sábado, 30 de julio de 2011
viernes, 29 de julio de 2011
Cero estrés y menos kilos
Mi querido lector, tengo que contarle algo: Estoy triste. Así es, estoy muy triste. En este tipo de casos hay pocas cosas que me hacen feliz; Rivotril, Richard (el abogado caritativo) y Rito. Ahora que lo veo todas empiezan con "R". Supongo que es la incertidumbre, la angustia, el insomnio que no se cura ni mezclando difenhidramina con vino tinto antes de dormir, la perpetua sensación de fracaso y vejez, entre otras cosas. Mi hermana tuvo una gran crisis ayer, justo cuando yo me resignaba a que no podría dormir sin ver imágenes terribles de callejeritos inocentes en mi cabeza. Las cosas siempre se ven peor en la noche. La noté errática, confundida y angustiada. Ya cuando llegaron las lágrimas me preocupé.
Me dio algunas razones pero yo sospecho que el verdadero origen del llanto era el personaje ese con el que quiere formar una familia y envejecer quién sabe por qué razón. Adivinó usted, me cae mal el ojete.(¡Es 15 años más grande que ella!) Y lloraba y yo la intentaba consolar y me corría. Y lo hice otra vez y otra vez hasta que dejó de pedir "déjame sola" y la pude abrazar. Mi regla para ese tipo de ocasiones es: "Insistir tres veces, si te siguen corriendo a la cuarta entonces es momento de no estorbar". Creo que fue víctima de la famosa"desolación de madrugada" porque estaba de mucho mejor humor en la mañana y ya se fue de viaje otra vez. Se fue, hasta el miércoles. Ay, qué gacho se siente. Creo que intentaré ir al cine. Lo más probable es que la película del Capitán América sea una porquería gringuísima, pero yo veo cualquier cosa que tenga un poco de II Guerra Mundial.
¿Y ahorita? ¿Cómo lleno la noche, que seguramente será igual de larga y horrible que la de ayer? ¿Qué más proporciona alegría en momentos perdidos como estos?
¡Un poco de crimen sin sentido, por supuesto!
Para animarnos, decidimos hacer un pequeño conteo con algunos de esos crímenes que dan toques de lo corrientes que son. Hoy presentamos a tres asquerosos asesinos que encontraron nuevas y creativas formas de saltarse un engorroso divorcio sin dejar de ser nacos en el proceso.
1.- Stella Nickel.
Ser realeza del trailer park, "atender" a uno de tus "amigos" mientras hablas con tu esposo en el teléfono, competir con tu hija en lo que se refiere a conquistas de bar vaquero, ser una dechado de elegancia o ser amante del animal print en estilo country ya es bastante malo... pero que te cachen por culpa de tu afición a los peces tropicales no tiene madre. Stella trituró cianuro y lo puso en capsulas de Excedrina que repartió en algunos frascos y regresó tranquilamente a las tiendas esperando que todo se pareciera a un ataque terrorista anterior, el asesino del Tylenol, que hizo más o menos lo mismo poco tiempo atrás. Una señora desconocida compró el frasco, se tomó una pastilla y murió espantosamente (la muerte por cianuro no es bonita). Entonces, el esposo de Stella se murió también y la pobre viuda ya estaba lista para ir al bar más cercano a celebrar su próxima riqueza cuando el forense puso que su esposo Bruce había muerto de enfisema. Qué mala suerte, hay que admitirlo. ¿Qué hizo Estela? Ir a la policía a decirles que su esposo había tomado esas mismas pastillas, y para probarlo, llevó los dos frascos que compró con cianuro. ¿Dos? Y para fastidiar un poco más la mentira dijo que los había comprado en dos tiendas distintas para que la policía buscara más frascos contaminados. ¡De veras que hay que ser bruta! La cosa se puso peor cuando encontraron un poco de esa madre que usan para matar hongos en las peceras mezclado con el cianuro de las pildoritas. Su hija testificó en su contra y todo se fue al diablo.
¿Peces exóticos? Eso está mal. Si te van a descubrir, al menos que los detectives se hayan fastidiado la vida buscando testigos sólo para llegar al juicio y poner en vergüenza al fiscal cuando tenga que admitir que su caso es completamente circunstancial, es un poquito más digno. Que no te agarren por un problema de limpieza en los utensilios que usaste para mantener felices a tus pecesitos, asesinar a tu esposo y llevarte a un par de desconocidos como daño colateral en el proceso.
2.- Kristin Rossum
Está bien, insisto, matar a tu esposo puede estar justificado, pero cuando se trata de viejas cuzcas que según esto están "enamoradas", quieren dinero o alguna razón así de chafa, no tienen perdón de Dios. Otro agravante puede ser el asunto de las drogas. ¿En serio? Bien, eres una mujer en problemas, amas las drogas, te estás embolsando a tu jefe, compañero de trabajo o algo así, y tu marido amenaza con exponer todas tus porquerías al mismo tiempo. Entendemos por qué lo quería matar, pero la forma en la que lo hizo es lo que de veras no tiene madre.
¿Escenificar un suicidio? Cualquiera lo colgaría de una ventana, lo tiraría a las vías del metro o lo ahogaría en la bañera, pero hay que ser una mujer horrenda para ocasionarle una sobredosis a tu esposo, encuerarlo, dejarlo en la cama y cubrirlo con pétalos de rosa como en American Beauty para que la gente entienda que se suicidó porque tú querías dejarlo y no lo pudo soportar. ¡Qué asco Kristin! Ah, porque todo tendría sentido cuando ella explicara que era su película favorita y sus flores favoritas... lo malo es que las drogas que causaron la misteriosa sobredosis también venían de su chamba. Claro, no la agarraron luego luego, fue cuestión de unos meses, en los que Kristin no dejó de esparcir su vergüenza: "he was making a big deal of the last rose standing. I think he was just making a statement that he knew our relationship was over."
Ay por favor. Los hombres no hacen eso, le ponen una sola bala a la pistola y se disparan en la boca (como los hombres) no se tiran en la cama cubiertos de pétalos de rosa a morir por el amor perdido. ¡Debiste saberlo!
3.-Craig Rabinowitz
¿Cuando entenderán los hombres que hay muy pocas probabilidades de que una stripper se enamore de uno de sus poco agraciados clientes? No amigo, no te ama, no importa cuánto dinero le des. A ver, aquí va un pequeño secreto para todos nuestros amigos lectores: Si no lo quiere ver cuando no tiene dinero, probablemente no le interesa. Si estuviera interesada, si se fuera a dormir todas las noches pensando en lo encantador que es el señor, no se quejaría de la falta de fondos. Es más, si el susodicho le dijera "tengo diez pesos" y ella de veras lo quisiera ver, le diría: "bien, compartimos un café del oxxo sentados en la banca de un parque público, no importa". Ahora que si empieza a pedir dinero para pagar sus cuentas, comprarse un coche o arreglar quién sabe qué pendejadas, lo mejor que puede hacer un hombre es correr. De lo contrario terminará como el señor Rabinowitz. Endeudado hasta el cuello por su afición al elegante establecimiento Delilah's den. Sin trabajo, ni ingresos de cualquier tipo, creyó que matar a su esposa sería buena idea, en especial por el millón y medio de dolares del seguro de vida, y tal vez tendría sentido si el origen de todo el problema no fuera la afición del sujeto a las encueradas exóticas. ¿Quién se gasta 29,000 dólares en bailes privados o le amuebla la casa a una extraña con otros 8,000? Al final el sujeto debía 500,000 dolares. Eso pasa cuando no se tiene un trabajo real y se pasa gran parte del día en un local donde el alcohol y las señoras son particularmente caros. Para agregarle vulgaridad al caso, el tipo empeñó el anillo de compromiso de su esposa para pagar sus gustos. Cabe decir que esos lujos incluían mariposas de la noche (damas de la caricia) ordenadas a domicilio. Sí, las pedía a su casa cuando estaba aburrido. Como si la falta de elegancia no fuera suficiente, el detalle estúpido estuvo en estrangular manualmente a su esposa para ahogarla en la tina y después esperar que nadie notara las marcas. ¡Por favor! ¿Y todo para ser feliz con su ejército de strippers? ¡Charlie Sheen puede hacerlo porque es millonario, pero si se está desempleado es una estúpida idea!
¿Y que pasó? Los agarraron a todos, hicieron un programa de sus metidas de pata y ahora podemos aprender de sus vidas una valiosa lección: Si va usted a destruir una vida humana, si va a trasgredir el mandamiento más sagrado y atentar en contra de la mismísima creación de Dios, al menos hágalo con elegancia y discreción. De preferencia guarde el animal print en el closet, absténgase de usar pétalos de rosa y fotos de boda como utilería y tenga la decencia de hacerlo por un motivo noble. Insisto en la importancia que tiene el móvil en todo el asunto. Si va a matar a alguien que sea para vengar la muerte de un animal inocente (para quien quiera matar a los asesinos de callejerito, les digo que está bien, Dios entenderá), proteger la integridad y/o la vida de un niño o doncella inocente... pero no para pagar las deudas de una encueratriz.
¡Un poquito de decencia por favor!
¡Un poquito de decencia por favor!
A las tres de la mañana
No puedo dormir... no puede ser. Lo he estado intentando casi dos horas y nada, lo único que logré fue acordarme del video de callejerito. ¿Por qué me haría algo así mi cabeza? No sé, de repente la imagen estaba ahí, supongo que fue porque ya pasaron dos años. Y no puedo dormir. La peor parte del asunto es que hoy tuve una conversación de lo más frustrante con mi señora madre. Decía que quiere un perrito bebé, un cachorrito. Casi me muero. De veras es capaz de conseguirlo. Le pedí que por favor no lo hiciera. Le dije que ya sé que para ella los callejeros son asquerosos y los quiere matar pero que al menos no empeorara todo comprando cachorritos. Creo que no me escuchó, lo único que explicó fue que "los de la calle están sucios". ¿Qué decir? ¿pa' qué? Yo siempre le hablo a la nada.
¿Me ponen en mute, verdad? Creo que sí. Eso explicaría muchas cosas.
¿Me ponen en mute, verdad? Creo que sí. Eso explicaría muchas cosas.
Ahora me duele la cabeza.
¡Por favor, ya dispárenme de una vez!
¡Por favor, ya dispárenme de una vez!
Etiquetas:
Las Antípodas,
Una gran isla rodeada por el río Océano
jueves, 28 de julio de 2011
Todos los días un pequeño ritual
Los irlandeses de los siglos VIII y IX consideraban a Goibniu como una especie de dios de la cocina; y, en efecto, el festín de Goibniu era el que les aseguraba la inmortalidad a los Tuatha De Danann. Ese festín consistía principalmente en cerveza, y esta cerveza presenta en Irlanda una sorprendente analogía con el néctar asociado a la ambrosía de los griegos.
H.d'Arbois de Jubainville, El ciclo mitológico Irlandés y la mitología céltica
miércoles, 27 de julio de 2011
Para un estilo salvaje y natural
Atención caballeros: En las noticias de hoy vamos a hablar de la sección de lencería de su tienda departamental de confianza, por su bien, le suplico que se retire o lea bajo su propio riesgo. Gracias.
Cuando la vida se ve vacía, cada día pasa exactamente igual al anterior, el contador no me contesta, empiezo a creer que nunca me pagarán, me veo obligada (con todo el dolor de mi corazón) a pedirle dinero a mi madre para poder ir a cazar antigüedades con Jane y las únicas alegrías vienen de ver capítulos viejos de la serie deprimentísima que me cancelaron hace un buen tiempo mientras abrazo a Rito hasta fastidiarlo, lo único que se puede hacer es intentar funcionar. Lo intentaba, pero hace un par de días me di por vencida con el capítulo 4. Cuando llegué a los obligatorios datos biográficos del doctor #1 todo se detuvo extrañamente. Me perdí, de repente ya no supe cómo se hacía nada y me perdí.
¿Qué hacer, cómo acomodar la vida? A ver, pensemos... vida. Necesito levantarme, bañarme, vestirme, hacer alguna actividad (ir al banco), a la tienda o cocinar un poco de tofu que para variar quedó bueno y tal vez, sólo tal vez, desconcertar a un extraño. Digo, de todos modos necesitaba renovar mi guardarropa de inmencionables. Vamos a hacer algo que desde hace un tiempo pensé que tenía que hacer pero se me había olvidado. ¿Se ha sentido usted ligeramente acosada cada vez que en cualquier situación de lo más inocua el degenerado que tiene enfrente se fija demasiado en los dibujos de su playera? ¿Pues qué ve, el perrito, el gran dibujo de Kalimán, qué me ve? Es molesto y en lo personal me siento atacada. ¿Qué hacer? Bueno mi querido lector, ya no dependeremos de las grandes mascadas o ropa sobrepuesta para resguardar el recato en situaciones vulnerables.
¿Qué hacer, cómo acomodar la vida? A ver, pensemos... vida. Necesito levantarme, bañarme, vestirme, hacer alguna actividad (ir al banco), a la tienda o cocinar un poco de tofu que para variar quedó bueno y tal vez, sólo tal vez, desconcertar a un extraño. Digo, de todos modos necesitaba renovar mi guardarropa de inmencionables. Vamos a hacer algo que desde hace un tiempo pensé que tenía que hacer pero se me había olvidado. ¿Se ha sentido usted ligeramente acosada cada vez que en cualquier situación de lo más inocua el degenerado que tiene enfrente se fija demasiado en los dibujos de su playera? ¿Pues qué ve, el perrito, el gran dibujo de Kalimán, qué me ve? Es molesto y en lo personal me siento atacada. ¿Qué hacer? Bueno mi querido lector, ya no dependeremos de las grandes mascadas o ropa sobrepuesta para resguardar el recato en situaciones vulnerables.
Me encaminé a las salas de inmencionables que tanto me asustan. Las mujeres son muy nacas y cursis con la ropa interior, la verdad. Digo, respeto mucho a las personas que opten por usar pequeños, pequeños pañuelos de tela transparente con un par de hilitos como soporte pero me imagino que ha de ser incómodo e infernal. ¿Cómo se supone que el corsé haya degenerando en eso? Aunque quién sabe, no tengo forma de saberlo y tampoco me interesa enterarme.
Otra cosa es que cada vez que voy a esos lugares hay dos cosas que me desconciertan; los mirones que pasean esperando a su novia/esposa/movida en lo que se prueba cosas y la enorme variedad que existe de ropa que cumple cualquier función menos la que debería. La ropa interior se planeó para algo: ¡CUBRIR! ¿Señor, por qué dejaste que las liberadas crearan una supuesta adaptación del corsé que tan bueno era con el mundo?¡Ve lo que hicieron! ¿Se supone que eso sostenga algo? ¿Cómo? Algunas madres son puro encaje y un listón. ¿Dónde está la construcción? Varillas, tela, elástico... grandes tirantes por favor.
Otra cosa es que cada vez que voy a esos lugares hay dos cosas que me desconciertan; los mirones que pasean esperando a su novia/esposa/movida en lo que se prueba cosas y la enorme variedad que existe de ropa que cumple cualquier función menos la que debería. La ropa interior se planeó para algo: ¡CUBRIR! ¿Señor, por qué dejaste que las liberadas crearan una supuesta adaptación del corsé que tan bueno era con el mundo?¡Ve lo que hicieron! ¿Se supone que eso sostenga algo? ¿Cómo? Algunas madres son puro encaje y un listón. ¿Dónde está la construcción? Varillas, tela, elástico... grandes tirantes por favor.
Ni modo, no había corsés. Uno se tiene que conformar con lo que ofrece el mercado. ¿Se imagina usted la cara que puso la señorita vendedora cuando le pedí una de esas prendas pero en versión aplanadora/reductora? Que conste que no hablo de fajas. ¡La cara de la señora! Me volteó a ver sin entender bien qué le decía, se lo tuve que explicar tres veces. "Es que no hay para esa talla, es una copa mediana y sólo las hacen para las grandes". Ya sé señora, ya lo sé. Por eso pedí su ayuda, si fuera una petición popular no la habría necesitado. No podía comprender que una señora de talla mediana tirándole a pobre llegara a pedirle una de esos artículo de ingeniera aplicados al vestir femenino que todo mundo suele pedir con efectos contrarios. No quiero que levante, separe, ajuste o resalte nada... yo quiero parecer plana. Quiero comodidad y discreción. Quiero poder correr en plena calle sin que absolutamente nada se mueva o de señales de vida, en lo absoluto. Quiero ser una pared feliz, quiero ser un niño de 10 años.
Bueno, tal vez eso es demasiado pedir (aunque no se crea, he considerado usar vendas), pero al menos hemos logrado una feliz discreción que supongo me hará más feliz cuando vea que el camión ya se va y que tengo que correr como maniaca para que no me deje.
Listo, creo que me siento muy feliz.
domingo, 24 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
Que Mr. Woolsley me defienda
Querido lector, le suplico que me acompañe un momentito en lo que el corazón regresa a su lugar. Casi, casi, casi nos cachan a todos. En realidad yo no tengo nada que ver, lo único que he hecho en toda esta situación ha sido funcionar como cómplice.
Por eso le pedía que cantáramos un poco de musiquita cursi. Todo esto en ocasión de la red de mentiras que se va echando a perder por culpa de una llamada indiscreta, un error de cálculo, una madre que sospecha y una hermanita menor que intenta cubrirlo todo con más mentiras porque a pesar de todo se resiste a soltar la sopa. Bueno, no, he guardado otros secretos antes y los sigo guardando, no es tan difícil y técnicamente hablando no es la primera vez en general, pero creo que sí lo sería en favor de mi hermana. Ya la delaté demasiado cuando ella era adolescente y yo una escuincla de 8 o 9 años que le creía a mi mamá que toda la verdad se me veía en la cara y terminaba confesándolo todo: Sí, sí, estuvo viendo telenovelas y Beverly Hills cuando ustedes no estaban a pesar de que se lo prohibieron y le dijeron que no podíamos ver tele a esas horas. ¡Ella fue, ella fue!
Por eso le pedía que cantáramos un poco de musiquita cursi. Todo esto en ocasión de la red de mentiras que se va echando a perder por culpa de una llamada indiscreta, un error de cálculo, una madre que sospecha y una hermanita menor que intenta cubrirlo todo con más mentiras porque a pesar de todo se resiste a soltar la sopa. Bueno, no, he guardado otros secretos antes y los sigo guardando, no es tan difícil y técnicamente hablando no es la primera vez en general, pero creo que sí lo sería en favor de mi hermana. Ya la delaté demasiado cuando ella era adolescente y yo una escuincla de 8 o 9 años que le creía a mi mamá que toda la verdad se me veía en la cara y terminaba confesándolo todo: Sí, sí, estuvo viendo telenovelas y Beverly Hills cuando ustedes no estaban a pesar de que se lo prohibieron y le dijeron que no podíamos ver tele a esas horas. ¡Ella fue, ella fue!
No señor, ya no, me controlaré. Tengo que recordarlo; "no tienen pruebas, no tienen pruebas". Y si se hunde este barco caemos todos, ratas incluidas. Ya sabe usted, animales y niños primero.
martes, 19 de julio de 2011
Problemas de etiqueta
Momento incómodo y confuso del día: La crisis de la conexión. No sé qué diablos pasa pero el archivo elegante que me daba miedo (ya no) anda muy concurrido. De pronto, mientras me ocupaba a medias, mal y sin poner atención, de lo poco que quedaba del volumen de mi hospital llegó un personaje de largos cabellos muy al estilo "sencillez voluntaria en honor a mis venerables ancestros". ¿Cuál? Quién sabe. Lo que me causa conflicto del personaje, y en general de todos los de su tipo, es que estén tan peinados. Un hombre que se deja el pelo largo casi a la cintura sólo debería hacerlo porque de veras le importa un carajo el asunto como para ocuparse de él, no se supone que se haya cepillado cual princesa frente al tocador cien veces en la mañana y cien veces en la noche. Por eso, el que su coletita esté perfectamente peinada me parece reprobable. Me recuerda al cretino, ese profesor que usaba la palabra "patético" con demasiado entusiasmo en su asquerosa clase. Uno de esos acomplejados que como siempre quiso ser popular cuando lo agarraban de puerquito en secundaria esperó un tiempo prudente para que las glorias de la Academia (con mayúsculas) lo hicieran mejor que los demás y pudiera convencer a los jóvenes más afortunados que él de lo mucho que quieren ser sus amigos a costa de unos cuantos insultos que bien valen la pena.
El punto es que este señor de mediana edad, mala actitud y sedosa cabellera llegó tarde. Lo admito, yo también llegué tarde, pero considerando que yo nada más fui para escapar un poco de la tensión que causa la ausencia de Flor en la vida de esta casa, tengo justificación. Como sea llegué antes que él y otras personas regulares que por lo general no se sientan hasta el fondo, en el rincón obscuro que me gusta a mí —y que probablemente me está jodiendo la vista— pero hoy no les quedó otra opción.
Ese señor llegó y como no encontraba donde conectar su computadora de repente se fue a buscar a la señora del archivo que llegó uno de esos conectores múltiples y se pusieron a comparar las conexiones y a desconectarle el cable a la señora de los tacones molestos que estaba junto a mí pero no servía y de repente algo había salido mal mientras que yo los observaba y me preguntaba "¿debería decir algo considerando que yo tengo una extensión?" ¡Por supuesto que no!
Tampoco me preocupó la vecina de los tacones, la verdad es que se me hizo una completa desconsideración que se largara a comer y dejara ahí el material y la computadora prendida como si nadie necesitara esa silla. Se largó como dos horas con el novio mientras seguía llegando gente a la que tenían que acomodar apretados en la mesa del catálogo, fue una barbaridad. Y azoto mi abanico para abrirlo y poder recuperarme del escándalo que me causa semejante comportamiento.
Soy más feliz siendo abiertamente desagradable. No, no tengo que sonreír, ni ser amable. Es mi extensión, deal with it. Luego, corrí para apropiarme de un asiento en el metro y me sentí realizada cuando gané. Tranquilos, no se lo robé a una viejita, ni a una monja, era una de esas escuincla alternativas que todavía es suficientemente joven como para aguantar el viaje de pie. Hey, yo soy una persona mayor y como tal exijo consideraciones.
¿Qué van a hacer? No pueden hacerme nada, tengo agua de San Ignacio.
lunes, 18 de julio de 2011
De sombrero y lentes
Me estaba sintiendo algo angustiada. Es que a veces me da, es como un ataque muy extraño, me falta el aire, es como si mis pulmones no lo retuvieran y lo dejaran ir demasiado rápido, sin haberlo registrado siquiera, entonces empiezo rascarme la cara o jalarme el pelo. Unos ataques duran más que otros pero a veces me encierro en el closet hasta que regresa la calma. Ya sé que es paranoia, pero me siento observada por el ojo que a veces (no, siempre) siento que no deja escapar nada. ¿Qué tanto dominio tiene uno sobre algo? Ninguno, la ropa, el cuerpo, el tiempo, las actividades... hasta la televisión, todo está sujeto a revisión. A lo mejor por eso se necesitan libros en la vida. ¿Existe mejor lugar para esconderse? Es evasión física y mental al mismo tiempo. Libre de escrutinio. Bueno, a veces. A mi hermana le tiraron una de esas novelas románticas chafas-chafas de Sanborns, se llamaba La Bruja de Windspell, cuando tenía como 15 años, pero nunca revisaron mis libros. Que ahora que lo pienso la novela esa ni tenía nada tan grave como para justificar la censura... y eso lo sé porque yo también me la leí a escondidas pero a diferencia de mi hermana salí airosa. La pobre estaba muy triste cuando se la tiraron, aunque mi mamá nunca lo admitió. Por eso fue una especie de milagro encontrarme un ejemplar en una librería de viejo hace un par de años. No podía creerlo cuando se la di.
¿Hay otro lugar libre de vigilancia en el mundo? Ninguno. Desde que llega uno inocentemente a la Escuela se sabe que te están vigilando. Una de las pocas ventajas de las monjas es que cocinaban rebien, pero los molletes los vendían nada más en la cafetería que estaba entre el patio de kinder/preparatoria y el de primaria/secundaria. Estaba prohibido cruzar patios, ni modo, y si quería un mollete tenía que esperar a ver si mi hermana había hecho algunos en el taller de cocina, lo que casi nunca pasaba. Ya sin contar con que a veces me escapaba a buscarla en el taller (que extrañamente estaba casi-escondido) y lo único que lograba era hacerla enojar. Lo entiendo, yo era una escuincla depresiva y ella una adolescente popular. Sus amigas eran particularmente ojetes... ojala les haya ido mal en la vida.
Pero estaba en la vigilancia. ¿Existe un solo lugar libre de vigilancia?
Con aquello de revisar mi bote de basura varias veces al día para decidir si amerita bolsa nueva o no me ponen nerviosa. Nunca podría cometer un fraude bancario o robar una identidad... mi mamá cacharía los recibos.
Me levanto, me baño, me visto, estoy a punto de salir al archivo y de repente volteo... y ahí está, parada en mi puerta, la mirada. Chan chan. A veces me siento caballo... no, me siento pony, es que tengo piernas cortas. Al menos ya no me persiguen con la botella de perfume y los aretes como hace unos años. Creo que por eso no puedo manejar todo el asunto del "dating"... la mera idea de tener que enfrentarme a otra "plática" como la que me aplicó mi señora madre hace algunos años cuando lo intenté o tener que manejar la vigilancia de mi hermana, me fastidiaría los nervios una vez más. La especulación y la vigilancia, esta seguridad de que "me van a ver la cara de tonta" y mi necedad en no darles la razón... tienen que cuidarme y para evitar que tengan que hacerlo vivo como Rapunzel (versión Disney, por favor, aquí ya nadie tiene problemas de la vista aunque a veces se me nublen los ojos en el archivo), nomás que por voluntad propia. Volví a ver la película y no pude evitar pensar "yo te entiendo Rapunzel, yo te entiendo", justo en la escena en la que se debate entre la felicidad y la culpa por traicionar así la confianza de su mamá. "Soy un ser despreciable" dijo Rapunzel... tal vez lo era.
Por eso ya no salgo a la calle, aparte de que ya no tengo con quien salir, se me hace reconfortante ya no pasar por la presión, los mensajes compulsivos y el chantaje de las lágrimas: "Es que te van a matar, asaltar, violar tumultuariamente y descuartizar"... espero que en ese orden. Hoy que desperté, mi mamá me contó el sueño que tuvo anoche en el que yo todavía estaba chiquita y me subía a un techo y me caía...
Oh dear!
"Hasta en sueños se preocupa", dijo mi hermana. Heredé la paranoia y lo sé pero no puedo hacer nada al respecto. Supongo que ser tan aprehensiva tiene sus ventajas, caminando en el centro, no se me quita esta costumbre de caminar como si me persiguieran y voltear sobre mi hombro a revisar constantemente el panorama .
La paranoia y la seguridad de que en todos lados hay un ojo vigilante me tiene bastante nerviosa desde hace unos meses. No me imagino por qué empeoró, pero cada día se pone un poquito más feo. Al manejar tranquilamente por zonas algo lejanas a mi casa no puedo evitar pensar que debería esconder el cigarro porque alguien conocido podría estar cerca. Y vigilo las filas de coches por todos los espejos disponibles para asegurarme de no ver un modelo conocido, evado las zonas donde sé que vive alguien que podría conocer y definitivamente me abstengo de soltar humo en mi casa. Ya saben que soy una asquerosa fumadora, lo saben, yo se los dije... pero me escondo. ¡Me escondo todo el tiempo! Lo peor es que se me acaban los lugares a dónde ir. Creo que de alguna extraña forma compenso la creencia (seguramente falsa) de una falta crónica de privacidad usando cada día más y más ropa.
¡Más ropa, más! Mañana tendré que usar un sombrero y lentes para sobrevivir. ¡Necesito un disfraz, maldita sea!
domingo, 17 de julio de 2011
Un poquito de valeriana
Tengo un problema con Mrs. Palmer (Ja! ¿nomás uno?). Perdone usted, ando algo dispersa. Me mandó una invitación a una colecta de alimentos para albergues... y ya ve usted que parece que no nos podemos resistir a esas mamadas. Por supuesto, yo no tenía planeado responder si iba a ir o no, me hice mensa y ayer me arrastré fuera de la cama para llegar al parque donde se suponía que iban a estar esas personas. No le dije nada, pero al recorrer todo el parque y no encontrar a nadie le tuve tuve que preguntar. ¡Es que no había colecta! Le mandé un mensaje para averiguar qué putas pasó y me salió con que no sabía, qué todavía no había podido ir. ¿Usted cree que tenía planeado ir? ¡No! Su amiga, la que la invitó estaba igual. ¿Se pasaron la invitación le pusieron que sí irían y nadie apareció? Creo que empiezo a dudar que a Mrs. Palmer le importe un carajo un solo animal en todo el mundo. Esa era una de sus muy pocas cualidades. ¿Me estaba dando el avión todo este tiempo? ¿Entonces por qué me trata como si me estuviera educando en el asunto? Ya era bastante molesto antes pero ahora sospecho que todo es parte de algún tipo e delirio o trastorno de la personalidad. ¿Sabe usted que no le he mencionado que dejé de comer carne por puro miedo a que me quiera enseñar a cocinar? Es que a ella le salen mejor las verduras que a los chinos. Cuando lo dijo me abstuve de comentar que semejante aseveración me parecía ofensiva para todo buen buffet chino que se respete porque me aterró que cumpliera sus amenazas y cayera en mi casa a cocinar una vez a la semana. Su tía es mi vecina... no hay escape.
Lo que más me confunde es que se vea tan convencida. Sin que se lo pregunten siquiera ya está soltando el discurso sobre cómo es vegetariana desde los 10 años... ¿entonces por qué me acusó de estar anoréxica cuando teníamos 15 e intenté el asunto de vivir de verduras por primera vez? ¡Y lo hizo en pleno auditorio durante una conferencia de la semana de la salud! "Esa eres tú, por eso no quieres comer carne". No me quiero ni imaginar lo que habría pasado si alguien más (aparte de todo el salón) la hubiera escuchado.
De ese tema no le vamos a hablar, por eso me hago mensa y no le digo nada. Tampoco le mencioné las manifestaciones. No dudo que sería capaz de ir (siempre me reclama que por qué no le aviso) pero la desesperación por conseguir compañía para mi locura pro-animal (me gusta pensar que es temporal, se quitará en algunos años), no amerita el soportar semejante reto a la resistencia. Es que habla mucho del asunto y parece muy segura, pero... ¿por qué tiene un chihuahua comprado en lugar de un perro de rescate? Me siento estafada. ¿Me estuvo aleccionando sobre un tema que no le importa un carajo en realidad? No lo dudo. Y yo que siempre la dejo hablar. ¡Alguien debería golpearla!
Ahora lo que me aterra de esta mujer es todo lo que tiene en mi contra. No es un secreto que veo telenovelas religiosamente en mis tiempos libres pero si saca una sola vez más que veíamos DKDA a los 15 años, la mato. También tiene un cuento que escribí para alguna clase exactamente a la misma edad y que quién sabe por qué diablos se lo quedó ella. Ha de ser una mamada y una vergüenza ortográfica, igual que las tarjetas de su cumpleaños o el día de San Valentín que guardó. Bueno, de esas vergüenzas tengo muchas, el blog pasado estaba lleno de esas, creo que podría superarlo, pero me cae muy gordo que me esté restregando en la cara las pruebas materiales de nuestra amistad. Ella se cambió de escuela sin avisarme y dejó de contestar mis llamadas. Des repente se volvió una de esas personas que hacen fiestas con cerveza (antes de los 18 años... ¡ILEGAL!) y desapareció. A veces saludaba en msn... y eso es todo. Ahora saca sus cajitas de recuerdos y me restriega en la cara que durante un año fui su cómplice, en especial durante ese tiempo en el que se mandó cartas con un chamaco argentino que dejó de escribirle en cuanto le mandó una foto. Le dije que no se la mandara y no me hizo caso... ni modo. En una de esas cartas el susodicho le decía que se había quedado preocupado cuando le contó que se había peleado conmigo, porque sabía me veía como una hermana. Ja! Por favooooor. La parte encantadora es que hasta la fecha Mrs. Palmer cree que soy una persona que no soy, igual que Miss Crawford... y creo que hasta Jane también me desconoce a veces. ¡Yo me desconozco! A últimas fechas, cada vez que me veo en el espejo, siento que ya di el viejazo.
Maldita sea. ¿Puedo matarla y enterrarla en el desierto?
Debí saber que todo era parte de una idea extraña del mundo y de ella misma con la que le gusta vivir. ¿Por qué la actitud de autoridad?
Al final encontré la colecta hoy en la tarde, claro, en un momento incómodo de esos donde te saludan de beso pero se quedan mucho tiempo cerca y no sabes bien qué hacer, terminé abrazando a la señora que me recibió las croquetas y dándole las gracias por "los animales... y eso". Me cae de madres que tengo que ser la reina de la incomodidad y la torpeza social. La peor parte es que en mi precario estado financiero no compré gran cosa y creo que no llegaron muchas personas al asunto. Ah, si tan solo se pudieran mandar croquetas por internet o teléfono. ¿Ya ve por qué necesito esclavos? Ay no, pero qué pensamiento tan feo.
viernes, 15 de julio de 2011
5 cambios de estado
1.- Me divierte ver los procesos de separación romántica vía facebook; tengo que estar muy enferma.
2.- La estable relación adulta de la ex-compañerita de primaria que vivía en pecado con su señor novio ya chupó faros. Los pétalos de rosa en forma de corazón sobre la cama no garantizan el amor eterno... Ja! Who knew!
3.- ¿Cómo manejar el cambio de "en una relación" a "soltera"? Algunos lo esconden, otros se ponen agresivos muy al estilo de Lupita D'Alessio en Mentiras cuando descubre que Juan Ferrara le pone los cuernos (no me pregunten cómo diablos sé eso), se quejan de que todos los hombres son poco más o menos una bola de desgraciados y juran que pa' la próxima no les va a pasar porque "soy mujer como cualquiera, con dudas y soluciones, con defectos y virtudes, con amor y desamor"... o en el caso de Mrs. Palmer hacen un despliegue dramático de corazón roto en recuperación. Algo así como Celine Dion cantando "My heart will go on" de fondo. Mientras tanto, pasan los días esperando que el teléfono suene y el susodicho haya cambiado de opinión.
4.- El apoyo de los amigos siempre es abrumador: "Estamos contigo nena", "pa'adelante y sin mirar atrás", "todo pasa por algo". Y en sus casas, seguramente todos están botados de risa, como yo.
5.- Si aquella mujer no hubiera puesto "No quiero hablar del tema" no me habría dado curiosidad saber de qué no quería hablar, no me habría metido a ver qué había cambiado y jamas me habría enterado de nada, yo, una cuasi extraña. ¿Sufres? Fine, keep it to yourself! En especial porque lo más probable es que se reconcilien al otro día y lo único que haya quedado asentado es que se pelearon e hicieron un drama sin sentido alguno.
En caso de que haya pasado desapercibido, mi famosa fb rehab, se fue al carajo. Claro, cerré y clausuré casi todo para asegurarme de no darle método ni material a mis tías para destruirme, pero al menos una vez a la semana me tengo que enterar. No puedo esperar por el próximo derrumbe de la felicidad ajena, it's so much fun!!
Estimadas parejas: Hoy tengo un granito de sabiduría para ustedes. Si han encontrado a esa personita especial que los complementa no la dejen ir. ¿Cuál es la posibilidad de que exista en el mundo otra persona que no les tenga asco? Realmente, ya fue un milagro que encontraran a alguien, no reten al destino. Mejor bendigan el billete y escóndanlo en su ropa interior para que no se los roben. ¡Es lo mejor!
Discovery Health me ha enseñado mucho últimamente, ya puedo convertirme en terapeuta de parejas.
jueves, 14 de julio de 2011
En caso de úlceras
Desperté como a las 4:30... y ya no pude volver a dormir. Extraño, me dolía la espalda y pasé una mañana bastante estéril en el archivo. Si es de interés de alguien (creo que no) en 1850 un doctor francés le dio la estafada de su vida al Ayuntamiento. ¿En serio le pagaron tanto dinero por un método curativo misterioso? Así es "misterioso". Es decir, nunca dijo en qué se gastaba el dinero o qué supuesta medicina contenían los baños del tratamiento. Eventualmente le mentaron la madre por no curar nada pero la parte positiva es que ya me sentí mejor por todos los pesos y moneditas que no puedo evitar soltar cada vez que alguna señora se me acerca a la salida del metro con el cuento del asalto.
Oh bueno, si es mentira, que es lo más probable... no pasará nada, iba a decir que Dios se encargaría sabiamente del asunto pero es muy poco probable.
¿Vamos a confiar en las probabilidades? Me gusta pensar arbitrariamente (en el desvelo, tal vez, no puede ser que me haya dormido casi a las dos y despierte a estas putas horas de la mañana!) que no hay razones para suponer grandes cambios en un futuro próximo. El supuesto cuñado que me quieren colgar me parece la persona más lacra del universo, él y toda la familia parecen ser una de esas joyas que de veras ruego a Dios nunca tenga nada que ver con la mía. ¿De veras hay que emparentar con semejantes corruptos y cocainómanos? Me gustaría decir algo: "aguas, no seas confiada", pero me evaden. No tiene sentido intentar prevenir a una mujer que está convencida de todo aquello del "amor". ¿En serio? Ay, que Dios nos agarre confesados. ¿A quién se le ocurre? ¿usted ha visto un hombre "enamorado"? ¡Yo no! Claro, creen que están enamorados, pero en realidad aman a un señora tanto como aman a su coche o cualquier otro artículo de lujo que se le parezca. Después, uno lee cartas como la de la alumna de la Facultad que denunció al profesor de literatura con el que andaba y pasa un par de días pensando: Qué lugar tan espantoso puede llegar a ser la Facultad, a veces. Lo peor es que no hay nada que hacer. Al final del día, ellos ganan, todos ganan menos el underdog. ¿Así funciona, verdad? ¿No se sienten a veces en una novela de Dickens donde la carroza del noble y rico le pasa encima a un niño y todavía tiene el valor de echarle la culpa y largarse?
Que conste que no estoy amargada porque no me pagaran en casi 7 meses por pura flojera burocrática y mamonería de gente ojete que se siente más importante por negar un sello o un papel. Al final todos somos campesinos. Me pregunto si llegan a sus casas pensando "soy un chingón le hice la vida difícil a un desconocido". Probablemente. A veces, recordando el entusiasmo y enamoramiento estúpido que desarrollé por la Universidad cuando tenía 15 años (la edad tiernita para enamorarse, claro) me pega feamente la amargura porque a estas alturas, la mera idea de tener que ir a hacer un trámite más, aguantarme que la secretaria retrase mi registro 3 meses y luego ella y el coordinador pongan cara de desconcierto y digan que eso no es cierto y no es posible cuando lo mencione, me dan ganas de mandar al carajo todo. Eso es, tomar el enorme montón de hojas que he acumulado sobre un tema que a nadie le importa y que seguramente un montón de desconocidos que creen que lo saben todo comerán y vomitarán cuando lo lean, y botarlas directito a la basura. No quiero título, no quiero nada, ya me cansé de rogarles. ¿Cuanto tiempo llevo peleando con la Facultad? Ya fue mucho de estar peleando por algo, por copias, por descubrir cómo diablos se hace un reporte de lectura, de qué hablaban en las clases de español o qué era lo que se suponía que debía encontrar en las lecturas, cómo sobrevivir que un profesor te miente la madre, conseguir un espacio en las materias optativas o recibir ataques extraños de gente que jamás he visto en mi vida por algo que hice y que nunca supe qué fue. Ya, váyanse al carajo. La otra vez, cuando la Sra. Boss preguntaba porqué no tengo novio y no lo supe explicar se lo atribuyó a que en mi Facultad "no había mucho de donde escoger"... pues no sé si haya o no, pero de las pocas y muy malas ofertas que tuve, no hubo uno que no se diera el lujo de aderezar sus seguramente numerosas cualidades con un insulto de regalo para mí. La verdad es que mis padres me dejaron crecer mamona y delicada, ni modo. No soporto que me hablen feo, por eso dejé de nadar a los diez años, no estaba "castigando"a mi madre, como dice ella, lo que pasa es que me cambiaron de nivel con un tipo ojete que creía que podía gritarnos como quisiera... y obviamente eso no iba a pasar. Gracias, prefiero seguir fantaseando con el abogado filantrópico que regala su dinero a los pobres en el programa cancelado que ha tomado residencia permanente en mi dvd.
Puedo recluirme en mi cama al menos en los próximos días, compré un edredón nuevo. ¿Para eso sobreviví a las monjas? Para ver La ley y el orden a las 5:40 de la mañana pensando en llenar el día siguiente. Compraré algo. No quiero pensar ya en lepra. ¿Cuantos días se pueden pasar metido hasta los codos en amputaciones, llagas y cocimientos de tarántula? De todos modos, me la van a cortar, bueno, eso si veo a Mrs. Boss en un futuro próximo. Ya no sé qué pasa. Tal vez no me harán devolver el dinero si no la termino. Y de todos modos ¿sirve de algo? Debería invertir mi tiempo en algo más productivo como llenarme los pulmones con la mayor cantidad de humo posible y al menos tener una buena razón para morir joven. ¿Saben cuantos años de vida le dieron a mi prima? Cuatro... nada más cuatro. No les voy a mentir, ya sé que por lo general reniego de mi familia y demás allegados sanguíneos pero mi hermana llegó a contarme que había escuchado llorar a mi abuela por horas sobre el asunto y me puse a chillar como la damita delicada que soy. ¿Cuatro años? ¿Qué haces con cuatro años? Acaba de tener un bebé. En comentarios anexos, mi abuela no pudo evitar el concebir todo el asunto como un castigo de Dios y hasta se sugirió el echarle la culpar al pobre chamaco que acaba de nacer. Como si las teorías del castigo divino por los pecados de los padres no fueran suficiente, hasta salieron con uno de esos atinadísimos comentarios que ya se me hace el colmo de la locura: ¿Por qué ella, que es tan débil y no mi hermana que es la más fuerte de todos los nietos?
¿QUÉ PUTAS FUE ESO?
Y no lo dijeron una vez, lo he escuchado en tres conversaciones diferentes.
Tal vez ahí estaba la verdadera causa del insomnio. La parte más extraña es que todavía no lo puedo creer. Es como si no creyera que efectivamente va a morirse. ¿De veras? No es posible, se ve demasiado absurdo. ¡Es absurdo! En algún punto algún médico descubrirá que todo fue un error o en lugar de deteriorarse rápidamente, se convertirá todo en una molestia manejable. Esa persona, esa señora tan correcta y piadosa no se puede ir así. Cada vez que pienso en ella la veo saliendo de la cocina en alguna cena de navidad o año nuevo vigilando que cada cuernito de la abundancia tenga todas las uvas y que nadie haya estado espiando en los regalos.
Cuentan que hasta el momento se está portando muy valiente y muy madura. ¿Qué hacer con un límite de 4 años de vida?
Ser la mejor persona nunca le ha servido de un carajo a nadie.
miércoles, 13 de julio de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
La montaña imantada
"Si esta noche pudiera usted decirse con verdad las palabras siguientes: 'No he sabido granjearme el cariño, la estimación, la gratitud ni el respeto de nadie; en ningún corazón humano he conseguido despertar ecos de simpatía, nada he hecho bueno, nada que sea útil a mis semejantes, nada digno de ser recordado', sus setenta y ocho años de edad serían setenta y ocho mil años de remordimientos, ¿no es verdad?"
Charles Dickens, Historia de dos ciudades
viernes, 8 de julio de 2011
¿Tuvo que tubo tuvo?
Cuando regresaba de mi pequeña expedición me encontré con esto en el radio y no lo podía creer. Extrañamente, ayer pensaba en lo triste que es este mundo injusto y cruel cuando leí aquella queja que puso una señora de Letras hispánicas de la Facultad sobre el maestro con el que tuvo la desgracia de relacionarse y que le hacía la vida miserable de muchas y muy creativas formas. Leyendo los comentarios pensaba en todo el asunto del machismo y lo feo que se siente saber que al final de cuentas es muy peligroso andar por el mundo con cara de bocadillo. No sé bien cómo se relacionan las dos cosas, pero estos sujetos me hicieron pensar en los dulces de Liverpool con el letrerito que advierte "no son para degustación". "Viejas", "muchachas que son muy nice", "una buenota"; No amigos, así no funciona, el que estén ahí no significa que sean para cualquier pelado. ¿Qué les enseñan sus madres? Nótese la preocupación de señora que se escandaliza cuando se sube una quinceañera en falda corta al camión y se ofende cuando los reguetoneros que van colgados del mismo se agachan para ver si pueden echar un vistazo bajo el uniforme. ¡Mueran todos!
Un poco de gratitud
Dicen que el amor hace maravillas... y creo que es verdad. Después de unos días de extraña decaída, una de esas en las que se usan las pijamas hasta que huelen mal, me obligué a salir a la calle. Tengo que confesar que estoy enamorada. Amo a Richard, el abogado defensor ingenuo e idealista que casi siempre pierde en el programa ese que me cancelaron a las dos temporadas. ¡Es que le dio su dinero a los pobres! Y tiene look de señor correcto de los años 50's. Digo, si una va a vivir en la fantasía hay que hacerlo a lo grande. ¿Qué más quiero? ¿Cómo se relaciona con los milagros? Ah claro, hablábamos del amor y los milagros. Hace un par de días estaba enterrada en mis sábanas pensando en la posibilidad de que se acabara el mundo y Dios nos castigara con una lluvia de fuego. Los días se fueron lentos, vacíos y sin mayor novedad: abandoné temporalmente a Dickens, guardé mi ropa limpia, copié 3 párrafos de un artículo sobre el doctor que protagoniza el 4° capítulo de nuestro sutil tormento y que cada vez me cae peor, platiqué de rato en rato con Miss Crawford sobre llanto infantil y el bikini que le compró a su bebé para las vacaciones, lloré un poco porque Flor se va y aparte de extrañarla terriblemente me queda la incertidumbre de que su sucesora no trate bien a mi pequeño y bravucón Rito... también me intenté dormir a horas decentes pero no lo logré. Lo único que salió de esa sucesión de eventos fue la sensación de que los días podrían no haber sucedido en lo absoluto. Miss Bennet cada día es más lejana, me da gusto por un lado, que tenga una vida como la que quería, que se sienta completa, con su trabajo y Mr. Bingley. Pasan las semanas y me pregunto cómo le va. No le hablo para no hacerla sentir obligada, no hay nada peor que eso. Cada día me siento menos como Miss A. Elliot y más como Miss Bates.
La única forma de salvar el amor propio es la reclusión voluntaria. Al menos hasta que mi mamá me mandó a comprarle pintura y ya que estaba por ahí decidí dar una vuelta por las ofertas. De repente, de la nada, me empezó a entrar una hilaridad incontrolable. Me empecé a reír por cualquier pendejada. Pasé por el elevador y me acordé de Miss Crawford diciéndole "mastodontes" a las personas de masa corporal considerable que no la dejaron subir con la carriola. Me reí, yo sola. Y me seguí riendo cuando descubrí que la gran mascada (o sea lo que sea esa madre) de estrellas que fui a buscar ya no estaba. Pasando película tras película no podía estar más divertida con que Teresa esté entre los más vendidos o con que haya alguien en el mundo que quiera comprar el dvd de Corazón Salvaje en la versión del Juan del diablo de las extensiones y las gemelas diabólicas de caricatura. Al final no compré nada en oferta, pero encontré la primera temporada del programa y a pesar de mi precaria situación financiera no lo pude resistir. ¿Me importó? ¡No! Dicen que así es el amor. Lo que me extraña de mi nueva relación con el señor ficticio es que esté tan rasuradito y bien peinado. Creo que ya envejecí. Eso pensaba en las tiendas hoy en a mañana. De repente siento que ya estoy muy vieja para algunas cosas y veo a la juventud y los desconozco. De cualquier forma, viendo capítulo tras capítulo en mi tele coqueta volví a sonreír. ¡Ay, Richard quiere salvar a la ancianita despistada! La gente del archivo se equivoca cuando dicen que no sé nada del amor... yo amo a ese personaje ficticio cuyo carácter no tiene fundamento alguno en la vida real.
El pobre abogado defensor acaba de descubrir el cadáver de la ancianita que estaba defendiendo y toma un whisky para la melancolía. El amor televisivo; "Vaya, eso es cualquiera cosa, dirá usted", pero no es así. No hay nada mejor que bañarse, salir de la cama y aunque sea por una pendejada, volver a sonreír. Hasta reabrí la red social para espiar a mi prima, el engendro del partido nacional socialista alemán, sin sentirme amargada por su alegría.
Mi querido lector, si no me equivoco, por fin salimos del hoyo.
¡Es que le dio su dinero a los pobres!
Empiezo a preguntarme si la Sra. Doc tendría razón y el problema es un desequilibrio químico en mi cerebro. Creo que tengo ganas de usar flores en la cabeza y vestidos con grandes vuelos. Oh, claro, está lloviendo. ¿Qué más da? Como diría Bob Ross, vamos a poner otro arbolitos feliz por ahí, qué diablos. Son puros detalles.
miércoles, 6 de julio de 2011
Libro y expediente
Considerando que a mis leprosos les daban arsénico, guano (¿huano?) y tarántulas machacadas como medicamentos, no me sorprende que se fugaran todo el tiempo. Al principio pensaba "¿Por qué escaparse y dormir en el campo si tienen cama y comida gratis en otro lugar?¿De veras es por bebedores y libertinos como dice las personas comisionadas siempre?"
Ahora lo entiendo todo, entre los sudoríficos, el arsénico, el mercurio, el excremento de pájaro y los toques electro-magnéticos yo también me hubiera echado a correr. “No me curen, de veras, estoy bien, iré a morir allá afuera”. Lo peor es que aquellas personas de veras tenían buenas intenciones.
Este triste mundo está lleno de metidas de pata que empezaron con buenas intenciones.
lunes, 4 de julio de 2011
Dubliners - the Octopuss jig (personas elegantes y talentosas)
¡Y ahora un poco de alegría y afro irlandés!
La saga de Rito-san
Menos de 20 minutos en compañía de mis tías un sábado por la tarde y todavía no se pasa el malestar. Es inevitable sentirse derrotado al final del cuento. En algún momento tengo que aceptar que nunca tendré mi final de teen movie, ese donde el anti-heroe poco interesante y nada triunfador sale reivindicado ante el mundo gracias a la constancia de su buen corazón. No va a pasar, debería, pero citando a Bender en The breakfast club: "The world is an imperfect place".
Imagínese usted la escena final de película, el underdog del cuento, el flaquito por el que nadie apostaría 3 pesos, está a punto de darse por vencido, mientras que el grandote y fuerte celebra su casi victoria recibiendo la adoración de su público. Lo ideal sería que el flaquito se calmara, recobrara fuerzas y de un madrazo ganara la pelea, como al final de Karate Kid. Nadie tenía fe en Daniel-san, pero en un momento de concentración, toda la sabiduría del Sr. Miyagi rinde sus frutos y Daniel descubre que el señor tenía buenas razones para hacerlo parecer un idiota durante sus prácticas en la playa. Después del patadón gana el concurso, se queda con la güera que estaba fuera de sus ligas y es reivindicado ante la sociedad que tan poco lo estimaba.
¡Ganó el underdog!
Todos somos felices.
Lo malo es que en la pelea mítica que libramos contra las tres arpías, nunca gana el debilucho. Al final, el pescador huérfano de parentela desconocida no mata a nadie y definitivamente no regresa al pueblo que lo quería linchar para reclamar el trono y casarse con la princesa. Termina en algún rincón, esperando a los aldeanos que lo persiguen con antorchas, pensando: "Soy una persona tan terrible que es más fácil querer a Hitler que mí". Nótese que con Hitler me refiero a mi prima, a.k.a. Paula la nazi, que parece que se la está pasando padrísimo en la India y nada más para no ser testigo de su felicidad me resisto con todas mis fuerzas a revivir la red social que tanto trabajo me cuesta mantener bajo tierra. Me llama la maldita, quiero ver pero no quiero que me vean, es terrible. ¿De verdad quiero ver? No, mejor no.
¿Qué fue? ¿De dónde vino la devastación? No sé, supongo que ceder a las mentiras y los chantajes siempre es molesto (daña la autoestima) pero una cosa es que hagan lo que se les hinche la gana con mi tiempo y otra que haya estado a punto de dejar a Rito solito, encerrado en el coche en el estacionamiento de una plaza hasta casa de la chingada nada más por consecuentar los caprichos de una mujer que no puede evitar recordarme lo mucho que me odia cada vez que me ve. ¿Qué es lo peor? La burla sutil o el desinterés absoluto. Carajo, hace muchos meses que no me ven, no van a preguntar siquiera "¿qué andas haciendo?" No, porque eso significaría dirigirme la palabra y eso sería como bajarse de sus enormes tacones (sea lo que sea que signifique eso, ya ni sé).
¿Pa' qué voy? Por lo general no lo hago, pero a mi me dijeron que íbamos a ver a mi abuela a casa de mi tía, nada más. "¿De veras no van a estar mis tías?" Pregunté ingenuamente pensando que me iban a decir la verdad, as if! Me dijeron que no, para nada, hasta me podía llevar a Rito que últimamente parece que no se puede quedar solo porque le da por escarbar macetas, embarrar tierra y marcar nuevos territorios por todas partes. Una hora de camino y mucha lluvia después, entro a la habitación y... oh sorpresa! ¡Estaban todas juntas!
El primer problema fueron los enormes perros que había en la propiedad. Pregunta: ¿es mucho problema esterilizar a sus animales? Es muy desagradable tener que correr con mi hijo en brazos porque por alguna extraña razón unos mastodontes lo ven chiquito, vulnerable y creen que pueden abusar de su inocencia.
Como si la incomodidad no fuera suficiente, Celeno, la que se supone es mi madrina de bautizo, decidió que a huevo íbamos a comer, con todo y aguacero. Yo no quería ir pero no nos iban a dejar ir así tan fácil. No ayudó el que Celeno repartiera regalitos y recuerdos a todo mundo, en mi cara, menos a mí. Es lo que hace siempre para recordarme que no le agrado, aparte de no voltearme a ver y evitar dirigirme la palabra.
Sugerí pedir algo pero se hizo caso omiso de mi opinión y se decidió que a huevo íbamos a salir... entonces intenté apelar a la ayuda de mi madre pero no sirvió de nada.
Pensé, en contra de mi mejor juicio, que podía creerles cuando dijeron que era "una plaza abierta, te dejan tener al perro en la parte de afuera"... pero cuando llegamos, lo primero que vi fue un gran letrero de esos donde se prohíbe la entrada a animales.
Me engañaron... again.
Con Rito en brazos y un montón de coches haciendo fila dejé al pobre inocente en el asiento de atrás. Estaba aterrada, perseguí al valet parking para que me cuidara al pequeño perro, le pregunté si iba a estar bien, si me lo cuidaba, si podía bajar a checarlo y me dijo a todo que sí. Sospecho que el señor me dio el avión. Mientras, subí las escaleras en uno de esos estados en los que las manos tiemblan y a pesar del aguacero el enojo sube la temperatura y comienzan a picar los ojos que amenazan con ponerse a llorar del pinche coraje. Seguía temblando y con muchos trabajos apenas podía apretar las pequeñas teclas de mi teléfono para preguntarle a mi hermana qué podía hacer. En otros detalles encantadores de la malvada Celeno, el restaurante que escogió era de carnes. ¡ERA UN PUTO RESTAURANTE DE CARNES! ¿En serio? Dando vueltas como loca esperando que llegaran mi hermana me dijo "diles que no y ya".
¡Era tan fácil! Me despedí de todas y les dije que me iba. Ahora que lo pienso fue lo mejor, si me quedaba, iba a sufrir la comida en pánico, preguntándome si Rito no intentaría brincar por la ventana y se me perdería en las calle de un zona desconocida para él y para mí. Entonces empezaría a beber y como la borracha rencorosa que soy terminaría soltando dos o tres mentadas de madre y al final del día habría causado un problema mucho más grande que el simple desaire de haberme largado en un principio. Las vi subir, todas igualitas y resistí la tentación de gritar. Ni modo, a despedirse y no aceptar un argumento más. Si su adversario se pone necio, sea usted más cortante, más agresivo y aviéntese directo al abrazo de despedida. Corrí escaleras abajo rumbo al estacionamiento hasta que llegué al pequeño Rito. El pobre estaba muy confundido pero sobrevivimos. Lo logramos.
¿Por qué putas le fallaría a Rito? Tenemos un trato. Confía en mí, no puedo dejarlo encerrado un montón de horas en un coche, sin agua, sin comida y sin saber qué diablos estaba pasando. "Soy una bruja, una cobarde y una bruja" le expliqué a Rito que en toda su generosidad me perdonó. La mayor diferencia está en que Rito no me puso condiciones para aceptarme, mientras que las mencionadas hijas de Taumante, jamás han estado dispuestas a otorgar la más mínima amabilidad (ya no digamos afecto) sin un montón de requisitos previos. ¿De eso se trata? ¿Se supone que uno pase toda su vida haciendo méritos, pidiendo aprobación, cumpliendo expectativas, reuniendo condiciones? Ahí estoy yo, haciendo mi mejor esfuerzo, para que en el momento en el que me de la vuelta puedan hablar mal de mí hasta cansarse.
Y mientras, Rito estaba sentadito en el asiento, con la lengua de fuera, esperándome. No señoras, ahora sí no.
Lo que me hace sentir mal es pensar que estuve a punto de dejarlo encerrado en el coche, sabiendo lo peligroso y cruel que es, por culpa de los caprichos de una mujer a la que no le importo nada. Y ya ni mencionamos el detallazo que tuvieron (las que sí me concedieron la gracia de su atención) al recordarme que "no quieren ver el drama que voy a hacer cuando se me muera el perro".
Tienen razón, voy a hacer un drama, voy a sufrir un chingo y me voy a retorcer y tal vez me ponga igual de mal que cuando se nos fue el pequeño Gufildro. Lloraré, dejaré de dormir, andaré vagando, abandonaré temporalmente la facultad, me esconderé en el museo de arte moderno mientras decido si no será una estupidez cambiarme de carrera y empezaré a beber hasta vomitar moraditos en alguno de los circuitos de Satélite a horas extrañas de la noche... pero no veo la necesidad de recordármelo ahorita.
Precisamente porque me queda poco tiempo, tal vez unos tres años más, quién sabe, no tengo la menor intención de fastidiar ni un minutito de la vida de Rito.
A lo mejor en él está el final feliz de la teen movie. ¡Rito le ganó a los güeros de Cobra Kai!
¡Qué bonitos son los finales felices!
viernes, 1 de julio de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








