada grave, total, intenté canalizar a mi madre para ser amable y que no se me notara tanto la fobia social.  Creí que todo iba a estar bien, aparte de que Bon Jovi es muy repetitivo y yo nada más le decía que la gloria ochentera y eso, en especial cuando salvé el asunto de que me parezco a Lulú, una amiga suya con la que estudió en la UVM (hmm), al final, ya cuando se puso mal el asunto, integró a otra señora a la conversación sobre "como Hidalgo no debería ser héroe porque él estaba defendiendo al rey contra la invasión francesa" y yo namas pedía que dejaran celebrar a los niños como se les antoje. Estaba irritada con el asunto de Historia y política, y entonces me salió con que no me enojara, que no me debía enojar porque las mujeres no se ven bien enojadas, menos las jóvenes y  bonitas que no tenían que hacerlo nunca, etc. Of course...

¿En serio? ¡NO ME BAÑÉ! ¡CON ESTA MARAÑA DE PELO ME LEVANTÉ Y ME SUBÍ AL COCHE! CUT THE CRAP!

Casi le aventé mis libros a la cajera para salir de ahí rápido y a salvo, me despedí y corrí, pero me lo volví a encontrar afuera. Creo que de plano aceleré y procuré desaparecer sin ver atrás.
De todo este episodio podemos concluir un par de cosas: ¿saben por qué no hay personas en mi vida? porque no las quiero. No soy sociable ni empezaré a serlo aunque me la pongan fácil.  ¿En serio queremos discutir el bicentenario como personas inteligentes? ¿discutir a Peña Nieto? Yo no hago esas cosas.

Soy una persona horrible y arisca y difícil de tratar pero ya no me importa. No tengo por qué ser mejor ni cambiar nada. Mucho menos por gente que no me agrada, si me agradaran, sería otra cosa, pero la verdad es que no.

No toquen a la cueva del ermitaño, no está.

Ah, y le robaron el coche a mi papá otra vez, sí, otra vez de la puerta de la casa. Pinche día malo, a veces uno no debería levantarse de la cama bajo ninguna circunstancia.

martes, 14 de septiembre de 2010

Episodios

(Sobre la compra de un cama nueva para Rito, sí, el terciopelo es completamente necesario)

—¿Qué raza es?— Preguntó el joven vendedor con actitud emprendedora.
—Mestizo de yorkie. 
—¿Osea, cómo? ¿de qué tamaño? 
—Pequeño, mediano, no sé.

(Lo admito, hice que bajara cuatro camas diferentes y medí, examiné y cambié de opinión tres veces, pero al final ganó el terciopelo, como siempre. Ya sólo quedaba pagar pero fue un largo camino.)

—¿No te interesa algún disfraz para Halloween? 
—...hmm, no, no le haría eso.
—¿Por qué no? 
Respetar su dignidad canina, ahorrarle un trauma emocional que no necesita y evitar a toda costa que pase incomodidades para pasearlo por lugares a donde ni siquiera voy nada más para que lo paren en la calle y digan “ay, qué divino se ve el perrito disfrazado de sandwich”, halagando mi vanidad al mismo tiempo que un montón de mocosos sin modales se ven completamente incitados a ponerle sus asquerosa manitas encima mientras yo vigilo aterrorizada que no los muerda porque sus padres lo patearían, yo me pondría a gritar, y al final me arrancarían la cabeza. Ahh, este, no sé.

(Todavía camino detrás del muchacho rumbo a la caja y se vuelve a parar.) 

—¿Una carnaza, un premio? 
—No, no le gustan. 
—Noooo, ¿cómo? Un juguete, un premio ¿no, de veras? 
—No entiende los juguetes 
—¿Y los premios? Las carnazas no son premios. 
—Es callejero, no entiende los premios. Lo entrené con puro amor, súplicas y experimentación, no con premios. ¿Sabes qué hace con la carnaza que le dan al salir del salón de belleza? La revisa, la lame y luego me observa con cara de cuestión: “¿qué chingados quieres que haga con ésto?” ¿por qué diablos quieres que le compre unos premios que él sabe son mamadas que otros perros se tragan porque no saben que hay cosas mejores? A él no lo puedo engañar. Es lo primero que hice tan pronto lo fui a recoger, bueno, después del discurso que le solté cuando lo acababa de sacar de su jaula y se aventó todo el camino desde el sur hasta Satélite acostado en mis piernas, a pesar de los brincos del coche y demás vueltas, me fui a buscarle un montón de juguetes que vio con cara de interrogación y que Goofy aprovechó para robar y esconder nada más porque se le hacía divertido. Ese nombre se lo puso mi hermana, pero en mi cabeza siempre se llamó Gufildro o Gufielfredo. Le compré juguetes, de veras que sí, el amor se demuestra con regalos, pero jamás los quiso, y veía tranquilamente a Goofy ir y venir con sus cosas sin inmutarse. Y ahora pienso en las pendejadas que hace uno cuando cree que tiene tiempo, que no fui yo, estaba muy chiquita, pero me pregunto si mis papás hubieran hecho tanto escándalo cuando Goofy orinó el tapete chino de haber sabido lo enfermo que iba a estar. Una mancha en el tapete y mandaron al pobre al patio, él que nunca había estado afuera estaba muy confundido, nació en la casa de una amiga de mi tía, y lo vendieron como cachorrito, ella se quedó con su hermano, Pepe, que se quedó varias veces con nosotros aunque viviera en el sur, con ellas. Estaba cojito, se cayó “misteriosamente” de una azotea, igual que después se salió a la calle y se perdió exactamente con el mismo misterio. Pero ni modo, eso hacen las personas. Goofy también se robaba los juguetes de Pepe, se le hacía divertido probar que era más hábil que los demás, pero a diferencia de Rito y su mal carácter, Goofy nunca ponía cara de ser culpable. Él hacía algo y escapaba, después intentaba arreglar el asunto con puro carisma, y por lo general le salía bien. “No sé de qué me hablas, pero vamos a olvidar que me estás acusando de haberme comido esa pantufla porque soy un gran perro y tengo un corazón muy generoso, ahora juega conmigo o vamos a ver la tele, soy lindo.” Era lindo en verdad. ¿Ya entendiste por qué no quiero un bote carísimo de premios que nadie se va a comer? No, de veras, estoy bien, gracias.

Y por fin se calló. Por cierto, ese local mata animales y me opongo a la venta de cachorros, pero Rito necesitaba esa cama, maldita sea.

Mi horóscopo

Desolación en el metro.  ¿Qué diablos? ¿Qué hay con la gente que se incomoda con las personas que chillan en el metro? Es el metro, uno puede hacer eso. El centro estaba todo cortado por todas partes y la catedral cerrada. Esa es la forma en la que Dios me indica que no quiere hablar conmigo. Ni modo, hay fiestas, y tuve que bajarme en Allende y caminar un poco más. El museo estaba vacío y por eso me pude esconder pacíficamente en el baño un rato,  es que no me podía controlar. Ni modo que llegara toda histérica a cobrar mi cheque. “Señor contador, cómo está usted, sí, ahorita le firmo de recibido, ay, perdón, ya mojé todo el recibo, no se fije”.  No me podía detener, y yo no sé si es bueno, dado que mis destruidos lagrimales ya están funcionando bastante bien, la hicieron de fuente inagotable toda la puta mañana. Ya más tranquilos, un par de horas después y habiéndole causado mucha incomodidad a todas las personas que se sentaron junto a mí en algún momento, creo que me siento mejor.

¿No les parece una desgracia que entre más se intenta recoger nuestras chivas de las calles bombardeadas más desastre emocional hay? Es que, empiezo a sentirme como la señora de los gatos que sale en los Simpsons. Ahorita ya me doy risa. Lo bueno es que traía lentes, aunque sospecho que no engañé a nadie gracias a mis gemidos de maniaca  y mi espectáculo de kleenex. Si yo me hubiera visto me habría botado de risa.
¿Qué diablos? Estoy más fuera de control que de costumbre, un día de estos voy a terminar habitando alguna selva o terreno baldío y me convertiré en un mito, como el señor de la isla de las muñecas. Digo, el cabello de desquiciada colonial ya lo tengo.
En un giro extraño de los hechos, el otro archivo, al que a veces me mandan, está en el antiguo hospital para mujeres dementes.
¡Es inercia!
Yo sólo regreso a mi hogar.

lunes, 13 de septiembre de 2010

5 cosas que odio

1.- Los anuncios de Axe ex-friend, se me hacen una especie de perversión, como si un degenerado de la tercera edad estuviera aleccionando a futuros agresores sexuales.

2.- A las personas que hayan participado de una una u otra forma en la realización de dichos anuncios.

3.- Las viejas que consideran que un bikini equivale a ropa interior. Se los voy a aclarar de una vez por todas: Si no tiene varillas y tirantes, es un traje de baño, y eso es todo.

4.- Las fogatas.

5.- No alcanzar el cierre del vestido y tener que hacer acrobacias para cerrarlo y descubrir que faltó el ganchito de hasta arriba  mucho tiempo después.

Toros sí, toreros no

¿Por qué la gente tendrá tan mal gusto en cuanto a hombres se refiere?

No, me niego a emparentar con un dechado de virtudes así. Aunque pensemos que podría ser la última oportunidad para conseguir sobrinos, los necesito, los quiero, de otra forma me voy a convertir en un monstruo, como Lamia.
Nada, voy a rastrear a este infeliz en facebook.

¿Y si pongo un anuncio en internet y empiezo a conseguir un buen partido para mi hermana? ¿Dónde los venden? 

Vamos a calmarnos, justo ahora. No va a pasar nada, todo es un producto de su imaginación, y para cuando regrese de mi pequeña caminata vespertina, con un poco de helado, o tal vez una paleta de chamoy en la mano, todo habrá sido un sueño.

Nada está pasando, nada pasó. Podría abrir mis ojitos y no habrá ninguna razón para sufrir, mis perros callejeros seguirían manteniéndome el corazón ocupado, no me habría convertido en un cálculo biliar.

Me cuesta mucho trabajo manejar la angustia, a veces me entran ataques de ansiedad, como de incredulidad mezclada con desesperación, pero tengo que entender. No hay nada que hacer, y cualquier cosa que pudiera intentar saldría peor, por eso lo único que puede funcionar a estas alturas es tratar de acelerar el paso de los días, tal vez en unos años dejaré de sentirme así y entenderé. Leer es bueno, se va el tiempo mucho más rápido, lo mismo con las caminatas, las peores horas del día, en las que no se puede enterrar esa fea sensación que nos acosa a la menor provocación, se van más rápido si le pongo la correa a Rito y nos vamos por una paleta.  Supongo que es el aire lo que ayuda. 
Es muy posible que conforme pase el tiempo siga sin entender qué diablos pasó y que tanto mal se disparó y de qué manera, las causas, los procesos, los factores y después, las consecuencias. Al final, los esfuerzos para calmar la confusión interna y tratar de recuperar un poquito de amor propio, de tratar de encontrarle valor a la cosa hirsuta que sea uno como persona, son un proceso muy racional, igual que en el otro extremo, el que sólo sucede sin saber el cómo y el porqué, se va aceptando lo que pasó, y me sorprende lo definitiva que es una cirugía, cualquier tipo, como la amputación. ¿Qué se puede hacer? Los leprosos no estaban contentos en su lazareto, muchos huían, se escapaban como si estuvieran en la cárcel, y aunque los agarraran pronto, ya habían corrido un rato por la calle, esparciendo su enfermedad. Supongo que no les importaba, respirar un poco iba primero, aunque siempre queda algún leproso que prefiere quedarse en el hospital y aventarse todos los tratamientos que se le ocurran al médico emprendedor que lo esté tratando, ya sean baños o arañas. Eso es lo mejor que puede hacer un leproso, ponerse sus vendas y tratar de hacer de cuenta que nada pasó. No estoy enferma, no me regresaron al hospital un par de policías, yo estoy paseando.

Me encanta ser una parodia de mí misma, pero es como si no pudiera hacer otra cosa. Se clausuró el changarro por motivos de sanidad. Es muy terrible. Me recuerda a los hospitales derrumbados.
 Y compré mi paleta, caminé mucho con Rito, le quité hojas secas de las barbas y pasé a la farmacia a ver si vendían agua de hamamelis.

Hamamelis, escoba de bruja, avellano de bruja por la semejanza del fruto con la avellana. 


Lo malo es que no tenían.

La salud dental y mental de uno

¿Será ojete largarme el 15 y 16? Es que, es cumpleaños de mi papá. Él dijo que estaba bien, pero me entra la culpa. 
Que de todas formas no haríamos nada, tal vez terminar en cualquier restaurante de la localidad donde se repetiría algún episodio incómodo como el de hace unos años donde mi hermana dio más información sobre el estado de su vida personal de la que cualquiera de los tres queríamos. Y si consideramos que hoy, y aprovechando que me llevó al dentista, me dio grandes noticias sobre el último prospecto que tiene en lo que a sus relaciones interpersonales se refiere, no queremos pasar mucho tiempo en familia, sería contraproducente, quiero ver que confiese y mi mamá pierda por completo la razón. Chale, y pienso en el asunto y me duele, y me duele otra vez, en especial porque no es lo que yo quería para ella, pero al final de cuentas lo que uno quiere y lo que los demás creen que es lo mejor suelen ser cosas muy distintas. Echarse cuatro hijastros encima, incluyendo dos ilegítimas de las cuales, una no es del conocimiento público, no es cualquier cosa. De todas formas ella dice que no tiene nada que ver con él, son amigos nada más, lo jura y perjura... ¿qué puedo hacer? nada.
Además de todo es más grande, mucho más grande, unos 13 años más grande. ¿Ya mencioné a los cuatro hijos? Bueno, sólo son amigos, hasta el momento, Dios prohíba que cambie esa situación.

Otra buena razón para huir. Ojala no pase nada. Debería ir a rezar: "Señor, te lo suplico, no dejes que haga pendejadas".

En buenas noticias, mis dientes están bastante bien y el señor dentista dice estar muy orgulloso.  
Carajo ¿por qué no aprendo a orientarme? ah no, tengo que cargar con esta mala reputación por la que no me dejan ir a buscar lugares que no he probado con anterioridad que puedo localizar yo sola. Bien, me fui una vez a Pachuca saliendo de CU y de la Condesa fui a parar a Viaducto y Troncoso, no es pa' tanto.  
Es que no comprendo como funcionan las direcciones, las calles, las avenidas, todas organizadas en planos mentales que no puedo construir.  No sé cuál es el norte y el sur, y cuando creo ir hacia un lado resulta que estaba en la dirección contraria, mi método de seguir derecho hasta encontrar una avenida grandota nunca funcionó. Con razón nunca me dieron la pañoleta los scouts, aunque supongo que tumbarme en el pasto a broncearme las piernas durante las pruebas y los ejercicios tampoco ayudó. Carajo, yo sólo necesitaba que me limpiaran los dientes, no quería saber nada más.

No es asunto mío, no me importa.

Y por eso debo escapar, ahora. Bueno, no ahora, tal vez después.
Ja, y ahora una de mis ex-compañeritas de primaria publica un video de Anahi que porque es "muuuuy buena la canciOn"

Ah, qué lindas, siempre que mi día va mal hacen algo para hacerme reír.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Por maldición o mordedura

"The fear is that if a woman fails to marry or to bear children in her lifetime, her jealousy will reach such proportions that, in the afterlife, she will reapper as a Succubus or Lamia, using her powerful feminine charms to corrupt other women's husbands, and destroying their offspring in revenge for her own barrenness."
Es decir, la gente como yo suele convertirse en un monstruo. Claro, que si yo voy a perseguir a alguien después de muerta no será a los maridos de las demás, esos a mi qué me importan, seré otro tipo de muerto, ningún tipo de vampiro o señora con características de serpiente o de golfa,  regresaré a acechar lugares, eso sí. En cuanto me muera voy a agarrar la costumbre de aparecerme a la mitad de la noche en el patio de la biblioteca de la Facultad, en los pasillos del segundo piso o en la fuente, con un café en la mano y rodeada de mi jauría de perros callejeros fantasmales. 
Había pensado aparecer por el archivo, pero ese ya tiene muchos ocupantes más elegantes y de mayor jerarquía. Yo supongo que mi aparición, anunciada con humo de cigarro y ladridos, no causaría el mismo efecto que el encapuchado que le hace señales a la gente desde la entrada al patio de castigos, o el indio que parece estar perdido en el baño de mujeres.  

Creo que quiero dar mis vueltas por algún lugar familiar y no sé si quiero quitarle el sueño a mis padres, aunque tal vez sería buena idea, prender y apagar la tele en mi cuarto para que mi mamá sepa que sigo aquí. 
Podría ser reconfortante, como cuando se murió mi abuelo. Mi mamá, entonces de  nueve años, creyó por mucho tiempo que podía ver la lucecita del cigarro de mi abuelo deambular por el pasillo a la hora de dormir, como cuando revisaba que todos estuvieran ya en sus camas. 
Con mi sonambulismo, y desde que era joven, puedo saber dónde anda mi mamá en las noches (si está sentada en la sala o en la cocina), por el olor a tabaco quemándose. Veo primero la lucecita anaranjada en la obscuridad antes de prender todas las luces y verificar que ahí está y que tampoco puede dormir.

Tal vez debería quedarme por mis rumbos, en la Facultad no serviría de nada. ¿A quien me le voy a aparecer? a las ratas bailarinas tal vez, a los ocupantes del auditorio o a los indigentes que a veces duermen por ahí. No, mejor saldré a pasear a mis perros fantasmales por aquí, a los mares les caería bien tener un difunto interesante. Ah, y cantaré, así pondré final de una vez por todas a las fiestas escandalosas de mis vecinas. Si no me va bien y les gusta el espectáculo, empezaré a cobrar. 

Amenice su evento con la aparición de un fantasma chocarrero, descuento en bodas y quinceaños.

Si se cae la quinceañera pueden echarme la culpa, a lo mejor fui yo.

Tratamiento de los procesos infecciosos

Tenía comezón en los párpados, pero como no puedo tocarme los ojos, intenté disminuirla moviendo las pestañas para que se encargaran ellas de mover el asunto. Están tiesas y se separaron como en pedazos, y de repente, nada más con tocar las puntas, se cayeron. Grandes secciones de pestañas, pegadas unas a las otras con lo que se va cristalizando de las gotas, se me quedaron en las puntas de los dedos. Ya con los párpados casi pelones y los pedazos de pestañas en las yemas de los dedos puedo fijarme en algo que no había notado antes... tenía muchas pestañas, y eran grandes y gruesas pestañas, pero ya no más. Mi mamá está aterrorizada y parece que ya está buscando desde ahorita todos los remedios que se le ocurren, lo mismo con mi hermana. 

No sé, la verdad es que no importa mucho, ni modo, me quedaré sin pestañas, no creo que salgan igual, si es que salen, y solamente me pregunto si no cumplen algún tipo de función importante, que seguro lo hacen, como proteger los ojos del polvo y la luz, en ese caso, ya me jodí, pero no importa, insisto, puedo usar los lentes de sol para el resto de mi vida.

Me sorprendió el pensarlo, como con nostalgia, "vaya, tenía bonitas pestañas", pero ya no y ni modo.
¿Podré andar con goggles por la calle? bueno, si salgo a la calle, que ya tampoco veo muchos motivos para eso últimamente.

viernes, 10 de septiembre de 2010

En caso de convulsiones

Hay un capítulo de Criminal Minds, no sé la temporada, en el que intentan agarrar a un psicópata con el trabajo perfecto, ser asesino a sueldo. El punto es que cuando lo tienen, y Gideon lo está interrogando, el mencionado asesino descubre que el último sujeto que secuestró efectivamente era policía, a lo que pregunta ¿todavía es paranoia si tengo razón?

Hoy vamos a meditar alrededor de un momento tan conmovedor en nuestro repertorio de programas del crimen para dilucidar si efectivamente se puede redimir  a un paranoico si se demuestra que tenía razón. Y yo tenía razón, el veterinario infeliz al que nunca volveré a ver y que odiaba con particular pasión, efectivamente era un infeliz. Ni modo, a riesgo de parecer una persona desquiciada cambié de veterinario por quinta ocasión, y esta vez me fui con la señora norteña que atendió a la perdida Domitila Miu. Salí realmente muy feliz, bueno, Rito está gordo, y parece que se porta muy bien y deja que lo revisen cuando no estoy yo, pero que en cuanto me ve, le sale lo grosero y decide que no quiere que lo toquen, que está bien, a mí no me gusta que me toquen, pero al menos podría fingir que no lo he consentido hasta el hartazgo cuando estemos enfrente de la gente.
¿Por qué estaba feliz? Ah, si, porque yo tenía razón y el otro veterinario era efectivamente un bastardo. ¿Qué hizo cuando le hable como maniaca para preguntar el porqué de los malestares de Rito después de las vacunas? Ignorarme, verme con cara de "esta mujer está loca" y darme el avión. Esas vacunas que le puso parece que no son de "tan buena calidad" (aunque me las cobró como si lo fueran), causan más molestias que otras como vómito, dolor, etc., y a largo plazo pueden causar ceguera. ¡ESE HIJO DE PUTA! Ya sin contar que el pobre Rito tiene una importante cantidad de sarro de un solo lado de la boca demostrando que esa profilaxis dental que cobró tan cara y para la que me hizo sacar análisis que jamás me explicó y firmar una responsiva en caso de que le fallara la anestesia, quedó mal.

A ver, que me digan que es locura mía!  Ya sin contar que no lo había desparasitado! Y los oídos, una desgracia, ¿pues qué chingados hacen en el famoso spa aparte de perfumarlo y someterlo a un poco de humillación pública con bufandas y peinados extravagantes?
Parece que también le pueden operar el problema de la rodilla chueca, que ese ya me lo había dicho otro doctor, creo que el que estaba la Florida y un día desapareció misteriosamente, pero la señora tampoco cree que sea urgente, pero de que tengo que bajarlo de peso, eso sí.

Por último, el único propósito de este post era aclarar, una vez más, que a diferencia de lo que opinan algunas personas, no estoy loca. 

¡NO ESTOY LOCA Y NO ESTÁ TODO EN MI IMAGINACIÓN!

La nueva vida de alguien

Ay Dios, detenlos.

Bien, la gente publica cualquier cantidad de cosas, digo, si yo tengo un álbum dedicado a la belleza de mi perro, no soy nadie para criticar el contenido de las vidas de los demás, pero sacarle fotos al camino de pétalos de rosa y velas que te puso el novio en tu nueva casa es la cosa más cheesy del mundo. "Cheesy", esa es la palabra. ¿Un corazón de pétalos de rosa con las iniciales de los dos en la cama? Esa mujer tiene que estar jugando. Ahora, yo no me acuerdo bien de ella, pero tengo una vaga memoria de su cara, y por los amigos en común, supongo que es de primaria. Que por cierto, otra ex-compañerita amaneció muy emocionada porque la primera noticia que recibió en el día fue el anuncio de un concierto de Ov7, o como sea que se llamen.
¿Qué hay con estas personas?

Es que comprendo todo, con razón era la niña rara que se sentaba a dibujar egipcios en la última banca del salón. Con esas personas no podía hacer otra cosa, y regresan a mí los momentos incómodos en los que tenía que buscar ocupación porque en lugar de clase las horas se dedicaban a los ensayos de coreografía en las que nunca participé. Outsider, esa es la palabra. Una vez una de ellas me preguntó por qué no tenía amigos y no le supe contestar, la verdad es que no sabía, pero ahora lo entiendo todo. ¡Con razón!

Están emocionadísimas con la preventa, ya sin contar a la señora que tuvo la puntada de publicar las fotos de los pétalos de rosa.

Estimada "amiga": Te suplico que te detengas, digo, para mí es entretenido, desde hace un par de días que no me reía por nada, ni siquiera por las señoras testigos de Jehova que decidí atender en la mañana porque me dieron ternura, pero está mal andar ventilando que formas parte de la que debe ser la pareja más cursi del mundo. Pueden ser melosos hasta el asco, y tal vez no te molesta que te digan "hermosa" en público, pero por favor, no lo publiques, no quiero sentir horror. ¿Pétalos de rosa en la cama? ¡Qué cosa tan desagradable! Me da gusto por ti, de verdad, pero yo no quiero saber nada de la cama de nadie.

Por favor, basta.

Vayan a ser felices con sus fotos truculentas, cubiertas de maripositas, y donde yo estoy segura te photoshopeaste las axilas, pero los pétalos de rosa son un límite muy claro, por favor, hay personas inocentes sin mayor ocupación en sus vidas que no quieren saber. ¡Yo no quiero saber!

jueves, 9 de septiembre de 2010

La paranoia que me come

Rito me huye, no sé qué pasa. En la tarde lo moví en la cama y chilló, pegó un grito como si lo hubiera pisado, y ahora, que intenté cargarlo otra vez volvió a gritar y no sé cómo lo lastimé. Me huye, mejor le puse unos cojines y almohadas en el suelo porque no quiere estar en la cama conmigo. ¿Qué le pasa? ¿lo lastimé? ¿se enfermó de algo? y si está enfermo puede ser mi culpa, a lo mejor la comida nueva no le cae bien, o se cayó o se pegó, lo alimenté demasiado, no debí ponerle jamón,  ya está muy gordo,o ya tiene cáncer por respirar mi humo, o lamió el patio y había cloro. Ya sé que suena ridículo, ya escrito puedo ver que no tiene sentido, pero sí me lo pregunto. ¿Voy a dormir acá arriba sola? ¿qué voy a hacer con toda la cama  y las almohadas de los dos lados para mí sola?  Ni modo, hay días más tristes que otros.

Tiene que estar enfermo. En sus ataques de histeria se golpea mucho contra los muebles, tal vez se fracturó algo y por eso grita cuando intento cargarlo Eso explicaría  que no se pueda subir a la silla y a la cama tan fácil como antes ¿Cómo se me ocurren tantas cosas? Ya tiene varios días raro, chale...

Es que, chale.