Malas señales de la vida, mi mamá ya se angustia hasta si intento salir a correr... oh bueno, las cosas buenas nunca duran.
En otras noticias, se me quemó el tofu: en mi defensa se tarda mucho en estar listo y se me hizo muy fácil ir a recoger a mi mamá y luego quedarme platicando en el msn como si nada... hasta que me llegó un olor simpático: MADRES, MI TOFU!
Por lo general lo único bueno de los pequeños cuadritos de tofu bien cocinados en aceite de oliva y sazonador de cilantro es la capita tostada y crujiente que se forma encima... capita que hoy quedó arruinada.
¿Qué hacer, qué comer? Mi mamá tenía espinacas con camarones, pero es muy complicado estar quitándole camarones inocentes a la comida.
¿Qué más podía comer? Una quesadilla, claro y un enorme plato de lechuga.
Oh bueno, qué más da... un día la comida deja de tener importancia, engullí pedazos de pan de algo y ya no sé qué era, supuse que tenía que llenarme.
Un día se deja de disfrutar todo y se empieza a clausurar. Se ve un hot dog en el seven eleven y se piensa: "Ni uno más", lo mismo con nuestra cada vez más pequeña dosis de nicotina permitida al día, no más, y de nuevo, si me dormí a las tres y abro los ojos a las ocho, me levanto, quiera o no. Creo que empiezo a encontrarle el chiste, se parece al ayuno, después de un tiempo, lo básico, lo inmediato, anula todo lo demás, y entonces los dolores crónicos dejan de importar y desaparecen. El punto es obligarse y obligarse y restringirse hasta que ya no quede mucho más.
Todo se guarda y se empaca, o de plano se tira. ¿Necesitamos lápices? No, también dejamos que se echen a perder los pinceles en aguarrás, se entrega el estuche a quien lo use, la máquina se queda en una esquina, en su caja, y el día se pasa haciendo cosas de persona que tiene que justificar su ocupación del espacio: lavé trastes, siempre tan divertido... quemé mi comida.
Ya ni mencionar al perrito rastudon que se quedó en el camellón por el que pasábamos. "¿No tiene ni caso que pregunte, vea?", le dije, ni siquiera sé para qué, si ya sé lo que me van a decir. Claro, sale muy caro, los tapetes son importantes, el espacio, y está enferma, no la puedo querer matar, verdad? ¡No, no quiero matar a mi madre!
Ni modo, cuando lo atropellen esperemos que no sufra mucho,que sea un golpe y ya, estará mejor así. Ya después regresaré a recuperar su cadáver para cubrirlo de hojas y vigilarlo cada que vaya a comprar algo, como el blanco que estaba por Superama. Es que no lo pude evitar, no tenía mucho tiempo de muerto, todavía estaba suavecito cuando lo levanté, era temprano, como las nueve de la mañana, lo han de haber atropellado en la noche porque ya tenía los ojitos muertos... creo que de ese no les había contado, o tal vez sí, ya perdí la noción de lo que escribo y lo que no. Ayer ya no lo vi, a lo mejor ya terminó por desintegrarse, o se llevaron lo que quedaba. Aunque era un poquito más grande se parecía a Gufildro...
Ese era Goofy (repito, el nombre se lo puso mi hermana). Se tallaba mucho los ojos para expresarse, eso hacía, y si veía una silla vacía se subía y se nos quedaba observando como diciendo: "¿qué hay de comer y por qué no tengo mantel todavía? Gracias."
Rito está desequilibrado, se golpea contra los muros, se retuerce y baila un poco,se parece a mí, Sibila simplemente te golpea y te exige su juguete, si no se lo das te lo roba o te da un lengüetazo para convencerte, se parece a mi hermana. Es que, son hilos...
Hilos, perros y tofu: se me quemó el tofu... TOFU!! Una masa de algo parecido a la gelatina y al queso panela si por alguna extraña razón se unieran y empezaran a producir hijitos en forma de gran cubo, es virtualmente imposible quemarlo, vaya, es difícil que se tueste y se me quemó!
Por algo Dios no dispuso que me casara, mataría de hambre al pobre infeliz.