martes, 17 de julio de 2012
martes, 10 de julio de 2012
Jaime Lannister Vs Eddard Stark Lightsaber Battle
Siempre hay una forma de hacer las cosas más geeky de lo que ya eran.
domingo, 8 de julio de 2012
Cuates
"I have a tender spot in my heart for cripples, bastards and broken things."
Tyrion Lannister
Tyrion Lannister
sábado, 7 de julio de 2012
Nadar con estilo
Pequeña victoria del día: Cuando llegué a la alberca estaba completamente sola. ¿Fue la lluvia, el día, la hora? No lo sé, a lo mejor fue suerte pero en cuanto vi que estaba libre pensé "fuera de mi camino bastardos" y corrí hasta la entrada del lugar como si corriera por mi vida. Cuando entré un par de sujetos de esos que combinan ropa de gimnasio tenis se me quedaron viendo feo, fue entonces que vi mi reflejo y recordé que no me he cepillado el pelo en dos días y que se salían grande mechones del chongo que improvisé en la mañana para lavarme la cara. Cuando vi al resto de las señoras que van al mismo lugar noté que la mayoría usa muy poca ropa, que la lycra, spandex o sea lo que sea que usan es la reina de las caminadoras y que todas salen de los vestidores perfectamente peinada, maquilladas y en tacones. ¿Soy la única que entra recién levantada y sale escurriendo?
Oh bueno, ni modo, yo tenía que apurarme, la alberca estaba vacía. Claro, no contaba con que las señoras del vestidor se tardarían horas ocupándolos. ¿Han sentido ganas de gritar "fuera de ahí señoras, no son doncellas pudorosas, salgan a pavonearse en interiores y carnes como todas las demás. ¡Fuera!? A mí sí, pero me aguanté y de todos modos alcancé la alberca prácticamente libre. Bueno, tenía un carril para mí solita y fue maravilloso. ¿Han intentado nadar con los ojos cerrado? No por falta de goggles ni porque el agua sea como de uno de esos ríos exóticos y aterradores donde no se ve nada y uno podría encontrarse una serpiente gigantesca o a un traficante de armas por igual (ahí sí que no me metería, odio a las serpientes y ese es un miedo al que no me planeo enfrentar en un futuro cercano, lo mismo con los traficantes). Me refiero a los espacios de agua controlada, como una buena alberca con su dosis necesaria de cloro, sólo lo suficiente para que no me de un ataque de ansiedad por la cantidad de residuos de fluidos humanos que seguramente ingiero cada vez que me meto a nadar (EEEWWWWWWWWWWWWW). Lo malo es que se pierde el rumbo, por eso recomiendo intentarlo sólo por unos minutitos, lo suficiente para no irse contra el carril vecino por accidente. Es una de esas extrañas sensaciones donde parece que no se está en el mundo conocido, como habitar un momentito en un espacio de excepción donde las reglas y la historia es otra, uno es lo que es en ese momento y no hay que ir cargando ese montón de piedras que son las culpas y la presión de las expectativas defraudadas, la vergüenza del fracaso, la memoria y la falta de fin claro. Lo mismo pasa con hacerse el muertito o detenerse a descansar para subir y bajar las piernas en el agua, sólo hasta ver el barniz de las uñas de los dedos de los pies.
Un minutito para que el corazón descanse y pueda llenarme los pulmones otra vez para dar un par de vueltas más. A menos que en uno de esos momentos resulte que volteamos y hay un chismoso viéndonos feo desde el gimnasio. ¿Qué, nunca habías visto a una nadadora riéndose sola y haciéndose el muertito al mismo tiempo?
Pues acostúmbrate mano, y si yo fuera tú le echaría más ganas a esas pesas porque con esa cara más te vale tener músculos para defenderte en la vida.
Y ahora, iré a ver si logro dormir algo sin ayuda de mis gotitas. Tal vez si sueño que floto, como Ofelia, Alfonsina (la del mar) o una de las víctimas del payaso de "Eso", me dormiré más rápido
Flotan, todos flotan.
Oh bueno, ni modo, yo tenía que apurarme, la alberca estaba vacía. Claro, no contaba con que las señoras del vestidor se tardarían horas ocupándolos. ¿Han sentido ganas de gritar "fuera de ahí señoras, no son doncellas pudorosas, salgan a pavonearse en interiores y carnes como todas las demás. ¡Fuera!? A mí sí, pero me aguanté y de todos modos alcancé la alberca prácticamente libre. Bueno, tenía un carril para mí solita y fue maravilloso. ¿Han intentado nadar con los ojos cerrado? No por falta de goggles ni porque el agua sea como de uno de esos ríos exóticos y aterradores donde no se ve nada y uno podría encontrarse una serpiente gigantesca o a un traficante de armas por igual (ahí sí que no me metería, odio a las serpientes y ese es un miedo al que no me planeo enfrentar en un futuro cercano, lo mismo con los traficantes). Me refiero a los espacios de agua controlada, como una buena alberca con su dosis necesaria de cloro, sólo lo suficiente para que no me de un ataque de ansiedad por la cantidad de residuos de fluidos humanos que seguramente ingiero cada vez que me meto a nadar (EEEWWWWWWWWWWWWW). Lo malo es que se pierde el rumbo, por eso recomiendo intentarlo sólo por unos minutitos, lo suficiente para no irse contra el carril vecino por accidente. Es una de esas extrañas sensaciones donde parece que no se está en el mundo conocido, como habitar un momentito en un espacio de excepción donde las reglas y la historia es otra, uno es lo que es en ese momento y no hay que ir cargando ese montón de piedras que son las culpas y la presión de las expectativas defraudadas, la vergüenza del fracaso, la memoria y la falta de fin claro. Lo mismo pasa con hacerse el muertito o detenerse a descansar para subir y bajar las piernas en el agua, sólo hasta ver el barniz de las uñas de los dedos de los pies.
Un minutito para que el corazón descanse y pueda llenarme los pulmones otra vez para dar un par de vueltas más. A menos que en uno de esos momentos resulte que volteamos y hay un chismoso viéndonos feo desde el gimnasio. ¿Qué, nunca habías visto a una nadadora riéndose sola y haciéndose el muertito al mismo tiempo?
Pues acostúmbrate mano, y si yo fuera tú le echaría más ganas a esas pesas porque con esa cara más te vale tener músculos para defenderte en la vida.
Y ahora, iré a ver si logro dormir algo sin ayuda de mis gotitas. Tal vez si sueño que floto, como Ofelia, Alfonsina (la del mar) o una de las víctimas del payaso de "Eso", me dormiré más rápido
Flotan, todos flotan.
jueves, 5 de julio de 2012
Pobre Adam
"Somos capaces de muchas cosas en todos los sentidos, de grandes virtudes, y de grandes pecados. ¿Y quién es aquel que en su mente no ha probado las aguas negras? Tal vez tenemos todos en el fondo de nuestro ser un estanque donde el mal y las malas acciones germinan y crecen con fuerza. Pero este pantano está cercado, y la nidada chapotea intentando encaramarse, pero cae otra vez. ¿Pero, no podría ser que en las oscuras charcas del espíritu de algunos hombres, lo malo se haga suficientemente fuerte para serpentear por encima de la valla y deslizarse en toda libertad? ¿No sería un hombre así un monstruo, y no estamos nosotros relacionados con él en nuestras aguas ocultas? Sería absurdo que no comprendiésemos lo mismo a los ángeles que a los diablos, puesto que nosotros los inventamos".
John Steinbeck, Al este del edén
John Steinbeck, Al este del edén
Tareas como las de Hércules
Ahora que mi madre me ama y me odia a partes iguales sin que tenga forma de adivinar en cuál de los dos lados del espectro estamos, he tenido que buscar refugio del extraño lugar en que se ha convertido mi casa, donde a últimas fechas me siento como inquilina morosa que no paga la renta, para descansar del sutil reclamo por ser lo que soy. Por todo eso, la Dra. Pills me dejó tareas: salir a la calle, hacer tesis, sentarme a tomar un café yo sola, no contestar el teléfono después de determinadas horas y no hacer cosas que no me correspondan. Y del experimento tengo que decir que he han resultado cosas muy buenas.
¿Saben qué descubrí hoy? La terraza del starbucks es un lugar de lo más agradable para trabajar. Uno se sienta ahí hora sin que nadie moleste. Me senté, leí y escribí sobre leprosos alegremente, sin sentirme incapaz ni impedida. Fue una buena mañana, a pesar de no encontrar la playera de Chuck Norris y de Robocop que quería comprarle a mi papá, es que no había en su talla. Por cierto, las playeras para hombre son infinitamente más divertidas que las de mujeres, pero ni modo.
Lo que realmente quería contarles es que hubo un detalle, un momento en el día en el que experimenté un tremendo placer proveniente de la tontería más inesperada. Sin darme cuenta, me dieron un billete roto en algún lado, era de veinte y pensé que tendría que llevarlo al banco a ver si me lo cambiaban pero cuando pagaba el estacionamiento pensé: "chance y pega"... ¿y qué creen? La máquina lo aceptó. ¿No son gloriosos esos pequeños momentos de triunfo en los que las cositas más pequeñas te hacen sentir reivindicado?
¡Toma eso estacionamiento ratero! ¡Es lo que te mereces! También sentí que cobraba venganza por todos aquellos boletos de estacionamiento que te regresa la máquina porque "la banda magnética está dañada". ¿Me pregunto que victoria inesperada me esperará mañana? Bueno, vamos a conformarnos con que no me corran de mi casa o al menos que alguien regrese para hacerme compañía, mi papá o mi hermana. Y si no hay ninguno de los dos disponibles para echarme la mano en mi labor de parachoques, me veré obligada a considerar la renta de un globo aerostático. Ah, pero me dan miedo las alturas. Lo que me recuerda otra pequeña victoria. ¿Recuerdan cuando fui a ver al jurado/diosdelahistoriadelacienciaquenomedestruyó? Pues tuve que pasar por un puente peatonal yo solita y aunque admito que me debí haber visto muy cómica dando pasos con las piernas torcidas y diciendo "ya casi, ya casi, ya casi, tu puedes, tu puedes, ya casi", al final lo logré y la sensación fue una cosa maravillosa. Claro, no tenía opción y estadísticamente hablando había más probabilidades de morir atropellada que caerme de un puente peatonal.
Y así vamos caminando, con muchas medicinas y pequeñas victorias.
¿Saben qué descubrí hoy? La terraza del starbucks es un lugar de lo más agradable para trabajar. Uno se sienta ahí hora sin que nadie moleste. Me senté, leí y escribí sobre leprosos alegremente, sin sentirme incapaz ni impedida. Fue una buena mañana, a pesar de no encontrar la playera de Chuck Norris y de Robocop que quería comprarle a mi papá, es que no había en su talla. Por cierto, las playeras para hombre son infinitamente más divertidas que las de mujeres, pero ni modo.
Lo que realmente quería contarles es que hubo un detalle, un momento en el día en el que experimenté un tremendo placer proveniente de la tontería más inesperada. Sin darme cuenta, me dieron un billete roto en algún lado, era de veinte y pensé que tendría que llevarlo al banco a ver si me lo cambiaban pero cuando pagaba el estacionamiento pensé: "chance y pega"... ¿y qué creen? La máquina lo aceptó. ¿No son gloriosos esos pequeños momentos de triunfo en los que las cositas más pequeñas te hacen sentir reivindicado?
¡Toma eso estacionamiento ratero! ¡Es lo que te mereces! También sentí que cobraba venganza por todos aquellos boletos de estacionamiento que te regresa la máquina porque "la banda magnética está dañada". ¿Me pregunto que victoria inesperada me esperará mañana? Bueno, vamos a conformarnos con que no me corran de mi casa o al menos que alguien regrese para hacerme compañía, mi papá o mi hermana. Y si no hay ninguno de los dos disponibles para echarme la mano en mi labor de parachoques, me veré obligada a considerar la renta de un globo aerostático. Ah, pero me dan miedo las alturas. Lo que me recuerda otra pequeña victoria. ¿Recuerdan cuando fui a ver al jurado/diosdelahistoriadelacienciaquenomedestruyó? Pues tuve que pasar por un puente peatonal yo solita y aunque admito que me debí haber visto muy cómica dando pasos con las piernas torcidas y diciendo "ya casi, ya casi, ya casi, tu puedes, tu puedes, ya casi", al final lo logré y la sensación fue una cosa maravillosa. Claro, no tenía opción y estadísticamente hablando había más probabilidades de morir atropellada que caerme de un puente peatonal.
Y así vamos caminando, con muchas medicinas y pequeñas victorias.
martes, 3 de julio de 2012
Hugs - Beauty and the Beast Season One (edited)
Mi querido Vincent: Sólo quiero que sepas que a pesar del paso de los años sigues ocupando un lugar muy especial en mi corazón y que me he resignado a que nunca encontraré a alguien como tú. Eres perfecto, tal vez un poco peludo, pero aparte de ese detalle eres perfecto. De hecho, en cuanto me mude (aunque si el ojete del azulejo sigue sin responderme veo difícil que suceda pronto) he decidido dedicarle un lugar especial a ese enorme poster tuyo que guardo detrás de mi vitrina de Barbies, aunque todavía me cause un poco de intranquilidad el admitir estos sentimientos que se acercan extrañamente a la bestialidad, porque no es por nada, pero tienes que hacer algo con esas uñas. Consigue un lima, un cortauñas y yo las arreglo. Por otro lado, después de experimentar la realidad de las relaciones humanas by proxy, sabiendo que hasta las personas que más aprecias en el mundo están dispuestas a casarse con hombres que apenas si les caen bien porque a lo mejor no encuentran otra cosa, todos son iguales o hay que conformarse con un poco de simpatía y el no darse asco porque no hay nada más, he decidido que yo te seré fiel.
¡Le seré fiel a nuestro amor!
(Favor de introducir canción romántica ochentera. No sé, algo de esas hair bands que se maquillaban y usaban spandex para que no desentone con el look de Vincent. Lo haría yo pero la verdad es que no me sé ninguna. Confio en ustedes)
sábado, 30 de junio de 2012
Canción carísima y sin fin
Estimado señor George R.R. Martin:
Leo y leo y me pregunto si estará usted en algún obscuro cuartito pensando de qué forma seguir jugando malvadamente con sus lectores. Ya me quedó claro que matar a sus personajes no le produce las más ligeras cosquillas y que hasta ha convertido en deporte el hacernos amar a uno de ellos para luego matarlo de alguna forma estúpida e innecesaria mientras que cultiva el profundo odio hacia otros que si llegan a morirse se van rápidamente y sin dolor. "Vaya, he creado un personaje con más de un par de matices que puede ser especial para los lectores... tengo que matarlo. Muajajajajajaja." (Favor de introducir efectos especiales de rayos y centellas que iluminan brevemente la redonda figura del escritor frente a una pequeña máquina de escribir que se carcajea contra la ventana de una obscura habitación)
"¿Ahora qué haré? Tal vez deba seguir castigando a los buenos y valientes, convertirlos en completos extraños que cambian de personalidad de un libro a otro o deshacerme de alguno de los villanos, pero asegurándome de que no sufran mucho y sólo después de que hayan causando el mayor daño posible. Claro, dejaré a los moralmente reprobables vivos para que sigan haciendo de las suyas otros tres libros más, si es que vivo lo suficiente para terminar la serie, y si no, ni modo. Será más divertido. Los pobres imbéciles que se aventaron miles de páginas esperando saber en qué terminan tantos personajes con los que se han encariñado paulatinamente nunca sabrán qué pasa. ¡Soy genial! Muajajajajajajajaja." (Close up a la cara del escritor que se ríe malévolamente con los cachetes rojos y congestionados con maldad).
Eso no quiere decir que vaya a cerrar el libro. No le voy a dar esa satisfacción. No señor. Me voy a terminar los que compré y luego iré a gastarme dinero que no tengo en los extraordinariamente caros libros que me faltan. ¡Eso le enseñará una lección!
Y luego voy a esperar años a que se le ocurra sacar los libros que faltan, así me tome quince años más. ¿Me oye?
Pero lo perdono por haber sido guionista de La bella y la bestia, serie que me presentó al que fue mi primer amor: Vincent, el hombre sensible con cara de león y cabellos de víctima del metal ochentero que habitaba en las alcantarillas.
¡Ay Vincent, nunca sabrás cuánto te quise! Pero ni modo, así es el amor.
Leo y leo y me pregunto si estará usted en algún obscuro cuartito pensando de qué forma seguir jugando malvadamente con sus lectores. Ya me quedó claro que matar a sus personajes no le produce las más ligeras cosquillas y que hasta ha convertido en deporte el hacernos amar a uno de ellos para luego matarlo de alguna forma estúpida e innecesaria mientras que cultiva el profundo odio hacia otros que si llegan a morirse se van rápidamente y sin dolor. "Vaya, he creado un personaje con más de un par de matices que puede ser especial para los lectores... tengo que matarlo. Muajajajajajaja." (Favor de introducir efectos especiales de rayos y centellas que iluminan brevemente la redonda figura del escritor frente a una pequeña máquina de escribir que se carcajea contra la ventana de una obscura habitación)
"¿Ahora qué haré? Tal vez deba seguir castigando a los buenos y valientes, convertirlos en completos extraños que cambian de personalidad de un libro a otro o deshacerme de alguno de los villanos, pero asegurándome de que no sufran mucho y sólo después de que hayan causando el mayor daño posible. Claro, dejaré a los moralmente reprobables vivos para que sigan haciendo de las suyas otros tres libros más, si es que vivo lo suficiente para terminar la serie, y si no, ni modo. Será más divertido. Los pobres imbéciles que se aventaron miles de páginas esperando saber en qué terminan tantos personajes con los que se han encariñado paulatinamente nunca sabrán qué pasa. ¡Soy genial! Muajajajajajajajaja." (Close up a la cara del escritor que se ríe malévolamente con los cachetes rojos y congestionados con maldad).
Eso no quiere decir que vaya a cerrar el libro. No le voy a dar esa satisfacción. No señor. Me voy a terminar los que compré y luego iré a gastarme dinero que no tengo en los extraordinariamente caros libros que me faltan. ¡Eso le enseñará una lección!
Y luego voy a esperar años a que se le ocurra sacar los libros que faltan, así me tome quince años más. ¿Me oye?
Pero lo perdono por haber sido guionista de La bella y la bestia, serie que me presentó al que fue mi primer amor: Vincent, el hombre sensible con cara de león y cabellos de víctima del metal ochentero que habitaba en las alcantarillas.
¡Ay Vincent, nunca sabrás cuánto te quise! Pero ni modo, así es el amor.
jueves, 28 de junio de 2012
Preocupación ciudadana
Ya pasó un día pero sigo tan extraordinariamente confundida que debo hablar con todos ustedes sobre algo muy perturbador que escuche ayer. No tiene que ver con la tesis infernal que ahora tengo que terminar de alguna forma porque justo cuando me retiraba a regodearme en que (cita textual de mi madre en medio de una de sus recientes crisis de odio hacia mí) "tengo 30 años y no trabajo" (no son 30 madre, son 27, 22 de acuerdo con las mentiras que le dices a tus amigas para poder quitarte la edad y si no trabajo es porque me rehúso a trabajar como maestra de secundaria y no sé si lo hayas notado pero no hay ni un pinche trabajo bueno en internet, no tengo grandes conexiones sociales y mi papá y mi hermana dicen que no tengo que hacerlo hasta que me titule porque para cuidarme están ellos, so, suck it up woman!) habló el último sinodal que creí que me destruiría para citarme en su biblioteca, una oficina de dos pisos donde bien podría haber estado trabajando la Dra. Brennan de Bones con todo y máscaras africanas, para decirme que ya está aprobada y que dónde me firma para ponerle fecha al examen porque ya estamos listos y no tiene correcciones que hacerle, obligándome a hacer algo con la puta tesis que ya había abandonado... no, no tiene que ver con eso. Es más grave.
Mientras iba en camino a ver a la Dra. Pills le cambiaba las estaciones al radio cuando me detuve en Toño Esquinca (o como se escriba), atraída por el tono de conmoción en su voz. De alguna forma intentaba hablar con una señora que decía abiertamente que tenía relaciones sexuales con su hijo adolescente para protegerlo de todo el mal que había en el mundo. Toño, igual que todos nosotros estaba conmocionado. La señora decía que su familia no lo entendía y que su pareja la había dejado por eso pero que ella veía muy normal que si ella amaba tanto a su hijo y se preocupaba por darle todo lo que necesitaba en la vida, casa, paseo, diversiones, ropa, escuela, etc., era normal que atendiera todas sus necesidades para protegerlo de esta época en las que "muchachitas" tienen enfermedades y se embarazan etc.
Lo que yo me pregunto es: ¿era una broma? Quiero creer que nadie en su sano juicio habla a un programa de radio para decir que tiene relaciones incestuosas con su hijo por su bien y no entiende el porqué todo mundo lo reprueba. Woman, you are fucking your kid! El argumento de la señora seguía. Según ella, era bueno que ella se ocupara de mantenerlo feliz en lo que él era lo suficientemente maduro para saber lo que quería de la vida y formar un hogar, tal vez a los 25 o 30 años. Y Toño le decía que no era natural y no era saludable y ella seguía preguntando que por qué no si ella era feliz y su hijo era feliz. Su hijo que es lo más importante en su vida y no sé qué más.
Ya no supe en qué terminó la llamada porque llegué al estacionamiento y tenía que ir a sacar dinero pero todavía me pregunto si habrá una persona capaz de fingir voz de señora para hacer una llamada de broma como esa o si de verdad la gente está así de enferma. ¿Y yo soy la que está en terapia?
La gente es la que está loca, no yo. Tal vez tengo obsesiones, ataques de pánico, depresión resistente, fobia social y un montón de trastornos de ansiedad más, pero considerando que hay gente que tiene relaciones incestuosas y encima de todo habla al radio para hablar de ellas, soy un ser humano maravillosamente equilibrado. ¡Es que no puede ser!
Y ahora, llueve.
Mientras iba en camino a ver a la Dra. Pills le cambiaba las estaciones al radio cuando me detuve en Toño Esquinca (o como se escriba), atraída por el tono de conmoción en su voz. De alguna forma intentaba hablar con una señora que decía abiertamente que tenía relaciones sexuales con su hijo adolescente para protegerlo de todo el mal que había en el mundo. Toño, igual que todos nosotros estaba conmocionado. La señora decía que su familia no lo entendía y que su pareja la había dejado por eso pero que ella veía muy normal que si ella amaba tanto a su hijo y se preocupaba por darle todo lo que necesitaba en la vida, casa, paseo, diversiones, ropa, escuela, etc., era normal que atendiera todas sus necesidades para protegerlo de esta época en las que "muchachitas" tienen enfermedades y se embarazan etc.
Lo que yo me pregunto es: ¿era una broma? Quiero creer que nadie en su sano juicio habla a un programa de radio para decir que tiene relaciones incestuosas con su hijo por su bien y no entiende el porqué todo mundo lo reprueba. Woman, you are fucking your kid! El argumento de la señora seguía. Según ella, era bueno que ella se ocupara de mantenerlo feliz en lo que él era lo suficientemente maduro para saber lo que quería de la vida y formar un hogar, tal vez a los 25 o 30 años. Y Toño le decía que no era natural y no era saludable y ella seguía preguntando que por qué no si ella era feliz y su hijo era feliz. Su hijo que es lo más importante en su vida y no sé qué más.
Ya no supe en qué terminó la llamada porque llegué al estacionamiento y tenía que ir a sacar dinero pero todavía me pregunto si habrá una persona capaz de fingir voz de señora para hacer una llamada de broma como esa o si de verdad la gente está así de enferma. ¿Y yo soy la que está en terapia?
La gente es la que está loca, no yo. Tal vez tengo obsesiones, ataques de pánico, depresión resistente, fobia social y un montón de trastornos de ansiedad más, pero considerando que hay gente que tiene relaciones incestuosas y encima de todo habla al radio para hablar de ellas, soy un ser humano maravillosamente equilibrado. ¡Es que no puede ser!
Y ahora, llueve.
lunes, 11 de junio de 2012
Tienen un bebé
Me niego a hacer nada que se relacione con tesis. Me niego, no quiero y por alguna razón no me puedo mover. Nadar y comer. Nada más, al menos por el momento. Felicito a toda la gente que logre salir y presionar gente y pegarse al teléfono, dar vueltas, lo que sea. ¡Son grandes personas y los admiro! (de veras) pero yo no puedo, yo nada más quiero ver Fashion police en posición fetal hasta que algo pase, se acabe el mundo o algo así. Nueva temporada de Bones, eso es importante. Nada más.
viernes, 8 de junio de 2012
Crítica cinematográfica de lo más seria
Ir al cine es una de las pocas cosas bonitas que siempre funcionan para todo. No sé si les he contado pero en las épocas de mayor confusión, desolación e incertidumbre me da por irme sola y por un par de horas parece que todo en el mundo está bien porque enfrente hay una matanza, unas cuantas espadas y vestuario coqueto. Tal vez no tengo trabajo, ni amigos, ni novio, mi hermana está lejos, mi papá agotado y algo enfermo, yo no ayudo en nada, no sé qué hacer con mi vida, pasan los días y me siento vieja, acabada, sospecho que el último sinodal nunca llamará y si lo hace será para destruirme, ya me di por vencida, no hay con quien hablar, Jane cree que soy patética y estoy haciendo las cosas mal y me paso las mañanas masacrando un largo trabajo sin saber si debía cortar cosas que en realidad eran buenas o no, pero ver una película nunca pierde su efecto relajante. ¿No es maravilloso?
Recuerdo con especial emoción que vi Troya 11 veces en el cine. Así es... ¡11! Considerando que no tengo HBO para ver Game of thrones (lo que me parece un crimen que debería discutir con mis padres si no me sintiera bastante mal por ser una lapa)me fui ayer a ver qué había para ofrecer en las salas y por cincuenta pesos que sustraje de mi fondo de gasolina me metí al cine. Claro, la vida sigue incierta pero adentro del cine me arremoliné con todo y mi mal olor (no me había bañado en un par de días porque fui a nadar y por alguna razón la sensación de estar mojado te hace creer que estás limpio hasta que el agua se seca y aparece la grasa en el pelo recordándote que debiste haberte lavado el pelo después de nadar pero no lo hiciste porque no te gusta usar el shampoo que ofrecen los establecimientos públicos)y me aventé la nueva película de Blancanieves.
Sobre Blancanieves y el cazador diré que salí profundamente preocupada por tres cosas:
1.- ¿De dónde diablos sacó Blancanieves los pantalones ajustados de cuero que traía bajo el vestido? No sé ustedes, pero parte de la comodidad de usar vestidos es el poder moverse a gusto sin que nada te asfixie las piernas o amenace con sacarte varices. ¿Por qué diablos traerías cuero pegado en las piernas de forma permanente? ¿qué era eso, leggings?¿mallas de algún tipo? No tiene sentido.
2.- ¿Qué le pasó a la reina Ravenna para que odie tanto a los hombres? ¿quién te rompió el corazón, amiga? Digo, yo entendería que se quejara en estos tiempos de modernidad donde alguien le dio permiso a los hombres para que lloren y hagan que sus novias paguen la cuenta (Mr. Bingley II, te estoy hablando a ti)pero el rey Magnus parecía ser un sujeto perfectamente decente y respetable. ¿Cuál era su puto problema?
3.- ¿Por qué me hicieron menos al príncipe encantador? Parecía ser un muchacho perfectamente agradable y me parece reprobable que lo hicieran menos para darle el papel heróico-romántico al otro tipo(no tengo nada en contra de Thor, nos parece encantador cuando trae capa y martillo pero de cazador no nos dejó impresionadas). Aparte, se me hace una ingratitud de parte de Blancanieves dejarnos en el suspenso de con quién se va a casar, porque admitámoslo, lo que queremos al entrar en la sala de cine es que nos mientan.
Escúchame bien Blanquita, quiero castillos, quiero acción, quiero sangre, también quiero vestuario espectacular de fantasía y tal vez persecuciones emocionantes donde se acabe con villanos perversos de formas creativas e inesperadas, pero también quiero una boda al final, quiero un par de besos con feelin' y muchas risas y felicidad alrededor de la bella vida familiar que llevarán los protagonistas por siempre y para siempre, ya que tenga todo eso puedes poner la pantalla negra de los créditos, pero no antes. ¿Me oíste, te quedó claro? Good! Ahora, vete al bosque a pensar en tus acciones y no regreses hasta que hayas decidido casarte con el príncipe guapo, valiente y gentil porque este mundo está lleno de solteras tristes que jamás conocerán el amor y tendrán que seguir valiéndose por sí mismas hasta para abrir latas. ¡No nos robes el papel, perra!
Es más, ni te preocupes en regresar hasta la próxima película de vampiros adolescentes mutantes donde tengas un matrimonio para defenderte. Ahorita no te puedo ni ver. Pero si usted, mi querido lector, quiere ver la película. No se apure, está entretenida, en una de esas hasta le gusta.
Besos Jimena
Sobre Blancanieves y el cazador diré que salí profundamente preocupada por tres cosas:
1.- ¿De dónde diablos sacó Blancanieves los pantalones ajustados de cuero que traía bajo el vestido? No sé ustedes, pero parte de la comodidad de usar vestidos es el poder moverse a gusto sin que nada te asfixie las piernas o amenace con sacarte varices. ¿Por qué diablos traerías cuero pegado en las piernas de forma permanente? ¿qué era eso, leggings?¿mallas de algún tipo? No tiene sentido.
2.- ¿Qué le pasó a la reina Ravenna para que odie tanto a los hombres? ¿quién te rompió el corazón, amiga? Digo, yo entendería que se quejara en estos tiempos de modernidad donde alguien le dio permiso a los hombres para que lloren y hagan que sus novias paguen la cuenta (Mr. Bingley II, te estoy hablando a ti)pero el rey Magnus parecía ser un sujeto perfectamente decente y respetable. ¿Cuál era su puto problema?
3.- ¿Por qué me hicieron menos al príncipe encantador? Parecía ser un muchacho perfectamente agradable y me parece reprobable que lo hicieran menos para darle el papel heróico-romántico al otro tipo(no tengo nada en contra de Thor, nos parece encantador cuando trae capa y martillo pero de cazador no nos dejó impresionadas). Aparte, se me hace una ingratitud de parte de Blancanieves dejarnos en el suspenso de con quién se va a casar, porque admitámoslo, lo que queremos al entrar en la sala de cine es que nos mientan.
Escúchame bien Blanquita, quiero castillos, quiero acción, quiero sangre, también quiero vestuario espectacular de fantasía y tal vez persecuciones emocionantes donde se acabe con villanos perversos de formas creativas e inesperadas, pero también quiero una boda al final, quiero un par de besos con feelin' y muchas risas y felicidad alrededor de la bella vida familiar que llevarán los protagonistas por siempre y para siempre, ya que tenga todo eso puedes poner la pantalla negra de los créditos, pero no antes. ¿Me oíste, te quedó claro? Good! Ahora, vete al bosque a pensar en tus acciones y no regreses hasta que hayas decidido casarte con el príncipe guapo, valiente y gentil porque este mundo está lleno de solteras tristes que jamás conocerán el amor y tendrán que seguir valiéndose por sí mismas hasta para abrir latas. ¡No nos robes el papel, perra!
Es más, ni te preocupes en regresar hasta la próxima película de vampiros adolescentes mutantes donde tengas un matrimonio para defenderte. Ahorita no te puedo ni ver. Pero si usted, mi querido lector, quiere ver la película. No se apure, está entretenida, en una de esas hasta le gusta.
Besos Jimena
miércoles, 6 de junio de 2012
Barbarie
¿Saben en qué he estado pensando últimamente? En lo trágica que es la vida. ¡Es trstísima! ¿Por qué, por qué, por qué tenía que morir Khal Drogo en Game of thrones? Estoy devastada. Pobre Dany, se querían tanto y él le decía "moon of my life" y ella le decía "my sun and stars", con todo y que era una bárbaro grandote y malvado que podía arrancarle la traquea con las manos desnudas a aquien lo hiciera enojar. Oh, bueno, nadie es perfecto. ¡Pero era bueno con ella! Y mientras, los Lannister son incestuosos, asesinos y degenerados pero se salen con la suya una y otra vez. ¡Muere Cersei, muere! A ver ¿por qué no se le infecta una herida a ella? Porque el mundo es cruel y detrás de todo hay una escritor de fantasía que decidió que podía jugar con todos sus lectores y después televidentes.
Y por todo eso, levanto mi puño al cielo con ira y me pregunto: ¿POR QUÉ, DIOS?
Ahora sí, me pondré a leer la tesis que ya hice cachitos y sospecho que es un completo desmadre, pero antes, quisiera recordar con cariño al difunto Khal Drogo, que no sólo era un homicida sanguinario y brutal, también era un buen hombre... al que por cierto encuentro extrañamente guapo, vaya usted a saber por qué. Ha de ser parte de la locura, después de todo ando muy medicada a últimas fechas. Podrían ser efectos secundarios en letras muy pequeñas. "No debe consumirse por personas embarazadas, puedes causar migraña, anorexia, nausea y enamoramientos inesperados".
¿Está mal que encuentre guapo a Conan? Tiene que estar mal. Lo bueno es que será un secreto entre nosotros. Ustedes no dicen nada, yo tampoco, y todos quedamos en paz.
Besos.
sábado, 2 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
La tele
Lalalala... lala.
(Canto y duermo y duermo un poco más)
En las noticias positivas ayer vi una película maravillosa. El cuervo no tenía absolutamente nada que ver con el poema del buen Edgar, pero tenía a Vincent Price, Boris Karloff y un muy joven Jack Nicholson en mallas.
La pura elegancia. Supongo que debería estar haciendo algo con mi vida, arreglando la tesis, leyendo algo, buscando trabajo, cualquier cosa, pero no me puedo mover. No sé qué pasa. Sólo espero que haya algo bueno en la tele. Ahora sí, mañana temprano me pondré a resumir y poner y quitarle a la tesis hasta que los sinodales sean felices, lo prometo, aunque dice Mrs. Boss que no les haga mucho caso que a veces revisan las tesis con lupa para pararse el cuello. Yo ya no no lo sé, nada más siento cómo se esfuma el tiempo y se me consume en pensamientos extraños que no me dejan pensar claramente. A lo mejor es cosa de Dios.Uh, Jerseylicious!
domingo, 27 de mayo de 2012
500 episodios
Pasé una tarde con Mrs. Weston y Jane. ¿Sienten eso? Fue una regresión a la adolescencia. Ella dicen que tengo una vida padrísima porque me la vivo de compras y soy un "nini". Mientras, me vuelvo loca. Le escribí a Mrs. Boss y no me ha respondido, me temo que ya me odie por alguna razón, tal vez porque me salté todo el congreso. La paranoia corre libre, libre. Gracias a Dios están los Simpson en la tele y ellos se han convertido en mis mejores amigos. Es increíble cómo he llegado a amarlos.
No importa, sólo queda cerrar los ojos y esperar lo mejor.
viernes, 25 de mayo de 2012
Algo así
Por unas extrañas razones que se relacionan con la computadora dañada de Jane (su hermano la echó a perder y todavía no se la arregla), cargó su iPod en mi casa y como pedían cuenta usamos la mía. Por eso, a últimas fechas, me encuentro de repente con canciones bonitas y melancólicas que bajó Jane y que para mi alegría puedo robar. Sin contar con que me dio dos tarjetas de 200 porque se acabó los 160 que yo tenía y al final ya no entiendo cómo va la cuenta pero es lo de menos. Les contaba sobre las canciones de Jane. Hace un par de días cargaba mi iPod cuando encontré algunas canciones nuevas en "añadidas recientemente". Esta es una:
No es que yo quiera leer entre lineas cosas que no hay ahí pero... ¿habrá cierta melancolía por el difunto Mr. Bingley I en la selección de canciones? Había otra de Vicentico, luego la pongo. El punto es que desde hace dos días no puedo sacarme de la cabeza la estrofita esa de "yo sé que tengo la culpa...", aunque no la relacione con ningún asunto romántico. Yo no tengo ningún Mr. Bingley I que lamentar... yo lamento toda mi vida y este desmadre en el que me convertí, pero nada más. Qué más quisiera. Me imagino que hay algo de dulce en llorar sobre un corazón que rompió alguien más, no sobre uno muerto que destruye uno mismo. La primera es noble y la segunda es reprobable. Todos los dolores y tragedias me las causé yo. "Me siento rota", le dije a la Dra. Pills y dos días después creo que es una buena descripción.
Y pasó otro día batallando con las ideas en la cabeza que no se van y no me dejan disfrutar un puto programa de tele a gusto.
El domingo iré de compras con Mrs. Weston y me pregunto si podré fingir funcionalidad y alegría. A ver qué tal.
Mientras, espero que las tres gotitas de rivotril que le puse a mi agua de jamaica hagan efecto y me lleven al fabuloso mundo de los sueños.
Todo pasa, como dice la oración esa que rezaba cuando era joven. Todo se pasa, o algo así.
La carrera
Otra vez me estoy volviendo loca. Repaso una y otra y otra vez exactamente el mismo asunto que en mi cabeza se va haciendo cada vez más grandes y se distorsiona y de pronto se vuelve catastrófico. A veces me falta aire y lo peor es que no tengo con quien consultarlo. Y me asusto y me da un brinco el corazón ante la posibilidad de aparecer o de que hablen de mí, que me sepan algo. La paranoia... ¡lo saben, todos lo saben! como si tuviera algo de qué escapar, como si hubiera matado a alguien, me buscaran o estuviera escondiendo una identidad secreta de la que no debe saber nadie. Hoy estuve leyendo el libro carísimo ese que me enjaretó el sinodal malvado no.2 y lo único que hizo fue enloquecerme un poco más. Me costaba trabajo pasar de un capítulo al otro, nada más encontrándome en cada página. "Esa soy yo." Soy parte de ellos, los estigmatizados, los deformes, los alcohólicos, los locos. La vergüenza. El miedo, la duda y la vergüenza que no se van. ¿Están hablando mal de mí, verdad? Intento controlarme pero en mi cabeza habitan varias versiones de la realidad y nunca sé cuál es la buena. Hablar conmigo no tiene sentido alguno.
Pinky promise
Culpa, culpa, culpa, culpa, malestar, culpa, vergüenza, miedo, angustia, desesperación, tristeza y luego más culpa. Lo peor es que no he hecho nada tan malo en mi vida, al menos nada que no haya hecho toda la gente, pero en mí la siento como una carga pesadísima. Dice la Dra. Pills que lo mio es una dinámica de autosabotaje espantosa y tal vez tiene razón, no por nada quedé clasificada en los obsesivos compulsivos con pensamientos intrusivos que se torturan y obsesionan con pecados, responsabilidad y no sé qué más. Claro, intento controlarme para no espantar a mis padres. Hasta fui al cine con mi madre y fingí alegría y tranquilidad, igual con mi papá. Ayer me senté a ver el noticieron con él con cara de "todo está padrísimo y bien". Creo que lo que más trabajo me cuesta es vivir conmigo misma, ese es el verdadero problema y todos los días tengo que encontrar un montón de formas para más o menos lograrlo.
Mientras, nos despedimos del citalopram y le damos la bienvenida al nuevo medicamento. Querida fluvoxamina: Estoy poniendo todas mis esperanzas en ti. Seamos amigas ¿qué te parece? Pinky promise!
XOXO
Jimena
lunes, 21 de mayo de 2012
Por ratero
Así es, Justin es un ratero. ¿Alguien lo había notado? Disculpen, es que ando buscando diversos métodos para combatir las obsesiones y de repente me pareció importante desenmascarar al farsante juvenil que siembra terror en nuestros corazones sin que haya algún valiente que lo detenga. ¡Eres una mentira Justin, una asquerosa mentira! ¿Me oyes farsante? ¡Muere ratero, muere!
Nota: Realmente no me molesta que se fusilen a N'Sync, la verdad es que las boybands y Britney Spears guardan un lugar especial en mi lista de gente de odio nada más porque me recordaban en la adolescencia que yo no era una de las porristas bonitas y populares que empiezan a tener novios a los trece años y escuchan música alegre mientras se peinan y cantan a coro en los paseos escolares. Yo era la niña rara a la que su maestra de tercero de secundaria acusó de estar obsesionada con la muerte. En esa época me quedaba muy claro que esa música no tenía nada que ver conmigo, igual que el resto de las cosas ligeras y felices que las adolescentes experimentan como parte de su crecimiento. El punto es que está bien hacerle daño al legado de N'Sync, pero alguien debería anotarlo en algún lado... ah, y matar a Justin Bieber, nada más porque me molesta su cara de niña perversa.
viernes, 18 de mayo de 2012
Libres
Mi querido lector: ¡Lo logramos!
Quisiera agradecer a todos los que hicieron posible que terminara en un aula de una lejana facultad leyendo sobre leprosos y demás cosas por el estilo. Quiero agradecer a los organizadores del evento por hacerlo tan mal que al final todas las ponencias y conferencias eran simultáneas y los únicos asistentes en cada una eran los que iban a hablar. A mi amado público de seis personas que incluía a mi hermana y a Mrs. Boss por no burlarse mucho de mí cuando le di mi usb a la persona del audiovisual con todo y la ponencia que había guardado como "ponencia infernal", a la Dra. Pills por ensayar durante dos sesiones conmigo y recetarme las bondades del alprazolam, evitando que la presión arterial y temblor crónico en las manos me traicionara, a mi querida zyprexa, por evitar que me volviera loca con días de anticipación y a las tiendas que siempre tienen algo disponible cuando uno necesita disfrazarse de adulto. Pero más que a nada, a mi hermana, que regresó de Durango para acompañarme y evitar que pasara otro incidente como aquel de primaria donde salí corriendo de un escenario a media hora sólo para estrellarme contra una pared, caerme y llorar desconsoladamente mientras la monja me regañaba por echar a perder la obra. Mrs. Boss estaba algo molesta porque hubieran organizado tan mal el congreso y no tener audiencia, pero yo estaba feliz, espero que no se haya tomado a mal mi alegría. Es que sólo había seis personas, fue maravilloso! Así me aviento cualquier día.
¿Escuchan eso? Es el maravilloso sonido de la libertad. Ahora sí, me tomaré unas vacaciones y seguiré siendo despedazada discretamente por los sinodales. Lo peor ya pasó y somos libres. ¡Libres!
jueves, 10 de mayo de 2012
You And Whose Army
Recuerdan cuando Balian sabe que lo van a masacrar horriblemente porque sólo es un bastardo desconocido al que los nobles no durarán en aplastar y que sólo ha recibido un par de lecciones sobre cómo usar la espada antes de salir a enfrentarse a un ejército contra el que no puede competir? Está muerto, está muerto, está muerto. Lo peor es que él lo sabe. Ni siquiera existe la posibilidad de pensar positivo y decir "hmm, tal vez no son tantos como parecen, tal vez podré salir vivo". No, está acabado. Va a ser terrible, vaya, existe la posibilidad de que se desmaye o tenga un ataque de pánico antes de subirse al caballo pero no tiene de otra. Está muerto. (Claro, él tiene suerte, pero por lo general no funciona así.)
Bien, parece que sí me anotaron para el puto congreso y que ahora tengo que hablar en público durante media sobre algo que saqué de una tesis que me han estado repitiendo hasta el cansancio que no es historia. ¿Escuchan eso? Es un montón de gente a caballo que va a asesinarme porque no sé todo lo que saben ellos, en realidad, no sé nada y aunque llore y me resista en el fondo sé que tengo que hacerlo porque soy incapaz de decirle que no a las figuras de autoridad como Mrs. Boss. Dios sabe que me intenté escapar. Carajo ¿en qué están pensando para anotarme? Bien, voy a pasar el rato más humillante de mi vida pero he decidido que hoy no me preocuparé. Hoy me quedaré en la cama en posición fetal viendo tele, igual que hice ayer. Mañana que vea al sinodal #3 y me destruya la poca autoestima que me queda, entonces lloraré y me medicaré y tal vez el sábado estaré en condiciones de armar algo para que la Dra. Pills me ayude a sobrevivir el episodio con el mínimo posible de dignidad. Sí, prometió ayudarme.
Ni modo y que sea lo que Dios quiera. Mañana me preocuparé, pero hoy no, hoy sólo quiero pasar las horas y no pensar. Aparte de todo, hace frío.
Bien, parece que sí me anotaron para el puto congreso y que ahora tengo que hablar en público durante media sobre algo que saqué de una tesis que me han estado repitiendo hasta el cansancio que no es historia. ¿Escuchan eso? Es un montón de gente a caballo que va a asesinarme porque no sé todo lo que saben ellos, en realidad, no sé nada y aunque llore y me resista en el fondo sé que tengo que hacerlo porque soy incapaz de decirle que no a las figuras de autoridad como Mrs. Boss. Dios sabe que me intenté escapar. Carajo ¿en qué están pensando para anotarme? Bien, voy a pasar el rato más humillante de mi vida pero he decidido que hoy no me preocuparé. Hoy me quedaré en la cama en posición fetal viendo tele, igual que hice ayer. Mañana que vea al sinodal #3 y me destruya la poca autoestima que me queda, entonces lloraré y me medicaré y tal vez el sábado estaré en condiciones de armar algo para que la Dra. Pills me ayude a sobrevivir el episodio con el mínimo posible de dignidad. Sí, prometió ayudarme.
Ni modo y que sea lo que Dios quiera. Mañana me preocuparé, pero hoy no, hoy sólo quiero pasar las horas y no pensar. Aparte de todo, hace frío.
lunes, 7 de mayo de 2012
Sin cura para la lepra
Pues de alguna forma milagrosa tengo que transformar esa monografía grandota que digo que es mi tesis en una tesis de verdad, mi hipótesis está chafa, me falta reflexión y tengo que hacerme preguntas, aparte de rehacer la introducción, echarme porras ahí porque si yo no lo hago nadie más lo hará y cortar al menos veinte conclusiones que más que nada son resúmenes y no responden nada, aparte de todos los antecedentes que en realidad están hechos con fuentes de segunda mano. Bueno, al menos esta vez no me criticaron los subtítulos y las notas al pie, ya es ganancia. En otros aspectos positivos, me aguanté las lágrimas e intenté hacer lo que pude ante las preguntas sobre qué es historiografía y qué creo que debe hacer un historiador. Las respondí a medias y mal, por supuesto, pero no lloré y como estamos siendo positivos ya es algo para estar orgullosos. Lo peor es que la señora de hace un par de semanas y el señor de hoy eran los amables, falta el Dios de historia de la ciencia y el otro que no me responde. Me van a comer viva, lo bueno es que ya me queda muy poco amor propio para destruir. No, no soy historiadora, mi formación fue un fracaso, lo que quiera, ya sólo déjenme en paz. De acuerdo con el señor de hoy, necesito trabajo intenso para arreglar esa tesis en cuestión de meses, aunque me podría tomar años. Me gustaría decir que estoy a punto de tirar la toalla, pero la verdad es que esa ya la tiré hace unas semanas y desde entonces lo único que he hecho es irme arrastrando. Lo que no entiendo es cómo pudo Mrs. Boss aprobarme la tesis si de veras estaba tan poco interesante, vaya, tan mala. ¿Por qué me dejó ir como borreguito al matadero? ¿Saben qué soy? Soy un borrego trasquilado.
Sospecho que nunca me voy a titular.
Sospecho que nunca me voy a titular.
domingo, 6 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
Recordatorio
Muy bien, cada vez que me sienta mal por estar sola, no tener novio ni estar casada, tengo que ver a los maridos de mis ex-compañeritas de primaria y recordar que son monstruos. Perdón, pero yo no dejaría que ninguno se me acercara ni en defensa propia. Tenemos al jorobado de Notre Dame, un enanito malvado de calva y cabellos largos que fue a su boda en motocicleta, el que tiene cara de vendedor de discos pirata del metro y otro con facha de clavadista de la Quebrada, el tipo que usa playeras ajustadas para que se le marquen los músculos y se excede con el gel. Lo extraño es que para estar profundamente deprimida y tener extraños patrones de autoagresión y autosabotage tengo un gran amor propio. Perdón, pero no me voy a desperdiciar, me lo debo a mí y se lo debo a mis padres que no gastaron tanto dinero en mandarme a médicos, escuelas, paseos y salones de belleza para que me largue con el primer pelado que pase. Y sí, soy una mamona y sí me voy a quedar sola, pero es preferible a caer presa de la criatura de la laguna negra en su versión sateluca.
¿Creían que no existe? ¡Error!
¿Creían que no existe? ¡Error!
Punto ciego
¿Conocen a la gente sensible que tiene una especie de sexto sentido, entiéndase "I see dead people"? Yo no. Es muy raro que a los escépticos siempre los prueban equivocados de alguna forma especialmente sangrienta y grave mientras que la gente que espera ansiosa algún tipo de experiencia paranormal nunca siente nada. Ahí estaba, parada en los diminutos espacios de patio donde los presos de Lecumberri podían hacer un poco de ejercicio bajo la estricta vigilancia de una torre de aspecto macabro y lo único que sentí fue dolor de espalda. ¿No se supone que este es el momento en el que una ligera y misteriosa brisa nos eriza la piel? Bueno, había mucho sol, eso sí, derrumbaron los muros hace mucho y era una especie de lugar abierto. Me quería sentar pero sólo había pasto y estaba en esos momento incómodo de las visitas guiadas en los que no saben detrás de quien esconderte porque vas sola. Me dolía la espalda y un poco mis delicados pies. Es que caminamos mucho. Ah sí, ahí está el punto exacto donde cayó muerto Madero... uno esperaría al menos un escalofrio, pero nada. Por otro lado, las celdas del palacio de la Inquisición se me hacen el lugar más pacífico del mundo. Tanto tiempo metida ahí y jamás vi ni escuché nada raro, qué decepción.
Las visitas guiadas por lo general no me gustan, pero supuse que es de obligación al menos conocer a la madre de los archivos. La visita estuvo divertida, más que nada por las anécdotas del señor que nos llevaba pero no pude evitar que me saliera cierta tristeza porque después de todo yo no tenía gran cosa qué hacer ahí y andaba chiflando en la loma por mi lado, en el centro del grupo pero separada, como cuando las bancas alrededor de mí se quedaban vacías en el salón. Varias veces me pregunté si huelo mal, pero creo que no es eso. Es que soy una ermitaña. Mrs. Boss me dijo que podía llevar un invitado. ¿Quién? La única opción sería mi mamá pero se desespera muy rápido cuando no puede fumar y no le gusta caminar mucho, la otra vez fue con sus amigas al cine y como la aburrió la película se salió a la mitad y se fue sin decirles nada. Ya me la imagino preguntando "¿falta mucho?" Tampoco me la quiero imaginar en el metro, al menos en las estaciones por las que pasé hoy: ¡Tepito, yay! ¡Se me muere!
De repente vi que tenía una pareja enamorada a un lado y al otro un grupito de amigos juveniles y felices. ¿A quién invitar? Nadie, ni modo. Está bien, antes de hacerme amiga de Jane, Mrs. Weston y Fanny, siempre andaba sola, recordemos que mi amiga en esa época era Mrs. Palmer y después de que se cambió de escuela y se volvió popular no la volví a ver en años. Fuimos amigas un año nada más y extrañamente ella lo recuerda con más emoción que yo. En lo que a mí respecta fue un año muy malo y Mrs. Palmer no podría ser peor amiga aunque quisiera. A veces me pregunto si hubo peor año. ¿Cómo olvidar a mis compañeritos de clase diciéndome lesbiana o la maestra de ciencias de la salud que llamó a mi mamá para decirle que yo tenía muchos problemas porque estaba obsesionada con la muerte? Mientras, Mrs. Palmer me acusaba de estar anoréxica a la mitad del auditorio en plena conferencia sobre desórdenes alimenticios. La oyó toda la fila. Fui a unos quince años, los únicos a los que he ido en toda mi vida y la quinceañera se cayó. No me fijé que le dejé el precio al collar que le di de regalo, la quinceañera me lo recordó después. Todavía iba a los scouts. Mi ropa favorita era una chamarra blanca de tela plasticosa y admito que llegué a usar tenis de plataforma.Me preocupaba demasiado por mi peinado. Todo mundo hizo un escándalo por el año 2000. Ya pasaron doce años.
¿Qué fue eso? Tal vez ya me aisle demasiado. Es como si hubiera regresado al pasado, a esa época en que acababa de entrar a secundaria y estaba más perdida que nunca. Tal vez debería leer El Zarco, para que la regresión esté completa. De pronto estaría en el primer día de clases otra vez, entrando a la escuela bajo la estricta vigilancia de mi madre, que me llevó hasta la fila para asegurarse de que no huyera. ¿A dónde iba a escapar? ¡Tenía 12 años! No podía escapar, no sabía cómo usar el transporte público y no tenía dinero. Por eso me llevé mi libro, no me quedaba nada más.
¿Qué hacía ahí? En el archivo, no en la escuela. Si hubiera escapado ese día de la escuela tal vez no habría terminado de visita en un archivo, convencida de que estoy fuera de mis ligas. Dice la Dra. Pills que ahí es donde me boicoteo, pero de verdad me preguntaba qué hacía yo ahí, entre los estudiantes de posgrado de Mrs. Boss, su hermana y su sobrino, que llevaba a su novia. ¿Qué hacía? Nada, de turista, mientras descubro qué hacer con lo que me queda de vida.
Bueno, al menos no estoy en la cárcel. La escuela es una especie de cárcel, hasta tiene el enrejado y la torretas de vigilancia correspondientes. Ya no estoy ahí.
Las visitas guiadas por lo general no me gustan, pero supuse que es de obligación al menos conocer a la madre de los archivos. La visita estuvo divertida, más que nada por las anécdotas del señor que nos llevaba pero no pude evitar que me saliera cierta tristeza porque después de todo yo no tenía gran cosa qué hacer ahí y andaba chiflando en la loma por mi lado, en el centro del grupo pero separada, como cuando las bancas alrededor de mí se quedaban vacías en el salón. Varias veces me pregunté si huelo mal, pero creo que no es eso. Es que soy una ermitaña. Mrs. Boss me dijo que podía llevar un invitado. ¿Quién? La única opción sería mi mamá pero se desespera muy rápido cuando no puede fumar y no le gusta caminar mucho, la otra vez fue con sus amigas al cine y como la aburrió la película se salió a la mitad y se fue sin decirles nada. Ya me la imagino preguntando "¿falta mucho?" Tampoco me la quiero imaginar en el metro, al menos en las estaciones por las que pasé hoy: ¡Tepito, yay! ¡Se me muere!
De repente vi que tenía una pareja enamorada a un lado y al otro un grupito de amigos juveniles y felices. ¿A quién invitar? Nadie, ni modo. Está bien, antes de hacerme amiga de Jane, Mrs. Weston y Fanny, siempre andaba sola, recordemos que mi amiga en esa época era Mrs. Palmer y después de que se cambió de escuela y se volvió popular no la volví a ver en años. Fuimos amigas un año nada más y extrañamente ella lo recuerda con más emoción que yo. En lo que a mí respecta fue un año muy malo y Mrs. Palmer no podría ser peor amiga aunque quisiera. A veces me pregunto si hubo peor año. ¿Cómo olvidar a mis compañeritos de clase diciéndome lesbiana o la maestra de ciencias de la salud que llamó a mi mamá para decirle que yo tenía muchos problemas porque estaba obsesionada con la muerte? Mientras, Mrs. Palmer me acusaba de estar anoréxica a la mitad del auditorio en plena conferencia sobre desórdenes alimenticios. La oyó toda la fila. Fui a unos quince años, los únicos a los que he ido en toda mi vida y la quinceañera se cayó. No me fijé que le dejé el precio al collar que le di de regalo, la quinceañera me lo recordó después. Todavía iba a los scouts. Mi ropa favorita era una chamarra blanca de tela plasticosa y admito que llegué a usar tenis de plataforma.Me preocupaba demasiado por mi peinado. Todo mundo hizo un escándalo por el año 2000. Ya pasaron doce años.
¿Qué fue eso? Tal vez ya me aisle demasiado. Es como si hubiera regresado al pasado, a esa época en que acababa de entrar a secundaria y estaba más perdida que nunca. Tal vez debería leer El Zarco, para que la regresión esté completa. De pronto estaría en el primer día de clases otra vez, entrando a la escuela bajo la estricta vigilancia de mi madre, que me llevó hasta la fila para asegurarse de que no huyera. ¿A dónde iba a escapar? ¡Tenía 12 años! No podía escapar, no sabía cómo usar el transporte público y no tenía dinero. Por eso me llevé mi libro, no me quedaba nada más.
¿Qué hacía ahí? En el archivo, no en la escuela. Si hubiera escapado ese día de la escuela tal vez no habría terminado de visita en un archivo, convencida de que estoy fuera de mis ligas. Dice la Dra. Pills que ahí es donde me boicoteo, pero de verdad me preguntaba qué hacía yo ahí, entre los estudiantes de posgrado de Mrs. Boss, su hermana y su sobrino, que llevaba a su novia. ¿Qué hacía? Nada, de turista, mientras descubro qué hacer con lo que me queda de vida.
Bueno, al menos no estoy en la cárcel. La escuela es una especie de cárcel, hasta tiene el enrejado y la torretas de vigilancia correspondientes. Ya no estoy ahí.
jueves, 3 de mayo de 2012
Farmacia con cabellos largos
¿Qué creen que me dieron ahora? ¡Ritalin! Aparte de otro antidepresivo, con eso ya son tres medicinas. ¡Qué mal está eso! Por un momento dudé en hacerle caso a la Dra. Pills, pero tengo que pensar que le pagamos por una razón, porque ella es la profesional calificada que fue a la escuela de medicina y se aventó la especialidad y ha tratado a un montón de locos más que algo deben haberle dicho sobre la vida. Lo que me pregunto es si me pondré como Charlie Bartlett. No lo sé, pero por el momento tengo la extraña necesidad de irme a nadar hasta que haya tragado tanto cloro que todavía huela a alberca cuando me suba al metro mañana para ir en visita guiada al AGN. Probablemente es una estupidez irse en metro a San Lázaro, pero no sé qué me da más miedo, ser atacada en el metro o perderme en coche alrededor de una zona muy peligrosa y andar manejando con el pequeño y llamativo jeep alrededor de la Colonia Morelos. Ya no lo sé, es que todo me da miedo. Dice la Dra. Pills que el problema es que me autoboicoteo. Muy bien ¿y ahora? ¿cómo se arregla eso? ¿con terapia? Lo veo bastante difícil. ¿Qué tenía que hacer? Ah, sí, nadar. ¿Llegará el día en que tenga que ir a rehabilitación? ¿me he convertido en Karen Walker? Chale. Y cada vez que le pregunto a la Dra. Pills cuándo dejaré los medicamentos me dice que cuando esté bien. Esta señora no sabe o no me cree cuando le digo que no tengo remedio y que nunca estaré bien.¿Eso significa que nunca dejaré mi coctél de fármacos? Chale. La peor parte, es que ayer estaba tan cansada que pensé que podría vivir sin pastilla engordante no.1, pero como a las dos de la mañana, mientras daba vueltas en mi cama presa de una extraña preocupación donde la gente me observaba y hablaba mal de mí etc., decidí que me estaba engañando. No quiero ser Karen Walker, pero quiero ser feliz. ¿Cómo diablos se arregla esto? Ah, sí... por el momento, iré a nadar.
Nadando, nadando y escuchando conversaciones de señoras en el vapor.
Nadando, nadando y escuchando conversaciones de señoras en el vapor.
lunes, 30 de abril de 2012
La risa frustrada
Iba a hablarles de la alegría inexplicable, esa que de repente ataca después de unos días especialmente nublados, una de las pocas ventajas de ser una montaña rusa emocional. Es más, iba a contagiarles la sonrisa poniendo la foto con la que pasé del llanto continuo a la risa loca porque cualquier cosa que involucre ídolos de los ochentas y afros es un boleto garantizado hacia la alegría, caray, hasta se me olvidó que en cuestión de días podría estarme enfrentando a una de mis peores fobias, pero no encuentro cómo postear fotos. ¿Como pongo imágenes? ¡No encuentro el botón! Se supone que debería tener una pequeña barrita de herramientas pero no está.
En noticias relacionadas, me encontré a la Sra. Weston en mi camino al banco. Fue muy extraño porque yo iba caminando muy decidida cuando sentí que alguien me jaló del brazo. Ya se imaginarán que me espanté horriblemente hasta que descubrí que era la Sra. Weston y su papá. Qué puto susto. Lo chistoso es que estaba tan metida en mi cabeza que me tomó unos segunditos identificarla. Claro, también podrían haber sido sus enormes lentes oscuros, pero me costó reconocerla.
Mi mente está cada día peor. ¡Por eso necesito mis chistes de internet, maldita sea! ¡Quiero esa barrita de herramientas y la quiero ya!
En noticias relacionadas, me encontré a la Sra. Weston en mi camino al banco. Fue muy extraño porque yo iba caminando muy decidida cuando sentí que alguien me jaló del brazo. Ya se imaginarán que me espanté horriblemente hasta que descubrí que era la Sra. Weston y su papá. Qué puto susto. Lo chistoso es que estaba tan metida en mi cabeza que me tomó unos segunditos identificarla. Claro, también podrían haber sido sus enormes lentes oscuros, pero me costó reconocerla.
Mi mente está cada día peor. ¡Por eso necesito mis chistes de internet, maldita sea! ¡Quiero esa barrita de herramientas y la quiero ya!
Un día a la vez
Mañana empieza mayo. Se supone que el congreso ese empieza el 17. Si el señor no me escribió ¿quiere decir que estoy a salvo? Me aterra que en cualquier momento reciba un correo sobre el tema, me aterra porque el señor es el adjunto de Mrs. Boss, y todo esto fue idea de ella. Quiero pensar que existen los milagros, que algo pase para que no pueda entrar, como por ejemplo que sea sólo para miembros de la sociedad o que algo me diga y pueda inventar una excusa a tiempo, podría decir que saldré de la ciudad y echarme a correr detrás de mi hermana, total... ¿tendría que pagar la inscripción para estar inscrita, no? Si nadie me dijo dónde o cómo, todavía puedo escapar. Sólo me queda rezar. Es que no quiero y aunque quisiera, no puedo. O arreglo la tesis para cumplirle los caprichos de ese montón de pretenciosos que tengo de jurados o me pongo a hacer otras cosas.
"Por favor Dios, por favor, que no me dejen entrar al congreso, por favor." De todos modos voy a rezar pero quería dejarlo bien establecido aquí primero.
Y ya, si pasa, si no encuentro cómo zafarme, me preocuparé cuando tenga que mandar y/o leer la puta ponencia. Se la doy a la Dra. Pills o a alguien más, no sé, para ver qué tan mal está y ni modo, lo sufro. La humillación pública, el mal momento, lo que sea.
Vamos a pensar en esto: En unos meses, tal vez para mi cumpleaños, todo esto se habrá acabado y ya tendré otras cosas de qué preocuparme. Vaya, a lo mejor ya hasta dejé de ver a la Dra. Pills. En una de esas me dio alguna enfermedad tropical, quién sabe.
Un día a la vez. Ahorita son las cinco, espero que al menos hoy ya la haya librado.
"Por favor Dios, por favor, que no me dejen entrar al congreso, por favor." De todos modos voy a rezar pero quería dejarlo bien establecido aquí primero.
Y ya, si pasa, si no encuentro cómo zafarme, me preocuparé cuando tenga que mandar y/o leer la puta ponencia. Se la doy a la Dra. Pills o a alguien más, no sé, para ver qué tan mal está y ni modo, lo sufro. La humillación pública, el mal momento, lo que sea.
Vamos a pensar en esto: En unos meses, tal vez para mi cumpleaños, todo esto se habrá acabado y ya tendré otras cosas de qué preocuparme. Vaya, a lo mejor ya hasta dejé de ver a la Dra. Pills. En una de esas me dio alguna enfermedad tropical, quién sabe.
Un día a la vez. Ahorita son las cinco, espero que al menos hoy ya la haya librado.
sábado, 28 de abril de 2012
Electricidad
En las escaleras eléctricas de un lejano centro comercial me quedé horrorizada viendo que la señora que estaba enfrente de mí no sabía la diferencia entre medias y leggings. Fuera lo que fuera eso que traía puesto decidió no hacerle caso a la regla de usar leggings unicamente con un vestido o blusa que llegue al menos hasta la mitad del muslo. Me espantó la libertad con la que decidió exhibir sus formas y lujo de carnes en telas elásticas, pero lo peor fue descubrir que se transparentaba muchísimo la tanga horrible azul eléctrico que decidió usar para evitar "panty lines", que a mi juicio, hubieran sido menos penosas. Intentaba señalarle a mi hermana el horrendo crimen que se desarrollaba frente a nuestros ojos cuando tal vez mi mirada incómoda hizo que su novio intentara cubrirle un poco el trasero con el brazo. Me sentí apenada. Por un lado me dio pena que la pareja notara que tenían una víbora de las peores detrás de ellos, y por el otro me dio tristeza/ternura el hecho de que el pobre infeliz intentara proteger a su novia de gente horrible como yo. Entonces recordé que la gente sabe vivir sus vidas de un montón de formas distintas e imperfectas precisamente porque se saben acompañados. ¿Qué otra motivación puede haber para hacer el intento? Saber que no están solos.
viernes, 27 de abril de 2012
El insomnio
Aviso: El siguiente post es la pura desmoralización hecha verborrea. Léase bajo su propio riesgo. Pacientes psiquiátricos que padezcan cualquier trastorno de ansiedad y/o depresión resistente, les suplico que se abstengan. Esto no es un grupo de apoyo!
Ahora sí. No es que quiera deprimirlos pero me pregunto en verdad si existe un buen motivo para vivir más allá del instinto de autopreservación. Ya saben, ese que se sabe que existe en el momento en el que se te cierra un coche y el corazón se acelera porque el cuerpo reacciona ante la posibilidad de estar en peligro. ¿Cuál peligro? No sé, hay muchos. Entre el momento en el que se despierta todavía con el sinsabor de haber tenido pesadillas con serpientes y sujetos violentos que te persiguen y van detrás de ti, hasta el momento en el que se concilia el sueño con programas de E! de fondo, no es posible rastrear muchos momentos en los que se pensara o sintiera algo más que todo ese conflicto de sensación espantosas. Comer, dormir, tenerle miedo al mañana. Vivir en la certeza de que no hay nada bueno en un futuro ni próximo ni lejano. Nada más que esta misma sensación que no se va. " Di todo lo que tenía para dar, ya no tengo nada". Y mientras, te niegan la entrada a todos lados porque estás fuera de tus ligas. Como caminar en el centro después de regalar tu última moneda de cinco pesos y quedarte sin forma de subirte al metro o pagar el camión. Ningún lugar a dónde ir y ninguna forma de llegar. "¿Te quieres morir? ¿te matarías?" preguntaba la Dra. Pills la otra vez. No señora,tranquila, suicidarse es una opción que tiene el desafortunado defecto de ser permanente. Aquí nadie se va a suicidar, por múltiples razones, no sólo prácticas, sino también sentimentales. No tengo propósitos suicidas ni a corto ni a largo plazo, aunque si hubiera un botón de "pausa" lo apretaríamos con gusto. Despiértenme en unos meses por favor. ¿No le pasa a la gente que de repente ya no pueden con nada? Ya no sólo está el problema de ¿para qué pasar por todo? sino el más importante ¿cómo diablos paso por todo?
Es como estar perdido en el coche, insisto, y llegar a un punto en el que ya no saber ni pensar, ni qué hacer ni a dónde ir. Es el momento en el que se pide ayuda. Lo malo es que parece que la única ayuda que hay para mí es el medicamento engordante estrella preferido por la Dra. Pills, que según parece tampoco es tan universalmente efectivo. ¿Y si le pido algún antidepresivo? El que sea, ya acepto cualquier cosa. A lo mejor los que probé no sirvieron porque los tomé poquito tiempo y se supone que empiezan a funcionar después de ocho o diez semanas. No sé. Tiene que haber algo que pueda hacer, tomar, leer, lo que sea para salir de sea lo que sea esto. Tal vez necesito un par de días para respirar como dice mi hermana.
No me puedo mover, no puedo leer una cosa más, no quiero saber nada de ese congreso donde cualquiera me podría agarrar en curva (como ayer pero en público), no me quiero bañar, no quiero nadar, no quiero escribir, ni cepillarme el pelo ni lavarme la cara ni respirar, menos respirar. Ya supongo que en un par de días tendré que recoger mi desmadre del piso, darle una limpiadita, doblarlo y acomodarlo en su lugar, pero ahorita no creo que se pueda.
Ni modo, así funciona, es como hacer ejercicio cuando no se tiene condición física y se fuma de manera eventual. Hay que ir medio lento y con sus respectivos descansos. Te detienes, te limpias el sudor, tomar agua y sigues caminando hasta que vuelvas a meter el pie estúpidamente en el lodo. Todos ven cómo te caes en el charco, pero en algún momento sigues caminando y se olvida.
Al final todo se olvida.
Mientras, seguiré averiguando qué diablos hará el psicoanalista del libro ahora que fingió su muerte.
Ahora sí. No es que quiera deprimirlos pero me pregunto en verdad si existe un buen motivo para vivir más allá del instinto de autopreservación. Ya saben, ese que se sabe que existe en el momento en el que se te cierra un coche y el corazón se acelera porque el cuerpo reacciona ante la posibilidad de estar en peligro. ¿Cuál peligro? No sé, hay muchos. Entre el momento en el que se despierta todavía con el sinsabor de haber tenido pesadillas con serpientes y sujetos violentos que te persiguen y van detrás de ti, hasta el momento en el que se concilia el sueño con programas de E! de fondo, no es posible rastrear muchos momentos en los que se pensara o sintiera algo más que todo ese conflicto de sensación espantosas. Comer, dormir, tenerle miedo al mañana. Vivir en la certeza de que no hay nada bueno en un futuro ni próximo ni lejano. Nada más que esta misma sensación que no se va. " Di todo lo que tenía para dar, ya no tengo nada". Y mientras, te niegan la entrada a todos lados porque estás fuera de tus ligas. Como caminar en el centro después de regalar tu última moneda de cinco pesos y quedarte sin forma de subirte al metro o pagar el camión. Ningún lugar a dónde ir y ninguna forma de llegar. "¿Te quieres morir? ¿te matarías?" preguntaba la Dra. Pills la otra vez. No señora,tranquila, suicidarse es una opción que tiene el desafortunado defecto de ser permanente. Aquí nadie se va a suicidar, por múltiples razones, no sólo prácticas, sino también sentimentales. No tengo propósitos suicidas ni a corto ni a largo plazo, aunque si hubiera un botón de "pausa" lo apretaríamos con gusto. Despiértenme en unos meses por favor. ¿No le pasa a la gente que de repente ya no pueden con nada? Ya no sólo está el problema de ¿para qué pasar por todo? sino el más importante ¿cómo diablos paso por todo?
Es como estar perdido en el coche, insisto, y llegar a un punto en el que ya no saber ni pensar, ni qué hacer ni a dónde ir. Es el momento en el que se pide ayuda. Lo malo es que parece que la única ayuda que hay para mí es el medicamento engordante estrella preferido por la Dra. Pills, que según parece tampoco es tan universalmente efectivo. ¿Y si le pido algún antidepresivo? El que sea, ya acepto cualquier cosa. A lo mejor los que probé no sirvieron porque los tomé poquito tiempo y se supone que empiezan a funcionar después de ocho o diez semanas. No sé. Tiene que haber algo que pueda hacer, tomar, leer, lo que sea para salir de sea lo que sea esto. Tal vez necesito un par de días para respirar como dice mi hermana.
No me puedo mover, no puedo leer una cosa más, no quiero saber nada de ese congreso donde cualquiera me podría agarrar en curva (como ayer pero en público), no me quiero bañar, no quiero nadar, no quiero escribir, ni cepillarme el pelo ni lavarme la cara ni respirar, menos respirar. Ya supongo que en un par de días tendré que recoger mi desmadre del piso, darle una limpiadita, doblarlo y acomodarlo en su lugar, pero ahorita no creo que se pueda.
Ni modo, así funciona, es como hacer ejercicio cuando no se tiene condición física y se fuma de manera eventual. Hay que ir medio lento y con sus respectivos descansos. Te detienes, te limpias el sudor, tomar agua y sigues caminando hasta que vuelvas a meter el pie estúpidamente en el lodo. Todos ven cómo te caes en el charco, pero en algún momento sigues caminando y se olvida.
Al final todo se olvida.
Mientras, seguiré averiguando qué diablos hará el psicoanalista del libro ahora que fingió su muerte.
jueves, 26 de abril de 2012
El infierno en cachitos
Hell! Life is hell! ¿No aman cuando alguien les destruye el trabajo entero de un año de madrazo?Bueno, tal vez estoy exagerando, pero es espantoso que de pronto te sienten y te digan un montón de cosas que ni te imaginabas y muy en el fondo crees que son bullshit. "La historia es más que un testimonio" ¿qué significa eso? Fue espantoso, pero me estoy adelantando.
Llegué temprano y estaba temblando como chihuahueño. ¿Qué más podía hacer? sentarme en la fuente de la biblioteca y hacer todo lo posible por respirar sin que se notara que estaba intentando controlar mi histeria poniendo la cabeza entre las rodillas, al menos hasta que se calmara el temblor de las manos... ¿qué hacer? tomar medio tafil y rezar. Cuando el tafil hizo efecto nos metimos al salón de profesores como borreguito al matadero. Por eso no como carne. Básicamente tengo la fea sensación de que al menos tengo que cortar una buena parte del primer capítulo, rehacer los subtítulos que no dicen nada, dividir el edificio de la manutención del edificio, son temas distintos, leer a no sé quién nada más porque me faltó, citar más a una señora que hace su tesis de doctorado sobre mi hospital, conseguir las fechas para cada cita del archivo, cambiar el término "limosna" cuando no venga de religiosos, quitar todas las sangrías o ponerlas todas, rehacer toda la introducción y mover las limosnas de lugar porque parece que le resto importancia a la aportación del Ayuntamiento que era bastante pobre y contextualizar la situación del hospital con los otros hospitales. Fuck! Ah, y ponerle "sic" a todo lo que Mrs. Boss me dijo que le quitara porque no era necesario. Chale. ¿Quién los entiende?
Ya no quiero, ya no quiero. Ahhh, pero tenía que hacer una tesis. ¿No? No podía sólo largarme de la Facultad para siempre y no regresar, conseguir un trabajo y ser una persona. No! Oh well. Gracias a Dios estoy medicada y tengo a mi mejor amiga la tele para consolarme.
Bueno, ya acabó una. ¡Faltan tres! Lo malo es que ésta era la amable, no me quiero ni imaginar cómo me irá con los otros. Bueno no, el señor del departamento será amable porque es amigo de Mrs. Boss. Sólo serán dos madrizas más y ya. Si Dios tiene un plan para mí lo mejor es que me lo enseñe ahora porque si no me haría un favor fulminándome con un rayo. ¡Por favor Dios, no es tan difícil!
Llegué temprano y estaba temblando como chihuahueño. ¿Qué más podía hacer? sentarme en la fuente de la biblioteca y hacer todo lo posible por respirar sin que se notara que estaba intentando controlar mi histeria poniendo la cabeza entre las rodillas, al menos hasta que se calmara el temblor de las manos... ¿qué hacer? tomar medio tafil y rezar. Cuando el tafil hizo efecto nos metimos al salón de profesores como borreguito al matadero. Por eso no como carne. Básicamente tengo la fea sensación de que al menos tengo que cortar una buena parte del primer capítulo, rehacer los subtítulos que no dicen nada, dividir el edificio de la manutención del edificio, son temas distintos, leer a no sé quién nada más porque me faltó, citar más a una señora que hace su tesis de doctorado sobre mi hospital, conseguir las fechas para cada cita del archivo, cambiar el término "limosna" cuando no venga de religiosos, quitar todas las sangrías o ponerlas todas, rehacer toda la introducción y mover las limosnas de lugar porque parece que le resto importancia a la aportación del Ayuntamiento que era bastante pobre y contextualizar la situación del hospital con los otros hospitales. Fuck! Ah, y ponerle "sic" a todo lo que Mrs. Boss me dijo que le quitara porque no era necesario. Chale. ¿Quién los entiende?
Ya no quiero, ya no quiero. Ahhh, pero tenía que hacer una tesis. ¿No? No podía sólo largarme de la Facultad para siempre y no regresar, conseguir un trabajo y ser una persona. No! Oh well. Gracias a Dios estoy medicada y tengo a mi mejor amiga la tele para consolarme.
Bueno, ya acabó una. ¡Faltan tres! Lo malo es que ésta era la amable, no me quiero ni imaginar cómo me irá con los otros. Bueno no, el señor del departamento será amable porque es amigo de Mrs. Boss. Sólo serán dos madrizas más y ya. Si Dios tiene un plan para mí lo mejor es que me lo enseñe ahora porque si no me haría un favor fulminándome con un rayo. ¡Por favor Dios, no es tan difícil!
miércoles, 25 de abril de 2012
La inquietud
Uy, mañana veré a una señora sinodal para que me diga sus comentarios. Damn, gracias a Dios me volví a medicar. Bueno, tenía que hacerlo algún día. La revisión y las medicinas, las dos. Mientras, leo el libro que me recetó la Dra. Pills. Básicamente un psicoanalista se ve perseguido por el familiar de un antiguo paciente al que le falló y que planea obligarlo a suicidarse en venganza. ¿Por qué diablos me lo recomendó? ¿Quiere decirme algo? Por otro lado, mi papá y mi hermana me quieren cambiar de doctor porque no mejoro y no entienden cómo funciona lo de la medicina que no me tengo que tomar siempre. Ya no sé si lo ideal es vivir medicado o no pero finalmente acepté que al menos ahorita no puedo manejar nada sin un poco de ayuda. Los cambios, las situaciones sociales y ese tipo de cosas me estresan y cuando eso pasa es cuestión de días para que salga con un brote de esos que terminan con un ataque de pánico afuera de las librerías de viejo. Correr en la calle como una maniaca y estar a punto de gritar cuando una adolescente te pregunta en el metro por dónde se llega a los andenes. Un día después me suena ridículo. Tal vez algún día desarrollaré esas técnicas sofisticadas para controlar la ansiedad de la que tanto hablan los sitios psiquiátricos y de salud mental, pero mientras, me aguantaré y nadaré lo más que pueda. Aunque de repente llegue un montón de gente a la hora en que deberían estar comiendo y tenga que huir después de media hora en el agua. ¿Media hora? ¿de qué me sirve? Ah, pero me tenían que fastidiar con aquello de "nadar en circuito". Con las señoras no tengo problema, pero los hombres que van a nadar suelen ser pendejazos que se creen Michael Phelps y me mueve demasiado el agua con sus entusiastas intentos de ir rápido.
Ni modo, un pasito a la vez.
Ni modo, un pasito a la vez.
martes, 24 de abril de 2012
Un poco de acoso
¿Alguien sabe por qué señores de mediana edad que se creen mucho perrearían a damitas inocentes en público? Es que les cuento que estoy muy mortificada, el señor doctor perverso del archivo hoy estaba especialmente estúpido y se incluyó en la conversación de archivo a molestarme hasta que la fobia social me sacó de ahí corriendo con ataque de pánico. Lo peor es que de veras cree que me puede atraer a su malévola trampa con la excusa de publicar un resumen de mi tesis en no sé qué boletín. Yo sólo intento ser educada y evasiva para después escapar y mantenerme lo más alejada posible pero es muy molesto y me avergüenza. Claro, el avergonzado debería ser él. ¿Qué gana con decir que le encanto y demás cosas por el estilo enfrente del señor de la barba de Madero, la secretaria y otro total desconocido cuando hablamos de tesis y exámenes profesionales? ¿Qué putas? Lo peor es que el señor de la barba de Madero quería que lo ayudara a recuperar un libro que le prestó al mencionado doctor y entonces le dijo que yo era la que lo necesitaba y ahora tengo que hablarle en la noche para recordárselo. ¿Qué putas? Y yo sólo quiero arrastrarme a un agujero en la tierra y nunca salir. Los degenerados me dan miedo y asco. Chale. Y como si no fuera suficiente, la secretaria se pone a decirme que le diga que sí quiero publicar eso pero que deje claro que bajo qué terminos y no sé qué más. ¿Qué? Ningunos términos. Yo a ese señor no me le acerco y planeo sacarle la vuelta como he estado haciendo desde hace tres años. Su boletín no me interesa, claro, dije que si me encataría hacer el resumen porque tenía la mirada de todos encima y uno no dice "no quiero su ayuda, déjeme", enfrente de la gente, lo piensa, pero no lo dice. Chale, ahora siento que le debí haber dicho enfrente de todo el mundo "no, gracias" y huir toda ofendida pero me estaba ahogando de nervios. Fobia social, fobia social, fobia social. Ay, qué cosa tan horrible. Ahora sólo quiero huir lo más lejos posible y no saber nada del archivo o el palacio nunca más. Me siento ofendida y avergonzada, quién sabe por qué. Ay, qué cansado y horrible es ser mujer. Tal vez debería medicarme de nuevo.
lunes, 23 de abril de 2012
Onegin and Tatyana scene
La mejor parte es ver a Onegin siendo miserable al final. No sé, es agradable. También es bueno saber que a diferencia de un montón más de señoras y demás damas en los libros del siglo XIX Tatiana hace lo que debe hacer y manda al carajo a este malnacido. ¿Alguien ha notado como a las mujeres casi nunca les va bien en los libros del siglo XIX? Siempre meten la pata o la vida las lleva por lugares horrendos. Por eso me espanté la otra vez que un amigo me dijo que Mathilde, la de El rojo y el negro le recordaba a mí. Chale. Eso no puede ser bueno. ¿A quién más tenemos? Natasha, la de La guerra y la paz se me hizo cagante, mejor ni hablamos de Anna Karenina o peor, Madame Bovary, aunque admito que los últimos dos no los he leído. Tal vez debería, digo... ¿qué más tengo que hacer? Mercedes, la del Conde de Montecristo, termina casándose con su primo al poco tiempo de que desapareciera su novio, por lo que no importa si es una buena persona o no. Por eso me cae muy gordo que a la hora de adaptar el libro les da por reunir al conde con Merces y desaparece a Haydee. ¡Qué pinche! No,no, dejen ir al Conde con su griega. Por eso Jane es tan refrescante. En un libro de Jane Austen ninguna de sus heroínas serán miserables, nadie terminará prostituida y vendiendo sus dientes, tirándose bajo las vías del tren o suicidándose de cualquier otra forma. ¡Oh, ya sé! Creo que es momento de buscar refugio en Jane, nuestra mejor amiga Jane.
Nota: Disculpen que ya ni me moleste en justificar este parrafito, es que todavía no le agarro al nuevo blogger.
viernes, 20 de abril de 2012
Glorioso café barato
1.- No le entiendo un carajo al nuevo estilo de blogger.
2.- En un esfuerzo por llenar los días y mantenerme ocupada, me armé de valor y me fui a una visita guiada por la biblioteca en compañía de Mrs. Boss y sus alumnos de doctorado. Hice todo lo que pude para mejorar mis habilidades sociales pero siento que al final nunca me sale bien, claro, podría ser parte del mismo desorden que ahora explica muchas cosas en mi vida: las obsesiones, las preguntas compulsivas, el vivir atormentada, la paranoia y esa fea incapacidad para dejar ir los más mínimos detalles y agrandarlos hasta niveles extraordinarios. Como uno de los alumnos llegó tarde los demás se pusieron a hacerle burla porque según ellos él era el más puntual, tanto, que llegaron a pensar que era obsesivo-compulsivo. Entonces todos se rieron y yo me reí todavía más en mi cabeza. Claro, nadie se lo imaginaria, con mis pantalones rosas y largos cabellos peinados. No parece que la del trastorno soy yo, por eso es gracioso, porque lo soy y no lo saben. ¡No saben! Y me acuerdo y me río más.
3.- Compré dos sombreros más. No puedo resistirme al poder de las cosas que se usan en la cabeza. Diademas, coronas, sombreros... ¡NO TENGO VERGÜENZA NI LLENADERO! Lo peor es que en mi paranoia me pregunto si no será peligroso salir con ellos a la calle. Me imagino a los villanos de mis pesadillas seleccionándome entre la multitud a causa de mi sombrero. No, no dejaremos que esos pensamientos corran libres. Tengo sombreros maldita sea, es lo único relevante, no tiene más significados ni llevará a ningún tipo de desenlace funesto. ¡Es un sombrero!
4.- Libre de medicinas desde el miércoles. No pude hacerlo, me negué a someterme a mí misma a otra racha de días sintiéndome como si estuviera cruda cuando ni siquiera ha habido fiesta que lo justifique. ¿Cuánto aguantaremos? ¡No lo sé! El señor de la barba de madero pregunta cuándo iremos al archivo porque tiene que hacerme preguntas. Hay de dos: o le contaron la sorpresa que puse en la tesis o hice algo mal cuando estaba en el servicio. Chale. En la parte positiva tenía muchas ganas de llevarle un regalo de cumpleaños a la secretaria favorita de todos y ahora tengo excusa para hacer el viaje.
5.- La dieta rigurosa me gusta. Ya se me había olvidado lo agradable que es escuchar los ruidos del estómago vacío por las mañanas y el amargo sabor del café al exhalar.
Café. Glorioso café.
2.- En un esfuerzo por llenar los días y mantenerme ocupada, me armé de valor y me fui a una visita guiada por la biblioteca en compañía de Mrs. Boss y sus alumnos de doctorado. Hice todo lo que pude para mejorar mis habilidades sociales pero siento que al final nunca me sale bien, claro, podría ser parte del mismo desorden que ahora explica muchas cosas en mi vida: las obsesiones, las preguntas compulsivas, el vivir atormentada, la paranoia y esa fea incapacidad para dejar ir los más mínimos detalles y agrandarlos hasta niveles extraordinarios. Como uno de los alumnos llegó tarde los demás se pusieron a hacerle burla porque según ellos él era el más puntual, tanto, que llegaron a pensar que era obsesivo-compulsivo. Entonces todos se rieron y yo me reí todavía más en mi cabeza. Claro, nadie se lo imaginaria, con mis pantalones rosas y largos cabellos peinados. No parece que la del trastorno soy yo, por eso es gracioso, porque lo soy y no lo saben. ¡No saben! Y me acuerdo y me río más.
3.- Compré dos sombreros más. No puedo resistirme al poder de las cosas que se usan en la cabeza. Diademas, coronas, sombreros... ¡NO TENGO VERGÜENZA NI LLENADERO! Lo peor es que en mi paranoia me pregunto si no será peligroso salir con ellos a la calle. Me imagino a los villanos de mis pesadillas seleccionándome entre la multitud a causa de mi sombrero. No, no dejaremos que esos pensamientos corran libres. Tengo sombreros maldita sea, es lo único relevante, no tiene más significados ni llevará a ningún tipo de desenlace funesto. ¡Es un sombrero!
4.- Libre de medicinas desde el miércoles. No pude hacerlo, me negué a someterme a mí misma a otra racha de días sintiéndome como si estuviera cruda cuando ni siquiera ha habido fiesta que lo justifique. ¿Cuánto aguantaremos? ¡No lo sé! El señor de la barba de madero pregunta cuándo iremos al archivo porque tiene que hacerme preguntas. Hay de dos: o le contaron la sorpresa que puse en la tesis o hice algo mal cuando estaba en el servicio. Chale. En la parte positiva tenía muchas ganas de llevarle un regalo de cumpleaños a la secretaria favorita de todos y ahora tengo excusa para hacer el viaje.
5.- La dieta rigurosa me gusta. Ya se me había olvidado lo agradable que es escuchar los ruidos del estómago vacío por las mañanas y el amargo sabor del café al exhalar.
Café. Glorioso café.
jueves, 19 de abril de 2012
Psicodelia
Bien, vamos a dejar de lado ese pequeño detalle del crush que tengo con el Fernando Lujan del pasado, no es necesario ahondar en el asunto. Lo realmente importante es que hoy descubrí que la película Juventud sin ley, tiene un pequeño subtítulo entre paréntesis que dice "rebeldes a go- go". Creí que debían saberlo.
lunes, 16 de abril de 2012
Una dura confesión
¿Saben qué es lo bueno de envejecer? Que se va perdiendo la vergüenza y eso es bueno. Tengo que confesarles algo que sospecho que nunca les había dicho: Soy fan de Gossip Girl. Yo sé, es increíble que no haya salido al tema, en especial si tomamos en cuenta que no paro de soltar aquí un montón de cosas que jamás le diría a las personas del archivo, por ejemplo, como el asunto de las feas obsesiones que de repente atacan mi cabeza o mis visitas a la Dra. Pills. Creo que mi afición a las desgracias de los jóvenes del Upper East Side, es una de esas cosas que, por cotidianas, de repente se me olvidan, como el comprar zapatos (nota: hoy compré los zapatos más cómodos del mundo, es como caminar en almohadas).
Pero justo ahorita me acordé cuando me regodeaba en el capítulo más nuevo y me caché que estaba disfrutando especialmente la nueva y bella relación de Blair y Dan. No están ustedes para saberlo, pero originalmente Blair es la manipuladora mejor amiga de la protagonista rubia que todos aman, especialmente Dan, el joven escritor en proyecto que no encaja en la escuela ni en ninguna parte de todo el lugar donde habitan los personajes. En cuatro años todo mundo ya pasó por todo mundo, el joven escritor en proyecto terminó y regresó cuarenta veces con la protagonista rubia que por supuesto se embolsó a un montón de personajes más en el proceso mientras su mejor amiga estaba atorada en una relación muy extraña y a veces abusiva con un joven millonario aficionado al chantaje, el dinero, las prostitutas y demás drogas recreativa. Paulatinamente, y con ayuda de extraños acontecimientos donde tuvieron que unir fuerzas para hacer justicia en el mundo, este par se fue haciendo cada vez más cercano hasta que se encontraron, sin que nos diéramos cuenta o lo pensáramos posible. ¡Terminaron juntos! ¡Nunca lo vi venir! Se desagradaban tanto y de repente se descubrieron a través de películas viejas y documentales extranjeros. ¡Los amo!
¿Cómo es posible que la tele nos de tantas alegrías? Es como si la hubieran inventado para suplir todas las carencias que padecemos en la vida real... Oh, esperen, probablemente la inventaron para eso. ¡Gracias televisión!
Usaré lentes redondos y una pamela
God bless the world, it's so glorious. God bless the ones we've loved. God bless the ones we've lost. God bless the world, it's so glorious. I will never die, never die like you.
domingo, 15 de abril de 2012
Al servicio de la comunidad
Decía mi amigo/amor platónico Van Gogh que se puede ser joven o viejo pero que siempre habrá momentos en los que se pierda la cabeza, por eso, considero mi deber contarles cómo me va con cualquier medicina que me receten sólo en caso de que un día de éstos, cualquiera de ustedes, mis amables lectores, pierdan la razón y empiecen a tomar antidepresivos y/o antipsicóticos atípicos y demás bondades por el estilo.
Sobre la nueva medicina que apenas probamos el viernes cuando la obsesión empezó a acechar (Inveda) puedo decirles que nos madreó de forma espantosa. Nada más me tomé la mitad de la pastillita de 6 mg., es decir, unos 3 mg., pero nos dio un sueño terrible y después (al día siguiente alrededor de las tres de la tarde cuando por fin nos pudimos mover) unas nauseas espantosas mezcladas con mareo, dolor de cabeza y esa fea sensación de no poder estar a gusto de ninguna forma, ni de pie, ni acostado. Al final me quedé en posición fetal un buen rato hasta que al menos los brazos y las piernas me respondieron y me pude mover para comer algo, que salió peor, porque me pasé el resto del día sintiendo que iba a reventar y padeciendo un malestar tan generalizado que ni la pantalla de la computadora podía ver, me brillaba, me mareaba y quería llorar. ¡Fue espantoso!
Lo malo es que no sé qué me da más miedo, si la locura o los efectos secundarios, entonces opté por probar con la cuarta parte de la pastilla hoy, el pedacito más pequeño que pude cortar con un cuchillo para ver si mejora el asunto, tengo que averiguar si me pegó tan feo por ser la primera dosis y si existe posibilidad de que me acostumbre y mejore o si debo negarme terminantemente a seguir las instrucciones de la Dra. Pills cuando la vea el miércoles. Si para entonces nos seguimos sintiendo tan mal, dejaremos la decisión en sus manos, total, es la profesional calificada.
Y con esta evaluación me despido quién sabe por cuánto tiempo porque si esa madre me pega tan duro como el viernes voy a quedar incapacitada por los siguientes dos días y no les podré contar las novedades, que en realidad no hay muchas. Podemos resumir que Jane se fue de vacaciones con su familia y Mr. Bingley se enojó porque se tardó diez minutos en contestarle el teléfono y se hizo el digno hasta el punto de hacerle creer a Jane que todo se había terminado. Ya parcharon las cosas, pero me asombra lo berrinchudo que es ese hombre. ¿Todos son tan berrinchudos y chantajistas o nada más es él? Por eso, ya no me quejaré de quedarme soltera. Sí, seré una solterona y tal vez las personas (¿quién, mis tías y primas? no sé) concluyan en algún momento que soy lesbiana o que me pasó algo de chiquita, después de todo me la vivía de un lado para el otro con la misma amiga y como no estoy deforme no hay razones para que no me case, pero supongo que es mejor que agregarle otra fuente de malestar que no puedo manejar a esta vida que me cuesta tanto trabajo vivir. ¿La tesis? Pues ahí anda, en manos de esas personas a las que debo empezar a molestar en cualquier momento. Que piensen lo que piensen, me critiquen si quieren, me da igual. Ya me angustiaré cuando los tenga enfrente, ahorita no veo para qué. Y me pregunto en qué momento empezaré a sentir los efectos, si es que los siento que yo creo que sí. Tecnicamente tome un pequeño miligramito y medio.
Y si me angustio, siempre puedo recurrir a Jane Austen. Esa es la novedad que sí que vale la pena presumir: ¡Tengo un tarot de Jane Austen! ¡Existe y tengo uno! Todavía no sé leer las cartas pero eso es lo de menos. Jane nos enseñará.
viernes, 13 de abril de 2012
La aprobación acuática de los extraños
¿Qué creen? Nado bonito, y no es que quiera presumir, aunque quién sabe, tal vez sí quiero presumir, pero hoy me dijo una señora que tengo un "estilo" muy bonito y soy "muy disciplinadita" para dar brazadas. Aww, me hizo el día y hasta nadé con más gusto, lenta, como siempre, pero con gusto. ¿No aman la aprobación de los extraños?
Por un lado pienso "Yeah", nadie lo diría pero existe un deporte en el mundo que me sale bien, si tan sólo pudiera embarrárselo en la cara al profesor de deportes que me dijo pazguata por no saber lanzar ni pegarle a un balón en secundaria, sería feliz, pero en el lado extraño me pregunto ¿por qué me observa una señora? ¿eso hacen en la alberca, todos se están observando y criticando? Puede ser, para ser honestos yo siempre me escandalizo con el escuincle como de 15 años que se cree competidor y nada como si lo persiguiera una serpiente gigante, con lujo de manotazos y moviendo la cabeza pa'todos lados como si meter la cabeza en el agua le fuera a quemar los ojos. La parte que me escandaliza es que con esos movimientos epilépticos siempre se le cae la gorra y me parece antihigiénico que se aviente media alberca sin gorra. Está mal y alguien debería detenerlo. ¿Dónde están sus padres? Tampoco me agrada la gente que se estira antes y después de meterse a la alberca. Ay, por favoooooor. "Todos somos competidores". También me caen bastante gordos los sujetos que de veras se toman en serio aquello de cuidar el estilo para ir más rápido y tomarse el tiempo. Esos que se ponen hablar seriamente con los instructores para evaluar su velocidad, impulso y no sé qué más. El tipo de hombre muy preocupado por sus músculos que seguramente se está midiendo el nivel de grasa corporal en los vestidores antes de secarse el pelo con pistola (completamente cierto, me contó mi papá).
En general hoy estuve reflexionando en lo mucho que me desagradan las personas que van al gimnasio. Tenemos a los tipos musculosos que usan ropa de Ed Hardy de pies a cabeza y a las mujeres en atuendos perfectamente coordinados que están pegadas a los teclados de sus teléfonos mientras fingen ejercitarse.
Estimadas señoras sin grasa en el abdomen y muslos pequeños: Las he visto en el vestidor y tienen celulitis como todas las mortales, no me engañan, no son mejores.
Y ya que ando en eso pueden decirle a sus amigos los musculosos del bronceado que me dan mucho asco y que encuentro su interés en su apariencia muy poco masculina. ¿Saben dónde están los hombres de verdad? Están mal y/o extrañamente vestidos en sus respectivos trabajos (o escuelas) pensando en la cerveza que se echarán al rato sin sufrir en lo absoluto por lo que se pusieron en la mañana y dejando libre el crecimiento de su panza. Tal vez traen pantalones viejos de la talla equivocada con cinturones feos y camisas arrugadas, no usan pants de Ed Hardy con brillitos, no se peinan con pistola, no se están poniendo cuadrados ni se están inflando con licuados de proteinas. Y que conste que se los pido con la autoridad que me da el nadar bonito. Como puedo exigírselos, lo hago: ¡Basta!
Queda muy suya.
Jimena
jueves, 12 de abril de 2012
Lentes
Bien, inauguremos un nuevo periodo de sangre libre de medicamentos, ya llevamos 48 horas. No me imagino cómo serán los próximos días pero ya me cansé. Mientras, hay que buscar formas de llenar los días, es como estar parados a la mitad de la nada, el desierto si quieren llamarle, o alguna calle desconocida, en uno de esos momentos en los que ya se caminó mucho y sólo se quiere descansar. No sé por donde ir, ni nada, lo único que quiero es sentarme un momentito.
En algún momento le pregunté a la Dra. Pills: ¿Estás perdiendo tu tiempo conmigo? Ya ni me acuerdo qué me dijo, aunque recuerdo que me sugirió que tome clases de tejido o que me vuelva bartender. Le dije "no tengo remedio" y aunque ella dice que sí lo tengo, me pregunto si no será que me vio muy decidida a mandar al carajo todo el asunto. Es que no tengo remedio ¿apara qué desperdiciar más tiempo y dinero?
Total, veré cómo sobrevivo todo este molesto asunto de la titulación. Rito y yo podemos sobrevivir juntos, o al menos lo intentaremos.
Tengo un compañerito fiel y unos lentes nuevos. Puedo enfrentarlo todo, hasta a la gente de los restaurantes a los que les pregunté dos veces si la lasaña de berenjena tenía algo de carne, y que me dijeron que no, sólo para descubrir que la salsa sí tenía. Ni modo, no me la comí y me quedé con hambre, pero considerando que gracias al medicamento mágico subí tres tallas creo que el hambre es lo más sabio justo ahora. Yo era una talla dos, ahora soy cinco y tengo los muslos del tamaño de un jamón.
No sé si mejoro, empeoro y/o voy a algún lado pero justo ahora lo único que debo hacer es perder kilos y ver My big fat gypsy wedding hasta el cansancio.
No sé si mejoro, empeoro y/o voy a algún lado pero justo ahora lo único que debo hacer es perder kilos y ver My big fat gypsy wedding hasta el cansancio.
sábado, 7 de abril de 2012
Madness was mixed up with my very blood
"Yes! A Madman's! How that word would have struck to my heart, many years ago! How it would have roused the terror that used to come upon me sometimes, sending the blood hissing and tingling through my veins, till the cold dew of fear stood in large drops upon my skin and my knees knocked together with fright! I like it now though. I's a fine name. Show me the monarch whose angry frown was ever feared like the glare of a madman's grip. Ho! ho! It's a grand thing to be mad! to be peeped at like a wild lion through the iron bars - to gnash one's teeth and howl, through the long still night, to the merry ring of a heavy chain- and to roll and twine among the straw, transported with such brave music. Hurrah for the madhouse! Oh, it's a rare place!"
A Madman's Manuscript, Charles Dickens
viernes, 6 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
How to marry a millionaire
He equivocado mi camino en la vida. Necesito un marido, no una vida, aunque en un país con tantos millones de desempleados probablemente lo terminaría manteniendo yo. Bueno, me conformaré con mis lentes coquetos y mi mascada nueva. ¿Ya qué?
martes, 3 de abril de 2012
Sombreros y mascadas
Cable decidió hacernos la vida miserable desde el sábado, de repente viene y va y no hay nada que podamos hacer, de hecho, me pregunto si alcanzaré a publicar nuestro boletín de noticias reglamentario. Sobra decir que la Dra. Pills cree que me ahogo en un vaso de agua y que reacciono muy mal al estrés, pero el miércoles probaremos medicinas nuevas a ver qué tal nos va. No sé si habrá sido el extraño acceso de "nada importa en la vida" o el que una de mis metas de terapia sea la socialización que decidí tragarme todos los terrores representados por una visita que signifique pasar por cualquier lugar aledaño a Tepito y me fui a la lagunilla con Kitty. Creo que el motor fue que tenía muchas ganas de ver a Kitty y como nos ha enseñado la relación de Jane y Mr. Bingley II, a las amigas hay que aprovecharlas mientras no tienen novio, porque en cuanto lo tengan se quedan sin fines de semana disponibles. ¿Seríamos capaces de controlar la ansiedad y aventarnos a hacer semejante cosa? ¡La lagunilla! No les voy a mentir, estaba aterrada, pero Kitty fue pura compasión y hasta me ayudó a cruzar las calles. Lo que descubrí en la lagunilla fue un universo de compras, que en el mundo de las personas adictas al consumo (como yo), fue poco menos que un par de horas de puro cielo. Kitty compró un vestido elegante con aplicaciones coquetas en los hombros y una blusa estampada con un moño, un collar y un bellísimo anillo en forma de reloj cucú. Ya en el pasillo de las antigüedades, compré lentes sesenteros y guantes, una mascada y un pastillero en forma de librito. Lo compré porque el librito era El castillo de los Cárpatos y se me hizo demasiado coqueto para dejarlo ahí. Aunque al principio no entendía bien el asunto de regatear porque soy muy atrabancada y pago a lo bruto, en cuestión de dos puestos ya estaba negociando el precio de dos collares y un anillo que encontramos en otro de los pasillos que no eran de antigüedades. ¿Vieron eso? Me hincho de orgullo. Jamás creí que me harían caso, fue una sorpresa cuando me dijeron que sí. Ahora que lo pienso debí haber regateado los lentes y los guantes, pero ya no hay nada que hacer más que disfrutarlos y conseguir ponerle micas a los que venían como mero armazón, que extrañamente son mis consentidos.
¿Sintieron eso? Ya estoy en el camino completo a la transformación. Cada día me pierdo más en los disfraces y soy un poco más exótica, es como si no pudiera evitarlo y me pregunto si la falta de cable será parte del problema. Sin tele ni internet me refugié de madrazo en mis coquetos libros nuevos y ahora se me llenó la cabeza de cosas, personas, lugares y lenguaje de traducción extraño que eventualmente termina perdiéndonos un poco más en la frontera difusa entre la realidad y el mundo de la cabeza. Pero no se preocupen, a lo que sí me le resistí fue a los sombreros con plumas. Creo que todavía no puedo ser tan extravagante... sí, "todavía". Pero es cuestión de tiempo.
¡Disfraces, ahí les voy!
viernes, 30 de marzo de 2012
Lentes antiguos
¿Saben qué me pone triste? Comprobar que jamás seré normal o será tal vez que las opciones se ven limitadas y no veo por dónde salga un poquito de luz. Por un lado, el medicamento bueno, efectivo y de precio razonable tiene los peores efectos secundarios del mundo y parece que básicamente te jode de una forma extraordinaria. Por otro lado, el segundo, en el que habíamos puesto nuestra confianza, falló miserablemente en cuanto nos tuvimos que enfrentar a un poquito de tensión. La obsesión se nos disparó gachamente el lunes y aunque la bajamos con ayuda de medicamento #1, sólo lo usamos un par de días antes de regresar al regimen que se supone que seguimos. El antidepresivo en la mañana y el antipsicótico con unas gotitas de clonazepam en la noche. Soy una maldita farmacia. ¿Y todo para qué? (favor de no insertar la canción aquí), si regresaron todos esas sensaciones de las que creímos que nos habíamos despedido química y mágicamente. ¿Vergüenza, desesperanzas, tristeza inexplicable, angustia? ¡Todas están ahí! y me parece increíble que hace un par de semanas sintiera que podía hacer lo que se me hinchara la gana porque al final de cuentas es mi vida y como soy padrísima tengo derechos. ¿Qué diablos? ¿cómo pasé de eso a intentar escarbar con las uñas un hoyo suficientemente grande para esconderme?
La Dra. Pills había mencionado otra opción, pero investigando un poco, el medicamento #3 es casi los mismo que el #2 y la única razón por la que existe es porque la patente está a punto de expirar y la compañía farmacéutica tenía que inventar algo. Entonces podemos concluir que probablemente sirva de lo mismo que el #2 y seguramente es ridículamente caro. Y al final todos tienen efectos secundarios, incluyendo algunos simpatiquísimos como lactancia espontánea, nerviosismo, aumento de peso, aceleración del pulso cardiaco (o algo así) y, mi favorito, hipersalivación.(Siempre quise convertirme en esas personas que se quedan viendo fijamente hacia el vacío con la boca abierta y el hilo de saliva escapándoseles por la comisura de los labios. Yay!)
Y no sé qué hacer, de repente me dan ganas de mandar todo al carajo. No más Dra. Pills y no más farmacia, estoy hasta la madre. Pero no sé cómo darle el cortón y desaparecer, ojala fuera tan fácil. Extrañamente, lo único que se me hizo fácil esta semana fue responderle a Mr. Elliot. "Sí bueno, no estoy muerta pero no te daré mi teléfono y no quiero ir a tomar café aunque en lugar de decírtelo simplemente lo evadiré con preguntas", bueno, con mejores palabras y estilo. Tal vez no recuerden a Mr. Elliot, un caballero que en algún momento contemplamos como posibilidad viable ante la desesperación de estar a punto de terminar la carrera y seguir sola. Claro, lo pensamos seriamente alrededor de tres o cuatro días pero como en toda buena novela de Jane Austen, la protagonista descubre a tiempo que era sólo su vanidad, y no su corazón, la que se sentía halagada por el cortejo de un Mr. Churchill cualquiera y se da cuenta que el efímero coqueteo fue una completa pérdida de tiempo. Traduciendo: No freakin' way!, gracias pero no gracias, no nos llames, nosotros nos ponemos en contacto contigo.
Y corre a seguir sola y convertirse en una solterona como debe ser.
Desafortunadamente Mr. Elliot parece decidido a encontrar a Anne Elliot a pesar de sus sutiles pero continuos rechazos hasta que la pobre le contesta con amabilidad pero con el mismo tono evasivo que funcionó con el interesado anterior, que por cierto, me sentía culpable por rechazar al joven compañero de historia (no se me ocurre qué nombre austeniano podría tener) que me escribió hace poco para decirme que había estado pensando en mí y qué tenía ganas de verme y la vida y la chingada. Si hubiéramos sido amigos de verdad lo entendería (si fuera mi amigo el mayista o el caballero victoriano, los único que considero que efectivamente fueron mis cuates, lo entendería) pero siendo un personaje que me interceptó una vez en el pasillo para preguntar si era yo la que me había metido por error a su salón anteriormente y a partir de ahí tuvo actitudes muy sospechosas con cara de cortejo, le vi cara de invitación formal a cita en regla. Como sea saqué un discurso amable y evasivo sintiéndome ligeramente culpable porque la Dra. Pills recomendó ampliamente que aceptara. Ahora la vida me confirma que hice bien y que el instinto de huida siempre es el correcto. Aunque no tenía estado civil en su perfil y prácticamente ninguna foto que no fuera de los Cranberries en sus álbumes, resulta que acabamos de descubrir que es todo un señor casado con una hija. Hace unos días, su esposa lo etiquetó en la foto que le sacó a su hija de dos años. De hecho, en el correo que me mandó me platicó del trabajo y la tesis pero no de su esposa.
A lo mejor es esta locura que me hace sospechar de todo mundo pero por si las dudas me da gusto haberme hecho mensa. Yo no tomo café con señores casados.
Bueno, últimamente no tomo café con nadie, aunque la semana pasada comí fruta enchilada con la Sra. Weston y el domingo fui a chacharear y tomar cerveza con Kitty y Jane. Por un momento, ese domingo, creí que ya era normal, me sentía feliz y creí que podía con todo.
Oh bueno, disfruté la ilusión.
"Casi podía verlo, siguiendo todos los tallos de hierba y raíces diminutas, los agujeritos que hacían las lombrices, cada vez a mayor profundidad dentro del suelo, lleno de la gente que había tenido problemas pero que ahora eran libres ya, de manera que únicamente el suelo y la tierra tenían que preocuparse y sufrir y angustiarse con las pasiones y las esperanzas y los miedos, la justicia y la injusticia y los pesares, dejando a las personas muy tranquilas ya, todos mezclados y confundido y cómodos y tranquilos de manera que nadie supiera incluso ni a nadie le importase ya siquiera quién era quién, él mismo entre los demás, igual a cualquiera, bueno como cualquiera, valiente como cualquiera, imposible de separar, anónimo con todos ellos: los hermosos, los espléndidos, los orgullosos y los valientes, siguiendo hasta la cumbre misma entre los fantasmas y sueños resplandecientes que son las piedras militares de la larga historia de los seres humanos."
William Faulkner, La mansión
jueves, 29 de marzo de 2012
"Se trataba de la humildad, de la única clase de humildad que merece la pena: la humildad de saber que hay un montón de cosas que no sabes, pero que si tienes la paciencia de ser humilde y de fijarte el tiempo suficiente, sobre todo sin perder de vista el camino que ya has recorrido, terminarás por aprenderlas."
William Faulkner, La mansión
miércoles, 28 de marzo de 2012
Nothing, nothing, nothing at all
Por un momento (tres días) volví a perder la cabeza, pero creo que ya regresamos a la realidad. Hoy retomaremos el régimen que suspendimos para recuperar el piso y tal vez mañana volveremos a ser felices. Extraño la felicidad. Me pregunto si habrá más opciones para remediar mi locura. La primera opción, que es la que de veras funciona, tiene un montón de efectos secundarios y ya vimos que la segunda no curó ni el insomnio ni las obsesiones. A lo mejor será cuestión de arreglar la dosis pero me pregunto si en el fabuloso mundo de la farmacia no habrá una tercera vía.
Acabo de ver a dos perritos callejeros rascar el asfalto en la vana búsqueda de comida, arriesgándose a ser atropellados en cualquier momento por cualquier camión irresponsable como en el que iba regresando de ver al último sinodal. Y uno anda navegando, entre la duda, la ansiedad, la vergüenza, la tristeza y la desesperanza que aunque van mejorando no terminan de curarse. Supongo que regresar a la facultad a hacer todo el trámite de los sinodales no ayudó. Ya ven, de repente todas las obsesiones viejas se dispararon y enloquecieron. Ojala se fueran, me gustaría poder estar segura de las cosas y no sufrir sin motivo. Sufrir por la mera posibilidad no tiene sentido, la sospecha, el miedo y la pregunta. Yo no sé, por el momento sólo canto. Cantar y ver tele.
lunes, 26 de marzo de 2012
Resbalón
La ansiedad regresó. Nos tomó toda la tarde y regresar al medicamento anterior, al menos por hoy para bajarla pero lo vamos logrando. No sé si habrá sido el ir a la Facultad a que me dieran las hojitas que deben firmar los sinodales pero de repente empezó el temblor, el calor y la angustia, y en lugar de irse fue aumentado. No sé cómo funcioné, digo, manejé de ida y vuelta, tomé el pumabus, hablé con el coordinador y la secretaria, hasta le hablé a Mrs. Boss para pedirle su fecha de ingreso a la Universidad pero ahora toda la mañana es como un momento que no sé cómo recordar o interpretar y que me tuvo repasando una y otra vez cada palabra y momento. El pensamiento fijo en la cabeza que no se iba.
Qué feo es el regreso a la locura.
Qué feo es el regreso a la locura.
sábado, 24 de marzo de 2012
Notas del corazón
Odio a Kim Kardashian y de verdad me gustaría que su reinado se acabe, pronto. La odio por usar pieles, muy importante, también porque me parece ridículo que una persona que filtró su propio sex tape tenga el valor de hablar de valores familiares en un reality show en el que toda la edición del mundo no puede ocultar que la madre es capaz de hacer cualquier cosa con sus hijas para garantizar un poco de notoriedad y dinero. Me molestan sus pómulos y su cabello. No me gustan las personas que usan sacos negros todo el tiempo, a menos que sean hombre y/o caballero victorianos. Mujeres en sacos negros con hombreras deberían existir sólo en un mal sueño donde Joan Collins regrese a acosarnos con toda la gloria de Dinastía. ¿Por qué necesita tener novios deportistas famosos? Es ridículo! Luego la mandan al carajo y la mujer se queda preguntándose "¿por qué no puso mi carrera ficticia y superficial sobre su exitosa trayectoria en los deportes? ¡No acepta mi forma de vida!"
Querida Kim:
Te lo voy a decir una sola vez, encuerarse y poner tus fotos en perfumes y demás productos no es una carrera. ¿Qué haces? Haces de todo y nada lo haces bien. Por lo general no sería tan dura contigo porque tengo un gran corazón y creo que cualquier imbécil debería tener al menos una oportunidad de triunfar en el mundo mientras sepa hacer el bien una vez que lo haya logrado, pero tú amas las pieles lo que te pone en mi lista negra de madrazo y sin escalas. ¡Muérete!
Ahora iré a pedirle a Dios que acabe contigo pronto. Si no me ha escuchado con Jennifer López (y sus abrigos de focas bebés que desfila descaradamente junto a su novio el infante), yo creo que si me conformo con una desgracia de menor categoría como tú, chance y me hace el favor.
Besos y abrazos.Jimena
viernes, 23 de marzo de 2012
A lo mejor en veinte años
¡Pues al carajo, yo voy a recordar mi cuento como yo quiera y me rehúso a permitirle a la realidad que se meta en recuerdos que a ella no le importan!
miércoles, 21 de marzo de 2012
El misterioso caso del robo de la toalla y la carrera en paños menores
Mi querido lector, no lo va a creer pero hoy me vi obligada a correr en público en paños menores. ¡Oh sí! Fue tan horrible como suena, pero no se asuste, con "paños menores" me refiero a mi enorme traje de baño que de hecho es un poco más grande que las cosas que usan las señoras en los gimnasios, pero les aseguro que fue igual de horrible. ¡Es que una señora me robó la toalla!
Nadaba alegremente cuando el señor amable con el que compartía el carril (uno de esos abuelitos de vacaciones que me contó como su hija le dejó a sus nietos en lo que se iba de vacaciones y le sacó un pase de algunos días para que nadara o hiciera ejercicio y no se aburriera) me preguntó si la toalla en el segundo gancho era la mía. Claro que era la mía pero ya no estaba, lo único que había era mi solitaria llave colgando como evidencia del robo.
¿Qué putas? El mismo señor y el encargado de la alberca me dijeron que se la había llevado una señora en traje de baño gris que decía que era suya y que mejor la buscara o me la iban a cobrar. ¡Darle dinero extra a los deportistas, nunca! Y salí corriendo a localizar a la malviviente que me había despojado de una herramienta tan necesaria para resguardar el pudor. Claro que sin toalla tuve que echarme a correr en traje de baño y puedo asegurarles que no fue agradable. Ah, pero todavía fue peor cuando encontré a la mencionada señora en el vapor. La descubrí porque vi la gorra blanca y el traje de baño colgado afuera, lo que debió indicarme que al entrar me encontraría a una señora de mediana edad completamente en cueros sobre mi toalla.
(EWWWWWWWWWWWWWW)
Ya no quería la toalla de vuelta, entonces cuando aclaramos el error en la toalla me dijo que seguramente la suya era la que estaba en el segundo gacho pero del otro lado de la alberca. Ofreció irme a llevar la toalla en cuanto se vistiera pero preferí salir y quedarme con la otra, al menos podía estar segura de que ninguna desnudez había estado en contacto con ella. Sólo así pude regresar a la alberca con un poco de paz espiritual, claro, después de haberme visto forzada a salir corriendo en traje de baño como si no existiera el decoro en este universo. (No puedo verte a los ojos, querida Jane Austen, no puedo).
Necesitaba un poco de relajación, por supuesto, y como tenía tiempo antes de visitar a la Dra. Pills decidí meterme un rato al vapor. No van a creer lo que escuché ahí. Unas señoras platicaban alegremente de la próxima visita de una de ellas a un temazcal. Según lo que escuché, se trataba de un viaje de fin de semana organizado por el hermano de una de ellas, un "doctor en psiquiatría" (favor de leerse con tono formal) que según esto está casado con una señora "muy alta, rubia y de ojos claros, entonces imagínatela ahí bailando con los aborígenes, las van a querer sacrificar" y todo terminó en una explosión de risas. Quiero aclarar que eso último es una cita textual. ¡Eso dijo!
¿Ven por qué la gente como yo necesita terapia?
Y por eso me fui a ver a la Dra. Pills, que me asegura que no me volveré una especie de drogadicta perdida nada más por tomar tres medicamentos distintos al día. Hey, si ella lo dice, quién soy yo para desmentirla. Y en un último giro misterioso del destino, me encontré a la prima de Fanny afuera de la casa de la Dra. Pills, parece que vive en la misma calle. ¿Puede usted creerlo? Los encuentros son como extraños recordatorios de que el mundo está habitado, efectivamente está habitado y hemos vivido en él. Como caminar por la calle y reconocer calles y avenidas, donde la vida se mueve normalmente sin relación alguna con el mundo de nuestras cabezas.
Como la semana pasada que me encontré a la mamá de Miss Crawford en la alberca. Sí, así es. Un rato después descubrí que la mamá de Miss Crawford, que es mi madrina de primera comunión, sospecho que un par de años más grande que mi madre y que hace poco se recuperó de un aneurisma que la tuvo en coma un par de meses, nada más rápido que yo. Bueno, empiezo a creer que cualquiera nada más rápido que yo, pero al final quiero hacerle un favor a mi autoestima y pensar que lo importante es el estilo, no la velocidad (aplíquese a todo en la vida).
Y ahora, los dejo mis queridos compañeros, para ir a dormir como cualquier persona feliz que tenga un frasquito de milagroso rivotril entre sus manitas.
Que descansen.
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