martes, 31 de mayo de 2011

The date

I'm screwed! ¿Cómo putas pasó? Ah, claro, fui a la presentación del libro de la Sra. Boss y ahí estaba el joven doctor con el que escribe el artículo. ¿Se acuerdan del que llegó a interrumpir la otra vez en la biblioteca, con el que me enojé enormemente? Yo sólo estaba siendo amable, pero no quiero salir con él. Digo, si solo fuera "ah, hice un nuevo amigo hoy" estaría más tranquila, pero el asunto estuvo muy directo. ¿Fue porque traía shorts? Es que son tan bonitos y cómodos. No vuelvo a usarlos, lo prometo.
No es nada en contra del señor, digo, la verdad es que es un señor bien parecido que se ve más joven de los 31 años que tiene y que parece que tiene algún tipo de objetivo claro para la eternidad, aunque es más del tipo de Jane que del mío, yo tengo una cosa con la estructura osea llena de ángulos, pero de que es buen material, lo es. Si tuviera una hija me encantaría de yerno, pero no para mí. Claro, preferiría que no mandara 4 mensajes en menos de dos horas, escribiera con todas sus letras y no sustituyera la "g" por una "w" en el "wuapa" porque me suena como a palabra extranjera, pero en este mundo nadie es perfecto. Digo, aprecio la amabilidad pero yo no quiero salir a comer.  Fue mi culpa por ponerme sociable, es que mi hermana me dio un mojito y una margarita de tamarindo y cuando llegué a la presentación del libro estaba retecontenta. 
Él empezó. ¿Qué hice? Me siento culpable. Y me seguiré disculpando por platicarle de la vida, la facultad y sacarle conversación pensando que estaba siendo civil en lo que empezaba todo el asunto. Digo, yo iba sola y él decía que no conocía a nadie ahí, luego contaba que se había ido de su casa a los 17 años, vivió en España y después le ofrecieron un trabajo aquí. De la nada le escribió a Mrs. Boss para que hicieran un artículo y en eso está el asunto. Cuando le decía que Satélite estaba llena de escuelas religiosas sacó algo así como "¿y de veras eres niña buena?" lo cual me desconcertó mucho. No pude evitar percibir un tono extraño y me pregunté: ¿he estado coqueteando? A veces estoy bien consciente, por ejemplo, admito que lo hice con el señor del antivirus pero la mayor parte de las veces no sé bien cómo va a tomar la gente cualquier cosa y de repente un sujeto que uno consideraba su amigo (cuate de esos que te pegan en el hombro) hace conocidas sus intenciones sin previo aviso como si una supiera qué diablos pasa. También puede ser que jamás interpreten la evasión visual y el silencio como un claro "huyamos juntos hacia el amanecer con nuestros 5 hijos", pero eso es una tragedia. ¿Y la telepatia?
Creí que no pasaba nada, aun si eso se hubiera entendido, que verdad del cielo, ya nunca lo sé, no tiene que significar nada. No, le platicaba exactamente lo mismo que le digo a la gente del archivo todos los días, son lugares comunes, no? Cortesía y civilidad.  Carajo. ¡Es que no!
Gran impedimento... yo no salgo con no-fumadores y considerando que es un médico de pulmones y cosas de esas no le va a gustar la felicidad con la que llevo mi amado vicio.  "¿Ves cuate? No quieres salir conmigo". Creo que al último mensaje ya le di el cortón. ¡Es que fueron muchos! Me espantó este hombre, claro, ya le dije que sí, a lo mejor me toma la palabra. Es que a ese tipo de invitaciones tan claras y directas es imposible darle la vuelta. ¿Qué dices? "No, tengo novio" pero me dio miedo mentir, en especial cuando en el archivo es bien conocido que me la vivo ahí y de plano no salgo a ningún lado con nadie. Bueno, un café no hace daño, aunque él mencionó comida. Chale... I can't date!
Y supongo que no debí haber ido a la presentación pero fui (hey, yo ayudé a ese libro) y fue emocionante y confuso cuando Mrs. Boss estaba en los agradecimientos finales y me tocó a mí. Aw, por apoyo en el archivo, me sentí especial.
La verdad es que el asunto con el joven doctor me angustió un poco, estaba algo incómoda con tanta gente semi-conocida del archivo y me quería ir, entonces emprendí la huida en cuanto tuve mi libro. Ya no me despedí de la Sra. Boss, mejor me fui algo consternada después de decirle adiós al señor de la barba de Madero.

Bien, todo va a estar bien. Sólo tengo que mantener la calma. Caray, es que, debería sentirse algo, no? aparte del pánico, eso es. No sé, algo.  Siempre espero esa impresión que no pasa y me pregunto si Jane Austen me jodió inevitablemente la cabeza. 
Es que sí es posible, aquello de sólo sentirse impactado por una mera presencia aunque no lo amerite, como Mr. Tilney:

“He seemed to be about four or five and twenty, was rather tall, had a pleasing countenance, a very intelligent and lively eye, and, if not quite handsome, was very near it.”

Yo sé que las posibilidades son inexistentes.Tengo 26 años, casi 27 y supongo que tendré que dejar de jugar a la Catherine Morland un día de estos.  ¿De verdad nunca consideró Anne Elliot a Charles Musgrove?
A lo mejor con el tiempo, puede ser que sólo sea la falta de costumbre la que ha evitado que se produzca algún tipo de alegría o felicidad inexplicable ante la presencia del extraño que dice que quiere conocerme más. ¿Algo, no? A lo mejor yo soy muy romántica pero me gustaría poder sentir esa inexplicable necesidad de voltear a cada instante sólo para captar la silueta del involucrado tres bancas más atrás. 

Pero así no es. Sales a comer, tomar café, descubres que es un fracaso (como suele ser siempre) y pasas el resto de los días siguiente bajándole el entusiasmo al sujeto. Es que, necesito espacio, tengo que ver tele  y leer novelas de espías (Oh, Castle mató a Buller hoy, fue terrible pero debía escapar y no dejar cabos sueltos) para sentirme mal porque no tengo una vida que en realidad no quiero. Pues a lo mejor un café no hace daño, si llego temprano y puedo estar de camino a mi casa antes de las 3. Ah, claro... y sólo en caso de que sea en una zona neutral separada de mi vida cotidiana. Con razón me dijeron cotizada. Es que... la calle me da miedo.
Bien, dejemos pasar los días. Ahora sólo esperemos que no caiga en el archivo de verdad. Es doctor, seguro tiene cosas que hacer. Por favor, por favor, por favor Dios mío, que esté ocupadísimo. 
Este señor no lo sabe, supongo que lo despistaron los shorts y la coquetería pero soy un ente muerto por dentro cuya única motivación en la vida es abrazar a su perro, descubrir nuevas formas de consumir brócoli, fumar y comprar accesorios para el pelo.
Oh bueno, ya pasó el pánico, lo único cierto es que mañana me iré al archivo en huipil y lo seguiré haciendo por si las dudas.
Quién sabe, digo... no tiene ese no sé qué que qué sé yo pero podría ser una gran persona.  A estas alturas ya todo parece igual de poco prometedor. Si tan sólo todo pudiera quedarse en disfrutar las maravillas de un café gratis, pero nunca es gratis, ese es el problema. ¿Qué hacer?

Aquí vienen las nauseas y el insomnio. ¡Ya llegaron, están aquí!

Perfecto, regresó la ansiedad.

lunes, 30 de mayo de 2011

Un factor humano que no es el de Greene

Empiezo a creer que matar la red social favorita de todos fue bueno para mi estabilidad emocional pero malísimo para los leprosos. Verá usted, fue bueno porque esto de ver Índice de maldad cuando hay capítulos de acosadores delirantes y sentirse identificado es aterrador: "Dios mío, nada más me faltó secuestrar al perro... y si no lo hice fue porque no tiene". Aparte de la depresión en la que uno no existe realmente porque no hace nada (aparte de comentar babosadas) mientras ve que las vidas en las que alguna vez formó parte siguieron adelante sin la menor señal de sentir su falta siquiera y están mejor así. Las fotos felices tienen años de antigüedad y parece que el camión se pasó de largo y se quedó usted en la parada, con el brazo levantado. Se siente gacho, gacho, gacho... por eso matarlo fue bueno para la paz mental. 
Nada de albergues tampoco. La verdad es que vivía ligeramente aterrorizada porque alguna de las protectoras a las que les fui a pedir ayuda locamente con el asunto de Dolores me sacara alguna pregunta que no puedo responder porque no hice que la nueva madre firmara el contrato ni le saqué su dirección para las visitas de inspección de rigor, sin contar con que mis tías no saben que fumo y definitivamente no queremos que cachen una foto por ahí que no deban ver.

¡Todo muy bien!
Hasta que llegamos a mis leprosos. Atrapada en turnos de 4 horas que debía tener vigilados para cobrar el bono de mi restaurante pasaba enormes cantidades de tiempo frente a la pantalla nada más esperando que fuera hora de comprar otras 4 horas y así ahorrar para redecorar todo el lugar. Mientras tanto me entretenía platicando con los leproso y de alguna forma se acumularon muchas páginas de poco a poquito, vaya, hace un par de semanas (antes de llegar al archivo elegante) ya hasta podía presumir mis tres capítulos, uno revisado y otros dos en borrador, los últimos dos (o sea el 4 y el 5) en cachitos, pero ahí más o menos esbozado, iba bien, creo. Ahora, en estos tiempos donde no tengo que prender la computadora cada determinado tiempo para cobrar mi sueldo, revisar las tiendas o cambiar el turno del restaurante no he hecho un carajo aparte de agregarle cosas al capítulo que supuestamente ya había entregado. Parece que no puedo evitar adornarlo, sin mucha gracia y definitivamente nada de sutileza, con cualquier cosa que me encuentro en el archivo y que parece que quiero meter a huevo sin haberlo meditado ni un poquito antes de revolver todo.  Supongo que todo se pone peor porque veo el enorme libro y me imagino que me falta otro volumen igual, aparte de que voy en 1828 y parece que me encuentro una cosa contradictoria después de otra y no sé qué pensar ni decir y al final regreso a lo último que escribí para retractarme.
¿No le estoy echando ganas?
Ni siquiera le he mandado nada a la Sra. Boss. ¡Nada! ¿Ya pasaron dos semanas? Mierda, siento que el día no rinde para nada!

Creo que es la falta de inspiración. Cuando pasaba tanto tiempo frente a las últimas noticias me atacaban constante fotos de bodas, bautizos, comentarios, felicitaciones y un montón de cosas sobre personas que tienen vidas de verdad, trabajos y familias con las que  sí se relacionan. Y entonces veía las copias, los folders y todas esas cosas que dicen "si consigues ese título tienes más oportunidades de huir a la palapa junto al mar" (no sé bien cómo) y pensaba: "Bueno, si esto es lo único que tengo que hacer, al menos me hace compañía".
Me pregunto si debería retractarme y abrirlo todo. 

No, definitivamente mi pobre y amargadito corazón no está para esos trotes,  mejor intentaré administrar mejor el tiempo. Por ejemplo, debería desperdiciar menos tiempo pensando qué ponerme en las mañanas. Es que las playeras de dibujitos últimamente me hacen sentir rara. Señor, creo que me pegó la vejez.

domingo, 29 de mayo de 2011

Milagro y magia




¿Ven por qué digo que no vale la pena vivir? Uno tiene que caminar todos los días en un mundo en el que Justin Bieber tiene permitido hacer eso.
¿Qué putas es eso?

Darlin'

La realidad me persigue. Lo único que iba a hacer con mi mañana era llevar a Rito a que lo raparan y bañaran... y después me iba a rapar yo. Bueno, no literalmente, pero al menos tenía que cortarme unos cuantos centímetros de las trenzas que empezaban a verse medievales. El veterinario estaba ocupado y en lo que esperaba apareció un gran perro blanco de la nada, juguetón y cariñoso que por un momento temí que pudiera morder a Rito jugando pero que lo único que quería era atención. Tenía un collar y una plaquita de vacunación pero cuando pregunté de quién era me dijeron que no era de nadie, que la de la farmacia lo cuidaba pero que vivía por ahí, en la calle.
¿Qué tengo yo con los perros solitarios sin hogar? Y yo que pensé que cerrando mi cuenta de fb le estaba poniendo una distancia saludable a tanto albergue, causa, manifestación, asociaciones y luchas por los derechos animales que nunca nadie va a ganar, en las que no puedo participar de forma alguna porque yo misma vivo con estatus de larva y que al final lo único que hacían era torturarme todos los días con casos espantoso y rescates urgentes de emergencia que me recordaban constantemente mi falta de huevos y aquello de que es una verdad indiscutible que no vale la pena vivir.
Y todo para que a 5 minutos de mi casa, me encuentre con otro perro juguetón que me sigue. Ah, porque nos siguió. "No, no, vete perro, debes saber que soy una mala persona, que soy justo el tipo de persona egoísta y cobarde que voltea hacia otro lado y que jamás, bajo ninguna circunstancia planea andar caminando en la calle con otro espécimen como tú pensando que tendrá que ponerlo a dormir o regresarlo a la calle porque no tiene lugar para él. Lo mejor que te puede pasar es una muerte rápida, de hecho es lo mejor que le puede pasar a cualquiera, sea perro o no". Tuve suerte con Dolores pero los golpes de suerte no suele repetirse.
Resulta que el veterinario estaba muy ocupado para atender a Rito y por más que intenté perder al nuevo amigo nos siguió hasta que llegamos a nuestro hogar. Era un perro de lo más amable que sólo quería jugar pero me aterraba pensar qué iba a decir mi mamá si me veía llegar con el otro perro detrás, entonces agarré a Rito en brazos desde la veterinaria y corrí. Cuando llegué a mi casa me dolían espantosamente los brazos y ya no tenía aliento. 
Creo que el perro regresó a sus rumbos, eso espero... no queremos que alguien tome el teléfono para llamar al antirrábico otra vez.
¿Qué putas pasa con la vida y el mundo? Verá usted, de los eventos del último año, con mención especial toda la aventura de Dolores, lo único que aprendimos es que es completamente necesario vivir lo más lejos posible de la realidad.
¿No ven que intento retirarme a la pequeña vivienda interior (condominio 6-A) que existe en mi cabeza?
¡Por favor, no me des donde pega Señor!

sábado, 28 de mayo de 2011

¡Gatitos!



Los reto, los reto a sentir amargura y tristeza por el fin del último periodo de gracia  que adornó su triste y vacía vida, ahora completamente muerta y sin esperanzas, después de ver esto. Es imposible, ese es el poder fabuloso de los gatitos, el mismo que algún día usarán para conquistar el mundo.  Cuando menos lo esperemos, formarán un ejército en compañía de cachorritos de ojos tristes que conquistarán nuestra voluntad para instalar un imperio universal de ternura. ¡Es el futuro!

Algún día tendré que tender la cama

 
También debería cortarme el pelo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Fondo documental sin transporte interno

No les voy a mentir, regresar a la Facultad, aunque fuera un ratito, fue espantoso, de veras. Vamos a ponerlo así, al final del día me había pasado quién sabe cuántas horas ahogada en depresión, lágrimas y una extraña sensación de completo auto-odio. Mi hermana me trajo suspiros de nuez (esos pequeños pedacitos de gloria azucarada) y ni así se solucionó el asunto. Terminé escribiendo locamente alrededor de las dos de la mañana en algún tipo de "grupo de ayuda" para desgraciados con fobia social como yo. Nadie me respondió, no me sorprende. No podía superar la actitud de asco del señor coordinador. Ya se me había olvidado por completo lo que te podía hacer esa Facultad y todos sus habitantes, la clase de personas que son... cómo hablan y esa actitud de superioridad mezclada con asco que parece decir "sufro y siento nauseas por la existencia de tanta ignorancia en este mundo de ciegos donde sólo yo puedo ver". Seguida de un silencio confuso con el que se supone que se despida al estudiante sin doctorados que no es más que un pobre siervo porque no tiene los méritos suficientes para dirigirse a "su Señoría!", o algo así. 
Preferí regresar rápido a mi casa, pero antes verifiqué que el supuesto tianguis de libros estaba en verdad carísimo y que no tenía nada comprable más allá de unas hojas decoradas para escribir cartas que nunca enviaré, pero que dejaré estrictas instrucciones de entregar en manos de sus destinatarios si muero atropellada uno de estos días.
Llegué a mi casa a aprovechar que mi mamá festejaba su aniversario no.33 y me empiné media botella de vino de un jalón. Así de mal estaba el asunto. Supongo que me atacaron las dudas infernales, vi todo demasiado grande, demasiado difícil, vaya... hasta imposible. No sé escribir, no sé qué chingados es un verbo transitivo y dudo mucho poder escribir nada medianamente decoroso. Me empecé a atormentar pensando en los enormes libros del Hospital con sus miles de recibos, oficios y presupuestos que no sé si pueda interpretar. ¿Dónde meter las quejas de los leprosos? Primero les doy la razón y luego me arrepiento y luego encuentro otra cosa que sugiere lo que ya había descartado. ¿Qué guardo, con qué me quedo y dónde lo pongo? Nunca iba a poder. Me imaginé a todos los sinodales interrogándome con la misma actitud que la del señor coordinador  y entré en pánico. Siempre habrá algo que no sepa, algo que esté asumiendo sin fundamentos y un montón de cosas que no consideré. El terror, los nervios, el miedo y la sensación de no poder controlar el temblor en las manos. Ese señor fue mi profesor en 1° semestre de Historia, las inseguridades y la frustración de no entender absolutamente nada de palabras, funciones, verbos o el uso básico de la lengua seguía ahí, todavía no había aprendido a mentir descaradamente en los trabajos, adornar los reportes y pretender saber qué diablos estaba diciendo, y él lo sabía, seguramente aún lo sabe. Cuando revisaba mi formato de registro con los datos del proyecto podía ver esa cara que ponen las personas cuando están pensando "¿esto qué?"
¿Todo eso de una visita de 10 minutos a la puta facultad? 

Y entonces regresé al archivo. Con razón se me había olvidado lo que era sentirse demolido. Es como regresar de entre los muertos. Imagínese usted que de repente emerge de las profundidades de la tierra y a la salida de la cueva se encuentra con una cara amable que en cuanto lo ve levanta la mano para llamarlo y contarle que algo muy malo pasa porque la jefa está de mal humor y anda muy especialita. Luego, aparecen más personas que no parecen notar que está usted ensagrentado, con la ropa hecha jirones y completamente cubierto de tierra. Le preguntan si tiene el archivo del inventario que hizo hace un par de años y que no lo encuentran, mientras que otra cara familiar le enseña una carta antigua muy graciosa con la que seguramente se va a reir.
Ayer estaba hasta el mero fondo de la fosa común.
Llegué, saludé en la entrada y como no encontré a Marina me fui al archivo, me senté y de pronto entró la Sra. Coordinadora: "uy, el trío dinámico", el señor pegaba un legajo roto con un poco de resistol blanco que al final no sirvió de mucho y el señor de la barba de Madero se sentía mal, está de luto porque su abuelo murió la semana pasada y tal vez para llevar la conversación nos contó con cierto tono de melancolía del perro de su papá, cómo había tenido perritos y ahora él se había quedado con uno de los perritos ya de tercera generación.  Yo estaba desvelada, la locura me fastidió la noche. Después llegó Mrs. Boss y con todo el conflicto de registro me dio el contrato. La parte graciosa es que la Sra. Coordinadora y ella ni se saludaron, se ignoraron olímpicamente como si no estuvieran en la misma habitación. ¿Es este el mundo real, verdad? El señor de la barba de Madero y ella platicaban en confidencia. Diablos, creo que sí la ama. Y no sé si fue cosa del libro perturbador (fucking mind-grenade), pero la calle, el archivo y mi cuarto se sienten sospechosos. Sí, fue cosa del libro que estuve a punto de abandonar en el estante porque estaba muy caro y el vale que me regaló mi hermana se quedaba ligeramente corto. ¡Dios bendiga las tarjetas de débito supuestamente reservadas para emergencias! O tal vez me jodió y en unos años me daré cuenta. ¿Por qué  me dejaste toparme accidentalmente con Jane Austen cuando tenía 15 años, Señor? Estaba muy tiernita como para que no me afectara (no mientas Jismena, ya estabas grande cuando te echaste Northanger y Mansfield Park, no culpes a la adolescencia).
Y me pierdo, me pierdo y me pierdo.
Mientras ellos hablaban, yo leía mi contrato y descubrí que me estaba comprometiendo a un montón de cosas: "Claro, voy a entregar esa tesis y agradecerle a la Dirección general por su apoyo". También se supone que les tengo que dar una copia. No puedo recibir otro apoyo o ingreso y si me cachan me pueden mandar al carajo. La angustia me habría abrumado, pero Mrs. Boss se veía tan tranquila que de pronto el humor se me pegó. En observaciones le puso "La Srita tal. con promedio tal y que elabora tal cosa bajo mi tutela". Ah, esa soy yo o al menos eso dice en alguna parte.

Y firmé. Tal vez me pagarán por pedazos, si es que me pagan algún día, dice la Sra. que irá a hablar con no sé quién, pero ahí estaba firmando cuando ayer de veras estaba pensando que tal vez lo mejor sería que desapareciera todo el asunto. ¡FIRMÉ! Ahora me pregunto cómo diablos saldrá eso. Todo iba tan bien cuando no estaba pensando, cuando después de todo aquello de matar la red social me quedé solita con mi cabeza. Era como estar pasando una temporadita en el leprosario... ¿ya enloquecí verdad? Creo que empieza a afectarme pero de verdad me empecé a sentir como si estuviera en otro lado, como si fuera  uno de esos retiros espirituales a los que nos llevaban las monjas. Entre los libros elegantes que valieron cada peso, los baratos a los que debería pagarles en diamantes rosas por haber sobrevivido en caminos misteriosos y dejar que los tomara en mis manitas, y los horóscopos de TvNotas, terminé en lugares muy extraños. Yo ya no me sentía yo, la que tiembla en la facultad, aunque realmente no existía. Supongo que fue parte de la gloria del anonimato. Es oficial... esta cuenta se cierra y yo ya no existo. Fue una especie de muerte pública, como tomar el velo o algo así. Como las monjas que se supone que mueren y renacen como esposas de Dios. Ay, sería tan feliz metida de monja si no me quisieran obligar a trapear y cortarme el pelo. Señor mío soy esclava de la vanidad y las cosas brillantes, ¿qué le puedo hacer?

El lugar era un convento en Cuautla y creo que ya les he contado de aquella vez en que sospecho me pegó una insolación muy gacha porque a la mitad del acto mariano me dio una especie de fiebre extraña y la monja me sacó y me llevó a una celda a que durmiera. Qué padre, me salvé del acto mariano y terminé en una celda solita, no en el dormitorio que se suponía iba a compartir con Miss Crawford y sus amigas. Todo parecía muy agradable hasta que me despertaron unos ronquidos en plena madrugada. En la cama de al lado había una monja roncando. Me levanté en chinga, me puse los tennis e intenté regresar a los dormitorios pero todos los edificios del convento se veían iguales y no supe cuál era. Regresé a la celda y al otro día la monja me regañó por no saber tender mi cama.
El encierro, es cierto, aunque aterrador, también puede ser muy pacífico. Claro, se está sometido a la autoridad y no se puede tomar decisiones básicas sobre uno mismo, como los leprosos, que se comen lo que les sirven, no pueden salir y están atrapados porque no tienen otro lugar a dónde ir y se supone que los están cuidado de caridad y buena fe, qué mas podrían hacer afuera? Adentro, claro, te llevan y dirigen como ganado, de un lado a otro con instrucciones y reglas. Te dicen qué comer, qué hacer, a dónde ir, cuánto tiempo tienes para bañarte. Así, terminas de armar tu cajita de cartulina, la adornas y lo que sigue es llevarla a la capilla y ofrecérsela a la virgen. ¿Les he contado de aquel tiempo eterno que pasamos en la capilla en uno de esos retiros en lo que siempre me pasaba algo espantoso? Fue eterno, no debió haber sido tanto, pero el único sonido era el agua corriendo de una fuente y se suponía que estuviéramos calladas, rezando en silencio o también ofrecíamos el silencio, ya no sé. 

En uno de esos lugares me perdí. Me hubiera gustado que fuera en Mi Legado, pero no... fue en el volumen 2306 y en  mis propios recuerdos traumáticos de monjas. 
Que no me estoy quejando, al contrario, ojala pudiera regresar pronto, con todo y mis vendas, estaba de lo más a gusto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Por un formato

Me tragué mi enorme orgullo y toda temblorosa y roja de miedo fui a la Coordinación a enfrentar al profesor que más odio de la carrera, a quien pensaba haber estado salando con el mal de ojo durante mis 4 años de carrera pero que seguramente se fortaleció místicamente con mi odio porque lo hicieron coordinador. Le expliqué el caso, mi desgracia... ¿y saben que respondió? "Es absurdo y dígale exactamente a su asesora" Lo seguí intentando, expliqué el asunto una y otra vez aunque estaba temblando y la sangre se me había ido a la cabeza, es más, hasta intenté poner cara de "soy linda y estoy desvalida en este cruel mundo burocrático de la investigación", después expliqué que yo también lo veía difícil pero que esas eran mis instrucciones y hasta me ahorré la verdad cuando le expliqué que había estado tramitando mi registro desde agosto pero que salió en Octubre y lo negó (ustedes leyeron cada visita y llamada que hice a la coordinación, queridos lectores, son ustedes mis testigos) y salí del paso con cortesías del tipo "algo pasó", "a lo mejor fue mi suerte", en lugar de decirle "porque a usted no se le hinchó la gana firmar en tres meses y su secretaria perdió mis papeles". Lo intenté. ¿Cuáles son mis opciones?  No gané nada. No se puede y ya. De todos modos que les hable mañana, pero la petición no tiene sentido. Me despedí toda linda pero no intenté darle la mano siquiera, en lo que mí respecta, ese hombre es la encarnación de Satanás.
Y de ahí terminé llorándole a mi hermana por teléfono en el escalón del estacionamiento de visitantes.  No se lo voy a decir a mi mamá obviamente ¿recuerda usted que solía defenderme con esa beca de los cargos por estar desperdiciando mi vida y no conseguir un esposo?
Well, I'm screwed!
Y encima de todo trabajé gratis 6 meses... por un número en un papel!

En las buenas noticias, ya no tengo prisa por hacer tesis. Menos trabajo pa' mí, está bien. Supongo que tampoco tengo ningún compromiso con nadie. Ayer pensaba que vivir en Mérida sería bonito. ¿Qué le parece a usted el plan? Solo huir muy lejos y empezar a trabajar como hostess del angus, o algo de indecoroso.
Total, a lo mejor es una señal de Dios.


martes, 24 de mayo de 2011

Alguna que otra palabra legible

Entregué las invitaciones, hice lo posible por lograr el mínimo intercambio social que  conlleva todo el asunto y me fui a enterarme de las vidas y desgracias de los Lázaros, que por cierto, tenían vidas románticas bastante escandalosas para estar tan enfermos. Siento muchísima lástima por esa pareja a la que cachó el Capellán en plena movida. ¿Y todo para qué? Favor de introducir el pedacito de canción... Una viejita me detuvo frente al café Tacuba  para explicarme que ella empezó a fumar a los 13 años y que la clave estaba en desayunar bien para llegar sana a su edad. Le agradecí enormemente el consejo y se fue sonriendo.
"Un buen desayuno", intentaré recordarlo, después, por supuesto. Tenía que irme a mi casa.
En el proceso saqué el libro elegante que había estado reservando para un momento especial...  que como nunca llegó me dejó como opción el camino de regreso en metro.

"Ahí no había nada especial, unos cuantos sauces y mimbreras, la descripción del agua vasta que corría quién sabe de dónde y quién sabe adónde, entre los juncos una lancha que nadie había usado... Entró en el río, siguió caminando mientras éste subía de sus tobillos a las rodillas, de las rodillas a la cintura, de la cintura al pecho... Los pescadores lo encontraron diez días después de esa lectura, en el Danubio. Tal vez por la falta de acontecimientos más importantes, algunos periódicos capitalinos publicaron una breve nota sobre ese suceso desafortunado.
El ama de llaves Zlatana siguió sirviendo diligentemente en casas pudientes de Belgrado hasta 1941 cuando, durante el bombardeo alemán, se quedó sorda también del otro oído.
A pesar de que no tenía rivales preparando manjares, nadie la quería así. Desapareció en 1942, cuando la vieron por primera y última vez leyendo, en la ventana de su casita, un libro que no era el de la cocina de Pata Marković.
Según el juramento susurrado en su almohada de soltera, Natalia Dimitrijević siguió viviendo de los recuerdos de su amor no correspondido hacia Anastas Branica."
 Goran Petrović, La mano de la Buena Fortuna

Y cuando llegué a esa parte me empezó a dar aquella comezón en la nariz que dice "quieres llorar". Efectivamente quería llorar, por todos, por Anastas, Magdalina, Zlatana y Natalia... y hasta por Nathalie, aunque no tuviera motivos más allá de celos inexplicables que supongo que en realidad son los de Natalia, vaya uste' a saber, hasta que el camión se siguió de frente en lugar de dar la vuelta a la izquierda que es necesaria para que siga su ruta acostumbrada y me deje en mi casita. ¡MADRES! Me bajé en friega y entonces descubrí que tenía tres opciones, ser valiente y usar el puente peatonal, subirme a un taxi o seguir caminando hasta que viera otro camión con mi ruta. Intenté el puente pero en cuanto pase los primeros escalones me dio horror la idea de estar parada hasta mero arriba (se veía interminablemente largo  y el barandal pequeño y muy poco seguro) por lo que cobardemente retrocedí y busqué en mi monedero la posibilidad de llegar a mi casa con los escasos recursos con los que contaba. Por alguna extraña razón, los taxis en el Estado de México son carísimos y esa costumbre tan mala que tengo de soltar monedas de 5 pesos sin sentirlas me había dejado en un severos predicamento (me las dio mi hermana como puro cambio de estacionamiento, no cuentan). Caminé, ni modo. En un golpe de suerte pasó un camión de esos elegantes que hasta asientos sólidos y agradables tienen. Era mi ruta pero tuve que preguntar por aquello de las cochinas dudas. Efectivamente iba a mi casa, no se iba a largar adonde se le hinchara la gana como el otro, y una vez arriba pensé que hubiera sido bastante cómodo pasar todo el viaje desde el metro sobre esos grandes asientos que bastante me recordaron los primeros tiempos del Pumabus. Hubiera podido chillar a gusto por Anastas y sus interminables cartas.

lunes, 23 de mayo de 2011

Carta de amor y de lepra

He cometido una injusticia espantosa en contra de mis leprosos... y ahora tengo que remediarlo en chinga y decirle a la Sra. Boss: ¿Recuerda el capítulo pasado donde decía yo toda segura (fusilándome a otra señora) que los padres habían hecho todo lo posible para salvar a los pobres leprosos de su horrendo destino? Pues me equivoqué. Todo lo contrario, en mi defensa, apenas hoy entregué mi carta, llené mis formato y conseguí el número de registro necesario para consultar en el archivo elegante por lo que no tenía forma de suponer que existían esas cartas tan abrumadoras de puño y letra de mis  leprosos de 1820 cuando entregué el capítulo la semana pasada. Ay, lo tengo que corregir y aumentarle unas dos páginas más pero no puedo soportar que esos frailes ojetes se salgan con la suya (as if!). No ganarán malditos encapuchados del mal!!! (Santos hábitos Batman, debemos salvar a los leprosos!)
Es que de todo hacía ese Prior hijo de puta, vaya, dicen que hasta los encerraba con llave todas las noches para irse a visitar a las enfermas a quienes "husaba"  después de encerrarlos a ellos en su enfermería.  Sólo 2 leprosos saben escribir y les fue remal por andar escribiendo sus denuncias para mandárselas a la Junta de Sanidad, que por cierto, no hizo un carajo. Ah, pero que Dios bendiga la Ley de temporalidades... digo, seguían con piojos, hambre y sin médicos ni ayuda en lo absoluto pero al menos no había frailes ojetes que los insultaran y les dieran a comer chiles y carne cruda por diversión. Ya se imaginará usted mi cara de escándalo, hasta me dieron ganas de llorar, pero estaba en público, y aunque chille tranquilamente en variedad de espacios públicos, el archivo no es uno de ellos.


Lo que me recuerda,  sospecho que vi al "tipo bonito de Mito y Religión" consultando los catálogos, pero no lo vi de frente, entonces no puedo asegurarlo, aparte de que la señora me apresuraba para que entrara al archivo rápido, pero si era él tengo que dirigirle un amable mensaje.

Estimado tipo bonito de Mito y Religión:
Hace varios años que no lo veo, ya hace más 3 o 4 años desde que tuve el placer de admirarlo silenciosamente en clase de Arte Antiguo I y II, Mito y Religión I y II y creo que alguna otra sobre religiones que en realidad no recuerdo, pero tengo que decirle que ha envejecido usted extraordinariamente bien. No lo ha atacado la calvicie y esa forma tan natural de llevar los lentes de aro no ha perdido ni un ápice de su antiguo encanto. Confieso que ocupaba usted el segundo puesto en mis afectos, pero eso no significa que mi admiración por la sencillez de su andar ligeramente distraído haya sido menos emocionante.
Le suplico que no consulte el archivo a la misma hora que yo,  corro el riesgo de sonreír babosamente a la menor provocación cuando debería estar escandalizándome por los excesos cometidos por y/o en contra de mis pobres leprosos. Si me equivoqué y lo estoy confundiendo con alguien extraordinariamente parecido pero sin relación alguna, le suplico que me disculpe.
Será que tantos años después, de repente recordé esa incapacidad mía para responder a sus pequeñas amabilidades y comentarios graciosos como debí hacerlo, es que el coqueteo es complicado, no lo manejo como quisiera, de ahí las respuestas cortantes que no estaba planeado que sonaran así pero que terminaron en un despliegue de sonrisas incómodas y silencios que no lograban inventar una buena respuesta para nada.  Debí haber dicho algo más que "gracias" a sus observaciones sobre mis cuadernos, sacar algo risueño a esa aseveración suya de "tener la letra muy rara, o muy fea, como de doctor", algo que sonara como "señor, nada de lo que usted haga puede ser feo", o hacerle pregunta tras pregunta sobre ese tema  del que quería usted hacer su trabajo final de arte pero la señora no lo dejó (¿representación del "caos" en el arte griego? por favor, dime más) o al menos detenerme a saludarlo en los pasillos en lugar de ver hacia el horizonte para fingir que no lo veía, pero me temo que me es imposible reconocer que soy una damita apendejada, como aquella vez que me pusieron a bailar el jarabe tapatío con Ricardito (¿o Arturito? uno de esos) en preprimaria. Creí que si bailaba con él  todo mundo sabría que me gustaba y jamás me repondría de la humillación, entonces fui con la maestra a pedirle que me cambiara de compañero.
¿Ve usted?
Eso no significa que la mera posibilidad de haberlo visto por 10 minutos, en lo que entregaba mis fotocopias y llenaba mis formatos,  me haya plantado una sonrisa en la cara que hasta ahorita no me puedo quitar. Lo más probable es que si lo vuelvo a ver no le hable, qué pena, pero su mero paso por la sala de consulta me animaría el panorama. Y no sé usted, pero eso es más que suficiente para mí. Ahora falta que un día de estos vea al personaje y descubra que no era, bueno... de todas formas le agradeceríamos la confusión.

Ahora sí, a resolver los problemas de mis leprosos. ¿Quieren médico? Lo tendrán muchachos, nomás aguántenme dos capítulos, entonces sí que los atenderán, con tarántulas y máquina de electrochoques, pero algo es algo.

Después de revisar mi correo, con todo y sus malas noticias, extrañamente sigo contenta, con todo y que parece que no me pagarán hasta el próximo año porque mi registro de tesis vence en agosto y la beca necesita que venza hasta enero, cosa que está difícil, que recordemos que la coordinación llevé mis papeles en agosto y me los entregaron hasta octubre.  La secretaria es una perra y el coordinador un hijo de puta, no sé si tenga muchas esperanzas de lograr que me renueven el registro. Si no quieren, I’m screwed.  No me pagarán at all.
La Sra. Boss escribió en “correo urgente” y empiezo a sospechar que por más que ruegue me dirán al final “gracias por participar pero estuviste metida en papeles hasta la nariz para nada”. Sin beca… ¿para qué tesis? No sé, por lo pronto ya le agregué 8 páginas corrigiendo la bondad de los religiosos que no era tal. No puedo evitarlo, toda historia necesita protagonistas y villanos. Ahorita, mi villano es la coordinación y en los próximos días tendré que padecer sus maldades. Ni modo.

Cantaré una bonita canción porque recordar esas vanas y muy ingenuas ilusiones de la juventud me hizo sentir un poquito viva, ni siquiera me costó trabajo caminar tanto para ir de archivo en archivo (recorrí 3). Supongo que fue el recuperar un poquito  lo que sentía el estar sentada en la en la fuente de la biblioteca  a los 20 años, nada más tomando café, con toda la compañía que pudiera querer y la esperanza de ver pasar  una silueta con café y un cigarro en la mano.
Probablemente I’m screwed, pero esa alegría todavía no se pasa y espero que siga ahí mañana en la mañana cuando tenga que ir a entregar esas invitaciones pensando que la señora del lunar tenía razón: Me gusta trabajar gratis.

Heartbreak world

“Conosemos(sic) qe. la enfermedad qe. tenemos no tiene remedio, qe. nos morimos, qe. Ntros. mismos parientes nos tienen hasco(sic) y miedo; pero es capaz qe. por esta razon ya no emos(sic) de tener el conzuelo(sic) qe. nos vea un Médico qe. nos mande algun medicamto. pa. qe. siquiera muramos con algun alibio(sic) y en regla, y qe. quisas(sic) algunos sanariamos haciendonos algunas medicinas buenas, que quisas haciendo diligencias pr. V.S no faltaría algún Médico qe. nos biera(sic) de lastima, y caridad siquiera cada tercer día pa. qe. P.P no les costara nada.”
 

domingo, 22 de mayo de 2011

Fb rehab

Supongo que no debería andar publicando cosas como las que siguen, me expongo a que me dejen otro comentario anónimo donde me sugieren dejar de fumar, sexualizarme(?) y hacer ejercicio (cosas que nomás no comprendo), pero no puedo evitarlo. Alguna constancia tiene que haber. Los registros no suelen ser bonitos, ni correctos, pero no quiero pensar qué sería del mundo si todos viviéramos instalados en una eterna propaganda de bienestar que está bien para funcionar en espacios públicos, pero que si no queda desmentido en alguna parte (donde sea), corre el espantoso riesgo de convertir una ficción en supuesta realidad de juguete. Esto no significa que el blog esté destinado a buscar soluciones.   Las personas que marcan cosas o hacen dibujitos en sus celdas o pupitres no quieren que alguien escuche sus llamados y llegue a rescatarlos de la cárcel o de la escuela, solo están dejando un registro, lo mismo que el blog.
Ahora sí, ahí viene el cuento…

Después de una noche muy mala, de esas en las que hasta la compañía (por msn) de Mrs. Palmer se espera con ansias, de repente maté a la red social diabólica que tanto nos atormentaba. No sé cuánto durará, espero ahora sí no reactivarla, al menos en un buen tiempo.
Ya no más. No veré más qué felices son todos y lo rápido que se va el tiempo jugando al restaurante mientras esperamos secretamente recibir noticias de las personas. ¿Estás bien? ¿todo está bien? That's good! De lejos, claro, como mero espectador.
Supongo que las observaciones de mi madre rebotaron en algún lugar y empezaron a hacer un eco espantoso. ¿Saben qué debería estar haciendo de acuerdo con ella? "Debería andar en cocteles". ¿Qué quiere decir eso? No  sé, pero seguramente involucra esa idea de la felicidad como un salón lleno de muchachos de frack que se pelean por sacar a bailar a la más coqueta.
Todos vivimos en una película de Grace Kelly donde el logro se encuentra en ser admirada en público. Ya sin mencionar  la insistencia diaria de que "busque ayuda" para "superar mis traumas".
Yo creí que me las estaba arreglando bastante bien, o al menos eso pensaba ingenuamente cuando salía del archivo elegante pensando que me merecía un premio por ser tan valiente y entrar a conseguir mis referencias.
Todo empeoró cuando concluí que tengo que ponerle distancia a mi amistad con Miss Crawford. El asunto empezó donde suelen comenzar  todos los problemas del mundo, en el útero materno.
No sé qué le habrá dicho mi madre a la suya (que es mi madrina) cuando se fueron a pasear, pero de repente mi cantarina progenitora llegó con la noticia de que la otra señora "cree que tengo problemas que en realidad no tengo". Después empecé a recibir mensajes de la señora madre de Miss Crawford preguntando si no sé de algún curso de autoestima que le gustaría que tomáramos porque "cree que me parezco mucho a ella". Bien, aquí va, lo voy a decir de una sola vez y espero que se entienda: Mis problemas no se reducen a una cosa tan chafa y tan naca como todo el concepto  de “autoestima” que le sugiere a la gente que se pare en el espejo a decir “qué guapo, inteligente y valioso soy. ¡Hoy voy por todo!”  Es cierto que me flagelo mucho y que soy muy estricta conmigo misma, pero en realidad si tengo alguna opinión negativa sobre mí seguramente creo algo mucho peor de las otras personas. Mi problema es con toda la raza humana. Yo tengo defectos pero hay muchas más personas, la gran mayoría, que de verdad no se merecen el uso de suelo, vaya, no se merecen ni la tierra que se usaría para enterrarlos.
Lo que me recuerda.

Estimada República de la India: Me cae de madres que no se merecen la desgracia que está a punto de caerles encima, entre el colonialismo y mi prima, Paula la nazi, de veras no sé qué esté peor. Lamento mucho que la chamaca vaya a ir a visitarlos por aquello de “sus prácticas”, pero les aseguro que no vamos a dejárselas por mucho tiempo.

Queda muy suya
Una prima avergonzada
(Perdón, perdón, perdón)

P.d
Si de veras los harta les recomiendo que tomen unas tijeras y se acerquen a ella poniendo cara exagerada de sorpresa, de acuerdo a lo que la niña ha estado comentando, está convencida de que querrán cortarle el cabello porque creerán que es de oro y no estaría mal que le tomen la palabra.

Pero regresando a los vanos intentos por salvarme. Me sentí insultada, como si alguien hubiera llegado a regalarme un libro de autoayuda. ¿Les he contado que mi mamá me compró “la Princesa que creía en los cuentos de hadas” para inspirarme a creer en el amor? Supongo que nadie le contó la trama porque la princesa se divorcia. Que yo no sé de qué se quejaba la princesita esa, a mí el príncipe se me hacía muy aceptable, con todo y su inestabilidad emocional y cambios drásticos de comportamiento.  Uno tiene que aceptar que la gente es mierda por adelantado para ser capaz de amarlos por serlo, igual que se supone que las otras personas asuman que uno es un humanito defectuoso e inseguro que probablemente meterá la pata  el 45% del tiempo. Y ahí es cuando se descubre que las personas siempre tienen grandes opiniones de sí mismas.
 ¿Ya sintió usted la decepción?  Lo peor es que yo me busqué esto, con eso de que a la madre de Miss Crawford le dio un derrame o algo así y había estado en coma, parecía estar siempre muy triste y distraída  hasta que de repente preguntaba por mi mamá ("¿cuándo me traes a tu mamá?) y entonces se veían y parecía animarse. Me equivoqué.
Eso fue todo, gracias por participar, see you later alligator!

Ni modo. Extrañaré a Miss Crawford, había aprendido a apreciar su ortodoxa forma de ver la vida, pero no me voy a exponer a que su mamá (o nadie, de hecho) me quiera "arreglar".  Aquí hay límites chamacos y eso sí no se los paso.  No quiero encontrar a mis ángeles, no quiero cursos motivacionales, ni terapias en grupo para elevar mi autoestima y convertirme en una persona de éxito, ganadora. Gracias, pero no gracias, tengo cosas que hacer. Tengo que empezar mi brillante carrera como mensajera profesional por ejemplo. ¿Llevar invitaciones no es lo mismo que recoger la ropa de la tintorería, verdad? No quiero convertirme en esclavo de investigador. Bueno, mientras no me pida que le lleve café todo estará bien. 
Eso tengo que hacer, ya después podré pasar horas enredada en los libros de ingresos que tanto me confunden porque no sé si les están dando licencias porque no están enfermos  o por aquello de que decidieron que no existía tal cosa como el contagio y entonces decidieron dejarlos ir alegremente, pero si no lo estaban, entonces por qué los aceptaron en el hospital varias veces y los dejaron quedarse tanto tiempo. Temo estar inventando todo. ¿Tengo con qué apoyar esa afirmación o estoy siendo frívola? Pero… si no hubieran estado enfermos lo habrían dicho, los habrían sacado rapidito, como al que tenía sífilis o al viejito que nomas mandaron porque se veía feo pero no tenía nada. ¿Lo habrían dicho? Eso tengo que hacer, por ejemplo. También tengo que ver a Teddy Sears ser guapo en The Defenders y por supuesto hacer llorar a mi mamá con mi existencia.

Ya ve usted, mi vida le causa un profundo pesar a mi pobre madre. ¿Soy el tipo de hija que hace a una madre llorar? Es increíble, pero parece que de veras estoy tan mal que es para que mi madre me vea con dolor diciéndose "¿qué he hecho?" Digo,  me esfuerzo, no causo problemas, tengo una puta beca para hacer una puta tesis y no llegué embarazada a los 15 años... eso está bien. ¿Debería estar contenta, no?
No, parece que no. 

viernes, 20 de mayo de 2011

El lavadero

Cada año el mundo se ve un poquito más feo, me pregunto si se volverá insoportable en algún punto. La gente se mueve por motivos muy extraños y muy chafas. Creo que ya no les conté esa maraña de chismes que me llegó un día de estos. Al parecer todos los hombres del mundo tienen una señora (que no es su esposa) con la que andan alegremente sin importar que sea 20 años más joven o también esté casada. Invariablemente el tipo en cuestión es casi grotesco, ya sea porque nació así, ni modo, o porque tenga la edad para ser el hermanito mayor de Munra. A su vez, estas señoras disfrutan comodidades que yo no creo que compensen tener que aguantarse el asco pero que el señor del archivo dice que sí. ¿Dinero? ¿En serio? Y aquel doctor ancianito anda con su secretaria, 30 años más joven, que a su vez anda con el chofer, a quien le regaló el coche que el viejito le había regalado en primer lugar. Según el señor del archivo todas son capaces (incluyéndome, me ofendí mucho por esa aseveración), como la del servicio social que estuvo antes de mí y que terminó casada con otro doctor que le lleva unos 20 años.Yo argumentaba que semejante arreglo era una estupidez, en especial porque el dinero no ameritaba el sacrificio y en segundo lugar porque es una chamba de corta duración. Pasados los 25 se releva a la involucrada por un modelo más nuevo, eso todo mundo lo sabe. En ese tipo de negocios entre más joven, mejor, de preferencia recién salidas de la adolescencia.

Mientras tanto, el señor de la barba coquetea hasta extremos incómodos (para mí, por supuesto, que preferiría desaparecer de la habitación porque me dan un poco de asquito) con la investigadora perra que ya dijo nuestra secretaria consentida que efectivamente es liosa y que a ella le cae mal porque se cree mucho y siempre anda intentando mover hilos como si ella se las supiera todas... o algo así. 

¿Ya vieron como el mundo se va quedando desierto? Por todos lados hay personas en las que no se puede confiar, es como si no existiera nadie que salga a la calle con la intención de solo vivir su vida sin fastidiar a las personas. Todo mundo quiere meterse en los pantalones de alguien, como si fuera importante, quedar mejor que alguien frente al jefe del que se puede obtener algo, aplastar a quien ande desprevenido y encima de todo, quedarse con el dinero de cualquier otro alguien.
Y me cuenta el señor del archivo que el administrador lo invitó a la cantina nada más para contarle que se estaba embolsando alegremente a la investigadora brasileña que trabaja en la oficina de la Sra. Boss, sí, al mismo tiempo que a la directora de la Biblioteca, a la que corrieron. Como si la indiscreción no fuera suficiente, el calvo de los lentecitos decidió hablarle a la señora en cuestión y ponerla en altavoz para probarlo. ¿Qué ganaba con divulgarlo? El señor del archivo se lo contará a su esposa, al señor de la barba de Madero, a mí y tal vez a uno que otro de mantenimiento, su esposa se lo contará a su hermana, que le pone los cuernos a su marido con el subalterno del administrador, de ahí llegará la noticia a  la secretaria que fue la alcahueta de ese romance y que ahora resiente la influencia de la nueva movida de su jefe, y así seguirá la historia, hasta que todo mundo sepa y la señora extranjera camine tranquilamente  por el palacio sin enterarse de que todo mundo sabe lo que hace con sus horas libres, igual que todo el mundo sabe que al doctor ancianito su amantuca de repuesto le pone los cuernos con el chofer, que al final es el ganón de todo el cuento. 

Sin mencionar las mentiras, es increíble la capacidad de la gente para agarrar pose de intelectual inalcanzable, que no debería quejarme, yo también miento todo el tiempo, sólo que yo me inventé a un persona amable, cooperativa y relajada... "linda" pues, cosa que no soy. Y a la hora de mentir se deja de lado todo lo que no queremos que el mundo sepa, en el archivo no existe historial alguno. Somos lindos, de cabellos largos y sonreímos. "Risitas".
Debería saber que la gente debe estar mintiendo tanto como yo, pero a veces se me olvida. Y recuerdo a la escuincla de la otra vez que llegó con toda autoridad a explicar que estaba estudiando la colonia pero su tesis la iba a hacer de la gran epidemia de mediados del siglo XIX. Como no estaba el señor del archivo nosotras nos metimos, la Sra. fea le soltó uno que otro libro general y como yo de veras soy crédula le pregunté si ya había revisado dos o tres que hablaban exactamente del asunto del que ella decía que ya tenía 3 capítulo de tesis.  Y conforme se los decía los pasaba por alto como si nada, parecía que ponía cara de "ah, sí, pero eso no". Estaba muy confundida, a mí se me hacían muy útiles, ya sin mencionar que el mismo título llevaba todo su tema... ¿de veras no le había servido? ¿Tres capítulos? Yo apenas me metí al cuarto hoy y llevo meses invirtiendo buena parte de mi vacía vida a describir  tubérculos y fiebres en la computadora. La escuincla iba a la mitad de la tesis y ni siquiera había terminado con los créditos, yo estaba muy asombrada. Por eso me sorprendió todavía más cuando uno de los libros que le mencioné me dijo que "no la había dejado muy convencida". ¿En serio? Ahora que lo pienso mejor alguien debería advertirle que no diga esas cosas en el archivo, hay orejas en todos lados, y como lo escribió el papá de la coordinadora si la escucha se puede ofender, entonces sí que se la comen. Ahora me pregunto si sería verdad y empiezo a dudarlo. ¡Es que está muy raro!

Que a manera de chisme agregado resultó que el papá de la coordinadora anda con la hermana del jefe de departamento, aunque él es viudo, entonces la cosa no es tan grave.

Al final, es asombroso que la gente se relacione con tantas personas tantas veces en su vida. ¿Cómo le hacen para no sufrir todo los días por eso? Las relaciones interpersonales son un boleto gratuito al dolor de entrañas, en todas sus variedades. De verdad me sorprende que este mundo no se haya acabado, ya sea por suicidios masivos o crisis de procreación. Esterilizar es la respuesta, yo siempre lo he dicho.

Por otro lado, empiezo a creer que tienen razón, la Universidad es en realidad una vecindad grandota.

No me lo vayan a pisar

miércoles, 18 de mayo de 2011

Dear Mr. Bleach

En caso de que esté usted sufriendo por algún tipo de relación interpersonal que piensa que no tiene sentido ya sea que se sienta triste por no poder superarla o patético por no haber logrado decir "Hola" siquiera, aquí le dejo verdaderas cartas de amor robadas descaradamente de aquí.

1.- "Of course you wouldn't like me. I have the sex appeal of a chair".
2.-"I fail at flirting. Sincerely, a girl."
3.- "You're the first crush I decide to gain courage for and send a friend request to.
You accepted. It's like you're giving me permission to creep on your life."
4.- "We never dated, we were never in love. Why is this hurting me?"
5.- "I consider myself idiotic for spending all my time thinking about someone I barely even know."



Como cantaría el don David... Oh no love, you're not alone! A ver, los reto a decir que no sé qué es el amor. ¿Saben qué es? ¡Miseria gratuita!

martes, 17 de mayo de 2011

Falta de exactitud en las cuentas

¿Saben qué me gusta de los papeles? Que me dan las versiones oficiales. Me gusta saber la interpretación más sensata, por eso son maravillosos. Aparte del olor, supongo que es una cosa de las palabras. Hay frases y enunciados muy claros que no se prestan a la confusión. Uno puede vivir confundido por enormes periodos de tiempo, creyéndose ilusiones y fantasías que en realidad no existen, interpretando emociones en las cortesías básicas que se otorgan como mero buen humor, pero las palabras que han quedado asentadas  no se pueden desprestigiar. Por eso me gusta releer mis documentos, mi pequeño archivo personal, ese que si estuviera en papel quemaría cuando la muerte por angina de pecho me ataque. Cada vez que la soledad y la tristeza lo invada (y piense "de esta no me voy a levantar"), le recomiendo ampliamente releer sus archivos. La claridad regresará a su vida y verá todo tal como es, o como fue.  La parte fea es que después pensará: "caray, qué tonto soy", pero en cuanto se pase, podrá reconciliarse con el estado del mundo y las cosas. Aprender a aceptar lo que no se puede cambiar, dicen los de AA.
Es agradable poder remitirse a la nota al pie de página que dice exactamente dónde encontramos esa idea tan loca. ¿Que el director iba a renunciar al hospital? ¿Que efectivamente renunció 5 años antes de que lo clausuraran? Parece una locura, en especial porque sabemos que se quedó en el puesto. Lo mismo con el administrador al que quisieron lavarle la mancha que causó la publicación de una nota que decía que maltrataba a los enfermos. La comisión encargada de la investigación publicó "aquí no pasó nada, son calumnias" y efectivamente no sé si lo eran, lo que sí sé es el número de volumen y de expediente donde dice que lo corrieron por tranza varios años después, aunque él dijera que era el Ayuntamiento el que le debía  mucho dinero. Si maltrataba a los leprosos, al menos se tardaron muchos años en pagárselo. No hay confusión ahí.
Repasar el archivo es la solución, hasta que pueda repetir de memoria las partes más tristes del documento.  Puede parecer masoquismo, pero a la larga es un recurso terapéutico de lo más exitoso.

lunes, 16 de mayo de 2011

9 to 5

Yo les tenía preparados un montón de chismes que me contaron hoy, pura situaciones indignantes y sorprendentes que lo hacen pensar a uno: Los museos parecen ser escenarios de muchas historias enredadas y escandalosas... pero entonces, ya de salida del archivo, mientras caminaba alegremente por la calle, me detuvo el estúpido de la biblioteca que yo creí que había tenido la suerte de evitar. 

Señor desagradable de la biblioteca:
1.- No me diga "manita"... no lo soporto.
2.- No me toque. No soporto que me ponga sus asquerosas manos encima ni para saludar, eso incluye eso de las palmaditas en la muñeca y la espalda. Por eso evito a toda costa tener que saludarlo de beso, me da usted horror. ¡NO ME TOQUE!
3.- Si fumo o no... es asunto mío. ¿Quién chingados le dio derecho a opinar? A mi me da asco su cabeza engelada pero no digo nada. No tiene autoridad para decirme nada, mucho menos algo con tonito de autoridad/petición (ah, y con su desagradable manota sobre mi inocente muñeca) como "Oye... ya no fumes". ¿En serio? Yo tengo una petición para usted: "oye, ya no existas, ahí viene un coche, aviéntate por favor". ¿No, verdad? Yo no ando por ahí regañando a la gente en los restaurantes porque "no sabe lo que sufrió el cerdo que se están comiendo" y tampoco me meto en la vida de la gente que no conozco haciéndoles comentarios reprobatorios sobre su vida sexual. ¿Acaso yo voy a buscar a la cuñada del señor del archivo para decirle "¿te estás acostando con el jefe de tu hermana? qué asco me das, por favor deja de hacerlo"?... No. Ah, pero este desconocido puede opinar sobre mí lo que se le hinche la pinche gana sin saberse bien mi nombre siquiera. ¡No puede ser que ya ni en la puta vía pública me dejen en paz!
4.- Si me vuelve a dar otro discurso que incluya cualquier consideración sobre "el afortunado hombre que se case conmigo" o "cómo soy más linda que la Sra. Boss a la que le hago todo el trabajo pesado y no debe ser"... lo mando a la chingada!
5.-  Si voy caminando tranquilamente por la calle, no lo veo y no me detengo lo más decente es dejarme ir en paz, no tiene derecho a detenerme por el brazo.  No puede.

Algo muy malo me pasa.
No sé por qué  empiezo a sentirme extrañamente atrapada, es como si me estuvieran vigilando. Voy de mi casa al archivo y no encuentro un solo lugar donde sentarme tranquilamente, siento que en cualquier momento alguien me va a hablar y voy a tener que explicarme como si estuviera haciendo algo malo, hubiera dicho una gran mentira o tuviera algo que esconder. Se parece mucho a esos momentos conocidos como "depresión de regadera", cuando uno simplemente quiere soltarse a llorar pero no quiere que nadie lo escuche y opta por meterse a bañar para disimular los sollozos con el ruido del agua. "Me van a oír". Lo peor es que ya no tengo donde esconderme, el archivo se ha vuelto muy cotidiano... es como la vida a largo plazo, ya no es un asunto pasajero.
La hija de Marina me agregó al librito adictivo que todos odiamos pero no podemos abandonar porque dejaríamos de satisfacer nuestra curiosidad masoquista. No sé, me aterró, de pronto me sentí muy descubierta.  ¿Qué me da miedo que sepa? No hay nada ahí, puros pedacitos controlados de mí, lo menos posible por supuesto. De repente me dio miedo, sentí que un programa invadía al otro.

sábado, 14 de mayo de 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Mis huaraches nuevos

¡Oh por Dios, me encontré a Mr. Weston I! No lo va a creer usted pero ayer me lo encontré, me lo encontré. ¿Recuerda usted que lo había soñado? Pues me lo encontré, casi en el mismo lugar que en el sueño. ¡Soy medium, como Allison Dubois! Bueno, no tanto, esperemos que no... pero está chistoso. Lo mejor es que al principio no lo reconocí, pero era él. Pobre desgraciado está hecho la mitad del hombre que era... y lo digo en el sentido literal, bajó la mitad de su peso. Es más, si no fuera por la calva probablemente parecería un adolescente. ¿Eso es lo que pasa cuando una mujer devora sus almas? Iba hablando por teléfono pero era él y como la persona extraordinariamente sociable que soy me detuve a unos metros de distancia a fingir que veía los collares de la viejita del puesto de bisutería que tan mal me cae, después me puse los lentes y esperé a que pasara. Vaya, qué bueno que no me lo encontré de frente, habría sido uno de esos momentos incómodos en los que no sé si se debe saludar a una persona, que sí la conozco, pero considerando que nada más lo tratábamos esporádicamente como la otra mitad de la Sra. Weston, que a propósito ya ni es mi amiga, en realidad no  es conocido mío en línea directa, entonces quién sabe si sea necesario, aparte de que quién sabe si  me reconozca o se acuerde de mí, y si no, entonces fue un esfuerzo de cortesía completamente desperdiciado y me lo pude haber ahorrado. Y si le agregamos aquel detalle en el que la Sra. Weston destruyó su autoestima y voluntad de vivir, supongo que como ex-amiga de la susodicha no sería completamente necesario que lo saludara, creo.

En especial porque no me gustaría nada tener que intercambiar cortesías cuando la pequeña persona  malvada que vive en mi cabeza ya nos contó lo que hubiera querido hacer. La mejor parte de todo el incidente es que soy más floja que perra... ¿eso es bueno, no? Lo pude haber alcanzado y saludado diabólicamente para repetir lo que dije en mi sueño. "¿Cómo está la Sra. Weston? ¿ya se van a casar?" nada más para ver qué respondía, pero no tuve la voluntad.A lo mejor me hubiera ganado una grosería. ¿Es bueno o es malo? 

No sé, pero ahora rezaré por tener un sueño en el que me encuentre un billete de 1 000 pesos en la calle o a Vincent Cassel con un anillo de compromiso en la mano, no una pesadilla horrenda como la de hace un par de noches. Por alguna razón estaba en una iglesia donde estaban exorcizando a alguien y de repente no podía respirar porque me habían tapado la cara con una especie de tela. ¿El exorcismo era para mí o me atrapaba el demonio cuando lo sacaban de la otra persona? ¡No sé! Lo que sí sé es lo aterrador que fue querer gritar y no poder hacerlo? Creo que desperté aterrada. 
Gracias a Dios duermo con Rito. Cuando pierda toda calma y tranquilidad y despierte a la mitad de la noche presa del pánico por sentir la presencia del demonio muy cerca, abrace a su perrito y dele un beso. Entonces todo volverá a estar bien.
Todo estará bien.

Lo que me recuerda: ¿comprar huaraches con suela de llanta significa la total pérdida de la vanidad, cierto? Bien, me gusta haber llegado a este punto.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Trapos viejos y sumamente rotos

¡Rito tiene hipo! Ah, y mi mamá quiere que "busque ayuda" (otra vez) para "superar tantos traumas y tabús"... ¿con qué objeto? Supongo que traerle mucha gente alegre y un novio/esposo en proyecto para que sea útil y cambie focos entre otras tareas que seguramente lo pondría a hacer.¿Qué hay con la gente que necesita interacción social para ser feliz?
 Parece que de plano está muy mal ser yo y le preocupa muchísimo que me vaya a marchitar y morir sola. Me encanta la forma sutil en la que introduce el tema, tan a gusto que estaba pasando la tarde con mis apuntes sacados del libro de limosnas cuando de repente, de la nada, me cae encima. Hace ratito estaba muy enojada, me entró una especie de furia retroactiva y quería aventar algo contra la pared y gritar "¡NO ME JODAN!" con lujo de violencia, pero ya pasó. 
 ¿Qué putas quiere decir "buscar ayuda"? Ah, claro... atención psiquiátrica porque no soy normal y eso es mi culpa porque no quiero resolver mis problemas para dejar de estar sola y ser feliz. ¿Cuáles problemas? Vaya, esto definitivamente se relaciona con el hecho de que mi pobre madre esté a punto de promocionarme en volantes o ponerle una bomba de tiempo al siguiente San Antonio al que ponga de cabeza  a manera de amenaza. ¿Qué es normal? ¡Tener un trabajo de verdad, con gente joven, no viejitos como en mi museo,un novio adecuado y muchos, muchos amigos que le llenen la casa de alegría! Vaya, no he sido normal desde que cumplí 13 años porque no es normal que una niña no tenga amigos y no hable, cosa que nadie notó que estaba sucediendo desde que cumplí los 10.  ¿En serio?  Es que resulta que "todavía estoy a tiempo". Bueno, al menos tiene una esperanza, mi papá de plano cree que estoy perdida y no tengo remedio.Ah, pero que nadie mencione a la Sra. Doc, porque "esa mujer no era profesional". ¿Era poco profesional porque no soltó prenda cuando se hizo esa llamada para preguntar cómo iba mi tratamiento, frase clave para averiguar que estaba diciendo en las sesiones confidenciales que no se supone que sepa nadie más que el paciente y el doctor?  La verdad es que esa es la única "ayuda" que sí me ha servido. Antes de la Sra. Doc tenía una especie de delirio en la que no era persona, era un ente sin conexión alguna con la gente, y ya de ahí la cosa mejoró y a veces hasta parezco persona. Digo, se lo vendo a las personas del archivo, creo que hasta la gente de Historia me lo creyó, eso tiene que significar que funcionó algo. ¿Entonces, quién? Tal vez otro doctor como la psicóloga  de la UVM que en realidad quería financiar sus clases de guitarra en el rockservatorio poniéndome a comparar el mundo con una casa porque ese era su método curativo y si le preguntaba algo a todo me decía lo mismo “es que esto es Gestalt”, sin mencionar que me puso a leer un libro ilustrado de Marilyn Manson como terapia. ¿Ya mencioné que tenía 13 años? Ahí empezó mi romance con el prozac. Chochitos de amateur. O tal vez preferiría algo como la terapeuta familiar que de pronto organizó una especie de programa de Cristina y describió en detalle todo lo que me molestaba en la vida. No, ya sé… vamos con la psiquiatra ochentera que me metió Zyprexa y me puso gorda. La peor parte de esa señora era su pasividad ante mi angustia. Engordaba sin razón alguna hasta que un día los pantalones que usaba para ir de gala simplemente dejaron de cerrar sin explicación alguna y a mis preguntas al respecto me daba recetas para preparar verduras. En esa época mi vanidad ocupaba un enorme puesto en la lista de prioridades, lo que hizo todo el asunto mucho más trágico. ¿En serio señora, qué le parecería analizar un poquito el diagnóstico de bipolaridad que se aventó en cuetsión de media hora? ¿Eso quiere que intente? Sí, por favor, justo ahora que ya que probé las glorias de pedir ropa en talla chica, vamos a drogarme para que me ponga enorme, me deprima y empiece a vivir en pants de los Pumas preguntándome por qué no puedo mantenerme despierta.
No, lo siento, no volveré a meterme un psicotrópico que lo arruine.
¿Qué opciones nos deja eso?

No sé, tal vez podría seguir con mi vida como va. Yo no lo veo tan mal. Supongo que soy la única que todavía vive en la ingenuidad juvenil pero me niego a terminar metida en relaciones interpersonales de diversos tipos basadas en la comodidad  y una base de sólida y predecible desconfianza.  Sería como ponerle sustituto de crema a un café quemado de Sanborns... gracias, pero prefiero comer vidrio.

lunes, 9 de mayo de 2011

La vida bajo el mar es mucho mejor que el mundo allá arriba

Cuando todo se ve aterrador, solitario y difícil lo único que se puede hacer es intentarlo. Estar solo, completamente solo, en la calle, se ha convertido en una cosa muy normal. Hoy en la mañana pasé otra vez por el archivo desconocido y creí que me iba a acobardar. De hecho me acobardé un rato. Me daba miedo. ¿Por qué? Quién sabe, supongo que por solo ser yo. ¿Tiene eso sentido? Un día uno se encuentra con que uno nada más es uno (valga la redundancia). No, nadie me espera afuera y esta vez no entraré en compañía de la Sra. Boss, que se encargara de facilitar todo el trabajo, dar las explicaciones, pedir los catálogos y dejarme "encargada" para que me ayuden. Esperé los minutitos que toma consumirse un cigarro frente a los aparadores de vestidos de novia y quinceañeras a ver si algo mágico pasaba y me convencía de entrar. Entonces pensé que podía ir paso a paso. Primero tenía que entrar al edificio, total, supuse que lo difícil vendría después, pero no, efectivamente lo difícil fue atravesar la puerta, preguntar por el archivo y registrarme. Lo demás fue incómodo, pero no difícil.  Me la creí y me dispuse a venderle mi cara de seriedad/amabilidad a la señora que me recibió. 
Necesito una carta para que me dejen consultar cualquier cosa, pero el catálogo me lo aventé y entre otras muchas cosas, parece que hasta el momento el mentado archivo cotizado promete muchas y muy buenas bondades si logramos entrar. Falta que consiga esa puta carta. La Sra. Boss está desaparecida misteriosamente y sé muy bien que en la coordinación es muy poco probable que quieran.
De pura suerte traía una pequeña libretita que me sirvió para anotar algo, ahora esperemos que las referencias estén bien y que consiga esa carta. Claro, hasta el miércoles será porque la mentada festividad hipócrita del día de las madres se nos atravesará en el camino. Odio el día de las madres, de veras lo odio. ¿Les he contado del día en el que le agarré un odio garrafal? 

Atención: A continuación se relatará el recuerdo traumático de la infancia que me llevó a odiar el día que se festeja a los úteros de todo el mundo y que tanto dolor le causaba a María Isabel (exactamente como todos los años).

Aunque usted no lo crea, alguna vez fui una niña entusiasta de 6 años y planifiqué festejar a mi madre con un desayuno sorpresa como sugería la revista de Barbie. Para eso pedí que me compraran puré de papa instantáneo y colorantes vegetales. El mero día me levanté muy temprano, cocí huevos que rebané a la mitad y rellené con el puré de papa instantáneo de colores, lo puse todo en una charola y se lo llevé. Probó los huevos y casi los escupió, "sabían a rayos", me dio las gracias, qué linda soy, y luego pasó el resto del día relatando el incidente a mi abuela y a todo el que quisiera escucharlo con lujo de hilaridad porque "estaban espantosos", "saladísimos", "horribles" y "los tuvo que tirar a la basura". Supongo que sí estaban espantosos pero pudo haberlo disimulado un poquito.
Aquí va una lección de vida importante: Mentirle a los hijos es bueno y necesario.
Supongo que por eso no tengo grandes esperanzas respecto a conseguir un regalo que realmente impresione a alguien. El problema es que ando gravemente pobre. ¿Qué podía hacer? Ya más tranquila por haber pasado por la primera visita incómoda al archivo ese que se siente tan especial, caminé un poco por los alrededores esperando encontrar algo que pudiera sacarme del siguiente problema. Fue entonces cuando me llamó el brillo de muchas pulseras. Bueno, es repetitivo, pero considerando que usa las mías supongo al menos parecería que lo intenté. Compré una (misión cumplida) y estaba a punto de seguir mi camino cuando vi un par de ojitos que me decían"no te vayas todavía, ven por mí". ¿Me hablaba a mí? Sí, eso hacía. ¡Era un pulpo!
A lo mejor mañana opino que en realidad está espantosa, pero hoy en la mañana la vi como la cosa más simpática de la tierra.  Sentí que había conseguido una pieza de utilería robada de la adaptación en Cinemascope de un libro de Julio Verne. 


¡Es como un pequeño monstruo!
Tal vez debería ponerle nombre a mi nuevo amigo compañero, algo así como "Agapito". Tendría que ser un nombre que sugiera la calidez de una mascota que en sus tiempos libres elimina gente de acuerdo a mis sabios consejos. Lo que me recuerda: En Sense and sensibility and sea monsters, si Elinor no sabía que Lucy Steele era una bruja marina, bien podría haber intentado lanzarla al mar para que muriera a manos de uno de las numerosas criaturas que amenazaban las costas mutantes de Inglaterra. ¿Hasta dónde llega la propiedad de una dama? ¿es acaso una descortesía el eliminar a quien amenaza la felicidad de un caballero tan amable y sensible como Mr. Edward Ferrars cuando la propia naturaleza así lo ofrece? Lo mismo con Willoughby. ¿Acaso no tenía el coronel Brandon muchos y muy útiles tentáculos para encargarse de él?




Ah, de ninguna manera, habría sido un deshonor para el coronel y una exhibición imperdonable de vulgaridad para Elinor. Por otro lado, de haberlo intentado, Lucy Steele podría haberla asesinado antes de que se descubriera su verdadera naturaleza.¡Qué contrariedad! Por eso necesitamos un pulpo mascota. Si Agapito cobrara vida sería una cosa de lo mas útil, aunque tendría que enseñarle a moverse por cañerías porque en estos suburbios agua no hay.

Pobre Agapito, bueno, al menos tiene un nombre. Es una tragedia que los pobres monstruos no se merezcan un nombre nada más porque quieren matar gente y destruir al mundo, como la pobre criatura de la laguna negra. Nunca le dieron uno. 

¡Eso es lo que yo llamo una verdadera tragedia... una monstruosidad!

domingo, 8 de mayo de 2011

Bad tv that insults me freely

1.- Los escuincles de 16 and pregnant son realmente muy estúpidos. Digo, yo fui a escuela religiosa, de mi clase de educación sexual lo único que salió en claro es que podías morir de muchas y muy dolorosas formas si te entregabas al pecado, y aun así no hubo más de dos embarazos en toda la generación, que yo recuerde, uno secreto que apenas acaba de comprobarse, y otro muy escandaloso al final. ¿Cómo olvidar a la maestra de biología? Oh, con razón... ya lo entendí todo. Pensar en esa señora, pequeña, regordeta, malvada, fanática de la vivisección,  las blusas blancas transparentes y el encaje, era el método anticonceptivo en sí. No, pues con razón. De hecho, me asombra que de toda la generación nada más haya salido un hermano, era para que todos hubieran hecho voto de castidad. 
Mensaje para la maestra Milú: Espero que haya pagado con una vida deprimente y frustrante todo el dolor que tantos animales inocentes padecieron en el laboratorio del colegio por su culpa. Y se lo dije en el trabajo de 30 páginas que me hizo entregar por negarme a participar en sus prácticas inhumanas y se lo digo otra vez: ¡ES TORTURA! A ver, quiero ver que me baje puntos ahora... give it a try!

2.- Tantos programas diferentes sobre novias y bodas para que al final todas usen exactamente el mismo el mismo vestido. El novio nunca existe, a menos que se necesite alguien que se escandalice por el costo de la boda, entonces sí hacen su aparición especial, sin mencionar la extraordinaria cantidad de estrés que sufren esas personas para un evento que casi nunca es agradable y que en realidad no necesitan. En muchas de esas relaciones el divorcio inminente apesta a distancia. Las novias están locas y sus madres y suegras suelen ser insoportables. ¡Dios mío, nadie en este mundo es feliz! Lo que me asombra es como las peores, las más egoístas, las más groseras y las más patanas son las que siempre se quejan más de como nadie las apoya y nadie las quiere. Como esa desgraciada que vivía felizmente el "poliamor" (porque nació para "ser una musa e inspirar") hasta que descubrió a un aspirante a músico que por alguna razón parecía estar muy contento con que su futura esposa tratar mal a la hija que tuvo de su primer matrimonio. La pobre niña anda tratando de ayudar durante todo el programa, intentando quedar bien con la novia, y lo único que recibe son mentadas de madre que terminan haciéndola llorar.  Si te vas a casar con un sujeto que ya tiene hijos lo menos que puedes hacer es intentar ser amable con ellos. Claro, si me convierto en tiastra como tanto amenaza mi hermana me reservo el derecho de cambiar de opinión.

3.- Por fin descubrí de dónde saca Anahí la inspiración para ser ella:


Yo quiero ver una pelea de esas en vivo, sería maravilloso. ¿Por qué no me pasan cosas divertidas? Como ver a dos señoras en spandex golpearse por un musculoso que claramente tiene tendencias homosexuales secretas. A lo mejor algún día...

Fancy pants

Si los sueños son un asunto del inconsciente (¿subconsciente? Oh well!), el mio cree que soy una perra. Será que he dormido mucho mejor últimamente y por eso me acuerdo de los sueños extraños que me atacan, como el de anoche. Caminaba alegremente por el banco cuando me encontraba de repente al difunto Sr. Weston, lo saludaba y en el colmo de la maldad le preguntaba por la Sra. Weston. La peor parte es que lo hacía con una gran sonrisa a sabiendas de que habían terminado muy mal, que él le dijo que "era lo peor que le había pasado en la vida" y que ella ya anda con un Mr. Weston completamente nuevo. Es más, tenía el descaro de preguntarle si ya se iban a casar. 
En el sueño, extraordinariamente cortito por supuesto, todo terminaba cuando el difunto Sr. Weston se recargaba contra la pared y balbuceaba algo muy confuso mientras yo seguía sonriendo como si no supiera nada. ¿Es la forma en la que mi cerebro me informa que le duele mi hipocresía? 
Tengo que explicarle que es por nuestro bien. No lo disfrutamos... aunque en el sueño si me divertía mucho, no lo voy a negar. Esa es precisamente la parte perturbadora. 

A lo mejor por eso me cuesta trabajo dormir, no quiero quedarme sola a merced de mi cabeza.

UPDATE:
Hace ratito me acordé. Eso lo hice en la vida real, pero por msn y fue con la Sra. Weston, lo había olvidado.¡Lo hice, lo hice en verdad y lo disfruté! Pero fue con ella, no con él, y en realidad quería ver si me contaba el chisme o se hacía mensa. Diablos. Ya no podemos argumentar que es un escape saludable a esos instintos ocultos de maldad que tiene todo ser humano. Ni modo, habrá que agregarle otros 50 puntitos a mi cuenta en el infierno.

sábado, 7 de mayo de 2011

Huele a perro mojado

Santo vs. La Sociedad de las Investigadoras Malvadas

Buenos días mis estimados compañeros, camaradas, lectores, cuates: ¿Qué creen? Ya descubrí la mejor forma de tomar café en exceso sin sentirse culpable. Así es, he descubierto que para tomar café sin preocuparse por tener la culpa del mal dormir es levantándose temprano exclusivamente para hacerlo. Tengo mi café. ¿Ya preparó su café? Muchas felicidades si lo hizo, si no fuera por ese momento glorioso no sé qué sería de mí. ¿Qué más hay en la vida? Comida, creo... pero luego se acaban las ideas para cocinar y llega mi madre preguntando si no me aburro de la comida insípida. Pobre brócoli, lo discriminan por ser verde. Este mundo está lleno de discriminación y creo que por eso estaba confundida más o menos desde el jueves.
¿Saben quién tuvo la culpa? Una señora del archivo.  En primer lugar tener que compartir la mesa no me encanta, aunque un día antes había tenido que hacerlo con la señorita amiga de los sombreros de copa que insisto me cae rebien... pero la señora del jueves, ya no tanto. Yo creía que era esta timidez natural que nos hace torpes con las personas que no conocemos pero ya descubrí que efectivamente ella  me trata con tono de condescendencia y burlita que es típico en algunas mujeres cuando hay varios hombres en la habitación. Puede ser que yo sea misógina (culpo a las monjas) pero tengo la teoría de que tienen que usarlo con la mujer de menor rango, que sería la estudiante más joven que se rie hasta de los chistes malos y usa playeras de Disney, para ubicarse en el mismo plano de quienes la hacen sentir amenazada, los hombres de su gremio. ¿Cuál era la necesidad de empezar a preocuparme? Ya sin mencionar los gestos y el tonito que usó todo el pinche día y que he visto que no usa con todo el mundo, entiéndase el jefe de departamento, a él le habla de otra forma muy distinta. ¿Cuándo fue la fecha de mi última inscripción? ¡No sé! Ya no me acuerdo. Creo que me empezó a caer mal su presencia cuando salió con una buena pregunta para que lo calculara: "¿con quién andabas?" ¿QUÉ? ¿Así contabiliza la gente sus tiempos, pues con cuántos andan como para poder usarlos de separador semestral? Con nadie, igual que los últimos seis años de mi vida, y los 20 años de mi vida antes de esos tres únicos días de excepción que hay en mi historial y que no podría fijar en un año con numeritos. ¿Entonces cómo chingados voy a calcular mi última fecha de inscripción? No hay forma. Bajo esas condiciones no supe responderle, entonces, en lugar de ser una persona amable decidió empezar a recomendarme que mejor cuidara eso que porque este año se habían puesto muy estrictos con los proyectos y que a lo mejor estaba trabajando gratis, pero que parecía que me gustaba entonces “hay que contratarla." ¿Qué putas? Está bien, no me ha pagado pero confío en que algún día pasará, digo, cuando la Sra. Boss escribió "Hoy llegó el oficio aprobando tu beca" pensé que ya podíamos estar tranquilos. Lo demás es cuestión de paciencia. Si no liberan el presupuesto qué chingados puedo hacer yo... ¿no hacer un carajo mientras y pasearme en pijamas viendo capítulo repetidos de Bones toda la mañana? 

Qué difícil es mantenerme en el papel que me inventé ahí, ya sabe usted, ese de "soy linda y sonrío". Me hubiera gustado poner mi cara de mamona habitual y responderle una de esas cosas que suelo decir y que al final suenan más agresivas de lo que había planeado, pero no podía, porque ahí ni majaderías digo.
¡CARAJO!
Pero la cosa se puso peor cuando empezó a decirme que ese era un error muy común entre los jóvenes que trabajaban gratis y eso no estaba bien aunque fuera bueno para el curriculum porque "así es este medio".
¿Cuál medio?
Estimada señora: No me importa un carajo "el medio". ¿Usted cree que quiero una plaza? ¿que quiero publicar algo y ser famosa para sentirme especial después de 10 años de hacer el trabajo rudo para otra señora investigadora que seguramente la trató muy mal para que esté usted tan resentida? No. I can't care less y mientras la Sra. Boss sea linda, yo soy linda y todos somos felices. Lo más probable es que en cuanto se acabe la beca no vuelva a meterme en un asunto parecido. Lo que quiero es un cubículo, en cualquier lado, una pausa de café y nicotina al día, un sueldo cada quincena para las croquetas de mis hijos y un horario después del cual pueda regresar a mi casa para remojar los pies en una pequeña tina de masaje porque los tacones me estaban matando. Ahorita lo que me gusta es levantarme temprano, tener una excusa para usar las playeras de dibujitos que no puedo dejar de comprar y subirme al metro a ver pasar a la gente. Si algo resulta de todo esto será que me dieron dinero para obligarme a terminar una tesis que haría inmensamente feliz a mi papá y que de otra forma, la verdad es que no habría podido hacer. Tal vez usted no se dio cuenta, pero eso con lo que bromeaba con el señor del archivo acerca de que la beca de mi papá sirve más que la de mi jefa me pareció innecesario. Y ya que hablamos de ser mantenida,  no, "casarme con un millonario" tampoco es algo que considere factible. Que yo no estoy en contra de que te mantengan, pero es una cosa de suerte. Ya ve usted, Miss Crawford ya de plano consiguió un trabajo y creo que se quedará aquí porque el nuevo papá no se ve muy serio que digamos. Me pregunto si lo habrá dicho porque la Sra. Boss no usa mucho su oficina en el edificio porque prefiere la que le puso su esposo en unos consultorios extraños que parece que tiene. ¿A eso se refería con la beca del marido?  Claro, ese tipo de mamadas se pueden hacer cuando alguien te mantiene, es cierto, pero eso no hace que el trabajo sea menos válido. Y no entiendo la necesidad de hacer menos la forma en que vive o no otra señora.  Es como una actitud muy especial, se parece a ese impulso que toma la gente cuando quiere rebasarte en la calle.

Porque no terminó ahí el asunto, la peor parte, si, todavía peor, fue cuando vi a los señores muy ocupados en la computadora entonces fui yo solita a buscar  mi legajo y la señora aquella preguntó muy ofendida porqué yo sí gozo de autoservicio. La verdad es que me apené, yo sé que ya no debería andar metiéndome en los legajos pero estaban ocupados y no los quise interrumpir. Además de que se me hace la cosa más rara del mundo pedirle las cosas al señor del archivo, sería como pedirle a Marina “que por favor me comunicara con…”, es extraño después de pasar muchos meses con las mismas personas  viendo programas de variedades toda la mañana, contando chismes y comiendo galletas. "Ahora tráeme esto, necesito esto, mejor el otro".  Se siente muy raro, lo hago si nada más está jugando solitario o trabajando en alguno de los electrodomésticos que su esposa y cuñada le llevan a cada rato para que arregle, pero estaban haciendo una cosa que la Sra. jefa les encargó en friega loca y que tenía que salir ese día porque la señora ya se va de no sé qué asociación extraña y tiene que entregar no sé qué cosas. Estaba siendo considerada... vieja perra!

Y como ella puede ser arbitrariamente prejuiciosa y grosera, yo también. ¿Sabe usted qué pienso de usted señora? Que debe ser muy feo levantarse en las mañanas y verse la cara. Ser así de fea y sobrevivir es lo que de veras admiro de usted. Con esa cara yo me hubiera suicidado.
Nada más por eso, ya la perdoné por hacerme sentir mal. Ya sabe usted, hay que ser las mejores personas. ¡Dios así lo quiere!

Nota: Ya me preocupó que alguien descubra este lugar de confesiones tan desgradablemente descaradas. ¿Será posible? Esperemos que no, si la preocupación aumenta a lo largo del día borraremos esta indiscreta entrada, todo sea por la paz mental. Total, ya sirvió de terapia.