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sábado, 7 de abril de 2012

Madness was mixed up with my very blood

"Yes! A Madman's! How that word would have struck to my heart, many years ago! How it would have roused the terror that used to come upon me sometimes, sending the blood hissing and tingling through my veins, till the cold dew of fear stood in large drops upon my skin and my knees knocked together with fright! I like it now though. I's a fine name. Show me the monarch whose angry frown was ever feared like the glare of a madman's grip. Ho! ho! It's a grand thing to be mad! to be peeped at like a wild lion through the iron bars - to gnash one's teeth and howl, through the long still night, to the merry ring of a heavy chain- and to roll and twine among the straw, transported with such brave music. Hurrah for the madhouse! Oh, it's a rare place!"
A Madman's Manuscript, Charles Dickens

viernes, 30 de marzo de 2012

"Casi podía verlo, siguiendo todos los tallos de hierba y raíces diminutas, los agujeritos que hacían las lombrices, cada vez a mayor profundidad dentro del suelo, lleno de la gente que había tenido problemas pero que ahora eran libres ya, de manera que únicamente el suelo y la tierra tenían que preocuparse y sufrir y angustiarse con las pasiones y las esperanzas y los miedos, la justicia y la injusticia y los pesares, dejando a las personas muy tranquilas ya, todos mezclados y confundido y cómodos y tranquilos de manera que nadie supiera incluso ni a nadie le importase ya siquiera quién era quién, él mismo entre los demás, igual a cualquiera, bueno como cualquiera, valiente como cualquiera, imposible de separar, anónimo con todos ellos: los hermosos, los espléndidos, los orgullosos y los valientes, siguiendo hasta la cumbre misma entre los fantasmas y sueños resplandecientes que son las piedras militares de la larga historia de los seres humanos."

William Faulkner, La mansión

jueves, 29 de marzo de 2012

"Se trataba de la humildad, de la única clase de humildad que merece la pena: la humildad de saber que hay un montón de cosas que no sabes, pero que si tienes la paciencia de ser humilde y de fijarte el tiempo suficiente, sobre todo sin perder de vista el camino que ya has recorrido, terminarás por aprenderlas."

William Faulkner, La mansión

martes, 3 de enero de 2012

Todas las constelaciones

"En invierno el día se angosta a menudo, y la noche, por lo general, se agranda demasiado; ocurre que la noche empiece al mediodía, y también ocurre que la mañana enferme de olvido. Y cada una de estas circunstancias por separado, y sobre todo reunidas de esta manera, indican que es hora para el juego de sombras."

Goran Petrović, Atlas descrito por el cielo

jueves, 1 de diciembre de 2011

Sobre un pelirrojo

"Una depresión me paralizó en la ciudad donde trabajé como maestro. Durante días ni siquiera salía a la calle. Dejé de dirigirle la palabra a la gente en cuya casa me alojaba. Se apoderó de mí una suerte de timidez enfermiza, una necesidad de esconderme de todo el mundo. Estaba tan estreñido que no había medicina capaz de aflojar mis intestinos. Parecía haberme vuelto medio sordo y medio ciego. Las cosas se me caían de las manos. Cuando escribía, dejaba sin completar ciertas letras y a veces palabras enteras. Tenía la dolorosa sensación de que había dejado de ser yo mismo y era incapaz de transformarme en otro."

Isaac Bashevis Singer, El certificado

viernes, 4 de noviembre de 2011

A la galería

"Los nervios no sólo eran fibras de tejido que desde el cerebro se irradiaban a la espina dorsal, sino fuerzas sobrehumanas dotadas de extraños poderes. Podían hacer desaparecer billetes de banco, arrancar botones de la ropa, desatar los cordones de los zapatos, torcerle a uno la corbata diez veces al día, hacer que un abrigo cayese de su percha. Hacían cuanto en otros tiempos se adjudicaba a los demonios. Guerras, revoluciones, crímenes, todos los males que afligen a la humanidad, tenían su origen en ellos.
Tal vez fuesen la fuerza esencial del universo. Y no era imposible que estuviesen estrechamente vinculados con las fuerzas de la gravedad y el electromagnetismo o se identificaran con ellas".

Isaac Bashevis Singer, El certificado

miércoles, 26 de octubre de 2011

Todo este tiempo

"Entonces un espanto invencible se apoderó de mi cerebro y ya no lo abandonó. Tenía el presentimiento de una catástrofe próxima, y tal como la más audaz imaginación no hubiera podido concebirla. Una idea, primero vaga, incierta, se transformaba en certidumbre en mi espíritu. La rechazaba, pero volvía con obstinación. No osaba formularla. Sin embargo, algunas observaciones involuntarias determinaron mi convicción."

Viaje al centro de la tierra, Julio Verne

lunes, 29 de agosto de 2011

Ningún santuario

Todo el asunto estuvo muy... ¿sórdido? ¿esa es la palabra? Popeye, Temple y Red. Eso, eso, eso le pasa a las jóvenes alocadas que sólo quieren andar paseando en coche con "muchachos". Y la persecución y el terror de los ebrios, la noche, la huida y el granero. ¡Oh, Ruby, no lo entiendo! Cuánta ginebra y cuanto whiskey (esa variedad trae 'e') y no tenemos que hablar de las casas de mujeres públicas y no sé si mencioné todo aquel asunto de Popeye con Temple y el tercero que involucraron en el asunto, Red. ¡La mazorca! Fue perturbador. ¿Será posible que este sea el libro más truculento que haya leído? No lo sé, creo que no he terminado de asimilarlo. Bueno, no, La fiesta del chivo me causó muchos malestares estomacales. Tal vez todavía no le ganen. De todos modos, vayamos a la parte conmovedora:

"—Pensé que era eso lo que quería. Ya le dije que no teníamos... Si no le parece suficiente, no crea que se lo voy a reprochar.
—No es eso. Usted sabe que no es eso. ¿Pero no comprende que quizá un hombre pueda hacer algo únicamente porque sabe que está bien, porque la armonía de las cosas exige que se haga?
La mujer hizo girar lentamente el bombón entre los dedos.
—Creí que le ponía furioso.
—¿Quién? ¿Lee?
—No. El —tocó al niño—. Porque tengo que llevarlo con nosotros.
—¿Quiere decir, con él al pie de la cama quizá? ¿Porque tendría que sujetarlo todo el tiempo por una pierna para que no se cayera al suelo?
Ella le miró con ojos solemnes, contemplativos, sin expresión. Fuera, el reloj de la plaza dio las doce.
—Santo cielo— susurró él— ¿Qué clase de hombres ha conocido usted?"
Santuario, William Faulkner

Malos, malos, todos malos Horace. Este mundo está mal y siempre ha estado mal, en todos lados, en el libro, en la calle, en los periódicos que venden en el metro, en la cabeza de todas y cada una de las personas. En general está mal. Mal.


viernes, 5 de agosto de 2011

El camino de Alemania es algo parecido al camino de Siberia

"Quizás el mejor modo de ponerse a rezar es usar un libro de oraciones como papel de fumar, cuando uno se obliga interiormente a leer atentamente cada página antes de liar un cigarrillo".


Retrato de grupo con señora, Heinrich Böll

jueves, 28 de julio de 2011

Todos los días un pequeño ritual

Los irlandeses de los siglos VIII y IX consideraban a Goibniu como una especie de dios de la cocina; y, en efecto, el festín de Goibniu era el que les aseguraba la inmortalidad a los Tuatha De Danann. Ese festín consistía principalmente en cerveza, y esta cerveza presenta en Irlanda una sorprendente analogía con el néctar asociado a la ambrosía de los griegos.

H.d'Arbois de Jubainville, El ciclo mitológico Irlandés y la mitología céltica

domingo, 10 de julio de 2011

La montaña imantada

"Si esta noche pudiera usted decirse con verdad las palabras siguientes: 'No he sabido granjearme el cariño, la estimación, la gratitud ni el respeto de nadie; en ningún corazón humano he conseguido despertar ecos de simpatía, nada he hecho bueno, nada que sea útil a mis semejantes, nada digno de ser recordado', sus setenta y ocho años de edad serían setenta y ocho mil años de remordimientos, ¿no es verdad?"


Charles Dickens, Historia de dos ciudades

viernes, 17 de junio de 2011

Anees



"Solía preocuparme por que pudieras meterte tan dentro de ti mismo que te desvanecieras por completo. Pero mira... ahí estas."

Salman Rushdie, Shalimar, el payaso.

martes, 24 de mayo de 2011

Alguna que otra palabra legible

Entregué las invitaciones, hice lo posible por lograr el mínimo intercambio social que  conlleva todo el asunto y me fui a enterarme de las vidas y desgracias de los Lázaros, que por cierto, tenían vidas románticas bastante escandalosas para estar tan enfermos. Siento muchísima lástima por esa pareja a la que cachó el Capellán en plena movida. ¿Y todo para qué? Favor de introducir el pedacito de canción... Una viejita me detuvo frente al café Tacuba  para explicarme que ella empezó a fumar a los 13 años y que la clave estaba en desayunar bien para llegar sana a su edad. Le agradecí enormemente el consejo y se fue sonriendo.
"Un buen desayuno", intentaré recordarlo, después, por supuesto. Tenía que irme a mi casa.
En el proceso saqué el libro elegante que había estado reservando para un momento especial...  que como nunca llegó me dejó como opción el camino de regreso en metro.

"Ahí no había nada especial, unos cuantos sauces y mimbreras, la descripción del agua vasta que corría quién sabe de dónde y quién sabe adónde, entre los juncos una lancha que nadie había usado... Entró en el río, siguió caminando mientras éste subía de sus tobillos a las rodillas, de las rodillas a la cintura, de la cintura al pecho... Los pescadores lo encontraron diez días después de esa lectura, en el Danubio. Tal vez por la falta de acontecimientos más importantes, algunos periódicos capitalinos publicaron una breve nota sobre ese suceso desafortunado.
El ama de llaves Zlatana siguió sirviendo diligentemente en casas pudientes de Belgrado hasta 1941 cuando, durante el bombardeo alemán, se quedó sorda también del otro oído.
A pesar de que no tenía rivales preparando manjares, nadie la quería así. Desapareció en 1942, cuando la vieron por primera y última vez leyendo, en la ventana de su casita, un libro que no era el de la cocina de Pata Marković.
Según el juramento susurrado en su almohada de soltera, Natalia Dimitrijević siguió viviendo de los recuerdos de su amor no correspondido hacia Anastas Branica."
 Goran Petrović, La mano de la Buena Fortuna

Y cuando llegué a esa parte me empezó a dar aquella comezón en la nariz que dice "quieres llorar". Efectivamente quería llorar, por todos, por Anastas, Magdalina, Zlatana y Natalia... y hasta por Nathalie, aunque no tuviera motivos más allá de celos inexplicables que supongo que en realidad son los de Natalia, vaya uste' a saber, hasta que el camión se siguió de frente en lugar de dar la vuelta a la izquierda que es necesaria para que siga su ruta acostumbrada y me deje en mi casita. ¡MADRES! Me bajé en friega y entonces descubrí que tenía tres opciones, ser valiente y usar el puente peatonal, subirme a un taxi o seguir caminando hasta que viera otro camión con mi ruta. Intenté el puente pero en cuanto pase los primeros escalones me dio horror la idea de estar parada hasta mero arriba (se veía interminablemente largo  y el barandal pequeño y muy poco seguro) por lo que cobardemente retrocedí y busqué en mi monedero la posibilidad de llegar a mi casa con los escasos recursos con los que contaba. Por alguna extraña razón, los taxis en el Estado de México son carísimos y esa costumbre tan mala que tengo de soltar monedas de 5 pesos sin sentirlas me había dejado en un severos predicamento (me las dio mi hermana como puro cambio de estacionamiento, no cuentan). Caminé, ni modo. En un golpe de suerte pasó un camión de esos elegantes que hasta asientos sólidos y agradables tienen. Era mi ruta pero tuve que preguntar por aquello de las cochinas dudas. Efectivamente iba a mi casa, no se iba a largar adonde se le hinchara la gana como el otro, y una vez arriba pensé que hubiera sido bastante cómodo pasar todo el viaje desde el metro sobre esos grandes asientos que bastante me recordaron los primeros tiempos del Pumabus. Hubiera podido chillar a gusto por Anastas y sus interminables cartas.

lunes, 23 de mayo de 2011

Heartbreak world

“Conosemos(sic) qe. la enfermedad qe. tenemos no tiene remedio, qe. nos morimos, qe. Ntros. mismos parientes nos tienen hasco(sic) y miedo; pero es capaz qe. por esta razon ya no emos(sic) de tener el conzuelo(sic) qe. nos vea un Médico qe. nos mande algun medicamto. pa. qe. siquiera muramos con algun alibio(sic) y en regla, y qe. quisas(sic) algunos sanariamos haciendonos algunas medicinas buenas, que quisas haciendo diligencias pr. V.S no faltaría algún Médico qe. nos biera(sic) de lastima, y caridad siquiera cada tercer día pa. qe. P.P no les costara nada.”
 

sábado, 23 de abril de 2011

Personas como yo

Me leía cosas bonitas, muy bonitas. Hay una que no olvidaré nunca: la del mudo Guerásimo y su perrito, a quien él quería mucho. Como era mudo, nadie le hacía caso, considerándole un ser despreciable. Sólo su perro sentía cariño por él. Era una historia muy lastimosa. Ocurrió en aquellos tiempos en que había siervos. La dueña dijo al mudo: "Anda, ahoga a tu perro; ladra demasiado fuerte." El mudo fue... cogió una barca y al perro y partió. Al llegar a esta parte del cuento yo temblaba. ¡Dios mío! Obligar a un ser humano a matar al único ser que siente afecto por él y que constituye su única alegría! ¿Qué orden es ésta? ¡Oh! Es una historia maravillosa y verdadera, que es lo más interesante. Hay personas para quienes todo el Universo se concentra en una sola cosa; por ejemplo, en un perro. Y ¿por qué en un perro? Porque no hay ninguna persona que ame a tal hombre y, en cambio, su perro, sí.
Es imposible vivir sin un amor cualquiera; para eso nos ha sido dada el alma, para poder amar... Me leyó muchas y muy bonitas historias.

Los vagabundos, Máximo Gorki

domingo, 17 de abril de 2011

Mi amada pastillita para dormir

Me siento sobre una piedra, envuelto en el capote. Alguien jadea a mi lado. Un perro de pelo hirsuto está acurrucado junto a mí y me mira de hito en un alarde de prudencia.


— ¡Seamos amigos, perrito!
El can contesta con un sordo gruñido. Su hocico negro muestra unos colmillo azulados. Pero poco después se arrastra hasta mí y su nariz húmeda se oprime contra mi rodilla. Hundo las manos en su pelo caliente.
Frente a nosotros, la luna color naranja se pone tras el alero de la arcilla de la casa. Su luz se refleja en los ojos del animal como dos albugos. Hay en esto algo de antiguo y eterno, que ya existía antes de nosotros y que continuará existiendo después.

Grigori Blakanov, Un palmo de tierra

miércoles, 13 de abril de 2011

Mis rusos

Ha encontrado la avería. Me muestra la parte posterior del aparato y señala un agujero producido por la metralla. Mete el dedo. Hay alegría en sus ojos: la culpa no es suya. Aprieto los dientes para no maldecirle. Entonces advierto la presencia de Kokaniuk. Está sentado en un rincón de la trinchera, con la punta de la nariz perlada de sudor y los ojos desorbitados llenos de pavor. ¡Valiente soldado me ha tocado! ¡En vez de combatir hay que limpiarle la nariz!

Grigori Blakanov, Un palmo de tierra




(Nada  alegra a una chica como un poco de II Guerra Mundial)

lunes, 4 de abril de 2011

Los leprosos llegaron ya

"Atracó la balandra y se produjo un remolino en la multitud: hacia la tribuna del Comisario avanzaban unos hombres de manos y orejas informes, desdentados, renqueantes, con la piel plateada por ronchas escamosas. Eran leprosos de la Désirade que venían a prestar juramento de fidelidad a la Revolución. Con oportuno aplomo, Víctor Hugues les dio el tratamiento de ciudadanos enfermos, entregándoles una banda tricolor , y asegurándoles que pronto iría a su isla para saber de sus necesidades y remediar sus miserias."

Alejo Carpentier, El siglo de las luces

(Estos muchachos me encuentran a donde vaya. Ya voy, ya voy, mañana trabajo, se los prometo pero no me persigan!)

domingo, 20 de marzo de 2011

"I'm glad I haven't got the sort of conscience I've got to nurse like a sick puppy all the time."

William Faulkner, The sound and the fury

sábado, 12 de marzo de 2011

"Because no battle is ever won he said. They are not even fought. The field only reveals to man his own folly and despair, and victory is an illusion of philosophers and fools."

William Faulkner, The sound and the fury