Mostrando entradas con la etiqueta Dios me va a castigar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios me va a castigar. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de marzo de 2012

En un aniversario de la noble Corporación

No sé por qué diablos me estoy despertando a las seis de la mañana cuando ya me había acostumbrado a dormir desde las once hasta las diez de la mañana o más, pero eso no es lo que importa. Llevo una hora arreglando lo que tengo que mandar en chinga loca y seguramente no debería distraerme pero una de mis ex-compañeritas de primaria salió como "Chika no sé qué" de un Estado y tengo que hacer un comentario al respecto:
¿En serio? ¿en serio estás orgullosa de salir exhibiéndote en shorts y ombliguera en un periódico dominical? Bueno, ahora mi vida no se ve tan vergonzosa, al menos puedo decir que no soy del todo una fracasada, con todo y mis pobres esfuerzos de historiadora freelance (desempleada, si me pagan 60 pesos la página seré feliz) y mi bebida espirituosa en el desayuno. Por otro lado ¿cómo diablos sales de "chika" del equipo de futbol de un Estado en el no naciste? Yo te conozco, fuiste a mi fiesta de cumpleaños ambientada con Pocahontas, me acuerdo de ti, es más, me acuerdo de que Miss Crawford y yo ideamos un juego donde los indios masacrábamos a los colonos y que tú estabas en el equipo de los ingleses y no te gustó la persecución. ¡Eres sateluca, me consta! Ahora, ponte algo de ropa y verte a esconder con tus papás. Me das pena.
Sinceramente.
Jimena

Ahora sí, puedo seguir trabajando.

jueves, 25 de agosto de 2011

Cualquier otra cosa

¿Qué diablos pasa con el remordimiento/arrepentimiento? Es que no puedo evitar pensar que me equivoqué horriblemente y ahora ya no hay marcha atrás. ¿Les he contado que decidí ir a la UNAM cuando tenía 15 años? Fue culpa de la impresión de la huelga. Ojala no me hubiera enterado de nada, ojala nunca hubiera ido a Mineria, ni a CU, ni a ningún otro lugar con parafernalia azul y oro de cualquier tipo. ¿Qué pasó? No sé, pero creo que fue una gran equivocación, una especie de matrimonio a fuerzas.
Podríamos dejarlo todo ahí pero este blog no cumpliría con su función terapéutica si no agarráramos en él una bonita dinámica de consulta psiquiátrica.
¿Qué pasó? ¿Cómo diablos pasó? Durante toda mi vida creí que sería arqueóloga, pero recordemos que para eso me debí haber ido a la ENAH y creo que al momento de considerarlo seriamente lo descarté, no sé bien por qué razón. Creo que es el asunto de los números y esta incapacidad mía para concebir espacios y cosas de ese tipo. Ya saben, demasiada preocupación con los cálculos y los terrenos. La parte graciosa es que intentando ser un adulto consciente y responsable metí la pata. "Vaya, este es el momento en el que dejo de soñar como si tuviera 4 años y considero mi vida seriamente". Ahorita me atacó un recuerdo: Miss Crawford y yo jugábamos a las egiptólogas en su casa, teníamos una cajita, un comic de Barbie en Egipto y un par de guantes de latex. No se nos ocurrió conseguir más y al final ella se puso uno y yo el otro. ¿Qué edad tendríamos? Unos seis o siete años, tal vez.
Había olvidado eso. Ni si quisiera se me ocurrió mencionarlo cuando mi papá me llevó a ver a su amiga, una señora de literatura para que me diera una plática vocacional. El responsable material de mi existencia creyó que sería buena idea porque me vio desconcertada y supuso que me podría encaminar. Me gustan los libros, es cierto, pero hay una enorme diferencia entre ponerse a llorar porque Eugenia Grandet sufre muchísimo o porque Leni se subió en una bicicleta y se fue a buscar a Boris, el flaco y encantador Boris, en la Alemania de la posguerra sólo para encontrarlo bien muerto y enterrado, y meterse a estudiar "literatura". Hasta la fecha, de literatura no sé un carajo y quiero que se quede así.
"Yo sólo quiero estudiar aquí", le dije a la señora, la carrera era lo de menos. Al final la  charla de orientación vocacional terminó siendo una cosa del tipo "estudiar letras es muy bonito" con la que me quedé muy convencida. ¿Qué diablos me pasó por la cabeza? Supongo que ahí podemos encontrar la serie de errores originales. 1° error, creer que podía ir a la UNAM, ahora puedo ver que no estamos hechas la una para la otra. 2° error, aventarme a lo pendejo sobre una carrera de la que no sabía nada, 3° ser yo, en general.
Ahora que lo veo, no tenía oportunidad. ¿A quién se le ocurre meter a una persona con fobia social y un montón de problemas de ansiedad en un medio ambiente repleto de gente completamente desconocida al otro lado de la ciudad? No sé qué tanto se suponía que ayudara el medicamento, pero se necesita un buen número de años para ir corrigiendo el problema poco a poquito y recordemos que empecé a ver a la Sra. Doc casi al mismo tiempo que entré a la universidad. ¿Así de golpe? No tenía sentido.  En mi defensa diré que en esa época tenía mucha fe en que el problema no era yo, creí que era Satélite. 
¡Sorpresa! Me equivoqué. Estaba aterrorizada, la gente del sur me inhibía de una forma terrible, no entendía nada en las clases y aunque mis amigas me hacían compañía a veces, no podían estar siempre ahí, y sin ellas, me sentía todavía más perdida. En esa época las vi alejarse lentamente. ¿A quién se le ocurrió semejante cosa? Ahora entiendo lo fácil que se me hizo retraerme más y más hasta colapsó todo el asunto. "Hablar", es tan fácil para las personas que no lo puedo creer, me gustaría que un solo día padecieran nauseas y temblor en el cuerpo por tener a más de tres personas alrededor oyendo. Les juro que lo intentaba pero no podía hablar, era como estar ronco, como estar afónico o cuando estás soñando y de repente quieres gritar pero estás paralizado y la voz no sale.
¿Qué debí o pude haber hecho? Lo cierto es que no puedo creer que me quedé, en otra carrera, la que debí haber elegido desde el principio, pero me quedé. ¿Por qué diablos no me metí a Historia en un principio? ¿Por qué no me fui a estudiar cualquier otra cosa en cualquier otra parte? Ayer veía una vacante para ser ambientador en no sé donde, pagaban bien y pedían decoración de interiores o afín. Carajo.
La verdad es que es divertido y bonito estudiar cosas coloridas y antiguas, pero supongo que a estas alturas del partido, los mitos celtas y los dibujines cretenses no me sirven de un carajo. No sé por qué será que a últimas fechas recuerdo todos esos años con pesar y desagrado, como cuando te acuerdas de una enfermedad pasada, un envenenamiento o intoxicación. Nada mas de pensar en el asunto, las nauseas regresan. No tengo justificación. Supongo que no entendía bien cómo estaba la carrera y en general confundí las dos cosas. ¿La orientación vocacional es tan mala en todas las escuelas o es exclusiva de los establecimientos religiosos? Las viejas del departamento de sicología de la que era mi escuela me mandaron a estudiar arte o diseño... ¿qué?
Me acordé de todo el asunto porque caminando con mi madre en la tarde se acordó de la vez que dejé el registro que necesitaba para hacer el examen de admisión a la escuela de arte aquella. Llegué con Jane al examen y cuando hacíamos fila me di cuenta. Oh, ni modo, me eché a correr de regreso a la Facultad.  La verdad es que no quería intentarlo seriamente. Soy necia. Tenía que terminar. ¿Ya mencioné que soy necia? Cuando era joven, ese era uno de los defectos que más le molestaban a mi madre de mí.
Supongo que no pensé en qué haría después. No tengo estómago para esto, de verdad. Debí haber sido más práctica. Ay, la juventud soñadora, alguien debería decirles que no se den esos lujos de creer en cosas.
Hoy, sentada en el pumabus, veía a los estudiantes y tenía muchas ganas de decirles dos cosas:
1.- Huye ahora, corre, consigue una carrera de verdad que no te condene a dar clases y te pague lo suficiente para poder pagar una renta alguna vez. No te engañes, el amor a algo no te salvará de nada y de todos modos, alguien se pasará el resto de tu vida tratando de pisarte para sentirse mejor con ellos mismos.
2.- Eres un hombre, vístete como uno y ve a quemar esos skinny jeans que sospecho te robaste del closet de tu hermanita quinceañera. ¡Ahora!

Quiero pensar que si saco el título en algún futuro lejano podré darle sepultura a todo el asunto. Como los familiares de las víctimas de los asesinos en serie que no pueden descansar tranquilos hasta que hayan condenado al maldito o les hayan regresado los cadáveres para darles santa sepultura. En cuanto salga de la Facultad podré dar por terminada toda relación con la universidad. 

Adiós Universidad, mi antiguo amor, desearía de todo corazón no haberte conocido.

lunes, 22 de agosto de 2011

Regresar siempre es horrendo

Estimado Sr. Coordinador:
Me debe usted 100 pesos de gasolina y una compensación por lesiones emocionales. ¿Sabe usted lo espantoso que fue el ataque de nervios que me ocasionó el tener que entrar a la coordinación a pedir otra vez lo que usted ya me dijo que era "absurdo", sin más armas que un poco de esperanza y una cartita de mi asesora/jefa? Espero que los asuntos que estaba atendiendo quién sabe dónde hayan sido de verdad importantísimos y se conviertan en vehículo de un montón de desgracias, que lo cachen en alguna movida fraudulenta, publique usted algo tan malo que ni toda la arrogancia del mundo pueda salvarlo de la ignominia pública... y ya que estamos en eso, que lo atropellen de una vez para acabar con su miseria. Así de bondadosa soy.
Gracias.

viernes, 19 de agosto de 2011

Grandes botas

No sé si me siento reconfortada. Mrs. Boss es encantadora como siempre, hoy no tuve que sufrir a los imbéciles del servicio social, vi un pedacito de Cinco de chocolate y uno de fresa con Marina y después pasé un par de horas con Miss Crawford, quien asegura que no soy la peor persona del mundo y que tampoco soy un criminal, sólo soy muy estricta conmigo misma. No se crea, hay muchas cosas que me desconciertan, en cierta forma es como una especie de ajuste. Realmente las coincidencias no son muchas, casi ninguna, me siento contrariada varias veces, también sorprendida por encontrarme con escalas de valores, antecedentes y bagaje que no entiendo ni comparto, que incluso a veces me ofende o preocupa, al mismo tiempo que extraño el sentirme reflejada y comprendida de forma automática, pero agradezco el rescate. A veces me pregunto si lo podré sostener, qué tendré que sacrificar y qué cosas me impedirá, pero al final, sentirse aprobado se vuelve espantosamente necesario. Un poquito de aprobación para reunir valor y poder seguir con sea lo que sea que traiga este asqueroso mundo es indispensable. ¡El mundo es peor que yo! A lo mejor soy mito.
Ay, no puedo evitar hablar y hablar con Miss Crawford... por favor Señor que no se vuelva en mi contra algún día, sabe mucho, sabe casi lo mismo que ustedes, mis queridos lectores, que espero que tampoco se vuelvan en mi contra y usen la información para destruirme. ¿Qué diría Mrs. Palmer si supiera que ustedes saben de su libertinaje, que les he contado de sus actividades cibernéticas, por ejemplo? I'm such a bitch! I'm a traitorous bitch!
Dios mío... ¿por qué la gente no vive con esta nausea y angustia? Ah, claro, no están enfermos.
Sobre el señor de la barba de Madero creo que el desagrado es irreversible. A estas horas, todos los habitantes de aquel lugar ya son lejanos. También ver gente en la calle y el metro se siente raro, es como ver la tele. ¿Tiene sentido? Ya no sé.
¿Notan mi absoluta confusión? Y eso que la opresión en el pecho y el estómago ya pasó. De todos modos, anoche encontré la solución. Dormí con una almohada en el estómago, para suprimir el dolor de nervios en el estómago. Se calmó un poco la opresión en el pecho. Lo malo es que se va una angustia y llega otra nueva. Todas inventadas.
Dios mio, todo en este mundo está bien, pa' mí al menos. Mrs. Boss me regaló un libro, me dio pena pedirle que me lo dedicará, es que estaba la señora usuaria de la otra vez y los señores del archivo, entonces como que me intimidaron, después de un poco de búsqueda encontré el regalo perfecto para Jane y escuchaba en la tarde todo aquello de la ley animal que suena demasiado buena para ser verdad. ¿De veras, de veras no juegan con mis sentimientos y es posible refundir a un hijo de puta en la cárcel o sacarle 60 000 pesos si tortura o maltrata a un animal? Es que uno ya no puede confiar en nada.
Como parte de la tensión en el archivo, el señor de la barba de Madero le hacía burla al otro señor por estar trabajando en viernes. "¿Quién te cree?" y después volteó y dijo "nomás Jimenita, por crédula". Como dije en la mañana y repito ahora: "Lo que pasa es que tengo un gran corazón y quiero pensar lo mejor". 
Por supuesto que no voy a pensar lo mejor, pero puedo intentarlo. Sobre el corazón, debo tenerlo porque recordemos que Rito es todo mi corazón. 


lunes, 15 de agosto de 2011

Total

¿Se puede vivir ahogado en culpa?
¡CULPA, CULPA, CULPA!
Cuando no pueda descansar y el malestar se vuelva inaguantable, quedan tres recursos para ir sobreviviendo los días hasta que todo regrese a la normalidad:
1.- No lea libros nuevos, es más, aléjese de cualquier cosa que no haya leído al menos unas 5 veces. La elección de emergencia fue Drácula... es bueno saber que hay algún ser en la tierra que es peor que yo.
2.-Evite a la gente, aunque haya tenido la idea de que tal vez un poco de compañía humana podría hacerlo sentir persona de nuevo, le advierto que no va a funcionar. Por eso me fui por la perra que vive con mi abuela y caminé con ella hasta el veterinario del afro. ¿Sabe usted cuánto caminamos? desde las once hasta la una y media. Ayudó que el veterinario nunca llegara (¿por qué? quién sabe) y yo tuviera que seguir caminando con ella para hacer tiempo. ¿Usted cree que la perra me juzga, me reclama o me reprueba? No, ella mueve la cola y me abraza. Un señor pasó por la puerta del veterinario, la vio y le dijo "gorda". No se inmutó.
3.- Duerma... sí, fue increíble, pero el agotamiento funciona. Tome una siesta, en el maravilloso mundo de los sueños la culpa desapareció momentáneamente.

Y ahora, como paso final en la solución, hacemos de cuenta que aquí nadie pasó tres días en crisis de ansiedad y que sólo he tenido unos días malos producto de no salir de mi casa. Preparé una lista de referencias para regresar al archivo y en cuanto corra para alcanzar el vagón del metro todo habrá vuelto a la normalidad. Aunque me molesten, aunque no me paguen y la investigadora del lunar en la cara me haga burla hasta cansarse, al menos me sentiré persona otra vez. 

Esperemos que mañana todo haya mejorado... y si no, los veo al ratito con otra queja.

jueves, 4 de agosto de 2011

El olvidado arte de escupir veneno

En una serie de eventos extraños volví a ver a Mrs. Weston y me contó un montón de cosas interesantes. Entre ellos podemos mencionar la próxima boda de "la Gollum". Si, así es, la Gollum (la Burns, etc., esa persona que odio tanto) se va a casar en diciembre. No es que yo me quiera casar pero tampoco quiero que se casen los demás.  Claro, se casa con un persona de lo más chafa, pero se casa y me molesta porque la odio y no quiero que sea feliz (pero soy una gran persona muy en el fondo).

Querida Gollum:
Recuerdo que fuimos amigas, o al menos eso nos vendiste a todas. ¿Fue por estar en uno de esos momentos vulnerables de la adolescencia donde uno se pega a lo que sea para sentirse un poco más acompañado en un ambiente hostil? Probablemente, eso no evita que al correr de los años mi desagrado por ti se haya hecho más sólido y más racional. No tiene nada que ver con los pueriles insultos con que me adornaste un par de correos que comenzaron inocentemente, al menos de mi parte. Lamento que te hayas sentido ofendida por mi negro sentido del humor pero siendo honestos nunca tuvimos nada que ver la una con la otra. Como diría un amigo de mi hermana: "Yo tan Bulgari y tú tan vulgar", no había forma. Espero que sigas sintiéndote fea. La cara que te cargas fue una grosería del señor y ese cabello de escobeta tan difícil de manejar tampoco te fue nunca de gran ayuda. Ni modo, supongo que ni siquiera el día de tu boda sabrás lo que se siente levantarse y ver una imagen agradable en el espejo. Espero que pases el resto de tu vida sabiendo que te conformaste con el primer pelado que se te atravesó y que sufras por siempre todo tipo de frustraciones, como es tu costumbre. Cásate. Entra al maravilloso umbral de tu nueva vida preguntándote de qué te perdiste, por qué no encontraste nunca esa validación social que tanto buscabas. Y cuando organices tu boda te suplico que no olvides a esas amigas que te han acompañado en el difícil camino de tu vida. Ponle el mejor vestido que encuentres a la "muerto-fresco". Piensa que la pobre tiene cuerpo de boiler y está difícil que algo se le vea bien, aunque pensándolo bien, aprovecha que es la mujer más fea que ha visto la humanidad para sentirte bonita y especial en el día más grande de tu vida. Disfruta enormemente tu éxito. Te deseo lo mejor.

Queda muy tuya.
Jimena

(Por este tipo de cosas me va como me va)

martes, 2 de agosto de 2011

Algo me saben

¿Han sentido la tentación de abusar verbalmente de un testigo de Jehová? Yo sí... pero al final nunca lo hago porque a pesar de mi mal corazón algunos me conmueven. Creo que nada más he sido malvada dos veces. La primera fue cuando regresaba a mi casa del salón de belleza. Me acababa de hacer pedicure y caminaba tranquilamente cuando me interceptó una señora con una pregunta: ¿tú lees la Biblia? En esa época estaba en pleno furor luterano y me dio por discutir alegremente con ella hasta que se hartó y me mandó al diablo. En otra ocasión extraordinaria (seguramente también influenciada por ese monje tan encantador) me dio por discutirle la linea de apertura a un par de señoras que llegaron a tocar hasta mi casa. En mi defensa diré que fue su culpa porque empezaron mal, fue hace más o menos un año, cuando estaba en una de esas épocas especialmente destructivas donde todo es confuso y el dolor de corazón suprime toda posibilidad de controlar las emociones. Insisto, ella empezó mal. Le dio por recordarme que Dios decía en la Biblia que había puesto a los animales sobre la tierra para que nos sirvieran y nos alimentáramos de ellos... wrong move lady!
Aparte de esas dos señoras tengo la mala costumbre de seguirles la corriente. Es que, son señoras, viejitas encantadoras que quieren regalarme folletos y lavarme el cerebro. ¿Cómo no las voy a apreciar?
Hoy que me arrastraba con trabajos hasta la última hoja del capítulo 4, tocaron a la puerta otras vez. A pesar de mi paranoia natural, vi a dos señoras y un niño con sombrillas y no me pude resistir. Efectivamente eran inofensivos testigos que hoy traían un tema especial: ¿Tiene propósito la vida? En estos tiempos tan malos, parece que mucha gente está perdiendo el sentido de la vida, no saben cuál es su lugar, a dónde van o para qué sirven y de eso se trataba la revista que me regalaron.
¿Pues qué me saben?
No, no tengo propósito alguno en la vida, me conformo con ir pasando el tiempo, a veces con más éxito que otras. Hace un par de días por ejemplo pasé varias horas de hilaridad inexplicable, me decía cosas a mí misma y me reía y se las decía a Rito y me reía otra vez, fue como estar muerta de risa sin gran motivo. Ayer, por supuesto, todo regresó a la normalidad.
"En estos tiempos en que hay tanta depresión y problemas" decían las señoras. Yo sonreí, fui linda y les prometí que iba a revisar el material. 
Cerré la puerta y regresé a la computadora. Todo iba a estar bien. De todos modos, el esfuerzo de fingir que soy una persona por unos minutitos fue demasiado y aunque sé que debería ir al archivo mamón uno de estos días (me pasé por el arco del triunfo anotar claramente el expediente en un par de cosas y de plano ya no sé qué me pasa porque yo no hacía eso) prefiero no salir. Otro día, uno de estos días. 
Al archivo familiar no voy porque me siento estafada. De plano no veo que me quieran pagar y mis ahorros se desinflan un poquito más todos los días. 
¿Qué diría mi horóscopo?
"Tendrás que enfrentarte con alguien que tiene poder profesional sobre ti, ya sea tu jefe o el dueño de la empresa. Quizá quiera imponerte más trabajo, sin paga extra; pórtate amable y sensible, pero firme en cuanto a tus horarios y decisiones".

Ay mi querido horóscopo de tabloide, no me quejo de la falta de paga extra, me quejo de la falta de paga y párale de contar. ¿Ven amigos testigos de Jehová por qué me quedo con el catolicismo pasivo? ¡Siempre hay un santo para cada desgracia! A estas alturas debería irme a visitar a San Judas Tadeo... mi pago ya cuenta como causa imposible.

jueves, 21 de julio de 2011

Que Mr. Woolsley me defienda

Querido lector, le suplico que me acompañe un momentito en lo que el corazón regresa a su lugar. Casi, casi, casi nos cachan a todos. En realidad yo no tengo nada que ver, lo único que he hecho en toda esta situación ha sido funcionar como cómplice.
Por eso le pedía que cantáramos un poco de musiquita cursi. Todo esto en ocasión de la red de mentiras que se va echando a perder por culpa de una llamada indiscreta, un error de cálculo, una madre que sospecha y una hermanita menor que intenta cubrirlo todo con más mentiras porque a pesar de todo se resiste a soltar la sopa. Bueno, no, he guardado otros secretos antes y los sigo guardando, no es tan difícil y técnicamente hablando no es la primera vez en general, pero creo que sí lo sería en favor de mi hermana. Ya la delaté demasiado cuando ella era adolescente y yo una escuincla de 8 o 9 años que le creía a mi mamá que toda la verdad se me veía en la cara y terminaba confesándolo todo: Sí, sí, estuvo viendo telenovelas y Beverly Hills cuando ustedes no estaban a pesar de que se lo prohibieron y le dijeron que no podíamos ver tele a esas horas. ¡Ella fue, ella fue!

No señor, ya no, me controlaré. Tengo que recordarlo; "no tienen pruebas, no tienen pruebas". Y si se hunde este barco caemos todos, ratas incluidas. Ya sabe usted, animales y niños primero.

martes, 19 de julio de 2011

Problemas de etiqueta

Momento incómodo y confuso del día: La crisis de la conexión. No sé qué diablos pasa pero el archivo elegante que me daba miedo (ya no) anda muy concurrido.  De pronto, mientras me ocupaba a medias, mal y sin poner atención, de lo poco que quedaba del volumen de mi hospital llegó un personaje de largos cabellos muy al estilo "sencillez voluntaria en honor a mis venerables ancestros". ¿Cuál? Quién sabe. Lo que me causa conflicto del personaje, y en general de todos los de su tipo, es que estén tan peinados. Un hombre que se deja el pelo largo casi a la cintura sólo debería hacerlo porque de veras le importa un carajo el asunto como para ocuparse de él, no se supone que se haya cepillado cual princesa frente al tocador cien veces en la mañana y cien veces en la noche. Por eso, el que su coletita esté perfectamente peinada me parece reprobable. Me recuerda al cretino, ese profesor que  usaba la palabra "patético" con demasiado entusiasmo en su asquerosa clase. Uno de esos acomplejados que como siempre quiso ser popular cuando lo agarraban de puerquito en secundaria esperó un tiempo prudente para que las glorias de la Academia (con mayúsculas) lo hicieran mejor que los demás y pudiera convencer a los jóvenes más afortunados que él de lo mucho que quieren ser sus amigos a costa de unos cuantos insultos que bien valen la pena.
El punto es que este señor de mediana edad, mala actitud y sedosa cabellera llegó tarde. Lo admito, yo también llegué tarde, pero considerando que yo nada más fui para escapar un poco de la tensión que causa la ausencia de Flor en la vida de esta casa, tengo justificación. Como sea llegué antes que él y otras personas regulares que por lo general no se sientan hasta el fondo, en el rincón obscuro que me gusta a mí —y que probablemente me está jodiendo la vista— pero hoy no les quedó otra opción. 
Ese señor llegó  y como no encontraba donde conectar su computadora de repente se fue a buscar a la señora del archivo que llegó uno de esos conectores múltiples y se pusieron a comparar las conexiones y a desconectarle el cable a la señora de los tacones molestos que estaba junto a mí pero no servía y de repente algo había salido mal mientras que yo los observaba y me preguntaba "¿debería decir algo considerando que yo tengo una extensión?" ¡Por supuesto que no!
Tampoco me preocupó la vecina de los tacones, la verdad es que se me hizo una completa desconsideración que se largara a comer y dejara ahí el material y la computadora prendida como si nadie necesitara esa silla. Se largó como dos horas con el novio mientras seguía llegando gente a la que tenían que acomodar apretados en la mesa del catálogo, fue una barbaridad. Y azoto mi abanico para abrirlo y poder recuperarme del escándalo que me causa semejante comportamiento.
Soy más feliz siendo abiertamente desagradable. No, no tengo que sonreír, ni ser amable. Es mi extensión, deal with it. Luego, corrí para apropiarme de un asiento en el metro y me sentí realizada cuando gané. Tranquilos, no se lo robé a una viejita, ni a una monja, era una de esas escuincla alternativas que todavía es suficientemente joven como para aguantar el viaje de pie. Hey, yo soy una persona mayor y como tal exijo consideraciones. 
¿Qué van a hacer? No pueden hacerme nada, tengo agua de San Ignacio.

domingo, 17 de julio de 2011

Un poquito de valeriana

Tengo un problema con Mrs. Palmer (Ja! ¿nomás uno?). Perdone usted, ando algo dispersa. Me mandó una invitación a una colecta de alimentos para albergues... y ya ve usted que parece que no nos podemos resistir a esas mamadas. Por supuesto, yo no tenía planeado responder si iba a ir o no, me hice mensa y ayer me arrastré fuera de la cama para llegar al parque donde se suponía que iban a estar esas personas. No le dije nada, pero al recorrer todo el parque y no encontrar a nadie le tuve tuve que preguntar. ¡Es que no había colecta! Le mandé un mensaje para averiguar qué putas pasó y me salió con que no sabía, qué todavía no había podido ir. ¿Usted cree que tenía planeado ir? ¡No! Su amiga, la que la invitó estaba igual. ¿Se pasaron la invitación le pusieron que sí irían y nadie apareció? Creo que empiezo a dudar que a Mrs. Palmer le importe un carajo un solo animal en todo el mundo. Esa era una de sus muy pocas cualidades. ¿Me estaba dando el avión todo este tiempo? ¿Entonces por qué me trata como si me estuviera educando en el asunto? Ya era bastante molesto antes pero ahora sospecho que todo es parte de algún tipo e delirio o trastorno de la personalidad.  ¿Sabe usted que no le he mencionado que dejé de comer carne por puro miedo a que me quiera enseñar a cocinar? Es que a ella le salen mejor las verduras que a los chinos. Cuando lo dijo me abstuve de comentar que semejante aseveración me parecía ofensiva para todo buen buffet chino que se respete porque me aterró que cumpliera sus amenazas y cayera en mi casa a cocinar una vez a la semana. Su tía es mi vecina... no hay escape.
Lo que más me confunde es que se vea tan convencida. Sin que se lo pregunten siquiera ya está soltando el discurso sobre cómo es vegetariana desde los 10 años... ¿entonces por qué me acusó de estar anoréxica cuando teníamos 15 e intenté el asunto de vivir de verduras por primera vez? ¡Y lo hizo en pleno auditorio durante una conferencia de la semana de la salud! "Esa eres tú, por eso no quieres comer carne". No me quiero ni imaginar lo que habría pasado si alguien más (aparte de todo el salón) la hubiera escuchado. 
De ese tema no le vamos a hablar, por eso me hago mensa y no le digo nada.  Tampoco le mencioné las manifestaciones. No dudo que sería capaz de ir (siempre me reclama que por qué no le aviso) pero la desesperación por conseguir compañía para mi locura pro-animal (me gusta pensar que es temporal, se quitará en algunos años), no amerita el soportar semejante reto a la resistencia. Es que habla mucho del asunto y parece muy segura, pero... ¿por qué tiene un chihuahua comprado en lugar de un perro de rescate? Me siento estafada. ¿Me estuvo aleccionando sobre un tema que no le importa un carajo en realidad? No lo dudo. Y yo que siempre la dejo hablar. ¡Alguien debería golpearla!
Ahora lo que me aterra de esta mujer es todo lo que tiene en mi contra. No es un secreto que veo telenovelas religiosamente en mis tiempos libres pero si saca una sola vez más que veíamos DKDA a los 15 años, la mato. También tiene un cuento que escribí para alguna clase exactamente a la misma edad y que quién sabe por qué diablos se lo quedó ella. Ha de ser una mamada y una vergüenza ortográfica, igual que las tarjetas de su cumpleaños o el día de San Valentín que guardó. Bueno, de esas vergüenzas tengo muchas, el blog pasado estaba lleno de esas, creo que podría superarlo, pero me cae muy gordo que me esté restregando en la cara las pruebas materiales de nuestra amistad. Ella se cambió de escuela sin avisarme y dejó de contestar mis llamadas. Des repente se volvió una de esas personas que hacen fiestas con cerveza (antes de los 18 años... ¡ILEGAL!) y desapareció. A veces saludaba en msn... y eso es todo. Ahora saca sus cajitas de recuerdos y me restriega en la cara que durante un año fui su cómplice, en especial durante ese tiempo en el que se mandó cartas con un chamaco argentino que dejó de escribirle en cuanto le mandó una foto. Le dije que no se la mandara y no me hizo caso... ni modo. En una de esas cartas el susodicho le decía que se había quedado preocupado cuando le contó que se había peleado conmigo, porque sabía me veía como una hermana. Ja! Por favooooor. La parte encantadora es que hasta la fecha Mrs. Palmer cree que soy una persona que no soy, igual que Miss Crawford... y creo que hasta Jane también me desconoce a veces.  ¡Yo me desconozco! A últimas fechas, cada vez que me veo en el espejo, siento que ya di el viejazo.
Maldita sea. ¿Puedo matarla y enterrarla en el desierto?
Debí saber que todo era parte de una idea extraña del mundo y de ella misma con la que le gusta vivir. ¿Por qué la actitud de autoridad?  
Al final encontré la colecta hoy en la tarde, claro, en un momento incómodo de esos donde te saludan de beso pero se quedan mucho tiempo cerca y no sabes bien qué hacer, terminé abrazando a la señora que me recibió las croquetas y dándole las gracias por "los animales... y eso". Me cae de madres que tengo que ser la reina de la incomodidad y la torpeza social. La peor parte es que en mi precario estado financiero no compré gran cosa y creo que no llegaron muchas personas al asunto.  Ah, si tan solo se pudieran mandar croquetas por internet o teléfono. ¿Ya ve por qué necesito esclavos?  Ay no, pero qué pensamiento tan feo.

viernes, 15 de julio de 2011

5 cambios de estado

1.- Me divierte ver los procesos de separación romántica vía facebook; tengo que estar muy enferma.
2.- La estable relación adulta de la ex-compañerita de primaria que vivía en pecado con su señor novio ya chupó faros. Los pétalos de rosa en forma de corazón sobre la cama no garantizan el amor eterno... Ja! Who knew!
3.- ¿Cómo manejar el cambio de "en una relación" a "soltera"? Algunos lo esconden, otros se ponen agresivos muy al estilo de Lupita D'Alessio en Mentiras cuando descubre que Juan Ferrara le pone los cuernos (no me pregunten cómo diablos sé eso), se quejan de que todos los hombres son poco más o menos una bola de desgraciados y juran que pa' la próxima no les va a pasar porque "soy mujer como cualquiera, con dudas y soluciones, con defectos y virtudes, con amor y desamor"... o en el caso de Mrs. Palmer hacen un despliegue dramático de corazón roto en recuperación. Algo así como Celine Dion cantando "My heart will go on" de fondo. Mientras tanto, pasan los días esperando que el teléfono suene y el susodicho haya cambiado de opinión.

4.- El apoyo de los amigos siempre es abrumador: "Estamos contigo nena", "pa'adelante y sin mirar atrás", "todo pasa por algo". Y en sus casas, seguramente todos están botados de risa, como yo.

5.- Si aquella mujer no hubiera puesto "No quiero hablar del tema" no me habría dado curiosidad saber de qué no quería hablar, no me habría metido a ver qué había cambiado y jamas me habría enterado de nada, yo, una cuasi extraña. ¿Sufres? Fine, keep it to yourself! En especial porque lo más probable es que se reconcilien al otro día y lo único que haya quedado asentado es que se pelearon e hicieron un drama sin sentido alguno.

En caso de que haya pasado desapercibido, mi famosa fb rehab, se fue al carajo. Claro, cerré y clausuré casi todo para asegurarme de no darle método ni material a mis tías para destruirme, pero al menos una vez a la semana me tengo que enterar. No puedo esperar por el próximo derrumbe de la felicidad ajena, it's so much fun!! 

Estimadas parejas: Hoy tengo un granito de sabiduría para ustedes. Si han encontrado a esa personita especial que los complementa no la dejen ir. ¿Cuál es la posibilidad de que exista en el mundo otra persona que no les tenga asco? Realmente, ya fue un milagro que encontraran a alguien, no reten al destino. Mejor bendigan el billete y escóndanlo en su ropa interior para que no se los roben. ¡Es lo mejor!

Discovery Health me ha enseñado mucho últimamente, ya puedo convertirme en terapeuta de parejas.

lunes, 4 de julio de 2011

La saga de Rito-san

Menos de 20 minutos en compañía de mis tías un sábado por la tarde y todavía no se pasa el malestar. Es inevitable sentirse derrotado al final del cuento. En algún momento tengo que aceptar que nunca tendré mi final de teen movie, ese donde el anti-heroe poco interesante y nada triunfador sale reivindicado ante el mundo gracias a la constancia de su buen corazón. No va a pasar, debería, pero citando a Bender en The breakfast club: "The world is an imperfect place".
Imagínese usted la escena final de película, el underdog del cuento, el flaquito por el que nadie apostaría 3 pesos, está a punto de darse por vencido, mientras que el grandote y fuerte celebra su casi victoria recibiendo la adoración de su público. Lo ideal sería que el flaquito se calmara, recobrara fuerzas y de un madrazo ganara la pelea, como al final de Karate Kid. Nadie tenía fe en Daniel-san, pero en un momento de concentración, toda la sabiduría del Sr. Miyagi rinde sus frutos y Daniel descubre que el señor tenía buenas razones para hacerlo parecer un idiota durante sus prácticas en la playa. Después del patadón gana el concurso, se queda con la güera que estaba fuera de sus ligas y es reivindicado ante la sociedad que tan poco lo estimaba.
¡Ganó el underdog!
Todos somos felices.
Lo malo es que en la pelea mítica que libramos contra las tres arpías, nunca gana el debilucho. Al final, el pescador huérfano de parentela desconocida no mata a nadie y definitivamente no regresa al pueblo que lo quería linchar para reclamar el trono y casarse con la princesa. Termina en algún rincón, esperando a los aldeanos que lo persiguen con antorchas, pensando: "Soy una persona tan terrible que es más fácil querer a Hitler que mí". Nótese que con Hitler me refiero a mi prima, a.k.a. Paula la nazi, que parece que se la está pasando padrísimo en la India y nada más para no ser testigo de su felicidad me resisto con todas mis fuerzas a revivir la red social que tanto trabajo me cuesta mantener bajo tierra. Me llama la maldita, quiero ver pero no quiero que me vean, es terrible. ¿De verdad quiero ver? No, mejor no.

¿Qué fue? ¿De dónde vino la devastación? No sé, supongo que ceder a las mentiras y los chantajes siempre es molesto (daña la autoestima) pero una cosa es que hagan lo que se les hinche la gana con mi tiempo y otra que haya estado a punto de dejar a Rito solito, encerrado en el coche en el estacionamiento de una plaza hasta casa de la chingada nada más por consecuentar los caprichos de una mujer que no puede evitar recordarme lo mucho que me odia cada vez que me ve. ¿Qué es lo peor? La burla sutil o el desinterés absoluto. Carajo, hace muchos meses que no me ven, no van a preguntar siquiera "¿qué andas haciendo?" No, porque eso significaría dirigirme la palabra y eso sería como bajarse de sus enormes tacones (sea lo que sea que signifique eso, ya ni sé). 
¿Pa' qué voy? Por lo general no lo hago, pero a mi me dijeron que íbamos a ver a mi abuela a casa de mi tía, nada más. "¿De veras no van a estar mis tías?" Pregunté ingenuamente pensando que me iban a decir la verdad, as if! Me dijeron que no, para nada, hasta me podía llevar a Rito que últimamente parece que no se puede quedar solo  porque le da por escarbar macetas, embarrar tierra y marcar nuevos territorios por todas partes. Una hora de camino y mucha lluvia después, entro a la habitación y... oh sorpresa!  ¡Estaban todas juntas! 
El primer problema fueron los enormes perros que había en la propiedad. Pregunta: ¿es mucho problema esterilizar a sus animales? Es muy desagradable tener que correr con mi hijo en brazos porque por alguna extraña razón unos mastodontes lo ven chiquito, vulnerable y creen que pueden abusar de su inocencia. 

Como si la incomodidad no fuera suficiente, Celeno, la que se supone es mi madrina de bautizo, decidió que a huevo íbamos a comer, con todo y aguacero. Yo no quería ir pero no nos iban a dejar ir así tan fácil. No ayudó el que Celeno repartiera regalitos y recuerdos a todo mundo, en mi cara, menos a mí. Es lo que hace siempre para recordarme que no le agrado, aparte de no voltearme a ver y evitar dirigirme la palabra.
Sugerí pedir algo pero se hizo caso omiso de mi opinión y se decidió que a huevo íbamos a salir...  entonces intenté apelar a la ayuda de mi madre pero no sirvió de nada.
Pensé, en contra de mi mejor juicio, que podía creerles cuando dijeron que era "una plaza abierta, te dejan tener al perro en la parte de afuera"... pero cuando llegamos, lo primero que vi fue un gran letrero de esos donde se prohíbe la entrada a animales.
Me engañaron... again.
Con Rito en brazos y un montón de coches haciendo fila dejé al pobre inocente en el asiento de atrás. Estaba aterrada, perseguí al valet parking para que me cuidara al pequeño perro, le pregunté si iba a estar bien, si me lo cuidaba, si podía bajar a checarlo y me dijo a todo que sí. Sospecho que el señor me dio el avión.  Mientras, subí las escaleras en uno de esos estados en los que las manos tiemblan y a pesar del aguacero el enojo sube la temperatura y comienzan a picar los ojos que amenazan con ponerse a llorar del pinche coraje. Seguía temblando y con muchos trabajos apenas podía apretar las pequeñas teclas de mi teléfono para preguntarle a mi hermana qué podía hacer. En otros detalles encantadores de la malvada Celeno, el restaurante que escogió era de carnes. ¡ERA UN PUTO RESTAURANTE DE CARNES! ¿En serio? Dando vueltas como loca esperando que llegaran mi hermana me dijo "diles que no y ya".
¡Era tan fácil! Me despedí de todas y les dije que me iba. Ahora que lo pienso fue lo mejor, si me quedaba, iba a sufrir la comida en pánico, preguntándome si Rito no intentaría brincar por la ventana y se me perdería en las calle de un zona desconocida para él y para mí. Entonces empezaría a beber y como la borracha rencorosa que soy terminaría soltando dos o tres mentadas de madre y al final del día habría causado un problema mucho más grande que el simple desaire de haberme largado en un principio. Las vi subir, todas igualitas y resistí la tentación de gritar. Ni modo, a despedirse y no aceptar un argumento más. Si su adversario se pone necio, sea usted más cortante, más agresivo y aviéntese directo al abrazo de despedida. Corrí escaleras abajo rumbo al estacionamiento hasta que llegué al pequeño Rito. El pobre estaba muy confundido pero sobrevivimos. Lo logramos.
¿Por qué putas le fallaría a Rito? Tenemos un trato. Confía en mí, no puedo dejarlo encerrado un montón de horas en un coche, sin agua, sin comida y sin saber qué diablos estaba pasando.  "Soy una bruja, una cobarde y una bruja" le expliqué a Rito que en toda su generosidad me perdonó. La mayor diferencia está en que Rito no me puso condiciones para aceptarme, mientras que las mencionadas hijas de Taumante, jamás han estado dispuestas a otorgar la más mínima amabilidad (ya no digamos afecto) sin un montón de requisitos previos. ¿De eso se trata? ¿Se supone que uno pase toda su vida haciendo méritos, pidiendo aprobación, cumpliendo expectativas, reuniendo condiciones? Ahí estoy yo, haciendo mi mejor esfuerzo, para que en el momento en el que me de la vuelta puedan  hablar mal de mí hasta cansarse.
Y mientras, Rito estaba sentadito en el asiento, con la lengua de fuera, esperándome. No señoras, ahora sí no.

Lo que me hace sentir mal es pensar que estuve a punto de dejarlo encerrado en el coche, sabiendo lo peligroso y cruel que es, por culpa de los caprichos de una mujer a la que no le importo nada. Y ya ni mencionamos el detallazo que tuvieron (las que sí me concedieron la gracia de su atención) al recordarme que "no quieren ver el drama que voy a hacer cuando se me muera el perro".
Tienen razón, voy a hacer un drama, voy a sufrir un chingo y me voy a retorcer y tal vez me ponga igual de mal que cuando se nos fue el pequeño Gufildro. Lloraré, dejaré de dormir, andaré vagando, abandonaré temporalmente la facultad, me esconderé en el museo de arte moderno mientras decido si no será una estupidez cambiarme de carrera y empezaré a beber hasta vomitar moraditos en alguno de los circuitos de Satélite a horas extrañas de la noche... pero no veo la necesidad de recordármelo ahorita.

Precisamente porque me queda poco tiempo, tal vez unos tres años más, quién sabe, no tengo la menor intención de fastidiar ni un minutito de la vida de Rito. 

A lo mejor en él está el final feliz de la teen movie.  ¡Rito le ganó a los güeros de Cobra Kai!
¡Qué bonitos son los finales felices!

lunes, 27 de junio de 2011

Vista inexplicablemente borrosa

Otra marcha... parecida a todas, con la diferencia de que esta vez no la terminé. No llegué hasta el zócalo y fue triste. Mr. Bingley II debía ir a trabajar a las cuatro y la marcha empezó muy tarde. A las tres y media, apenas llegando a Bellas Artes tuvimos que buscar un taxi que nos regresara al estacionamiento para empezar a correr. La verdad es que no me sorprendería que los Bingley me odiaran, después de todo nos llovió y la verdad es que me he convertido en una de esas personas que ni siquiera intenta fingir habilidad social cuando de conocer gente se trata. No, es mentira, sí lo intenté, que no tuviera gran éxito es otra cosa. ¿Qué me pasa? No, la pregunta correcta es: ¿qué me pasó? Supongo que un poquito de muerte interna. La desilusión mata.  
Y me cuesta trabajo. Los Bingley se ven felices, cómodos y armónicos. Me sentí muy culpable cuando empezó a llover pero en el fondo de mi casi muerto corazón me enterneció mucho que Jane me acompañara y jalara al desgraciado que la ama y no le diría que no a nada aunque ninguno tenga una fijación tan poco saludable con los animales como yo. Es que... ya ni sé.
Lo más probable es que Jane  no sepa realmente  lo mucho que significó para mí que me acompañara... y dos veces, porque uno diría que en la primera no sabía de lo que se trataba pero ya para ésta sabía cómo iba a estar y aun sí fue. Nos llovió... chale. Me duele no poder hacer más por corresponder. Me gustaría poder dar más, hacer algo más... pero es como si no tuviera nada en la reserva. Ya ni siquiera puedo inventar chistes malos. Me siento ahí escuchando sin saber qué decir, no se me ocurren chismes que contar y me pierdo en las narraciones sobre las personas en el trabajo. Tal vez tenía hambre. No sólo no nos dio tiempo de comer en el centro, cuando llegamos al lejano mundo del sur, esperamos a que el Sr. Bingley checara tarjeta y fuimos a buscar algo. El señor no me dejó pagar mi café y pensé que si pedía cualquier otra cosa haría lo mismo. Abusar de a generosidad de los novios de las amigas está mal y por eso decidí que comería hasta llegar a mi casa, lo que pasó muy tarde porque al final del día, después de que los Bingley se despidieran, nosotras regresamos al suburbio que es nuestro hogar para que Jane viera la tienda de accesorios que quería visitar desde hace mucho. 
Extrañamente, a pesar de la mojada y la caminata  no pude dormir.
¿Que pasa, es el clima?
Podría ser. Tal vez por eso arrastraba el cansancio hoy, caminando más lento que de costumbre después de pasar unas respetables cuatro horas en el archivo obscuro donde no hablo con nadie, gracias a Dios. Puro tiempo de calidad con mis leprosos y sus amigos. Quería quedarme un rato más pero tenía muy cansados los ojos. ¿Será la luz blanca que pega directo sobre el libro, la letra casi ilegible o el fijar la vista en un mismo lugar durante tanto tiempo? No sé, pero de repente se me nubla la vista. Creo que es puro síntoma de archivo, en la vida general casi no me pasa y de repente se me olvida que alguna vez fui ciega. Al otro archivo, al familiar, donde andan tan inusualmente interesados en conseguirme marido, no quiero regresar en un buen tiempo, tal vez esperaré hasta después de vacaciones.  Ya no lo sé...
Este es un buen momento para preguntarme dónde diablos estoy. No he hecho nada, de nada. ¿Qué he hecho aparte de marchar y pelear con las brujas de servicios escolares? Ah sí, prometí intentar espiar al ex-novio de Miss Crawford porque sospecha que se casó y sólo quiere comprobarlo para poder vivir tranquila. Este es uno de esos momentos en los que la existencia de una cuenta falsa siempre ayuda. Bueno, si funciona, que uno nunca sabe. Aunque para ser honestos yo ya no sé nada sobre nada y creo que he perdido toda capacidad para averiguarlo. 
¿Qué me pasa? ¿por qué siento que acabo de despertar casi todo el día? Hace rato intentaba discutir algunos temores de tesis con mi papá pero no funcionó. Tal vez sólo perdí toda capacidad de comunicación humana para siempre. Tal vez ya no sé hablar y no me he dado cuenta. Podría ser, eso explicaría el porqué los únicos que me entienden son Rito y un bebé de tres meses.
Por cierto, Rito vomitó su comida hace rato, me pregunta si querrá decirme algo. ¿Es un mensaje de algún tipo? Podría ser.

jueves, 23 de junio de 2011

Otis es inocente

¿Qué creen? Regresaron mis papeles porque "no cumplo con los requisitos". ¿Cuales? Ah, un sello en mi historial académico, o al menos eso me dijo el contador por teléfono. Ayer faltaba otro sello y ahora tengo que ir a conseguir uno que supuestamente debería estar en el historial desde hace mucho, si es que no lo está... ya no sé. Ya ni siquiera me voy a quejar. ¿Qué hago, qué mas puedo hacer? Si me dicen "trae esto", lo hago, "firma aquí" y firmo. ¿Tengo cara de saber cómo putas se libera un presupuesto?  Yo hago mi chamba, me levanto temprano, guardo mis cosas, me subo al metro y llego al archivo para revisar ficheros, sacar los expedientes, leer, copiar, leer, copiar un poco más, a veces resumir y  mandarle el archivo corregido y arreglado coquetamente a Mrs. Boss pensando que si yo hago lo que tengo que hacer, en algún otro punto de la ciudad, algún señor abrirá un folder, sellara un papel y se lo entregará al gestor que se lo llevará al contador para que me llame y diga "ya está tu cheque".

Parece que la vida no funciona así. A ver si se les da la gana sellar mi historial, a ver si el contador no necesita  otra cosa que debe ser mi culpa no tener porque no puede ser que no adivine todo lo que necesitan para sacar un pinche cheque que seguramente no cubre ni la papelería que se gastan en la oficina mensualmente. 
Ya me cansé, de todo. Nada más de pensar en las vueltas que tendré que dar, el sol, el tener que pararme en la ventanilla explicando lo que necesito como si la vieja de servicios escolares me hiciera un favor y luego manejar otra vez para ver si por alguna razón llego a tiempo con el contador para que me ayude. ¡ES SU PUTA OBLIGACIÓN!
Odio la vida, odio a todo el mundo, odio a la gente y a pesar del profundo amor que le tuve alguna vez, empiezo a sentir que odio a la Universidad.
Ahora falta que me salgan con que toooodo fue un error y por alguna razón administrativa esa beca no existe ni sale. 

Fui a comprar coca de dieta tan pronto colgué el teléfono para ver si la amenaza de lluvia me hacía sentir un poco mejor, pero se rompió la bolsa con mis cocas y los cigarros de mi mamá y se tiró sobre los anaqueles de chicles en el oxxo. Se cayó todo y lo tuve que acomodar yo solita... bueno, con la ayuda de un par de personas amables que se apiadaron de mi desgracia. No sé si grité cuando se rompió la bolsa "me lleva el diablo" o si fue mi imaginación... no, sí lo dije, nada más no sé qué tan fuerte. Una paleta de chamoy y un poco de coca salvarían el día. Necesitaba terapia ocupacional para ahuyentar esos sentimientos fatalistas sobre el naufragio de todas las esperanzas que alguna vez tuvieron mi padres sobre mí y la amenaza inminente de tener que admitir que la investigadora fea tenía razón: me vieron la cara. Por eso me puse a coser.
Coser, coser, subir la bastilla de mi vestido nuevo, tan anticuado y austeniano, para poder caminar con él y ser feliz.
¡Hasta que se rompió la aguja!
La arreglamos, pero si no hubiera sido por la alegría de la tele hubiera tenido que esconderme en algún lugar pequeño y cerrado (encerrarme en el closet o meterme abajo de mi cama)para calmar las palpitaciones y sentirme segura otra vez. Hiperventilar no es agradable. 
Ya hasta me dan ganas de que me manden al carajo, no quiero saber nada de enfermos, de médicos, de tesis, de archivos ni de nada. No hago nada.
Querido Dios (o invasores extraterrestres, quien llegue primero) te suplico que cuando destruyas el mundo le apuntes primero a todos los archivos, institutos, departamentos y demás cosas que involucren investigadores y humanidades.  Están llenos de pecadores, de veras Señor.
¡Que se quemen los archivos, todos!

martes, 21 de junio de 2011

El fabuloso vuelo del chupón

Tuve que huir del archivo a las dos horas de haber llegado. La verdad es que ya no pude más, entre la falta absoluta de noticias sobre la autonomía, más allá de un anteproyecto que no me servía de nada, y las buenas intenciones de la gente estaba a punto de explotar. Supongo que es mi culpa por ser tan familiar con las personas, no debería, pero pasó y fue inevitable, tal vez surgió de las pequeñas amabilidades, el que me tuvieran una manzana en la mañana porque ya saben que no desayuno o que me dejen correr libre por los legajos por ser de la casa, no pude evitar el agradecimiento y la blandura de tripas que te dicen "chale, la amabilidad gratuita es devastadora". Por lo general está bien, se puede manejar, pero hoy fue demasiado, entre el señor del archivo que le comentaba jocosamente a Lupita, la adolescente emprendedora, sobre "el novio de tres días que me abandonó" (¿Qué diablos?), las apreciaciones de la chamaca sobre cómo si me quiero casar algún día debería empezar a buscar pronto y la secretaria que me recordó que ya tengo 26 años y debería estar buscando la forma de dar clases  porque "ni modo que siga así" en combinación ganadora con las excusas del contador para no pagarme explotó todo cuando llegaron los del mantenimiento a poner el archivo de cabeza y de repente me quedé sin mesa para trabajar. Supongo que tampoco fue bueno que lo primero que me dijera la secretaria tan pronto la saludé fue "¿fumaste?"   DUH!   Lo voy a decir una sola vez: Mis pulmones, mi asunto! Por supuesto, no lo dije.
Me fui a las doce y  me tomé el tiempo de camión para sollozar silenciosamente porque parece que todo el mundo está encima señalando sutilmente lo que hago mal y en todo lo que me equivoco, sin contar con las prisas y la advertencia de que se me acaba el tiempo o la vida y está mal ser yo. Está mal esperar con ansias que salga capítulo nuevo de The defenders para ver si sale el fiscal con mala suerte o que se acabe el último libro que compré para poder darme otra excursión maravillosa a las librerías de viejo con la esperanza de que me hagan descuentos milagrosos otra vez.  Debería estar buscando un hombre (de la forma en que lo dicen hasta parecería que un cabrón cualquiera es el santo grial) y un trabajo que me robe absolutamente toda la vida. No quiero, estudié mucho, carajo. Me costó un madrazo tras otro sacar esa puta carrera y ahora lo voy a terminar como se debe, aunque lo haga mal, aunque salga una porquería, lo tengo que terminar. Tal vez desperdicio los pocos segundos que me quedan de juventud pero tengo que hacerlo, no puedo dejarlo a medias. No quiero despertar un día y descubrir que toda mi vida es un trabajo que odio y un tipo que a duras penas soporto. No quiero terminar viéndole la cara a un sujeto que ni siquiera pueda respetar un poquito y al que maneje como un mal necesario. ¿Necesario para qué? No, no se inserta a un sujeto en la rutina como si fuera un hobbie chafon para los días en los que se esté aburrido. No se hace eso con nadie. O a lo mejor sí, es la norma y eso siempre es bueno pero yo prefiero masticar vidrio, y no porque crea que esté mal, al contrario, es una mera imposibilidad personal.  Me gustaría colorear el mundo en encantadores tonos de gris para que las cosas parecieran reales, con profundidad y brillos y la chingada, claro que sí, pero  por alguna razón no puedo lograrlo. Y si lo intento me tiembla la mano y se me va el lápiz de un extremo a otro. Como la ouija… o sí o no. Por eso corrí. "¿Acaso quieren que termine en un matrimonio como el suyo, que se la viven huyendo de sus esposas, haciendo caras cada vez que las mencionan y coqueteando con cualquier adefesio que aparezca?" ¡NUNCA! Otra cosa que debí haber dicho pero gracias a Dios me aguanté. Iba a gritar, estaba a punto de gritar. Es que ya no pude más.

Después el malestar se puso peor cuando me encontré respondiendo correos de la Sra. Weston que dos años después descubrió que cambié de teléfono. Dice Jane que le ha estado hablando para que salgan a tomar café y que hasta le reclamó que no le hubiera hablado en su cumpleaños. ¿En serio? Parece que sí.
Estoy hasta la madre de la gente que decide cuándo sí y cuándo no. Se largan cuando son felices y regresan cuando están aburridos, luego se cansan y se largan otra vez... sólo para regresar después como si nada, como si no hubiera estado tocando el timbre de una casa desocupada y hubiera tenido que enterarme por el vecino de que ya nadie vive ahí, metafóricamente hablando, al menos. Uno los busca y no están disponibles por el momento, marque otra vez en 3 años a ver si hay un espacio disponible. ¿Pues que soy?  ¿acaso tengo cara de refacción? ¿se acordó una sola vez de mí cuando descubría la vida maravillosa  o cuando se fue a la playa para liberarse  de su vida pasada? Me da gusto saber que está bien, saludarla y luego decir adiós. El egoísmo ya me comió entera y me niego a hacer hasta la más mínima cesión de tiempo para ajustarme a la vida de nadie más. Ya no tengo 16 años, ya no voy a salir una horas antes de mi casa porque alguien más necesita que imprima su tarea de matemáticas antes de ir a la escuela y yo sólo quiero ser una buena amiga para asegurarme de seguir siéndolo.  A veces me dan ganas de gritar ¿quién te crees que eres? pero sería muy violento y se supone que yo no lo soy. Recordemos a Miss Crawford diciendo que tengo “un carácter suuuper tranquilo".  Mientras tanto, su bebé me ve con curiosidad y se ríe. La pequeña se rie todo el tiempo de cualquier cosa. Termina de comer y es feliz, si pasea en coche se duerme y después abre sus ojillos, te observa y escupe su chupón alegremente a distancias inimaginables. ¡Le vale madres todo! Quiero ser feliz como un bebé de 3 meses cuando sea grande. Grande como anciana, aunque ya lo soy según algunas versiones.

Claro, vamos a seguir con la bola de mentiras, pero hasta la próxima semana, en esta ya no doy más. Ya, lo que tengo lo mandaré el viernes y así parecerá que trabajo muchísimo.
Mientras tanto pasaremos el resto de los días hablando con los enfermos hasta que nos duela la espalda y se nos haya nublado la vista. Cuando recupere mi ceguera, todo volverá a estar bien.

lunes, 13 de junio de 2011

En el 2000

Técnica: Pluma sobre hoja barata de cuaderno.
 (No puedo creer que Mrs. Palmer conservara esto)

Hormigas gigantes cazadoras de tesoros

Me cae de madres que la Sra. Boss se sacó la lotería conmigo. No, no, todo el archivo ganó, hacen bien en consentirme. ¿Ya vieron el despliegue de autoestima? Todo tiene una razón de ser y su nombre es "Lupita". Yo no sé de dónde salió, todavía está en la prepa, imagínese, pero por razones indeterminadas anda en el archivo haciendo no sé qué cosas para mi ex-jefa y para otra señora investigadora que no conozco. El chiste está en que hoy capté que la pusieron a archivar los expedientes que llegaron tarde a una serie que yo había acomodado.  Estaba muy fácil, son las fotocopias de todo lo que sacó la señora perra que me jodía la otra con que trabajo gratis para un libro de esos que seguramente tiene un montón de cosas que nadie leerá. El problema es que ella lo tenía todo dividido por hospitales y la coordinadora lo quería por orden alfabético. Lo único que había que hacer era anotar el nombre del personaje y el año en una gran lista que supongo se convirtió en catálogo. Nada más. Cuando yo lo hice de repente había un nombre raro, repetido o un montón de años confusos, pero preguntaba, me respondían y seguía trabajando... no me detenía en cada puto nombre para comentárselo a los demás. "Jajajaja, qué chistoso está este nombre", cada 5 minutos.
¿Puede usted creer que en dos paquetes de folders se pasó toda la mañana?  Y simplemente no dejó de hablar ni un segundito. Cuando no tenía dudas, era momento de contar con lujo de detalles toda su vida romántica desde la antigüedad hasta la fecha, lo que sabe hacer su novio, dónde trabaja y todas las razones por las que lo prefiere a su ex-novio que la trataba mal porque este la tiene como princesa. Como si eso no fuera suficientemente malo, tuve que padecer las preguntas: ¿Tú qué haces? ¿qué es un becario? ¿osea que yo podría estar cobrando por esto? (Léase con voz de niña chiqueada)
No tengo nada en contra de ella, digo, es linda, pero creo que lo mío es una intolerancia natural a las princesas. Ya sé qué es lo que está pensando: Eso es cinismo, recordemos que en el pasado se me ha acusado de "princesearme".  A lo mejor, pero no es lo mismo. Permítame explicarlo:  yo soy delicada y mamona, lo admito. No uso maquillaje del super, traigo un desinfectante en el bolso por si me veo obligada a acercarme a baños públicos, odio el poliéster, no salgo sin protector solar, detesto sudar  y necesito sábanas suavecitas para poder dormir a gusto, pero el exceso de actitud femenina me irrita. Me puso de mal humor el tono de voz,  los acertados comentarios como "el metro está feo y me da miedo que me roben mi lap rosa" y la actitud de "necesito que hagan cosas por mí". Ya cuando empezó con "me va a salir un grano" cuando yo intentaba llegar al menos hasta 1928 porque tengo dos semanas sin mandarle nada a la Sra. Boss me entró la desesperación:
—No te preocupes, a mí me salen seguido y te aseguro que sobrevivirás, tus pulmones no dejarán de funcionar, no le pasa nada a tu corazón, no te mueres.
—Ay, es que se ve feeeeeo.
—No importa, tu novio te perdonará.

Y supuse que ahí había terminado el asunto, pero resultó que va a estudiar psicología porque le interesaba la psiquiatría pero no podría ser doctora porque le da mucho asquito la sangre. Dios mío, cuántos niños inocentes caerán en sus manos.

¿Que podía hacer? Ir a buscar al contador para ver si por fin me pagaba y podía compensar mis sufrimientos con algo bonito, pero en el colmo de males me salió con lo mismo de siempre: "date una vuelta mañana".
Tal vez soy muy criticona con Lupita, puede ser que todo sea algún tipo de trauma de la infancia, les recuerdo que en mis religiosos años de educación primaria (me sonó a comercial de la SEP), lo más importante que aprendí fue la extraña forma en que se supone que se deben comportar las mujeres. ¿Qué hay con todo este asunto de lo que es femenino? ¿Qué es femenino? Y una vez que se está en eso hay que pensar en la diferencia entre las las buenas y las malas mujeres. Sobre esos temas siento que todo mundo me ha engañado siempre. Las monjas me decían una cosa, las maestras de secundaria me decía otra —parecida a la anterior, pero con más detalles—
y luego, en la confusión del primer semestre en una carrera que ahora puedo ver fue una decisión absurda, me cambiaron completamente el discurso entero. ¿Sabe usted lo escandalizada y asustada que estaba en esos primeros semestres? Lo que veía, escuchaba y me imaginaba (quedándome corta, porque hasta la fecha no puedo concebir la verdad sobre las vidas de las personas) me tenía paralizada. Fue como cambiar de país y de siglo en un chingadazo. Por supuesto, no creí que me hubieran mentido antes, al contrario, se me exacerbaron un montón de convicciones que ahora me pregunto si comparto en verdad o si sólo las asimilé como un mecanismo de defensa de última hora. Pasar de bueno/correcto a malo/reprobable, sin ser una ni otra cosa.  No es que sea moralmente aprehensiva... bueno, tal vez sí. "Ansiedad moral" creo que fue lo que me diagnosticaron y tenían razón. (Estimado comentarista anónimo, en caso de que esté leyendo: la verdad me dolió pero fue la verdad finalmente y lamento haber hecho caso omiso a su petición de no publicar el comentario, es que antes no tenía esa opción de la censura y se publicaban comentarios sin que me enterara, espero que no me odie aunque no quiera dejar de fumar. Saludos.)
Por eso me causa angustia la visitante del archivo, debe ser envidia. ¿Saben qué le envidio? La ligereza. Yo quiero ser así, caminar por el mundo pensando en novios que van y vienen, ropa, salir a bares con amigas, decidir qué estudiar y qué zapatos de plataforma comprar, sin preocuparme un carajo por la corrección, la responsabilidad o la pureza de intenciones y de hechos que al final queda asentada en un enorme registro que es invisible para todos menos para mí. Nunca fui así.
Y lo intento, de veras quisiera manejar el mundo con más tranquilidad pero tengo un problema con la carga moral de las cosas, con las mentiras, las promesas y las aseveraciones. Por eso me preguntaba cómo responder el correo de la Sra. Weston. Por un lado me sorprende que se acordara de mí y me sorprende todavía más que preguntara cómo estoy en la vida. Al principio creí que se había equivocado de correo, luego pensé que era un mensaje en cadena y al final concluí que pudo haberse originado en algún comentario de sus papás porque los vi la otra vez en la calle (aunque la voz en el fondo de mi cabeza preguntó: "¿qué querrá?", como la última vez que habló para pedir prestado mi coche... ja, sí, claro, como si eso fuera a pasar algún día). 

¿Qué pasó con Mrs. Weston? Supongo que en algún punto de la vida fuimos cercanas... ¿o no? Ya no lo sé, al menos puedo asegurar que lo sentí un par de veces, pero viéndolo todo en retrospectiva una amistad condicionada no puede ser real. ¿Se es amigo de alguien cuando se sabe que hay que mantener estándares para seguir ocupando el puesto? Ver qué cosas funcionan con esas personas, con qué chistes y qué supuesto sistema de creencias generales  se puede crear una relación. Lo que funciona con unas no funciona con otras y al final, cuando se casan metafóricamente hablando y se van a llevar vidas mas populares y satisfactorias, es una especie de alivio. No más mentiras ni requisitos. 
Creo que por eso me quedé pensando hace unos días que a veces hay grandes periodos de tiempo en los que no me siento sola, aunque haya estado sentada frente a la computadora dos días seguidos sin hablar con nadie.  Uno se siente más solo cuando está rodeado de gente a la que obviamente no le importa nada un carajo. Cuando no tienes absolutamente a nadie de quien esperar nada, la falta de expectativas crea una especie de estabilidad muy agradable. Es como si no existiera vacío alguno qué llenar. "Sí, claro, vamos a vernos". ¿Por qué querría aventarme de pechito? Duele, esa es la verdad, tratar con la gente duele y con los años me he vuelto muy intransigente. Ya no estoy dispuesta a arriesgar ni un ratito de dolor que no necesito. Si yo pasaba tantas cosas por alto ¿por qué a mí no me perdonaban nada? Cualquier paso en falso era motivo de burlita casual, esa de la que se alimentan las amistades femeninas. Por eso hay tanto crímenes cometidos por "grupitos" de amigas, la dinámica entre adolescentes está llena de presión y de procesos mentales extraños que explican que las seguidoras de la mera mera, la que manda, prefieran seguirla a pesar de lo equivocado de sus métodos a ser expulsadas de la comunidad. Es exactamente como en las películas. Creo que a estas alturas es difícil comprender lo que significa para alguien formar parte de un grupo cuando se está en un medio ambiente completamente hostil. 

Por eso me extraña la idea de que todavía exista la Sra. Weston. Hace poco me encontré a sus papás y ni siquiera me saludaron. ¿A qué viene? No sé, me extrañó.En general me extraña que después de tantos años no haya cambiado en nada, absolutamente nada. Ni el peinado, ni el maquillaje, ni la ropa. La verdad lo admiro de alguna forma, debe ser agradable tener certezas sobre uno mismo.
Por el momento, yo tengo una sola cosa segura: Amo mis uñas azules. Tengo las uñas de los pies pintadas de azul/morado, se supone que se llama "Tempest" pero la verdad es que me recuerda los primeros frágiles años de secundaria, en esa incómoda transición entre los casettes con la música de disney a las canciones que se agarran al azar de un canal de videos y se graban en vhs para ponerlo en las mañanas, antes de tener que irse a la escuela. Rita Guerrero cantando "azul casi morado" con el micrófono de flores blancas es una de esas imágenes de la juventud que me hizo pensar "yo quiero ser así", "yo quiero ser como esa señora justo ahí, en ese momento", no quiero ser una de mis compañeritas delicadas con uñas pintadas de rosa y un puesto reservado en el intercolegial.  Lo mismo me pasó con "Good fortune" de PJ Harvey ( aquella ingenua novedad de los canales de videos de cable).

Al final descubrí que no estaba en mí... y está bien, ya no me amarga. 
Un día, platicando con una adolescente en el archivo, descubrí que ya no quiero ser nada que no me salga fácilmente. Soy decimonónica.  Soy una persona decimonónica con las uñas de los pies pintadas de azul casi morado. 
¡Orgánico y natural!

domingo, 8 de mayo de 2011

Bad tv that insults me freely

1.- Los escuincles de 16 and pregnant son realmente muy estúpidos. Digo, yo fui a escuela religiosa, de mi clase de educación sexual lo único que salió en claro es que podías morir de muchas y muy dolorosas formas si te entregabas al pecado, y aun así no hubo más de dos embarazos en toda la generación, que yo recuerde, uno secreto que apenas acaba de comprobarse, y otro muy escandaloso al final. ¿Cómo olvidar a la maestra de biología? Oh, con razón... ya lo entendí todo. Pensar en esa señora, pequeña, regordeta, malvada, fanática de la vivisección,  las blusas blancas transparentes y el encaje, era el método anticonceptivo en sí. No, pues con razón. De hecho, me asombra que de toda la generación nada más haya salido un hermano, era para que todos hubieran hecho voto de castidad. 
Mensaje para la maestra Milú: Espero que haya pagado con una vida deprimente y frustrante todo el dolor que tantos animales inocentes padecieron en el laboratorio del colegio por su culpa. Y se lo dije en el trabajo de 30 páginas que me hizo entregar por negarme a participar en sus prácticas inhumanas y se lo digo otra vez: ¡ES TORTURA! A ver, quiero ver que me baje puntos ahora... give it a try!

2.- Tantos programas diferentes sobre novias y bodas para que al final todas usen exactamente el mismo el mismo vestido. El novio nunca existe, a menos que se necesite alguien que se escandalice por el costo de la boda, entonces sí hacen su aparición especial, sin mencionar la extraordinaria cantidad de estrés que sufren esas personas para un evento que casi nunca es agradable y que en realidad no necesitan. En muchas de esas relaciones el divorcio inminente apesta a distancia. Las novias están locas y sus madres y suegras suelen ser insoportables. ¡Dios mío, nadie en este mundo es feliz! Lo que me asombra es como las peores, las más egoístas, las más groseras y las más patanas son las que siempre se quejan más de como nadie las apoya y nadie las quiere. Como esa desgraciada que vivía felizmente el "poliamor" (porque nació para "ser una musa e inspirar") hasta que descubrió a un aspirante a músico que por alguna razón parecía estar muy contento con que su futura esposa tratar mal a la hija que tuvo de su primer matrimonio. La pobre niña anda tratando de ayudar durante todo el programa, intentando quedar bien con la novia, y lo único que recibe son mentadas de madre que terminan haciéndola llorar.  Si te vas a casar con un sujeto que ya tiene hijos lo menos que puedes hacer es intentar ser amable con ellos. Claro, si me convierto en tiastra como tanto amenaza mi hermana me reservo el derecho de cambiar de opinión.

3.- Por fin descubrí de dónde saca Anahí la inspiración para ser ella:


Yo quiero ver una pelea de esas en vivo, sería maravilloso. ¿Por qué no me pasan cosas divertidas? Como ver a dos señoras en spandex golpearse por un musculoso que claramente tiene tendencias homosexuales secretas. A lo mejor algún día...

Fancy pants

Si los sueños son un asunto del inconsciente (¿subconsciente? Oh well!), el mio cree que soy una perra. Será que he dormido mucho mejor últimamente y por eso me acuerdo de los sueños extraños que me atacan, como el de anoche. Caminaba alegremente por el banco cuando me encontraba de repente al difunto Sr. Weston, lo saludaba y en el colmo de la maldad le preguntaba por la Sra. Weston. La peor parte es que lo hacía con una gran sonrisa a sabiendas de que habían terminado muy mal, que él le dijo que "era lo peor que le había pasado en la vida" y que ella ya anda con un Mr. Weston completamente nuevo. Es más, tenía el descaro de preguntarle si ya se iban a casar. 
En el sueño, extraordinariamente cortito por supuesto, todo terminaba cuando el difunto Sr. Weston se recargaba contra la pared y balbuceaba algo muy confuso mientras yo seguía sonriendo como si no supiera nada. ¿Es la forma en la que mi cerebro me informa que le duele mi hipocresía? 
Tengo que explicarle que es por nuestro bien. No lo disfrutamos... aunque en el sueño si me divertía mucho, no lo voy a negar. Esa es precisamente la parte perturbadora. 

A lo mejor por eso me cuesta trabajo dormir, no quiero quedarme sola a merced de mi cabeza.

UPDATE:
Hace ratito me acordé. Eso lo hice en la vida real, pero por msn y fue con la Sra. Weston, lo había olvidado.¡Lo hice, lo hice en verdad y lo disfruté! Pero fue con ella, no con él, y en realidad quería ver si me contaba el chisme o se hacía mensa. Diablos. Ya no podemos argumentar que es un escape saludable a esos instintos ocultos de maldad que tiene todo ser humano. Ni modo, habrá que agregarle otros 50 puntitos a mi cuenta en el infierno.

sábado, 7 de mayo de 2011

Santo vs. La Sociedad de las Investigadoras Malvadas

Buenos días mis estimados compañeros, camaradas, lectores, cuates: ¿Qué creen? Ya descubrí la mejor forma de tomar café en exceso sin sentirse culpable. Así es, he descubierto que para tomar café sin preocuparse por tener la culpa del mal dormir es levantándose temprano exclusivamente para hacerlo. Tengo mi café. ¿Ya preparó su café? Muchas felicidades si lo hizo, si no fuera por ese momento glorioso no sé qué sería de mí. ¿Qué más hay en la vida? Comida, creo... pero luego se acaban las ideas para cocinar y llega mi madre preguntando si no me aburro de la comida insípida. Pobre brócoli, lo discriminan por ser verde. Este mundo está lleno de discriminación y creo que por eso estaba confundida más o menos desde el jueves.
¿Saben quién tuvo la culpa? Una señora del archivo.  En primer lugar tener que compartir la mesa no me encanta, aunque un día antes había tenido que hacerlo con la señorita amiga de los sombreros de copa que insisto me cae rebien... pero la señora del jueves, ya no tanto. Yo creía que era esta timidez natural que nos hace torpes con las personas que no conocemos pero ya descubrí que efectivamente ella  me trata con tono de condescendencia y burlita que es típico en algunas mujeres cuando hay varios hombres en la habitación. Puede ser que yo sea misógina (culpo a las monjas) pero tengo la teoría de que tienen que usarlo con la mujer de menor rango, que sería la estudiante más joven que se rie hasta de los chistes malos y usa playeras de Disney, para ubicarse en el mismo plano de quienes la hacen sentir amenazada, los hombres de su gremio. ¿Cuál era la necesidad de empezar a preocuparme? Ya sin mencionar los gestos y el tonito que usó todo el pinche día y que he visto que no usa con todo el mundo, entiéndase el jefe de departamento, a él le habla de otra forma muy distinta. ¿Cuándo fue la fecha de mi última inscripción? ¡No sé! Ya no me acuerdo. Creo que me empezó a caer mal su presencia cuando salió con una buena pregunta para que lo calculara: "¿con quién andabas?" ¿QUÉ? ¿Así contabiliza la gente sus tiempos, pues con cuántos andan como para poder usarlos de separador semestral? Con nadie, igual que los últimos seis años de mi vida, y los 20 años de mi vida antes de esos tres únicos días de excepción que hay en mi historial y que no podría fijar en un año con numeritos. ¿Entonces cómo chingados voy a calcular mi última fecha de inscripción? No hay forma. Bajo esas condiciones no supe responderle, entonces, en lugar de ser una persona amable decidió empezar a recomendarme que mejor cuidara eso que porque este año se habían puesto muy estrictos con los proyectos y que a lo mejor estaba trabajando gratis, pero que parecía que me gustaba entonces “hay que contratarla." ¿Qué putas? Está bien, no me ha pagado pero confío en que algún día pasará, digo, cuando la Sra. Boss escribió "Hoy llegó el oficio aprobando tu beca" pensé que ya podíamos estar tranquilos. Lo demás es cuestión de paciencia. Si no liberan el presupuesto qué chingados puedo hacer yo... ¿no hacer un carajo mientras y pasearme en pijamas viendo capítulo repetidos de Bones toda la mañana? 

Qué difícil es mantenerme en el papel que me inventé ahí, ya sabe usted, ese de "soy linda y sonrío". Me hubiera gustado poner mi cara de mamona habitual y responderle una de esas cosas que suelo decir y que al final suenan más agresivas de lo que había planeado, pero no podía, porque ahí ni majaderías digo.
¡CARAJO!
Pero la cosa se puso peor cuando empezó a decirme que ese era un error muy común entre los jóvenes que trabajaban gratis y eso no estaba bien aunque fuera bueno para el curriculum porque "así es este medio".
¿Cuál medio?
Estimada señora: No me importa un carajo "el medio". ¿Usted cree que quiero una plaza? ¿que quiero publicar algo y ser famosa para sentirme especial después de 10 años de hacer el trabajo rudo para otra señora investigadora que seguramente la trató muy mal para que esté usted tan resentida? No. I can't care less y mientras la Sra. Boss sea linda, yo soy linda y todos somos felices. Lo más probable es que en cuanto se acabe la beca no vuelva a meterme en un asunto parecido. Lo que quiero es un cubículo, en cualquier lado, una pausa de café y nicotina al día, un sueldo cada quincena para las croquetas de mis hijos y un horario después del cual pueda regresar a mi casa para remojar los pies en una pequeña tina de masaje porque los tacones me estaban matando. Ahorita lo que me gusta es levantarme temprano, tener una excusa para usar las playeras de dibujitos que no puedo dejar de comprar y subirme al metro a ver pasar a la gente. Si algo resulta de todo esto será que me dieron dinero para obligarme a terminar una tesis que haría inmensamente feliz a mi papá y que de otra forma, la verdad es que no habría podido hacer. Tal vez usted no se dio cuenta, pero eso con lo que bromeaba con el señor del archivo acerca de que la beca de mi papá sirve más que la de mi jefa me pareció innecesario. Y ya que hablamos de ser mantenida,  no, "casarme con un millonario" tampoco es algo que considere factible. Que yo no estoy en contra de que te mantengan, pero es una cosa de suerte. Ya ve usted, Miss Crawford ya de plano consiguió un trabajo y creo que se quedará aquí porque el nuevo papá no se ve muy serio que digamos. Me pregunto si lo habrá dicho porque la Sra. Boss no usa mucho su oficina en el edificio porque prefiere la que le puso su esposo en unos consultorios extraños que parece que tiene. ¿A eso se refería con la beca del marido?  Claro, ese tipo de mamadas se pueden hacer cuando alguien te mantiene, es cierto, pero eso no hace que el trabajo sea menos válido. Y no entiendo la necesidad de hacer menos la forma en que vive o no otra señora.  Es como una actitud muy especial, se parece a ese impulso que toma la gente cuando quiere rebasarte en la calle.

Porque no terminó ahí el asunto, la peor parte, si, todavía peor, fue cuando vi a los señores muy ocupados en la computadora entonces fui yo solita a buscar  mi legajo y la señora aquella preguntó muy ofendida porqué yo sí gozo de autoservicio. La verdad es que me apené, yo sé que ya no debería andar metiéndome en los legajos pero estaban ocupados y no los quise interrumpir. Además de que se me hace la cosa más rara del mundo pedirle las cosas al señor del archivo, sería como pedirle a Marina “que por favor me comunicara con…”, es extraño después de pasar muchos meses con las mismas personas  viendo programas de variedades toda la mañana, contando chismes y comiendo galletas. "Ahora tráeme esto, necesito esto, mejor el otro".  Se siente muy raro, lo hago si nada más está jugando solitario o trabajando en alguno de los electrodomésticos que su esposa y cuñada le llevan a cada rato para que arregle, pero estaban haciendo una cosa que la Sra. jefa les encargó en friega loca y que tenía que salir ese día porque la señora ya se va de no sé qué asociación extraña y tiene que entregar no sé qué cosas. Estaba siendo considerada... vieja perra!

Y como ella puede ser arbitrariamente prejuiciosa y grosera, yo también. ¿Sabe usted qué pienso de usted señora? Que debe ser muy feo levantarse en las mañanas y verse la cara. Ser así de fea y sobrevivir es lo que de veras admiro de usted. Con esa cara yo me hubiera suicidado.
Nada más por eso, ya la perdoné por hacerme sentir mal. Ya sabe usted, hay que ser las mejores personas. ¡Dios así lo quiere!

Nota: Ya me preocupó que alguien descubra este lugar de confesiones tan desgradablemente descaradas. ¿Será posible? Esperemos que no, si la preocupación aumenta a lo largo del día borraremos esta indiscreta entrada, todo sea por la paz mental. Total, ya sirvió de terapia.