domingo, 25 de diciembre de 2011
La isla del Dr. Rito
Si logró construirse unas alas funcionales de lámina debería estar contenta, pero extrañamente no se podía ver feliz. De veras intenté ponerle una pequeña sonrisa de tranquilidad que dijera "ahí los vidrios, se me cuidan mucho y la pasan bonito" pero no salía y no salía. Ni modo, tendrá que verse así, como está, con cara de "hasta aquí llegué y váyanse al carajo". A lo mejor después intente corregir eso, pero por el momento ahí la dejamos, ya ni modo.
El regalo prometido
¡Feliz navidad! Espero que hayan tenido todos una feliz noche buena porque la mía fue espantosa y todo terminó en gritos, peleas y llanto. ¡Llegó Santa Clos!
¿Recuerdan que dije que Romeo y Julieta hicieron bien en suicidarse en lugar de pasar el resto de sus vidas en peleas familiares? Lo sostengo.
No voy a reparar en la tarde de tensión, tristeza y malestar que se produce siempre en estas fechas. Mi madre no sabe qué quisiera estar haciendo o con quién quisiera cenar, está sentida porque mis tías son muy ofensivas con ella porque fuma y la traen de encargo, pero no es feliz estando con nosotros y quisiera que mi papá se viera feliz por cenar con nosotras, lo que nunca pasa porque él preferiría ir con mi abuela a la fiesta que hacen sus primas y sobrinos. Frustración + rencor = ánimo chingaquedito. Mi papá ni siquiera se bañó ni compró regalos, pero eso es normal.
Lo malo es que después de una cena donde logramos esquivar los temas de conversación peligrosos y evitar a toda costa que cualquiera de los dos encontrara la excusa para armar problema, todo explotó por mi culpa. A las nueve de la noche, después de una cena incómoda en la que mi papá comió mecánicamente, yo tuve que manipular la copa de vino tinto de mi madre para evitar que el conflicto escalara, mi hermana compartió más información sobre su vida personal de la que quería saber y mi mamá estuvo a punto de explotar porque hablamos mal de sus hermanas, llegaron los regalos y no pude evitar que se me notara la decepción. Es que me sentí muchísimo y no pude evitar que se me notara, como que, sólo se me notó muchísimo.
No sé si les he contado, pero aunque suene muy frívolo y chafa, yo creo que el afecto se demuestra en las cosas que haces o das, más que nada en las que se dan. Uno no siempre sabe decir las cosas, ni articular o demostrarle a la gente que los quieres, que los conoces y que te importan, pero se puede hacer todo eso con los regalos. Ya se imaginarán cómo me sentí cuando mi regalo de navidad fue un certificado de la gandhi, una tarjeta de iTunes y una falda rarísima que no es de mi talla. ¿UN CERTIFICADO DE REGALO? Digo, todos los regalo se agradecen, pero ¿un certificado de regalo? Mi papá ni siquiera me compró nada.
Supongo que no sería tan malo si no fuera porque yo estuve buscando por todos lados en cuanto me empecé a sentir mejor y pude pensar. Salí a recorrer la Condesa, donde encontré dos regalos, y luego las tiendas lejanas con ofertas que están en Cuatitlan Izcalli donde encontré otros dos,nunca había manejado sola en carretera, pero me aventé para conseguirle un regalo bueno a mi hermana que sí es elegante, ya sin contar con el regalo que conseguí hasta Perisur y el libro extra que conseguí cuando recorría tres tiendas de regalos para conseguir la envoltura perfecta para cada uno. Sobra decir que cada regalo tenía un pequeño mensaje simpático. Cada uno estaba pensado para ser perfecto para cada quien con base en sus gustos y todas aquellas pequeñas anécdotas que hayamos vivido juntos en algún punto. La envoltura también debía ser especial. ¡Recorrí tres tiendas de regalos! A mí ni me los envolvieron y la falda que me dio mi hermana no es de mi talla, y me dio la impresión de que lo había comprado de emergencia en el último momento.
Se sintió pinche, es que... ni los envolvieron. Como puse cara de decepción y sorpresa mi hermana agarró otro regalo y me lo dio. ¿Qué creen que era? Una crema reafirmante. "¿Qué?" pregunté consternada y entonces confesó que en realidad era para ella.
Chale. Lo malo es que mi hermana se sintió mal y se enojó, como se puso de mal humor le contestó feo a mi tía en el teléfono y como el pleito original de mi madre es que no queremos a mis tías (que han probado ser capaces de colgarle el teléfono a sobrinas de 10 y 15 años que las llaman de urgencia porque "mi mamá se puso mal ¿qué hacemos?" porque están muy ocupadas y están hartas de los chantajes de la hermana loca y fumadora) le mentó la madre a mi hermana y armó un pleitazo porque no queremos a su familia y somos unas desgraciadas que le amargamos la vida. ¡Somos malas, malas! Entonces le fue a llorar a mi papá (aunque le había mentado la madre desde en la tarde porque según ella se quería ir con "su pinche madre") y como efectivamente mi señor padre preferiría pasar la navidad con su madre, primas y sobrinos, no con nosotras, le gritó a mi hermana... y oh Dios, se desató el infierno. En cuestión de unos momentos mi madre lloraba y gritaba, mi padre peleaba con mi hermana y yo sólo intentaba calmarlos a todos y pedir perdón porque fue mi culpa pero de veras no hice berrinche a propósito.
Es que esperaba algo bonito.
Bueno, al menos me dieron dinero de compensación.¿Saben qué significa eso? ¡Es hora de regalar el dinero!
Tal vez sí existe Santa Clos.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Los sentimientos más recónditos en mi tierno corazón
¿Saben qué es chistoso? Es como si no pudiera ni quisiera pensar. Es raro, muy raro andar por la vida pensando única y exclusivamente en una cosa inmediata. Al manejar rumbo a algún lugar lo que hay en la cabeza es "qué tráfico" o "que no se me pase la salida". Ningún recuerdo que no viene al caso ni el repaso de la historia de mi vida por secciones. Nada. Es como si todo lo pasado en verdad quedara atrás. Imagínense, pienso en episodios que me avergonzaban, como, no sé, aquella vez en que "alguien" mezcló demasiadas bebidas, salió corriendo y terminó vomitando el alma escondida detrás de un coche en alguno de los circuitos de Satélite o el baño de un Instituto de Investigaciones de lo más serias, y nada más pienso "ah caray, la juventud" en lugar de "soy una alcohólica asquerosa que no merece vivir". No, el recuerdo es efímero y lejano, no se siente como si hubiera pasado hace ratito y existieran 200 000 personas observando. El pensamientos se queda ahí unos segundos y después regresa a su cajón. No se va a ningún otro lado de paseo y no adquiere tintes ni significados "fatalistas" como dijo la señora doctora de la otra vez. Igual que en alguna rara ocasión me acuerdo de repente del susto del bosque, pero en lugar de que me ataquen una serie de miedos, paranoias y preguntas ociosas, lo dejo ir rápido. Claro, se me ocurre un "ay, qué feo" pero nada pasó y ahora el susto se ve muy lejos, entonces lo descartó rápido y sigo mi camino, como los sustos automovilísticos, esos cuando vas en el coche y un cabrón borracho se te cierra y casi te cae encima pero con ayuda de buenos reflejos, logras cambiar de carril correctamente para evitar una desgracia. ¿Ya saben? Ese exabrupto del corazón cuando en un chingadazo ves aparecer el coche, bajas la velocidad un poco, ves el espejo y das el volantazo. El pendejo sigue corriendo como si llevara mustang y uno se queda murmurando por lo bajo "puto" o si se trata de Jane, gritándole "pendejo" sólo para seguir felizmente el camino. Nadie se sienta a llorar porque "casi se estrella y me pudieron haber destrozado la defensa y entonces el coche se habría volteado y me habría quedado atorada con el cinturón de seguridad y cuando lo jalara me habría quedado paralítica y por eso estoy segura de que estoy condenada a chocar". ¿Quién en sus cabales piensa eso? Nadie. Sólo yo, porque estoy loca.
Fiu...
Regresas a tu casa, el coche está intacto y todo lo demás se queda atrás. ¿La tesis? Ya está, ya tengo sinodales y en lugar de que me acosen todo los pensamientos que solía tener (me van a suspender, nunca me repondré de la humillación, no voy a poder hablar, mejor lo cancelo) de repente no siento ninguna angustia, dolor de estómago, nervios, inquietud ni ataques de llanto al azar.De repente hasta se me hace una pendejada. Digo, la tesis la hice yo, debo acordarme.
Los anoté todos y me puse a hacer las preguntas que me quedaban por hacer. En el asunto de los sinodales pasó una cosa divertida. Cuando hacíamos la lista, Mrs. Boss de repente vio dos nombres y dijo "no, estos no los podemos poner juntos", porque resulta que fueron "amantes". Pero no sólo eso, los dos estaban casados con otras personas cuando tuvieron su movida y cuando el esposo de la señora los cachó agarró al otro a golpes y al final fue un pleitazo de todos contra todos.
¿Creerán que me sentí decepcionada? Sí, me decepcioné, pero no de la historia sórdida de lo que ocurre entre académicos respetables, sino por no poderlos invitar. Soy capaz de boicotear mi examen profesional en aras de mi amor por el chisme. ¡Soy capaz!
Pero no.
No sé si en algún tiempo me arrepentiré, pero hasta el tercer día de medicación creo que no tengo mayores quejas que el dolor de cabeza. A ver cómo nos tratará la mañana.
Etiquetas:
El sillón y la taza de té,
Nuevo y más brillante
martes, 20 de diciembre de 2011
Historia clínica
¿Qué creen? De acuerdo con la señora psiquiatra no tengo un trastorno de ansiedad... ¡tengo muchos! (wtf?) Aparte está el trastorno obsesivo compulsivo (toc) como le dice ella y una fobia social muy original porque parece que no le tengo miedo al ridículo, sólo tengo las manifestaciones físicas o algo por el estilo. Parece que todo el susto del parque fue sólo el último tema para que se desataran las obsesiones. Yo no necesito excusa para obsesionarme. Lo notó porque la fijación no está en el sujeto, la verdad es que no ando pensando en la cara del tipo para nada, sino en la idea. Es nada más el tema del momento, como antes fue el alcoholismo, los perros callejeros, el desempleo, etc.Trastorno obsesivo compulsivo. Chale...
Ah, también está la depresión crónica, pero eso ya lo sabíamos. La parte original es que esta señora resultó ser maestra de la otra que me diagnosticó bipolar a los 18 años. No soy bipolar, no se preocupen, porque no soy hipo... ¿hipo qué? No importa. Me recetó lo mismo. Chale... ¿zyprexa? No quiero engordar. La primera vez que me lo dieron me puse enorme y ahora que conozco las alegrías de entrar en tallas pequeñas no quiero volver a ser gordita. Me dijo que lo intentara por cuatro días a ver qué tal.
Ya me tomé un pedacito, se supone que tiene que eliminar los ataques de pánico y la ansiedad en general. Me recetó otra madre que se supone que me debo tomar si no me siento muy extraña como el otro. En cuestiones antidepresivas me mandó prozac, que según ella funciona aunque a mí nunca me sirvió de un carajo, pero ni modo. La doctora es ella y le haré caso.
Ahora no sé qué pensar. Otra vez me convertí oficialmente en paciente psiquiátrico, sí, otra vez. Me queda de consuelo el saber que hice todo lo posible por funcionar sin terapia ni medicamentos, pero ni modo.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Novelas nuevas
Me acabo de aventar los agradecimientos de la tesis. Nota; es un primer borrador, pero me puse cursi. Supongo que lo estaré cambiando constantemente pero al menos ya escribí algo:
"Al entregar el último trabajo de investigación el hacer una tesis y atravesar por todo el proceso que implica el llegar al día del examen profesional parecía imposible y lo hubiera sido de no ser por aquellas personas que me alentaron y me ayudaron desde que el trabajo era una mera idea difusa y mal formada hasta la redacción del último párrafo. Mis padres, siendo los más cariñosos, pacientes y generosos benefactores y porristas, y mi hermana, siempre dispuesta a rescatarme cuando el mar de copias y fichas se volviera abrumador. A mi asesora, Mrs. Boss, sin cuya seguridad jamás me habría atrevido a intentar redactar un trabajo como este, por marcarme los pasos con gentileza y animarme a seguir adelante. También quiero agradecer a todo el archivo de la ***, señora coordinadora, secretaria consentida, señor archivista, señor de la barba de madero y damita de mantenimiento hija de secretaria consentida, por enseñarme paso a paso, todos los días, desde muy temprano en la mañana, cómo funciona un archivo y lo feliz que puede ser el llevar a cabo una jornada entre los legajos. A mis mejores amigas; Fanny, por acompañarme con una buena dosis de sabiduría, té y música en cada largo trayecto en el periférico y compartir siempre un café en la fuente de la biblioteca antes de cada clase, incluso cuando parecía que el frío de las ocho de la mañana iba a impedirnos el movimiento, y a Jane, por recordarme que todo siempre es más fácil y colorido de lo que parece. Por último, a Rito, el perrito callejerito, un pequeño milagrito peludo y con patas que me dio su cariño incondicional desde que nos encontramos, me consoló después de cada día de clase difícil, se revolcó y jugó sobre cada borrador de cada capítulo y celebró la redacción de cada una de estas páginas conmigo."
Es cortito porque no tengo a nadie más. Sí, le agradecí a Rito. ¿No puedo? ¿Por qué chingados no? Creo que desde el incidente del parque oscilo entre la cobardía y la valentía de una forma maniaca. A veces me hundo y luego se me ocurre "soy lo máximo". Las tardes y noches son insoportables, pero a lo largo del día tengo destellos de paz en los que pienso que debería estar contenta, agradecida y orgullosa. No duran mucho, pero esta montaña rusa emocional ya no tiene rumbo alguno. Ayer vi otro vestido que podría ser maravilloso para el examen. Es que, me gusta pensar que uno saca lo mejor de sí mismo en los momentos difíciles. Ya saben, en esos momentos en los que dices "este es, lo que más me temía" y de algún lado desconocido te sale la imperiosa necesidad de ganar. Nunca he sido de esas personas que quieren ganar cualquier cosa, pero en esos momentos en los que una persona te amenaza lo único que tienes en la cabeza, y en el cuerpo, es la imperiosa necesidad y convicción de ganar. Yo me temía que en un momento de peligro me ahogaría, me desmayaría (como Mrs. Palmer cuando la asaltaron) o me haría pipí, pero ya ven, sin querer fue todo lo contrario. Es raro cómo funciona el miedo, a largo plazo paraliza y a efecto inmediato te mueve en chinga loca.
Tal vez cuando esté en el examen profesional de repente me acordaré de todo y sólo estaré pensando "voy a ganar, voy a ganar". Y de alguna forma me las arreglaré. Si me dicen que 'no', dire 'de acuerdo con' y pelearé y pelearé hasta que se cansen y me suelten. Entonces me darán el título y ya veré qué hacer.
A ver cuánto me dura el optimismo.
Unas horas después el optimismo se fue al carajo. Hice cita con una señora psiquiatra mañana y mi madre se puso furiosa y me mentó la madre. Yo ya ni quería, es muy caro y no creo que me sirva de nada, pero pensé que una consulta no me podía dejar peor. Grave error. Lo que pasa es que mi madre quiere que sea doctor para que no compita por mi afecto. Se puso de verdad furiosa. El problema es que me daría mucha pena llegar con un señor y admitir: "Estoy obsesionada de una forma muy poco saludable con la virginidad y la pureza, por eso no puedo superar el que un tipo que estoy segura era un violador me haya amenazado con un pinche cutter chafa en el parque/bosque." ¡No le voy a decir eso a un señor! O quién sabe. Ni siquiera sé si se le voy a poder decir a una señora. Recuerdo todos los terapeutas, psicólogos y psiquiatras malvados a los que fui y se me quitan las ganas. La terapeuta familiar, la psicóloga fanática de Marilyn Manson, la psiquiatra que me diagnosticó bipolar en media hora y me medicó hasta los huesos. Chale... No se pierda en un futuro próximo: Breve visita a la casa de la risa. ¿Superará la doctora de mañana a los anteriores, me medicará, me verá con escepticismo o sencillamente me echará la culpa de todo?
¡Ya no puedo esperar!
Unas horas después el optimismo se fue al carajo. Hice cita con una señora psiquiatra mañana y mi madre se puso furiosa y me mentó la madre. Yo ya ni quería, es muy caro y no creo que me sirva de nada, pero pensé que una consulta no me podía dejar peor. Grave error. Lo que pasa es que mi madre quiere que sea doctor para que no compita por mi afecto. Se puso de verdad furiosa. El problema es que me daría mucha pena llegar con un señor y admitir: "Estoy obsesionada de una forma muy poco saludable con la virginidad y la pureza, por eso no puedo superar el que un tipo que estoy segura era un violador me haya amenazado con un pinche cutter chafa en el parque/bosque." ¡No le voy a decir eso a un señor! O quién sabe. Ni siquiera sé si se le voy a poder decir a una señora. Recuerdo todos los terapeutas, psicólogos y psiquiatras malvados a los que fui y se me quitan las ganas. La terapeuta familiar, la psicóloga fanática de Marilyn Manson, la psiquiatra que me diagnosticó bipolar en media hora y me medicó hasta los huesos. Chale... No se pierda en un futuro próximo: Breve visita a la casa de la risa. ¿Superará la doctora de mañana a los anteriores, me medicará, me verá con escepticismo o sencillamente me echará la culpa de todo?
¡Ya no puedo esperar!
La mejoría del humor
Como sigo sin poder dormir y ya me aventé tres capítulos seguidos de Cadenas de amargura, decidí venir a platicar un ratito. ¿Qué les pareces? Bien. ¿Alguien había notado que el argumento de Corazón Salvaje se parece mucho al de Cumbres Borrascosas?
Así es, veamos. Catherine ama a Heathcliff, ¿cierto? pero no podría casarse con él porque la rebajaría y todo aquel asunto, entonces se casa con Linton y Heathcliff se va, se hace rico quién sabe por qué obscuros medios y regresa a buscarlos. ¿Alguien noto el paralelismo con la Aimee ama a Juan del diablo pero no puede casarse con ese desarrapado y se casa con el rico y elegante haciendo que el otro quiera vengarse? ¿Qué hace Heathcliff? raptarse a la güera virtuosa y elegante. Claro, de ahí solo sale tragedia, pero la señora Adams hace lo que cualquier escritor de fanfic haría... arreglarlo. No sé si le pasó a todos, pero yo estaba horrorizada cuando en el libro sacan las madrizas que le pone Heatcliff a la pobre Isabel. Uno se pregunta si no podían ser felices y ya. Ah, pues seguramente la señora Adams pensó lo mismo y se encargó de que Juan tuviera buen corazón en el fondo. Ya saben, hay de salvajes a salvajes. Aimee y Catherine tienen esta especie de calidad de "señora caprichosa que hace lo que quiere con los demás y sin embargo siempre la quieren más que a la buena". Por eso Aimee se muere como debe ser, recurso necesario para hacer a todos felices. De ahí, de esa breve consideración de madrugada podemos concluir que Corazón Salvaje bien podría ser una especie de fanfic de albores del siglo XX de la novela de la señorita Brontë.
Otro recurso para escribir telenovelas. Por ejemplo, no sería bueno armar una en la que Hamlet y Ofelia pudieran ser felices y marchar juntos al atardecer. Es cuestión de ponerle Horacio y Fernanda a los personajes y evitar la locura y la muerte. No se me ocurre otra pareja para la que me hubiera gustado un final feliz cuando era más joven. Me hubiera gustado un final feliz para Eugenia Grandet, por ejemplo, pero tal vez ella esté mejor como está. Sola.
¿Quién más? Romeo y Julieta están bien como están, muertos. Aceptémoslo, sus vidas habrían sido miserables.
Insomnio
Ya sé que es una necedad pero... ¿cómo chingados le hice? Sigo asombrada. No sé si lo mío es muy mala suerte o al contrario, muchísima suerte y vigilancia divina. No sé si Dios estuvo a punto de olvidarse de mí o al contrario, me sacó cargando sana y salva. Metafóricamente hablando, ya saben. Adivinó usted, soy un desmadre. Disculpen que siga en lo mismo, es que todavía no encuentro psiquiatra y parece que mi padre y hermana ya están hasta la madre de oírme seguir fregando con los mismo. Los entiendo, estoy muy loca. No he hablado con nadie desde ayer y necesito desahogarme.
He intentado por todos los medios distraerme y ya no he mencionado el tema para nada, digo, no tiene caso, ya tengo harto a todo mundo (dos personas), pero metida en mi cama casi todo el día no dejo de preguntarme ¿cómo chingados le hice?
Ya no quiero molestar a nadie. Extrañamente el recuerdo se va disipando, lo que no sé si es bueno o malo. Creo que debería quedarme con un hecho indiscutible: no me pasó nada y estoy bien. No tengo que pensar en absolutamente nada más. ¿Para qué darle más vueltas al asunto? ¿Cómo le hice y cómo logré correr? ¿será que como me veo más joven creyó que era una adolescente y supuso que estaría muy fácil amedrentarme? ¿se distrajo porque se soltaron mis audífonos, le dio miedo que llegara mi papá, que me oyeran, se le soltó o cansó la mano con la que me intentaba jalar, creyó que perseguirme iba a ser más problema o mucho riesgo, temió que alguien pudiera llegar en cualquier momento? ¿por qué me pregunto esas cosas? ¿A quién chingados le importa? Me solté, corrí y escapé, final feliz del cuento. No debería reparar en absolutamente nada más.
¿Qué me pasa? El miedo me está comiendo.¿Existe la posibilidad de vivir sin que alguien me vuelva a amenazar así? La gente vive su vida sin incidentes todo el tiempo. No tengo que huir a ningún otro Estado, aunque extrañamente parece que existe la posibilidad.
¿Creen que sea buena idea irme a vivir a Querétaro? Odio el lugar, pero mi tía le dijo a mi madre ayer que tiene un amigo en un museo que podría darme trabajo, claro, el sueldo es malo y tendría que vivir en su casa (que espera que mantenga limpia, ilusa) pero es una buena opción. Tal vez es alguna especie de señal. Realmente ya nada me detiene,la beca se acabó y no es como si alguien fuera a extrañarme por aquí. Hasta les haría un favor. Yo no sé qué hago aquí. Total, Rito es chiquito, lo puedo cargar y llevar conmigo.
Tal vez sí sería lo mejor, yo vivo más tranquila sin el miedo constante de que en cualquier momento me fastidien la vida sin razón alguna y/o previo aviso, y mi pobre familia ya no tiene que preocuparse por mi salud mental. Lo malo es que seguramente mi tía no mencionó que técnicamente hablando todavía no tengo título.
No sé por qué estoy tan abatida. Es que de pronto se me hace que este mundo es imposible de vivir y no veo ninguna razón para seguir arriesgándome en el intento. Es demasiado peligroso y no ofrece ninguna recompensa por el esfuerzo. Lo único que se ve en el futuro es la amenaza, la enorme posibilidad de que eventos espantosos (disculpe el dramatismo) destruyan por completo y de un madrazo cualquier posibilidad de felicidad, alegría o esperanza. Y entonces sólo quedaría vivir sin esperanza, como muerto en vida. ¿Por qué pienso y pienso en lo mismo? ¿es una obsesión como la del alcoholismo? Espero que se pase pronto o al menos que de veras el tiempo me calme la paranoia.
¿Para que soñar con cualquier cosa si cualquiera cree que te la puede quitar? ¿para que tener nada, trabajar por nada o ilusionarte con nada? Caray, yo que ya estaba saliendo del episodio de ansiedad/depresión que me mandó al médico la última vez y tenía que pasarme algo para exacerbarlo todo.
Necesito ayuda. Creo que los medicamentos sí ayudarán, tal vez serán la gran diferencia entre "¿cómo chingados le hice para salir de una situación tan sórdida y peligrosa que me hubiera quitado el alma teniendo unos bracitos tan débiles?" y "¡Alabemos al Señor que nos salvó y seamos felices porque estoy enterita y todavía podrán enterrarme con una gran corona de flores blancas como siempre soñé!" Sí, a veces fantaseo con mi funeral. ¿Ustedes no?
Disculpen, es que todavía estoy asustada y ya me puse fatalista, a lo mejor he tenido un mal año, aunque el fin de año pasado creí que había tenido un mal año y ya ven, empeoró, la semana pasada me llevé el peor susto de mi vida... hasta el momento. A lo mejor el próximo se pone todavía peor pero ya no digo nada porque luego me salen con que uno atrae las cosas malas. Ya saben, las personas que leen a Paulo Cohelo y creen haber encontrado la verdad de la vida.
¡La vida! La única verdad sobre la vida es que no vale el riesgo de intentar vivirla.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Señora Gollum
Otra de mis ex-compañeritas de primaria se casó hoy. Bueno, se está casando, me parece, pero ya ven qué rápidas son las personas para empezar a subir fotos a la red social consentida de todos. El vestido se parece mucho al de la última. Creo que todos se parecen. ¿Por qué será que a la gente no le gustan las mangas? No es como si tuvieran brazos esculturales. ¿Será porque piensan que se ven mejor las clavículas? No lo sé. De verdad no lo sé...
La Gollum ya también se casó, en estos días, creo. ¿Por qué casarse en diciembre? Tampoco tiene mucho sentido, hace frío. Quién sabe, a lo mejor ese es el encanto. No lo sé...
Ya encontré las fotos. Se casó. Caray, todo mundo se casa y es feliz por siempre en sus vidas perfectas, llenas de gente y cosas bonitas y maravillosas. Mrs. Weston fue. Con razón quería ir a tomar café, seguramente quiere regodearse en lo ganadoras que son ella y la Gollum.
No le voy a hablar, me voy a hacer mensa y fingiré que se me olvidó.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Vómito
Y en cuanto saqué el coche supe que los amortiguadores se habían fastidiado otra vez. Ningún ataque de pánico, sólo algunas palpitaciones y abatimiento.
Mi mamá está muy enojada conmigo porque según ella "no lucho contra la depresión". Se encerró en su cuarto y no me ha hablado en casi todo el día. Mi papá y mi hermana fueron a trabajar y yo sólo intenté corregir mis conclusiones en lo que regresaba el cable (aparte de todo se fue el cable). Mi coche está en el taller. Es el momento de informarle a los perros del albergue que no podré ir a su colecta mañana. Bueno, tal vez es lo mejor. Si Dios no quiere que salga a la calle le haré caso y no lo haré. No volveré a tentar mi suerte. Ya ven las cosas que me pasan cuando salgo, en mi cama estoy más segura, no quiero salir. Me voy a quedar aquí, envuelta en cobijas pensando que no debo hacer nada que vuelva a ponerme en peligro. Eso abarca más o menos cualquier actividad que no sea ir a Plaza Satélite... y eso es debatible.
Así es, mi madre está muy frustrada y molesta conmigo. La mejor parte es que le habló a todo el mundo para informarles con lujo de detalle que no como entre otros detalles que le parecen de lo más preocupantes. Según ella "necesito un trabajo".
Chale...
Por cierto, Rito vomitó casi toda su comida otra vez.
Mi mamá está muy enojada conmigo porque según ella "no lucho contra la depresión". Se encerró en su cuarto y no me ha hablado en casi todo el día. Mi papá y mi hermana fueron a trabajar y yo sólo intenté corregir mis conclusiones en lo que regresaba el cable (aparte de todo se fue el cable). Mi coche está en el taller. Es el momento de informarle a los perros del albergue que no podré ir a su colecta mañana. Bueno, tal vez es lo mejor. Si Dios no quiere que salga a la calle le haré caso y no lo haré. No volveré a tentar mi suerte. Ya ven las cosas que me pasan cuando salgo, en mi cama estoy más segura, no quiero salir. Me voy a quedar aquí, envuelta en cobijas pensando que no debo hacer nada que vuelva a ponerme en peligro. Eso abarca más o menos cualquier actividad que no sea ir a Plaza Satélite... y eso es debatible.
Así es, mi madre está muy frustrada y molesta conmigo. La mejor parte es que le habló a todo el mundo para informarles con lujo de detalle que no como entre otros detalles que le parecen de lo más preocupantes. Según ella "necesito un trabajo".
Chale...
Por cierto, Rito vomitó casi toda su comida otra vez.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Abrigos
Manejé unas cuatro horas de un lado a otro, en puras tiendas, y al final regresé y veo mi cuarto y mis cortinas y a Rito, con su ropita roja (me ha dado por decirle caperucito) y hago todo lo posible por asimilar que todo está bien. Nada cambió. Yo sigo siendo exactamente la misma. El mundo sigue siendo exactamente el mismo. Estoy bien y a salvo. Nadie me quitó nada. Vaya, ni el iPod, así de bien librada salí. A veces no puedo creer que haya pasado. ¿Pasó? recuerdo el apretón en el brazo y el "no grites" y el cutter y el jalar aire para gritar y mis gritos, el jaloneo para soltarme y cuando me solté y empecé a correr viendo sobre mi hombro por si me seguía. La familia del perrito, la niña que lloraba tanto como yo. ¿Lo logré? ¡Lo logré! ¡Me escapé! ¡Es que no lo puedo creer! ¿Es raro que no lo pueda creer? ¿Por qué se siente extraña la tranquilidad? No sé por qué siento que sigo corriendo, como si todavía no estuviera a salvo. Ayer tuve unos cuantos ataques de pánico muy gachos, de esos donde el corazón se acelera y falta el aire y empieza a zumbar el oído.
Ya estaba algo inquieta cuando fuimos a visitar la casa en construcción. El corazón anda acelerado y me tuve que sentar en el piso de mi cuarto a abrazarme las piernas para sentirme a salvo. Después llegaron los ataques de pánico, el primero fue en Costco cuando estaba con mi mamá y tuve que salir corriendo a conseguir refresco. Luego en el cine, con Jane y mi hermana. Ya le conté a mi hermana y ella está convencidísima de que Dios y demás ángeles guardianes fueron los responsables de salvarme. A ella le dieron un susto similar hace unos años, pero igual que Jane, se salvó y no le volvió a pasar. Fue un susto, uno muy feo, pero a lo mejor fue necesario (dudoso, muy dudoso y no lo creo para nada pero lo estoy intentando). No me pregunten para qué, yo preferiría vivir sin la fea experiencia, pero mi papá cree que sirvió para que aceptara que me busquen psiquiatra. Y sí lo necesito, mi cabeza no funciona bien. Por eso no debería seguir repasando el recuerdo porque yo tiendo a distorsionar todo y empezar a asignarme papeles que no me corresponden.
Tendría que estar contenta y aliviada, no así de aterrada. ¿Por qué no podría seguir con la vida normal de siempre? Todo está exactamente igual. ¿Que me pasa? Claro, ahora los sinodales me hacen los mandados, pero aparte de eso no hay ningún cambio, aunque siga tan aterrada. Tengo que repetirme a mí misma que estoy enterita, es normal estar muerta de miedo y nervios, pero eso es todo. Los nervios...
Tal vez huelo mal, es que hoy también salí a la calle sin bañarme. Estoy agotada y no he hecho nada más que estar en la cama abrazada a mi papá o a mi hermana, ir al cine y comprar algunas cosas.
Es que siento que si lo dejo ir, bajaré la guardia y entonces sí que me pasará algo espantoso. Eso no tiene sentido. Otra cosa que se me ocurre es: ¿Cuáles son las probabilidades de salvarse más de una vez? Mi propia mente me odia.
Necesito ayuda, me cae de madres, me estoy volviendo loca. ¿Por eso no lo puedo dejar ir? Bueno, al menos ya salí a la calle, aunque fue en coche entonces no sé si cuenta.
No tengo muchas esperanzas de dormir, lo malo de los medicamentos es que después de unos días dejan de sentirse los efectos y el sueño no llega fácil. Rito y yo nos quedamos en la cama de mi hermana viendo Charlie Bartlett hasta que la vimos muy cansada y mejor nos fuimos a nuestra cama. He soñado cosas extrañas, en uno estaba la Gollum que me presumía que se casaba. No sé por qué habré soñado eso. Por otro lado Mrs. Weston dice que vayamos por café. Espero verme más presentable la próxima semana para poder buena cara. Ya no sé. Ayer que estaba en el super con mi madre nos encontramos a una de sus amigas, las que tenía una hija como de mi edad que se casó hace como dos años y nos contó que ya se divorció. Duró casada un año y medio.
Tengo que distraerme y dejarlo ir.
Pregunta: ¿regresar con la Sra. Doc o buscar otro psiquiatra?
Tengo que distraerme y dejarlo ir.
Pregunta: ¿regresar con la Sra. Doc o buscar otro psiquiatra?
martes, 13 de diciembre de 2011
Sunny
Todo está bien. ¿Cierto? No tengo ningún motivo para sentirme mal. Todo está bien, como siempre. No pasó nada. No puedo estar angustiada y sufriendo por un susto de tres pinches minutos que realmente no fue tan grave. Unos minutitos de terror sin consecuencia material no me pueden acabar. ¿Verdad? Todo va a regresar a la normalidad. Veré tele, leeré algo divertido y no me levantaré de la cama en todo el día. Abrazaré mucho a Rito, tal vez ponga algunos capítulos viejos de Raising the Bar o el resúmen de Corazón Salvaje y en unos días todo volverá a la normalidad. Digo, no fue bonito, no fue agradable y definitivamente es algo que no me hubiera gustado experimentar pero al final no pasó nada y no tengo nada que lamentar. No tengo más daño aparte del moretón en el brazo y el susto. No sé por qué me siento así, como diferente, como si fuera una persona distinta en un programa distinto, un lugar distinto. ¿Qué me pasa? No me pasó nada. ¿Por qué me porto como si me hubiera pasado algo peor? Me siento incapaz de ir al archivo, de caminar hasta la esquina a tomar el camión, subirme al metro, leer en el camino, caminar las calles que llevan hasta el archivo.
¿Qué me pasa? Todo está bien. Como dice Jane, lo más feo ya pasó. Se supone que la parte fea son esos momento entre que te agarran del brazo, jalas y peleas con todas tus fuerzas para soltarte y por fin sientes el brazo libre y corres gritando y viendo sobre tu hombro para ver que no te siga. Son momentitos, poquititos minutos que sólo deberían sufrirse en el momento en el que están pasando, no después. ¡No puedo salir de mi cama! No sé qué pasa. Se tiene que pasar, necesito ayuda. Todo va a estar bien. Podré bañarme, ponerme ropa bonita, tal vez ir al cine con Jane y reirme de algo. Por el momento no me quiero mover de mi cama, ni cambiarme las pijamas, pero todo va a estar bien. De cualquier forma ya le pedí a mi papá que me consiga un doctor. Lo acepto, iré a ver al psiquiatra, otra vez. No quiero ir con la Sra. Doc, supongo que no es sano el que la vea más como figura materna que como psiquiatra. A ver que tal sale todo. Pero necesito ayuda, eso sí. Yo sé que tengo la funesta tendencia a distorsionar recuerdos y reconstruir pedazos del pasado de formas espantosas y tengo que buscar ayuda si no quiero empezar a convencerme a mí misma de que me pasó algo peor de lo que me pasó. Es que me conozco, mi mente es capaz. Por eso tengo que repetirlo y al menos dejarlo bien escrito, con todas sus letras, la narración exacta de los acontecimientos. No sea si sea bueno, o por el contrario me sirva para revivir el momento, pero lo primero que hice tras el incidente (después del jugo "Acapulco" para el susto, de venta en las aguas de la zona azul) fue escribir en el blog. Tal vez me sirva para no perder la cabeza o empezar a tergiversar el recuerdo.
Unas horas después no sé qué pasó. Aunque he estado pensando en los mismo todo el día, logré unos ratitos de tranquilidad con ayuda de la tele pero de repente vi un anuncio de una película donde clavaban un cuchillo en la mesa y me pregunté si habría hecho lo mismo si la navajita hubiera sido un cuchillo más grande, algo más aterrador o no sé. ¿Habría cambiado algo? Lo estuve pensando un rato, torturándome, ya saben pero después de que llegó mi papá y pude platicar con alguien creo que habría peleado y gritando exactamente igual. Nada más me acuerdo y me empieza a palpitar el corazón y siento esa extraña sensación de estar jalando aire para gritar. Le pregunté a mi papá y él cree que habría gritado y huido exactamente igual si hubiera sido un cuchillo más grande o me hubiera dicho cualquier otra cosa en lugar de que no gritara, habría hecho lo mismo y también me habría soltado.No sé si lo dice sólo para calmarme o en verdad lo cree. A ver, vamos a pensarlo racionalmente; la sensación de urgencia y terror no habría cambiado porque fue la amenaza, no tanto los instrumentos para hacerla, lo que desató la imperiosa necesidad de escapar. Como esa vez en que vi la serpiente en el piso de la juguetería de plaza satélite, no sé cuándo fue que empecé a mover las piernas pero de pronto ya estaba en el segundo piso. La vi y de pronto ya estaba hasta arriba de las escaleras eléctricas en el segundo piso.
Sea cual fuera el instrumento la reacción habría sido la misma. ¿No? Sí, quiero pensar que con cualquier otra variante habría peleado y huido exactamente igual. ¿Verdad? Total, uno realmente no controla los impulsos del cuerpo, es la adrenalina y todas esas cosas las que aceleran el corazón y hacen que salgan los gritos y las fuerzas para huir. ¿Verdad?
Disculpe, es que de pronto se me ocurren esas cosas y tengo que sacarlas en algún lado. Sigo sin levantarme de la cama. Creo que me estoy volviendo loca otra vez.
(Si se me ocurre otra locura a lo largo de la noche regreso a editar el post. Si no hay enmendaduras después de estas líneas es porque la calma llegó)
¿Qué me pasa? Todo está bien. Como dice Jane, lo más feo ya pasó. Se supone que la parte fea son esos momento entre que te agarran del brazo, jalas y peleas con todas tus fuerzas para soltarte y por fin sientes el brazo libre y corres gritando y viendo sobre tu hombro para ver que no te siga. Son momentitos, poquititos minutos que sólo deberían sufrirse en el momento en el que están pasando, no después. ¡No puedo salir de mi cama! No sé qué pasa. Se tiene que pasar, necesito ayuda. Todo va a estar bien. Podré bañarme, ponerme ropa bonita, tal vez ir al cine con Jane y reirme de algo. Por el momento no me quiero mover de mi cama, ni cambiarme las pijamas, pero todo va a estar bien. De cualquier forma ya le pedí a mi papá que me consiga un doctor. Lo acepto, iré a ver al psiquiatra, otra vez. No quiero ir con la Sra. Doc, supongo que no es sano el que la vea más como figura materna que como psiquiatra. A ver que tal sale todo. Pero necesito ayuda, eso sí. Yo sé que tengo la funesta tendencia a distorsionar recuerdos y reconstruir pedazos del pasado de formas espantosas y tengo que buscar ayuda si no quiero empezar a convencerme a mí misma de que me pasó algo peor de lo que me pasó. Es que me conozco, mi mente es capaz. Por eso tengo que repetirlo y al menos dejarlo bien escrito, con todas sus letras, la narración exacta de los acontecimientos. No sea si sea bueno, o por el contrario me sirva para revivir el momento, pero lo primero que hice tras el incidente (después del jugo "Acapulco" para el susto, de venta en las aguas de la zona azul) fue escribir en el blog. Tal vez me sirva para no perder la cabeza o empezar a tergiversar el recuerdo.
Unas horas después no sé qué pasó. Aunque he estado pensando en los mismo todo el día, logré unos ratitos de tranquilidad con ayuda de la tele pero de repente vi un anuncio de una película donde clavaban un cuchillo en la mesa y me pregunté si habría hecho lo mismo si la navajita hubiera sido un cuchillo más grande, algo más aterrador o no sé. ¿Habría cambiado algo? Lo estuve pensando un rato, torturándome, ya saben pero después de que llegó mi papá y pude platicar con alguien creo que habría peleado y gritando exactamente igual. Nada más me acuerdo y me empieza a palpitar el corazón y siento esa extraña sensación de estar jalando aire para gritar. Le pregunté a mi papá y él cree que habría gritado y huido exactamente igual si hubiera sido un cuchillo más grande o me hubiera dicho cualquier otra cosa en lugar de que no gritara, habría hecho lo mismo y también me habría soltado.No sé si lo dice sólo para calmarme o en verdad lo cree. A ver, vamos a pensarlo racionalmente; la sensación de urgencia y terror no habría cambiado porque fue la amenaza, no tanto los instrumentos para hacerla, lo que desató la imperiosa necesidad de escapar. Como esa vez en que vi la serpiente en el piso de la juguetería de plaza satélite, no sé cuándo fue que empecé a mover las piernas pero de pronto ya estaba en el segundo piso. La vi y de pronto ya estaba hasta arriba de las escaleras eléctricas en el segundo piso.
Sea cual fuera el instrumento la reacción habría sido la misma. ¿No? Sí, quiero pensar que con cualquier otra variante habría peleado y huido exactamente igual. ¿Verdad? Total, uno realmente no controla los impulsos del cuerpo, es la adrenalina y todas esas cosas las que aceleran el corazón y hacen que salgan los gritos y las fuerzas para huir. ¿Verdad?
Disculpe, es que de pronto se me ocurren esas cosas y tengo que sacarlas en algún lado. Sigo sin levantarme de la cama. Creo que me estoy volviendo loca otra vez.
(Si se me ocurre otra locura a lo largo de la noche regreso a editar el post. Si no hay enmendaduras después de estas líneas es porque la calma llegó)
lunes, 12 de diciembre de 2011
I'm not growing wings
Me fui con Jane toda la mañana. La necesitaba mucho y no voy a negar que el salir sola fue bastante raro. De pronto veía gente en todos lados. No sé qué más pasa, ya sé que debería estarme enfocando en los aspectos positivos, como ya saben... ¡ME SALVÉ! Debería estar sólo aliviada y tranquila sabiendo que me escapé intacta por mis propios medios. Nadie llegó a rescatarme, me salvé yo solita y podría hacerlo otra vez de ser necesario. Esa es la parte en la que debería concentrarme pero la verdad es que estoy muy angustiada. Después de todo pienso, "bueno, su navajita de chiste parecía cutter, era flaco, mi papá estaba muy cerca, etc.", como si fueran un montón de variantes que me permitieron escapar a salvo en cuestión de unos minutitos. Me pregunto si habrá durado más el temblor o el jaloneo, no tengo idea.
Me logre escapar porque sabía que mi papá estaba por ahí, era la mitad del día, en cualquier momento iba a llegar otro corredor, era cuestión de que resistiera, y el pinche cutter no intimidaba a nadie. Jane y yo nos preguntamos si alguna vez habrá tenido éxito el tipo, digo, nosotras dos nos escapamos.
De todos modos ando con esta fea sensación de falta de aire y un montón de ideas y supuestos de lo que pudo haber pasado con cualquier otra variante y lo que podría pasar en un futuro en cualquier otra situación, entonces viene la opresión en el pecho, digo, en algún punto tendré que conseguir trabajo y eso implica andar sola por las calles, mejor no les cuento las cosas que se me ocurren porque nada más de enumerarlas (con palabras) me angustio otra vez. No va a pasar, ¿verdad? Desistí de ir al archivo mañana. Hay mucha gente por navidad y no me quiero exponer a otra cosa. Quedé con Mrs. Boss en que terminaría lo último que me pidió en enero.
A Jane le pasó algo muy parecido en el mismo lugar (y sospechamos que con el mismo tipo) hace como tres años. Su caso fue diferente porque era muy temprano entre semana y el sujeto llegó haciendo plática. A ella le costó más trabajo escapar pero también lo logró y recuerdo que llegó a mi casa a contarme. Le di una cerveza y la llevé a pasear a Plaza Satélite.
Ayer Mr. Bingley la tuvo llevándolo a un montón de lados porque salía de viaje o algo así, pero hoy en la mañana que estuvo en su negocio me fui a buscarla. Me dio té y me hice bolita en una silla mientras ellas vendía cosas, atendía clientes y regresaba a tratar de animarme. Ella dice que el miedo se queda un ratito, que es normal, y que nada más te haces más desconfiada. Desde entonces no le ha pasado nada más. A lo mejor es posible seguir sin que pase otra cosa parecida. ¿No? No tiene que volver a pasar. Dice que me siento así porque está muy reciente, que es cuestión de tiempo.
Es rarísimo, no puedo hablar pero no quiero estar sola. Ayer de plano me quedé dormida en la cama de mis papás, es que no me quería despegar de mi papá, como niña chiquita. Mi mamá y mi hermana están friegue y friegue con que mi papá está muy grosero con todo el mundo y mi mamá ya cree que es contra ella. Ni modo que le diga "no madre, está encabronado con el mundo, el universo y el hijo de puta al que no encontramos a pesar de haber dado varias vueltas buscándolo alrededor del parque y hasta en las canchas de basquetbol que están enfrente". También preguntan qué me pasa, que si estoy enojada o triste o enferma, aunque el termómetro diga que tengo un grado menos de lo normal. Lo mío es puro y llano miedo. Nada más tengo miedo.
Tengo que pensar "estoy bien, no me pasó nada y no hay motivos para creer que volverá a pasar." ¿Verdad que no? No hay ninguna regla cósmica que diga que me va a pasar otra vez ni nada parecido. A Jane no le volvieron a dar un susto parecido.
Yo sé, pero tengo miedo. De todos modos no hay mucho que pueda hacer, uno tiene que seguir con la vida normal. Bueno, no con toda la vida, nada más el trabajo y las cosas básicas. Mientras no regrese al bosque bajo ningún pretexto ni camine en los alrededores todo estará bien, también puedo prescindir de ponerme a explorar calle del centro que no estén en mi camino básico del metro al archivo y no sé qué más se me ocurrirá. De todos modos me pregunto si debería engordar hasta ponerme mórbidamente obesa, raparme el pelo o hacer alguna de esas cosas para ver si paso por hombre y puedo vivir más tranquila. Dice Jane que no es necesario, que no es ninguna garantía. Mi papá me quiere conseguir psiquiatra porque sospecha que encontraré la forma de usar el susto de ayer para torturarme como acostumbro. Yo ya no sé. Creo que estoy muy revuelta y muy asustada. Debería estar contenta, congratulándome de mi feliz escape y sintiéndome más valiente que nunca pero la verdad es que estoy pasmada. Entre asustada y pasmada, ya ni se.
A lo mejor mañana se ve mejor el día. Eso sí, no quiero volver a pensar en el asunto. Ojala desapareciera y no volviera a acordarme nunca más.
domingo, 11 de diciembre de 2011
El peor escenario posible
Fui a correr con mi papá al bosque como siempre, pero esa no es la historia. La diferencia es que él se regresó al coche por unos kleenex y yo le di la vuelta corriendo. Como no lo encontré en la entrada me fui a buscarlo y cuando estaba en eso noté una figura sospechosa a unos metros de mí. Intenté correr para escaparme pero me alcanzó, me agarró del brazo (muy duro) y sacó una navaja. Claro, me dijo "no grites", pero todos sabemos que cuando te dicen que no grites es exactamente lo que tiene que hacer. Grite y jalé y jalé hasta que me soltó. No es que estén ustedes para saberlo, pero viene al caso comentar que pensé que no había llegado virgen hasta los 27 años para que me violara un desconocido en pleno bosque. ¡Ah no, a mí me matan antes! Y es la verdad, pensé que lo peor que podía hacer con su navajita era cortarme un poco o clavármela en algún lado. Grité, me resití y grité y grité. No me acuerdo de qué tanto grité, algo sobre mi papá y "ayuda", el clásico "ayuda". También me dijo "suelta el teléfono", que era el iPod, pero igual que con los gritos, siempre hay que hacer exactamente lo opuesto y lo agarré fuerte con la mano libre para asegurarme de que no creyera que me iba quedar más desprotegida mientras seguía jalando y gritando para que me soltara el brazo, lo que por fin hizo y aunque parecía que me iba a perseguir yo seguí corriendo hasta que encontré a un señor que recolectaba leña, y luego un chavo y luego una familia con un perrito. Les dije que atrás había un tipo con una navaja que me quería llevar y me dediqué a repetírselo a todas las personas con la que me crucé. Les pedí que me acompañaran a la entrada. El señor de la familia se fue a buscar a mi papá y yo intenté consolar a la niña de la familia que con mis chillidos se había espantado casi tanto como yo. Pobrecilla.
Cuando por fin vi aparecer a mí papá corrí a abrazarlo como niña chiquita. Lloré y lloré y aunque me siento ligeramente responsable por haberme echado a correr sola cuando yo sé que es peligroso me gusta pensar que contrario a mis sospechas no me quedé pasmada como zombie presa del pánico. Me resistí presa del pánico, pero no me quedé pasmada. ¿Ven por qué quería el fin del mundo?
Pero eso sí, vine directamente a contárselo porque esto tendrá que ser un secreto entre mi papá, Jane, ustedes y yo. No queremos que mi madre y hermana sufran. No se preocupen, estoy bien, entera y no me pasó absolutamente nada, sólo fue el susto, pero no puedo dejar de temblar, es extraño y me duele mucho el brazo.
Ahora lo que no sé es si todo esto, incluyendo el salir ilesa de enfrentarme a la amenaza material de mis peores temores, me hará más miedosa o más valiente.
Nota: Si son mujeres no vayan a correr a la sección del bosque de los remedios que se conoce como "la Hoja". Hay un tipo con bermudas azules color rey y rayas rojas a los cotados, playeras blanca, gorra y nariz aguileña que anda por ahí con una navaja. Y si las alcanza, griten y corran y pongan toda la pelea que puedan, sí funciona. ¡Funciona!
sábado, 10 de diciembre de 2011
Como dijo Heidi
Rito se me enfermó. El miércoles tenía los pulmones congestionados y un poco de temperatura. No voy a reparar en lo traumático que debió haber sido para él que le tomaran la temperatura, sólo diremos que espero que con amor y terapia se recupere. Me cobraron, por supuesto, por la consulta y una inyección con instrucciones de regresar al día siguiente, no lo pude llevar el jueves por culpa de mi madre y hermana que necesitaban peinadora y maquillista gratis para irse a pasear. Ayer que regresé a revisión me sacaron más dinero en otra inyección que ni se molestaron en decirme qué era. Me dijeron que regresara hoy. No sé si yo lo contagié a él o viceversa, pero desde ayer en la noche tenía la extraña sensación de tener frío de ese que cala en cada parte del cuerpo y sin embargo tener la cara hirviendo, aparte de los estornudos, la fluidez nasal y la tos. A Rito le mandaron más medicinas (¿no me las podían haber mandado desde el miércoles?) y ahora ya sólo reposamos mientras me pregunto si por fin me dará influenza aniquilante para que se acabe mi angustia por el futuro incierto. Entre pagar el agua y la enfermedad inesperada de Rito se me fue el último cheque que deposité como parte de mis ahorros para el periodo de desempleo que se acerca.
Por favor Dios mío, mátame de una vez.
En caso de que el Señor me haga caso quiero dejar algunas instrucciones: Mi ropa será distribuida entre Jane y Kitty, lo mismo con los sombreros, los anillos y los collares. Los guantes y los broches son de Jane y las diademas de Kitty. Las joyas buenas se van conmigo, lo mismo con las bolsas que valgan la pena y los vestidos que haya adquirido recientemente, el rosa en el que seguramente ya no entro, el verde de pajaritos y el azul de moño en el cuello, no quiero a mis primas nacional socialistas cerca de mis cosas. Le dejo la custodia de Rito a mi hermana, que sé que no lo cuidará todo el día pero es capaz de contratar una niñera, lo que me parece muy bien, y quisiera que me enterraran con las llaves de mi coche y el vestido de terciopelo verde que tengo reservado para una ocasión especial. El examen profesional o mi velorio, cualquiera de las dos me parece acertado. Si pueden buscar a Bradley Baumkirchner y decirle que lo amé con locura durante los pocos capítulos en los que estuvo en Project Runway también estaría bien. Ya saben, sólo para descargar mi corazón. ¡Es que era tan lindo!
Ahora sí, me puedo ir en paz.
(Nota: ¿acaba de temblar? ¡Acaba de temblar!)
jueves, 8 de diciembre de 2011
Cuidado profesional
¿Les he contado de mi problema con los que ocuparon mi vacío lugar? Es que de veras no hacen nada. Yo llegaba todos los putos días a las nueve de la mañana y me iba a las dos. Siempre avisaba si no podía ir o si me iba temprano, aunque fueran 15 pinches minutos me los descontaban y no me dieron las horas de la influenza. Trabajé un chingo y todo para que ahora me salga el señor Madero con que todo estaba mal. Por el contrario, después de aventarme tres días seguidos revisando ficheros y legajos como degenerada he descubierto que estos muchachos llegan a la una de la tarde (¡a la una, 1:00, 13:00, pasado el medio día, cuando tocan las campanas de la catedral!) y se sientan a jugar en la computadora.
¡Estoy escandalizada! Y a mí me reclamaban haberme llegado a dormir dos putas veces porque tenía que salir a las siete y media de la mañana de mi casa para llegar a tiempo con todo y que el insomnio a veces me ataca más gachamente que otras. ¡Qué huevos! Admito que pueden ser celos pero me cae gordo el asunto. ¿Yo tuve que soportar frío, dolor de espalda, daño en la vista, ligero acoso sexual y polvo metido hasta el cerebro para que estos chamacos consigan la liberación de su servicio pasándosela como reyes?
Y todo para que el señor Madero tenga los huevos de hacer menos mi trabajo... ¡qué poca madre!
Pero hoy mi corazón se ha transformado. Siento lástima por esas personas, al menos por la señora.
El señor archivista ya me había contado que los jóvenes del servicio eran "amigos cariñosos" pero yo no lo creía, basada principalmente en que el sujeto es feo como el hambre y la pobreza juntos. Vaya, no sólo es feo, es repulsivo por partes y en conjunto. Por eso, viéndolos trabajar no me imaginaba que ella de veras estuviera dispuesta a soportar que semejante monstruo respirara en su mismo espacio vital, en especial porque no tiene bonita personalidad y a pesar de sus poses de intelectual/ investigador tampoco es un dechado de sabiduría. La otra vez se puso a aconsejar a no sé qué usuario sobre bibliografía y me horrorizó cacharlo en la inocencia. ¿En serio, ese libro es lo único que se te ocurrió, por que no lo mandas a la enciclopedia de una vez?Lo extraño es que a él le dan crédito por ser hombre, ser feo y tener lentes de ñoño (que dudo que los necesite tanto como yo, cuando era ciega con mis 6.75 dioptrías) mientras que a mí me ven siempre con cara de ternurita cuando hablo y me descartan de una forma brutal,me gusta pensar que por mis cabellos largos y tonito de babosa, aunque luego llegue alguien con autoridad y termine diciendo exactamente lo mismo que dije yo. Ah, pero entonces sí parece que escuchan.
De cualquier forma ya me desvié. Estaba en la falta de virtudes de este hombre, que repito, hoy demostró que aparte de feo, chafa, desagradable y mediano (ni alto es) es una completa basura.
¿Saben de qué se trató la conversación? Pues de cómo se reconcilió con la señora ayer y se fueron a comer, tomaron cervezas, se metieron a un hotel y se quedaron ahí toda la noche y hoy en la mañana ella se fue a trabajar y le encargó sus cosas porque no quería andarlas cargando pero al rato llegaba. Ah, y claro, las mujeres siempre están locas y nadie las entiende.
¡Oh por Dios!¡Pobre desgraciada!
Ellos hablaban y yo me las arreglé para medio escuchar y descifrar la letra del último programa que tenía que copiar al mismo tiempo. ¡Qué horror! Es que no lo puedo creer. No sólo soporta que el monstruo de la laguna negra le ponga sus asquerosas aletas encima ahora tiene que ir a trabajar todos los días sin imaginarse que todos saben que se mete alegremente a hoteles con dicho monstruo. Por lo general pensaría que el cuate lo inventó todo (todos sabemos que los hombres inventan todo tipo de cosas y que siempre hay ingenuos que le creen a sus fanfarronadas, especialmente en las escuelas y los lugares de trabajo, vaya, yo misma he repetido historias muy dudosas nada más por malvada y a veces, cuando me ataca la paranoia, me pregunto si no habrá alguna historia falsa circulando sobre mí) pero me temo que esta horrenda historia sea verdad porque el señor archivista me había contado que los había visto besuqueandose cuando fueron todos a la cantina. Sin contar con que salen abrazados en sus respectivas fotos de perfil. ¡Oh Dios! Yo lo entendería si la pobre estuviera en una de esas etapas donde la decepción y la soledad empujan a cualquiera a considerar al "buen amigo", que aunque no provoca absolutamente ninguna sensación especial en el corsé al menos no produce repulsión o asco (aunque me pregunto cómo es que no le da asco), después de todo hemos sido testigos de los horribles efectos del "rebound" en quienes más queremos,pero parece que es una de esas relaciones en serio que terminan en hoteles. ¿Qué putas, hay algo peor? Pobrecilla.
Querida amiga:
Ya sé que me estás intentando bajar la chamba con Mrs. Boss bajo la impresión errónea que tiene el señor Madero de que yo me propongo que dicha señora se convierta en mi "madrina", como dicen ellos. En primer lugar quisiera decirte que no es el caso. Mi beca ya se acaba este mes y después iré a buscarme un trabajo en la vida real, no ando persiguiendo nada en su divino departamento y no quiero padrinos ni nada por el estilo. Gracias a la señal que me mandó Dios (¿el mismísimo santo esperándome afuera del archivo?Come on!) no me echaré para atrás con todo el asunto de la tesis que de todos modos ya entregué pero en cuanto consiga ese título (¡creo en los milagros! ¡creo en los milagros!) no sabrán más de mí. No te guardo rencor.Por eso mismo me atrevo a recomendarte algo. Tú vales mucho y aparte de ese color de cabello chillón que traes de verdad no creo que seas fea. En esas circunstancias te suplico que huyas de este hombre rápido. De veras, yo creo firmemente en darle una oportunidad (con una, si la arruina, se acabó) a quien le eche ganas, es decir, que te adule incansablemente por un tiempo apropiado, digamos, entre dos y cinco años. Un comida, una cena, ir al cine, vaya, si aguantas el asco y le quieres dejar un beso como prueba de que lo intentaste no hay gran pierde, pero meterte a hoteles con semejante bestia que en colmo de la patanería va a contárselo alegremente a la gente con la que trabajas es el colmo de la auto-agresión. Si se trata de canalizar tendencia autodestructivas ¿no puedes desarrollar un problema con la bebida, dejar de comer o hacerte daño con objetos punzcortantes como cualquier persona normal? ¡Te mereces algo mejor!
A lo mejor esto cuenta como abuso emocional. Este hombre te está agrediendo al ser quién es.
Medítalo, ponte en contacto con tu espiritualidad y sal de esta fea situación, tú puedes.
Queda muy tuya.
Jimena
¿Cuándo se detendrá la locura?
Mis ex-compañeritas de primaria se casan con Cuasimodo y ahora la de servicio social se embolsa malencarados que bien podrían parecer maras salvatruchas en hoteles del centro de la Ciudad.
¿Saben qué? Olvídenlo, ya no hay solución. Dios, recuerdo que había prometido una gran ola de muerte y destrucción que acabaría con los errores de esta raza humana. Bueno, la necesitamos y la necesitamos pronto.
¡Por favor!
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Con todo y perritos
Cuando salí del archivo me encontré al mismísimo santo patrón de mi hospital junto a un oxxo. En la mañana no estaba y nunca lo había visto ahí. ¿Es una señal? ¿Dios, quieres decirme algo? ¡Tiene que ser una señal!
martes, 6 de diciembre de 2011
La enfermedad
Ay, un señor historiador me interroga sobre mi estatus académico en pleno muro de la red social consentida de todos. ¿Por qué? Ay ¿qué le pongo? no quiero responder pero no quiero ser grosera aunque nunca pueda evitarlo y siempre suene así. Damn.
Por otro lado, me entró otra crisis fea de miedo e inseguridad. Mrs. Boss me escribió de último momento para que buscara una cosa más, peor no fue en el archivo silencioso, sino en el otro, donde cobraba el cheque, donde hice el servicio social y desafortunadamente, donde está el señor de la barba de Madero.
Chale. La peor parte es que el señor sigue con sus "chistes." Si estoy hablando de tesis y exámenes profesionales con otra señora, ¿por qué se mete a decir "ya no te preocupes, de todos modos vas a reprobar". ¿Qué putas le pasa? Ni siquiera hablo con él. No estoy hablando con él, le huyo lo más posible y de todos modos hace una de esas mamadas en cuanto puede.
No sé si de veras yo me lo estoy tomando a pecho (ya saben, todo aquello de que soy muy sensible y no sé qué más) o efectivamente está especialmente ofensivo conmigo. También sé que no debería sentirme mal... pero al final sí me siento mal y me empieza a entrar el miedo y esa fea sensación de que me van a destruir en el examen. No quiero pasar una gran humillación, como que me reprueben, enfrente de mi papá. Tengo miedo. Y también me imagino a mi mamá esparciendo la noticia de que me titulo con todo mundo, mis tías y sus amigas, para que a la mera hora tenga que decir "no, la dejaron suspendida y le dieron otra fecha para que haga el examen". Y me asusto y lloro. Creo que al final lo que me afecta es esa sensación de estar sola en esto. Ay ¿por qué no me mandaron al otro archivo del que me despedí con tanto cariño la semana pasada? Ah, sí, porque ya cerró. ¿Habrá forma de echarme para atrás? Cancelar todo y decirle a Mrs. Boss que no puedo, que de veras no puedo, no tiene sentido seguir con el trámite. Le voy a preguntar, a lo mejor con entregarla ya le sirve para su informe del proyecto y no tengo que seguir con esto. Sí, eso haré, preguntaré como que no quiere la cosa a ver si hay ruta de escape. Se siente refeo estar en uno de esos momentos en los que te cansas de caminar y te tienes que sentar en la banqueta a sentirte perdido.
Ay, ojala pudiera dormir, estoy cansada. Me quiero quedar sentada en la banqueta para siempre. Creo que aparte de todo, me enfermé y tengo temperatura.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Un pequeño remedio
¿Qué creen? Me pasó la cosa más extraña del mundo. Vi a un perro ir a misa. No es broma, no es un chiste, un perro fue a misa.
Así va el cuento; andaba yo por la vida sin nada qué hacer, aunque en teoría Mrs. Boss me encargó algunas cosas del archivo pero como abrí mi correo muy tarde ya no me daba tiempo entonces fui a ver la construcción esa que ya se estancó y no avanza nada. Parece que perritos necesitados se han metido de vez en cuando a la casa y el maestro señor constructor que es el que se queda a dormir me contó que tuvo que luchar con ellos y que una vez lo persiguieron. Le pedí con todo mi corazón que no los lastimara. En cuanto a la víbora asquerosa que se encontró en la barranca me dio mucho gusto saber que la mató. Las serpientes no cuentan como creaciones de Dios y aunque admito que mi odio por ellas es profundo e irracional prefiero verlas muertas. No quiero ni imaginar que mi pobre hijo y yo tengamos que vivir en el miedo si es que llegamos a mudarnos, pero eso lo veo cada vez más difícil.
¿En qué estaba? En la misa, claro. No quería andar en mi casa nada más estorbándole a Flor, entonces me fui a la iglesia. Estaba muy metida en mi asunto cuando empezaron a sonar las campanas y en un chingadazo noté que era hora de la misa. Como ya había salido el padre me dio pena levantarme e irme, considerando que había poquita gente, pero entonces vi a una señora entrar a la iglesia seguida de un perrito blanco. No traía cadena, ni collar y sólo la seguía. Por un momento me pregunté si sería un callejerito, pero parecía estar muy pegado a la señora. No crean que era una señora mamona de esas que traen perritos en la bolsa como si fueran accesorios. Era una señora grande, gordita y de pelo corto, un poco grisaceo y peinado con gel, de esas que andan en falda de lapiz, blusa de punto, zapatos de monjita y delantal floreado. Entró con el paso que caracteriza a esas señoras, ya saben, como si no estuvieran viendo nada ni a nadie, por eso no sabía bien sí de verdad iba con ella el perro. No fue hasta que se sentó en una de las bancas de enfrente y el perrito se subió y se sentó a su lado que entendí que efectivamente era suyo. Una sola vez, cuando la señora regresó de comulgar, vi al perrito levantarse y rascarle el brazo pero en cuestión de un segundito la cabecita de pelo blanco volvió a desaparecer, entonces supongo que se volvió a sentar.
Yo estaba hipnotizada.
Me quedé en la misa. Canté un poco, recé, solté los pocos pesos que traía, le dí fraternalmente la paz a las pocas personas que tenía alrededor y aunque estaba decidida a comulgar a la mera hora me dio pena porque no me acuerdo de lo que se supone que debo decir antes de recibir la hostia y me quedé en mi lugar hasta que se acabó la misa.
Entonces, la señora salió de la iglesia seguida por el perrito, que se detuvo un instante en una maceta para marcarla, y se fueron.
Fue inusual, pero tiene todo el sentido del mundo. Desde hace mucho uno de mis grandes desacuerdo religiosos con mi abuela ha sido toda la cuestión del alma de los animales. Para mi abuela, católica recalcitrante hasta grados enfermizos, algunas cosas no están abiertas a discusión. Según ella y sus amigos generacionales y eclesiástico, los animales no tienen alma y por eso no importan tanto como nosotros. Ella misma abandonó a uno en la carretera. Se me hace terrible pero recordemos que ella considera que las verdaderas víctimas de todo el asunto de la pederastía en la iglesia son los curas, que "pobrecitos, están enfermos" y no creo que a sus 80 años de vida vaya a cambiar. Me horroriza pero lo entiendo, después de todo la iglesia es su mejor amiga y la mayor parte de su familia y vida. Cuando murió mi bisabuelo (asesinado, por cierto, luego por eso mi madre cree en maldiciones),uno de los huerfanitos se fue al seminario a ser sacerdote, otra se fue al convento y mi abuela se fue a vivir con su tío el cura. Hablando de la tía abuela, pobrecilla se emocionó toda cuando se me ocurrió aquella idea loca de hacerme monja. Qué bueno que esas ideas estúpidas no me duran mucho tiempo. Me niego a renunciar a la vanidad. No voy a trapear y no voy a cortarme el pelo. Perdóname Dios.
Esa misma tía abuela le decía a mi abuelo que como Dios le había dado tantas hijas tenía que darle una como esposa. ¿Y saben qué respondía? "Si él me las dio ahora que se aguante". Pobre, se murió como a los treinta y algo en un accidente de coche bastante triste. Como venía el sexto (¿o séptimo?) hijo en camino compró una camioneta para acomodarlos a todos y se fue a probarla a la carretera. Bueno, el resto de la historia sobra.
Esa misma tía abuela le decía a mi abuelo que como Dios le había dado tantas hijas tenía que darle una como esposa. ¿Y saben qué respondía? "Si él me las dio ahora que se aguante". Pobre, se murió como a los treinta y algo en un accidente de coche bastante triste. Como venía el sexto (¿o séptimo?) hijo en camino compró una camioneta para acomodarlos a todos y se fue a probarla a la carretera. Bueno, el resto de la historia sobra.
¿En qué estaba?
Ah sí, el alma de los animales. Me niego y me rehúso a creer que no la tengan. De hecho, si vamos a creer en el alma no puede haber ser con alma más pura que un animal. Nada más hay que tomar a un perrito en brazos y verlo a los ojos para darse cuenta: "pequeño, si tu eres un milagro no sé qué más pueda serlo". Bajo esas circunstancias me parece la cosa más natural el que un perrito vaya a misa y se siente en las bancas de hasta enfrente. Él no tiene pecados de que avergonzarse.
No sé si fue el perro, pero creo que es la primera vez que la misa se me fue rapídisimo y creo que hasta la disfruté. En una de esas regreso.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Una pequeña oración
No tengo vergüenza.
Queda muy tuya.
Jimena
Querido Dios: Prometo no comprar ni un vestido más. Estoy perfectamente consciente de que esto ya es pecado y me arrepiento de todo corazón. Aunque no me arrepiento de los vestidos, son maravillosos, pero me arrepiento del exceso pues... bueno, tal vez sí dudo de la adquisición del vestido rosa que me queda tan ajustado que si respiro se rompe, pero nada más. No, no quiero engañarte Dios, tampoco me arrepiento de ese. Total, no respiro y ya. Yo sé que no es justificación pero ayer tuve un día feo y complicado y necesitaba consuelo. Por otro lado, si no me consiento yo... ¿quién?
De todos modos prometo no comprar ni uno más.
Queda muy tuya.
Jimena
sábado, 3 de diciembre de 2011
No llegan los rusos
Cuando todo llegue a uno de esos puntos de ebullición en los que reaparece la amenaza del fin del mundo y uno se siente de 10 y de 15 años otra vez, tratando de evitar con sus delgados bracitos que todo escale y se vaya a la chingada de una buena vez, un poco de segunda guerra mundial siempre es reconfortante. ¿Es raro? A lo mejor sí es raro sentirse mejor viendo imágenes viejas de guerra. No sé, supongo que ante las matanzas de cientos de miles de pobres desgraciados que no llegaron a cumplir los 25 años todo el drama emocional, incluyendo la desesperación por no poder remediar nada y la hinchazón en los cachetes a causa del torrente de llanto, no parece tan grande. Ha de ser eso, poner las cosas en proporción. El drama de unas pocas personitas que sufren por un montón de locura no se compara con el drama de una familia que es desalojada y ejecutada después de ser obligada a cavar su propia tumba. La proporción.
Qué poco vale una vida. Bajo esa luz, las cosas humanas que parecen el fin del mundo, como las enfermedades mentales y las amenzas de divorcio, no pueden ser realmente el fin de la vida. Marchar hambriento, lleno de piojos y congelado a causa del invierno ruso sí que es el fin. Lo extraño es comparar las razones de quienes no quieren vivir con los extremos que resiste un simple cuerpo que sólo sigue respirando a fuerza de instinto.La tristeza y los rencores viejos que se mezclan en una cabeza que se sabe está enferma son la receta perfecta para destruir todo rastro de realidad. Lo inmediato se pierde en una vorágine desbocada y violenta de recuerdos, paranoia y esquizofrenia. Los daños, supongo, no son tan aparatosos como las ciudades bombardeadas, cubiertas de cuerpos, por donde desfilan enormes filas de soldados que saben que van a morirse de hambre en una campo de concentración.
En la comodidad de la paz, las imágenes nos ayudan un poco a recuperar la tranquilidad y no caer víctima del contagio. Es que se contagia y debemos evitarlo.Todo, todo va a estar bien.
Un piloto norteamericano capturado por los japoneses sí que tiene problemas, lo demás son pequeñeces.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Ritmo marino
Dividí el baño. Le puse (bueno, no fui yo con mis manitas, pero se entiende que me refiero a la responsabilidad de abrir la boca y decir "sí, sí, hagan esto" con el temor de que se esté metiendo la pata horriblemente) un pequeño muro para separar a la regadera de donde está el lavabo y el que será el closet. Otro punto es que si planeaba poner el closet ahí la ropa y la madera se echarían a perder con el vapor. Ni modo, hacía que dividir y entonces descubrí que me servía para hacer dos cosas diferentes. De un lado tenemos la locura marítima y el otro será la fantasía marina. Así es, pasaremos del mar al barco. ¿Vieron? ¡Ya perdí el juicio!
Es que estamos empezando a ambientar la cueva del ermitaño como debe ser. Si voy a retirarme a una cueva de la que ya no saldré el resto de mi vida más que para conseguir un trabajo pronto porque mi madre ya empezó a sugerir sutilmente que soy un bulto bastante caro que no produce nada, al menos me aseguraré de que la cueva a la que regrese todos los días sea un lugar feliz para mí.
Adornando la cueva del ermitaño
1°Parte
Decisiones importantes en la vida. ¿Sabía usted la cantidad de cosas que hay que saber sobre el maravilloso mundo de la plomería? Yo tampoco y cuando le pregunté al señor vendedor sobre el sistema antiroedores se me quedó viendo con cara de pregunta. Mejor me explicó las maravillas de la trampa oculta, la descarga ecológica de 4.6 litros (en lugar de seis) y otro montón de cosas que realmente ya olvidé. Elegimos al tropic cadet 3 por una razón muy sencilla; nos gustaron las bonitas líneas del tanque. ¿No se ve coqueto? (Nota, ese letrero lo tiré yo accidentalmente pero como nadie me vio decidí dejarlo así y negarlo todo) El asunto del sistema antiroedores sigue pendiente. ¿Les he contado que le temo horriblemente a que una gran serpiente se meta a mis sagrados aposentos con el fin de asesinarnos a Rito y a mí mientras dormimos? Bueno, le temo. Por eso me horroriza el saber que esos enviados de Satanás pueden meterse por los baños como por su casa. Yo sé que un ser humano que se respete aprecia a todas las especies sobre el planeta y por eso me niego a comer la carne inocente de cualquier animal que haya tenido ojitos o hijitos... pero las víboras asquerosas deberían ser eliminadas de la faz de la tierra. Segunda decisión crítica. ¿Lo quería en blanco o en hueso? Lo pedí en blanco. No tengo una buena razón. Era más difícil porque sólo tenía el hueso y había que ordenar el blanco que se va a tardar como 15 días pero una voz en la cabeza me dijo "blanco tiene que ser"... y fue. 2°Parte
Me enamoré de ese pequeño lavabo en cuanto lo vi. Lo supe, debía llevarlo conmigo, especialmente porque viajamos hasta Tecali de Herrera a buscar el mentado ónix y mármol que en División del Norte estaba carísimo. Mi hermana y yo nos peleamos en el camino cuando intentó asesinarnos en la carretera (¿a quién se le ocurre intentar rebasar a un camión de pasajeros en curva?), le menté la madre, me gritó, hice un coraje, le azoté la puerta y tuvimos que hacer grandes esfuerzos para solucionar el malestar post-pleito para escoger nuestros respectivos lavamanos. Seguía enojada, pero en cuanto entré a la tienda y lo vi pensé "te encontré". ¿Estoy mal por verlo y pensar en ruinas alejandrinas? ¡Ese es el tema! Claro, no quería empotrarlo, qué desperdicio de material. "Si lo tienes, osténtalo", le dije al pequeño lavamanos y entre los dos decidimos que se quedaría encima. Lo de las llaves lo arreglamos después, pero entonces nos dieron la noticia de que debía ponerle azulejos o algún recubrimiento para que no se echara a perder la pared y la base con el agua. ¡Oh maldición!
¿Qué hacer? Bien, me negué a mezclar materiales extraídos violenta y ventajosamente de los más profundos confines de la madre naturaleza con los hechos por la manita del hombre. No vamos a mezclar azulejos con mármol. ¿Por qué? No sé y no necesito una buena razón. Esto no es democracia chavos. En la cueva del ermitaño manda el ermitaño... es decir, yo.
Pero ya que habíamos decidido que sería piedra tuve que tomar otra decisión más. ¿Dejarme llevar por la extravagancia y falta de coherencia estética que me caracteriza o ser razonable y tratar de "combinar"?
¿Usted cuál cree?
...
Imagínelo. Dos opciones. Cuadritos de mármol cortados que harían una superficie lisa y pareja contra un montón de pedacería de diferentes mármoles que conseguí por 100 pesos el bote.
...
Mi hermana tuvo un ataque extraño de frustración hace unos días cuando regresamos al pueblo a buscar lo que ella necesitaba comprar. De repente se hartó de todo el asunto porque según ella lo estamos haciendo todo mal y ¡nada combina! Yo me pregunto, mi querido lector ¿es realmente importante combinar? Ya sabe usted, que las cosas vayan bien unas con otras y todo sea uniforme, bonito, decente. Eso me preguntaba y creo que pude haber hecho las cosas decentemente pero los pedacitos locos de piedra rota no me dejaban ir. A mí no me importa ser una naca y al final me dejé llevar por la locura que me decía al oído: "Vamos, tú sabes que quieres vivir en una pequeña fantasía de ruina egipcia del periodo ptolemáico sumergida bajo el mar".
¡Sí, sí lo quiero! y por eso voy mezclando lo que se me ocurre y le metí azulejos con estrellas a la regadera y ahora pondré mármoles contra mármoles hasta que termine convirtiendo todo el lugar en una especie de tienda de gitanos y nadie pueda entender qué diablos hice.
¡Sí, sí lo quiero! y por eso voy mezclando lo que se me ocurre y le metí azulejos con estrellas a la regadera y ahora pondré mármoles contra mármoles hasta que termine convirtiendo todo el lugar en una especie de tienda de gitanos y nadie pueda entender qué diablos hice.
Y lo disfrutaré.
¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué termine viéndose como el teatro Fru Fru? Oh well! Sacrificios. Al menos me divertí mucho en el proceso.
Creo que ese es el punto más extraño de todo este asunto. La única que he disfrutado todo el asunto soy yo. Mis señores progenitores y mi pobre hermana han sufrido muchísimo y se han dado varios encontronazos entre ellos y también con el arquitecto y todos los pobres albañiles que han tenido la desgracia de cruzarse con alguno en el momento en el que descubren que algo quedó mal o no era lo que querían. Caray, ya hasta el arquitecto nos odia.
Por eso, mientras ellos pelean un poco yo aprovecharé mi tiempo en el desempleo para seguir jugando al decorador mientras canto "Bajo el mar".
Ohhh, se me acaba de ocurrir otra cosa. No sé cómo lo había olvidado. Ariel tenía una cueva llena de chunches y porquerías como de acumulador. Buscaré una foto y seguiré trabajando a partir de ahí.
¡Locura materializada, ahí te voy!
jueves, 1 de diciembre de 2011
Sobre un pelirrojo
"Una depresión me paralizó en la ciudad donde trabajé como maestro. Durante días ni siquiera salía a la calle. Dejé de dirigirle la palabra a la gente en cuya casa me alojaba. Se apoderó de mí una suerte de timidez enfermiza, una necesidad de esconderme de todo el mundo. Estaba tan estreñido que no había medicina capaz de aflojar mis intestinos. Parecía haberme vuelto medio sordo y medio ciego. Las cosas se me caían de las manos. Cuando escribía, dejaba sin completar ciertas letras y a veces palabras enteras. Tenía la dolorosa sensación de que había dejado de ser yo mismo y era incapaz de transformarme en otro."
Isaac Bashevis Singer, El certificado
El milagro del amor
Ese par de indecentes descocadas deberían ser censuradas como la pornografía de Animal planet que son, pero cuando las vi en la calle pensé "es primavera y el amor está en el aire, qué bonito", en uno de esos momento en los que se respira naturaleza a la mitad de la banqueta deprimente de cemento... hasta que me acordé del pequeño asunto de que estamos en invierno cuando la gente muere de frío en las calles con la única compañía de perros cansados que son los únicos que están dispuestos a compartir el triste destino de quien les ofrezca un poco de afecto aunque se trate de dormir acurrucados en la puerta 'J' del metro Cuatro caminos con absolutamente nada en el estómago más allá de media botellita de mezcal y tal vez una tortilla dura.
Oh bueno, al menos ese par de exhibicionistas producirán pequeños huevos que eventualmente se convertirán en más mariposas, esas que le alegran el día a uno cuando se va caminando por la calle en lugares llenos de baches, charcos y gente de dudosa respetabilidad agrupada afuera de un oxxo. A menos que vuelen alegremente hasta la carretera y mueran estrelladas contra un parabrisas. Para todo existe una segunda opción.
Más odios
Agregué al señor de la barba de Madero a la red consentida de todos... bueno, él me agregó a mí. Por un lado el ojete sigue diciendo que hice todo mal en mi chamba, lo que me ofende muchísimo y me preocupa (¿de veras soy tan inútil? yo le eché muchas ganas, de veras) pero he pensado que no me queda de otra más que fingir que no lo odio secretamente. Me rehúso a creer que la pendeja que está de servicio social de verás haga mejor las cosas. No es posible. ¡No puede ser! De cualquier forma no me queda más opción que poner buena cara y pasar por alto la maldad. Después de todo me robé su tema preferido y lo hice tesis, que puede ser que esté muy chafa pero será mía. Y al menos me queda la satisfacción de tener guardada una sorpresa. El señor publicó hace poquito una especie de entrada de diccionario donde repite que el doctor aquel fue el último director del hospital y recordemos que encontré la carta de renuncia del doctor, fechada cuatro años antes de la clausura, con todo y aceptación de la renuncia y nombramiento del sustituto, entonces me consuela saber que al menos pasará un coraje cuando lo sepa. "Estimado señor, ha publicado usted un dato dudoso". Yo no le he dicho nada a nadie aparte de Mrs. Boss, no creo que sea bueno andarlo contando. Prefiero esperar a la opinión de Mrs. Boss, a ver qué opina. Si me da la razón, de todos modos esperaré hasta que esté impresa para darle una copia con una dedicatoria toda enternecedora con la esperanza de que le cause indigestión. A lo mejor ni le causa tanto malestar como espero pero yo me sorprendí mucho con la noticia aquella y espero que él sufra un buen disgusto.
Aparte se me ocurrió decirle que por favor cuando él haga su tesis de maestría sobre el mismo tema no sea gacho y vea mi humilde trabajito con amabilidad, sabiendo perfectamente que volvió a retrasar entrar a la maestría por el idioma y que al ser un hombre de familia que trabaja media jornada está bastante difícil que la haga en un futuro próximo. Al menos este año ya no fue. Me gustó la idea de recordárselo nada más porque lo odio secretamente y de alguna forma tengo que darle salida a esos deseos de venganza que me carcomen por dentro. Algún día me gusta pensar que podré empujarlo a una coladera abierta, pero mientras tanto me conformaré con lo que sea.
En general, me puse a ejercitar la socialización con él y con la jovencita del servicio social, que también detesto, porque no me quedó de otra cuando la secretaria se fue a sacarse unas placas. Ni modo que sólo cobrara mi cheque y me largara. Por eso me aventé un ratito ahí, a ver qué tal me salía todo. Otra vez me atacaron con las preguntas desagradables e incómodas sobre si tengo novio o cuántos sapos he besado y cuántas veces porque sólo así se encuentra al príncipe (me negué a contestar la vulgar pregunta), como si tuvieran que hacer más esfuerzos para caerme mal. ¿Qué putas les importa? Pero logré ser civil en lugar de levantarme del asiento para golpearlos con gacetas viejas hasta cansarme. Intenté matar esa conversación incómoda con un poco de gracia y regresé a ver si sacaba información para el asunto de los sinodales. Hice lo que pude, me queda la desagradable sensación que suele seguir a la más mínima interacción social pero tratándose del último evento tenía que salir de la mejor forma posible. Cobré mi chequé, pasé a visitar y me fui. Quién sabe cómo salió, yo hice lo mejor que pude y espero haberlo sacado todo correctamente.
Total, ya no volveré nunca más, que le hablen mal de mí a quién quieran, no importa. Guardaré el rencor en mi corazón hasta que me sea útil. Ahorita lo que me conviene es seguir viéndome linda e inofensiva.
Y para curarme el malestar me fui a ver a ver a Jane. No voy a reparar en el pretendiente incómodo que le robó dos horas de tiempo cotizando y cotizando exactamente lo mismo que lleva cotizando desde hace una semana entre que aprovecha para preguntarle cómo va con su novio y si ya se va a casar. Sólo diremos que me molestó mucho que robara tiempo de mi visita. Lo que haremos es detenernos a recordar el talento que tiene Jane para colorear y darle un toque de felicidad a cualquier lugar en el que se encuentre, sin importar que tan grises sean las circunstancias:
Lo pintó en el baño del local donde está el negocio aquel que pusieron sus hermanos. ¡¡¿Ven por qué no podemos permitir que suelte el pincel para dedicarse a ser esposa, madre y yo sospecho que también enfermera de la hermana de Mr. Bingley II?!!! ¡SERÍA UN CRIMEN! Ya estamos en un punto en el que rogamos a Dios que Mr. Bingley I recapacite, entre en razón, y regrese, o que aparezca cualquier otro Mr. Bingley que no quiera quitarle los lápices de la mano a Jane. Que no es que Mr. Bingley II haya expresado abiertamente que quiere hacerlo (aparte de aquel comentario sobre "la profesión más noble para una mujer") pero se me hace extrañamente sospechoso que no la aliente ni tantito a que trabaje en sus cosas, ya sea pintura, ilustraciones, dibujines en libretas, etc., La acompañó al evento del colectivo que tiene un amigo suyo, pero en palabras de Jane, no parece muy entusiasmado por todo el asunto. En esas circunstancias no nos queda más que una sola cosa por hacer... presionar sutilmente.
Estimado Mr. Bingley II: No se preocupe, si usted no puede o no sabe cómo fomentar la creatividad de Jane para que el mundo vea más piezas originales que sería una desgracia que no se hicieran, Rito y yo lo haremos. No tiene de qué preocuparse, ya le llevamos las pinturas de acrílico, los pinceles y también la maletita con fieltro, hilos y demás materiales para coser y bordar que dejó en mi casa para recuerde todas esas cosas para las que es muy buena. Jane dijo que iría a comprar madera en algún momento, tal vez no le de tiempo, pero si eso pasa tampoco se preocupe, nosotros lo haremos. En algún momento de aburrimiento, cuando haya pocas ventas y usted tenga mucho trabajo, Jane recordará esas cosas que tiene ahí y tal vez con un poco de suerte hará algunas pequeñas piezas que sus hijos podrán ver algún día. Entonces dirán "caray, mi mamá era talentosa". ¿No le parece importante?
Ahora sí, ya puede seguir planeando la boda y esa idílica vida a futuro viviendo con su señora madre en un lugar muy pequeño y nada agradable al lejano sur del Distrito Federal. ¿No se siente aliviado?
Si yo soy un pan de Dios, yo no sé por qué la gente me tiene en tan mal concepto.
martes, 29 de noviembre de 2011
Por el puente de la Mariscala
Hacía frío, pero antes de entrar al archivo preferí comprar un café y sólo sentarme un ratito en las escaleras del teatro de enfrente. A un lado había una manifestación pero yo me senté muy feliz con mi café, pensando que toda esa época pacífica de la beca se acabó. Me aventé dos años en eso.
Todo empezó a la vuelta, en el café Tacuba donde vi a Mrs. Boss que apenas iba a empezar su proyecto. Me explicó de qué se trataba y me llevó al archivo. Me sentí como en esas veces en las que tus papás te dejan encargada con los hijos de sus amigos en las fiestas. "Sean amigos". Sólo que a diferencia de los niños y mayores con los que me dejaban encargada en los eventos sociales, las personas del archivo eran pura amabilidad y encanto. Me sentía especial, cómoda, como que pertenecía, lo que jamás me había pasado en ninguna parte, en ninguna escuela al menos, estoy segura.
Y ahí empecé. Hoy se acabó. Digo que hoy porque la beca se acaba en diciembre y hoy terminé de copiar el único libro del hospital de sifilíticos al que le entendí. Eran puros títulos, ventas, subastas y demás cuentas de notario que no servían de mucho pero como no tenía nada más qué hacer me lo aventé. Además, quisiera mandarle algo más en este mes, nada más para sentir que me gané el último cheque.
El archivo lo cierran el viernes y supongo que las bibliotecas también, de todos modos ya no tenía nada más qué hacer.
La tristeza por las cosas que se acaban es rarísima, es como despedirse de alguien. La gente, las épocas y todo lo demás, todo, se va. Es como si el mundo se fuera quedando cada vez más y más vacío. De la mayor parte del pasado sólo queda un sabor amargo de bilis y medicina mientras que adelante hay puro miedo. Muchísimo miedo y la certeza de que pase lo que pase se está solo en el asunto.
Intentaré aferrarme a esa pequeña ventanita de un par de años de archivo que tal vez logre contrarrestar todos los fracasos y malestares que le antecedieron. Fue bueno, sin duda, caminar en las mañanas por el centro con una pequeña misión. Jugar al investigador de película de misterio al menos por un ratito antes de empezar a darse encontronazos con el mundo real, que sospecho que no será bueno conmigo, y tomar mucho café en el proceso. Admito que también era bonito recibir amabilidad gratuita por contagio, es decir, que me trataran bien y me facilitaran las cosas por ser la becaria de Mrs. Boss. Es mucho más fácil pedir algo cuando es para alguien más, alguien que conozcan y quieran. Conmigo solita, humilde pasante desgreñada con playera de muñequitos y sombrero, no serían tan familiares y amistosos como con "la becaria de..." Y al final venía el "dale muchos saludos a la doctora".
Y me pongo nerviosa y no sé qué decir. Hasta ser sociable era más fácil que cuando yo no era yo. Ahora sólo soy yo.
¿Es raro que me sintiera acompañada por los archivos? Los papeles, los documentos, los recortes de periódicos, las actas y las circulares. Me sentía útil, como si tuviera alguna función. Ahora no sé qué haré. Sólo tengo un par de cosas más o menos ciertas:
1.- ¿Recuerdan al parapsicólogo que me dijo que iba por el camino del ermitaño y que a menos que hiciera algo me iba a morir ahí? Bueno, pues después de reconsiderar con mucho cuidado el problema, he tomado una buena decisión. Yo, Jimena, en pleno uso de mis facultades mentales y con toda la confianza y determinación que en 27 años de vida haya podido reunir, acepto el camino del ermitaño y me propongo mantenerme en él a costa de lo que sea y disfrutarlo. Ya no puedo más, me doy por vencida y acepto de buena gana el rumbo en el que me encuentre (sea por las razones que sea, la vida, las circunstancias, la enfermedad y también mi propia culpa). Y cada vez que cualquier idea amenace con hacernos difícil la noche, recordaré que la opción para cambiar cualquier cosa es imposible o insoportable, y que al menos en el camino del ermitaño no hay ataques de pánico, paranoia y ansiedad que se manifiesta en dolor físico. ¡Cueva, ahí te voy!
2.- La cueva en la que me retire tendrá que ser suficientemente especial para albergarme en mi futuro como ermitaña. Si me voy a retirar en alguna parte tiene que ser en algún lugar muy exótico que cumpla con todas mis fantasias orientalistas de la infancia. Y crear esa cueva es mi nueva misión.
En los próximos días entraremos en furor decorativo. Lea bajo su propio riesgo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















