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martes, 5 de noviembre de 2013
Rito
¿Qué pasó? Sí, es increíble pero terminé la tesis, pasé el examen y recogí un papel mamón que me dice Licenciada. No firmo así, se me hace extraño.
Pasé muchas horas de terapia y tomé todo tipo de medicamentos. Zyprexa, Risperdal, Luvox, Lexapro (otra vez), Atemperator, Inveda y Quetiapina. El último fue la quetiapina pero ya no pude con ella, el sueño, el malestar y el mal humor eran demasiado para mí. Con los otros estaba el dolor de cabeza, el sobrepeso y no sé qué tantos efectos secundarios más que no se me antojaba nada volver a experimentar. Lo dejé todo hace un par de semanas, justo cuando encontré un pastillero padrísimo de Jesús. Ya no me sirve.
Las obsesiones se fueron... por el momento.
Lo que regresó fue la extraña necesidad de escribir y/o comunicar a quien se deje cualquier cosa que esté pensando.
Me fui lo más lejos que pude. Yo solita me subí a un avión y por cortesía de mi hermana me aventé un mini circuito encantador por Praga, Budapest y Viena. Regresé con muchas fotos y la experiencia de haber pasado entre once y trece días entre extranjeros cuya existencia no me sorprendió. Souvenirs también. Lo más importante. Me quejé lo más que pude de mis compañeros de viaje y la falta de opciones vegetarianas. Me subí a un avión y regresé.
La última noche en Viena bajé en pijamas a tomar una cerveza yo solita. Vi a las argentinas, me despedí pero no tuvieron la ambilidad de invitarme a acompañarlas a la hora feliz, entonces me fui al pequeño lago con patitos que estaba a un lado del hotel. Ahora que lo pienso, parece que me hubiera quedado dormida viendo Alienígenas ancestrales. Es decir, nada.
Me volví a ir. Subí a patin los cientos de escalones que hay entre el tesoro y el monasterio en Petra. Me detuve a descansar, sudé, sudé y seguí caminando. Mi hermana pasó encima de un burro igual que el resto de los compañeritos españoles que tan absurdamente se fueron en hot pants y blusas transparentes a un país musulman. Yo seguí a pie. Subí, bajé, me tomé una cerveza y regresé al hotel con el resto del grupo de españoles arrogantes. No sé si todos los españoles lo sean, pero esos 64 que tuvimos que aguantar lo eran.Oh, vaya que sí.
Pasaron los días de "Jordania fascinante" y regresamos. Todavía no tengo trabajo. Seré dama de honor en enero cuando Mrs. Weston se case. Tengo el cabello casi hasta la cintura.
Cosas.
Compro cosas.
Regalo cosas.
Me despierto a las siete de la mañana a limpiar popó de perro. Sirvo croquetas, pongo y quito suéteres. A veces me muerden, a veces me abrazan.
Sigo gastando dinero. No sé en qué.
Lo único importante y lo único registrado es lo que se siente todos los días y a todas horas, sin importar cuánto tiempo haya pasado... y es que Rito ya no está.
Pusé a dormir a Rito y el mundo se acabó. Me puse a culpar a los veterinarios idiotas que no le detectaron el cáncer de hígado a tiempo pero a estas alturas ya no tiene caso. Estudios, revisiones, noches que lo dejé en observación porque estaba portándose raro. Nada sirvió. Siempre me decían lo mismo "puede ser una infección". Incluso cuando le encontré unas bolitas abajo de las orejas y lo llevé como madre histérica me dijeron que "era normal, lo que sentía eran sus ganglios". Hasta que lo llevé a una segunda opinión que llegó muy tarde.
Era muy temprano pero despertó con diarrea y fue al único que encontre a esas horas de la mañana. "No me preocupa tanto la diarea como la inflamación de los ganglios y el higado que está tres veces más grande de lo normal". Le hicieron unos estudios, pero en lo que llegaron los resultados Rito dejó de comer, luego se quedó en los huesitos, vomitaba todo, incluyendo el agua, el suero y el ensure que le daba con jeringa, luego dejó de caminar y tenía que sostenerlo en brazos para que hiciera pipí. Perdió la vista y se golpeaba contra la pared. Pero qué les puedo decir, como alguna vez me dijeron "soy la persona más egoista del mundo" y lo tuve sufriendo y deteriorándose una semana hasta que una mañana, cuando lo tenía acostado sobre mí, con su cabecita en mi cuello empezó a llorar. Lloraba de dolor y ya no pude retenerlo. Lo envolví en una sábana y lo llevé a la mesa del veterinario.
No lo dejé a que lo cremaran. Es que no me pude separar de él. Lo envolví en una mantita de lino, lo puse en una caja de madera, lo cubrí con cal y lo enterré. Luego planté un cerezo encima.
Rito se fue y el mundo se acabó.
Eso fue el cuatro de abril. No sé cuánto tiempo ha pasado y no me importa. Los días pasan más o menos igual. Podría pasar otra vez exactamente lo mismo que ha pasado desde entonces, pero no importa realmente.
Lo único importante es Rito, el perrito callejerito y la forma tan enorme en la que te puede querer un animal, hasta el momento en el que lo acuestas en una mesa de metal para que lo inyecten.
Y yo lo quiero igual.
jueves, 29 de marzo de 2012
lunes, 21 de noviembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
Más quiero a mi perro
Para ser una persona que no se lleva bien con las alturas, paso demasiado tiempo pensando en gente voladora. Necesito un poco de esa malla metálica que venden en home depot, un motor (no, necesito dos de esos), unos cuantos tubos y un soplete. Entonces construiré unas alas a prueba de sol y usaré el dinero que habría usado en el boleto de avión para equiparme con un un traje adecuado para viajar, un corsé, una sombrerera y un gorrito para que Rito viaje con elegancia, creo que eso es todo. Aquí está el plan más a detalle:
Como pueden ver, Rito y yo hemos diseñado dispositivos de viaje de lo más sofisticados y exactos (se supone que sea Rito pero esa no soy yo). Con su ayuda volaremos hasta la paya desierta más cercana y viviremos de frutas y verduras. Jamás volveremos a ver a un sólo espécimen de esta traidora raza humana, a menos que necesite hacerme manicure y pedicure, en ese caso, podremos hacer excepciones.
El paraíso está cerca, ya hasta me huele a coco.
martes, 2 de agosto de 2011
Nota
El domingo vi al pintor de la actitud distraida y como la señorita decente y enfermizamente tímida que soy, lo ignoré y seguí mi camino paseando a Rito como si no lo hubiera estado buscando específicamente para echarle una miradita que me animara el día.
A su señora novia quisiera expresarle mis más sinceras disculpas por hacer semejante declaración en un espacio público pero no puedo evitar sentir la más sincera (respetuosa y distante) admiración por el caballero. Es más, le suplico que se case con él y por el bien de la humanidad se reproduzca lo más posible. Cinco hijos serán pocos, es su deber prolongar tan buena información genética.
Cierto, ya dio el viejazo, como todos... pero me cae de madres, qué guapo es.
(Creí que debían saberlo)
jueves, 21 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
La saga de Rito-san
Menos de 20 minutos en compañía de mis tías un sábado por la tarde y todavía no se pasa el malestar. Es inevitable sentirse derrotado al final del cuento. En algún momento tengo que aceptar que nunca tendré mi final de teen movie, ese donde el anti-heroe poco interesante y nada triunfador sale reivindicado ante el mundo gracias a la constancia de su buen corazón. No va a pasar, debería, pero citando a Bender en The breakfast club: "The world is an imperfect place".
Imagínese usted la escena final de película, el underdog del cuento, el flaquito por el que nadie apostaría 3 pesos, está a punto de darse por vencido, mientras que el grandote y fuerte celebra su casi victoria recibiendo la adoración de su público. Lo ideal sería que el flaquito se calmara, recobrara fuerzas y de un madrazo ganara la pelea, como al final de Karate Kid. Nadie tenía fe en Daniel-san, pero en un momento de concentración, toda la sabiduría del Sr. Miyagi rinde sus frutos y Daniel descubre que el señor tenía buenas razones para hacerlo parecer un idiota durante sus prácticas en la playa. Después del patadón gana el concurso, se queda con la güera que estaba fuera de sus ligas y es reivindicado ante la sociedad que tan poco lo estimaba.
¡Ganó el underdog!
Todos somos felices.
Lo malo es que en la pelea mítica que libramos contra las tres arpías, nunca gana el debilucho. Al final, el pescador huérfano de parentela desconocida no mata a nadie y definitivamente no regresa al pueblo que lo quería linchar para reclamar el trono y casarse con la princesa. Termina en algún rincón, esperando a los aldeanos que lo persiguen con antorchas, pensando: "Soy una persona tan terrible que es más fácil querer a Hitler que mí". Nótese que con Hitler me refiero a mi prima, a.k.a. Paula la nazi, que parece que se la está pasando padrísimo en la India y nada más para no ser testigo de su felicidad me resisto con todas mis fuerzas a revivir la red social que tanto trabajo me cuesta mantener bajo tierra. Me llama la maldita, quiero ver pero no quiero que me vean, es terrible. ¿De verdad quiero ver? No, mejor no.
¿Qué fue? ¿De dónde vino la devastación? No sé, supongo que ceder a las mentiras y los chantajes siempre es molesto (daña la autoestima) pero una cosa es que hagan lo que se les hinche la gana con mi tiempo y otra que haya estado a punto de dejar a Rito solito, encerrado en el coche en el estacionamiento de una plaza hasta casa de la chingada nada más por consecuentar los caprichos de una mujer que no puede evitar recordarme lo mucho que me odia cada vez que me ve. ¿Qué es lo peor? La burla sutil o el desinterés absoluto. Carajo, hace muchos meses que no me ven, no van a preguntar siquiera "¿qué andas haciendo?" No, porque eso significaría dirigirme la palabra y eso sería como bajarse de sus enormes tacones (sea lo que sea que signifique eso, ya ni sé).
¿Pa' qué voy? Por lo general no lo hago, pero a mi me dijeron que íbamos a ver a mi abuela a casa de mi tía, nada más. "¿De veras no van a estar mis tías?" Pregunté ingenuamente pensando que me iban a decir la verdad, as if! Me dijeron que no, para nada, hasta me podía llevar a Rito que últimamente parece que no se puede quedar solo porque le da por escarbar macetas, embarrar tierra y marcar nuevos territorios por todas partes. Una hora de camino y mucha lluvia después, entro a la habitación y... oh sorpresa! ¡Estaban todas juntas!
El primer problema fueron los enormes perros que había en la propiedad. Pregunta: ¿es mucho problema esterilizar a sus animales? Es muy desagradable tener que correr con mi hijo en brazos porque por alguna extraña razón unos mastodontes lo ven chiquito, vulnerable y creen que pueden abusar de su inocencia.
Como si la incomodidad no fuera suficiente, Celeno, la que se supone es mi madrina de bautizo, decidió que a huevo íbamos a comer, con todo y aguacero. Yo no quería ir pero no nos iban a dejar ir así tan fácil. No ayudó el que Celeno repartiera regalitos y recuerdos a todo mundo, en mi cara, menos a mí. Es lo que hace siempre para recordarme que no le agrado, aparte de no voltearme a ver y evitar dirigirme la palabra.
Sugerí pedir algo pero se hizo caso omiso de mi opinión y se decidió que a huevo íbamos a salir... entonces intenté apelar a la ayuda de mi madre pero no sirvió de nada.
Pensé, en contra de mi mejor juicio, que podía creerles cuando dijeron que era "una plaza abierta, te dejan tener al perro en la parte de afuera"... pero cuando llegamos, lo primero que vi fue un gran letrero de esos donde se prohíbe la entrada a animales.
Me engañaron... again.
Con Rito en brazos y un montón de coches haciendo fila dejé al pobre inocente en el asiento de atrás. Estaba aterrada, perseguí al valet parking para que me cuidara al pequeño perro, le pregunté si iba a estar bien, si me lo cuidaba, si podía bajar a checarlo y me dijo a todo que sí. Sospecho que el señor me dio el avión. Mientras, subí las escaleras en uno de esos estados en los que las manos tiemblan y a pesar del aguacero el enojo sube la temperatura y comienzan a picar los ojos que amenazan con ponerse a llorar del pinche coraje. Seguía temblando y con muchos trabajos apenas podía apretar las pequeñas teclas de mi teléfono para preguntarle a mi hermana qué podía hacer. En otros detalles encantadores de la malvada Celeno, el restaurante que escogió era de carnes. ¡ERA UN PUTO RESTAURANTE DE CARNES! ¿En serio? Dando vueltas como loca esperando que llegaran mi hermana me dijo "diles que no y ya".
¡Era tan fácil! Me despedí de todas y les dije que me iba. Ahora que lo pienso fue lo mejor, si me quedaba, iba a sufrir la comida en pánico, preguntándome si Rito no intentaría brincar por la ventana y se me perdería en las calle de un zona desconocida para él y para mí. Entonces empezaría a beber y como la borracha rencorosa que soy terminaría soltando dos o tres mentadas de madre y al final del día habría causado un problema mucho más grande que el simple desaire de haberme largado en un principio. Las vi subir, todas igualitas y resistí la tentación de gritar. Ni modo, a despedirse y no aceptar un argumento más. Si su adversario se pone necio, sea usted más cortante, más agresivo y aviéntese directo al abrazo de despedida. Corrí escaleras abajo rumbo al estacionamiento hasta que llegué al pequeño Rito. El pobre estaba muy confundido pero sobrevivimos. Lo logramos.
¿Por qué putas le fallaría a Rito? Tenemos un trato. Confía en mí, no puedo dejarlo encerrado un montón de horas en un coche, sin agua, sin comida y sin saber qué diablos estaba pasando. "Soy una bruja, una cobarde y una bruja" le expliqué a Rito que en toda su generosidad me perdonó. La mayor diferencia está en que Rito no me puso condiciones para aceptarme, mientras que las mencionadas hijas de Taumante, jamás han estado dispuestas a otorgar la más mínima amabilidad (ya no digamos afecto) sin un montón de requisitos previos. ¿De eso se trata? ¿Se supone que uno pase toda su vida haciendo méritos, pidiendo aprobación, cumpliendo expectativas, reuniendo condiciones? Ahí estoy yo, haciendo mi mejor esfuerzo, para que en el momento en el que me de la vuelta puedan hablar mal de mí hasta cansarse.
Y mientras, Rito estaba sentadito en el asiento, con la lengua de fuera, esperándome. No señoras, ahora sí no.
Lo que me hace sentir mal es pensar que estuve a punto de dejarlo encerrado en el coche, sabiendo lo peligroso y cruel que es, por culpa de los caprichos de una mujer a la que no le importo nada. Y ya ni mencionamos el detallazo que tuvieron (las que sí me concedieron la gracia de su atención) al recordarme que "no quieren ver el drama que voy a hacer cuando se me muera el perro".
Tienen razón, voy a hacer un drama, voy a sufrir un chingo y me voy a retorcer y tal vez me ponga igual de mal que cuando se nos fue el pequeño Gufildro. Lloraré, dejaré de dormir, andaré vagando, abandonaré temporalmente la facultad, me esconderé en el museo de arte moderno mientras decido si no será una estupidez cambiarme de carrera y empezaré a beber hasta vomitar moraditos en alguno de los circuitos de Satélite a horas extrañas de la noche... pero no veo la necesidad de recordármelo ahorita.
Precisamente porque me queda poco tiempo, tal vez unos tres años más, quién sabe, no tengo la menor intención de fastidiar ni un minutito de la vida de Rito.
A lo mejor en él está el final feliz de la teen movie. ¡Rito le ganó a los güeros de Cobra Kai!
¡Qué bonitos son los finales felices!
viernes, 20 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
Mitad rata y mitad venadito
Dios mío qué panza. Ya no hay forma de culpar al pelo de su figura redondita, Rito está llenito, no gordo, "llenito", es que tiene un tipo de belleza renacentista muy difícil de comprender en estos tiempos modernos... pero de todos modos lo pondré a dieta.
Ni modo, el mundo es cruel.
Momento desconcertante del día
Llevé a Rito a que lo bañaran y raparan para que el pobre sobreviva los tiempos de calor con un poco más de comodidad y a la señora esposa/recepcionista/cuata o familiar no identificado del veterinario (no el que tiene a Doloritas, no, hablo del otro veterinario ojete que me sacó un dineral por ella, ese mero) me vio con cara de horror y se negaba a creerlo: "¿rapado? ¡pero se va a ver fatal!" Y no desistió, siguió fregando, que la forma de la cabeza y que si de veras todo, que si era en serio o no quería que le dejaran al menos las orejitas. Ya al final tenía prisa y me mandó a que le explicara al joven que los pela. Tampoco me creían. Odio a las señoras güeras en ropa de ejercicio. Parece que el problema de las personas con raparlo es que "se le va a quitar lo yorkie"... ¿qué putas quieren decir con eso, que se le quita lo que tiene de raza y le queda nada más lo perro? ¿Y cual es su puto problema? Es que no entiendo el escandalo que me armaron en una operación tan sencilla. Lo entrego, les digo "a rape", me voy, regreso, pago y me lo llevo. ¡Gracias!
Tuve que repetirlo y asegurarles que hablaba en serio. ¿Qué putas y a ella qué chingados le importa cómo le quiero cortar el pelo a mi perro?
Es increíble la capacidad de las personas para meterse en lo que no les importa.
¿Quién putas le dio permiso para dudar de la belleza sobrenatural de Rito en todas sus presentaciones? ¡Nadie! Además, Rito es tan bonito que sin nada de pelo se ve más tierno todavía, parece un venadito... y a quien opine lo contrario lo voy a matar.
jueves, 17 de febrero de 2011
Anuario Universal
Nunca entendí por qué mi mamá quiso conservar los dos colmillos deformes que se me quedaron atorados en el paladar y que hubo que sacar con cirugía. ¡Están deformes, no son dientes! No sé si todavía los tenga, podría ser, pero ya entendí por qué los padres guardan esas cosas. Hace un par de días descubrí por qué le andaba colgando la lengua a Rito de un sólo lado. Para variar luchaba con él para sacarle un klennex de la boca (¿por qué le gustan?) y cuando le abrí el hocico descubrí que ya no tiene un colmillo. Para ser más exactos, le queda un diente chiquito, chiquitito, y un colmillo, al menos en una mitad inferior. Arriba tampoco tienen tantos, pero son más de dos. No sé si se le habrá caído en la limpieza de dientes o si fue aquí y anda perdido en algún rincón obscuro de mi cuarto. De todas formas me gustaría encontrarlo o cachar el próximo que se le caiga. Si la gente trae desagradables colmillo de víctimas inocentes (aunque muy feroces) colgadas de cueritos o cosas parecidas para presumir su gran enfrentamiento con el mundo salvaje, yo no veo por qué no podría poner un colmillito en un guardapelo (aunque en teoría sean para poner pelo).
Yo no sé ustedes, pero abrir el cofrecito donde guardo un mechón de poco pelito blanco que conservé de Goofy, antes de que se le cayera todo, es una de las cosas más reconfortantes que hay en el mundo.
¡Reliquias!
lunes, 24 de enero de 2011
La angustia de la separación
Yo no sé usted, pero la red social consentida, esa donde puedo jugar, me saca miles de noticias de las asociaciones de protectores y de los albergues. Los rescates afortunados siempre nos animan, igual que las fotos de bebés de mis ex-compañeritas de primaria. Claro, también están esas ex-compañeritas que publican todo el día lo que comen, lo que sueñan y cada canción chafa que estén oyendo y que les recuerde al amor de su vida, pero esas nada más son dos ¿A mi qué me importan las 200 fotos de diversos antros donde las ex-compañeritas que todavía no se casan pretenden estar divirtiéndose siendo solteras cuando seguramente leyeron la sección de cosmo "Cómo ligar al hombre ideal en una noche de juerga" antes de salir de su casa? Admito que no sé si exista esa sección como tal, pero debería, y hace ratito leí una madre muy parecida en otra revista que me hizo sentir particularmente ofendida. Ah, ahora resulta que es una ciencia y hay que cuidar lo que te pones, lo que dices y como te mueves, ya sin mencionar que se supone que se tiene que olvidar a las amigas en el proceso. ¡NUNCA! Pero de todas formas, buena suerte muchachas, salgan a verse bonitas y conocer gente, lo que veo difícil, la parte de verse bonitas, no la de conocer gente.
(Giggles)
Ay, eso fue una cosa muy malvada, pero ni modo. ¿Ya mencioné que una se parece al pingüino de Batman? Por cierto, espero que el retoño de Miss Crawford de veras sea niña como dicen, porque si el ultrasonido sale con una sorpresita otra vez, ese vestido de los pumas que encontramos hoy se quedará sin uso.
Fue un buen momento de compras universitarias, una cosa muy bonita. Me compré una playera de la Facultad, la mía, que usaré a la menor oportunidad para recordar que milagrosamente sobreviví. Eso pensaba hoy cuando andaba por esos rumbos. Ya no me dio la tristeza, ni me senté a llorar por el dolor del pasado perdido en la fuente de biblioteca, todo se sentía muy extraño ahora, como lejano.
Yo quería abrazar a Rito.
Y de eso se trataba todo esto, que hace ratito leía en las noticias un asunto sobre "Los perros y la separación de sus dueños".
Creo que Rito y yo atravesamos una crisis de confianza. Puede ser mi locura, pero creo que me guarda rencor por abandonarlo en una jaula por cuatro días. Es que fue terrible, cuando lo llevé y me hicieron quitarle la correa, el abrigo y el collar. Lo dejé desnudito y solo, como un delincuente.
Fui por él en cuanto pude, brinqué de la cama y me fui a buscarlo en friega loca. Esperé media hora sentada en el suelo afuera de la veterinaria a que abrieran. No me lo quisieron entregar, que no podían porque había que bañarlo, se supone que se ensucian mucho durante la limpieza de dientes... ¿cómo? ¡No lo sé! Me tuve que regresar y esperar. Lo malo es que mi mamá iba pasando un ratito después cuando lo estaban paseando y lo recogió. Llegó, brincó, corrió y me ignoró espantosamente. ¿Se olvidó de mí?
¿Cree Rito que lo abandoné?
Podría ser, o será que ya está harto de mi dependencia. El pobre anda raro. ¡Hijo de mi vida, perdóname!
"Por empezar, no todos los perros reaccionan del mismo modo. Están aquellos que entran en una depresión severa, que les provoca la falta de apetito, algo que puede conducirlos a la muerte. Sin embargo, la mayor parte de ellos suele sobrellevar el transe, y luego de un período de duelo, ubica a otra persona para ocupar el lugar que su amo dejó vacante."
¿Quién fue el infeliz, quién me robó tu cariño? ¿La señora madre del veterinario es más madre que yo?
"Estas situaciones, se pueden prevenir desde la misma adopción de la mascota. Por empezar, sería ideal que dos o más personas en la casa, compartan el liderazgo del animal. De esta manera, los perros nunca sentirán que tienen un solo amo, y ante la ausencia del mismo, lo reemplazaran rápidamente por el otro."
No, no, esta manada es de dos (quisiera que fueran más pero si lo intento me van a correr), y aquí nadie es reemplazable... aunque todavía haya cierta confusión respecto a quien es el líder. Espero que Rito algún día comprenda que soy yo, y no él. De todos modos, la separación fue temporal, nunca había estado en una jaula desde que lo adopté pero fue poquito, y salió a pasear, no puede seguir distante y malhumorado por más tiempo. ¡No puede!
De pronto me siento en un drama de la vida real, como en una especie de película mexicana de los sesentas con Amparo Rivelles, Fernando Lujan, Alicia Bonet o algo así.
En cualquier momento entrará mi autoritario abuelo a quitarme al bebé recién nacido de los brazos que es la deshonra de la familia... bueno, tal vez no, pero me gustaría tener el peinado de Amparo Rivelles, eso sí. ¿Cuánto spray se necesita? Puedo intentarlo.
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La verdad sobre Rito el perrito callejerito
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Base de cuello (si yo fuera millonaria...)
Coser es una cosa muy complicada. Lo intenté otra vez, pero maldición, armar ropa tiene muchos pasos y numeritos.
¿Es un lugar extraño? No, nada más está más allá de la vías del tren, algo así como en el escenario donde se acabaría el mundo y que se parece mucho a una experiencia de "Mujer casos de la vida real". La casa es una especie de vecindad, pero no vive nadie adentro, entonces no entiendo si rentan los cuartos para negocios, o es una cuestión de la señora que cocinaba o algo así, tal vez los rentan para diferentes cosas, hasta podría vivir alguien ahí, detrás de las cortinas estampadas con peces japoneses, quién sabe. Hoy que salía a tomar el aire (me asfixio fácil, creo que mis pulmones ya no son lo que eran), vi que había un par de cuartitos vacíos y que en el horno del patio habían puesto un puestito (¿puestecito?) improvisado con sillas y una mesa de esas largas.
Por el olor a carbón supongo que la señora estaría haciendo quesadillas o gorditas de algún tipo, pero no se me había ocurrido preguntarme qué era. Qué extraño, pasé enfrente varias veces. ¿Me habré programado para evadir la carne en todas su presentaciones?O sería que me da angustia pasar tiempo entre desconocidos... sí, eso es, porque adentro del cuarto donde daban las clases de costura había otras dos jóvenes señoras, eran primas y debo confesar que me cayeron mal de madrazo. Silencios incómodos y gente cosiendo, bueno, ellos, yo sólo aprendía las maravillas de hacer patrones con un ¿modelo universal? o ¿método de corte universal? Ya no me acuerdo, debo comprar el libro y la gran plantilla, eso sí.
Coser ropa, coser ropa... tan bonito que es comprar ropa ¿para qué quiero coser ropa? Le voy a contar mis planes, pero le suplico que no se burle de mí queridísimo (y seguramente muy guapo, porque este blog sólo tiene belleza) lector. Mi plan de costura maestro (bueno aparte de esa falda cincuentera que no he logrado encontrar) se relaciona con la confección en serie de ropa para perros. ¡Suéteres para perros! Es que, son muy caros, hasta en el centro (¿caros y malhechos?), por eso cuando ha habido colecta para los albergues, al final no hay mucho que pueda comprar el presupuesto para cuestiones de abrigo, se va entre las croquetas, las carnazas, los limpiadores... y al final, dos suéteres tal vez, no más. Ay, por qué no soy millonaria? Dios le da el dinero a quién no sabe qué hacer con él. ¡El dinero se creó para hacer regalos a la gente, toda la gente! Como decía mi bisabuela, "es redondo pa' que ruede y de papel pa' que vuele".
Ahora que lo escribo creo que me cayó de golpe la ingenuidad de mi plan maestro. Recordemos la cobija que le hice a Sibila la perra de mi hermana, la verdad es que sólo le cosí el bies, pero de todas formas salió remal y creo que está guardada y no la usa. Vaya, es que en mi cabeza tenía sentido. Todo fue culpa del archivo y de una señora (me encantaría decirles más datos, pero me pregunto si no estaría violando mi contrato) que mandaba ropa cosida por ella misma con sus elegantes manitas al Hospital de Maternidad e Infancia. El asunto es que lo hacía locamente, no era una cosa o dos, eran muchas: Sábanas, enagüas, calzones, paños, camisas, pañales; en cantidades de 60, 120, 200. Supongo que en mi cabeza tenía mucho sentido: La tela es más barata, tengo una máquina y mucho tiempo libre. ¿Por qué no llevé nada a las colectas de este mes? No sé si fue de veras la necesidad de ahorrar mi sueldo para eventualmente regresarlo o vil y asquerosa depresión. Creo que el problema es que ya no estamos en la depresión, creo que lo nuestro es melancolía, que yo recuerdo que la Sra. Doc decía que era peor, supongo que por las connotaciones de desilusión y desesperanza que se carga el estado. ¿Para qué levantarse o para qué hacer el esfuerzo que no le sirve a nadie? Un saco más o un saco menos no importa. Me despierto entre nueve y diez y ando vagando, como no-muerto, namas buscando qué consumir. Y ayer compré regalos, claro, supuse que todo estaba en el detalle. Al menos estoy segura de que mi papá se botará de risa con su playera de Mauricio Garces (que dice "arrooooooz") y su foto de Miroslava en traje de baño. No sé si mi hermana apreciará la parafernalia de Harry Potter y los Little twin stars, pero espero que aunque los arrumbe o los guarde en su cofre para no volver a pensar en ellos, al menos por un momento lo note... ya sabe, eso que dice "¿Ves? me acuerdo." Por eso, Jane y yo pasamos a comprarle regalos de Kitty a nuestras hermanas femeninas y risueñas de 30 años. ¿Qué mejor? La cosa terminó en una libreta y una carterita, nuestros presupuestos no estaban para más. Lo que me recuerda: Si duda entre dos artículos para regalarle a su señor padre, pregunte al vendedor o interrogue a una completo extraño, así puede desligarse de la responsabilidad.
A falta de elegancia en los regalos navideños, un poco de humor, espero que funcione. Así se van los días, entre las calles del centro, los retenes de granaderos, el camión más cómodo y elegante al que me he subido en mi vida y la realidad de la vida sateluca. Quien no jugó en el símbolo de la plaza, que a los cinco años parecía un laberinto, no es un sateluco de verdad. Qué grande y qué tenebroso se veía entonces.
Tal vez fue el residuo de la notita conmovedora que mandó Miss Crawford y el pasar la tarde sonando en cada tienda porque quién sabe que traía puesto Jane que no le habían desactivado, que me permití regodearme en mi pequeña fantasía de la costura.
Pequeñas fantasías alegres, 30 suéteres para los perritos enfermos y maltratados de Iztapalapa. Tal vez medio chaquetones, pero que de algo podrían servir. Ya no tengo efectivo para donar, creo que tendré que regresar mi beca eventualmente. Ay, qué cosas se me ocurren...
En primer lugar no sé cómo llegar sola a ese lugar, intenté fijarme pero no creo poder reproducir la travesía yo solita. En segundo lugar, tengo que ser muy sincera y admitir que la zona si está muy fea. Mi coche no tiene vidrios, ni techo sólido, es plástico y lona!! Y digo, no es que yo quiera ser prejuiciosa, pero hoy que salí a fumar un poco de repente vi a mi alrededor y me dije "No puede ser bueno el camión de pasajeros abandonado, el indigente que aspira algo sospechoso de una bolsa todavía más sospechosa, y la tienda tapizada de rejas desde el piso hasta el techo, tal vez no debería estar en la calle sola". Ya sin fijarme en el detalle del baño: "Oh ¿se supone que uno llene esa cubetita colgante con agua de ese lavadero tan amigo del moho y la ponga en el tanque de ese mueble de cerámica tan... cuestionable?"
(Momento de duda)
"Creo que puedo aguantar, tal vez si olvido que me tomé esa jarrota de café en la mañana y evito pensar en cascadas y lluvias, todo estará bien".
No sé si pueda ir a clase seguido.
Copiar patrones puede ser agotador, y en un cuarto tan chiquito, sin aire... SIN AIRE! Una vez un patán que supuso que tenía una posibilidad de agenciarse mis huesitos (Ja, as if!) dijo que "me princeseo". Creo que la anécdota la publiqué en su momento porque tuve que preguntarle a mi papá si era cierto (en caso de dudas siempre recurrir al padre), y dijo: "pues claro, eres mi hija", dándole sentido a todo y todo otra vez. Sí, soy delicada y sí, me princeseo. No puedo evitarlo. Necesito aire, espacio e instalaciones sanitarias decorosas. Me oyen scouts? Prefiero la deshidratación y dañarme severamente la vejiga!!!
Podría buscar clases en otro lugar, pero cuál sería el encanto de coser sola, sin Jane. Ninguno... bueno, tal vez podría hacer ropita para perro. Es que, los albergues! Dibujé muchos patrones para camisas de hombre, eso sí. También sé cómo se ve una manga del estilo japonés. O al menos lo sabía en la mañana... no, ya se me olvidó.
Bueno, era un buen plan.
Que por cierto, esas señoras de la costura hablaban de vestir a los perros por el invierno, una decía que era muy necesario, pobrecitos, pero que su perro no se dejaba, otra señora, una muy extraña y muy malvada que me cayó rebien, platicaba que le compró un suéter al suyo y que se veía muy chistoso pero al final siempre se lo quitaba.
¿De veras sus perros no se dejan? ¿Soy la única que cambia a su perro de ropa compulsivamente y guarda sus diferentes atuendos en un beliz adornado con un perrito coronado?
¿Acaso es Rito el único perrito con espíritu deportivo/casual?
Insisto, para tener una mascota la única opción aceptable es la adopción, ya sea que estén en un albergue o en situación de calle. La perra de raza elegante de mi tía no sólo tiene mal carácter y unos dientotes como de criminal, tampoco se deja vestir, en cambio, vea usted como Rito, un mestizo muy orgulloso de su origen, despliega percha y galanura con cada atuendo y cambio de look.
Rito el perrito, se toma una momento antes de salir a ejercitarse, para mostrarnos una chamarra en tela de gabardina gris y forrada de polar azul cielo, ideal para ocasiones que requieran uso rudo (como acampar) o simplemente para realizar sus caminatas habituales. En caso de necesitar más libertad para explorar terrenos difíciles, se le puede quitar la capucha y las mangas, asegurando al perro deportista, máximo estilo y confort.
Veamos ahora a Rito modelarnos un abrigo en color negro con espalda y detalles a cuadros. Útil y cómoda opción para el perro casual que necesita bolsillos para guardar sus múltiples pertenencias, celular, encendedor o comida robada de la mesa.Aunque en realidad no cabe nada y son de adorno pero se entiende el concepto de elegancia tan necesaria para el perro contemporáneo de vida agitada y múltiples ocupaciones. Al abrocharse únicamente con un cinturón, este hermoso abrigo deja al perro en total libertad para restregarse contra los sillones o atacar impunemente al repartidor de agua. No se atorará ni desvestirá mientras corre sin control. Clásico y pulcro es el perro de hoy, preocupado un poco por el deporte y un poco por la vida social. Se sabe superior y se viste para sobresalir. Se trata de un perrito preppy que se distingue por su conservadora, pero fresca apariencia. Se ve tan confiado y elegante, que es perfectamente capaz de adueñarse de todas las almohadas a voluntad. La personalidad lo es todo.
¿Amor o abuso? Ya no lo sé.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
There is no pain, you are receding
1.- Me da gusto que Rito no pueda hablar.
(Favor de ignorar el calcetín sucio)
2.- Fifty years ago, the average man first became married at 23, and the woman at 20. Today, those ages have increased to 27 and 25, respectively.
3.- Tener lepra no es excusa para no usar corbata.
Perder los lápices sí es excusa para no terminar el dibujo.
4.-Tomar seis cápsulas seguiditas de tabcin es una estúpida idea.
5.- Yo siempre lo he dicho, tienen pulgares secretos con los que disparan armas y abren el refri.
2.- Fifty years ago, the average man first became married at 23, and the woman at 20. Today, those ages have increased to 27 and 25, respectively.
3.- Tener lepra no es excusa para no usar corbata.
Perder los lápices sí es excusa para no terminar el dibujo.
4.-Tomar seis cápsulas seguiditas de tabcin es una estúpida idea.
5.- Yo siempre lo he dicho, tienen pulgares secretos con los que disparan armas y abren el refri.
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5 cosas,
La verdad sobre Rito el perrito callejerito
viernes, 10 de diciembre de 2010
Tengo un Rito
Lo sé, me tiene usted mucha envidia justo ahora, y tienes razones, la belleza de Rito no tiene perdón de Dios, es demasiada... hasta me duele!
martes, 14 de septiembre de 2010
Episodios
(Sobre la compra de un cama nueva para Rito, sí, el terciopelo es completamente necesario)
—¿Qué raza es?— Preguntó el joven vendedor con actitud emprendedora.
—Mestizo de yorkie.
—¿Osea, cómo? ¿de qué tamaño?
—Pequeño, mediano, no sé.
(Lo admito, hice que bajara cuatro camas diferentes y medí, examiné y cambié de opinión tres veces, pero al final ganó el terciopelo, como siempre. Ya sólo quedaba pagar pero fue un largo camino.)
—¿No te interesa algún disfraz para Halloween?
—...hmm, no, no le haría eso.
—¿Por qué no?
—Respetar su dignidad canina, ahorrarle un trauma emocional que no necesita y evitar a toda costa que pase incomodidades para pasearlo por lugares a donde ni siquiera voy nada más para que lo paren en la calle y digan “ay, qué divino se ve el perrito disfrazado de sandwich”, halagando mi vanidad al mismo tiempo que un montón de mocosos sin modales se ven completamente incitados a ponerle sus asquerosa manitas encima mientras yo vigilo aterrorizada que no los muerda porque sus padres lo patearían, yo me pondría a gritar, y al final me arrancarían la cabeza. Ahh, este, no sé.
(Todavía camino detrás del muchacho rumbo a la caja y se vuelve a parar.)
—¿Una carnaza, un premio?
—No, no le gustan.
—Noooo, ¿cómo? Un juguete, un premio ¿no, de veras?
—No entiende los juguetes
—¿Y los premios? Las carnazas no son premios.
—Es callejero, no entiende los premios. Lo entrené con puro amor, súplicas y experimentación, no con premios. ¿Sabes qué hace con la carnaza que le dan al salir del salón de belleza? La revisa, la lame y luego me observa con cara de cuestión: “¿qué chingados quieres que haga con ésto?” ¿por qué diablos quieres que le compre unos premios que él sabe son mamadas que otros perros se tragan porque no saben que hay cosas mejores? A él no lo puedo engañar. Es lo primero que hice tan pronto lo fui a recoger, bueno, después del discurso que le solté cuando lo acababa de sacar de su jaula y se aventó todo el camino desde el sur hasta Satélite acostado en mis piernas, a pesar de los brincos del coche y demás vueltas, me fui a buscarle un montón de juguetes que vio con cara de interrogación y que Goofy aprovechó para robar y esconder nada más porque se le hacía divertido. Ese nombre se lo puso mi hermana, pero en mi cabeza siempre se llamó Gufildro o Gufielfredo. Le compré juguetes, de veras que sí, el amor se demuestra con regalos, pero jamás los quiso, y veía tranquilamente a Goofy ir y venir con sus cosas sin inmutarse. Y ahora pienso en las pendejadas que hace uno cuando cree que tiene tiempo, que no fui yo, estaba muy chiquita, pero me pregunto si mis papás hubieran hecho tanto escándalo cuando Goofy orinó el tapete chino de haber sabido lo enfermo que iba a estar. Una mancha en el tapete y mandaron al pobre al patio, él que nunca había estado afuera estaba muy confundido, nació en la casa de una amiga de mi tía, y lo vendieron como cachorrito, ella se quedó con su hermano, Pepe, que se quedó varias veces con nosotros aunque viviera en el sur, con ellas. Estaba cojito, se cayó “misteriosamente” de una azotea, igual que después se salió a la calle y se perdió exactamente con el mismo misterio. Pero ni modo, eso hacen las personas. Goofy también se robaba los juguetes de Pepe, se le hacía divertido probar que era más hábil que los demás, pero a diferencia de Rito y su mal carácter, Goofy nunca ponía cara de ser culpable. Él hacía algo y escapaba, después intentaba arreglar el asunto con puro carisma, y por lo general le salía bien. “No sé de qué me hablas, pero vamos a olvidar que me estás acusando de haberme comido esa pantufla porque soy un gran perro y tengo un corazón muy generoso, ahora juega conmigo o vamos a ver la tele, soy lindo.” Era lindo en verdad. ¿Ya entendiste por qué no quiero un bote carísimo de premios que nadie se va a comer? No, de veras, estoy bien, gracias.
Y por fin se calló. Por cierto, ese local mata animales y me opongo a la venta de cachorros, pero Rito necesitaba esa cama, maldita sea.
viernes, 10 de septiembre de 2010
En caso de convulsiones
Hay un capítulo de Criminal Minds, no sé la temporada, en el que intentan agarrar a un psicópata con el trabajo perfecto, ser asesino a sueldo. El punto es que cuando lo tienen, y Gideon lo está interrogando, el mencionado asesino descubre que el último sujeto que secuestró efectivamente era policía, a lo que pregunta ¿todavía es paranoia si tengo razón?
Hoy vamos a meditar alrededor de un momento tan conmovedor en nuestro repertorio de programas del crimen para dilucidar si efectivamente se puede redimir a un paranoico si se demuestra que tenía razón. Y yo tenía razón, el veterinario infeliz al que nunca volveré a ver y que odiaba con particular pasión, efectivamente era un infeliz. Ni modo, a riesgo de parecer una persona desquiciada cambié de veterinario por quinta ocasión, y esta vez me fui con la señora norteña que atendió a la perdida Domitila Miu. Salí realmente muy feliz, bueno, Rito está gordo, y parece que se porta muy bien y deja que lo revisen cuando no estoy yo, pero que en cuanto me ve, le sale lo grosero y decide que no quiere que lo toquen, que está bien, a mí no me gusta que me toquen, pero al menos podría fingir que no lo he consentido hasta el hartazgo cuando estemos enfrente de la gente.
¿Por qué estaba feliz? Ah, si, porque yo tenía razón y el otro veterinario era efectivamente un bastardo. ¿Qué hizo cuando le hable como maniaca para preguntar el porqué de los malestares de Rito después de las vacunas? Ignorarme, verme con cara de "esta mujer está loca" y darme el avión. Esas vacunas que le puso parece que no son de "tan buena calidad" (aunque me las cobró como si lo fueran), causan más molestias que otras como vómito, dolor, etc., y a largo plazo pueden causar ceguera. ¡ESE HIJO DE PUTA! Ya sin contar que el pobre Rito tiene una importante cantidad de sarro de un solo lado de la boca demostrando que esa profilaxis dental que cobró tan cara y para la que me hizo sacar análisis que jamás me explicó y firmar una responsiva en caso de que le fallara la anestesia, quedó mal.
¿Por qué estaba feliz? Ah, si, porque yo tenía razón y el otro veterinario era efectivamente un bastardo. ¿Qué hizo cuando le hable como maniaca para preguntar el porqué de los malestares de Rito después de las vacunas? Ignorarme, verme con cara de "esta mujer está loca" y darme el avión. Esas vacunas que le puso parece que no son de "tan buena calidad" (aunque me las cobró como si lo fueran), causan más molestias que otras como vómito, dolor, etc., y a largo plazo pueden causar ceguera. ¡ESE HIJO DE PUTA! Ya sin contar que el pobre Rito tiene una importante cantidad de sarro de un solo lado de la boca demostrando que esa profilaxis dental que cobró tan cara y para la que me hizo sacar análisis que jamás me explicó y firmar una responsiva en caso de que le fallara la anestesia, quedó mal.
A ver, que me digan que es locura mía! Ya sin contar que no lo había desparasitado! Y los oídos, una desgracia, ¿pues qué chingados hacen en el famoso spa aparte de perfumarlo y someterlo a un poco de humillación pública con bufandas y peinados extravagantes?
Parece que también le pueden operar el problema de la rodilla chueca, que ese ya me lo había dicho otro doctor, creo que el que estaba la Florida y un día desapareció misteriosamente, pero la señora tampoco cree que sea urgente, pero de que tengo que bajarlo de peso, eso sí.
Por último, el único propósito de este post era aclarar, una vez más, que a diferencia de lo que opinan algunas personas, no estoy loca.
¡NO ESTOY LOCA Y NO ESTÁ TODO EN MI IMAGINACIÓN!
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