Me pregunto de dónde saldrá tanto moretón misterioso... ¿será el diablo? Tal vez. También podría ser la torpeza, así es, hablamos de esa costumbre de golpearse con todo. Es que descubrí un par de moretones nuevos que no me conocía, fue cuestión del calor y ponerse un vestido. Claro, al regresar del archivo, yo no me subo al metro con un vestido arriba de los talones, si no arrastra, no se puede. Ahora que lo pienso creo que me dormiré con él, está muy cómodo y cambiarme de ropa me da mucha flojera.
¿Levantarme? No, prefiero quedarme justo en el mismo lugar en el que estoy. Es espantoso estar tan despierto. Me duelen las piernas y supongo que un poco más la espalda, debí dormir anoche pero no podía y Mrs. Palmer se sentía mal. La depresión por ser "un fracaso" y la recriminación de los padres. Lo volví a hacer, no pude evitarlo. Otra vez teníamos 15 años y me hablaba llorando un día antes del examen de matemáticas. No es que le preocupara un carajo el examen, ella entendía todo perfectamente bien, por eso podía darse el lujo de deprimirse un día antes cuando yo sí tenía que estudiar.
¿Por qué diablos hago eso? Yo me había prometido que jamás, jamás, bajo ninguna circunstancia me volvería a importar absolutamente nadie. ¿A mí qué chingados me importa si se siente mal porque decidió ser cantante y terminó con un patán igual a cualquier otro? No sé qué diablos le inventé, no sé si de veras sirvió de algo, pero estoy segura de que mentí con todos los dientes. Saqué un montón de mamadas cursis y sin sentido alguno que a estas alturas no me puedo ni imaginar. Creo que ya entendí a la Sra. Palmer. Cuando creí que lo suyo era moral distraída se me hacía muy fácil juzgarla con lujo de saña pero creo que la triste verdad es que lo que ella anda buscando es amor.
Chale...
Saqué esa conclusión cuando me decía que se quedaría sola y hablábamos de adoptar niños. En algún punto aseguró que el próximo año se volverá lesbiana y aunque le sugerí que mejor buscara los servicios de los jóvenes que trabajan en la zona rosa (si se le ofrecieron a Jane es porque no discriminan por ser mujer) me dijo que prefería una lesbiana que la quisiera de verdad. Se me estrujó el corazón y me sentí como una verdadera perra. Es la típica confusión... lo único que quiere es amor. De ahí que sea todo tan triste, es lo único que no hay disponible. Ya voy a dejar de ser la prejuiciosa estirada que suelo ser cuando hablo con ella.
Al final, la crisis se prolongó hasta la 1:30 de la mañana. Lo malo es que tenía que ir al archivo temprano. No sé cuánto dormí, en algún punto recuerdo haber visto la hora en la tele, primero eran las cuatro, luego las cinco y al final me desperté a las siete.
¡Archivo hostil! Bueno, no necesariamente. La verdad es que la señora de los lunes es padrísima y hoy preguntaba dónde compré mi blusa porque estaba tan fresca y terminamos hablando del calor que está espantoso como buenas señoras.
Desafortunadamente la reguetonera de vigilancia también sigue ahí. ¿No la han cambiado? ¿Qué diablos? En cuanto llegué lo primero que hizo fue pedirme que cerrara bien mi bolsa porque la otra vez se robaron un celular y ellas no podían estar pendientes de todo y al final es responsabilidad del usuario cuidar sus cosas, aunque la historia estuvo muy rara porque reclamaron el teléfono hasta el día siguiente y ella no sabía nada. Y me vigilaba.
¿Ya mencioné que me vigilaba?
Demasiada incomodidad, en especial porque quería terminar rápido para ir a buscar las medallas de San Benito que le había prometido a Miss Crawford. Es que sospecha que le hacen brujería y algo debía hacerse el respecto. Al final del libro de registros había un inventario suelto de ropa de cama pero me lo salté alegremente y me largué. La reguetonera de las uñas felinas me angustiaba.
¿O será paranoia? La monja que me atendió en el pasaje catedral también me veía con sospecha, o será que yo la veía a ella con sospecha. Para suavizar su mala disposición le dije que la medalla era para un bebé... pero no creo que haya servido de nada porque me veía con cara de asco y desesperación. ¿Fracasaríamos en nuestra misión? No, por suerte encontré una bonita y muy pequeña medalla esmaltada que parecía bastante apropiada para la ocasión.
¿En dónde diablos estoy? De repente estaba viendo telenovelas en la sala de Miss Crawford mientras ella alimentaba a su bebé. ¿Se acuerdan cuando anunciamos su boda? Hoy conocí a la persona que salió de todo aquel proceso. Ya la había visto en el bautizo pero no habíamos sido correctamente presentadas. El pobre bultito dormía, respiraba, babeaba un poco y luchaba con ella misma para obligarse a despertar. ¡Qué conflicto! ¡Tener sueño y hambre a la vez! ¿Qué hacer? Se tardó una hora en despertar y otra hora en comer. No voy a reparar en lo perturbador que es la noción de tener a una madre en plena lactancia a un lado, en especial porque después del golpe inicial hasta se le olvida a uno todo el incidente. Ah, claro, hay una persona amamantando a un ser que en teoría hace un mes no existía legalmente al otro lado del sillón, pero después de los primeros 15 minutos de sorpresa la cosa se pone muy normal. ¿Saben qué es más perturbador? Hablar con dicho ente. Sí, me puse a hablar con ella. No sé qué tanto le decía pero hago notar que no usé la voz que la gente tiende a sacar cuando le habla a los bebés. No, la trate como una persona y le conté un poco del argumento de Piel de Oso. Ella me veía y se retorcía y estiraba, bostezaba y giraba los ojos a todas partes. Creo que todavía le sorprende mucho tener dedos.

Dice mi madre que algo malo le pasó porque estaba bonita al nacer y se puso muy rara, (usó la palabra "fea") pero creo que ya no tengo el poder para juzgar objetivamente el asunto. Para mí es la bebé más bonita del mundo porque la estuve viendo crecer todos estos meses. Es chistoso reconocerla, ahora sí, en la forma acuosa del ultrasonido al que no le encontraba el parecido con el papá que ahora sí se me hace obvio. Creo que nunca había pasado tanto tiempo con un bebé y la veía como si uno de esos Nenucos hubieran cobrado vida y me estuvieran viendo. Que si así fuera sería muy macabro, como de película de terror, pero como estaba viva y era suavecita y respiraba no daba miedo realmente. Me veía y se reía, me pregunto si se reía del movimiento de los aretes. Desafortunadamente la aburrí y se durmió. Durmió todo el tiempo, ni siquiera sintió el paseo en coche o el recorrido por las tiendas.
Yo quiero dormir como ella.
Ahora sólo espero que todo aquello de que los niños escuchan todo durante el embarazo sea un mito porque si es verdad ya le enseñé a decir "puto", "mamadas", "chingaderas" y "cabrón" entre muchas otras palabras de lo más elegantes.
¡Los niños son el futuro de la nación!
Por eso me preocupan, por supuesto. Bueno, no todos. La hija de Miss Crawford, al menos ahorita que todavía no es una persona, y todos los huerfanitos que estén preguntando por su mamá en este momento. Como aquel niño de una película que vi en el camión de algún lado. Un pobre huerfanito que escapa de que lo vendan pero lo andan persiguiendo y él busca a su mamá y en un momento rompe una botella y se corta él solo cuando está enfrentando a uno de los villanos que al final lo deja ir. Encuentra a su mamá y todos son felices. Nada más ellos. Es más, ya no le guardo rencor a los huérfanos que se quedaron con toda mi ropa, juguetes y libros infantiles.
Niños: Soy una perra egoísta, por favor no me hagan caso cuando les digo "rateros", lo que pasa es que me hubiera gustado quedarme con al menos esa enciclopedia en la que venía "Margarita está linda la mar...", y el castillo de cristal de She-Ra. Espero que hayan sido tan felices como lo fui yo.
Y con el recuerdo del castillo de She- Ra caí en el cumpleaños en el que me lo regaló mi papá y la llegada de mi tía que estaba recién casada. Su esposo se murió hace 9 meses, qué cosa tan extraña
Y por un familiar desconocido que se fue llegó otro. Parece que mi prima tuvo un hijo al fin y todo mundo está emocionado con el primer bisnieto. Traen un festejo que parece que nació el niño Dios. Yo dejé una felicitación ayer en facebook, espero que eso sea suficiente. Pobre niño, le pusieron un nombre horrendo. No creo llegar a conocerlo jamás pero está bien, si saca el carisma de sus padres prefiero no verlo nunca. Digo, son buenas personas pero tienen la personalidad de un ladrillo y en las dos veces que he visto al padre en toda mi vida jamás me ha dirigido la palabra. Ni siquiera habla para saludar, sonríe y hace un gesto con la mano (nota mental: empezar a saludar a toda la gente igual. ¿Cómo no se me ocurrió?). No ayuda que justo ahorita acaben de publicar una foto y el pobre niño tenga cara de ser el hijo perdido de Jabba the hut. ¡Parece japonés! Oh, por Dios, es feo el pobre. Creo que mejor no digo nada, así no tendré que mentir.
Yo creo que en realidad no lo quiero conocer porque sé que no le caeré bien, hasta la fecha, el único bebé que ha tenido la cortesía de reírse de mis chistes ha sido la pequeña hija de Miss Crawford. A lo mejor sí eran los aretes o yo me lo imaginé. No, sí se reía.
Lo más extraño del asunto es que a la mera hora me dio miedo cargarla. ¡Se veía muy chiquita y tiene la piel muy delgada! Mejor agité su móvil y vigilé la carriola en caso de robachicos mientras Miss Crawford se probaba zapatos. Me pregunto si algún día podré tocar a la gente. ¡Oh por Dios, soy como Lars!
Es que no pude decir nada y sólo la picaba un poco experimentalmente para ver si lloraba pero no lo hacía, se reía y se retorcía. Me dio miedo hasta respirarle encima se veía muy frágil y chiquita. De repente hacía ruidos y mientras agitaba sus deditos yo no podía dejar de pensar en los dedos amputados de hoy. Regresamos a mis leprosos muertos, no se asuste. Bueno, al menos tuvieron la decencia de experimentar un poco con éter para hacer las operaciones.
Esa asociación de ideas tiene que estar mal.
No más amputaciones por hoy, ni muertes por diarrea... ni bebés.