lunes, 27 de diciembre de 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Tiempo de perdón y sacrificios humanos

5 claves básicas para sobrevivir una navidad con las tías:

1.- Empiece a preparar rusos blancos a las siete de la noche, para cuando llegue ya estará usted de lo más feliz.
2.- Pida ayuda, cuélguese de la valentía de su hermana mayor y su muy rotundo "yo ni a putazos voy" para que aplique presión en el teléfono inventando que acaba de llegar del aeropuerto y es una porquería que no estemos para recibirla.
3.- Tacones y mucho maquillaje, de alguna forma se manda el mensaje que dice "ya no tengo siete años, no te puedes estar burlando de mí por diversión".
4.- Hágale plática a la que se deje. Si planea retirarse a las dos horas lo mejor es que recuerden que sí estuvo ahí, portándose rebien.
5.- Finja demencia y resista los comentarios malvados. En caso de estar a punto de hacer caras porque todo mundo está chingue y jode con  no sea melindrosa y  se coma el pavo y el bacalao (cosa que no va a pasar) beba un poco más y finja pesar por tener que irse... una vez lejos de la maldad disfrute su cena navideña de verdad, esa que tiene poquitas personas y muchos regalos tontos.
Vaya, ya ni siquiera me siento porque mis padres optaran por realizar sus donaciones en efectivo. Baratas... ahí les voy!

Y para que vea usted que me porté bien, hasta intenté hacerle plática a mi tía, esa que en mi bautizo juró que se ocuparía de mí en caso de necesidad pero que ahora ni me habla. Pensé… bueno, ella ama a su perra, yo amo al mío, tenemos algo en común y fíjese usted qué tal salió eso:

    Yo la veo más flaca, al menos de la última vez que la vimos con mi Tita— intenté apoyar a la chihuahueña que sí está un poco llenita, a ver si se le iluminaba la cara de emoción como cuando me dicen que Rito está bonito y me ahogo en orgullo.
    No sé.
    ¿Ya está esterilizada?
    Ay Dios, no. — me respondió poniendo cara de asco y horror.
    Ah, bueno, es que a lo mejor come por aburrimiento o por estrés o podría ser hormonal y dicen que la esterilización ayuda, se supone que a Rito le iba a quitar lo agresivo.
—  Ah ¿que no se había muerto tu perro?
—  No, no, para nada...
   Ah, bueno. No ¿para qué operarla?
   ¿Quieres que tenga perritos? — Cosa que yo repruebo espantosamente pero viniendo de ella no me sorprendería.
    No, de todas formas el veterinario dice que ya está muy vieja.


Nótese que opté por matar la conversación en lugar de hacer un comentario malvado con doble intención.  En este mundo hay causas perdidas.  Ahora lo único que tenemos que hacer es sobrevivir una fecha más, una más, y seremos libres hasta el próximo año.

Jesús mío, cómo odio a la navidad.

jueves, 23 de diciembre de 2010

El árbol de pera y demás cuates

¡PERDÍ, PERDÍ, PERDÍ! Ni modo, mi tía se salió con la suya. Me apendejé y contesté el teléfono.  ¿Qué le decía? Yo creí que si le decía la verdad (no quiero pelearme con tu marido pero creo que será inevitable porque es un imbécil y lo odio... bueno, no se lo dije así) se ofendería, me mentaría la madre y me colgaría... pero no. Se aguantó las ganas de mentarme la madre estoy segura, demasiada amabilidad y afecto desconocidos para nosotros.

Chale... 

Sospecho que he sido arrinconada.
 
Ahí van mis planes de terminar de cenar a las diez, repartir regalos e irnos a ver la tele.  Putísima madre. 
Ahora que si quieren escuchar un poco más de mi deprimente navidad parece que yo no tendré regalos.  Yo dije hace una semana "¿para qué gastamos a lo baboso?" y mis padres salieron con que ellos iban a comprar regalos quisiera o no. Fui, me aventé todo el numerito y ahora resulta que mi mamá me compró lo mismo que a la vecina y a mi papá se le fue el tiempo y no compró nada.  A mi hermana le cancelaron el vuelo, no sé si llegará.

Creo que empiezo a sentirme en una de esas películas cómico-navideñas. Nada más falta que se funda la instalación eléctrica de toda la cuadra por culpa de nuestro árbol, que mi papá sufra diversas y divertidas aventuras mientras busca el regalo prometido en la euforia de las compras de emergencia  y mi hermana encuentre coloridos y valiosos personajes  que le enseñen lecciones de vida mientras pide aventón en la carretera para llegar  a casa para navidad.

También puede ser una experiencia desagradable en general. No sé, yo prepararé rusos blancos desde que amanezca, ya traje la leche evaporada. 

Llegó el momento de los tacones.

Qué tristeza.


Nota: Whoa, el deportista malvado acaba de besuquear al muchacho elegante de Glee. ¡Estoy impactada!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Base de cuello (si yo fuera millonaria...)

Coser es una cosa muy complicada. Lo intenté otra vez, pero maldición, armar ropa tiene muchos pasos y numeritos. 
¿Es un lugar  extraño? No, nada más está más allá de la vías del tren, algo así como en el escenario donde se acabaría el mundo y  que se parece mucho a una experiencia de "Mujer casos de la vida real".  La casa es una  especie de vecindad, pero no vive nadie adentro, entonces no entiendo si rentan los cuartos para negocios, o es una cuestión de la señora que cocinaba o algo así, tal vez los rentan para diferentes cosas, hasta podría vivir alguien ahí, detrás de las cortinas estampadas con peces japoneses, quién sabe. Hoy que salía a tomar el aire (me asfixio fácil, creo que mis pulmones ya no son lo que eran), vi que había un par de cuartitos vacíos y  que en el horno del  patio habían puesto un puestito (¿puestecito?) improvisado con sillas y una mesa de esas largas.  
Por el olor a carbón supongo que la señora estaría haciendo quesadillas o gorditas de algún tipo, pero no se me había ocurrido preguntarme qué era. Qué extraño,  pasé enfrente varias veces. ¿Me habré  programado para evadir la carne en todas su presentaciones?O sería que me da angustia pasar tiempo entre desconocidos... sí, eso es, porque adentro del cuarto donde daban las clases de costura había otras dos jóvenes señoras, eran primas y debo confesar que me cayeron mal de madrazo.  Silencios incómodos y gente cosiendo, bueno, ellos, yo sólo aprendía las maravillas de hacer patrones con un ¿modelo universal? o ¿método de corte universal? Ya no me acuerdo, debo comprar el libro y la gran plantilla, eso sí. 

Coser ropa, coser ropa... tan bonito que es comprar ropa ¿para qué quiero coser ropa? Le voy a contar mis planes, pero le suplico que no se burle de mí queridísimo (y seguramente muy guapo, porque este blog sólo tiene belleza) lector. Mi plan de costura maestro (bueno aparte de esa falda cincuentera que no he logrado encontrar) se relaciona con la confección en serie de ropa para perros. ¡Suéteres para perros! Es que, son muy caros, hasta en el centro (¿caros y malhechos?), por eso cuando ha habido colecta para los albergues, al final no hay mucho que pueda comprar  el presupuesto  para cuestiones de abrigo, se va entre las croquetas, las carnazas, los limpiadores... y al final, dos suéteres tal vez, no más.  Ay, por qué no soy millonaria? Dios le da el dinero a quién no sabe qué hacer con él. ¡El dinero se creó para hacer regalos a la gente, toda la gente! Como decía mi bisabuela, "es redondo pa' que ruede y de papel pa' que vuele".

Ahora que lo escribo creo que me cayó de golpe la ingenuidad de mi plan maestro. Recordemos la cobija que le hice a Sibila la perra de mi hermana, la verdad es que sólo le cosí el bies, pero de todas formas salió remal y creo que está guardada y no la usa.  Vaya, es que en mi cabeza tenía sentido. Todo fue culpa del archivo y de una señora (me encantaría decirles más datos, pero me pregunto si no  estaría violando mi contrato) que mandaba ropa cosida por ella misma con sus elegantes manitas al Hospital de Maternidad e Infancia. El asunto es que lo hacía locamente,  no era una cosa o dos, eran muchas: Sábanas, enagüas, calzones, paños, camisas, pañales;  en cantidades de 60, 120, 200. Supongo que en mi cabeza tenía mucho sentido:  La tela es más barata, tengo una máquina y mucho tiempo libre. ¿Por qué no llevé nada a las colectas de este mes? No sé si fue de veras la necesidad de ahorrar mi sueldo para eventualmente regresarlo o vil y asquerosa depresión. Creo que el problema es que ya no estamos en la depresión, creo que lo nuestro es melancolía, que yo recuerdo que la Sra. Doc decía que era peor, supongo que por las connotaciones de desilusión y desesperanza que se carga el estado. ¿Para qué levantarse o para qué hacer el esfuerzo que no le sirve a nadie? Un saco más o un saco menos no importa.  Me despierto entre nueve y diez y ando vagando, como no-muerto, namas buscando qué consumir. Y ayer compré regalos, claro, supuse que todo estaba en el detalle. Al menos estoy segura de que mi papá se botará de risa con su playera de Mauricio Garces (que dice "arrooooooz") y su foto de Miroslava en traje de baño. No sé si mi hermana apreciará la parafernalia de Harry Potter y los Little twin stars, pero espero que aunque los arrumbe o los guarde en su cofre para no volver a pensar en ellos, al menos por un momento lo note... ya sabe, eso que dice "¿Ves? me acuerdo."  Por eso, Jane y yo pasamos a comprarle regalos de Kitty a nuestras hermanas femeninas y risueñas de 30 años. ¿Qué mejor?  La cosa terminó en una libreta y una carterita, nuestros presupuestos no estaban para más.  Lo que me recuerda: Si duda entre dos artículos para regalarle a su señor padre, pregunte al vendedor o interrogue a una completo extraño, así puede desligarse de la responsabilidad.
A falta de elegancia en los regalos navideños, un poco de humor, espero que funcione.  Así se van los días, entre las calles del centro, los retenes de granaderos, el camión más cómodo y elegante al que me he subido en mi vida y la realidad de la vida sateluca. Quien no jugó en el símbolo de la plaza, que a los cinco años parecía un laberinto, no es un sateluco de verdad. Qué grande y qué tenebroso se veía entonces.

Tal vez fue el residuo de la notita conmovedora que mandó Miss Crawford y  el pasar la tarde sonando en cada tienda porque quién sabe que traía puesto Jane que no le habían desactivado, que me permití regodearme en mi pequeña fantasía de la costura.

Pequeñas fantasías alegres, 30 suéteres para los perritos enfermos y maltratados de Iztapalapa. Tal vez medio chaquetones, pero que de algo podrían servir. Ya no tengo efectivo para donar,  creo que tendré que regresar mi beca eventualmente. Ay, qué cosas se me ocurren...
 En primer lugar no sé cómo llegar sola a ese lugar, intenté fijarme pero no creo poder reproducir la travesía yo solita. En segundo lugar, tengo que ser muy sincera y admitir que la zona si está muy fea. Mi coche no tiene vidrios, ni techo sólido, es plástico y lona!! Y digo, no es que yo quiera ser prejuiciosa, pero hoy que salí a fumar un poco de repente vi a mi alrededor y  me dije "No puede ser bueno el camión de pasajeros abandonado, el indigente que aspira algo sospechoso de una bolsa todavía más sospechosa, y la tienda tapizada de rejas desde el piso hasta el techo, tal vez no debería estar en la calle sola".  Ya sin fijarme en el detalle del baño: "Oh ¿se supone que uno llene esa cubetita colgante con agua de ese lavadero tan amigo del moho y la ponga en el tanque de ese mueble de cerámica tan... cuestionable?"

(Momento de duda)

"Creo que puedo aguantar, tal vez si olvido que me tomé esa jarrota de café en la mañana y evito pensar en cascadas y lluvias, todo estará bien".

No sé si pueda ir a clase seguido. 
Copiar patrones puede ser agotador, y en un cuarto tan chiquito, sin aire... SIN AIRE! Una vez un patán que supuso que tenía una posibilidad de agenciarse mis huesitos (Ja, as if!) dijo que "me princeseo".  Creo que la anécdota la publiqué en su momento porque tuve que preguntarle a mi papá si era cierto (en caso de dudas siempre recurrir al padre), y dijo: "pues claro, eres mi hija",  dándole sentido a todo y todo otra vez. Sí, soy delicada y sí, me princeseo. No puedo evitarlo. Necesito aire, espacio e instalaciones sanitarias decorosas. Me oyen scouts? Prefiero la deshidratación y dañarme severamente la vejiga!!!
Podría buscar clases en otro lugar, pero cuál sería el encanto de coser sola, sin Jane. Ninguno... bueno, tal vez podría hacer ropita para perro. Es que, los albergues! Dibujé muchos patrones para camisas de hombre, eso sí. También sé cómo se ve una manga del estilo japonés. O al menos lo sabía en la mañana... no, ya se me olvidó.

 Bueno, era un buen plan.

Que por cierto,  esas señoras de la costura  hablaban de vestir a los perros por el invierno, una decía que era muy necesario, pobrecitos, pero que su perro no se dejaba, otra señora, una muy extraña y muy malvada que me cayó rebien, platicaba que le compró un suéter al suyo y que se veía muy chistoso pero al final siempre se lo quitaba.
¿De veras  sus perros no se dejan? ¿Soy la única que cambia a su perro de ropa compulsivamente y guarda sus diferentes atuendos en un beliz adornado con un perrito coronado?

¿Acaso es Rito el único perrito con espíritu deportivo/casual?

Insisto, para tener una mascota la única opción aceptable es la adopción, ya sea que estén en un albergue o en situación de calle. La perra de raza elegante de mi tía no  sólo tiene mal carácter y unos dientotes como de criminal, tampoco se deja vestir, en cambio, vea usted como Rito, un mestizo muy orgulloso de su origen, despliega percha y galanura con cada atuendo y cambio de look.

 Rito el perrito, se toma una momento antes de salir a ejercitarse, para mostrarnos una chamarra en tela de gabardina gris y forrada de polar azul cielo, ideal para ocasiones que requieran uso rudo (como acampar) o simplemente para realizar sus caminatas habituales. En caso de necesitar más libertad para explorar terrenos difíciles, se le puede quitar la capucha y las mangas, asegurando al perro deportista, máximo estilo y confort.

Veamos ahora a Rito modelarnos un abrigo en color negro con espalda y detalles a cuadros. Útil y cómoda opción para el perro casual que necesita bolsillos para guardar sus múltiples pertenencias, celular, encendedor o comida robada de la mesa.Aunque en realidad no cabe nada y son de adorno pero se entiende el concepto de elegancia tan necesaria para el perro contemporáneo de vida agitada y múltiples ocupaciones.  Al abrocharse únicamente con un cinturón, este hermoso abrigo deja al perro en total libertad para restregarse contra los sillones o atacar impunemente al repartidor de agua. No se atorará ni desvestirá mientras corre sin control.
 Clásico y pulcro es el perro de hoy, preocupado un poco por el deporte y un poco por la vida social. Se sabe superior y se viste para sobresalir. Se trata de un perrito preppy que se distingue por su conservadora, pero fresca apariencia. Se ve tan confiado y elegante, que es perfectamente capaz de adueñarse de todas las almohadas a voluntad. La personalidad lo es todo.

¿Amor o abuso? Ya no lo sé.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Una floreada casita selvática

Les voy a platicar de mi tesis que no es tesis, o tal vez debería decir: "tesí", nomas para no tomarnos el asunto tan en serio. Si no hablo con usted mi querido lector, con quién? Ni modo que con mi asesora.

No tengo idea de qué diablos estoy haciendo. Eso sí, tengo muchas páginas de un montón de cosas, de todas, menos de las que debería, es como un eterno "ah, porque para esto", y más páginas de rodeo, no sé si inútil, pero no estamos llegando a ningún lado. Creo que hasta el momento es una especie de orgía sin pies ni cabeza muy estilo de "todos contra todos"... ¿plan de trabajo? Claro, basicamente es rezar para que mi mamá y mi hermana se callen al menos un ratito y dejen de preguntarme cosas.  "Sí, tu tienes la razón, ya ves como es mi mamá", y luego llega la otra; "no le hagas caso, ya ves que mi hermana está loca", y esperamos de nuevo un ratito de paz que nunca llega. ¿Qué es eso, silencio? Ahora sí, vamos a empezar, a menos que Rito no quiera estarse quieto y decida atacar a Flor, ladrarle a cualquiera incauto que pase por la calle o meterse a acostar a la sala. ¿Sabe qué me gano con eso? Un buen par de gritos. Necesito unas buenas orejeras, tal vez me salvarían también del frío.

Pero estoy buscando excusas a lo bruto. Bueno, si Flor necesita el piso de abajo y no puedo soltar a Rito, me queda mandarme el archivo y encerrarme en otro lado a revisar el asunto. ¿Para qué? Para ver que estamos escribiendo de todo menos de lo que deberíamos.  Ah claro, la vida, y la enfermedad y virus, miasmas... pero ya que estamos en esas, ni modo que no nos expliquemos bien, vamos a remontarnos unos  200 años más, total, nos sobran hojas... ¿Y mi tema? bien, gracias, quién sabe dónde.
Eternas vueltas alrededor del asunto, muy poca sustancia y un montón de párrafos metidos con su buen nivel de esquizofrenia y desorden. ¿Cómo se relaciona esta página con la anterior? ¡Quién sabe! ¿Cuando vamos a llegar al tema? ¡Nunca! ¿Sabe usted por qué? Yo no.

 Rito tampoco sabe. 

domingo, 19 de diciembre de 2010

Parroquias, plazas y barrios

Momento tierno de la vida: Mi abuela me habla para preguntar si se debe tomar otra pildorita de prozac si se enfermó y vomitó la que se tomó antes de comer. "Como tú ya lo tomaste".  Qué puedo decir, no sabré de muchas cosas esenciales de la vida pero la lucha contra la depresión es mi especialidad. Ah, mi querida Tita, claro que sé, el prozac es como el kinder del fabuloso mundo de las drogas. A mí me lo recetaron  varias veces, la primera vez a los 13 años, aunque si me preguntan es como batear en las ligas menores y por eso no creo que haga daño tomarse una segunda dosis.  De todas formas está a punto de cumplir 86 años, cualquier cosa que la haga feliz vale la pena. Vaya, si quiere que le consigamos de la "salvia" (je!) que fuma Miley Cyrus, lo haríamos.

El prozac no tiene nada de malo y yo creo que es una cosa muy justa, en especial porque dudo que su caso amerite la artillería pesada, aunque le dan tafil, mucho, que siempre es maravilloso. Prozac está bien, aunque yo sospecho que es más o menos como engullir dulces, no recuerdo que me haya causado gran efecto.  

¡Pastillitas coquetas! Qué bonito es comunicarse con la gente que habla mi idioma. Mi madrina está tomando cymbalta, ese también lo tomé, tafil  —si tan sólo pudiera poner mis manitas en una gloriosa caja— y otro del que nunca había escuchado. Ya se me olvidó cómo se llamaba. 
Pero en resumen, puedo informarle, mi querido lector al que quiero tanto, que de todas las cosas que en algún momento me recetaron (topamax, solian, cymbalta, zyprexa, carbolit, prozac... y creo que eso es todo, pero quién sabe), el que más me gustó fue el lexapro. Lo recomiendo ampliamente.

Sí,  me lo daban en un combo de lo más simpático. Una de lexapro y un poco de topamax. Bueno, de algo ha de haber servido. 
No sé si soy una persona funcional, pero si me baño y me peino, hasta paso por gente ajustada y feliz. ¡Son los milagros de los tacones!

sábado, 18 de diciembre de 2010

La crónica de la epidemia

Satélite es mi hogar, con todo su color y  drama suburbano. Nadie se queja.
Los satelucos somos una clase especial, chistosa, se nota que somos diferentes a la gente del sur, aunque no sepa bien en qué, pero lo somos. Lo raro es que me tardé en descubrirlo, sí, a pesar de los largos viajes que representaba ir a la oficina de mi papá o a visitar a mi abuela, como que no me quedó claro hasta que entré a C. U.
Sí, la gente del sur es muy diferente, se ve, habla y se viste diferente. Fueron a colegios extraños, de esos donde no van a misa ni tienen clases de manualidades femeninas, Biblia y moral. Lugares desconocidos donde los estudiantes pueden traer el pelo largo y no necesitan permiso para ir al baño. No hay "feria de las mariconerias", vaya, hasta les dan clases muy informativas de educación sexual de donde nadie sale pensando "¿de veras te queman?", muertos de miedo y confusión. 
En otros aspectos, creo que otra diferencia casi imperceptible sería el color o la falta de pequeños toques innecesarios de fantasía. Los del sur parece que van a lo que van, no se detienen a disfrazarse de personajes de telenovela para salir a la calle.
Por eso, cada vez que me abruma todo el asunto de ese trabajote que no puedo hacer y me confundo y todo parece muy difícil, "dificilísimo" como diría Angélica María en Romeo contra Julieta, ir a sentarse a la mitad de Plaza Satélite siempre nos reconforta y nos hace sentir mejor. Caminar entre el gentío es una cosa muy agradable, aunque a veces (como por ejemplo la locura navideña) el mar de gente se pone particularmente primitivo, mire usted:

1.- Señor padre de familia, yo entiendo que está aburrido y hasta la madre porque le enjaretaron el cuidado de los niños, pero me parece excesivo que para entretenerlos les de una pelota para que jueguen futbol  en pleno pasillo. ¡Es ridículo, su escuincle casi me da en la cara! ¡Y se lo advierto, si me rompe la nariz hago que me la pague, aunque tenga que mandar a trabajar al niño, me la paga como si fuera nueva!

2.- Mi estimada señora compradora, usar una falda corta, una gabardina y mallas suena como una buena combinación para pasear tranquilamente por la calle durante el invierno, pero me parece que a usted se le olvidó usar la falda y creyó que las medias de red contaban como mallas. No, no cuentan, y si le pone usted semejantes plataformas de teibolera en horas extra, empeora terriblemente su precaria situación, le aviso que da usted el mal ejemplo y que me parece ofensivo que ande paseando tan quitada de la pena enfrente de niños inocentes. No mancille la pureza de su juventud, se lo suplico.

3.- Querido tapón de alberca que me pisó al salir de Sanborns, yo entiendo que lleva prisa, pero considerando que abrí la puerta para mí y que usted se atravesó para aprovecharse de mi esfuerzo muscular y pasarme por encima, lo menos que podía hacer después de pisarme y sacarme el tennis era detenerse a ofrecer una disculpa. Claro, para eso necesitaría usted un poco de conciencia social, decencia básica o mínimos rastros de cortesía. No se apure, no tiene por qué disculparse, pero le sugiero que mejor se regrese al monte, he conocido guajolotes más educados que usted.

Ni modo, nuestros paseos terapéuticos tendrán que suspenderse hasta que haya pasado la época navideña. Es cuestión de seguridad personal, no es que no quiera morir joven, nada más no quiero que sea en una estampida de compras navideñas. Pa' todo hay formas.

viernes, 17 de diciembre de 2010

ROSA SALVAJE - APERTURA

You're gonna make mistakes, you're young

A pesar de que ingresar a la Escuela Nacional de Medicina era uno de los elementos que supuestamente distanciaba a médicos calificados de charlatanes, hubo un caso muy controvertido respecto a un individuo que logró ingresar a dicha institución. Se trata del "doctor" Rafael de J. Meraulyock, quien en 1864 o 1865 desembarcó en el puerto de Veracruz. Al llegar a la ciudad de México, el doctor Meraulyock recorrió sus calles, vendiendo remedios de dudoso origen y realizando operaciones y extracciones de muelas ante el público congregado. Dado que su apellido era difícil de pronunciar, la ingeniosa habla popular le adulteró el nombre por el de "merolico", y desde entonces merolico es el calificativo con el que se designa a médicos charlatanes, embaucadores y a médicos callejeros.

Claudia Agostoni, "Práctica Médica en la Ciudad de México", en Medicina, Ciencia y Sociedad en el siglo XIX en México.

jueves, 16 de diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

There is no pain, you are receding


1.- Me da gusto que Rito no pueda hablar. 
(Favor de ignorar el calcetín sucio)

2.-  Fifty years ago, the average man first became married at 23, and the woman at 20. Today, those ages have increased to 27 and 25, respectively.

 3.- Tener lepra no es excusa para no usar corbata.
Perder los lápices sí es excusa para no terminar el dibujo.

4.-Tomar seis cápsulas seguiditas de tabcin es una estúpida idea.

5.- Yo siempre lo he dicho, tienen pulgares secretos con los que disparan armas y abren el refri.

martes, 14 de diciembre de 2010

Tabcin noche

Un día ya no queda nadie con quien hablar. Es extraño darse cuenta. Claro, quedan los intercambios mecánicos de palabras, pero al final... no hay nada. Supongo que los remordimientos y el darle vueltas una y otra vez a lo defectuoso que sea como persona no tienen caso. ¡Faltas por todos lados! Esto es vivir como en especial de navidad, con todo aquello de los fantasmas de Scrooge.
¿Qué necesidad es esta? Confesarme siempre se me hizo decepcionante, no sé por qué, creo que esperaba verdadero alivio al final del proceso, pero la última vez que lo intenté me sentí peor. Está en un algún post viejo de la juventud. Nótese que la juventud se acabó, igual que se acabó todo. 

Y quisiera regresar con la Sra. Doc, al menos un par de veces, pero supongo que no tiene caso. Gastar dinero en terapia es lo último que debería hacer, y de cualquier forma, el bienestar será meramente temporal, digo, no puede durar mucho. De todas formas la extraño mucho, sí, no importa que en teoría esté mal encariñarse con un psiquiatra, tal vez es algún asunto de transferencia, pero la extraño, la extraño mucho. Lo peor es que no tengo su teléfono, se quedó grabado en el celular que perdí (o que me robaron, cualquiera de las dos) y creo que ya no recibiré  mis mensajes de feliz navidad de todos los años. 

Tal vez es culpa del theraflu y el tabcin.

¡No aguanto ni una culpa más, ni una! Quiero mi cueva y tal vez kleenex suavecitos, de esos que tiene mentol. Ya no se puede seguir así, ni un intento más tampoco, culpa de uno por andar tragándose la mordaza. Eso pasa, se ahoga uno y luego ya no se puede volver a hablar. Se nos fue la voz, gachamente, como en los cuentos. 

Me duele la nariz, el cuerpo y creo que tengo temperatura.  Muchas cosas pueden unir a las gente, pero si no hay palabras, muchas de ellas, ni siquiera los silencios cómodos con breves momentos de sueño espontáneo pueden llenar el mundo con nada.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Al menos ya puedo caminar en tacones

5 apodos humillantes

Un día cualquiera, chan chan, le pasa una cosa espantosa, ni la vio venir, pero fue inevitable y de repente se encuentra usted  con que se ha enamorado. Dice el Discovery Channel que un montón de  asuntos químicos y extraordinarios le provocará una molesta sensación de felicidad y emoción durante todo el pinche día.  Está bien, me parece muy bien, y los felicito a todos hijitos míos, pero cuando les pase, tengo que pedirles de la manera más atenta que hagan lo que hagan, nunca (¡NUNCA!) le hablen a su peoresnada con voz de bebé, o en el peor de los casos, le pongan un apodo "cariñoso", que yo no sé cómo es que no destruyen las relaciones humanas desde un principio.
A continuación, los mejores:

1.- Prechus.
2.- Bebébebesoris.
3.- Flan.
4.- Cosho mosho.
5.- Honey Panqué.

Y faltan más! Desafortunadamente tendremos que dejar algunos fuera, en parte porque no los entendimos, por ejemplo "pre pre" (?) pero en realidad se debe a que la etiqueta se llama “5 cosas” y estaría mal andar poniendo el desorden.

De una forma muy regular

Soy una perra... es que tengo que serlo, de otra forma no me explico esa incapacidad para ser generosa con la Sra. Palmer. Por una lado me da gusto ser la amiga ojete, estoy muy orgullosa de eso, me siento en una película de adolescentes, y digo, es por mi propio bien, pero me pregunto si de veras lo mío es retraso social (que lo es, ni como negarlo) o de plano falta de buena voluntad. ¿Qué es lo que me provoca tanta aversión? ¿Cuál es esa extraña necesidad de estarla reprobando?
Sentadas frente a un gran brownie con crema de cacahuate, Jane y yo discutíamos las impresiones del evento cuando  salió a la luz aquel detalle en el que aparentemente le di el cortón a la Sra. Palmer. Sí, fuimos a  verla actuar, y la verdad es que yo estaba incómoda y confundida.
¿Qué hacíamos al final? ¿La esperábamos? ¿Nos despedíamos de su mamá? Jane tenía razón, no podíamos largarnos así como así, pero yo no sabía que hacer: "Yo no sé, es tu amiga", dijo Jane, y le respondí que era una grosera... ahora, si el novio nos estaba escuchando o no, esperemos que no vaya con el chisme de que somos unas ojetes. Lo somos, pero considerando que le quieren hacer de chivo los tamales debería ocuparse de sus propios asuntos con la señora, no de las desconocidas sentadas atrás de él.

¿No es espantoso verse comprometida con personas quién sabe cómo? ¡Y siempre me pasa! La verdad es que yo no me moría de ganas de ir al concierto, no me podía parar, temía que a Jane no la dejaran salir y que al final hasta  me podía  perder. No me perdí y Jane pudo llegar, pero parece que resanó algo al aventón y ahora teme que la regañen. Por favor Dios mío que no la regañen, es una buena persona, no merece que la regañen! Y yo sufro y odio al mismo tiempo. Espero que al menos se haya divertido, bueno, ella dice que se distrajo y que fue una buena tarde. De verdad eso espero, al menos comimos brownie y papás.
Y odio a su jefe y odio a la televisora y a la señora Palmer y a toda su familia y amigos!
¿Por qué? Por amargura, supongo.  No, no la odio, ni siquiera la odio, nada más no quiero tener que ponerla a ella antes que a mí misma, que es lo que a ella le gusta que la gente haga. ¿Por qué lo haría? No hay nada que me inspire a respetarla de ninguna manera. ¿Será sólo eso?  Examinemos el problema:

1.- ¿Me molesta que sea tan abiertamente sexosa? No, Kitty sí que dice cosas muy graves, hasta teníamos competencias cuando era más jóvenes para ver quién albureaba peor a la otra y nunca me ha hecho sentir ofendida. Ya perdí práctica, me llevan de calle, pero entonces supongo que no puede ser que yo de veras sea tan estirada y tan retrógrada como me da a entender la Sra. Palmer. No puede ser eso.
2.-  Tal vez no tenemos nada en común: No, tampoco es eso, porque cada vez que sale con "ella también", me pongo de peor humor. Recordemos la plática en la que me describía como los más ñoños son siempre lo más interesantes y me cayó mal que retorciera el concepto.  NO LO ESTÁS ENTENDIENDO BIEN! No te atrevas a comparar al degenerado con el que te relacionas por camarita con el Dr. Reid o cualquier otro desgarbado con andar distraído y un afecto poco saludable por los números y los datos que a nadie le interesan pero que yo encuentro encantadores. ¡No te atrevas!
3.- ¿Me molesta que ella y su familia siempre sean lo máximo? Sí, la verdad es que sí me molesta, eso puede ser. Sí, ya sé que no hay mujer más bella graciosa y talentosa que su hermana y que su prima es poco menos que la socióloga que el mundo esperaba y nadie se le compara en el universo, pero en lo que a mí respecta, una tiene cara de ardilla y la otra tiene un aire demasiado lésbico que me sorprende que nadie haya sacado a colación. Creo que me molesta la actitud de superioridad. Pffff...

4.- Siento que me intenta dar lecciones de vida como si yo no supiera nada de ella. Si yo hago algo es una pendejada, a menos que ella decida hacer lo mismo, en ese caso es la única forma de hacer las cosas para la eternidad y ella siempre lo supo. La primera vez que yo tuve una crisis respecto al asunto de comer animales fue cuando éramos amigas, 3° de secundaria para ser exactos. Está bien, acepto que exageré y llegó un punto en el que sólo comía fruta, pero sabe usted qué me dijo? Me acusó de tener un problema! Y lo hizo en el auditorio! Estábamos en una plática de esas sobre "desordenes alimenticios" y de pronto volteó y me dijo (bastante fuerte) "tú haces todo eso", "por eso eres vegetariana", seguido de una vigilancia constante para asegurarse de que comiera. Ah, y ahora resulta que ella ha sido vegetariana convencida desde siempre y me va a enseñar a cocinar porque a ella le salen las verduras mejor que a los chinos.  Por eso cuando me preguntó por el asunto le mentí, le dije que "no yo no le hacía al vegetarianismo, nada más prefiero no comer carne dentro de lo posible", que es la verdad, de cierta forma, digo, mientras los zapatos necesiten piel y usen manteca de cerdo para los tamales entre otras muchas cosas que ya no recuerdo, andar por el mundo bien convencido con  pancarta  de radical pues está complicado, por eso me limito a alejarme de lo que tenga cara de animal, pero si alguien se lo dice a la Sra. Palmer  lo voy a matar, me va a querer encerrar dos veces por semana en su cocina, y si eso pasara, juro que me suicido. Mi vida ya no valdrá la pena y les suplico que me dejen morir.

5.-  No me gustó su indiferencia hacia Jane, ni la falta absoluta de interés en Kitty. Ya desde que fuimos al cine parecía no tener nada que decir cuando le hablaba del trabajo de Kitty, creo que apenas dijo algo así como "¿ah, a poco te llevas con ella?" y no me preguntó nada sobre Jane o la Sra. Weston. Que, sí hacemos memoria, cuando éramos jóvenes yo hacía todo lo posible para desviarnos e ir a pasar el descanso con ellas, pero la Sra, Palmer se indignaba porque en su propias palabras "La Sra. Weston es una naca", y ni modo, a quedarnos solas a deprimirnos hasta el llanto, lo juro, a veces yo me soltaba a llorar, y ahora entiendo que tenía razones.  ¡Me deprime y me irrita!  Me pareció muy poco amable de su parte que ni siquiera intentara preguntarle algo de la vida a Jane. ¿Qué diablos? Hace diez años que no la ves y se tomó el trabajo de ir a tu recital, lo menos que puedes hacer es saludarla y preguntar cómo está.

Como sea, me porté mal, creo. Pero no quería hacerlo, fue completamente accidental, no tuvo nada que ver con los conflictos que existan en mi cabecita y que ella ni se imagina, es pura torpeza social. No hallaba qué hacer, entonces piqué un poco a su mamá hasta que volteó, la abracé (como si no hubiera dicho hace algunos años que tengo corazón de piedra) y  fue a buscar a la Sra. Palmer, que salió, me abrazó y como no sabía qué decirle y no respondió al "hace tantos años" que dijo Jane, lo único que se me ocurrió para resolver la incomodidad del momento fue "y ahora qué harás", pero yo quería decir algo sobre el futuro a largo plazo, no en ese momentito, por eso cuando me dijo "nada", no supe que hacer y corté con "bueno, nosotras ya nos vamos, Jane tiene que trabajar a las siete", la felicitamos otra vez y nos fuimos.

"Se llama Jimena y padece de sus facultades sociales", me anunciarían en el canal 5.
Y ahora me siento como una persona horrenda. ¿Por qué no me sale la generosidad? ¿Qué tengo contra ella? ¿me molesta que quiera mi amistad? Es que ni siquiera es eso, quiere fans, no amigos, ya sin contar que a todo me contesta "ash, no sé", y a todo me dice "eres una teta", o "no te soporto". Supongo que al final me molesta que no sea quien yo querría que sea, pero eso es un absurdo y una pequeña locura de egoísmo y necedad.  Lo que tengo que hacer es encerrarme un poco más, no poner “disponible” ni en defensa propia a menos que haya luchas con Kitty, pero de lo contrario, esconderme. Es que no puedo decir que no, y al final sólo me porto peor y tampoco quiero hacer sentir mal a nadie, que no creo que le importe, pero de todas formas me siento mal yo.
Yo cumplí, que no se diga lo contrario.
Total, yo nunca dije que fuera una persona agradable: Soy un plomito, huraña, traidora, poco amable, arisca, mamona, seca y un poco torpe, pero si no le gusta que no me invite.

¡Ya no voy a salir de mi casa, me quedaré a pintar cajitas navideñas de regalo que le venderé tramposamente a mi hermana y a mi mamá! Ah, y los leprosos, también me ocuparé de ellos. ¡Eso es un plan de vida, sí señor!

sábado, 11 de diciembre de 2010

Se llamaba Deyanira

Dar clases de Historia; "Creo que eso no podría hacerlo nunca, de verdad", le decía a Jane hace un par de días cuando veíamos nuestro poco halagador futuro.  No podría, el pánico escénico, la falta de habilidad para explicarme y la locura que sería intentar controlar a los escuincles. En Enseñanza de la Historia (la I, que sí tomé, la que me salté arbitrariamente metiendo un extra y mintiéndole al profesor haciéndole creer que sí la había cursado fue la II) tuve que ir a interrogar a un profesor de Historia de secundaria sobre el plan de estudios. Fue una pequeña pesadilla, los escuincles gritaban, corrían, se subían a las bancas y en cuanto entré la cosa se puso peor. Salí de ahí pensando que nunca podría, en verdad, no se me ocurre otro trabajo más ingrato. Se invierte mucho, a largo plazo, y al final lo único que se tiene es un montón de alumnos que no entienden, no están poniendo atención o no les importa, y no hay forma de reclamarles porque tienen razón... ¿por qué habría de importarles? Tienen entre 12 y 18 años, lo último que les importa es la escuela. Yo lo admito, no estaba poniendo atención. Ya de ahí nos metemos al asunto del desarrollo y demás.
No importa, el caso es que yo nunca tuve ni un buen momento con mis profesores de Historia, lo mejor que obtuve en toda mi trayectoria escolar fueron décimas extra  en papelitos que después le regalaba a mi compañera de banca (la que me intentó quemar el pelo) y un "trabajas bien niña", que la señora me dijo en 1° de secundaria, aunque yo creo que me merecía al menos una sonrisa, ¿fue lo único que se le ocurrió ante mi cuaderno repleto de ilustraciones históricamente correctas y dibujadas sobre papel albanene? Qué poca madre! No la culpo, es un trabajo malvado y ciertamente yo no podría hacerlo. Aunque pudiera armar una clase (fusil completo del libro de texto), los chamacos me agarrarían de barco desde el primer día. 
No, prefiero suicidarme...

Entonces encontré a estas señoras: Son maestras y creo que no tienen vergüenza, qué bonito, son encantadoras. Eso es mucha dedicación, en especial porque sus alumnos no se los agradecerán, seguramente empezaron a imitarlas en cuanto se dan la vuelta o empezaron a pasar dibujitos de usted disfrazadas o algo peor. Lo peor es que yo de veras debo ser muy ñoña y  muy simple porque me río sin parar y los disfruto muchísimo. ¡No he podido alejarme de ellos en toda la tarde!

Prehistoria y Britney Spears... suena prometedor.

¡Oh por Dios, en verdad no tienen vergüenza!

Ancient Minoan Civilization ("Creep" by Radiohead)

Martin Luther ("Manic Monday" by the Bangles)

Black Death ("Hollaback Girl" by Gwen Stefani)

viernes, 10 de diciembre de 2010

"No puedo olvidar el fantasma de tu traición."

Teresa

La interpretación de los síntomas

Diablos, mis guantes nuevos tienen un  hoyo!! Bueno, supongo que es parte del "vagabundo look", hoy en día ha de venir incluido por aquello de las modas de los jóvenes. Ya no los entiendo.

Tengo un Rito

Lo sé, me tiene usted mucha envidia justo ahora, y tienes razones, la belleza de Rito no tiene perdón de Dios, es demasiada... hasta me duele!

jueves, 9 de diciembre de 2010

Como la esposa catatónica de un hombre de negocios en Haití

A lo mejor Jane tiene razón, no tiene caso que siga en eso. Aún si terminara esa tesis,  vaya, si pasara de las tristes páginas que llevo hasta el momento (mal hechas y  apenas como mero engendro bastardo y deforme de lo que sería un verdadero borrador del primer capítulo) cosa que de veras veo muy pero muy difícil, y que la verdad, muy en el fondo no creo poder hacer, ya tendría 28 años al terminar todo. Empezaría a trabajar hasta entonces, eso si consigo trabajo rápido, que también lo veo muy difícil. Podría estar desperdiciando los últimos años útiles que me quedan, a lo mejor me equivoqué de verdad, yo creo que sí, y ya no sé qué hacer. Me gustaría saber escribir bien y saberme todas esas reglas tan importantes que no sé nunca cómo funcionan, ortografía y gramática, o ser capaz de producir un aparato crítico IMPECABLE! Pero no lo soy y voy haciendo lo poco que puedo como Dios me da a entender.
¿Cómo le digo a la Sra. Boss que no puedo? Es que se lo digo medio en broma a ver que dice y siempre me dice lo que te dicen todas las personas que intentan animarte, no tiene que ser bueno, no es tan difícil, se trata de hacer lo que se pueda, etc. "Tú escribe", cómo no.
Jane tiene razón, claro, necesito un trabajo de verdad y pronto, aunque yo presiento que ella cree que es la única forma de que "conozca a alguien", descubra lo maravilloso que es tener una pareja y sea feliz, en sus palabras "no cree que no tenga remedio", pero eso es mera sospecha mía, o a lo mejor me ve ya de plano en un estado muy lamentable y por eso lo sugiere, claro que siempre que llega me encuentra sin bañar, con pants sucios, guantes y un montón de cremas en la cara. Qué puedo decir, soy naturalmente elegante.
¿Cómo le hago para echarme para atrás? Es que, no he firmado el contrato el próximo año, a lo mejor sí puedo huir. Nada más se me pasa el tiempo y envejezco cada día un poco más, sin haber hecho nada. Es que no puedo sacar una cosa así, eso es para la gente que ama pasear y tomar café con "el doctor tal" o "el maestro tal", leer ponencias y publicar cosas, como mis compañeritas de Historia que se la viven poniendo cosas como "seducida por Clío" y demás frases comprometidas con el asunto. 

Yo sólo quiero... no sé que quiero. Nada, supongo que ese es el problema.

Podría preguntarle a la Sra. Boss, pero ha de estar ocupada, como la gente con hijos y vidas, que a todo esto dudo mucho que me responda "sí, mi reina, échate pa' atras, ya que metí tu registro en el informe del proyecto, pero no importa, tú ni te apures". 
Por otro lado, mi papá parece estar contento con la idea, aunque para ser justos, mañana podría decirle que he decidido instalar un taller de teatro religioso para educar a las hadas invisibles que viven en nuestro jardín y me diría que está orgullosísimo de mí. Así no cuenta. Todos niegan que sea un lapa devoradora de recursos, no les llevaré la contraria y que Dios me los bendiga. Mi mamá también quiere que trabaje de verdad, pero considerando que eso significaría que salga a a calle, "a tanto peligro",  al final cree que estoy mejor en donde estoy.  Tal vez es verdad, pero ya no sé.

Me mareo, en las mañanas me siento extrañamente enferma, y luego se me quita, como a la mitad de la tarde. Como la canción, se me viene el mareo y es entonces cuando tengo que salir a caminaaaaar.


Ahora, lo único que puedo hacer es ver mi película de zombies, que promete ser maravillosa y ya mañana me sentaré a intentarlo otra vez..

martes, 7 de diciembre de 2010

Curso básico de complicidad

Archivo cerrado hasta el 10 de enero... bueno, yo tenía buenas intenciones. Salir a la calle tiene múltiples encantos, eso sí, pelear con granaderos para que me dejen pasar, bajarme en una estación extraña para evadir al joven fármaco dependiente que canta, se tambalea y amenaza con caerle encima a personas inocentes (mi corazón está contigo muchacho, eres víctima de la desigualdad social, la burocracia, la corrupción, la explosión demográfica, desempleo,  deficiencia educativa y muchas cosas más, pero sí me das miedo y mejor me bajo), pensar que me podría caer bien un librito coqueto en Donceles pero recordar que gracias a la Sra. Palmer me quedé sin dinero para regalarme cosas esta semana y tomar café malo del oxxo.

Tal vez no son encantos pero es mejor que padecer el frío en mi congelada casa y pasar el tiempo contestando el teléfono y tomando el recado porque nunca es para mí. Tal vez debería empezar a organizarme expediciones extrañas de una persona, nada más salir a pasear sin razón alguna, lo malo es que no se me ocurre nada, y me da flojera, y no tengo dinero, y me da miedo la calle, y que me asesinen… y hoy no circulo. Bueno, planes descartados. Regresaré a mis leprosos, aprovechando que este lugar está solo y creo tener un rato libre en lo que llegan las señoras que requieren mis cuidados y atención, lo extraño es que ella dicen que son las que me cuidan a mí, pero no les crean. Mi mamá llegó muy seria a preguntarme si mi hermana “no andará metida en la droga”… a los 30 años! Nada más me reí, claro. No madre, está ahogada en endorfinas, pero no en drogas.

Está bien, es más o menos lo mismo, pero hasta donde yo sé no es ilegal, es malo pero no es ilegal.

lunes, 6 de diciembre de 2010

También tuve un pájaro y también se me murió

Me pregunto si mañana podré salir de la cama, hoy quería hacerlo pero no pude... es que no pude. No sé si fue el frío, la idea de que tendría que bañarme, y de ahí todas esas molestias que trae bañarse como es poner los pies en los azulejos fríos en lo que sale el agua caliente y justo cuando ya estas cómodo, el agua está perfecta y todo huele a gel exfoliante de naranja, resulta que ya es hora de salir y hay que secarse y ponerse ropa, ropa seguramente fría, muy fría... qué desgracia y qué horror. Seguramente fue eso, o tal vez lo bonito que se veía Rito roncando, hecho bolita con las patas metidas en la sudadera, cómo lo iba a despertar, no podía y no quería.  No tenía razones para levantarme y no lo hice. Me quedé en la cama hasta que pensé que los pobres mellizos Céspedes no podían meter más la pata en sus desgraciadas vidas y después, a fuerza de abrazar a Rito hasta la asfixia, se me ocurrió algo bueno que podía hacer: bañarlo.
Y lo bañé y le puse acondicionador y perfume. 

Espero poder salir de la cama mañana... dudoso, pero la esperanza muere al último, ya sabe, por aquello de la cajita con el pajarito resistente que se quedó hasta el fondo y la fregada.

domingo, 5 de diciembre de 2010

El secreto mata (pero el blog no cuenta)

Razones por las que no voy a delatar a mi hermana:

Porque se la debo, por todas esas veces en que cedí a la presión de mi mamá que decía que la verdad se me veía en los ojos y confesé que había estado viendo Alcanzar una estrella II y Beverly Hills cuando lo tenía prohibidísimo, mis pequeños comentarios a la lectura de su diario en plena comida familiar y aquella vez en que le llevé el librito del casete (¿cassette? no sé, no me importa) de Madonna y Thalia a mi mamá para que viera las porquería que andaba escuchando (y se los tiraron a la basura), entre otras muchas cosas que seguramente ya no recuerdo. Nada más por eso no voy de chismosa.

Ah, y ahí estoy mintiendo cada vez que mi mamá pregunta con quién habla a esas horas? ¡No se, yo no sé nada!

sábado, 4 de diciembre de 2010

Era mitad del verano en un rincón junto al mar

No me acuerdo cuando fue, tal vez tiene varios días porque hace un tiempo que no voy a ver tiendas con Jane, creo que unas dos semanas (uy, muchísimo) pero nos quejábamos de la juventud que está mal. No entendemos qué es lo que pasa con los muchachos de hoy, escuincles que andan con ropa ajustada tres tallas más chicas de lo que debería ser. Muy peinados y demasiado arreglados, más que sus novias. Creo que dije algo grave como "si yo fuera su madre no lo dejaría salir así".
Desafortunadamente...

Nada nuevo bajo el sol.

Bueno, siempre podría ser peor y parece que no hay nada que se pueda hacer. Así ha sido siempre el mundo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Leer en el camión

Consuelo cursa el cuarto año de secundaria en el colegio Rosa de América, con resultados bastante discretos, aunque año tras año gana el Premio al Esfuerzo y/o el Premio a la Constancia, que matan ambos de vergüenza a sus hermanos Arturo y Raúl.




Alfredo Bryce Echenique, El huerto de mi amada




Comentario conocedor:  Chale,  a Jane y a mí nos dieron uno de esos premios al esfuerzo cuando estábamos en el colegio. Fue culpa de la titular y de los maestros de matemáticas y física, estoy segura. Bueno, no era mentira, sí que le echábamos ganas estudiando, lo más complicado era llegar al punto en el que empezábamos a estudiar. Una vez nos quedamos comiendo pan, directo de una gran bolsa, afuera de Superama en lo que nos armábamos de valor. La bolsa de pan, cómo olvidarla...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Sobre el sueño

Jane y Rito se durmieron casi toda la tarde. Más o menos desde las dos hasta las ocho.

Estábamos viendo telenovelas, cuando  Jane y Rito se acostaron muy a gusto, se acomodaron y se durmieron, se veían simpáticos, muy cómodos y felices, ni se movían ni hacían ruido, nada más se despertaban por minutos de vez en cuando. Después se volvían a acomodar y dormía de nuevo. Yo no tenía sueño, sigo sin tener sueño.
La peor parte es que me duelen las piernas y estoy cansada, pero sueño no tengo. Si cierro los ojos no creo poder dormir, me pasaría lo mismo que ayer, que apagué todo, me metí a la cama y de veras traté con todos los recursos que se me ocurrieron aquello de relajarse y dormir. Cuando me aburrí de acomodarme y volverme a acomodar, descubrí que me estaba haciendo sufrir gratis y mejor prendí la tele, ya estaba Casos no resueltos.
Todo tenía tanto sentido en mi cabeza. Claro, me equivoqué en muchas cosas y por muchos años, debí haber hecho  siempre lo que hacen las personas de la tele. Ahora hasta me sorprende esta sensación que se parece mucho a la de haber sobrevivido una enfermedad grave. Qué tonto es uno, por una razón o por otra. Lo peor es que pasa el tiempo, y  un día se vuelve a leer todo, se recuperan pistas y todo se ve mucho más claro. Entonces se describe, cataloga y archiva con cuidado.

En eso estaba pensando anoche, y todas las noches, cuando no puedo dormir. Por eso intenté no molestar mucho a Jane y a Rito que dormían tan a gusto, seguramente, por aquello de tener las conciencia tranquilas, debe ser muy bueno el descanso, profundo, de quien se lo merece. Tal vez es lo mismo que le pasa a las embarazadas, total, el niño ni la debe ni la teme, por eso la madre puede dormir pacíficamente por más de doce horas diarias, ha de transmitirse por el cordón umbilical.

Yo lo que necesito es rivotril, pero nada más me queda una pastillita y la vamos a dejar para una emergencia.

Supongo que debería ser como la gente de la tele

"Pues la verdad no creo que tú vayas a tener hijos... al paso que vas."

... 

Vamos a repetir la misma línea hasta el cansancio hasta entender por qué diablos me diría eso Marina. Sí, me lo dijo Marina, la secretaría consentida de archivo, mientras desenvolvía tranquilamente su tamal en la mañana. Ella me preguntó qué había hecho últimamente y después de contarle con lujo de detalles las desgracias laborales de Jane le conté que había visto a Miss Crawford y que tocar su panza fue la cosa más extraña del mundo, es que... se mueve! Por el amor de Dios, su madre y todos los santos, se mueve! y parece que eso fue lo único que se le ocurrió comentar, al menos su hija escuchó la parte en la que me quejaba de la esclavitud en las televisoras, pero  Marina no me dijo nada más que eso, y me sentí muy mal. 

Pero como a mí me encanta usar todo aquello del "para esto", recurso que en la escuela me decían que era horrible y que jamás debía usar, me tengo que regresar un par de días, justo a la parte en la que descubrí que tenía que hacer algo o me iba a morir en pijamas. La parte triste es que lo único que se me ocurrió fue ir a meterme a la biblioteca (risas de programa cómico/triste) y aparte de encontrarme a una de las historiadoras más cagantes que he conocido en (vaya usté a saber) la HISTORIA!, terminé metida en el fondo reservado quién sabe cómo, les hice creer que iba a tramitar mi credencial y salí a los 20 minutos pensando "¿qué diablos? ¿qué acabo de hacer?" Era una paginita lo que necesitaba copiar, pero me sentí elegante mientras lo hacía, hasta tienen atriles sólidos. No me jodí la espalda, es bueno no fastidiarse así la joroba, por eso he pensado seguir el consejo de Miss Crawford y ponerme un poco de masking tape en la espalda a ver si me enderezo. Que ahora que me acuerdo, en primaria, nuestras respectivas madres nos pusieron chalecos para corregirnos la postura, creo que ella sí lo usaba, yo me lo quitaba en el baño. Dolía y me dejaba marcas...

Supuse que si ya que me había bañado podía hacer algo más, ir al super, abastecer a mi madre de café y cocas, como todo hijo debe hacer, pero ya cuando regresaba dispuesta a consumir el tiempo  que faltaba para que dieran las seis de la tarde y Mrs. Palmer se dignara a llegar a su casa para entregarme los boletos que justo ahora considero fueron un robo en despoblado, de repenté apareció Miss Crawford, y me fui a comer galletas y tomar café. Lo gracioso es que me había estado preguntando dónde andaba y todo por un momento de esos de flash back que bien amerita que la pantalla se disuelva para llevarnos al pasado por un ratito.

Escena insertada sin razón alguna
Me cepillaba los dientes compulsiva y locamente (se me van a caer en cualquier momento, son frágiles, se caerán, se caerán) cuando noté que uno de los de abajo se enchuecó un poco. "Ujule, tantos brackets para nada", uno debería pensar eso cuando se los pone a escuinclas adolescentes e inseguras, algún día les saldrán las muelas del juicio y todo se irá al carajo, todavía peor porque yo no tenía brackets normales, una vez la dentista de mi mamá me puso fluor y cuando abrí la boca dijo "por Dios, mujer, traes aquí toda la ferretería".  De ahí que me acordara de haber ido a tomar un café con Miss Crawford en un momento lejano de la juventud, tendríamos como 14 o 15 años, tal vez menos, porque ese mismo día me platicaba del que fue su novio de secundaria,  aunque el acontecimiento importante fue que le habían quitado los brackets, mientras que yo no tenía para cuando y  mi relación con el dentista estaba cada día peor.  No le caí bien, ni modo, siempre me criticaba por ir fachosa a su consultorio y al final ocasionaba que mi mamá que regañara por lo mismo. Me fui con el doctor de Miss Crawford y arregló el asunto rápido, con mucho dolor, pero rápido. El primer momento en el que te pasas la lengua por los dientes después de muchos años de usar esas madres, se queda en la memoria como uno de las mejores sensaciones que se pueden experimentar en la vida. 
Miss Crawford, la del bebé, la que anda cargando con un inquilino de cinco meses que según la sala de desarrollo humano ya tiene pestañas, aunque todavía no haya abierto los ojos.
Fin de la escena insertada sin razón alguna

Dejé a Miss Crawford sana salva y vi la hora, justo a tiempo para recoger los boletos y regresar a mi casa a ver la repetición de mi telenovela.  A menos que Mrs. Palmer tuviera la gran idea de hacerme una porquería. Tal vez exagero, pero si le pregunté desde el lunes si podía recoger los putos boletos, que yo ni quería, el miércoles y claramente me dijo que estaba supermegamaravilloso mientras fuera después de las seis, por qué chingados se largó a clase de canto sin tener la más mínima decencia de avisarme.  Eso si es que de veras estaba en clase de canto, yo no soy nadie para sospechar una mentira destinada a esconder sus depravadas actividades extracurriculares. 
Y ahí estaba, en la sala de una casa que no había visitado en unos diez años, y que la verdad yo recuerdo como una especie de escenario suburbano de pesadilla (nunca sabré el porqué), pensando que la perra de Mrs. Palmer me cae mal, una chihuahueña, no me malinterprete, y que no era posible que su papá fuera tan mamón, con razón tiene tantos problemas buscando aprobación masculina la pobre, mientras que su mamá buscaba los boletos.
Ahora imagínese usted que habla mi madre y me dice que Jane llegó desde hace un rato y yo no sabía. Me fui en friega loca, de hecho espero no haber sido grosera con la pobre madre de Mrs. Palmer, pero estuve a punto de ir a buscar los putos boletos yo misma para regresar a mi casa rápido: acelerador pa' qué te quiero, a correr.
Un completo robo en despoblado, pero  en compañía de Jane mejorará. "Va a ser raro verla" dijo en la mañana, y la verdad es que creo que se va a sorprender. Bueno, a menos que las personas jefes de Jane decidan arruinarlo todo. Por el amor de Dios personas, no pueden hacerle esto (y a mí en especial), no sólo la hacen trabajar desde las siete de la mañana hasta las nueve, diez de la noche, o doce del día siguiente, le quitan sus días libres y no le proveen un medio laboral seguro y agradable. ¿Qué les cuesta darle un día? La van a matar. ¿Sabe usted qué necesitaba Jane? un día de sueño y salón de belleza, bueno, después de haber cumplido con sus obligaciones fiscales. 

Siguiente momento y cambio de escenario, por favor
Ahí estábamos hoy, formadas afuera de Hacienda a las siete de la mañana, esperando ficha y de alguna forma inocente pensé que el día que había empezado tan bien no podía darme una fea sorpresa. Claro, estábamos rodeadas de personas con cara de profesionistas con trabajos de verdad y vi el par de botas más feas que he visto en un buen tiempo, pero fue extrañamente reconfortante, el frío, salir corriendo a buscar un lugar que vendiera discos a esas horas de la mañana.
Y viéndolo  en retrospectiva, si no contamos al estacionamiento de oro, el metro para ir a buscar mi cheque al palacio y pasar casi una hora esperando al contador que no quiso aparecer, fue un día divertido de señoras, con muchas revistas y comida. 
Jane es una señora contribuyente y yo sigo preguntándome qué diablos pasó con Marina, o será que soy muy sensible, que sí lo soy, me siento, me ofendo, lloro hasta el cansancio y luego guardo rencor, pero ese comentario sí estuvo ojete, o de lo contrario Jane no habría dicho que "esa señora es una estúpida, ni te conoce" entre otras cosas que yo agradecí bastante porque no entiendo el que me soltara una cosa así.
No, estoy enloqueciendo, ella no tiene que saber nada de mi paranoia sobre el fin de la vida, el útero vacío y el toque mágico de la muerte que hace que mate todo lo que intento cuidar.

Ya no sé.

Y yo que hasta le mentí a su hija diciéndole que se le veía bien el pelo corto, de haber sabido habría hecho una mueca  de angustia y horror, gritado "Ah, pareces un hombre muy malo y fornido!" y después me habría echado a correr, justo como planeo hacer mañana...

Ya no tengo ganas de ver gente, gracias, pero no más.

martes, 30 de noviembre de 2010

De 1953 dicen













5 cosas

1.- Ir por mi cheque del mes significa salir a la calle... no me gusta salir a la calle. Me parece que tenemos un dilema. 

2.-  El ex novio de Halle Berry  fue a caer con Kim Kardashian... ¿en serio? pobre infeliz. Señor: Yo lo entiendo, está usted deprimido, decepcionado, se pregunta ¿por qué no funcionó, por qué me abandonó para correr a los brazos de un francés con cara de malandrín? pero la solución no es una señora con tan malos antecedentes, corra ahora, todavía puede salvarse, si no, será exprimido y explotado, sin duda alguna.

3.- El día en el que el post del momento se relaciona directamente con noticias sacadas de The superficial o E!, es el día en el que he tocado fondo, el camisón de Blanca Nieves y la bufanda no ayudan. 

4.-  ¡Otra puta boda! Yo me acuerdo de esa señora, iba conmigo en el colegio y ya se casó. Nunca supe su nombre, nada más recuerdo que ella y todo su clan me caía muy mal, claro que a mi todo el mundo me caía mal, si es que los conocía, no conocía a la mayoría, de hecho los últimos años no iba mucho. ¿Qué diablos?

5.- Analizando esta epidemia de bodas, me parece prudente destacar un par de fenómenos interesantes que he podido observar durante mi estudio:  Todos los novios y  vestidos se parecen. De veras se parecen, es una cosa muy extraña. ¿Por qué no tienen mangas? ¡Ese escote no es favorecedor, está empujando toda la carne hacia arriba!


Jesús bendito, tengo que salir más a calle, de veras que sí.

El hogar que yo robé

"No voy a pedirte que te cases con una muchacha deshonrada, nada más te pido que la protejas hasta donde te sea posible."

La usurpadora


domingo, 28 de noviembre de 2010

"Déjela señor Ricardo, que me abandone, ya no me importa perderla si tiene de piedra el corazón."

María Isabel

Tratar de conquistar al mundo

Creado acá...

Evil Guide Plan

Congratulations on being the creator of a new Evil Plan (tm)!

Your objective is simple: world domination.
Your motive is a little bit more complex: madness

Stage One

To begin your plan, you must first blackmail a rich and powerful CEO. This will cause the world to sense a grave disturbance in the force, amazed by your arrival. Who is this Nightmare beyond Comprehension? Where did they come from? And why do they look so good in Classic Black?

Stage Two

Next, you must contaminate United Nations. This will all be done from a ancient tomb, a mysterious place of unrivaled dark glory. Upon seeing this, the world will wet their pants, as countless hordes of ninjas hasten to do your every bidding.

Stage Three

Finally, you must prepare your opening of the seven seals, bringing about a 1984 Police State. Your name shall become synonymous with fuzzy bunnies, and no man will ever again dare cross you. Everyone will bow before your Supreme Might, and the world will have no choice but to give you control of the planet.

La ciencia del amor

Querido Discovery:
¿Parece que me importa un carajo la ciencia del Sex Appeal? No, no me importa, pero me molesta cuando estoy esperando con emoción mi capítulo sabatino de Índice de maldad y me salen con sus mentadas. Ya sé, ya sé, ya sé... gracias, ya sé todo aquello de la selección natural y hombres que dan prioridad al físico y mujeres que dan prioridad a estatus, el olor para evitar a parientes que pudieran resultar en hijos enfermos, hormonas, ovulación y cómo la mayoría de las relaciones están teóricamente obligadas a morir a los cuatro años por un montón de razones evolutivas que no me interesan.
¿Parezco alguien a quien le importa un carajo? Ni siquiera llevo registro de mi propia ovulación, les aseguro que no me interesa la de las demás.
Ya sin contar que toda la idea de gente relacionándose me confunde y deprime muchísimo, me están haciendo sentir mal. ¿No lo habían pensado? Me están marginando, segregando y discriminando,  todo en nombre del amor!

Y ya que estamos en el amor, si me quisieran me regresarían mi Índice de maldad, pero no me quieren, no lo hacen!

Ahora, que si les importan tantos las relaciones romántica, les puedo decir que yo tengo una relación con la tele y ustedes la están boicoteando. ¿Dónde están los asesinos, sociópatas y demás líderes carismáticos incapaces de sentir empatía por alguien más?

Les suplico que no vuelvan a hacerme esto, y si lo hacen, me obligarán a buscar consuelo en la barra de crimen que sale por A&E, y entonces sí que nuestra relación habrá quedado arruinada para siempre. 

Besos

Jimena

viernes, 26 de noviembre de 2010

Composición:
8% Resplandor de estrella, 9% Cachetes de pescado, 6% Inocencia infantil, 9% Humor negro, 7% Ajo macho, 8 % sí se puede, 8% Risa, 7% Poemas de María Sabina, 9% Suerte, 7% Talismán egipcio del poder, 6% Destino, 7% Trucos maguito Rody, 9% Buena vibra.

La grasa pegada

Malas señales de la vida, mi mamá ya se angustia hasta si intento salir a correr... oh bueno, las cosas buenas nunca duran.

En otras noticias, se me quemó el tofu: en mi defensa se tarda mucho en estar listo y se me hizo muy fácil ir a recoger a mi mamá y luego quedarme platicando en el msn como si nada... hasta que me llegó un olor simpático: MADRES, MI TOFU!

Por lo general lo único bueno de los pequeños cuadritos de tofu bien cocinados en aceite de oliva y sazonador de cilantro es la capita tostada y crujiente que se forma encima... capita que hoy quedó arruinada.

¿Qué hacer, qué comer? Mi mamá tenía espinacas con camarones, pero es muy complicado estar quitándole camarones inocentes a la comida. 
¿Qué más podía comer? Una quesadilla, claro y un enorme plato de lechuga.
Oh bueno, qué más da... un día la comida deja de tener importancia, engullí pedazos de pan de algo y ya no sé qué era, supuse que tenía que llenarme. 

Un día se deja de disfrutar todo y se empieza a clausurar.  Se ve un hot dog en el seven eleven y se piensa: "Ni uno más", lo mismo con nuestra cada vez más pequeña dosis de nicotina permitida al día, no más, y de nuevo, si me dormí a las tres y abro los ojos a las ocho, me levanto, quiera o no. Creo que empiezo a encontrarle el chiste, se parece al ayuno, después de un tiempo, lo básico, lo inmediato, anula todo lo demás, y entonces los dolores crónicos dejan de importar y desaparecen. El punto es obligarse y obligarse y restringirse hasta que ya no quede mucho más.

Todo se guarda y se empaca, o de plano se tira. ¿Necesitamos lápices? No, también dejamos que se echen a perder los pinceles en aguarrás, se entrega el estuche a quien lo use, la máquina se queda en una esquina, en su caja, y el día se pasa haciendo cosas de persona que tiene que justificar su ocupación del espacio: lavé trastes, siempre tan divertido... quemé mi comida. 
Ya ni mencionar al perrito rastudon que se quedó en el camellón por el que pasábamos. "¿No tiene ni caso que pregunte, vea?", le dije, ni siquiera sé para qué, si ya sé lo que me van a decir. Claro, sale muy caro, los tapetes son importantes, el espacio, y está enferma,  no la puedo querer matar, verdad? ¡No, no quiero matar a mi madre!
Ni modo, cuando lo atropellen esperemos que no sufra mucho,que sea un golpe y ya, estará mejor así. Ya después regresaré a recuperar su cadáver para cubrirlo de hojas y vigilarlo cada que vaya a comprar algo, como el blanco que estaba por Superama. Es que no lo pude evitar, no tenía mucho tiempo de muerto, todavía estaba suavecito cuando lo levanté, era temprano, como las nueve de la mañana,  lo han de haber atropellado en la noche porque ya tenía los ojitos muertos... creo que de ese no les había contado, o tal vez sí, ya perdí la noción de lo que escribo y lo que no. Ayer ya no lo vi, a lo mejor ya terminó por desintegrarse, o se llevaron lo que quedaba.  Aunque era un poquito más grande se parecía a Gufildro...



Ese era Goofy (repito, el nombre se lo puso mi hermana). Se tallaba mucho los ojos para expresarse, eso hacía, y si veía una silla vacía se subía y se nos quedaba observando como diciendo: "¿qué hay de comer y por qué no tengo mantel todavía? Gracias." 
Rito está desequilibrado, se golpea contra los muros, se retuerce y baila un poco,se parece a mí, Sibila simplemente te golpea y te exige su juguete, si no se lo das te lo roba o te da un lengüetazo para convencerte, se parece a mi hermana. Es que, son hilos...

Hilos, perros y tofu: se me quemó el tofu... TOFU!! Una masa de algo parecido a la gelatina y al queso panela si por alguna extraña razón se unieran y empezaran a producir hijitos en forma de gran cubo, es virtualmente imposible quemarlo, vaya, es difícil que se tueste y se me quemó!

Por algo Dios no dispuso que me casara, mataría de hambre al pobre infeliz.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Más preocupación

Desde hace unos días descubrí un nuevo juego en su red de popularidad favorita, y por supuesto, no me pude resistir, digo… qué otra cosa podría estar haciendo en ese lugar? Ni modo que me ponga a copiar pedazos de canciones de Ov7 en mi estado o compartir hermosas fotos de mi ganadora vida con familia y amigos, no, yo voy a jugar.
El punto es que hay un nuevo juego donde básicamente se avanza de nivel comprando, cambiándose de ropa y peleando con otras viejas, el truco está en colgarse hasta el molcajete porque cada cosa que te pones vale puntos, entre más puntos más difícil está que otra perra te gane en la pelea. A últimas fechas, y cuando ya había optado por abandonar las noches de internet (menos los lunes y viernes que hay luchas) se me atravesó el encanto del jueguito, que es todavía más divertido cuando se puede compartir con Kitty, convirtiendo los minutos que faltan para que surtan los percheros y empiece la búsqueda en los más emocionantes del día.  Para cada reto hay que cambiarse, acumular la mayor cantidad de puntos posible y mentarle la madre a una desconocida, a veces se gana a veces se pierde, yo acabo de llegar a 100 victorias.

Hoy que de veras tenía que salir  la calle, en la vida real (bueno, más bien me ofrecí a ir a tránsito a pagar la multa de mi hermana, y no sé cuántas cosas más porque aquí encerrada me iba a morir) me estaba vistiendo y de pronto descubrí que estaba contando puntos:

¡Ya perdí toda noción de la realidad!

A últimas fechas hasta ponerme aretes se me hacía complicado, en un par de ocasiones me fui al oxxo en pijamas,  pero hoy en la mañana -y como en automático- me ponía cosa sobre cosa, doble blusa, suéter, pulseras, aretes, dos collares, claro, necesito dos, ni modo que salga sin la medalla de San Benito, el collar que me regaló Jane  y el relicario que trae un mechón del pelo de Rito. ¿Qué tengo libre? Ya no tengo las muñecas libres, claro, los lentes! valen 6 puntos! Fue hasta que iba a ponerme una bufanda con todo y el gran sol que había afuera que me pregunté: ¿qué diablos estoy haciendo?
Solté tanta cosa y me alejé con cuidado.

Creo que Dios es grande, no me quiero ni imaginar qué habría sido de mí de haber sido una persona de videojuegos, me habría  convertido en una de esos casos de gente que descubren muerta en un sillón, todavía con el control en la mano y un montón de latas vacías de red bull alrededor. Dios es grande.