¿Se han preguntado cómo le hacía Cenicienta para no suicidarse? Trabaja como esclava todo el día, no tiene un pinche amigo humano en el mundo (lo que posiblemente es lo mejor), ninguna perspectiva profesional y muy pocas expectativas sentimentales. Realmente ¿qué le esperaba? Envejecer en la pobreza, seguir siendo explotada y de querer escapar, terminar huyendo con el mozo de cuadra de la casa vecina, que seguramente la hará menos, maltratará y también explotará porque aceptémoslo, es un individuo rústico que nació en el establo y desde temprana edad era severamente golpeado por sus padres y maltratado por los patrones, lo que le creó una enorme necesidad de sentirse superior, lo que sólo puede hacer maltratando a su mujer, Cenicienta, aunque ni siquiera se casaron y Cenicienta sufre todos los días porque sospecha que se merecía algo mejor pero también sabe que es su deber alegrarse de tener un esposo y debe encontrar la forma de ayudarlo en la vida porque así de buenas es. ¿De dónde sacó el valor para no tirarse por la ventana? Oh, claro... tenía mascotas.
Las mascotas son la única alegría en la vida. Cuando tienes a un animalito en brazos, todo confiado y peludito, contento de estar contigo, no se puede pensar en la falta de soluciones. Sólo está su alegría que llena los pocos pedazos de corazón que le queden a cualquier amargado.