lunes, 30 de abril de 2012

La risa frustrada

Iba a hablarles de la alegría inexplicable, esa que de repente ataca después de unos días especialmente nublados, una de las pocas ventajas de ser una montaña rusa emocional. Es más, iba a contagiarles la sonrisa poniendo la foto con la que pasé del llanto continuo a la risa loca porque cualquier cosa que involucre ídolos de los ochentas y afros es un boleto garantizado hacia la alegría, caray, hasta se me olvidó que en cuestión de días podría estarme enfrentando a una de mis peores fobias, pero no encuentro cómo postear fotos. ¿Como pongo imágenes? ¡No encuentro el botón! Se supone que debería tener una pequeña barrita de herramientas pero no está.
En noticias relacionadas, me encontré a la Sra. Weston en mi camino al banco. Fue muy extraño porque yo iba caminando muy decidida cuando sentí que alguien me jaló del brazo. Ya se imaginarán que me espanté horriblemente hasta que descubrí que era la Sra. Weston y su papá. Qué puto susto. Lo chistoso es que estaba tan metida en mi cabeza que me tomó unos segunditos identificarla. Claro, también podrían haber sido sus enormes lentes oscuros, pero me costó reconocerla.
Mi mente está cada día peor. ¡Por eso necesito mis chistes de internet, maldita sea! ¡Quiero esa barrita de herramientas y la quiero ya!

Un día a la vez

Mañana empieza mayo. Se supone que el congreso ese empieza el 17. Si el señor no me escribió ¿quiere decir que estoy a salvo? Me aterra que en cualquier momento reciba un correo sobre el tema, me aterra porque el señor es el adjunto de Mrs. Boss, y todo esto fue idea de ella. Quiero pensar que existen los milagros, que algo pase para que no pueda entrar, como por ejemplo que sea sólo para miembros de la sociedad o que algo me diga y pueda inventar una excusa a tiempo, podría decir que saldré de la ciudad y echarme a correr detrás de mi hermana, total... ¿tendría que pagar la inscripción para estar inscrita, no? Si nadie me dijo dónde o cómo, todavía puedo escapar. Sólo me queda rezar. Es que no quiero y aunque quisiera, no puedo. O arreglo la tesis para cumplirle los caprichos de ese montón de pretenciosos que tengo de jurados o me pongo a hacer otras cosas.
"Por favor Dios, por favor, que no me dejen entrar al congreso, por favor." De todos modos voy a rezar pero quería dejarlo bien establecido aquí primero.
Y ya, si pasa, si no encuentro cómo zafarme, me preocuparé cuando tenga que mandar y/o leer la puta ponencia. Se la doy a la Dra. Pills o a alguien más, no sé, para ver qué tan mal está y ni modo, lo sufro. La humillación pública, el mal momento, lo que sea.
Vamos a pensar en esto: En unos meses, tal vez para mi cumpleaños, todo esto se habrá acabado y ya tendré otras cosas de qué preocuparme. Vaya, a lo mejor ya hasta dejé de ver a la Dra. Pills. En una de esas me dio alguna enfermedad tropical, quién sabe.
Un día a la vez. Ahorita son las cinco, espero que al menos hoy ya la haya librado.

sábado, 28 de abril de 2012

Electricidad

En las escaleras eléctricas de un lejano centro comercial me quedé horrorizada viendo que la señora que estaba enfrente de mí no sabía la diferencia entre medias y leggings. Fuera lo que fuera eso que traía puesto decidió no hacerle caso a la regla de usar leggings unicamente con un vestido o blusa que llegue al menos hasta la mitad del muslo. Me espantó la libertad con la que decidió exhibir sus formas y lujo de carnes en telas elásticas, pero lo peor fue descubrir que se transparentaba muchísimo la tanga horrible azul eléctrico que decidió usar para evitar "panty lines", que a mi juicio, hubieran sido menos penosas. Intentaba señalarle a mi hermana el horrendo crimen que se desarrollaba frente a nuestros ojos cuando tal vez mi mirada incómoda hizo que su novio intentara cubrirle un poco el trasero con el brazo. Me sentí apenada. Por un lado me dio pena que la pareja notara que tenían una víbora de las peores detrás de ellos, y por el otro me dio tristeza/ternura el hecho de que el pobre infeliz intentara proteger a su novia de gente horrible como yo. Entonces recordé que la gente sabe vivir sus vidas de un montón de formas distintas e imperfectas precisamente porque se saben acompañados. ¿Qué otra motivación puede haber para hacer el intento?  Saber que no están solos.

viernes, 27 de abril de 2012

El insomnio

Aviso: El siguiente post es la pura desmoralización hecha verborrea. Léase bajo su propio riesgo. Pacientes psiquiátricos que padezcan cualquier trastorno de ansiedad y/o depresión resistente, les suplico que se abstengan. Esto no es un grupo de apoyo!

Ahora sí. No es que quiera deprimirlos pero me pregunto en verdad si existe un buen motivo para vivir más allá del instinto de autopreservación.  Ya saben, ese que se sabe que existe en el momento en el que se te cierra un coche y el corazón se acelera porque el cuerpo reacciona ante la posibilidad de estar en peligro. ¿Cuál peligro? No sé, hay muchos. Entre el momento en el que se despierta todavía con el sinsabor de haber tenido pesadillas con serpientes y sujetos violentos que te persiguen y van detrás de ti, hasta el momento en el que se concilia el sueño con programas de E! de fondo, no es posible rastrear muchos momentos en los que se pensara o sintiera algo más que todo ese conflicto de sensación espantosas. Comer, dormir, tenerle miedo al mañana. Vivir en la certeza de que no hay nada bueno en un futuro ni próximo ni lejano. Nada más que esta misma sensación que no se va. " Di todo lo que tenía para dar, ya no tengo nada". Y mientras, te niegan la entrada a todos lados porque estás fuera de tus ligas. Como caminar en el centro después de regalar tu última moneda de cinco pesos y quedarte sin forma de subirte al metro o pagar el camión. Ningún lugar a dónde ir y ninguna forma de llegar. "¿Te quieres morir? ¿te matarías?" preguntaba la Dra. Pills la otra vez. No señora,tranquila, suicidarse es una opción que tiene el desafortunado defecto de ser permanente. Aquí nadie se va a suicidar, por múltiples razones, no sólo prácticas, sino también sentimentales. No tengo propósitos suicidas ni a corto ni a largo plazo, aunque si hubiera un botón de "pausa" lo apretaríamos con gusto. Despiértenme en unos meses por favor. ¿No le pasa a la gente que de repente ya no pueden con nada? Ya no sólo está el problema de ¿para qué pasar por todo? sino el más importante ¿cómo diablos paso por todo?
Es como estar perdido en el coche, insisto, y llegar a un punto en el que ya no saber ni pensar, ni qué hacer ni a dónde ir. Es el momento en el que se pide ayuda. Lo malo es que parece que la única ayuda que hay para mí es el medicamento engordante estrella preferido por la Dra. Pills, que según parece tampoco es tan universalmente efectivo. ¿Y si le pido algún antidepresivo? El que sea, ya acepto cualquier cosa. A lo mejor los que probé no sirvieron porque los tomé poquito tiempo y se supone que empiezan a funcionar después de ocho o diez semanas. No sé. Tiene que haber algo que pueda hacer, tomar, leer, lo que sea para salir de sea lo que sea esto. Tal vez necesito un par de días para respirar como dice mi hermana.
No me puedo mover, no puedo leer una cosa más, no quiero saber nada de ese congreso donde cualquiera me podría agarrar en curva (como ayer pero en público), no me quiero bañar, no quiero nadar, no quiero escribir, ni cepillarme el pelo ni lavarme la cara ni respirar, menos respirar. Ya supongo que en un par de días tendré que recoger mi desmadre del piso, darle una limpiadita, doblarlo y acomodarlo en su lugar, pero ahorita no creo que se pueda.
Ni modo, así funciona, es como hacer ejercicio cuando no se tiene condición física y se fuma de manera eventual. Hay que ir medio lento y con sus respectivos descansos. Te detienes, te limpias el sudor, tomar agua y sigues caminando hasta que vuelvas a meter el pie estúpidamente en el lodo. Todos ven cómo te caes en el charco, pero en algún momento sigues caminando y se olvida.
Al final todo se olvida.
Mientras, seguiré averiguando qué diablos hará el psicoanalista del libro ahora que fingió su muerte.

jueves, 26 de abril de 2012

El infierno en cachitos

Hell! Life is hell! ¿No aman cuando alguien les destruye el trabajo entero de un año de madrazo?Bueno, tal vez estoy exagerando, pero es espantoso que de pronto te sienten y te digan un montón de cosas que ni te imaginabas y muy en el fondo crees que son bullshit. "La historia es más que un testimonio" ¿qué significa eso? Fue espantoso, pero me estoy adelantando.
Llegué temprano y estaba temblando como chihuahueño. ¿Qué más podía hacer? sentarme en la fuente de la biblioteca y hacer todo lo posible por respirar sin que se notara que estaba intentando controlar mi histeria poniendo la cabeza entre las rodillas, al menos hasta que se calmara el temblor de las manos... ¿qué hacer? tomar medio tafil y rezar. Cuando el tafil hizo efecto nos metimos al salón de profesores como borreguito al matadero. Por eso no como carne. Básicamente tengo la fea sensación de que al menos tengo que cortar una buena parte del primer capítulo, rehacer los subtítulos que no dicen nada, dividir el edificio de la manutención del edificio, son temas distintos, leer a no sé quién nada más porque me faltó, citar más a una señora que hace su tesis de doctorado sobre mi hospital, conseguir las fechas para cada cita del archivo, cambiar el término "limosna" cuando no venga de religiosos, quitar todas las sangrías o ponerlas todas, rehacer toda la introducción y mover las limosnas de lugar porque parece que le resto importancia a la aportación del Ayuntamiento que era bastante pobre y contextualizar la situación del hospital con los otros hospitales. Fuck! Ah, y ponerle "sic" a todo lo que Mrs. Boss me dijo que le quitara porque no era necesario. Chale. ¿Quién los entiende?
Ya no quiero, ya no quiero. Ahhh, pero tenía que hacer una tesis. ¿No? No podía sólo largarme de la Facultad para siempre y no regresar, conseguir un trabajo y ser una persona. No! Oh well. Gracias a Dios estoy medicada y tengo a mi mejor amiga la tele para consolarme.
Bueno, ya acabó una. ¡Faltan tres! Lo malo es que ésta era la amable, no me quiero ni imaginar cómo me irá con los otros. Bueno no, el señor del departamento será amable porque es amigo de Mrs. Boss. Sólo serán dos madrizas más y ya. Si Dios tiene un plan para mí lo mejor es que me lo enseñe ahora porque si no me haría un favor fulminándome con un rayo. ¡Por favor Dios, no es tan difícil!

miércoles, 25 de abril de 2012

La inquietud

Uy, mañana veré a una señora sinodal para que me diga sus comentarios. Damn, gracias a Dios me volví a medicar. Bueno, tenía que hacerlo algún día. La revisión y las medicinas, las dos. Mientras, leo el libro que me recetó la Dra. Pills. Básicamente un psicoanalista se ve perseguido por el familiar de un antiguo paciente al que le falló y que planea obligarlo a suicidarse en venganza. ¿Por qué diablos me lo recomendó? ¿Quiere decirme algo? Por otro lado, mi papá y mi hermana me quieren cambiar de doctor porque no mejoro y no entienden cómo funciona lo de la medicina que no me tengo que tomar siempre. Ya no sé si lo ideal es vivir medicado o no pero finalmente acepté que al menos ahorita no puedo manejar nada sin un poco de ayuda. Los cambios, las situaciones sociales y ese tipo de cosas me estresan y cuando eso pasa es cuestión de días para que salga con un brote de esos que terminan con un ataque de pánico afuera de las librerías de viejo. Correr en la calle como una maniaca y estar a punto de gritar cuando una adolescente te pregunta en el metro por dónde se llega a los andenes. Un día después me suena ridículo. Tal vez algún día desarrollaré esas técnicas sofisticadas para controlar la ansiedad de la que tanto hablan los sitios psiquiátricos y de salud mental, pero mientras, me aguantaré y nadaré lo más que pueda. Aunque de repente llegue un montón de gente a la hora en que deberían estar comiendo y tenga que huir después de media hora en el agua. ¿Media hora? ¿de qué me sirve? Ah, pero me tenían que fastidiar con aquello de "nadar en circuito". Con las señoras no tengo problema, pero los hombres que van a nadar suelen ser pendejazos que se creen Michael Phelps y me mueve demasiado el agua con sus entusiastas intentos de ir rápido.
Ni modo, un pasito a la vez.

martes, 24 de abril de 2012

Un poco de acoso

¿Alguien sabe por qué señores de mediana edad que se creen mucho perrearían a damitas inocentes en público? Es que les cuento que estoy muy mortificada, el señor doctor perverso del archivo hoy estaba especialmente estúpido y se incluyó en la conversación de archivo a molestarme hasta que la fobia social me sacó de ahí corriendo con ataque de pánico. Lo peor es que de veras cree que me puede atraer a su malévola trampa con la excusa de publicar un resumen de mi tesis en no sé qué boletín. Yo sólo intento ser educada y evasiva para después escapar y mantenerme lo más alejada posible pero es muy molesto y me avergüenza. Claro, el avergonzado debería ser él. ¿Qué gana con decir que le encanto y demás cosas por el estilo enfrente del señor de la barba de Madero, la secretaria y otro total desconocido cuando hablamos de tesis y exámenes profesionales? ¿Qué putas?  Lo peor es que el señor de la barba de Madero quería que lo ayudara a recuperar un libro que le prestó al mencionado doctor y entonces le dijo que yo era la que lo necesitaba y ahora tengo que hablarle en la noche para recordárselo. ¿Qué putas? Y yo sólo quiero arrastrarme a un agujero en la tierra y nunca salir. Los degenerados me dan miedo y asco. Chale. Y como si no fuera suficiente, la secretaria se pone a decirme que le diga que sí quiero publicar eso pero que deje claro que bajo qué terminos y no sé qué más. ¿Qué? Ningunos términos. Yo a ese señor no me le acerco y planeo sacarle la vuelta como he estado haciendo desde hace tres años. Su boletín no me interesa, claro, dije que si me encataría hacer el resumen porque tenía la mirada de todos encima y uno no dice "no quiero su ayuda, déjeme", enfrente de la gente, lo piensa, pero no lo dice. Chale, ahora siento que le debí haber dicho enfrente de todo el mundo "no, gracias" y huir toda ofendida pero me estaba ahogando de nervios. Fobia social, fobia social, fobia social. Ay, qué cosa tan horrible. Ahora sólo quiero huir lo más lejos posible y no saber nada del archivo o el palacio nunca más. Me siento ofendida y avergonzada, quién sabe por qué.   Ay, qué cansado y horrible es ser mujer. Tal vez debería medicarme de nuevo.

lunes, 23 de abril de 2012

Onegin and Tatyana scene



La mejor parte es ver a Onegin siendo miserable al final. No sé, es agradable. También es bueno saber que a diferencia de un montón más de señoras y demás damas en los libros del siglo XIX Tatiana hace lo que debe hacer y manda al carajo a este malnacido. ¿Alguien ha notado como a las mujeres casi nunca les va bien en los libros del siglo XIX? Siempre meten la pata o la vida las lleva por lugares horrendos. Por eso me espanté la otra vez que un amigo me dijo que Mathilde, la de El rojo y el negro le recordaba a mí. Chale. Eso no puede ser bueno. ¿A quién más tenemos? Natasha, la de La guerra y la paz se me hizo cagante, mejor ni hablamos de Anna Karenina o peor, Madame Bovary, aunque admito que los últimos dos no los he leído. Tal vez debería, digo... ¿qué más tengo que hacer? Mercedes, la del Conde de Montecristo, termina casándose con su primo al poco tiempo de que desapareciera su novio, por lo que no importa si es una buena persona o no. Por eso me cae muy gordo que a la hora de adaptar el libro les da por reunir al conde con Merces y desaparece a Haydee. ¡Qué pinche! No,no, dejen ir al Conde con su griega. Por eso Jane es tan refrescante. En un libro de Jane Austen ninguna de sus heroínas serán miserables, nadie terminará prostituida y vendiendo sus dientes, tirándose bajo las vías del tren o suicidándose de cualquier otra forma. ¡Oh, ya sé! Creo que es momento de buscar refugio en Jane, nuestra mejor amiga Jane.

Nota: Disculpen que ya ni me moleste en justificar este parrafito, es que todavía no le agarro al nuevo blogger.

viernes, 20 de abril de 2012

Glorioso café barato

1.- No le entiendo un carajo al nuevo estilo de blogger.
2.- En un esfuerzo por llenar los días y mantenerme ocupada, me armé de valor y me fui a una visita guiada por la biblioteca en compañía de Mrs. Boss y sus alumnos de doctorado. Hice todo lo que pude para mejorar mis habilidades sociales pero siento que al final nunca me sale bien, claro, podría ser parte del mismo desorden que ahora explica muchas cosas en mi vida: las obsesiones, las preguntas compulsivas, el vivir atormentada, la paranoia y esa fea incapacidad para dejar ir los más mínimos detalles y agrandarlos hasta niveles extraordinarios. Como uno de los alumnos llegó tarde los demás se pusieron a hacerle burla porque según ellos él era el más puntual, tanto, que llegaron a pensar que era obsesivo-compulsivo. Entonces todos se rieron y yo me reí todavía más en mi cabeza. Claro, nadie se lo imaginaria, con mis pantalones rosas y largos cabellos peinados. No parece que la del trastorno soy yo, por eso es gracioso, porque lo soy y no lo saben. ¡No saben! Y me acuerdo y me río más.
3.- Compré dos sombreros más. No puedo resistirme al poder de las cosas que se usan en la cabeza. Diademas, coronas, sombreros... ¡NO TENGO VERGÜENZA NI LLENADERO! Lo peor es que en mi paranoia me pregunto si no será peligroso salir con ellos a la calle. Me imagino a los villanos de mis pesadillas seleccionándome entre la multitud a causa de mi sombrero. No, no dejaremos que esos pensamientos corran libres. Tengo sombreros maldita sea, es lo único relevante, no tiene más significados ni llevará a ningún tipo de desenlace funesto. ¡Es un sombrero!
4.- Libre de medicinas desde el miércoles. No pude hacerlo, me negué a someterme a mí misma a otra racha de días sintiéndome como si estuviera cruda cuando ni siquiera ha habido fiesta que lo justifique. ¿Cuánto aguantaremos? ¡No lo sé! El señor de la barba de madero pregunta cuándo iremos al archivo porque tiene que hacerme preguntas. Hay de dos: o le contaron la sorpresa que puse en la tesis o hice algo mal cuando estaba en el servicio. Chale. En la parte positiva tenía muchas ganas de llevarle un regalo de cumpleaños a la secretaria favorita de todos y ahora tengo excusa para hacer el viaje.
5.- La dieta rigurosa me gusta. Ya se me había olvidado lo agradable que es escuchar los ruidos del estómago vacío por las mañanas y el amargo sabor del café al exhalar.

Café. Glorioso café.

jueves, 19 de abril de 2012

Psicodelia

Bien, vamos a dejar de lado ese pequeño detalle del crush que tengo con el Fernando Lujan del pasado, no es necesario ahondar en el asunto. Lo realmente importante es que hoy descubrí que la película Juventud sin ley, tiene un pequeño subtítulo entre paréntesis que dice "rebeldes a go- go". Creí que debían saberlo.

lunes, 16 de abril de 2012

Una dura confesión

¿Saben qué es lo bueno de envejecer? Que se va perdiendo la vergüenza y eso es bueno. Tengo que confesarles algo que sospecho que nunca les había dicho: Soy fan de Gossip Girl. Yo sé, es increíble que no haya salido al tema, en especial si tomamos en cuenta que no paro de soltar aquí un montón de cosas que jamás le diría a las personas del archivo, por ejemplo, como el asunto de las feas obsesiones que de repente atacan mi cabeza o mis visitas a la Dra. Pills. Creo que mi afición a las desgracias de los jóvenes del Upper East Side, es una de esas cosas que, por cotidianas, de repente se me olvidan, como el comprar zapatos (nota: hoy compré los zapatos más cómodos del mundo, es como caminar en almohadas). 
Pero justo ahorita me acordé cuando me regodeaba en el capítulo más nuevo y me caché que estaba disfrutando especialmente la nueva y bella relación de  Blair y Dan. No están ustedes para saberlo, pero originalmente Blair es la manipuladora mejor amiga de la protagonista rubia que todos aman, especialmente Dan, el joven escritor en proyecto que no encaja en la escuela ni en ninguna parte de todo el lugar donde habitan los personajes. En cuatro años todo mundo ya pasó por todo mundo, el joven escritor en proyecto terminó y regresó cuarenta veces con la protagonista rubia que por supuesto se embolsó a un montón de personajes más en el proceso mientras su mejor amiga estaba atorada en una relación muy extraña y a veces abusiva con un joven millonario aficionado al chantaje, el dinero, las prostitutas y demás drogas recreativa. Paulatinamente, y con ayuda de extraños acontecimientos donde tuvieron que unir fuerzas para hacer justicia en el mundo, este par se fue haciendo cada vez más cercano hasta que se encontraron, sin que nos diéramos cuenta o lo pensáramos posible. ¡Terminaron juntos!  ¡Nunca lo vi venir! Se desagradaban tanto y de repente se descubrieron a través de películas viejas y documentales extranjeros. ¡Los amo! 
¿Cómo es posible que la tele nos de tantas alegrías? Es como si la hubieran inventado para suplir todas las carencias que padecemos en la vida real... Oh, esperen, probablemente la inventaron para eso. ¡Gracias televisión!

Usaré lentes redondos y una pamela



God bless the world, it's so glorious. God bless the ones we've loved. God bless the ones we've lost. God bless the world, it's so glorious. I will never die, never die like you.

domingo, 15 de abril de 2012

Al servicio de la comunidad

Decía mi amigo/amor platónico Van Gogh que se puede ser joven o viejo pero que siempre habrá momentos en los que se pierda la cabeza, por eso, considero mi deber contarles cómo me va con cualquier medicina que me receten sólo en caso de que un día de éstos, cualquiera de ustedes, mis amables lectores, pierdan la razón y empiecen a tomar antidepresivos y/o antipsicóticos atípicos y demás bondades por el estilo.
Sobre la nueva medicina que apenas probamos el viernes  cuando la obsesión empezó a acechar (Inveda) puedo decirles que nos madreó de forma espantosa. Nada más me tomé la mitad de la pastillita de 6 mg., es decir, unos 3 mg., pero nos dio un sueño terrible y después (al día siguiente alrededor de las tres de la tarde cuando por fin nos pudimos mover) unas nauseas espantosas mezcladas con mareo, dolor de cabeza y esa fea sensación de no poder estar a gusto de ninguna forma, ni de pie, ni acostado. Al final me quedé en posición fetal un buen rato hasta que al menos los brazos y las piernas me respondieron y me pude mover para comer algo, que salió peor, porque me pasé el resto del día sintiendo que iba a reventar y padeciendo un malestar tan generalizado que ni la pantalla de la computadora podía ver, me brillaba, me mareaba y quería llorar. ¡Fue espantoso!
Lo malo es que no sé qué me da más miedo, si la locura o los efectos secundarios, entonces opté por probar con la cuarta parte de la pastilla hoy, el pedacito más pequeño que pude cortar con un cuchillo para ver si mejora el asunto, tengo que averiguar si me pegó tan feo por ser la primera dosis y si existe posibilidad de que me acostumbre y mejore o si debo negarme terminantemente a seguir las instrucciones de la Dra. Pills cuando la vea el miércoles.  Si para entonces nos seguimos sintiendo tan mal, dejaremos la decisión en sus manos, total, es la profesional calificada.
Y con esta evaluación me despido quién sabe por cuánto tiempo porque si esa madre me pega tan duro como el viernes voy a quedar incapacitada por los siguientes dos días y no les podré contar las novedades, que en realidad no hay muchas. Podemos resumir que Jane se fue de vacaciones con su familia y Mr. Bingley se enojó porque se tardó diez minutos en contestarle el teléfono y se hizo el digno hasta el punto de hacerle creer a Jane que todo se había terminado. Ya parcharon las cosas, pero me asombra lo berrinchudo que es ese hombre. ¿Todos son tan berrinchudos y chantajistas o nada más es él? Por eso, ya no me quejaré de quedarme soltera. Sí, seré una solterona y tal vez las personas (¿quién, mis tías y primas? no sé) concluyan en algún momento que soy lesbiana o que me pasó algo de chiquita, después de todo me la vivía de un lado para el otro con la misma amiga y como no estoy deforme no hay razones para que no me case, pero supongo que es mejor que agregarle otra fuente de malestar que no puedo manejar a esta vida que me cuesta tanto trabajo vivir.  ¿La tesis? Pues ahí anda, en manos de esas personas a las que debo empezar a molestar en cualquier momento. Que piensen lo que piensen, me critiquen si quieren, me da igual. Ya me angustiaré cuando los tenga enfrente, ahorita no veo para qué. Y me pregunto en qué momento empezaré a sentir los efectos, si es que los siento que yo creo que sí. Tecnicamente tome un pequeño miligramito y medio.
Y si me angustio, siempre puedo recurrir a Jane Austen. Esa es la novedad que sí que vale la pena presumir: ¡Tengo un tarot de Jane Austen! ¡Existe y tengo uno! Todavía no sé leer las cartas pero eso es lo de menos.  Jane nos enseñará.

viernes, 13 de abril de 2012

La aprobación acuática de los extraños

¿Qué creen? Nado bonito, y no es que quiera presumir, aunque quién sabe, tal vez sí quiero presumir, pero hoy me dijo una señora que tengo un "estilo" muy bonito y soy "muy disciplinadita" para dar brazadas. Aww, me hizo el día y hasta nadé con más gusto, lenta, como siempre, pero con gusto. ¿No aman la aprobación de los extraños?
Por un lado pienso "Yeah", nadie lo diría pero existe un deporte en el mundo que me sale bien, si tan sólo pudiera embarrárselo en la cara al profesor de deportes que me dijo pazguata por no saber lanzar ni pegarle a un balón en secundaria, sería feliz, pero en el lado extraño me pregunto ¿por qué me observa una señora? ¿eso hacen en la alberca, todos se están observando y criticando? Puede ser, para ser honestos yo siempre me escandalizo con el escuincle como de 15 años que se cree competidor y nada como si lo persiguiera una serpiente gigante, con lujo de manotazos y moviendo la cabeza pa'todos lados como si meter la cabeza en el agua le fuera a quemar los ojos. La parte que me escandaliza es que con esos movimientos epilépticos siempre se le cae la gorra y me parece antihigiénico que se aviente media alberca sin gorra. Está mal y alguien debería detenerlo. ¿Dónde están sus padres?  Tampoco me agrada la gente que se estira antes y después de meterse a la alberca. Ay, por favoooooor. "Todos somos competidores".  También me caen bastante gordos los sujetos que de veras se toman en serio aquello de cuidar el estilo para ir más rápido y tomarse el tiempo. Esos que se ponen hablar seriamente con los instructores para evaluar su velocidad, impulso y no sé qué más. El tipo de hombre muy preocupado por sus músculos que seguramente se está midiendo el nivel de grasa corporal en los vestidores antes de secarse el pelo con pistola (completamente cierto, me contó mi papá). 
En general hoy estuve reflexionando en lo mucho que me desagradan las personas que van al gimnasio. Tenemos a los tipos musculosos que usan ropa de Ed Hardy de pies a cabeza y a las mujeres en atuendos perfectamente coordinados que están pegadas a los teclados de sus teléfonos mientras fingen ejercitarse.
Estimadas señoras sin grasa en el abdomen y muslos pequeños: Las he visto en el vestidor y tienen celulitis como todas las mortales, no me engañan, no son mejores.
Y ya que ando en eso pueden decirle a sus amigos los musculosos del bronceado que me dan mucho asco y que encuentro su interés en su apariencia muy poco masculina. ¿Saben dónde están los hombres de verdad? Están mal y/o extrañamente vestidos en sus respectivos trabajos (o escuelas) pensando en la cerveza que se echarán al rato sin sufrir en lo absoluto por lo que se pusieron en la mañana y dejando libre el crecimiento de su panza. Tal vez traen pantalones viejos de la talla equivocada con cinturones feos y camisas arrugadas, no usan pants de Ed Hardy con brillitos, no se peinan con pistola, no se están poniendo cuadrados ni se están inflando con licuados de proteinas. Y que conste que se los pido con la autoridad que me da el nadar bonito. Como puedo exigírselos, lo hago: ¡Basta!
Queda muy suya.
Jimena

jueves, 12 de abril de 2012

Mi gran alegría gitana







Quiero ir a una de esas bodas.

Lentes

Bien, inauguremos un nuevo periodo de sangre libre de medicamentos, ya llevamos 48 horas. No me imagino cómo serán los próximos días pero ya me cansé. Mientras, hay que buscar formas de llenar los días, es como estar parados a la mitad de la nada, el desierto si quieren llamarle, o alguna calle desconocida, en uno de esos momentos en los que ya se caminó mucho y sólo se quiere descansar. No sé por donde ir, ni nada, lo único que quiero es sentarme un momentito.
En algún momento le pregunté a la Dra. Pills: ¿Estás perdiendo tu tiempo conmigo? Ya ni me acuerdo qué me dijo, aunque recuerdo que me sugirió que tome clases de tejido o que me vuelva bartender. Le dije "no tengo remedio" y aunque ella dice que sí lo tengo, me pregunto si no será que me vio muy decidida a mandar al carajo todo el asunto. Es que no tengo remedio ¿apara qué desperdiciar más tiempo y dinero? 
Total, veré cómo sobrevivo todo este molesto asunto de la titulación.  Rito y yo podemos sobrevivir juntos, o al menos lo intentaremos.
Tengo un compañerito fiel y unos lentes nuevos. Puedo enfrentarlo todo, hasta a la gente de los restaurantes a los que les pregunté dos veces si la lasaña de berenjena tenía algo de carne, y que me dijeron que no, sólo para descubrir que la salsa sí tenía. Ni modo, no me la comí y me quedé con hambre, pero considerando que gracias al medicamento mágico subí tres tallas creo que el hambre es lo más sabio justo ahora. Yo era una talla dos, ahora soy cinco y tengo los muslos del tamaño de un jamón.
No sé si mejoro, empeoro y/o voy a algún lado pero justo ahora lo único que debo hacer es perder kilos y ver My big fat gypsy wedding hasta el cansancio.

sábado, 7 de abril de 2012

Madness was mixed up with my very blood

"Yes! A Madman's! How that word would have struck to my heart, many years ago! How it would have roused the terror that used to come upon me sometimes, sending the blood hissing and tingling through my veins, till the cold dew of fear stood in large drops upon my skin and my knees knocked together with fright! I like it now though. I's a fine name. Show me the monarch whose angry frown was ever feared like the glare of a madman's grip. Ho! ho! It's a grand thing to be mad! to be peeped at like a wild lion through the iron bars - to gnash one's teeth and howl, through the long still night, to the merry ring of a heavy chain- and to roll and twine among the straw, transported with such brave music. Hurrah for the madhouse! Oh, it's a rare place!"
A Madman's Manuscript, Charles Dickens

viernes, 6 de abril de 2012

jueves, 5 de abril de 2012

How to marry a millionaire



He equivocado mi camino en la vida. Necesito un marido, no una vida, aunque en un país con tantos millones de desempleados probablemente lo terminaría manteniendo yo. Bueno, me conformaré con mis lentes coquetos y mi mascada nueva. ¿Ya qué?

martes, 3 de abril de 2012

La mascada está en la tintorería











Sombreros y mascadas

Cable decidió hacernos la vida miserable desde el sábado, de repente viene y va y no hay nada que podamos hacer, de hecho, me pregunto si alcanzaré a publicar nuestro boletín de noticias reglamentario. Sobra decir que la Dra. Pills cree que me ahogo en un vaso de agua y que reacciono muy mal al estrés, pero el miércoles probaremos medicinas nuevas a ver qué tal nos va. No sé si habrá sido el extraño acceso de "nada importa en la vida" o el que una de mis metas de terapia sea la socialización que decidí tragarme todos los terrores representados por una visita que signifique pasar por cualquier lugar aledaño a Tepito y me fui a la lagunilla con Kitty. Creo que el motor fue que tenía muchas ganas de ver a Kitty y como nos ha enseñado la relación de Jane y Mr. Bingley II, a las amigas hay que aprovecharlas mientras no tienen novio, porque en cuanto lo tengan se quedan sin fines de semana disponibles. ¿Seríamos capaces de controlar la ansiedad y aventarnos a hacer semejante cosa? ¡La lagunilla! No les voy a mentir, estaba aterrada, pero Kitty fue pura compasión y hasta me ayudó a cruzar las calles. Lo que descubrí en la lagunilla fue un universo de compras, que en el mundo de las personas adictas al consumo (como yo), fue poco menos que un par de horas de puro cielo. Kitty compró un vestido elegante con aplicaciones coquetas en los hombros y una blusa estampada con un moño, un collar y un bellísimo anillo en forma de reloj cucú. Ya en el pasillo de las antigüedades, compré lentes sesenteros y guantes, una mascada y un pastillero en forma de librito. Lo compré porque el librito era El castillo de los Cárpatos y se me hizo demasiado coqueto para dejarlo ahí. Aunque al principio no entendía bien el asunto de regatear porque soy muy atrabancada y pago a lo bruto, en cuestión de dos puestos ya estaba negociando el precio de dos collares y un anillo que encontramos en otro de los pasillos que no eran de antigüedades. ¿Vieron eso? Me hincho de orgullo. Jamás creí que me harían caso, fue una sorpresa cuando me dijeron que sí. Ahora que lo pienso debí haber regateado los lentes y los guantes, pero ya no hay nada que hacer más que disfrutarlos y conseguir ponerle micas a los que venían como mero armazón, que extrañamente son mis consentidos.
¿Sintieron eso? Ya estoy en el camino completo a la transformación. Cada día me pierdo más en los disfraces y soy un poco más exótica, es como si no pudiera evitarlo y me pregunto si la falta de cable será parte del problema. Sin tele ni internet me refugié de madrazo en mis coquetos libros nuevos y ahora se me llenó la cabeza de cosas, personas, lugares y lenguaje de traducción extraño que eventualmente termina perdiéndonos  un poco más en la frontera difusa entre la realidad y el mundo de la cabeza. Pero no se preocupen, a lo que sí me le resistí fue a los sombreros con plumas. Creo que todavía no puedo ser tan extravagante... sí, "todavía". Pero es cuestión de tiempo.
¡Disfraces, ahí les voy!