lunes, 30 de enero de 2012

Snopes

Otro día y ninguna novedad. No hacer nada más que leer un poco de Faulkner, descubrir que en "La mansión" aparece Miss Reba, a la que ya habíamos tenido el gusto de conocer en "Santuario", lamentar el dineral que gastamos en antidepresivos que no sirven de un carajo  y después preguntarse de qué extraño experimento genético habrán salido los hijos de Michael Jackson. Son rubios pero morenos, no se parecen entre sí y Paris es una jovencita de lo más extraña. Son rubios pero también son negros, algo así como Tyra Banks. Mientras tanto, en la espera del fin del fin del mero fin del mundo, tampoco ha pasado nada.

Entre las pocas noticias: No nos vamos a mudar.

domingo, 29 de enero de 2012

Dreaming is free

Soñé con la doctora Maldad... fue horrendo.

sábado, 28 de enero de 2012

Madurar

¿Qué diablos voy a hacer con mi vida? Jane y la Dra. Maldad dicen "consigue un trabajo". Supongo que debería hacerlo pero estoy en uno de esos puntos en los que te das cuenta de lo poco preparada que estás para la vida y la realidad. ¿Se acuerdan de ese señor que me entrevistó hace un par de año, antes de la beca? Él dijo que primero me titulara antes de buscar trabajo. Bueno, ya hice la tesis. ¿Espero al título? No, ya empiezo a buscar trabajo, pero: ¿Cómo chingados se hace eso? Y uno se sienta a poner datos en las páginas que se encuentra mientras piensa "realmente no estoy lista" pero no estar listo para ser un adulto a los 27 años es un absurdo. ¡Pero no lo estoy! De cualquier modo lleno datos de curriculum, con todo y pruebas de esas donde uno pone descripciones de sí mismo como si se tratara de un página para conseguir citas. "Me llamo Jimena, me considero trabajadora, de buen carácter y me gusta la lectura, el cine y el dibujo". ¡Qué horror! Pero uno todavía no se atreve a aplicar para ese trabajo que ofrecer para ser anticuario porque no soy anticuaria. ¿Qué, les voy a mentir? "Sí, tengo los dos años de experiencias en historia del arte y antigüedades que requieren". ¡Sería mentira! Qué feo es sentirse incapaz. ¿Qué quiero hacer? ¿qué es lo que sé hacer? No tengo idea. 
Dicen mi padre y hermana que me relaje, que las cosas sólo saldrán, como han ido saliendo los últimos años, que debería estar contenta por la tesis. No sé qué debería hacer o no o cómo debería sentirme sobre nada. Es como estar en uno de esos momentos en los que aceptas que estás perdido porque de plano las calles dejaron de verse familiares y no se ve ningún letrero que anuncie alguna avenida que pueda servir. ¿Ahora pa' dónde? Me siento muy vieja y al mismo tiempo muy infantil. Es exactamente como estar perdido, de plano, en algún punto desconocido de la vida, en esos momentos en los que volteas para todos lados con la esperanza de reconocer algo porque tienes la sensación de estar muy lejos de donde debías y aparte de todo se va haciendo de noche, los coches parecen salir disparados de todos lados y el foquito de la gasolina ya se prendió. ¿Cuánto puede durar todo aquello de la titulación? ¿me preocupo por conseguir trabajo o por el examen? ¡Por la dos cosas! dice Jane. Quisiera ser valiente y segura como lo demás, pero estoy paralizada.
Y la próxima semana regresamos a ver a la Dra. Maldad. ¿Cómo nos mentará la madre ahora? Tengo que encontrar la forma de decirle que ya no quiero volver. ¿Cómo se hace eso? Es que nada más estoy desperdiciando dinero que no debería estar gastando considerando que no estoy ganando nada. No vamos a llegar a ningún lado. Su solución es medicarme y lo que quiere que me tome me engordará entre 10 y 40 kilos. No hay de otra. Me siento igual que con la psiquiatra malvada que me diagnosticó bipolar en media hora y me llenó de psicotrópicos (claro, fue alumna de la actual Dra. Maldad). Siento que hablo y que intento explicarle y sólo recibo un "claro, es que estás loca... toughen up!"
Chale. Sé que tengo que hacerlo, pero nomás no sé cómo. ¿Ya comenté aquello de "estar paralizada"? Y por favor, no me digan "tienes que..." Bastante tengo con que Jane y la Sra. Maldad me lo pongan así. No puedo y me niego a hacer cualquier cosa que no quiera. Tengo que querer para poder hacer las cosas y eso es interno.
Por otro lado, me niego a pensar que los dos años de becaria no haya servido de un carajo. Me aventé porque estaba ahí, al alcance de la mano y aceptémoslo, no habría hecho tesis si no me hubieran dado dinero. ¿Cómo llegué hasta este punto? ¿ahora a dónde voy? ¿qué debería querer o buscar? ¿Y si me tomo una semanita de vacaciones y luego pienso? No, una semana no. El lunes. ¿El lunes? Sí, el lunes. Vamos a posponer la adultez un día más. Total, no tengo hijos que mantener. La vida podría dar sorpresas... 
(Risas tristes de incredulidad y escepticismo)
Ay, ya me dio asco tanto quejumbrismo (esa palabra no existe). Me voy a controlar. A lo mejor, mañana todo se ve más claro.

Y regresan las risas tristes de incredulidad y escepticismo.

jueves, 26 de enero de 2012

Me niego a moverme

Al terminar la vuelta y pegar con pared, me detuve a averiguar por qué diablos se me habían llenado de agua los goggles. Cuando los revisé solté un elegante "qué mierdas", como la dama que soy, sin percatarme de que a un ladito de mí había una señora con cara de abuelita que me miraba consternada. Sonreir era la opción. Los goggles estaban bien.

lunes, 23 de enero de 2012

Una tragedia visual

Una cosa que siempre me ha consternado (y afligido) sobre los vestidores de mujeres es la facilidad que tienen las señoras para encuerarse. ¿Qué hay con eso? Uno va entrando con su maletita, el enorme traje de baño de los años 20's puesto, lista para meterse a nadar y ¡BAM! ¡UNA SEÑORA ENCUERADA! Caminando alegremente o inclinada poniéndose crema. ¡Es espantoso! Lo peor es que después de ir por una toalla y una llave para los lockers, resulta que enfrente de la puertita donde se lee el número que la señorita de las toallas le asignó a uno, está parada una señora, semidesnuda, sin intenciones de moverse hasta que acabe de untarse todas las chuches que necesite quién sabe para qué. No crean que estoy exagerando, no hablo de interiores, aunque también es muy común y no comprendo cómo le hace la gente para ponerse ropa interior tan fea, hablo de completa ausencia de ropa, la carne de fuera y nada de pudor. ¿Qué pasa?
El universo de la señoras es un completo misterio para mí. Otra duda; si se pasan las mañanas metidas en el lugar ese para hacer ejercicio, supongo que hacen ejercicio, entonces ¿por qué el despliegue de lonjas? No me lo explico, yo sólo voy a nadar. Quería pasar un rato ocupada y luchar para no ahogarse parecía buena idea. Es que soñé que el hispanista pasado por cloro ponía en su estado "en una relación" y se paseaba felizmente con su nueva novia por todas partes. Como cualquier acosadora silenciosa que se respete me desperté y fui a revisar, efectivamente decía "en una relación", nada más que no hay fotos de la afortunada. También me encontré correo nuevo de Mrs. Boss. Recibió la tesis y la leerá en unos días. Mientras, no tengo nada que hacer. Dice mi papá y mi hermana que no me preocupe por conseguir trabajo hasta que tenga el título, dicen que así será más fácil. No sé qué hacer. Me desespero pero al mismo tiempo la paranoia me ha impedido salir de mi casa en los últimos cuatro o cinco días, ni siquiera me animé a ir al cine con Jane, es que salía muy noche y ya no me arriesgo. La espantosa sensación de que afuera me acechan un montón de amenazas de las que no podré escapar no se me quita del todo. Lo intento de verdad, pero la angustia no termina de morirse. ¿Qué hacer conmigo misma? Nadar. Aunque tenga que abrirme camino con muchos trabajos entre el mar de señoras encueratrices, sólo quiero nadar.

No se requiere de mucho tiempo y hago todo lo posible para no estar fuera de mi casa por más de una hora. Es más, ni siquiera me baño ahí, la verdad es que la idea de bañarme en cualquier lugar que no sea mi casa me ha causado gran malestar casi siempre. Preferimos evitarlo, no me gustan las regaderas donde cualquiera puede pasar, me recuerda a los retiros en el convento que tenían las monjas en Cuautla. No se imagina usted lo angustiante que es meterse a bañar con un montón de niñas afuera que amenazan con ponerse a abrir puertas al azar por pura diversión. La pinches viejas creían que era divertido. Yo prefería esperar a que todas se hubieran metido y estuvieran ocupadas arreglándose para meterme a bañar. La paz y la tranquilidad son invaluables. 
Desafortunadamente, esquivar a las señoras del vestidor y sus carnes es necesario. Algo tengo que hacer con mi día y nadar parece buena idea, hasta el momento, así me distraigo un rato y agarro práctica en caso de verme perdida en altamar, uno nunca sabe cuando se puede hundir un crucero. 
"Siempre listos", decían los scouts.

domingo, 22 de enero de 2012

¡Jane Austen nos salvará!

sábado, 21 de enero de 2012

Pizza y Coca Light

¿Alguna vez ha intentado vivir un maratón de tele? Las primeras veces que lo hice estaba en primaria. En esa época esperaba las vacaciones para quedarme toda la noche viendo caricaturas. Creo que lo hice hasta secundaria. El objetivo era poner la mente en blanco y ver televisión como zombie hasta que amaneciera. Después de mandar por fin la versión completa de la dichosa tesis que he usado como excusa para no enfrentarme a la vida real, me dije "necesito un maratón de tele". Ahora, después de un día de programas de novias, bodas y hasta Holly's world, creo que lo único que quedaba por hacer era atascarse de comida hasta que la sensación de estómago a punto de explotar nos embote los sentidos.
¿Creen que pueda vivir sola en otra ciudad, no será más peligroso? ¿qué es más peligroso o razonable? ¿podría hacer algo así?
No voy a pensar, voy a comer pizza, arrepentirme de comer pizza y a ver tele en el proceso. 

viernes, 20 de enero de 2012

En 1996

Creo que tengo más o menos una hora viendo La antorcha encendida en Youtube y comiendo galletas ritz. Extrañamente reconfortante. Recuerdo haberla visto religiosamente, todos los días, con toda la emoción del mundo. No sé si ya estaba en secundaria, o finales de primaria. ¿Dónde estaba yo en 1996? Es recuerdo está incompleto, lo único que está ahí es el momento fijo en el que empezaba la canción de entrada y me acomodaba frente a la tele con un poco de mango congelado. Los amores de adolescencia de los muchachos esos, qué ternura. Los actores que salían en la versión infantil y adolescente de los protagonistas no se parecían en nada a ellos.

Telenovelas.
Galletas ritz.
Coca de dieta.

A Mariano y Teresa les llovió sobre mojado toda la telenovela, el malvado Pedro de Soto estuvo a punto de salirse con la suya a cada rato y al final hubo los debidos finales felices, glorias independentistas y castigos apropiados para los malvados y explotadores. Después de mucho ir y venir, el mestizo Luis manda al diablo a Manuela, aunque le estuvo rogando desde los primeros capítulos porque según esto la amaba desesperadamente (risas), lo que no termina bien, porque ella había matado a su marido por él y con el abandono se vuelve loca y mata a su esposa embarazada para vengarse. Ahora que lo pienso, si Manuela se volvió loca debieron haberla llevado al Hospital del Divino Salvador.  Pobre Manuela. A propósito del nombre, hubo un tiempo, cuando era más joven y creía que en algún punto me casaría y tendría hijos que pensé que si tuviera una hija se llamaría así. Creo que fue en secundaria, cuando leí El Zarco. Con el tiempo descubrí que ponerle "Manuela" a una niña sería una crueldad porque la agarrarían de albur toda su vida, y ahora, cuando pasó más tiempo y llegué a este punto de mi vida, me da gusto saber que nunca llegué a traer a una pobre desgraciada a un mundo como este. ¿Para qué traer niños al mundo? Es una crueldad, qué bueno que no lo hice.

¿Y la ansiedad? Mejor. Las telenovelas de verdad adormecen a la gente.

Más telenovelas.
Menos galletas ritz.
Más coca de dieta.

jueves, 19 de enero de 2012

Sonrisas garantizadas





Yo no sé ustedes, pero hasta yo me boté de risa con esa pequeña joya. Nada más la entrada. ¿Qué hay con la bendición solemne? Aunque siendo justos hay mayores interrogantes en esa telenovela, empezando por las extensiones de Juan del diablo y la peluca de Aimee.¿No había un color más natural? ¿no podían hacerla rubia también? ¿"La reina de la finca del mar y la reina de mi corazón"? Las telenovelas siempre se llevan la ansiedad, al menos un poquito.

Fatalismo

¿Cómo creen que funcione la vida? Yo ya no sé, a veces se siente como un montón de malos eventos que se acumulan, nada más. Dos o tres recuerdos brillantes que al final sólo funcionan para que las partes obscuras se vean más trágicas. ¿Si recibes algo te quitan otra cosa? ¿hay que pagar por cada cosa, por cada buen momento? Se ve muy cruel. Ya no se trata de aspirar a la felicidad, ya que se da por descontado que no hay grandes posibilidades de ninguna de esas cosas a las que la gente cree que tiene derecho (amor, suerte, éxito, realización, etc.,), ya nada más queda la esperanza muerta de que tal vez, tal vez, no estés condenado a la desgracia. Muerta, claro está, después de que te refrescan en la cara lo posible, altamente probable que es terminar como invitado especial de un capítulo de la Ley y el Orden. En cualquier otra parte del mundo, tal vez, pero donde yo vivo se trata de escuchar una historia de terror tras otra. "Ahí quedaron tus ilusiones muñeca". Claro, lo ideal es no tener ilusiones aunque luego te dicen que lo peor que puedes hacer es esperar lo peor porque "lo atraes". Y regresamos al asunto de la responsabilidad cósmica. ¿Existe tal cosa? No, la única regla vigente es el azar y el sin-sentido. No tiene sentido, no hay un dios moviendo ninguna serie de destinos y no hay razones para que pasen las cosas que pasan. Dice la señora doctora que es "fatalismo", yo digo que es la pura sensación de realidad en las tripas. ¿Para que luchar por algo o tener algo si te lo van a quitar? Las paranoias y los temores que se convierten en certezas en la mente parece que no se van.
Mrs. Boss no me ha contestado, a lo mejor está de viaje o está ocupada, mientras yo sigo pasmada. No sé hacia donde moverme o qué debería hacer. Creo que nunca había estado así, tan perdida. Dice mi hermana que "estoy needy", tiene razón y prometo que ya la voy a dejar en paz. Es que no sé qué hacer con el día ni conmigo misma. ¿Qué hago, cómo, dónde? Pienso en trabajos, oficina, ciudad, etc., y termino perdida en todos los cuentos e historias de terror que he escuchado. No sé si ya toqué fondo en la confusión y la ansiedad pero hoy me pasé toda la tarde en posición fetal viendo/ignorando la tele. No sé ni qué vi, creo que no vi nada o ya no me acuerdo.
Terminé la introducción y conclusiones ayer, o al menos eso creí y eso le dije a Mrs. Boss. Seguro están muy chafas, no lo dudo. Le mandé la última parte del trabajo de la beca, jamás en mi vida le había mandado algo tan al descuido pero no estaba pensando bien... creo que sigo sin pensar bien. 

En momentos como estos sólo existe una opción razonable: Ver telenovelas.

Sobre casas embrujadas

¿Ustedes creen que las casas o los lugares puedan estar malditos y traer desgracias? Yo ya no sé. Hay una casa en Satélite que siempre está en venta y nunca dura mucho tiempo ocupada. Mi abuela, que ya se imaginarán ustedes es una persona de lo más políticamente incorrecta, le metió a mi mamá el miedo a los gitanos. Ahora, mi madre tiene la teoría de que las gitanas que vivieron en esa casa son las responsables de que nadie aguante mucho vivir ahí. Lo extraño es que la casa está bonita.
A veces me da más miedo la idea de mudarme que la de quedarme. No sé qué cosas depare la vida si nos mudamos. Esa casa me da miedo. Me acordé de un concepto extraño en religión, ya saben, eso donde lo divino atrae y repele al mismo tiempo. Ya no me acuerdo cómo se llamaba. 
Me pregunto si no nos estaremos buscando más peligros de los necesarios con la necedad de esa casa. Ya no sé cómo funciona el mundo y últimamente tengo demasiados fantasmas metidos en la cabeza para pensar claramente, pero si no lo digo en algún lado explotaría y no quiero asustar a mi padre y hermana. No, tengo que pensar que es bueno. Mi padre trabajó mucho para tener la casa de sus sueños, mi hermana también y bajo cualquier concepto siempre es bueno tener espacio. No hay que darle más vueltas al asunto, después de todo no queda de otra. Uno tiene que seguir viviendo como se pueda. Ni modo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Reporte diario

Acabo de hacer una cosa horrible. Descubrí que me faltó anotar dónde terminaban un par de hojas en un programa de estudios. La opción era regresar al archivo a revisar o calcular cuántas lineas había en cada página para ubicar el numerito en un punto aproximado. ¿Y si lo dejo vacío, como que no me di cuenta?
Soy una mal, mala, mala historiadora. Oh well. No tengo la menor intención de regresar al archivo. Otro viaje en metro ya no lo aguantan mis nervios.

Me acaba de dar otro ataque de pánico, duró poquito pero se sintió horrible. Por un momento consideré la lobotomía química. Es que se siente horrible, ya desde que el pensamiento se fija en la cabeza, empieza a faltar el aire y se sienten raros los oídos es que viene uno feo. Ese momento en el que crees que el corazón va a detener su carrera loca y vas a explotar. La presión que se vuelve intolerable y de repente, se desinfla la llanta y vuelves a respirar. Este mundo sí es peligroso pero lo ha sido siempre, no hay motivos para andar viendo fatalidades en mi destino y sufrir por anticipado. ¿Qué más puedo hacer? Debería hablarle a la señora doctora. "¡HAGA ALGO SEÑORA!" ¿O no? Realmente, tengo que aceptar que esto es algo con lo que viviré para siempre y no quiero vivir obesa y drogada para siempre, entonces tendré que aprender a controlarlo.
Estamos siendo fuertes. Ya, vamos a terminar lo que le debemos a Mrs. Boss y ver tele o hacer algo útil. Dice mi hermana que si me preocupo lo atraigo. ¡Y no queremos eso!

martes, 17 de enero de 2012

Terapia

Era un mazda

Se supone que la gente loca como yo cree cosas que no son ciertas pero mis obsesiones están completamente fundamentadas. ¿Saben qué pasó anoche? Le quitaron el coche a mi vecino con todo y pistola, en la entrada de su casa, es decir a unos dos metros de la mía. Afuera de mi casa, los de vecinos inmediatos, no los de la esquina, los de aquí al lado. Tengo que mudarme, pronto.
No sé por qué, pero creo que esto traerá un montón de encantadores pensamientos nuevos que no me van a dejar dormir. I'm screwed.

No entiendo cómo le hace la gente para funcionar. A ver, me lo voy a seguir repitiendo porque no es como si pudiera seguir acosando a mi hermana con el asunto. Me lo tengo que repetir: Nada me va a pasar. Está bien, me dieron un susto en el parque, no significa que sea el comienzo de un patrón o un anuncio de fatalidad. No es de obligación. Parece que todo mundo se sabe una historia de terror. El señor del salón de belleza con las "dos violadas de la oficina", la señora de la librería de viejo, los taxistas peligrosos, mi hermana que dice que conoce a muchísimas mujeres a las que les ha pasado y se reponen. ¡Ah, porque es la cosa más cotidiana del mundo! Los periódicos sensacionalistas que venden en el metro y no sé qué tantas cosas más. Hay gente que llega a una edad avanzada y muere tranquila en su casita sin que la hayan violado. ¿Cierto? No le pasa a absolutamente todas las mujeres. Muchas salen a trabajar todos los días y regresan sanas y salvas a sus casas. A Jane no la volvieron a asustar en ninguna otra parte, ni siquiera el metro a las 12 de la noche, la combi solitaria a la que se subió una vez, el periférico en la madrugada, etc.  Y mi madre y hermana lo único que dicen es que "Dios nos cuida" y "tu ángel de la guardia". ¡Bullshit! ¡Bullshit! Eso opino yo.
Me estoy volviendo loca otra vez y mi psiquiatra nomás me mienta la madre o me droga.

Ok, creo que ya mejoró, ya recuperé el aire. Eso es bueno. Intentaré atascarme de distracciones hasta que esta angustia se pase. ¿Perros, funcionará? A lo mejor funciona.

Pensamientos felices

randes makeovers de la Historia

1.-The breakfast club
Voy a admitir que es de mis consentidas. Cada vez que la veo pienso "caray, soy Allison" o al menos lo fui en mi juventud, más o menos en aquellas épocas incómodas en las que me cambiaron de colegio sin avisarme y me encontré con que tendría que usar "ropa de calle" en lugar de uniforme. Qué contrariedad. Todo el primer año de secundaria lo pasé en pantalones heredados de mi hermana, combat boots (las que me compraron para los scouts) y sudaderas de mi papá. No sabía qué comprar, entonces a veces llegué a comprar sudaderas de hombre. ¿Adivinó? Mi adolescencia no empezó bien, con razón tengo problemas.
Pero igual que Allison, una joven más familiarizada con el asunto me tomó bajo su ala. Mi hermana entró a la Universidad y empezó a llevarme a pasear con ella, especialmente a tiendas y al salón de belleza. ¡Todo cambió!
Como Allison. Claro, yo nunca conseguí un deportista torpe pero con buen corazón, recordemos que uno puede sacar las fachas de la rara pero no puedes sacar lo raro de la fachosa (eso no tiene ningún sentido), sin mencionar que nunca he encontrado interesantes a los deportistas... bueno, está Edge, el luchador, pero creo que su encanto era la camisa a cuadros y los ojos de locura.  Una cosa más Bender me parece.

2.- Pretty woman
Aquí nadie es prostituta, pero creo que la escena en la que las vendedoras mandan al diablo a Julia Roberts porque la ven corriente y luego regresa a restregarles las compras en la cara es maravillosa para todos.


Perdonen la calidad del video, no encontré otro mejor y lo importante es justo esa parte.

3.- Moonstruck
También admito que la he visto 200 veces. Es que es muy buena y Cher cachetea a Nicolas Cage por declararle su amor.  ¡Cachetadas guajoloteras!
 Así empieza. Se mete en un lío tratando de convencer a su futuro ex-cuñado de que vaya a su boda. Loretta, por supuesto no ama locamente a su novio, pero bueno... está bien y ya es viuda, no está para esperar y es supersticiosa, etc. Lo bonito de las películas es que siempre pasa algo inesperado con felices consecuencias. Un panadero manco, por ejemplo. De ahí va al salón de belleza y por un vestido. Makeover completo.
Así termina después del makeover, comprometerse dos veces y almorzarse a su futuro cuñado que terminó siendo el futuro esposo.

4.- Cenicienta


El makeover de Cenicienta fue gratis. No me imagino nada mejor.

5.- Intento pensar en el quinto pero se me va la onda y no me acuerdo. Bien, lo dejamos abierto al público.
[Inserte 5° remodelación memorable aquí]

Y claro, falta el mío. ¿podré convertirme en adulto en un futuro próximo? No lo sé mi querido lector, no lo sé.

lunes, 16 de enero de 2012

Le compré galletitas a una monja

La galletas estaban muy buenas. Por otro lado, al tercer día de regreso al lexapro todavía no sentimos ningún cambio. Dejé el antipsicótico pero decidí probar con el antidepresivo, a ver qué tal. A lo mejor es lo único que necesitamos para funcionar. La ansiedad sigue ahí, medio adormilada pero acosando. Andar en metro se ha vuelto muy complicado, antes me hacía sentir muy bien pero ahora las jornadas en el archivo me ponen de nervios. Recorrer el anden, subirse al camión y caminar el pequeño trayecto hasta el archivo significa pasar de sobresalto a sobresalto. Parece que lo único que escucho es asalto, tras asalto, muertos y violaciones en todos lados. ¡En todos lados, parece que es es una especie de ley de la nadie escapa! Caminando por la calle me sorprende la cantidad de escupitajos que hay a cada paso. Yo sé que son las obsesiones, que si la sensación de miedo y angustia por ser atacada a la mitad de la nada se fuera llegaría otra, así son y sé que son temporales, por eso las intento controlar pero ya ven que es difícil. Lo que me entristecía hace un par de días es que sólo hubiera dos opciones: obesidad o ansiedad. Chale...
Por eso pensé que debía mantenerme ocupada. Terapia ocupacional que le dicen y después de que un señor me detuvo hoy para preguntarme si era hija del señor archivista (?) pensé "creo que no parezco una investigadora seria" y me fui a buscar un par de cosas para empezar el make over. Les conté que saqué todas las playeras de muñequitos de mi closet? Sí, las guardé, por si algún día tengo sobrinos podrían gustarles. 
Nada más compré una blusa que por cierto me queda grande, pero si me veo obligada a recurrir a los antipsicóticos supongo que necesitaré ropa grande. Chale...
Ah, también conseguí zapatos de adulto, bueno, creo que parecen de adulto, no lo sé. Dando vueltas por las tiendas me preguntaba ¿qué usan los adultos? Ahora intentaré desprenderme de mis tenis al menos por un día.
Adiós mis queridos tenis, parece que están atrofiando mi madurez, según la señora psiquiatra, por eso me veo obligada a desplazarlos un poco. Pero eso sí, nunca duden de mi amor. Los quiero y son lo mejor que me ha pasado en la vida.
Adiós.

Nota: ¿Alguien sabe por qué diablos se me quedó en la cabeza la imágen de los campos de muerte/violación en la guerra de Bosnia? ¿atrocidades de guerra, de verdad? Qué diablos está mal conmigo... ah sí, estoy oficialmente loca, lo había olvidado. Damn.

Terapia- Abrazar a Rito y ver cosas brillantes. Abriré mi caja de aretes y después todo estará bien. No, ya sé, iré a ver a mi hermana para que abrace, eso funcionará. Después veré los aretes y escucharé música bonita. Una canción tal vez. Debería empezar a probar mis zapatos de adulto. Zapatos, eso hace feliz a todo el mundo. ¿No?

domingo, 15 de enero de 2012

Dancing

Tengo que pelear con estas obsesiones. La otra posibilidad es la obesidad y esa no es una opción. Bien, vamos extableciendo algunas cosas, nada más para controlarnos:
1.- Todo está bien, no hay ninguna amenaza inminente acechándome.
2.- No hay nada que me impida ser feliz.
3.-No tengo nada que temer.
4.-Mis acciones no son tan malas como las veo.
5.- No voy a ser víctima de un crímen violento.

Estamos empujando las obsesiones, se van a ir. Si respiro y me distraigo se van a ir. ¿Saben qué descubrí? Hablar con alguien las suprime. Por suerte encontré a Mrs. Palmer y me despejó mucho ponerme a hablar con ella. Ayer pensaba que la extraño. Creo que tengo ganas de ver gente.

sábado, 14 de enero de 2012

Resoluciones de año nuevo

Después de otra noche de mal sueño decidí que no puedo ni voy a tomarme ese medicamento. No puedo. No tiene sentido que arruine una parte de mi vida que está bien para solucionar una imaginaria. Las obsesiones vienen y van, cada vez que me entre una tengo que pensar  que va a desaparecer, he tenido muy buenos tiempos donde no me atacan de repente y no voy a fastidiarme con 20 kilos de más nada más para quitarme la ansiedad. No tiene ningún sentido, estando gorda volvería a deprimirme de todas formas. Tengo que recordar la primera vez que me dieron zyprexa, tenía 18 años y extrañamente fue la alumna de la señora que me atiende ahora. Mi psiquiatra me da miedo, no puede ser. Se supone que la terapia me ayude no me que me de más ansiedad. No, tenemos que salir de esta solitos. Tenemos libros, tenemos introducción y conclusiones que acabar. No voy a tomarme esa madre que según leía en internet es basicamente una lobotomía química.
Mi querido lector; cuando la desesperación me ataque le advierto que vendré a refugiarme aquí. Todo va a estar bien. Por el momento vamos a limpiar el organismo. Se supone que esa madre se elimina después de 21 horas después de ingerirla.Vamos a darle 24 para estar más seguros. Me la tomé ayer como a las once. Eso significa que en dos horas estaremos limpios. Si la ansiedad aparece tomaremos cualquier otra cosa, pero no zyprexa. Tengo tafil, la otra madre que también es alprazolam y en todo caso voy a comprar el antidepresivo, pero el zyprexa me va a matar. Ya me pasó. Cuando tenía 18 años y me pasaba los días como en pausa, engordando hasta el punto en el que sólo usaba pants de los pumas. Ni siquiera recuerdo bien esa época, sólo se fue. No fue mucho tiempo pero me desgració de una forma brutal.
Ahora, desperdicié 680 pesos en las pastillas pero ya ni modo. Vamos a pensar en ella como en un recurso de emergencia. Si regresa alguna obsesión como la que nos hizo cerrar el blog por cierto tiempo me tomaré un cuartito, pero nada más y en una sola ocasión aislada, no lo agarraré de diario para que me fastidien el organismo que por primera vez está sano. ¡Es que te jode el metabolismo! Hace que procese las grasas para conseguir energía en lugar de los carbohidratos que se quedan almacenados o algo así. Yo me quedé en el cambio del metabolismo que no quiero.
¿Qué haré con la doctora? Ni modo, hacer cita en dos semanas, ir a verla y más me vale que me vea bien, ya saben, peinadita, bañada y descansada para que no se le ocurra mandarme esa madre de nuevo. Total, no tiene que saber que no me la tomé y si le digo que estoy bien y las obsesiones se fueron no tendría razón para tomarla.
Eso es, vamos a controlar esto solos: "Estoy bien", no hay ninguna obsesión. Lo único que tengo que hacer es mantenerme ocupada.
Vamos un día a la vez.

viernes, 13 de enero de 2012

Chapoteadero

Ya estuvo. Aguanté diez minutos, casi me ahogo varias veces, no lograba jalar nada de aire y la mayor parte del tiempo le dije a las señoras con las que compartía carril que mejor me adelantaran, pero lo logré.No me quiero ni imaginar lo malo que me salía, las brazadas de ahogado iban pa' todos lados pero tengo  que recordar que es necesario. El medicamento es bueno, pero que engorda y debo hacer todo lo que esté en mis manos para no volver a ser cachetona. Tengo que pensar en los vestidos que ya no cerrarán si no hago estas cosas. Me duelen las piernas, por cierto.
Ahora ¿qué haré? Conclusiones, terminar las conclusiones.
Tengo tapados los oídos, no fue muy agradable y el señor instructor que te vigila era un pelmazo de lo más desagradable pero al menos no me molestó.
Ahora falta que lo vuelva a hacer.


Las cosas que hago cuando son casi gratis me asombran, igual que las cosas que hago por dinero. Hice una tesis, por el amor de Dios. No, fue por el cash.


Tengo que contarles algo. Ayer, la psiquiatra me madreó muy feo. Dice que mis preocupaciones son ridículas y mi comportamiento del siglo XIX es ridículo, sin mencionar que considera que "me hago la niñita" para sentirme más segura, dijo que se ve hasta en la forma en que me visto (convers, blusa con estampado de buhos y suéter verde). Sobra decir que salí sintiéndome mierda. Claro, también me recetó más medicamentos. No sé que me dolió más, la reprobación (aunque en el momento fingí que estaba de acuerdo y a mí también me parecía absurdo) o la idea de que soy una enferma más y que necesitaré un medicamento toda mi vida para funcionar. Me sentí mal conmigo misma, como si estuviera defectuosa o mal hecha, como si fuera débil y chafa y cobarde. Debería poder controlar las obsesiones y no necesitar de una pastillita para que se vayan.Vean nada más lo que me están dando:

"La Olanzapina es un antipsicótico atípico, aprobado por la FDA para el tratamiento de la esquizofrenia el 30 del 9 de 1996;1 episodios depresivos asociados con el trastorno bipolar como parte de la formulación de Symbyax el 24 del 12 de 2003;2 episodios agudos de manía y tratamiento de mantenimiento del trastorno bipolar el 14 del 1 de 2004.3 Las formulaciones de la olanzapina son fabricadas y distribuidas por la compañía farmacéutica Eli Lilly, cuya patente expira en 2011."

No soy bipolar, ni esquizofrénica, nada más soy obsesiva. El 90% de los pacientes subió de peso, hasta un 7%. Chale... parece que no puedo hacer nada para evitarlo. ¿Tendré que subirme a una caminadora o algo así? La opción es el insomnio y las obsesiones. Claro, la solución es el medicamento y por supuesto salir a conseguir amigos y un trabajo. Me encanta que lo dice como si fuera una cosa atractiva. ¿Para qué necesito amigos nuevos? Supongo que en tres sesiones todavía no puede entender lo difícil que me resulta la idea. ¿Qué hacer conmigo misma? Ando como perdida, en uno de esos momentos en los que no sabes dónde estás ni por dónde deberías seguir caminando porque realmente no tienen ningún lugar a dónde ir, entonces te sigues derecho con la fea sensación de que debiste tomar alguna intersección que se te pasó y era muy importante.

Y la confusión sigue ahí.

No, ni madres, no voy a engordar entre 15 y 40 kilos. Ni madres.

miércoles, 11 de enero de 2012

El asunto del agradecimiento

Mi madre y hermana creen que los agradecimientos están mal. Chale... me siento como una de esas novias que se prueban el vestido de su sueños y tienen un montón de viejas alrededor diciéndoles que está feo. Es que no sé qué poner y tuve que recortar los agradecimientos de Fanny y Jane para que mi hermana no se sintiera. Si se ofendió porque el de Rito fuera el más largo, no quiero ni pensar lo que se enojaría si hubiera visto la versión original. Nota: Los nombres han sido cambiados por razones de seguridad:

"Agradecimientos
 Hace algún tiempo, el atravesar por todo el proceso que comienza en la entrega del proyecto de tesis y concluye el día del examen profesional parecía inconcebible pero el apoyo que recibí de diferentes lugares y personas que tuve la suerte de ir encontrando a lo largo del recorrido lo hicieron posible. Quisiera agradecer a todas aquellas personas que me ayudaron y apoyaron desde que la siguiente tesis era una mera idea difusa y mal formada hasta la redacción del último párrafo.
En primer lugar quisiera agradecer a mis padres, Jefe y Jefa, porque su cariño, soporte y confianza han sido siempre el motor de cada proyecto y cada pequeña locura. A mi hermana, siempre dispuesta a rescatarme y protegerme de las vicisitudes de la vida real, abrigándome siempre bien en caso de frío. A mi asesora, Mrs. Boss, por animarme a seguir adelante y marcarme los pasos con seguridad y gentileza.   A los integrantes del archivo ***, la Sra. coordinadora, secretaria consentida de todos, señor archivista, hija de secretaria consentida y señor Madero, por enseñarme paso a paso, todos los días, desde muy temprano en la mañana, cómo funciona un archivo y lo feliz que puede ser el llevar a cabo una jornada entre los legajos. A todo el personal del archivo de los vigilantes aterradores  y también del archivo elegante.
A mis amigas; Fanny, por acompañarme con una dosis de té, música y sabiduría en cada largo trayecto en el tráfico y por compartir siempre un café en la fuente de la biblioteca antes y después de cada clase, y a Jane, por recordarme que todo siempre es más fácil y colorido de lo que parece.
Por último, a Rito, el perrito callejerito, un pequeño milagro peludo que me dio su cariño incondicional desde el día en que nos encontramos, me despidió cada mañana antes de ir a la Universidad, me consoló después de los días de clase que fueron más difíciles, se revolcó y jugó sobre el borrador de cada capítulo y celebró la redacción de cada una de estas páginas conmigo".

Ya de por sí está cursísimo. Mi madre quiere que quite a Rito y mi hermana que lo recorte un poco o que ponga a más gente. No le gustó el suyo, ¿qué quería, que le pusiera "gracias por ser el viento bajo mis alas"? ¿"gracias por perseguir este sueño conmigo?
A ver, vamos a seguir intentándolo:
"En primer lugar quisiera agradecer a mis padres porque su cariño, soporte y confianza han sido siempre el motor de cada proyecto y cada pequeña locura, y a mi hermana,  siempre dispuesta a rescatarme y protegerme de las vicisitudes de la vida real. Gracias a los tres por cuidar siempre que esté bien abrigada y armada antes de salir a pelearme con el frío y el mundo".
No me gusta aquello de "pelearme", ni "el mundo", pero qué otra hay... ¿sobrevivir el horror de la vida cotidiana? ¿la calle? ¿la gente? ¿la maldad del ser humano? ¿los peligros de la ciudad? 
El mundo es lo único que se me ocurre. ¿Ya estuvo de cursi? ¿se notará la referencia a lo que dice mi papá al despedirse todas las mañanas? Claro, no puedo poner "vamos a darnos de chingadazos con la vida"? Eso sí que sería poco académico. 
Tal vez debería poner una mamada impersonal como las que he visto en casi todas las tesis, ya ni sé. Estoy en uno de esos momentos tan confusos y revueltos que ya soy incapaz de tomar decisiones sobre nada o evaluar absolutamente nada de forma coherente. ¿Qué haré mañana, iré al archivo o iré a nadar? ¿qué me da menos miedo? Tal vez la pregunta sería ¿qué me da más miedo como para querer sacarlo del camino de una vez?
Ya ni si siquiera sé eso.

"Caminar". A lo mejor funciona, veamos: "Gracias a los tres por cuidar que esté bien abrigada y armada antes de salir a caminar en el frío y en el mundo". ¿O se escuchará mejor "en el mundo y en el frío"? 
Confusión, pura confusión.

Tour

1.- Creo que a nadie le gustaron mis agradecimientos. Mi mamá dijo que no era profesional agradecerle a Rito y mi hermana exigió que se reescribieran los suyos. Chale...

2.- La parte buena es que no planeo quitar el agradecimiento de Rito. No lo quito y al que no le guste que se bote de risa. ¿A mi, qué?

3.-¿Qué chingados voy a hacer en un sport city? Mi tía tenía una membresía gratis y como mi papá dijo que quería ir a nadar, de repente me involucré en el paquete básico de dos personas, que extrañamente era más barato que el de una sola. Digo, sí me gusta nadar, es de esas cosas que me hacen extrañamente feliz, pero la idea de meterme a un lugar con gente (¡con gente!) me exacerba todos esos síntomas de la fobia social y la ansiedad que me acecha en el fondo de las tripas. Gente, estar en el mismo espacio que otras personas, es horrendo. En especial si consideramos que no manejo las multitudes bien y que hace un par de días me dio un ataque de pánico muy feo en el metro. Es que de pronto vi a la gente, alrededor, en todos lados y me asusté hasta que me faltó la respiración. No podía respirar. Llegué a mi casa y me tiré en el piso boca abajo hasta que se calmó y recuperé el aliento. Nadie aprecia lo bonito que es respirar, de verdad es maravilloso.

4.-Tengo el traje de baño más grandel mundo.

5.- Yo no enseño.

martes, 10 de enero de 2012

Ciencia en ningún lado

En Persuasión, uno de los hijos de Mary se le sube en la espalda a la pobre Anne Elliot que no puede sacarse al escuincle de encima. Por supuesto, como en toda maravillosa ficción, el capitán Wentworth se apiada de ella y se lo quita de encima. En la realidad de siempre, nadie me quitó al hijo del señor Madero de encima. Durante una hora su madre observó impávida como el chamaco se me trepaba en las piernas y se ponía a teclear sobre mi transcripción de programas de estudio antiguos. Vaya, ni siquiera le limpió los mocos. De acuerdo con mi experiencia como infante pegoste en la oficina de mi papá, la política de estas situaciones es jugar con el niño entre diez y quince minutos tras los cual aparece el padre responsable y se lo lleva. Hasta cuando lo bajé y le dije "ya me tengo que poner a copiar", se negó. Supongo que es mi culpa por dejar que jugara con mi celular y oyera mis audífonos, pero cuando se puso violento y fregón me sorprendió que su madre se hiciera la desentendida. Tuve que reprimirlo físicamente. Tenía una hora antes de que cerraran y un programa de estudios más que copiar y el escuincle, al que al principio consecuenté dejando que escribiera su nombre en mi computadora, se convirtió en un monstruo al que después de 40 minutos de estar intentando alejar de mis piernas y mi computadora tuve que cargar fuera del archivo con un chingo de trabajo porque se resistió con uñas y dientes. Digo "uñas" porque se agarró del escritorio y se negaba a dejarse arrastrar. Casi tira todos los papeles y casi me da un paro cardiaco. Me pataleó y peleó y tuve que cargarlo literalmente hablando. ¡Literalmente!
Una vez más, la protagonista de este cuento malo de humor negro sale del problema solita... una hora demasiado tarde para terminar su trabajo.
¿Que no ven que necesito terminar ese puto programa, copiar dos informes de alguna excursión y entregarlo pronto para finiquitar aquel asunto de la beca que ya se acabo y poder irme en paz?
Y como si no tuviera suficiente el conservador del museo que sospecho intenta tirarme la onda de alguna forma macabra me vio de lejos, no supe qué hacer, salude con la mano... ¡y se lo tomó como invitación para platicar! Yo estaba siendo cortés porque ya me había visto no era para que atravesara el patio y fuera a buscarme. Seguramente es una gran persona pero... no, no es una gran persona. Es un tipo como 20 años más grande que yo, con canas, sin dientes, arrugas y vitiligo que va a rondar a la única veinteañera de los alrededores porque me ve chiquita y pendeja. ¡NO SOY UN CANAPE! Ah... y podré ser chiquita pero no pendeja.
Y la verdadera respuesta al por qué no nos vemos si todavía ando por ahí no es porque él se encierre en sea lo que sea que haga y yo me encierre en el archivo, es porque lo evito y planeo seguir haciéndolo.
Estimado señor: Vaya tras la nueva damita de servicio social, se arregla mejor que yo y si se está encamando al monstruo ese que tiene por novio no ha de tener gran autoestima. ¡Ve por ella, galán!

Y el señor Madero, el oftalmólogo perverso y la damita del servicio social platican convencidísimos de congresos y publicaciones, muy entusiastas. Ella dice que le ha dado muchíiiiiiiisima flojera meter algo a un congreso porque su internet anda mal.

[El público estalla en risas de incredulidad y luego hace muesca de nauseas]

En el lado amable, Mrs. Boss me trajo un regalito de Orlando. ¿Ven por qué no le puedo dejar botadas las cosas? Por cierto, nuestra secretaria consentida me regaló una blusa y me mató un poco de emoción. "Oh, alguien pensó en mí". Ah no, ahora termino bien, aunque tenga que soportar la atmósfera de maldad e intriga que se respira en ese lugar desde hace unos meses.
 Y hubiera acabado si ayer no se me hubiera muerto el cable de la computadora con todo y pila o si hoy no hubiera sido atacada por el niño más seguro de sí mismo que he conocido en toda mi vida.
Todo el camino de regreso en metro tuve unas inexplicables ganas de llorar, todo se veía tan... hopeless. Ya saben, hay días en los que todo se ven más triste que otros, entonces entra el fatalismo y el miedo.
Y tengo esta desagradable sensación de que el chamaco me embarró sus mocos.
¿Era muy difícil limpiarlo? Él le dijo "mamá, tengo mocasines" y la madre no hizo nada. ¿Nada! Nunca volveré a sentir simpatía por la esposa del señor Madero nada más porque el señor es muy llevadito quién sabe con cuántas investigadoras feas.
Que se acabe y muera el mundo, no me importa. ¡SUFRAN, SUFRAN TODOS! Y ya no doy ni cinco pesos de limosna... bueno, nada más a los ancianos, pero que los ciegos del metro y los niños pedinches se vayan al carajo.

domingo, 8 de enero de 2012

La caja fuerte


Tengo una caja fuerte para mis medicinas. Lo malo es que a últimas fechas, las medicinas no nos están haciendo tanto efecto como antes. Supongo que tiene que ver con que me la cambiaron y la nueva se me hace que está muy light. Bueno, tendremos que ir a nuestro lugar seguro, ese que existe en nuestras cabezas perturbadas.

El lugar.













 La compañía.



 Y claro, mis hijos necesitarán un padre. Ni modo que no les de un buen padre y no me imagino uno mejor que Richard, el noble y generoso abogado de Raising the bar.




Pero tendríamos más hijos, por supuesto. Tendríamos dos más, si son niños se llamarían Lázaro y Benito y si fueran niñas serían Guillermina y Luciérnaga, Mina y Lucy pa' los cuates.


Con tanto trabajo que me daría la palapa junto al mar ideal necesitaría un poquito de gratificación instantánea para celebrar el inicio y/o el final del día. No mucha, mínimo uno, máximo tres.

Esa es la imagen, fantasía, sueño imposible o lugar seguro en lo profundo de nuestra imaginación al que debemos acudir cada vez que la vida se sienta demasiado abrumadora y demasiado solitaria para poder sacarla adelante con un mínimo de gracia.
Supongo que es un sueño muy chafa (en especial porque Richard, los niños y yo viviríamos de las frutas y verduras que yo cosecho mientras él sale a trabajar rescatando a los pobres y desamparados) digo, no tiene dinero, elegancia, fama o éxito de ese que le gusta a la gente, pero a veces ayuda con el insomnio y las obsesiones.
Entonces le ponemos una canción:



Ya saben, desde el cambio de medicamento aparecieron una o dos en alguna ocasión aislada y aunque se fueron pronto siento que me están acechando.  

Sólo quiero dejar algo en el registro: Lo intenté, intenté negar que hubiera nada malo en mí, dije "estoy bien, no estoy enferma, voy a salir yo solita" pero ahora veo que las cosas que pasaban por mi mente en los episodios obsesivos no son normales y no me queda más remedio que aceptarlo y regresar a toda esa rutina de la terapia, el medicamento diario y la fea sensación de estar dañado. ¿Quién termina en el loquero? La gente dañada. No, la gente dañada que no tiene amigos que la escuchen, se sienten con ella a mandar curriculum tras curriculum y digan "todo va a estar bien". La gente dañada que tiene que ir a pagarle a una desconocida que en el fondo es un poco aterradora. Hay de casos a casos. Creo que yo ya venía descompuesta, tengo malos antecedentes familiares y ni modo. Desde chiquita tenía problemas con la percepción de la realidad y esta extraña sensación de que no me daba a entender y la gente no me quería, supongo que no es tan malo pensar en toda esta época como en una especie de ajuste. 

En algún momento se acabará la terapia, el salir chillando de consultorios por algún episodio donde me hubiera gustado un abrazo y no pasó o alguna otra babosada como ser la niña sin amigos a la que meten en los equipos por eliminación o esta fea sensación de zozobra que me ataca de sólo pensar que debo regresar al archivo a terminar lo que dejé pendiente antes de navidad. Algún día se acabará todo el asunto de la terapia y podré volveré a fingir que soy normal. Entonces, tal vez me lo crea y suceda. 
Los sueños que se hacen realidad, usted sabe.

sábado, 7 de enero de 2012

Sobre la discriminación

Estoy acostumbrada a que me discriminen. Desde siempre, la familia de mi mamá, en la escuela, en las tiendas. La gente siempre encuentra una razón para hacer menos a los demás. En la escuela, si no te peinas y usas ropa de hombre eres de las feas y nadie quiere ni formarse detrás de ti, si al contrario, pasas mucho tiempo maquillándote y usas zapatos con moñitos, seguro eres una pendeja y no saber ni leer. En la vida, si no bebes ni fumas eres una ñoña, y luego, cuando fumas, eres una viciosa malvada y no falta la escuincla que hace ademán de no poder respirar por culpa del humo aunque esté parada a cinco metros de distancia. Y así nos vamos. La gente siempre se va a meter en lo que no le importa. Ah... y para comprar también. En algunos lugares me ven y me suben el precio, mientras que en otros suelen ignorarme de una forma tal que a veces me cuesta trabajo que reconozcan mi presencia. Ninguna de las dos me sorprende ya.
A mi hermana no le pasa, por eso hoy se sintió especialmente ofendida, sin mencionar que la pinche vieja que casi nos fastidió el día le dio en su punto débil: el peso.
Si algo le ha causado problemas a mi hermana es el peso. Desde la adolescencia osciló entre ser ligeramente cachetona y los bordes de la obesidad, pasando por todos los niveles intermedios. Mis padres lo intentaron todo:  doctores, gimnasios, entrenadores, dietistas, inyecciones y demás remedios mágicos. Al final yo creo que ella controla su peso como manifestación de su situación interna, como todos. Por otro lado, es como diría la gente "de huesos anchos", creo que porque tiene la espalda más ancha o algo así, ya sabes, una cosa de la constitución pero ahorita según yo se ve bien. No es una flaca, pero es una saludable talla diez, según mis cálculos, porque nunca sabremos la verdad. El peso de mi hermana y la edad de mi mamá son buenos ejemplos de lo que significa un "tabu" en mi casa. No se menciona, a menos que sea de forma velada y en boca del involucrado.
Por eso, hoy que buscábamos vestidos especiales por aquello de que su señor (peor-es-nada, tormento, sujeto involucrado en especie de relación interpersonal, movida, clinch, novio, etc.) va a venir a verla, la vendedora cagante que decidió no dejarla probarse nada en la tienda porque "todo viene muy chiquito" la sacó de quicio. ¡No la dejaba! Fue increíble ver cómo le decía "no" a cada cosa que mi hermana señalaba y la regresaba a su lugar. Le dio un vestido spandex espantoso y le dijo que era lo que le recomendaba, yo le dije que nos fuéramos pero se lo probó, le dijo que no le quedaba bien y nos despedimos con toda ecuanimidad. Al final, lo que más me sorprendió fue el que mi hermana nada le dijera "gracias" y se fuera sin la violencia usual. Supongo que fue porque le dio donde le duele. La he visto mentarle la madre a quien se le meta en la fila, a las vendedoras que me tratan mal por fachosa, a los meseros que no te atienden bien, a los cajeros y a todo tipo de  empleados de mostrador que no quieren cooperar, pero a esta la dejó viva y lo que siguió fue un coraje interno. 
¡Tan bien que la habíamos pasado!
Me levanté a las siete y media de la mañana en una vorágine de ansiedad-entusiasmo muy extraña, como si hubiera tomado 200 tazas de café y me hubiera metido cinco kilos de azúcar. Me levanté, me vestí, pinté un poco esa imagen ideal donde Richard Wolsley y yo huimos hacia el atardecer en compañía de Rito y Dolores, inventé dos temas nuevos para investigar en un escenario alterno de optimismo en el que puedo dedicarme a escribir de epidemias y hacer una carrera de ello, desayuné, preparé el té de apio y perejil que mi hermana toma todas las mañanas y corrí a su cuarto a consultar la locura de ideas en mi cabeza. Me dijo que necesitaba un vestido y quedamos en que buscaríamos su vestido y luego iríamos a cazar antigüedades. Fuimos a la construcción, metí la pata preguntándole al arquitecto cuántos riñones tendremos que vender para terminar la casa cuando él tiene (o tuvo) un tipo de cáncer relacionado (se me olvidó, perdón) y terminamos consumiendo enormes cantidades de comida árabe. En la tarjetitas de comentarios critiqué un poco al valet parking pero al final escribí: "El café turco tiene que ser lo mejor que le ha pasado al mundo".
Sonreíamos, éramos felices, estaba contenta y emocionada... hasta que la abuela perversa de la bruja del mago de Oz amenazó con destruir el día. Aparte de todo era una viejita de esas que se sienten señoras hip and cool pero tienen cara de bruja y el cabello blanco camuflajeado entre el tinte rubio.
Abandonamos el lugar y fuimos a las tiendas de rigor donde esperaba encontrar algo que arreglara el malestar, pero la cara de incomodidad, enojo y tristeza de mi hermana no se componía. Primero me conmovió (hice todo lo posible buscando el vestido ideal que no encontré) y después me enojó. ¡¿Acaso ELLA se iba a sentir mal por lo que opinara una pinche vieja ojete que seguramente mandaron a trabajar porque no la aguantaban en su casa?! La opinión retardada de la gente absurda no constituye la realidad.
No, no, ella le dice a las personas quienes son, no al revés. 
Al final, cuando ya me había resignado a que la bruja había arruinado el día mi hermana recobró el ánimo y el paseo siguió. 
Mañana se pintará los pies con henna y espero que el buen ánimo seguirá.
Si en unos días descubro que sigue sintiéndose mal, regresaré a esa tienda a buscar a esa bruja desgraciada y la voy a matar. ¿Me oyen? ¡La voy a matar!

Nota: La amenaza de muerte es una mera herramienta de higiene mental. Este blog no apoya el uso de la violencia y su autora no  pretende cometer ningún acto ilícito. Gracias.

viernes, 6 de enero de 2012

La confusión










Le pregunté a Rito si estaba dispuesto a hacer trucos como cualquier perrito normal. Me dijo que no, que se niega a interpretar cualquier papel que atente contra su dignidad canina. Fue rotundo.

martes, 3 de enero de 2012

Todas las constelaciones

"En invierno el día se angosta a menudo, y la noche, por lo general, se agranda demasiado; ocurre que la noche empiece al mediodía, y también ocurre que la mañana enferme de olvido. Y cada una de estas circunstancias por separado, y sobre todo reunidas de esta manera, indican que es hora para el juego de sombras."

Goran Petrović, Atlas descrito por el cielo

lunes, 2 de enero de 2012

Detalles felices de las navidades

Sobre los muchos momentos incómodos de la navidad: ¿Les conté que mi tío es gran fan de los toros? Lo es. No se imaginan lo incómodo y molesto que fue el tener que defender la causa cuando salió el tema a la conversación. ¿Saben qué hizo en algún momento? Comparó las corridas de toros con castrar a un animal. De acuerdo con su razonamiento yo soy tan mala por castrar a Rito como los toreros. Entre otros comentarios, sobre la asistencia a los toros, salió con "es decisión de cada quien" y por supuesto me hicieron burla todo el fin de semana por no comer carne. De veras que yo no empecé. Por lo general soy muy respetuosa, por ejemplo, no le dije nada a la Sra. Weston sobre el hecho de que su novio haya comprado un perro de raza de +Kota en algo así como 14 000 pesos con el fin de cruzarlo y hacer negocio con los perritos. ¡No dije nada! Pero si empiezan no voy a negar que los toros no me gustan porque involucra la tortura y muerte de un animal. ¿Qué les digo, "ay, sí que padres son"? Ellos empiezan. "En ese lato hay carne", nada más para ver mi cara de terror aunque lo que tenga enfrente es obviamente pasta sin nada más que simple queso encima. Y luego, al salir de la cocina, empiezan con aquello de que cocinaron animales y pobres caritas y cosas por el estilo. Chale...
Ni siquiera tengo la esperanza de hacerlos entender pero al menos me gustaría que no me estuvieran chingando con el asunto.
La peor parte es que mi madre cree que la pasamos maravillosamente bien. Claro, yo tuve que aguantar el que mi abuela me estuviera chingue y jode con que estoy jorobada, la eterna cara de asco y el berrinche de mi prima porque no le llevamos buen reglo, el desprecio condescendiente de mi tía, la organizadora y el entusiasmo taurino de mi tío, pero ella se la pasó muy bien. Por suerte me quedan dos primos simpáticos que me salvaron de la desgracia varias veces. Claro, lo más probable es que sean medio taurinos, como su papá, pero al menos se lo guardaron y no me dijeron nada porque empiezo a sospechar que me quieren. Digo, el mayor creo que si debe tenerme afecto porque le echó muchas ganas para hacerme menos miserable la velada. Yo si le tengo cariño a los dos, en especial al mayor, creo que fue porque en su más tierna infancia me daba mucha ternura ver cómo le hacían exactamente lo mismo que a todos los que nacimos antes, ya sabe usted, la crítica, los regaños injustificados, la represión, la frialdad y la continua desaprobación, e intentaba hacer lo posible para que no se sintiera solo en una familia tan horrible. No sabe usted el suspiro de felicidad cuando después de un par de horas de escuchar el cascanueces (sí, mi tía puso música clásica en un ambiente de silencio incómodo), el berrinche de mi prima porque mi tía tuvo la audacia de salir a platicar con mi madre en lugar de peinarla y las críticas hacia mi pobre joroba escuché el timbre y supe que había llegado la caballería. Lo extraño es: ¿por qué sera que la única relación afectiva que pude establecer entre mis parientes fue con dos chamacos de 16 y 18 años respectivamente? Creo que sigo atrapada en la adolescencia.No sé, parece que la adolescencia y el mundo es un lugar extraño. Mi prima la nazi le contó a mi hermana que mi primo, el que sí es un ser humano, es un sujeto de lo peor, poco menos que una especie de sátiro degenerado, y el pobre se pasó un buen rato explicándole a mi hermana la verdad de sus líos amorosos para que no fuera a pensar mal. Yo no sé qué tanta verdad haya en los alegatos pero nótese que a mí no me contaron porque parece que la idea generalizada es que soy una mocha intolerante. Querido lector: No sé si sea mi culpa esa falsa concepción que se tiene sobre mi persona. Le juro que no soy mocha, no me doy baños de pureza y de veras no juzgo a la gente al azar. En general sólo uso el juicio como un arma en contra de la gente que me asusta porque soy insegura y necesito argumentos para defenderme de los demás. De verdad, todo el asunto del juicio es más broma y costumbre que otra cosa, no sé ni cómo me convertí en esta persona que todo mundo cree que es tan rígida. No lo soy, de verdad. Sólo soy egoísta, inmadura y tengo un montón de rasgos dignos de un sociopata o un adolescente, pero nada más.

You are not a teenager, so don't act like one.
¿Qué es eso, una canción? Siento una canción que se aproxima.

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Yo no sé, siempre regreso de ver a la familia de mi mamá sintiéndome en falta. ¿Escuchó mi tía cuando mi mamá ya con un par de copas encima me ofreció un cigarro? ¿Estoy muy gorda o muy flaca? ¿Comí suficiente, bebí decorosamente, dije algo mal, en qué me equivoqué? ¿Me veía muy mal, molesté a alguien? No sé, siempre regreso sintiéndome mal.
Cuando empiece la angustia es momento del medicamento.

Fin de año

Vamos a resumir: Tuve una navidad asquerosa y el año nuevo en compañía de la familia de mi madre en Querétaro no fue mejor. Digo, no hubo llanto ni gritos, pero pasé mucho tiempo de calidad con Paula la nazi, lo que me hace pensar que es todavía más triste todo lo que pasó la semana pasada, antes de que terminara el año. Veo a Paula la nazi, haciendo berrinche y pasando un enorme coraje porque hizo trampa en el intercambio para que a mi hermana le tocara darle un regalo y poder aprovecharse de su generosidad (claro que nosotras boicoteamos sus esperanzas porque mi hermana si es muy dadivosa... pero no con todo el mundo, nomás con quien se lo merece) y vuelvo a preguntarme cómo chingados se supone que funciona esta vida tan mierda. La única que mandó un mensaje de feliz año fue nuestra querida Miss Kitty y tenía mucha razón en sus observaciones; especialmente en esa que dice "despidamos un año de mierda y vamos a recibir otro año de mierda". Por favor, no se dejen llevar por el desaliento, todo tiene una explicación:

[Post no publicado en su momento, disculpen el retraso]
Este año acabó, casi, y  hubo dos muertes inesperadas. No sé, en realidad, si eran esperadas o no. En las enfermedades siempre se sabe que en algún punto va a pasar, pero un muchacho de 17 años y una mujer de 65 con familia y amigos por quienes vivir se me hace injuto y triste, espantosamente triste. Nunca había visto a Jane tan triste, la conozco desde hace más de diez años y sólo la había visto llorar unas tres veces. No lloró, pero se le notaba que había estado llorando. Fue su sobrino, tenía distrofia y se fue el lunes en la noche. No me esperaba una noticia tan triste. Es que fue tan triste, tan triste. Por Jane, su hermana, su mamá y sus otros sobrinitos. De acuerdo con la señora psiquiatra se llama "tristeza externa", la tristeza que viene de otro lugar, no de adentro, como dijo cuando le conté que los ataques de llanto habían desaparecido con excepción de la noticia de Alan. Se llamaba Alan. Me imaginé que Jane debía tener el corazón roto y le mandé mensajes, ya sabe usted, torpes, como es una, para que supiera (en caso de que sirviera de algo) que la quiero mucho y también para saber si necesitaba algo, le pregunté si quería que llevara flores o las mandara o si necesitaba algo (parece que no tengo más palabras), entonces dijo "si quieres ven". No sabía cómo funciona el proceso cristiano, pero al final confié en mi hermana y sus instrucciones y conseguimos flores. Cuando la vi me asombró (si todavía es posible) lo fuerte que puede ser Jane, que sobre la hinchazón de los ojos y la tristeza se puso una playera amarilla y rubor.  El dolor estaba mezclado con la certeza de que él no tuvo que luchar por salvarse y llegó directamente a manos de Dios. Para él ya no hay dolor.
Y sin embargo queda la pregunta: ¿por qué él? ¿por qué un niño de 17 años que a pesar de estar enfermo siempre tuvo mejor humor y carácter para mejorar la vida de su familia? ¿por qué no le dan enfermedades destructivas a la gente lacra que no merece vivir? A ver ¿por qué no se muere el tipo que nos asustó en el bosque a Jane y a mí, o los torturadores de perros de Nayarit? No, el sobrino de 17 años de Jane y la mamá de la Sra. Weston.
¿Recuerdan que les contaba que Mrs. Weston quería que fueramos por café y que yo creí que iba a presumirme algo? No, su mamá se fue hace dos meses de cancer de higado.
¿La mamá de la Sra. Weston? "No puede ser, yo la acabo de ver".  No sé si les conté que hace un tiempo me los encontré afuera de la iglesia, y ayer que llegué a casa de la Sra. Weston por el café vi a su papá muy flaco pero como según yo los acababa de ver jamás me lo imaginé. Todavía aplaudí cuando iba en el coche con la Sra. Weston y me dijo "tengo novedades", yo crei que se iba a casar o algo así. No, su mamá falleció. Todavía se ve irreal. A la Sra. Weston se le quebró la voz y se le salieron algunas lágrimas. A ella nunca la había visto llorar.
¿Cómo y cuándo pasó? En los escenarios de siempre. No en los hospitales, esos son los pequeños lugares donde acaba la historia. Pasó en realidad en la cocina donde se consumieron grandes partes de adolescencia y la casa en la que todavía cuelga el pequeño oleo, copia de la portada de un disco de Matchbox 20, que hizo Jane hace unos ocho años, o tal vez más. Todo sucedió mientras yo me entretenía en mi locura egoista de siempre. La Sra. Weston dice que en el sepelio, lo que descubrió fue que todas las salas estaban llenas y que toda la gente, estaba viviendo historias y sucesos en sí mismos, que uno ni se imagina.

La Sra. Weston tiene razón.

[Fin del post no terminado y no publicado en su momento]

Cuando terminé de escribir eso no lo pude publicar, vaya, creo que ni siquiera terminé de pensar nada, no sé por qué, falté gachamente a mi compromiso de contarles todo y no sé cómo fue que los días se siguieron pasando en automático. Jane está muy triste, todavía el viernes en un conjunto de mensajes me contó que el hermanito de Alan dijo en el entierro que antes de morir estaba emocionado porque iba a recibir muchos regalos y que Dios le dio el mejor regalo de todos, llevárselo con él.
...