Me cae de madres que la Sra. Boss se sacó la lotería conmigo. No, no, todo el archivo ganó, hacen bien en consentirme. ¿Ya vieron el despliegue de autoestima? Todo tiene una razón de ser y su nombre es "Lupita". Yo no sé de dónde salió, todavía está en la prepa, imagínese, pero por razones indeterminadas anda en el archivo haciendo no sé qué cosas para mi ex-jefa y para otra señora investigadora que no conozco. El chiste está en que hoy capté que la pusieron a archivar los expedientes que llegaron tarde a una serie que yo había acomodado. Estaba muy fácil, son las fotocopias de todo lo que sacó la señora perra que me jodía la otra con que trabajo gratis para un libro de esos que seguramente tiene un montón de cosas que nadie leerá. El problema es que ella lo tenía todo dividido por hospitales y la coordinadora lo quería por orden alfabético. Lo único que había que hacer era anotar el nombre del personaje y el año en una gran lista que supongo se convirtió en catálogo. Nada más. Cuando yo lo hice de repente había un nombre raro, repetido o un montón de años confusos, pero preguntaba, me respondían y seguía trabajando... no me detenía en cada puto nombre para comentárselo a los demás. "Jajajaja, qué chistoso está este nombre", cada 5 minutos.
¿Puede usted creer que en dos paquetes de folders se pasó toda la mañana? Y simplemente no dejó de hablar ni un segundito. Cuando no tenía dudas, era momento de contar con lujo de detalles toda su vida romántica desde la antigüedad hasta la fecha, lo que sabe hacer su novio, dónde trabaja y todas las razones por las que lo prefiere a su ex-novio que la trataba mal porque este la tiene como princesa. Como si eso no fuera suficientemente malo, tuve que padecer las preguntas: ¿Tú qué haces? ¿qué es un becario? ¿osea que yo podría estar cobrando por esto? (Léase con voz de niña chiqueada)
No tengo nada en contra de ella, digo, es linda, pero creo que lo mío es una intolerancia natural a las princesas. Ya sé qué es lo que está pensando: Eso es cinismo, recordemos que en el pasado se me ha acusado de "princesearme". A lo mejor, pero no es lo mismo. Permítame explicarlo: yo soy delicada y mamona, lo admito. No uso maquillaje del super, traigo un desinfectante en el bolso por si me veo obligada a acercarme a baños públicos, odio el poliéster, no salgo sin protector solar, detesto sudar y necesito sábanas suavecitas para poder dormir a gusto, pero el exceso de actitud femenina me irrita. Me puso de mal humor el tono de voz, los acertados comentarios como "el metro está feo y me da miedo que me roben mi lap rosa" y la actitud de "necesito que hagan cosas por mí". Ya cuando empezó con "me va a salir un grano" cuando yo intentaba llegar al menos hasta 1928 porque tengo dos semanas sin mandarle nada a la Sra. Boss me entró la desesperación:
—No te preocupes, a mí me salen seguido y te aseguro que sobrevivirás, tus pulmones no dejarán de funcionar, no le pasa nada a tu corazón, no te mueres.
—Ay, es que se ve feeeeeo.
—No importa, tu novio te perdonará.
Y supuse que ahí había terminado el asunto, pero resultó que va a estudiar psicología porque le interesaba la psiquiatría pero no podría ser doctora porque le da mucho asquito la sangre. Dios mío, cuántos niños inocentes caerán en sus manos.
¿Que podía hacer? Ir a buscar al contador para ver si por fin me pagaba y podía compensar mis sufrimientos con algo bonito, pero en el colmo de males me salió con lo mismo de siempre: "date una vuelta mañana".
Tal vez soy muy criticona con Lupita, puede ser que todo sea algún tipo de trauma de la infancia, les recuerdo que en mis religiosos años de educación primaria (me sonó a comercial de la SEP), lo más importante que aprendí fue la extraña forma en que se supone que se deben comportar las mujeres. ¿Qué hay con todo este asunto de lo que es femenino? ¿Qué es femenino? Y una vez que se está en eso hay que pensar en la diferencia entre las las buenas y las malas mujeres. Sobre esos temas siento que todo mundo me ha engañado siempre. Las monjas me decían una cosa, las maestras de secundaria me decía otra —parecida a la anterior, pero con más detalles—
y luego, en la confusión del primer semestre en una carrera que ahora puedo ver fue una decisión absurda, me cambiaron completamente el discurso entero. ¿Sabe usted lo escandalizada y asustada que estaba en esos primeros semestres? Lo que veía, escuchaba y me imaginaba (quedándome corta, porque hasta la fecha no puedo concebir la verdad sobre las vidas de las personas) me tenía paralizada. Fue como cambiar de país y de siglo en un chingadazo. Por supuesto, no creí que me hubieran mentido antes, al contrario, se me exacerbaron un montón de convicciones que ahora me pregunto si comparto en verdad o si sólo las asimilé como un mecanismo de defensa de última hora. Pasar de bueno/correcto a malo/reprobable, sin ser una ni otra cosa. No es que sea moralmente aprehensiva... bueno, tal vez sí. "Ansiedad moral" creo que fue lo que me diagnosticaron y tenían razón. (Estimado comentarista anónimo, en caso de que esté leyendo: la verdad me dolió pero fue la verdad finalmente y lamento haber hecho caso omiso a su petición de no publicar el comentario, es que antes no tenía esa opción de la censura y se publicaban comentarios sin que me enterara, espero que no me odie aunque no quiera dejar de fumar. Saludos.)
Por eso me causa angustia la visitante del archivo, debe ser envidia. ¿Saben qué le envidio? La ligereza. Yo quiero ser así, caminar por el mundo pensando en novios que van y vienen, ropa, salir a bares con amigas, decidir qué estudiar y qué zapatos de plataforma comprar, sin preocuparme un carajo por la corrección, la responsabilidad o la pureza de intenciones y de hechos que al final queda asentada en un enorme registro que es invisible para todos menos para mí. Nunca fui así.
Y lo intento, de veras quisiera manejar el mundo con más tranquilidad pero tengo un problema con la carga moral de las cosas, con las mentiras, las promesas y las aseveraciones. Por eso me preguntaba cómo responder el correo de la Sra. Weston. Por un lado me sorprende que se acordara de mí y me sorprende todavía más que preguntara cómo estoy en la vida. Al principio creí que se había equivocado de correo, luego pensé que era un mensaje en cadena y al final concluí que pudo haberse originado en algún comentario de sus papás porque los vi la otra vez en la calle (aunque la voz en el fondo de mi cabeza preguntó: "¿qué querrá?", como la última vez que habló para pedir prestado mi coche... ja, sí, claro, como si eso fuera a pasar algún día).
¿Qué pasó con Mrs. Weston? Supongo que en algún punto de la vida fuimos cercanas... ¿o no? Ya no lo sé, al menos puedo asegurar que lo sentí un par de veces, pero viéndolo todo en retrospectiva una amistad condicionada no puede ser real. ¿Se es amigo de alguien cuando se sabe que hay que mantener estándares para seguir ocupando el puesto? Ver qué cosas funcionan con esas personas, con qué chistes y qué supuesto sistema de creencias generales se puede crear una relación. Lo que funciona con unas no funciona con otras y al final, cuando se casan metafóricamente hablando y se van a llevar vidas mas populares y satisfactorias, es una especie de alivio. No más mentiras ni requisitos.
Creo que por eso me quedé pensando hace unos días que a veces hay grandes periodos de tiempo en los que no me siento sola, aunque haya estado sentada frente a la computadora dos días seguidos sin hablar con nadie. Uno se siente más solo cuando está rodeado de gente a la que obviamente no le importa nada un carajo. Cuando no tienes absolutamente a nadie de quien esperar nada, la falta de expectativas crea una especie de estabilidad muy agradable. Es como si no existiera vacío alguno qué llenar. "Sí, claro, vamos a vernos". ¿Por qué querría aventarme de pechito? Duele, esa es la verdad, tratar con la gente duele y con los años me he vuelto muy intransigente. Ya no estoy dispuesta a arriesgar ni un ratito de dolor que no necesito. Si yo pasaba tantas cosas por alto ¿por qué a mí no me perdonaban nada? Cualquier paso en falso era motivo de burlita casual, esa de la que se alimentan las amistades femeninas. Por eso hay tanto crímenes cometidos por "grupitos" de amigas, la dinámica entre adolescentes está llena de presión y de procesos mentales extraños que explican que las seguidoras de la mera mera, la que manda, prefieran seguirla a pesar de lo equivocado de sus métodos a ser expulsadas de la comunidad. Es exactamente como en las películas. Creo que a estas alturas es difícil comprender lo que significa para alguien formar parte de un grupo cuando se está en un medio ambiente completamente hostil.
Por eso me extraña la idea de que todavía exista la Sra. Weston. Hace poco me encontré a sus papás y ni siquiera me saludaron. ¿A qué viene? No sé, me extrañó.En general me extraña que después de tantos años no haya cambiado en nada, absolutamente nada. Ni el peinado, ni el maquillaje, ni la ropa. La verdad lo admiro de alguna forma, debe ser agradable tener certezas sobre uno mismo.
Por el momento, yo tengo una sola cosa segura: Amo mis uñas azules. Tengo las uñas de los pies pintadas de azul/morado, se supone que se llama "Tempest" pero la verdad es que me recuerda los primeros frágiles años de secundaria, en esa incómoda transición entre los casettes con la música de disney a las canciones que se agarran al azar de un canal de videos y se graban en vhs para ponerlo en las mañanas, antes de tener que irse a la escuela. Rita Guerrero cantando "azul casi morado" con el micrófono de flores blancas es una de esas imágenes de la juventud que me hizo pensar "yo quiero ser así", "yo quiero ser como esa señora justo ahí, en ese momento", no quiero ser una de mis compañeritas delicadas con uñas pintadas de rosa y un puesto reservado en el intercolegial. Lo mismo me pasó con "Good fortune" de PJ Harvey ( aquella ingenua novedad de los canales de videos de cable).
Al final descubrí que no estaba en mí... y está bien, ya no me amarga.
Un día, platicando con una adolescente en el archivo, descubrí que ya no quiero ser nada que no me salga fácilmente. Soy decimonónica. Soy una persona decimonónica con las uñas de los pies pintadas de azul casi morado.
¡Orgánico y natural!