sábado, 30 de octubre de 2010

¿Qué diablos?

:: Mrs. Palmer:: dice:
 hello dear
 como tash

Miss A. Elliot dice:
 bien, bien, caminé horrores porque fui a comprar los dulces de los niños pero, aparte de un brazo adolorido, estoy bien
 y usted?

:: Mrs. Palmer :: dice:
 hahaha y eso
 no te veo comprando dulces ahhaha la vdd

Miss A. Elliot dice:
 chale, y eso por qué?

:: Mrs. Palmer:: dice:
 no se ahhaha
 a que fiesta me vas a invitar?

Miss A. Elliot dice:
 me gustan los niños!!

Queja: ¿Pues qué diablos piensa esta mujer? Está bien, no paso mis días vestida de novia pensando que "me quiero enamorar", suspirando por el maravilloso regalo de dar vida y esperando el momento en el que encuentre al afortunado que se case conmigo para que me mantenga, tengamos cinco hijitos y seamos felices por siempre y para siempre, pero eso no significa que de veras vea niños inocentes corriendo y les de una patada. No, no he pensado en los nombres que le pondré a mis hijos, lo admito, creo firmemente que no los tendré, y no porque no quiera, no los tendré porque son muy caros y no creo tener solvencia económica nunca, digo... estudié Historia y no puedo dar una clase aunque mi vida dependa de ello, pero si van a llegar en enormes multitudes a pedir dulces que puedan atascarse de un jalón una pinche vez al año para que se harten de harina y azúcar hasta tener tanta energía que sus padres piensen que habría sido mejor quedarse célibes, iré a comprar los putos dulces sin problema. Es más, no sólo fui a comprarlos, atravesé un puente peatonal del diablo yo solita (claro, con pasitos cortos, mucho terror, y las piernas que me temblaban y sentía que no iba a poder dar un paso más porque me movía, me movía y si daba un paso en falso me iría contra el barandal y me caería y a la mitad ya no me podía mover y todo se veía confuso y hasta borroso), compré lo más que pude en la bodega de dulces macabra “Los dos Gorilas” y  cargué las enormes bolsas desde el mercado de Naucalpan  hasta Acatlan,  a patín!!! Que por cierto, ha de saber usted que son muchos kilómetros de calle muy fea, muchos coches y muchos camiones malvados que intentan asesinar a los peatones, todo para que ninguno fuera la ruta que necesitaba y tuviera que seguir caminando y caminando para encontrar un camión que me llevara a mi casa. Las bolsas pesaban espantosamente y de repente me dio miedo andar sola en la calle y le hablé a Jane para quitarme el terror mientras caminaba, cosa que funcionó, porque de repente ya estaba por el bosque de los remedios y pensé "vaya, no se me hizo tan largo".
¿Por qué no haría eso?
¿Nada más porque no tengo chambritas almacenadas en el closet y suspiro cuando veo monitos de porcelana de los Precious Moments? Ah claro, Jimena es así! Le dije una vez a los quince años que no pensara que el casarse sería la culminación de la felicidad porque probablemente terminaría en divorcio o al menos le pondrían los cuernos un par de veces sin que eso fuera extraño  porque es lo más común, y ya por eso quedé marcada para siempre como el tipo de persona que apaga las luces y le echa los perros a los niños para que se vayan.
Claro, no voy a salir a darles los dulces personalmente, pero eso es otra cosa. No es que no me caigan bien o no me importen, lo que pasa es que me dan miedo, nada más.

Actualización:
Tal vez estoy exagerando, seguramente no quería decir eso, tal vez sólo no me imagina comprando dulces porque opina que no soy el tipo de persona que ama el azúcar... tal vez es porque no soy muy entusiasta con las celebraciones, o con las fechas, es por el asunto de evitar la navidad? ¿por qué diablos diría eso? USTEDES LO VIERON!!!
 Es que por qué diría eso...

viernes, 29 de octubre de 2010

El sombrero de hongo

Compré el sombrero más feo del mundo... y creí que querrían saberlo.  De esta mañana aprendimos varias cosas:

1.- Nunca compres un sombrero si no tienes un espejo a la mano.
2.- Nunca seas amable con la gente, no se lo merece.
3.- Cuando crees que traes el sombrero más feo del mundo puesto aparece alguien con uno peor.

Nunca me van a registrar la tesis. ¿Sabrán que no planeo hacerla? No es que no quiera es que no le veo por donde, pero bueno... ya que tienen dos meses sin poder registrarla supongo que es una señal de Dios, no debería intentar una cosa así. Ya hasta me dan ganas de olvidar todo el asunto. No es normal que no pasen mis papeles, le pregunté al señor del archivo cuánto se tardaron con él, y parece que fue una cosa de lo más rápida. Ni modo, yo hice lo que pude, si la coordinación no quiso pues ya ni modo.

Más muerte!!! (Favor de ignorar a las personas que se meten arbitrariamente en mi foto.)

Estábamos en la mañana, dirección al  archivo, café negro, un poco frío pero sin azúcar como debe ser, y el episodio donde un policía sacó a un perro del metro. Por qué no lo cargó y en cambio lo hizo caminar sobre sus dos patitas traseras como si estuviera bailando no lo sé. 

[Insertar desolación, frío a las once de la mañana y gran satisfacción al encender el primer cigarro del día diciendo: No estaré en este asqueroso mundo para siempre, gracias a Dios.]

Marina me regaló una manzana cubierta de chamoy, se me hizo un detallazo y me sentí especial, nada más un ratito claro, cuando atravesamos la puerta ya nos habíamos sumido en el estupor de todos los días. Y precisamente de ahí pasamos al episodio de la gente que no merece amabilidad. "Oye amiga ¿tienes un cerillo?",  me preguntó un tipo justo cuando tenía el encendedor en la mano y se lo presté. Ya me iba, pero no me dejó, ¿no quería escucharlo cantar una canción? no, definitivamente no, pero no me dejaba ir, y yo sólo avanzaba pensando "¿como pasar desapercibida si traes puesto el sombrero más feo del mundo?" cuando me aseguró que si no me gustaba la canción podía darle una patada. Ya al final pidió una moneda, lo que fuera, un peso, dos pesos, no importaba, pero mis recursos financieros están reservados para las personas que me caigan bien (o que no tengan manos) y le dije que no otra vez. Ya de plano se enojó y muy molesto dijo: "Bueno ya, llégale, llégale".

¿QUÉ PUTAS?
Yo corrí, todo ese tiempo había estado intentando escapar pero me seguía. Poco importa ya, después de todo, traía el sombrero más feo del mundo... O al menos eso creí, dos minutos después me detuvo una señora de lo más amable que también necesitaba un encendedor, y para mi buena suerte traía un sombrero todavía más feo que el mío, el suyo tenía plumas. 

Plática casual a la mitad del zócalo con desconocidos.

Me hubiera gustado quedarme un rato más pero tenía que comprar cosas, y con esa idea regresé a mis tierras. El día del sombrero más feo del mundo se compuso un poco cuando conseguimos lo que realmente queríamos. Un gorrito tejido como el de Norah Jones en My Blueberry Nights:

La vida mejoró, al menos no tendremos tanto frío, como en la mañana, que salimos corriendo con el cabello mojado y tuvimos la mala idea de sentarnos junto a la puerta en el camión. Que ya que hablamos de eventos en el transporte público, vi a una de mis ex-compañeritas de primaria, una que se siente taaaaan "alternativa" que parece que  salió del huevo de la sabiduría cubierta con una cobijita de Radiohead  y citando a  Foucault, aunque me parece que la palabra "alternativa" ya ni se usa, por lo que la acusaremos de ser aspirante a hipster. Por un momento pensé saludarla: "Hey, cómo estás? ¿te acuerdas de cuando estábamos en preprimaria y a veces nos íbamos juntas a la escuela, de las kermeses o de las pláticas tétricas que se aventaba tus mamá y que dejaban a la mía con los nervios de punta porque nadie quiere discutir noticias violentas y alarmistas enfrente de los niños?"

¿Pa' qué? Regresé a mi libro. Estoy muy cansada de la gente.

Mejor compré guantes, el gorrito, le informé a Jane de la adquisición del sombrero más feo del mundo y luego pasé un rato con mi hermana. ¿Salir de viaje con ella? Chale, no sé si pueda resistirlo.
Yo sólo digo que sí a todo, total, no me queda otra cosa por hacer más allá de ir siguiendo al mar de personas.
 O tal vez no, pero espero que caiga un diluvio que acabe con todos. 
¿Me oyes Dios, qué vas a hacer con este mundo perverso? Acabar con él de una madrazo, por favor. ¡No te cuesta nada!

jueves, 28 de octubre de 2010

La vida familiar

(Fragmento de conversación que alcancé a escuchar)

Hermana: Pero Jimena no piensa eso.
Madre: Pero Jimena le quita el romance a todo, como ella.


Chale, eso no es del todo acertado, digo fui a ver La Bella y la Bestia...

¿Qué más?

Ah, también le confesé mi amor al vagabundo no-identificado de la foto de aquí abajito. ¿Qué más romance quieren?

Formar un hogar

Tal vez yo tengo muchos problemas en la vida pero... creo que eso esto lo que yo llamo"tener cara de que sería buen padre".

miércoles, 27 de octubre de 2010

Que avienten el ramo!

Whoa! Interrumpieron la boda de Teresa, pero qué falta de elegancia. Ya te bateó cuate, déjalo ir. Se está casando con otro, para qué hacer escándalo? Qué disfrutables son las telenovelas.

Ah, basta de bodas:
Eso está mejor, la vida acaba de mejorar un poquito.
¡Agárrate fuerte amigo, no te sueltes!

Ya casi al final del mes

 Me siento extraña... es que, yo sólo quería ver la Bella y la Bestia, que es la película de la infancia, y la verdad es que en tercera dimensión sí es mucho más absorbente el asunto. Yo les iba a hablar de eso, de la película, de las expectativas creadas por Disney donde está bien ser la vieja rara del libro que no tiene amigos porque no es malo, al contrario, es aceptable y hasta especial, aunque las admiradoras de Gastón tengan sex-appeal y uno sea un dibujito animado. Ya si nunca encontramos a la bestia, pues ya ni modo, pero es que el mundo está plagado de un Gastón tras otro que a fuerza de evitar toda tu vida termina sumiendo a la protagonista en la sospecha de lesbianismo porque no puede ser que se llegue a semejante edad y todavía se esté esperando la bondad y gentileza del otro personaje, al final de cuentas un mito. Yo tenía traumas que compartir, pero la cosa se complicó porque hubo mucha primaria en la tarde. Aparte de que hablar con Miss Crawford ya es inusual por sí mismo, nos encontramos a cuatro (¿o eran tres?) señoras de la primaria. Me sentí como la que solía ser hace muchos años, cuando no estaba segura de ser algo,cualquier cosa de algún tipo, una persona viviendo en su propia cabeza tal vez, una que nadie conocía y que ahora, después de haberla hecho real, conocerla y darme encontronazos con ella, vuelve a la clandestinidad porque ha quedado comprobado que no era una buena persona. Ser yo, como soy o descubrí que era, así de expuesta, está mal y debe suprimirse por el bien de todos. Ahí estaba, tratando de hablar sin ser así, era aquella, tratando de fingir que soy un personaje, quién sabe de qué tipo. Como si tuviera una doble vida, la del asesino serial y la funcional chafa con la que me mentí yo solita hoy.  Nadie me conoce y no saben quién soy, pero de nuevo ¿por qué lo sabrían? Ya ni yo sé.
Nos encontramos a una señora que yo agregué a lo pendejo y que ya hemos mencionado que cada vez se parece más al pingüino de Batman, no nos saludó, ni nosotras nos detuvimos. La verdad es que yo soy tan cínica y estoy tan empecinada en sobrevivir los días que lo habría hecho, pero parece que Miss Crawford terminó muy pelada con todo el colegio y prefirió pasar de largo. Casi afuera nos encontramos a otra, y después otra más, pero a esa sí que no la dejaba pasar. La fui a saludar y todo, en nombre de la amistad que yo casi ni había notariado en mi registro de vida personal.
Es que... me siento en un completo mundo desconocido y tiemblo.
¿Qué hago con mi vida? ¿qué estoy haciendo? ¡Lo que puedo, eso hago! Y me asombra hacer tanto esfuerzo para no sentarme a chillar como estúpida, sola en la cocina, rememorando y ahogándome en culpa aunque yo misma me comprenda un poquito, añorando y extrañando y chillando más. Dice mi papá que deje de desgastarme, pero no sé cómo. Lo intento, de verdad lo intento, y termino en el cine pasando un día de personalidad desdoblada. Al final se trata de agarrarse de la tabla que se pueda. Eso es, somos náufragos. Soy un naufrago, y parada entre dos señoras muy reales, con maquillaje alrededor, haciendo plática casual con mucho esfuerzo porque no sé cómo se hace eso, me pierdo. Yo sé, si no me agarro de algo, lo que sea, me voy a ahogar, y entonces sí que ya no quedara nada, podría seguir viviendo tal como voy y llegar a los treinta años sin que nadie pueda dar testimonio de que sí estuve viva durante ese tiempo. Tiemblo mucho y me estreso, con todo y el consuelo de pensar que afortunadamente todo es casual y de posible corta duración,  digo, si la Sra. Boss me mandara a trabajar pasaría menos días miserables y vacíos donde no hago otra cosa más allá de copiar párrafos que quién sabe si me vayan a servir de algo, tratando de organizar copias en supuestas imitaciones de expedientes como si eso me fuera a hacer sentir más tranquila con algo al final del día, menos triste.
Y ahora, para sentirnos menos hipócritas, y menos en peligro si alguien llega alguna vez a este blog  (aunque se supone que ya no debe salir ni en buscadores ni en las listas de blogger), intentaré ser más moderada. Que no es como si importara, nada importa tanto para nadie, digo, yo no soy una buena persona y ya comprobamos que puedo ser bastante falsa y que aprendí a mentir y disimular qué clase tan mala de individuo soy, pero todo mundo es igual. Yo solía detestar la plática casual y cortés, la sentía insultante para todos, pero es necesaria. Es más, tenía la mala costumbre de contestar de verdad  a la pregunta “cómo estás”, y ahí estaba yo: “Ay, pues muy rara porque me levanté sintiendo que la vida nos lleva a caminos extraños y blah blah blah”. Y no, el “cómo estás” es algún tipo de función del lenguaje que precede al “vamos a” o “te cuento esto”. Ja, qué rara soy. Lo peor es que no le veo gran futuro a este plan de actuación a largo plazo. Lo intentaré, por supuesto, pero a la mera hora buscaré escapar de regreso a mi cabeza. Ahí estoy bien, estaré bien, una vez que logre encerrarme en ella por completo, con todo y el blindaje que solía tener en esos años de primaria-secundaria, todo volverá a estar seguro. Estaremos a salvo y estaremos bien… TODOS!  

Fugas nupciales

Mis queridos tres lectores, hoy quisiera pedirles que se hagan dos preguntas importantísimas:
1.- ¿Amo los dátiles?
2.- ¿Me casaría por dinero?

Sobre los dátiles, sí son maravillosos. Yo los amo, de verdad, con pasión. Se me hace increíble que no les den el reconocimiento que se merecen, bueno, si no contamos a Víctor Manuel y Ana Belén que quieren que les cuenten el cuento del árbol dátil de los desiertos, de las mezquitas de tus abuelos, etc. Ya, voy a dejar de comer, al menos por el momento, hace ratito me sentía algo enferma y hasta pensé dormir más... pero no pude.
Estaba en la enfermedad,  creo que me hace daño pensar en matrimonios, bodas y embarazos, ya sea que lleguen a buen término o no.
La indecisión!
Si comprar zapatos es tan difícil, y eso que sólo van en mis quejumbrosos pies, no me imagino lo que sería tener que aparecer enfrente de toda tu familia y amigos para decirle a un completo desconocido que te comprometes pública y oficialmente a pasar el resto de tu vida (o al menos un periodo significativo) pegado a sus extraños huesos. ¿POR QUÉ DIABLOS ALGUIEN HARÍA ESO?


Las bases del matrimonio, de la amistad, de las familias y de todas las relaciones interpersonales que existen, están mal. Tener hijos es como el colmo de la vinculación, si te equivocas de contribuyente, traerás al mundo a un pobre infeliz que se joderá para siempre sin deberla ni temerla. Muchos años después, verás en esa persona adolescente y extraña que te culpa de todos sus problemas una enorme parte tuya mezclada con la información de un ser que, a lo mejor a esas  alturas de la vida, ya odias o te tiene preguntándote todos los días "¿por qué me casé con él?"

Tal vez mi sueño de evitar que las personas se relacionen entre sí y empiecen a esterilizarse es mucho pedir, pero al menos podrían bajarle a la urgencia de sus apareamientos, le empiezan a meter ideas en la cabeza a mi mamá que ahora quiere nietos y los quiere pronto. Es culpa de las madres, todo es culpa de ellas, por eso es que las mujeres están obsesionadas con la búsqueda, me gusta pensar que andan identificando  la famosa "cara de tener buen padre"... ¿o es así? No, no creo, la verdad es que estaba siendo generosa, quién sabe qué quieran o el porqué se casan. ¿Lo buscan, lo persiguen, lo alcanzan y lo casan estando plenamente conscientes de que tienen un buen marido potencial? ¿Cómo saben eso? No me explico si se casan con el cuate porque lo aman por ser el asco de sujeto que sea, o lo aman porque piensan que no es un asco de sujeto, o que es un asco de sujeto que, sin embargo, las puede mantener por siempre y para siempre rebien.
No entiendo a las señoras. ¿Sabe usted que ha hecho Mrs. Palmer? Meterse a una página de internet a cazar, y ahora me cuenta de sus citas.  Es divertido, lo es, pero me pone a cuestionar todo el asunto de "estar buscando". ¿Qué buscan? ¿Quién busca? Por el momento, ella seguro se quiere perder en las profundidades de la depravación más diabólica, pero no vamos a detenernos en los detalles de su bestialidad porque yo no soy nadie para juzgarla, allá ella y su alma, que se encargue Dios.

Vaya, pensemos en las hijas de la vecina; luego llega mi mamá a contarme que la señora las educa con mucho cuidado para que si ven un buen partido no lo dejen ir. ¿Y qué diablos es un buen partido? ¿El marido de la señora en estado interesante que conocemos era un buen partido y por eso ahora la acusan de ser una cazafortuna que "lo amarró" a propósito? ¿Hacen eso? Yo no puedo creerlo, aunque seamos honestos, no puedo evitar recordar que uno de los atractivos de alguno de sus novios, un sureño que mi muerto tenía planeado hacer el viaje hasta las tierras más allá del periférico para ver una vieja, era su poder adquisitivo, o al menos eso entendí cuando habló de los mucho que le agradaba su casa. ¿De eso se trata? Casa y coche, o eso celebran mis ex-compañeritas de primaria, y las entiendo, está bien, al final es una chamba. Te casas, aprendes a cocinar, planchar camisas, identificar mentiras escondidas entre medias verdades, esquivar los ataques de tu suegra y manejar una camionetota que pueda matar a cualquier transeúnte, a cambio, te pasan el gasto y dices repetidamente en el teléfono "mi marido" para explicar todo lo que pasa en el mundo: Es una chamba tan respetable como cualquier otra.

Pero (siempre hay un "pero") no es una medida sabia dado que no es infalible, vaya, ni a patadas. El que el sujeto pueda proveerte de casa, comida y sustento al principio del matrimonio no significa que vaya a querer hacerlo por siempre.  Resumiendo, el que pueda hacerlo no significa que quiera hacerlo, entonces no hay garantía, y en tal caso, no veo el punto de casarse con una persona por su dinero. Dinero sin carácter no sirve de nada.  Casarse no es negocio, al menos no lo es hoy en día, y como dice Jane Austen: " there certainly are not so many men of large fortune in the world as there are pretty women to deserve then".

Podré estar pecando de ingenuidad, pero me niego a pensar que Miss Crawford se haya casado por razones tan vulgares (aunque cierta alerta en las tripas me sugiera que era parte del amor y del atractivo, lo pasaré por alto), y en cambio sostengo que la última de mis ex-compañeritas que se casó lo hizo única y exclusivamente por amor a la cartera. ¿Y en qué fundamento tal afirmación? Muy fácil, el marido se parece a Quasimodo, pero sin el bonito carácter porque un sujeto que se llama a sí mismo "maridoris", no puede ser bueno, no señor.

Entonces, y pa’ concluir, no sé qué diablos movería a una persona a agregarle factores negativos a una situación que ya de por sí tiene todo en contra.  Apostar es malo, las probabilidades de que ganes son mínimas. Es una cosa muy triste que al final todo sea una cosa de dinero, pero así es el mundo, por eso sugiero la adopción. Un perro no se fija en el dinero, son fieles aunque no tengas un peso y con ellos nunca te sientes solo, en cambio casarse no evitará que te despiertes pensando "chale, qué solo estoy", al contrario acentuará el malestar. Como andar por la calle rodeado de gente y saber que estás todavía más solo que en una cueva.
¡La adopción de animales de compañía es la respuesta! Y comer dátiles que, insisto, son lo mejor.

martes, 26 de octubre de 2010

Loveless unbeliever

Yo tenía planes, había pensado que me levantaría temprano, me subiría al primer camión que viera, llegaría al metro, observaría gente y después me sentaría a tomar café en un Sanborns. Tal vez iría a buscar algo para completar mi proyecto de Barbie Oaxaqueña, que aunque trae el collar y los aretes que venían con el vestido, no son suficientemente elegantes para los estándares de esta asociación de carmelitas hurañas y coleccionistas, no...  iría a buscar a la tienda que nos enseñó Kitty, la del  maravilloso surtido en cuanto a accesorios para vestidos regionales se refiere. Compraría una pulsera tal vez, o algo que pudiera cortar y ensamblar para que funcionara como aretes y collar de Barbie, entonces sí... MIS PROYECTOS ESTARÍAN COMPLETOS, TRIUNFO, TRIUNFO!!! “Ustedes no tienen Barbies mexicanas, coleccionistas del mundo, tienen que conformarse con la desgracia que salió con la colección Dolls of the world, tan mal vestida la pobre, como si ponerle dos trenzas a una Barbie cumpliera la función. VEAN Y LLOREN!!”

También pensé que podía pararme por Donceles, dar una vuelta y ver si había un libro bonito de cuentos o canciones de cuna, libro que tendría que desinfectar si planeo darlo como regalo, o si no encontraba nada, ponerme monetariamente irresponsable y comprar una de esas revistas de 1950, tan coquetas ellas, que esperan en una gran pila empolvada a que yo me decida y le pida a una que me acompañe (eso esperan, claro que sí). ¿Para qué? por diversión, lo mismo con los periódicos femeninos circa 1880 que tienen bien envueltos para poder venderlos muy caros a incautos que no sepan dónde buscar antigüedades con más habilidad, pero esos sí que están caros, entonces tal vez abandonaría la librería muy decepcionada por mi falta de sentido de la aventura e irresponsabilidad. ¿Pasaría a saludar al archivo? parada al final de donceles, en el seven eleven, y ya bien equipada con provisiones para mi pequeño paseo, dudaría. ¿Iré? es martes, no está la señora jefa, pero al final no me sentiría tentada, no tendría nada nuevo que decir, y sobre la famosa tesis que no hago no podría tener nada bueno que aportar. De todas formas ya serían las doce y pensaría que lo mejor es regresar a mi casa, tal vez llegaría a tiempo para ver Detectives Médicos y me podría tumbar un rato sobre la cama sin culpa, pensando que fue una mañana productiva y me dio gusto haberla vivido.
... pero no hice nada de eso. Me desperté a las ocho y pensé que hacía mucho frio como para moverme, luego vi a Rito, que ya todo pelón se ve muy chistoso, con sus patitas flacas, cara diminuta y gran panza, descansando tan tranquilo, hecho bolita a mi costado, y entonces menos me pude mover. Y yo que creí que era un muchacho delgado. ¿Sabe usted por qué no puedo escribir esa tesis? Ah, pues muy fácil, el problema es que no sé escribir, y eso es muy malo. Ayer que repasaba la parte aquella de "un poco de gramática", y demás madres por el estilo, pensaba "chale, esto es demasiado", cerré todo y me puse a hacer otra cosa.
Por eso me quedé en la cama, viendo capítulos repetidos de la Ley y el Orden, y la mañana tan productiva que tenía planeada no pasó. Bueno, tengo café, y al menos está mejor que el de Sanborns.
Es que no me podía mover.

lunes, 25 de octubre de 2010

Las abuelas

Transformaron habitaciones por medio del color y las texturas, reformaron sus jardines, descubrían nuevos talentos en sí cada día, eran como conquistadores en territorios vírgenes, pero lo que más les satisfacía era metamorfosearse con la ayuda de las máquinas de coser. A menudo, mientras manipulaban las telas o se envolvían en ellas, les acometían ataques de risa y se dejaban caer en los sillones, incapaces de contenerse.
— Menos mal que no nos vea nadie, Bets.
— Nos tomarían por locas.
— A lo mejor lo estamos.

Y de nuevo prorrumpían en carcajadas. Aquel derroche de sana vitalidad, aquellas celebraciones de autodescubrimiento, de flagrante pero inocente disfrute de su vanidad, se interrumpieron bruscamente con el aborto de Daphne y el embarazo de Betty. La chispa se había esfumado y las dos sobrias y jóvenes matronas habían relegado al pasado a las frívolas muchachas.
Doris Lessing, Un hijo del amor (no me había fijado en el título del cuento... uuuy, ya sabemos pa' donde van la señora y el soldado, chale, cuánto adulterio.)

Just like lines in books

Ah, noche eterna sin internet... pues qué diablos le pasa a mi conexión? de hecho, me pregunto si podré publicar algo, se muere de la nada y bien rápido. 
Ya ni sé cuál era la queja, tal vez ninguna, me pasé el día en cama, intenté hacer cosas productivas, no lo logre, mejor lavé trastes (sí... YO! y esta vez nadie me criticó por dejarlos mal), me puse a leer cosas que podrían ser de utilidad como la persona responsable que quiero ser, ja! hasta que me harté y saqué otra cosa: sufren mucho esos pobres soldados de la II Guerra Mundial pero de todas formas no apruebo que uno le quiera robar la esposa a otro despistado... les recuerdo, la gente es muy libre de vivir en adulterio, amasiato y fornicación pero eso no significa que no vayan a irse al infierno.

Y se fue el día. Ya en la noche descubrí dos mensajes de la Srita. Crawford, que sospecho que se pudo ofender porque no contesté jamás, pero en mi defensa olvidé por completo la existencia del teléfono, ni modo, esperemos que no me odie... y la duda viene de que no conozco los estándares de los demás en cuanto a derechos y obligaciones en las relaciones sociales se refiere. 
Debí haber salido a algún lado pero no se me ocurrió nada y al final me quedé en la cama, sigo en la cama. ¿Debería comprar aretes? se me ocurrió de pronto. Ahora esperaré que se vaya el día, al menos hasta que den las diez y sea hora de ver luchas con Kitty. 
Tengo unas doce horas vacías, y luego, más horas muertas.
...

Ya sé! Puedo tender mi cama, sí, es un buen comienzo.  Vaya, me alegra haber tenido esta conversación muchachos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Escribe algo...

Una pequeña escena en la cocina

Madre: ¿Qué estás marinando?
Yo: Facebook...

(Mirada de consternación de mi madre)

Yo: ¿Qué, qué dije? No, no, cuál facebook, tofu... tofu, estoy marinando tofu.


Es que estaba distraída, pero ya siempre estoy así, entre que casi me atropellan ayer (y le grité al sujeto "Go, kill me, como si me importara" enfrente de una señora que me vio con cara de preocupación) y mi pequeño olvido en el super ya no sé que tan desaparecida ando. Es como si estuviera pero realmente no, como si viera la tele.  Algo muy malo pasa conmigo, es que se me olvidó el cambio y ya me iba cuando me alcanzó el policía y me lo regresó, lo simpático es que dijo "su cambio señora" y se fue, dejándome algo confundida. Será que cumpliré 26 años pronto, y aunque no me importe tanto, digo, de todos modos me siento de 80, puedo esperar hasta que los cumpla de verdad para acordarme de la fecha, mientras viviré en la vejez prematura libre de números, con mis ojeras.  Los números nunca fueron mis amigos.
Y mi conexión anda mal, se muere cada diez minutos. Tal vez sea lo mejor, internet se convierte en una cosa dolorosa y creo que lo mejor es que me abstenga.
Algún día todo volverá estar bien, y cuando cumpla 80 años, si es que no me he muerto de enfisema o algo así, diré: Vaya, fue una vida muy tranquila, sencilla y libre de incidentes mayores. Es cuestión de tiempo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Las telenovelas nunca dejan de sorprenderme

"Si me arreglé fue para recuperar un poco de la autoestima que pisoteaste."

Señora a la que le pusieron los cuernos en Teresa

Y después corre un poco más

¿Sabía usted que San Ramón nonato es el patrón de las mujeres embarazadas? Sí, también protege en contra de los chismes y las murmuraciones. Yo no sabía, se aprende mucho de una pequeña visita a la catedral. Se le puede poner un candadito. Lo que no me explico es no haberlo visto antes, será que todo estaba lleno y por eso mejor me fui a la parte un poquito más despejada(por la que casi nunca paso) para estar a gusto, es que estaba el sermón y llegué justo cuando se quejaban del matrimonio entre homosexuales, lo que me faltaba, discriminación en la casa del Señor, debería darles vergüenza... lo siento, pero con tanto ruido no se puede hablar bien con la consciencia y el señor sacerdote estaba interrumpiendo mi conversación con Dios. Mejor me senté más lejos y empecé: "Señor, si de plano me odias mejor ya mátame", no me respondió. Compré más medallas de San Benito.
Mañana completa, hoy al menos me levanté e hice algo con mi tiempo, misión cumplida y me puedo ir en paz. Fui al palacio, le llevé un té a Marina (ya pasó la paranoia de que todas las personas son entidades demoniacas que quieren sacrificarme en una misa negra) y me senté a platicar, me sentí en mi hogar de nuevo.  Ya sólo quedaba emprender el regreso a casa.
Pregunta: ¿no se puede sentar una tranquilamente a fumar en las calles del centro  sin que un personaje aterrador y desconocido llegue a asustarnos?  Por lo general, cuando me piden cigarros les digo que los compré sueltos, lo siento, pero esta vez tuve el mal tino de haber dejado la cajetilla a la vista y ni modo, le di uno esperando que desapareciera sin insultarme o seguirme en venganza. "Ya lo tiene, váyase", pero no, el señor me preguntó si escuchaba a Pink Floyd, y yo le decía que  ahorita no, pero que al ratito porque ya me iba en cualquier momento con mi novio que es muy fan, adios! "Es que Pink Floyd dominaba, en mi época, de pronto, tooooodo México", y yo pensaba ¿cómo salgo de esta esquinita donde me fui a sentar sin tener que acercármele mucho? hasta que por fin me dio la mano y se fue. ¿Qué diablos?

LEJOS GENTE, LEJOS DE MÍ, AHORA!!

Debo recordar nunca salir de mi casa sin lentes o sombrero, así puedo esconderme un poco mejor. 
También descubrí que a las doce semanas de gestación el feto ya tiene orejas, mentón y párpados. ¡Es increíble!  También empiezan a mover las extremidades. 

Fetos en espera: les recomiendo empezar a ejercitarse, cuando lleguen al mundo tendrán que usar esas patitas que tan asombrados los tienen para correr. Y cuando lo hagan no se detengan, corran y corran, nunca dejen de correr y no se dejen agarrar por la gente.

Y ahora, a desarrollarse!

jueves, 21 de octubre de 2010

5 misterios

Misterios inexplicables alrededor de la trama de Teresa:

1.- ¿De veras intentan hacer pasar a semejante par de viejones —Gloria Aura y el tipo de Amar te duele— por adolescentes? Si quieren obligar a la muchacha a que se haga pasar por colegiala y pueda usar el uniforme correspondiente, mejor que expliquen que la regresaron un par de años porque no iba al mismo ritmo que sus compañeros. Sería más fácil.

2.- ¿Alguien puede creer genuinamente en la virginidad de Teresa? ¿Ya la vieron? Entiendo que sean estúpidos, pero que yo sepa nadie es ciego, lo cual es una contrariedad, toda telenovela debería tener una niña ciega al menos. ¿Dónde aprenderemos valores importantes como la compasión y la generosidad que nace entre los más necesitados, que aunque no tengan cosas materiales, tienen mucho corazón, si no tienen un niño ciego para ejemplificarlo?

3.- El bronceado de Teresa me preocupa, no me había fijado, pero efectivamente se ve manchado, como que se le empezó a caer y quedó marmoleada la pobre.¿Seguros no tiene lepra? Podría tener lepra, no está erradicada completamente, es un peligro constante, nadie se preocupa por esas cosas como debe ser.

4.- ¿Todos los galanes telenoveleros tienen que ser cursis, inmaduros y rogones hasta el cansancio? ¿dónde putas es una cualidad agarrar la actitud de "me pateas, me rechazas y ya me dijiste que no me quieres por pobre... pero yo te sigo amando y sé que tú también, por eso voy a joderte y romperle el corazón a la otra pobre estúpida que me ama sin razón aparente en el proceso, nada más para lograr que regreses conmigo, maldita vieja ojete a la que en el fondo desprecio pero que es toda llamativa y sexosa como para dejarla ir."

5.- Si Teresa ya logró todo lo que quería en la vida y es gente poderosa de recursos que hasta al marido millonario empieza a estafar, por qué sigue vistiéndose como fichera de "La burbuja". La sacaron de una vecindad de gente decente, no un congal, por eso no le encuentro explicación a sus  fachas.

Tampoco entiendo la franja poco agradable que pusieron abajo de la pantalla mientras pasan la introducción a la telenovela, pero supongo que eso nada más se ve feo y no constituye un misterio como tal, la gente hace cosas feas, ni modo.

Para terminar quisiera dejar a su libre examen cierta  diferencia, de lo más sutil claro, en la joven actriz de la que hablamos, que a la hora de encontrarse a sí misma y encontrar su nuevo yo para adentrarse en el personaje, modificó un poquito a la naturaleza, que yo no estoy en contra, me parece una decisión muy acertada si eres actriz, pero no veo por qué había que exagerar, me da angustia porque luego los músculos o la piel o algo así, se pueden romper por el peso, en especial si eres una persona tan delgadita y estrecha, se le puede romper algo.


¿No estará incómoda? A la hora de dormir y eso, ha de ser raro no haber tenido obstáculos nunca para moverte, dormir a gusto o correr, y de pronto, tener tanto peso encima. No me puedo imaginar lo que ha de doler la espalda.
Pobre Teresa, yo la compadezco, pobrecilla en verdad, aunque sea mala, como dice Gloria Trevi, que todos sabemos es la autoridad cuando de mujeres descarriadas se trata, qué no?

Yesterday

No todos son tan afortunados como Rito, el abuso animal está en todas partes (aunque ahora que lo pienso, es sólo cuestión de tiempo antes de que lleve a Rito a un estudio para que nos saquen fotos de quinceañera, con difuminaditos y pose soñadora... en cualquier momento pasará, es inevitable.)

Nota: Teresa negó a sus papás, qué poca madre, pues con razón dicen que "esa hembra es mala".

Hope you die and rot in hell

No es como si yo me muriera de ganas por ir a pasear a la Facultad, pero considerando que perdieron mis papeles, tuve que esperar un rato a que regresara la Sra. Boss para que me los firmara, sin mencionar que estuve evitando tener que hacerlo desde el lunes, ya no podía seguir retrasándolo, y ni modo, fui. Qué cosa tan horrenda, en un mar de gente ya muy joven y agradablemente desconocida, ya cuando emprendía el camino  que me llevaría al puestito de cosas pumas, de repente, vi de lejos un grupito que se parecía mucho al detestado clan de los historiadores del infierno! Está bien, lo admito, aunque intenté enfocar bien para verificar que sí fueran (pero a lo mejor ya ni me acuerdo bien de la caras o mi visión nueva no me apoyó de todo), no puedo estar segura de que lo fueran... sea como sea, yo corrí.  Espero que no me hayan visto o que ya no se acuerden de mi existencia, en especial porque no estuvo nada sutil mi pequeña evasiva. Silueta lejana de señor con lentes y señora pequeña y flaquita que desde mi lejana ubicación se veía güera. ¿Será? "No me importa, patitas pa'qué las quiero" y me fui en dirección contraria a paso apresurado.
Mi suerte, ni modo. Yo no sé si era o no, pero encontrarme de frente a esa persona me da más que miedo, horror, una sensación de esas que son como mitad repulsión, mitad enojo. Gracias, el día en el que quiera sentir que me ofenden de gratis, porque yo no me lo gané (no entendí nunca sus señales señor, y su poco sutil manera de hacérmelo entender es lo peor que me ha pasado en la vida), mejor me voy a meter a un antro de Cd. Juárez, que nunca he ido, ni me imagino cómo será uno, pero es lo más sórdido que se me ocurrió.  
Lo que me faltaba, entre una mañana desagradable y la noche extraña de ayer ya no sé para qué me levanto de la cama, no debería hacerlo. Ah, pero mi hermana tenía que ir a un evento de Cuba y tenía que arrastrarme a mí, que quería que conociera a sus super amigas de la vida y no sé qué tantas cosas. No pude negarme y por un pequeño milagro, pude arrastrar a Jane conmigo: Yo no caigo sola.  Nosotras sólo andábamos paseando viendo pinturas cuando nos empezaron a hablar, qué cosa tan aterradora. "No, no quiero uno de esos pastelitos, gracias", pero ya de ahí no nos podíamos zafar. A la que le fue peor fue a Jane, a mi me acosaron poco  y me quedé la mayor parte del tiempo hablando con un viejito muy seguro de que todo el mundo "es una mierda", y "todos son unos mierdas", entre otras palabras que ni yo uso, y eso que mi vocabulario de marinero siempre avergonzará a mi mamá. Josefo, Porfirio Díaz y todos los demás... UNOS MIERDAS!  Ah no, según él, don Porfirio era el único que no era una mierda, me parece, es que no le entendía bien. Yo sólo quería salir de ahí y en medio de la incomodidad le mandaba mensajes a Miss Crawford sobre el pobre trabajo de bronceado que ya tiene a Teresa de color naranja y le mandaba sutiles señales a mi hermana para que nos sacara de ahí: "Ya vámonos", hasta que por fin fue por nosotras. 
 Al final ya estábamos inventando la excusa de los novios, ya nada más para desviar la atención de una conversación incómoda. Pero repito, a Jane le fue peor, el señor de seguridad tenía muchos comentarios que hacer sobre ella. Pobrecilla, algún día se lo compensaré. ¿Es una cosa de la isla? Ha de ser un misterio,como la razón malvada por la que las bailarinas no tenían ni una sola estría, o la flacura de la señora cantante de ópera que sí era cantante, no como Mrs. Palmer, que admito, canta bonito, pero no es como la cubana de ayer. Yo no sé mucho del asunto musical (nada, para ser exactos), pero había una clara diferencia, aparte de que la cubana era toda sencilla cuando ya no traía el micrófono y Mrs. Palmer tiene una actitud de diva tan apabullante que hasta mi cigarro quiere que apague para no dañarle la voz.
¿Qué más me decía el señor? aparte de que conoció a Lázaro Cárdenas, Enrique VIII era impotente y cosas por el estilo, no sé... por eso me pasé todo el rato respondiendo con puras fórmulas infalibles: ¿De veras?, "esa no me la sabía", "claro, es que así es", ¿cómo fue eso?
Y huimos, gracias a Dios.
Bueno, yo no entiendo, ya debería haber aprendido a decir "no voy, ni madres" cuando de sus eventos se trata, recordemos el desfile de modas que también fue infernal, pero siempre me convence  y nos da comida . Chale, tengo un precio, pero para ser justos el martini de Oscar Wilde del desfile y el mojito de ayer deben ser las mejores cosas que puso Dios sobre la tierra. 
Quería regresar a mi casa, estar en un lugar seguro y dormir, a menos que Rito se enfermara a las tres de la mañana. Ni modo, el pobre vomitó, y aparte de tener que lavar la cobija que se ensució a esas horas extrañas de la noche, me pasé un buen rato vigilándolo porque se sentía mal y no podía dormir. 
¡No te me enfermes Rito, no lo hagas!
¿Debería ir a ver a Miss Crawford? ¿Cómo? Se cae en su casa de repente, se habla antes, se lleva un pastelito tal vez, o se aplica lo del café o el té. No lo sé, no sé hacer cosas nuevas, tengo rutinas y si me las mueven me confundo. Mejor iré al archivo a entregar mi informe de servicio social, es que resulta que no está en mi expediente aunque yo recuerdo haberlo entregado, y luego decidiré. Si todavía es temprano, si se puede, o no sé, esperaré una señal de Dios.  Perdieron mi informe...
¿Ahora también las hojas de papeles huyen de mí o qué pasa? ¿Qué diablos?

O mejor no hago nada, me meto en la cama, me escondo bajo las sábanas y espero... en un tiempo me habré convertido en Momia, y entonces seré feliz. Sí, eso haré, se me habrá pasado el enojo por no poder disfrutar un paseo por la Facultad, con todo y que por un momento, cuando iba entrando, vi la biblioteca central  de lejos, con el sol, y todo el encanto lejano de LA Universidad, y me sentí en otros tiempos, como de juventud, miedo y emoción por todas las fantasías que yo no podía creer que no se fueran a realizar. Fue un buen momento, como tres minutos que valieron la pena después de todo el penoso trayecto de un extremo al otro de la ciudad.

Pero ya pasó, ahora espero que alguien me mate, por favor.

martes, 19 de octubre de 2010

Por aquello de los diez pesos

"En 1792, mediante el uso de la fuerza pública, el mendigo José Bedoya  fue conducido por el sargento mayor de la plaza del Hospicio de Pobres a San [...]. García Jove le diagnosticó una "llaga cancrosa" en el labio superior  ― no lepra ― y lo mandó al Hospital de San Juan de Dios. Es posible que el desagradable aspecto facial causado por el padecimiento del mendigo haya dado la impresión, a quien lo envió al lazareto, de ser leproso."

María del Carmen Sánchez Uriarte, “El Hospital de San Lázaro de la Ciudad de México y los leprosos Novohispanos durante la segunda mitad del siglo XVIII” en Estudios de Historia Novohispana, vol.42, enero-junio 2010, p.81-113, México, UNAM.

Pero qué poca madre!

Por cierto, alguien ha notado que  todas las señoras que traen playeras que dicen "no me odies por bonita" o "la suerte de la fea a las bonitas nos vale madres"  y ese tipo de leyendas, invariablemente son bastante feas, bueno, las que yo he visto últimamente.  Tal vez no están como para ser confundidas con leprosos, pero tampoco tienen gran motivo como para andarse presumiendo así. La verdad es que si yo fuera ellas no retaría al público a que me examinara, es como una provocación innecesaria. Bueno, mi humilde opinión. Me deslindo de la responsabilidad en caso de que alguna persona se sienta ofendida por el presente post, yo no escribí nada, fue Rito que luego es muy criticón. Sí, tengo un perro con pulgares ocultos que sabe usar la computadora, es muy común.

La vida glamour

Han de saber que la vecina vive muy interesada en mi vida personal, mi inexistente vida personal, y la otra vez que interrogaba a mi mamá sobre si tengo novio o no, aportó interesantes observaciones, como por ejemplo que "ni me pinto", "ni salgo", etc., para explicarlo. El punto es que hace ratito, en mis gloriosas fachas de "odio mi vida y no quiero salir de mi cama", complementadas con todo y mi mascarilla de día, decidió caer de sorpresa.  Así de huevos!
Sí señora, estoy en pijamas y eso que ve es una mascarilla. Regocíjese! Tenía usted razón, vivo en fachas, la felicito por tener hijitas encantadoras y bien peinadas que se casaran con millonarios que cuiden de su vejez.  Yo me bañaré hasta que se me antoje y no prometo desenredarme el pelo, ahí saque usted las conclusiones que quiera.

Maldita sea, uno ya no puede estar a gusto ni en su propia casa! Ya sé que es usted la presidenta de la asociación de colonos y demás gente preocupada porque se han robado tres coches de la calle en el último años (dos eran de la oficina de mi papá) y trataron de llevarse otro el viernes pero no es mucho pedir que avise antes.
Oh, mi suéter tiene manchas de comida, no lo había notado... bueno, pero ya ni modo. Pasar vergüenzas es lo mío, como que le pongo personalidad.

Desgracias morales

Vivir rodeada de señoras, por todos lados. ¿Cómo animarse? En pijamas, con el pelo todo enredado, un suéter viejo de los pumas y nada por hacer, no tengo una buena respuesta. ¿De dónde venía el enojo? Ya se nos pasó, pero no sé si tiene que ver con las mujeres de mi hogar. No entiendo el carácter de las personas. ¿Es muy difícil rechazar amablemente a una persona que toca el timbre y pregunta si hay algún trabajo por hacer porque está reuniendo para las medicinas de no sé quién? Ya sé, ya sé que probablemente mentía, pero al final el asunto es la seguridad de que diez o veinte pesos no le hacen daño a nadie, o al menos amabilidad para decir que gracias pero no es necesario, no veo la utilidad de ponerse histéricos y empezar a fabricar teorías donde todos seremos asesinados en nuestras camas (favor de introducir escena de Orgullo y Prejuicio aquí).  ¿Qué hay con la histeria?  Y luego vienen los discursos sobre mi ingenuidad y el "me preocupas" porque soy idiota y todo mundo se va aprovechar de mí.
 Nombre, si se entera de aquellos pequeños depósitos a los albergues estoy muerta, por eso escondo los recibos. ¿Es mucho? No, puedes costear un metro cuadrado de muro con lo que te compras el tacón de un zapato, porque con eso no te alcanza para los dos, es más, ni siquiera pagas el tacón, nada más las agujetas. No te alcanza ni para comprar una playera por el amor de Dios y en cambio se duerme más contento, claro, si pudiera volver a dormir, que ayer tuve una noche espantosa. Con lo que cuestan unos zapatos, unos pantalones, o una bolsa, se puede costear hasta varios metros para el albergue de un señor que tiene 200 perros callejeros. Ah, pero mis juguetes y libros infantiles sí podían ir a dar con los huérfanos. El castillo de She-Ra! Está bien, olvidemos a los perros, ser amables no cuesta nada, aunque si se quiere gastar hay muchos buenos lugares necesitados, mi asociación de carmelitas ermitañas, por ejemplo, somos misioneras y usamos este blog para predicar la palabra del Señor, recibimos donativos.
Por otro lado, y en las cuestiones de todos los días, diez pesos no alcanzan ni para unos cigarros, en cambio le compran algo decente a cualquiera de los ancianitos que tocan la guitarra o la armónica en el metro, o el que lee la Biblia a veces por la calle de Tacuba. Ya si resulta que todos nos engañan, pues ni modo, ya será cosa de ellos y sus almas, no mía.

Lo mismo con los malos modos. Me pregunto si mi hermana algún día admitirá que metió la pata en algo. Yo toda preocupada porque le había dictado mal el código de la tarjeta para que comprara música y resulta que le apretó "cancelar", en lugar de "canjear". ¿Lo admitió? No! En lugar de eso me dio el trato "ash, olvídalo, déjame sola" y claro, luego se fue a disculpar porque tengo que comprender la tensión y la vida y la chingada. El problema es que ellas dos se llevan mal, tienen un día malo porque se fueron a pasear juntas y yo salgo bailando. Una siempre se está quejando de la otra, pero  conmigo. ¿Y yo qué hago? Nada. A ver, si de veras mi mamá tiene razón y todo mundo va a abusar de mi buena voluntad, las primeras son ellas dos. Si yo no fuera tan mensa no les seguiría la corriente, les diría que ya me hartaron  y me iría a cotorrear la onda alegremente. ¿Se sienten mal, sufren, tuvieron un mal día? Me vale madres, ahí los vidrios! Le preocupo... Y aparte de todos me esconden las cocas!

No sé si los adoctrinaron con aquel cuento de la señora que llega a una iglesia y da una gran limosna pensando que se la contaran como buena, pero resulta que el centavo que da una viejita vale más...  a mí sí. "¿Por qué, si yo di más?" Ah, pues porque no se trata de cuánto des, sino de dar todo lo que tienes, y ese centavo era lo único que tenía la viejita. Al final todos nos sentimos chinches por ser tan moralmente defectuosos. Yo me sentía chinche cuando me la contaban, igual con lo de Santa Teresita que quería ser mártir, yo no quiero ser mártir, si se trata de mi cabeza me hago pagana, pero admitirlo cuando estás en primaria es una desgracia moral de la que uno nunca se recupera.  Si no das hasta que te duela, no sirve, mejor no hagas nada, o algo así entendí. No importa, al final nunca se logra hacer bien las cosas, pero la intención cuenta me gusta pensar.  Fe, esperanza y caridad... bueno, mientras me le aferre a una sobreviviré.
Señor, sí alguna vez tengo sobrinos, no permitas que sean  niñas, entonces sí que pasaré el resto de mi vida como mediadora en pleitos de gallinero. Que por cierto, el bebé de Miss Crawford parece que será niño y creo que le dije que me parecía muy bien porque con las mujeres nunca se sabe si te saldrá una vieja perra. ¿Quién me hizo tan misógina? Las mujeres con las que vivo, y mis tías y mis primas y las niñas del colegio, que yo recuerdo que eran particularmente malvadas. Que por cierto, yo no me acordaba (o a lo mejor no me enteré, pasé los últimos años de primaria leyendo novelas nacas de Sanborns escondida detrás de un pilar por el taller de cocina) pero resulta que cuando estábamos en 5° de primaria, a dos de mis ex-compañeritas (una se acaba de casar... de blanco, ja!) las mandó llamar la monja para que dejaran de acosar a un pobre desgraciado que tuvo la mala suerte de llamar su atención y ya temía por su integridad.
Ja!
Lo siento, yo estaba botada de risa con la historia.Ya para que la mamá de uno de los pocos escuincles que había en la escuela tuviera que pedir protección para la honra de su muchacho, es porque de plano lo han de haber asustado bastante. Pobre infeliz, no le ha de haber ido bien en la vida.
Y ya me estoy riendo otra vez, quejarse es la receta para la felicidad, no hay duda.

domingo, 17 de octubre de 2010

Un párrafo copiado al día


"El fenómeno de Lucio (FL) es una forma de reacción leprosa aguda determinada por complejos inmunes, que usualmente se genera en pacientes con lepra lepromatosa difusa (LLD), descrito en 1852 por Lucio y Alvarado, fue identificado como una vasculitis por Latapi y Chévez en 1948, desde entonces numerosos autores han diagnosticado esta reacción y han usado este término, no obstante, hasta ahora no existe una descripción clara sobre el tipo de vaso involucrado, ni de los mecanismos de daño tisular o de los fenómenos celulares, ni de las moléculas implicadas". (Magaña Mario, “Eritema necrosante o fenómeno de Lucio. ¿Vasculitis? ¿De qué tipo, de qué vasos, qué mecanismo?”, en Actas Dermatol & Dermapatol [Méx] 2006; 6: 5-7)
¿Por qué desperdicio mis días en madres así que no me llevan a ningún lado?  Debería estar teniendo bebés, eso es lo que debería estar haciendo.

Productos andinos

Yastuvo, la nueva amiga religiosamente correcta de Jane, ah, y también su jefe, están en mi lista negra, justo abajito de la bailadora que quiere hacerle creer al mundo que posee más talento que el que se requiere para cazar admiradores que se unan a su séquito de la vanidad.

Claro, a ésa nunca nadie la va a superar, creo que nunca he sentido más odio por nadie. Ni siquiera por la Gollum o por el coordinador de Historia. Bueno, están los asesinos de callejerito y la psiquiatra que me diagnosticó mal y me llenó de antipsicóticos atípicos, pero esos son odios diferentes, tienen bases, argumentos y buenos motivos, la aversión que siento por la bailadora de la rafia tiene su origen en lugares distintos... en la mera entraña. ¿Son celos y envidia porque ella se sale con la suya siempre y yo nunca puedo ganar?  ¡Quiero salirme con la mía! Ya me harté de ser yo.
Y por el momento, compro cosas, no puedo detenerme. Ahora que compré un gorrito tejido de lo más coqueto y unos largos guantes tejidos con lana de alpaca artesanal me sale el clima con que no hace frio. No, no, estoy preparada, que venga el frío... ¿qué putas estoy diciendo? y ahora nos ponemos a pensar en que no queremos frío, hace mucho frio en el ajusco, y en todos lados, como en las mañanas del centro, no queremos que sufra todavía más el señor que duerme afuera de la licorería que está pasando la calle de las novias y los libros viejos, el que siempre amanece afuera de la catedral… y los perros, es que mis perros. A ver, que la bailadora infernal se muera de frio en la calles, los perros no! La diferencia es que la bailadora sólo tiene que sonreír y usar ese tonito de voz que dice “soy muy grave pero si lo digo todo con voz de niña de ocho años que nadie quiere preguntar si sólo es lenta o si de veras sufre de algún tipo de retraso mental, me veré atractiva” y lo consigue todo, conseguiría que un indigente le perdonara robarle su única cobija.

Carajo, necesito un arma… que ya vi donde los venden por cierto, había unos cuchillos como de cazador padrísimos. Nosotros no queremos cazar nada, ni siquiera a la bailadora, sólo queremos un cuchillo en caso de tener que proteger la honra de nuestra pequeña Sibila. Cuando se trata de proteger el buen nombre de una señorita decente nunca se incurre en exceso de violencia. Nadie abusará de ti Sibila, nadie!

viernes, 15 de octubre de 2010

Los huesos de los costados

Bien, vamos a comunicarnos... es decir, vamos a empezar a escribir algo sin saber bien de qué se trata, como siempre. Tal vez debería retomar lo que escribí en un post anterior que borré porque de pronto me supo demasiado... demasiado no sé,creo que la palabra sería "indiscreto", no debería andar divulgando los asuntos de Jane o de Carla gran pelo, que a partir de hoy se conocerá como Miss Crawford, para no perder el tema austeniano de nuestros apodos.  
Es que vi a Miss Crawford, fuimos al cine. La película se me hizo eterna, o sería tal vez que me abrumaba mi propio perfume o que se me entumieron las rodillas.

¡Es raro!

¿Saben a quién se parece?  A la Barbie embarazada, está toda normal y de repente: ¡Bum, bultito!
Demasiada confusión, verá usted, ayer por la tarde, ya casi en la noche, tuve la mala suerte de ver al mundo desde afuera, ajena, como en una película, una imagen muy lejana donde mi papel termina por haber sido incidental, o al menos así me sentía: como chinche. ¡Estúpidos muros!
Por suerte, había tenido un tiempo productivo, compré otra Barbie (sí, otra, el vacío del alma se llena con coleccionables, obviamente) y le mandé a hacer una placa muy elegante y coqueta a la perra de mi hermana, la encantadora y extraordinariamente violenta Sibila, un gesto conciliatorio, es que no se me ocurrió otra forma de decir "lo siento, estoy loca y mi desorden emocional no es culpa tuya", pensé que se  entendería mejor, y al parecer así fue porque en cuanto llegó se dio a la tarea de ponerme atención. Qué bonito es cuando se entienden las señales.

¿Por qué no puedo confiar en Miss Crawford? Debe ser la cautela que siempre le ha tenido mi mamá, la odia, se le nota, nunca lo ha podido ocultar. Yo siempre pensé que hasta cierto punto intentaban fomentar una rivalidad que yo nunca pude desarrollar. Es que, no me sale, ah, pero que no me mencionen a la bailadora pretenciosa que se cree mucho por mover las caderas porque entonces sí, el odio me sale a borbotones, chale. 

¿En qué estaba? Ah sí, la cautela, siempre es lo mejor.
De cualquier forma no puedo evitar sentirme culpable, como si tuviera que compensar a mi mamá por ver a Miss Crawford o a mi madrina, aunque no la haya visto a ella.  Ya sin mencionar el extraño sabor de boca que nos queda después, es como una inseguridad ¿dije algo de más o de menos?, ¿hablé como merolico?, ¿me di a entender?, ¿ofendí a alguien?, esos momentos de extraña torpeza en los que no se saben las reglas de lo políticamente correcto y las manos no encuentran dónde meterse, tal vez en los bolsillos. Lo que me recuerda: Necesito unos guantes.

Qué extraño, pero si sigo sin intentar aquello de la socialización, por mínima que sea, voy a enloquecer un poco más. Hablar con Rito es bueno, pero nuestras conversaciones suelen limitarse a lo divino que es, y no hay retroalimentación, aunque me gustaría que me dijera "no me importa que tan defectuosa seas, yo te quiero", y yo lo abrazaría y viviríamos felices por siempre, mi perro parlante y yo, pero no habla y no vivirá por siempre. 

Por otra parte, no siempre es tan complejo todo, hablar con Jane sigue siendo tan automático como respirar, aunque yo sea tan torpe en el teléfono y sienta que mi voz chillona le quita contenido a lo que quisiera decir, la verdad es que si lo escribo me va mejor, y a veces ni así. Las palabras se me dificultan casi tanto como los números, por eso uso gestos y compro regalos. De todas formas anoche me puse a hablarle a las doce de la noche desde el cuarto de servicio, no quería despertar a nadie, es que la hicieron quedarse a velar, toda la noche, y según me enteré hace ratito no la dejaron ir hasta las dos de la tarde.
Tiene que ser ilegal.

¿Cómo se pusieron tan adultas las vidas en este mundo?
Ya, maldición, no puedo evitarlo, lo tengo que soltar: Jane saldrá con un joven de reciente aparición en este libro, ya, tenía que decirlo porque soy una chismosa y no me puedo guardar nada. Se trata de un señor muy claro y muy decidido... pero sin muchas posibilidades. Bueno, ni modo mano, buena suerte pa' la próxima.

¿Ninguna noticia puede estar a salvo conmigo por más de 24 horas? Y ni tanto, porque me contó ayer a las diez de la noche, me enteré de más detalles a las doce, y ya lo estaba escribiendo aquí a la una de la tarde. 
Tiene que se bueno, aunque ella no tenga nadita de interés (y yo sigo de indiscreta), es un hobbie, algo interesante para adornar los días. ¿Qué es una salida inocente? Te pagan el café o la comida y se acabó, cada quien se va tranquilamente sin rencores y con la satisfacción de al menos haberlo intentado. 

Borrar el post anterior no tuvo sentido, terminé repitiendo casi todo de lo que me quejaba antes, nada más me salté la sección con prácticos consejos para diferenciar un bolso original de uno de imitación: Material, costuras y logos enteritos. Lecciones importantes en la vida.

Para concluir, ya me acordé de lo que sí les tenía que contar, y que me pasó a mí, por lo que estoy en plena libertad de divulgarlo, que no es que mis derechos de narración me tengan preocupada, ya ven que boquifloja soy: Me maldijo una gitana.  Bueno, en realidad me ofreció una lectura de manos. "Te cobro barato" dijo, pero yo no ando pa' soltar billetes a cambio de mi futuro, prefiero comprar cosas, con todo y que me aseguró que veía cosas buenas en mi frente, ja, de veras, cuáles?, ¿no morir de aburrimiento?, ¿encontrar algo bueno en la tele con la esperanza de dormir temprano?, ¿lograr hacer algo con esa tesis que no logro empezar? No señora, mejor lo dejamos como sorpresa.

De todas formas fui toda amabilidad y decliné con aquello de que se me hacía tarde para mi cita, que era cierto, por lo que no me puede maldecir, estaría mal. 
 ¡Maldecir a la gente está mal! O al menos maldecir a mi coche, sólo espero que se haya compadecido de él y no haya desquitado su ira con el muchacho, es un inocente. 

¿Me oyes Dios? ¡UN INOCENTE! Como un corderito, pero rojo y con llantas, como todo los coches de corazón puro y motor cansado.
Que Dios los proteja, claro que sí.

jueves, 14 de octubre de 2010

El taller espiritual de hoy

En este día tan vacío, tan carente de sentido ni propósito, donde tal vez vayamos a comprar algo para hacerlo valer un poco, queremos tomarnos  un minuto de silencio para expresar nuestra lástima por el deportista  al que cacharon con un transgénero, aunque me parece que todavía es trasvesti, pero como no lo sé, ni quiero saberlo, vamos a limitarnos  a sentirnos mal por él porque lo agarraron con un señor.

¡LO SENTIMOS!

Ya que fuimos las mejores personas, podemos reflexionar en la valiosa lección que nos ofrecen estos incidentes. Señor  jugador: Su vida quedó marcada a causa del pecado y la depravación porque Dios castiga y lo hace bien, pero no hay razón para suicidarse, como podrían sugerirle almas viciosas que no tienen al espíritu santo en su pensamiento, yo sé que parece lo más natural después de tanta humillación pública, pero no es el camino. Recuerde, Dios y el castigo corporal auto infligido es la respuesta.

¡Arriba corazones!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Oriental, exótica y elegante

Mejor paso el resto de mi vida metida en la cama viendo telenovelas. 
A lo mejor estoy cansada y eso es todo, o serán los días que son muy malos. Todo había estado bien, me levanté a las seis gracias a que dormí muchas, muchas horas cortesía de las pastillas de la felicidad que casi se me acaban, aunque anoche no fue rivotril, fue Nocte (seguro marca registrada), que no sé qué sea, pero ahí tenía una guardada y dije "la voy a aprovechar", ¿zolpidem? todo para soñar que mi cuarto se iba inundando y había cocodrilos escondidos bajo el agua, como los que se escaparon en Veracruz, y había un perro y se me caía al agua. 
¿En qué estaba? Ah, sí, todo había estado bien... les decía, me levanté temprano, fui al centro, me di una vuelta por la feria del libro, sí había algunas cosas bonitas y baratas, y las sorpresas nos pusieron de tan buen humor que ni siquiera hicimos berrinche cuando el vendedor del fondo decidió que simplemente no nos iba a vender un libro porque no tenía cambio, así de huevos: "No tengo cambio", y yo, sin libro, pero como soy un amor le dije que me lo guardara y en cuanto comprara otra cosa regresaba... ¿usted cree que lo hizo? nombre, cuando regresé ya se lo había llevado al estante de nuevo. Lo peor es que era el único que sí necesitaba.

Suficiente del vendedor, o del bebé que lloraba espantosamente junto a mí en el camión, es que la traía cargada otra persona y su mamá estaba muy lejos, ni modo que no sufriera. Ya al final, cuando todo el abarrotado camión estaba hasta la madre del ruido, se fueron pasando a la bebé de mano en mano hasta que llegó a su mamá y se calmó. 

Me duele la piel y me duelen los ojos.

Desafortunadamente, cuando regresé, mi hermana necesitaba servicio de transporte, y ni modo, a manejar. El tráfico estaba espantoso, casi me mata un trailer, y ella me ignoró la mayor parte del camino porque estaba muy ocupada con su blackberry, sí, esa que no suelta en todo el día. Bueno, lo normal, al menos hasta que ya íbamos de regreso y después de muchas vueltas y tres estacionamientos distintos, aparte de esa vuelta en U ilegal que me hizo dar porque no se fijó y me dijo que se me siguiera de largo, casi choco... casi, por culpa de un puto semáforo que estaba mucho más lejos de lo que pensé. Juro que creí que estaba enfrente, confundí unas vías del tren con líneas peatonales y frené. El de atrás me mentó la madre, por supuesto, pero ella se puso a gritarme como si hubiéramos estado al borde de la muerte, y ya de ahí la cosa se puso peor cuando llegué  (después de no haber comido nada desde ayer en la tarde, bueno, una coca de dieta y unos doritos) y vi sospechosas las hamburguesas de soya que hizo mi mamá. "Esto parece carne", pensé en cuanto las vi, y a la primera probadita dije "también sabe a carne", las dejé enteras, no me las comí. Es que era carne, tenía que ser carne y con mi tono de voz más dulzón (para que no se sintiera) le pregunté si de veras era soya y hasta ofreció enseñarme el empaque... "carne enriquecida con soya", en los ingredientes había carne de res y carne de pollo. Mejor comí arroz, claro, que ahora mi madre me odia... pobre, hizo un coraje épico. Yo sé que cocinó, aprecio mucho el que haya cocinado pero estoy haciendo un esfuerzo por cuestiones de culpa y demás problemas con los que no puedo dormir bien en la noche, ya sin contar que la carne cruda o el pollo cuando está en su empaque de super me da asco, es carne, son vísceras, estaba vivo, me da horror y aunque ya hecho tortitas de coquetas formas se vea bueno, no  quiero. ¡Es que no lo quiero!
Obviamente me mentaron la madre hasta el cansancio.

De repente las dos habían hecho berrinche, me habían gritado y se habían ido a dar la vuelta o encerrado para no verme del puro coraje. ¿Y yo qué chingados hice? ¿Casi chocar, no comer? ¡Perdón! Y me disculpé y me disculpé y siempre me estoy disculpando y pido perdón a diestra y siniestra y al final estas dos señoras me perdonan generosamente aunque yo no haya hecho nada, como esas cartitas que mi mamá enseña muy orgullosa que básicamente eran dibujos hechos por mí a los cuatro años cuando me castigaba con el látigo de su silencio y cerraba su puerta con llave para castigarme. ¿Qué puede ser tan malo como para que te retiren la palabra en kinder? ¡Carajo, tengo traumas!

¿A quién llamar? A mi papá, claro, él siempre nos consuela sin importar que pendejada o atrocidad hayamos cometido, por eso le pregunto cosas, para que me de por mi lado y me diga que estoy bien, vaya, podría matar monjas misioneras por hobbie y me diría que tengo razón, por eso nos hizo muy felices que hablara y que nos explicara que ese alto es muy confuso y que a veces hasta a él se le pasa porque está mal ubicado, que mi hermana debería ser amable porque yo le estaba haciendo un favor nada más porque no se compra un coche porque quiere gastarse su dinero en otras pendejadas y no había razón para gritarme, ah... y que no me pueden obligar o engañar para que coma carne disfrazada y no tengo por qué sentirme culpable. ¡No cederé!
Y tengo razón,  aunque no la tenga y esté muy estropeada  y crea que puedo hacer lo que se me hinche la gana sólo por tener justificación pa' todo, ya no importa, es más, hoy leí algo coqueto sobre eso (aunque no pensé en la mañana que lo leía que el día se pondría tan pinche), permítanme...

"Bruto taciturno quien me contradiga"
Louis- Ferdinand Céline, Guignol's band
Actualización:
Escribíamos este post cuando llegó Jane a visitarnos, descansó ayer y hoy; mañana volverá a trabajar, de ocho de la mañana, aunque a veces llega antes, hasta más de las nueve de la noche. La semana pasada pasó que llegó a las seis y se fue a las doce, los carpinteros y demás técnicos la acosan, y todavía no le pagan. 

Chale... 

¡Que se acabe el mundo de una vez, maldita sea!

lunes, 11 de octubre de 2010

Una por el equipo

Cadáveres, me tocaron dos. ¿Saben que es raro? que estén tan duros y sean tan ligeros, extrañamente ligeros, aunque en teoría cueste trabajo moverlos, se siente que ya no hay nada adentro. Es como una cosa de cartón, con pelo, o con plumas, en forma completa todavía, enteritos, a pesar del charco de sangre o de los ojitos cerrados. 

Me duele el hombro, mucho, mi bolso ahora sí estaba demasiado pesado, más que de costumbre y aparte de la llegada al archivo después me fui a ver los vestidos antiguos a  Palacio de Hierro, fue una gran caminata, creo, en especial porque di vueltas de más, como acostumbro. Los vestidos fueron maravillosos, claro que sí, y hasta me tomé la libertad de comentarle a una señora desconocida que lo que hacía falta en este mundo moderno es usar un corsé. Me duele la espalda, pero me estoy adelantando, ahí todavía no me encontraba al segundo cadáver, vamos con el primero.
El primero fue ayer, claro, cuando regresaba con mi mamá de pasear a Sibila, ahí estaba, un pajarito, en la calle. Estaba a la mitad de la nada, bajo un árbol, entero, tieso, como petrificado. Todavía estaba caliente y le busqué un latido, a lo mejor todavía estaba vivo, pensé que se podía revivir como revivía a mi pato, Lucas, cada vez que los gatos lo asustaban y se congelaba. Se le ponía el pico azul y parecía muerto, pero no lo estaba, lo metía en una cubeta con agua caliente y le iba frotando la cabecita, las alas, las patitas, hasta que reviviera, siempre funcionaba, claro, hasta que "se fue a la granja", pero ni modo.
Me pregunto el porqué estaba caliente si ya debía llevar muerto un ratito, estaba muy tieso  y varios animalitos se le empezaban a meter entre las plumas. ¿Había sol? No me acuerdo. Me dio cosa dejarlo ahí a media calle y había planeado dejarlo a que se descompusiera con un poquito de más dignidad en el parque pero mi mamá me dijo que si quería lo podía enterrar, aunque el jardinero empiece a sospechar que hacemos brujería por la enorme cantidad de huesos de animales que se encuentra en las jardineras siempre. Lo enterré, total, me inquieta que mueran solos, también me perturba que les pasen por encima los coches. Al menos en la tranquilidad de una jardinera no los pierdo de vista. Me asomo, salgo a que Rito tome un poco de sol, y ahí están.  Tal vez lo hago por mí, como los asesinos seriales que entierran a sus víctimas en sus casas para que nunca los dejen, sólo que yo no los maté. No lo podía dejar a la mitad de la calle,  lo tenía que mover, igual con el de hoy, es que, nadie debería morir solo.

¿Recuerda usted a los soldados muertos? Pues no eran soldados, hoy me puse a leer bien como Dios manda, y no eran soldados... eran transeúntes incautos. Y a un tejedor inocente le dieron con una bala de fusil en la mejilla por casualidad, a un arriero de noventa años le atravesaron el brazo y se lo amputaron, a un zapatero le metieron un machetazo, otro sobrevivió cuatro heridas de bayoneta y a un sirviente que quién sabe qué andaba haciendo por la calle en el momento equivocado le cayó una bala perdida y aunque intentaron hacer algo, se murió. Todos heridos por pura mala suerte. Para nuestro consuelo casi ninguno estaba solo, tenían padres o esposa, al menos alguien que les llorara. Yo con eso me conformo.

Por eso saqué al perro del camino, al principio, cuando lo vi, pensé "¿y si no está muerto?" se veía muy completito, y pensé que a lo mejor, podía ser... pero no, cuando llegué estaba bien muerto, igual de duro y vacío que el pajarito de ayer, la sangre estaba medio espesa, en algunas parte seca, y me asombra que no estuviera completamente coagulada cuando el perro ya debía haber estado ahí un tiempo.  No sabía qué podía hacer, ya estaba muerto, y sí estaba pesado, apenas pude levantarlo de las patitas y subirlo a la banqueta, al menos para que no lo destriparan. 
Ya después de mucho rato, descubrí que donde lo dejé, era imposible no verlo, desde varias partes, y decidí que era bueno: ¡VEANLO! Por ahí pasaba un perro y un hijo de puta lo aventó y lo dejó ahí. Cuando están abajo, como que se confunden en el pavimento y nadie los ve, pero sobre el camellón quedaba muy expuesto. ¿Sirve de algo? No, de todos modos a nadie le importa, vaya, a lo mejor ni a mi me importa, yo qué sé. He pasado de largo a muchos en mi vida, o no? Manejando por el periférico, o por Río San Joaquín. Soy una hipócrita para tantas cosas que ya ni sé qué parte de mí tiene al menos un par de rastros de mínima veracidad. Las mentiras, las mías y las de todos. Qué agradable puede ser vivir en ficciones creadas inconscientemente.
A lo mejor yo quería chillar a gusto  mientras caminaba de regreso a la tintorería donde mi hermana mentaba madres porque destruyeron los cinturones de su gabardina nueva. No me atropellaron, me asombra.

Y en la mañana cantaban covers de los Beatles en el metro, y había un sombrero abandonado sobre las vías.
Cuando estaba a punto de reventar en Letras, a punto de echar a correr pero todavía tratando de resistirme, los escuchaba mucho, pero mucho, y a veces cantaba un poco sin darme cuenta, creo que era parte del proceso de evasión. La gente me veía raro, hasta me tocaron risitas, claro que esa gente era particularmente rapaz y creo que ni con las monjas, ni con los hermanos, ni con los legionarios mamones de la Thatcher había conocido gente que fuera más despectiva con las personas que ellos, en particular las viejas de cabellos esponjosos y gran bigote. Para protegerme un poco, de ellos y de todos los demás, me ponía los audífonos lo más alto posible, y me perdía. Supongo que son malos momentos en los que se está completamente solo, y la repetición, o la noción de supervivencia tal vez, me animó un poco. Por eso agradecí profundamente con una gran moneda de cinco pesos (la misma cuota ofrecida para matar a Mana o a Ricardo Arjona), que me cantaran cachitos de mis favoritas. 

Yo tenía decidido alejarme lo más posible de internet, es demasiado destructivo, pero me estoy acabando mi pequeña reserva de Rivotril y la aromaterapia no funciona. Claro, el olor  a perro se va poco a poco, pero relajada no estoy.

viernes, 8 de octubre de 2010

Servilio

La ilegalidad... he hecho una cosa terrible, no, no me pasé el alto, me metí al archivo a consultar sin credencial, ilegal indeed.

No fue a propósito, nada más no encontré mi credencial cuando abrí el monedero. Yo no sé qué cara puse, supongo que enrojecí espantosamente y le di lástima a la señora vigilante. "No pues, mejor vengo el lunes", y yo ya me iba a ir, ni modo, viaje de a gratis, pero no señor! Una vez más tuve la suerte de gozar de un poco de amabilidad de los extraños, me dijo "nada más no digas nada", y me dejó pasar. 

Mi estimada señora policía: Su buena obra y gran generosidad no pasarán desapercibidas, ya verá usted que Dios se lo pagará de alguna forma sutil, con una moneda tirada en la calle o un asiento milagrosamente libre en el metro. Por el momento no volveré a ver fijamente y con cara de confusión sus cejas, es usted libre de pintarlas en las exóticas formas que se le ocurran. Adelante señora, es usted mi amiga.

En especial porque fue un día productivo, al menos hoy no hubo niños muertos, muchos soldados heridos, unas tres o cuatro cocineras muertas en la epidemia de cólera del 50, pero una de ellas era una jovencita de 14 años, igual sin padres, que se enfermó en su primer día como ayudanta en la cocina y se murió en cuestión de once horas, mejor para ella. Seamos positivos, fue lo mejor.

Empiezo a creer que con el tiempo, tal vez podré hacer algo, quién sabe qué sea, pero algo y con eso ya será bastante.
Si tuviera otro hijo le pondría un nombre bonito, antiguo, como Tiburcio o Hilario. Otro perro, por supuesto, Benito me gusta también, claro que eso no va a pasar, Rito seguirá siendo hijo único a menos que ocurra algún milagro o yo saque algo de carácter, cosa que nunca pasará entonces mejor lo olvido. Los nombres que le pone la gente a sus hijos me confunden, como mi sucesora en el servicio social, se llama "Melody",  me recuerda a la caricatura de las Gatimelódicas, como que es una asociación que no podría quitarme de la cabeza, ya sin contar con que la única embarazada que conocemos quería ponerle "Oliver" a su hijo, cosa que no podría a fin de cuentas, para no romper con la tradición de cuatro generaciones masculinas con el mismo nombre. Me suena a Oliver Twist. ¿No se imagina usted a una niño con pantalones parchados, tirantes y una gorrita que pasea solito por la calle? Entre otras notas debo admitir que no me gusta el nombre de mi hermana, creo que mis papás se equivocaron aunque a ella le encante, le debieron haber puesto "Paloma" como quería la bisabuela, que en parte por haber llegado hasta casi los cien años creyó hasta su muerte que de veras se llamaba así, entonces no creo que le importara.
A la hermana de Jane le iban a poner "Preciosa", que es una cosa igual de peligrosa que ponerle "Linda" a una niña que no  se sabe cuando acaba de nacer si será agraciada o no, la hermana de Jane se convirtió en una señora coqueta que se peina y camina tranquilamente en tacones, pero, qué tal  que no hubiera sido así, qué tal que hubiera crecido fea? ¿Y si hubiera nacido con una joroba? Una joroba como la de Rina, la telenovela de Ofelia Medina. Uno nunca sabe. Con los hijos nunca se sabe.

Ayer hubo capítulo sobre abortos y bebés con defectos genéticos en la Ley y el Orden y me solté a chillar sin explicación alguna.  Lo bueno es que mi mamá concluyó que me había dado catarro y me dio redoxon. Las vitaminas nunca sobran, en especial la vitamina C, por eso me comí una toronja.

Qué bueno que no hubo huerfanitos muertos hoy.

jueves, 7 de octubre de 2010



¿Dónde está Rito?
(Cada vez que intento ponerle un orden a mi cuarto sale peor)

martes, 5 de octubre de 2010

Migraciones misteriosas

Ya no sé, de veras nada. ¿Qué estoy haciendo? es que no sé y lo peor es que sigo sin saber pa' donde voy. Reviso y leo y copio, y de cien registros no sé cuales me sirven y cuales no, cuáles son los interesantes? Crei que una fuga, pero resulta que todos se quisieron escapar al menos tres o cuatro veces. ¿Qué puedo hacer? ¿unir fugas? "Ah mira, estos dos se largaron la misma noche lo han de haber planeado juntos", y es un párrafo, que a lo mejor ni es bueno. ¿Sirve? ¿está bien? Y ni sé a quien preguntarle, pensé que una vuelta por el archivo que era mi hogar serviría pero salió peor, claro, tengo mi humilde cheque del que mi mamá se burla tanto, pero de cualquier forma no tiene caso intentar resolverlo, podría decirle a la señora: ¿Sabe qué? No puedo hacer esto, ya no puedo, me paso semanas sin hacer nada y luego, cuando me las pide, resulta que ya las tiene, y no sirvió de nada, no serví de nada.
Yo sólo quiero servir de algo.  Ser de utilidad, pero ya ni siquiera Rito me necesita, ya no quiere que lo cargue. ¿Cómo le hago para lastimarlo? Y mi mamá lo carga y la señora doctora lo carga y nada, pero yo lo intento y viene el chillido, ya lo intenté de varias formas, de la panza y el trasero como antes, como siempre, y chilla, lo mismo de las patitas, también intenté sostenerlo de las patitas delanteras, hacer que se suba a mi rodilla y empujar, o rodarlo sobre el piso y tratar de levantarlo enterito, pero chilla y entonces me pongo nerviosa, tiemblo y mejor lo dejo ser. Anoche no se podía subir a la cama y no lo pude cargar, entonces durmió abajo, en los cojines, qué bueno que desperté rápido y me fui al centro. 

¿Y para qué? Mejor dejo la beca el próximo año y me busco un trabajo, Jane lo logró, está muy lejos, y es mucho tiempo pero lo tiene y eso tiene que ser bueno. Ya no quiero al archivo, ya no es mío, estaba incómoda, me sentí mal. De repente sospeché de todos, de los señores con sus bromas sobre las investigadoras que yo ya había escuchado, pero ahora me pregunto ¿qué dirán de mí? ¿Yo novia de quién soy? No me gusta estar en esa posición, no me gusta nada. Y supongo que uno se puede desgreñar más y usar ropa todavía más grande para tratar de parecer un guey más pero a la mera hora no puede evitarse ser una vieja de veintitantos años, con todo y mis tenis y mi gran suéter universitario. Tuve que comprar otro y usarlo diario, así me siento segura, como cuando estaba en el primer semestre de letras y todo estaba mal, y estaba más asustada y más desilusionada que nunca,me podía refugiar en él, y lo mismo hago ahora, aunque este lo haya comprado y no se lo haya robado a mi papá. Y mis papás son entes lejanos y mi hermana es una persona completamente ajena y desconocida, como todo y como todos, hasta la catedral, la siento indiferente. Le soy indiferente a un edificio. Eso tiene que estar mal.
Sentada con Marina y su hija las vi, como desde fuera, haciendo sus bromas, y me pregunté ¿puedo confiar en ellas? Por supuesto que no, las vi mezquinas, criticonas, malvadas y poco generosas.  Como personaje de película dramática mexicana de los cincuentas, o tal vez como las vecinas violentas que acusan a Celeste y hacen que se la lleven a la cárcel en El fistol del diablo.  Me sentí mal, y mejor me fui, busqué la mejor forma de despedirme y huir. No puedo confiar en ellas, y es la cosa más triste del mundo.  Eran monstruos, hasta físicamente eran monstruos.

¿Ya perdí la razón?
Creo que empiezo a ver a la gente distorsionada, ya no se qué pasa, es como la gente que ve demonios, como en Supernatural, no es que vea demonios, no estoy nada cerca de Dios, de hecho creo que no podría estar más lejos,  sólo los veo como si me hubiera negado a verles la cara durante todo este tiempo. Es que tengo ojos nuevos, todo se ve diferente, en especial la gente.

Uno puede querer fingir que vive en una telenovela o en una película muy al estilo "cuenta conmigo", con gente muy humana que al final tiene una gran corazón, y que desde su muy particular espacio de repente sueltan cortesías gratuitas nada más porque sí, pero no es verdad. Y por todo eso mejor me limitaré a cobrar mi cheque, y no me detendré a saludar.

Ya no quiero nada, quiero que Rito sea saludable y viva para siempre, que se me ocurra otra forma creativa de cocinar tofu, quiero dormir una noche enterita profundamente y tener mis Barbies nuevas. Sí, eso será el motivo del día, Barbies.

lunes, 4 de octubre de 2010

Hasta Teresa tiene tesis

Los días que se van, muy lento, me sorprende lo pesados que son. No es que no tengan sus momentos, hoy me logré levantar y trabajar en cosas útiles. Un día que sirvió de algo ¿de veras sirvió de algo? ni siquiera sé que es lo que estoy sacando, yo sólo pedí el libro y me puse a copiar. Pasé la mañana con mis leprosos, son mis amigos y yo los quiero.
La mañana había estado bien, aunque yo creí que las fugas serían pequeños casos extraordinarios dispersos en actas para la inteligencia de... pero no, parece que todo mundo lo intentaba al menos una vez. De las 71 páginas que leímos hoy eran muy poquitos los que no tenían intento de fuga, menos de diez, estoy segura, y eso  si incluimos a los dos niños de ocho años que ni modo que fueran tan creativos como para salir a pasear a la mitad de la noche a tratar de abrir la puerta del corral o abrir un hoyo en la pared con sus propias manos. La mayoría tenía al menos un intento, o varios, dos hasta terminaron muertos en una de esas. 

¿Y todo para qué? (favor de insertar la canción de Intocable) No le veo la razón, respirar tal vez. Una cosa es entrar voluntariamente y otra muy distinta es quedarte encerrado, no por nada dicen que el edificio era la cárcel más fétida, desgastada y deprimente que se hubiera visto, vaya, resulta que hasta los presidios de la costa estaban mejor, y que todo allí era tétrico y repugnante. Etcétera, etcétera. Pues claro, se arrepentían rapidito, pero después, ya que estaban afuera no había mucho que pudieran hacer. Se robaron su muda de ropa, a lo mejor la del enfermo vecino también, y estaban libres, claro, pero no se puede vivir en el anonimato y la tranquilidad cuando eres un leproso. O te agarran, o te pones peor y te tienes que regresar. 

Atanasio, de ocho años no intentó fugarse, ni siquiera. Supongo que al final es de esas vidas que están condenadas desde el principio, sin padres conocidos lo criaron sus padrinos, Octaviano y Tomasa. Bueno, a alguien le importó, no? Claro que no, caer en el mundo huérfano y pobre no era suficiente, por supuesto que no, tenía que contagiarse de lepra. Nada más quería dedicarle un ratito del tiempo de alguien al pobre.  Lo recibieron en el Hospital el 2 de Abril de 1840, pero no sirvió de mucho, se murió ese mismo año, el 3 de junio.
¿Mencioné que tenía 8 años?

Sí, tenía 8 años nada más, bueno, le fue mejor. No había razón para que se quedara más tiempo. Mejor que no tuviera que crecer ahí. Al otro lo dieron de Alta, no se preocupen.

Leprosos, perros callejeros y yo. Todos somos amigos. Como en una fiesta, muy al estilo Ben- Hur, pero una fiesta a fin de cuentas.

¿Servirá eso de algo? No sé, la verdad es que sólo quería hacer algo con el día. Copié y copié, me salté a los bienportados , copié un poco más, y me fui hasta que cerraron. Mañana haré lo mismo y al día siguiente y así, hasta que algo más pase, tal vez saquen una película...  cuándo estrenan Black Swan?

Qué árido anda el mundo.