viernes, 29 de abril de 2011

El viaje de Ribbentrop

¿Recuerdan que había prometido dejar de portarme como una maniaca en cuanto a Dolores se refiere? Bueno, parece que es una de esas promesas que no puedo cumplir, igual que limitar las entradas a una por día. 
Ya la operaron, ya me despedí de ella y seguramente a estas horas ya se fue. Y por supuesto no pude manejarlo con un poquito de elegancia. ¡No! Y de veras lo intenté, tenía todas las intenciones de ser razonable, calmarme y no llorar. ¿Usted cree que se pudo? ¡No! ¡Lloré como fuente! Y claro, primero el veterinario me veía con cara de espanto y extrañeza y luego la señora que adoptó a Dolores me veía igual. Hasta me abrazó. Es que despedirme fue... la pura tristeza.  Parece que la gente no reacciona bien al llanto descontrolado, ponen cara de desconcierto. Lo mismo con los dos sujetos que se encargan de bañar a los perros y a los que pasé alegremente por alto cuando me metí como por mi casa a buscar a Dolores. La vi en la jaula y empezó a brincar y a tratar de abrir la puerta con la patita mientras que yo intentaba acariciarla un poco con la mano y ella me daba lenguetazos y movía la cola. ¡Se puso toda loca! Dolores no se olvidó de mí, aunque no la había visto en varios meses (y fue a propósito,  porque sabía que estaba mal encariñarme con ella aunque al final la precaución no sirvió de nada), se acordó de mí. ¡La quería abrazar pero pensé que si la sacaba de la jaula me iba a costar más trabajo irme entonces esperé hasta que se cansara un poco y regresara a lamerse la herida de la operación. Entró el doctor y me fui. Ya no la voy a volver a ver. ¡Y por eso chillo! Porque ya se fue y aunque sí estoy contenta porque lo logramos, encontró una casa, creo que no la voy a volver a ver... lo más probable es que no la vuelva a ver y se siente refeo. Le dejé la cama y la cobija a la señora, y me fui. Claro, seguí chillando todo el camino de regreso y todavía llegando a mi casa, me habría ido a alguna otra parte a esparcir públicamente mi miseria pero tenía que cargar mi estúpido teléfono para mandarle un mensaje a la señora con mi número. ¡Es que todavía no me lo sé, es ridículo! Como excusa le dije a mi mamá que todavía me sentía mal, claro, no iba a confesar lo que había estado haciendo. Ya sabe, andar perdiendo el tiempo por culpa de esos "roñosos y pulgosos animalejos callejeros que tanto asco dan".  Y mejor ni confesar nunca lo que gasté en el asunto, que no fue tanto, considerando que el veterinario no me cobró la pensión aunque él se retrasó en el operación entonces fue asunto suyo. Al menos ya está operada, si se va y se escapa o se pierde al menos no terminará sola, en la calle, con una camada de perritos que algún ojete tiraría a la basura o algo así. La gente está enferma, por eso no me gusta. No, no se va a perder, va a dormir cómoda y abrigadita para siempre. Y ya no le va a llover ni va a tener hambre. ¿Y si se pelea con la otra perra de la señora? ¿la echará a la calle? No, no va a pasar. Todo va a salir bien... Carajo!

¡Adiós Dolores!
No sé si ya estará en su nueva casa o dónde dormirá, pero quiero pensar que el Conde tiene razón. "Confiar y esperar"... Ya no puedo hacer otra cosa. 
Se fue.

Miasma nosocomial

Creo que la enfermedad relámpago fue muy agradable. ¿Eso está muy mal, verdad? Pero creo que a pesar del dolor de estómago, el ligero aumento de temperatura, los escalofríos, las nauseas y el dolor de cabeza, me cayó muy bien haberme enfermado.
Ayer culpé a los niños del museo.  Se me olvida que ellos tienen dos semanas de vacaciones y ayer que fui había miles de ellos, revoloteando por todos lados, especialmente los baños, que debo decir que dejaron hechos un asco. ¿Dónde están los fantasmas vengadores que se supone habitan ahí cuando se les necesita? Colgados de la mano de sus mamas andaban esparciendo sus gérmenes por todos lados. Debí suponerlo, algo malo me iba a pasar.   ¡Fueron ellos!
También está la posibilidad de que me hayan contagiado de algo en el metro. ¡Lo sabía, tengo que usar guantes para todo maldición! Como usar guantes de latex se me hace la cosa más desagradable del mundo, el talco reseca las manos y por alguna razón siempre me quedan enormes, creo que tendré que usar guantes de quinceañera para protegerme de la muerte. 
Es que fue muy extraño, el golpe de la enfermedad relámpago. En cuanto llegué a mi casa caí en la cama y ya no me paré, hasta hoy. Al principio creí que podía ser insolación o deshidratación. ¿Qué diablos? Me sentía muy mal y  está bien que andaba desvelada pero logré bañarme, vestirme y hacer algo útil. ¡Trabajé... y todo para que los niños atentaran contra mi vida!
¿O fue el archivo? Ayer la señora jefa decidió que moverían y limpiarían lo que quedaba de mis revistas, folletería y gacetas. Eso tiene ahí meses, imagínese, el polvo no dejaba de flotar.
Que bien podría haber sido la incomodidad de que me cacharan algún error en el proceso. Encontraron mis guantes viejos ahí pero me hice la desentendida. ¿Y si ahí estaba esperándome la enfermedad?

Que no debería quejarme, creo que lo disfruté mucho. Está bien, había dolor físico y no pude comer nada en todo el día porque tenía muchas nauseas pero dormí casi todo el tiempo, despertando a ratitos para ponerme algo más cómodo, recibir mi enorme botella de agua mineral y por supuesto cargar el ipod y revisar el blog.   Después tenía frío... ¡FRÍO!

¡Y dormí más!
Recomiendo ampliamente las enfermedades súbitas, levantarse al día siguiente probando el funcionamientos de los brazos y piernas es una sensación muy agradable. Ah, sí, estoy bien. ¡Se siente padrísimo!

jueves, 28 de abril de 2011

Rosa salvaje no soy yo

Me tomé un tafil alrededor de las siete, o algo así. El plan era dormir mucho, lo más que pudiera. Todo estaba listo, había cargado el ipod, programado la alarma y preparado mi gran bolso. No desperté tan tarde, a las 7:30, por eso tenía la esperanza de que un poco de cansancio natural y un poco de químicos me ayudarían a descansar muchas, muchas horas.  Dormiría para siempre y despertaría muy temprano sintiéndome joven y radiante... a menos que mi mamá tuviera otros planes. 
A ver si yo estoy mal. Si mis problemas de sueño son conocidos (no por nada mi papá me dice "ratón", por andar merodeando a horas extrañas de la noche haciendo ruidos por todos lados) me pregunto qué poseería a una persona a entrar al cuarto que una conocida insomne cuando está la luz apagada y los habitantes comunes ya acostados. ¿Para qué? para comentarme los problemas de menopausia que trae la vecina... Estaba a punto de dormir, bueno, al menos ya estaba relajada y torpe, y me despertó para que supiera todos los detalles sobre la piel colgada de la vecina.
¿A mí qué me importa? Ya que le di la razón sobre algo, ya no sé qué era,  cerré los ojos y  lo volví a intentar. Intenté pensar en algo relajante y bonito, algo como desayunar Corn Pops en una palapa junto al mar en compañía de tres perros, Rito, Lázaro y Matatena (me faltan los últimos dos), y tal vez, sólo tal vez el maniquí de la tienda de ropa para caballero elegante que está en la calle de Brasil. Todavía no me convierto en Lars, pero si tuviera que ser realista en sueños entonces sí mejor que me lleve el diablo. Todos juntos, como una familia feliz (el maniquí habría cobrado vida, obviamente) pasaríamos las mañanas en pequeñas tareas de carpintería y costura siendo felices para siempre... al menos hasta que desaparecieran los subtítulos de CSI Miami y tuviera que levantarme para remediarlo. Al final regresaron solos, quién sabe cómo pero al llegar había subtítulos otra vez.

No importaba, lo iba a volver a intentar. Relajar el cuerpo, cerrar los ojos, escuchar el sonido del mar, respirar el maravilloso olor a tabaco que emanaría del flamante esposo que convertí en humano por medio de todo tipo de truculentas brujerías... hasta que fuera momento de irrumpir en mi cuarto otra vez para comentar en voz alta con teléfono en mano que es muy tarde y no es posible que mi hermana no llegue.
Dios mío, la mujer tiene 31 años, déjenla en paz. 

Al final, ya que prendí la luz y la computadora una vez más, mi madre decidió que se iría a dormir.

Por favor, dispárenme. En especial porque es muy probable que mañana temprano, cuando me salga de bañar y baje a preparar todo el café del mundo que pueda, me pregunte muy preocupada si de veras tengo que salir porque no dormí nada y es peligroso que ande así en la calle.

Insisto, por favor, se los suplico... dispárenme. Ayer me aventé todo el programa de mente criminal dedicado a Puff Daddy, P. Diddy o como se llame el señor que andaba con Jennifer López. Si eso no amerita que me disparen para acabar con mi miseria está muy claro que no tienen corazón.

¿Y qué putas con la gente que me presume su sueño? Van dos estados... ¡dos! que lo hacen, y cito: "Impresionada de cuanto dormí el día de hoy" y "Hoy dormiré como princesa".

Insisto, dispárenme. ¿Ah sí, vas a dormir como princesa? ¡Bien por ti, en la mañana, cuando despiertes, todavía te verás como Flora, el hada madrina rosa... y no hay nada que puedas hacer al respecto!

Actualización: Ya se aclaró el misterio. El problema es que creyó que estaba despierta, lo que nos deja con una duda... ¿ya de veras no distinguen cuando estoy dormida de cuando estoy despierta? Diablos, tengo problemas, si un día de estos empiezo a sentir una extraña necesidad de comer cerebros ya no habrá ninguna duda, me habré convertido en un zombie. ¡Soy un zombie!

miércoles, 27 de abril de 2011

En calidad de "distinguida"

En buenas noticias que quién sabe si podrían ser malas: ¡Por fin, por fin llegué al siglo correcto... y sólo me tomó 50 páginas repartidas en 2 capítulos! Ahora, falta llegar al tema, y de acuerdo con mis cálculos (y basados en el avance todavía no revisado) creo que eso pasará en el próximo capítulo,  es decir, otras 20 páginas más. Lo que significa que en las próximas semanas tendré 70 páginas con todo lo que pasó durante los 3 siglos anteriores al lugar y el momento del que prometí que hablaría. ¡Lugar y momento al que no he llegado siquiera! ¡Se ve tan lejos! Las hojas se ven muy poquitas para ser 50. ¿Son 50? No, son 52. ¡Tienen un montón de cosas mal conectadas entre sí que al final no dicen nada!

Y yo tengo muchos problemas en mi cabeza.
Lo peor es que no puedo, no puedo trabajar de verdad. Y veo como la gente presume  que va en el capítulo no sé qué y "que le están dando durísimo a la tesis" mientras yo me pinto las uñas, meto paja a ratitos y me siento culpable por no poder levantarme para ir al archivo  a buscar lo que me encargó la Sra. Boss, sin hacer realmente nada para ponerle remedio. ¿Qué significa "darle durísimo"? Me suena truculento. ¿No tienen tele que ver? Yo tengo un montón de excusas para hacer/no hacer un carajo y al final me pregunto de dónde chingados salió tanta página que seguramente parece relleno.

¿Y luego qué? Otras 20 páginas más sobre "todo lo que era pero después ya no fue... aunque todavía no les cuente, aguántenme hasta el siguiente". Sin método ni la menor idea de qué diablos estoy haciendo. Es culpa de esa señora  que tengo en el msn y que se la vive actualizando el desarrollo de  sus amigos mayas. ¿Conclusiones del capítulo? Ah, chinga... yo no tengo de esas. Vaya, yo ni sé qué tengo.  Ayer me pasé un rato muy divertido platicando con la Sra. Petra, que a mi edad estaba organizando motines hospitalarios y atacando gente inocente. Un ratito, claro, porque después me tuve que ir de compras. ¡Es que no hubo luz en todo el día! Y sé que está mal. No debería estarle poniendo nombres a todo pero no puedo evitarlo.  Supongo que no es relevante anotar a  quién lo regresó su propio padre, cuántas veces se fugó un pobre cabrón antes de morirse accidentalmente en el intento o dedicarle un parrafito a la vieja mamona que se construyó una habitación aparte con su propio dinero porque no quería vivir con la otra bola de verduleras que aunque estuvieran leprosas como ella, perdón, pero no eran iguales (¿a quién engaño? yo habría hecho exactamente lo mismo. Habría agarrado mi sábana y mi bacinica y me habría ido a esconder al fondo del pasillo). Es más, ni siquiera sé si lo voy a poder meter en algún lado. No contribuye en nada, entorpece la lectura y seguramente todo se escucha mal. Además, a nadie le importa si el enfermo al que le practicaron dos "traqueotomías exitosas" (favor de leer en tono rimbombante mamón) se llamaba Gumersindo o Pancracio... pero a mí sí! Y ya veo a la Sra. Boss tachándome párrafos y nombres que a nadie le importan. Porque lo importante son los médicos y la escuela, los pobres infelices no tienen nada que ver. Son carne... llegan unos y se mueren otros.
Claro, eso será después, cuando llegue al hospital porque ahorita apenas pasé la iglesia. ¡Apenas!

Creo que estoy haciendo todo esto al aventón y al "ahí se va". Es más, ya que estamos entre cuates les voy a contar la verdad: No tengo método, no tengo organización, mucho menos planeo el tiempo.  Creo que lleno páginas igual que lleno el blog, con un montón de cosas sobre nada. De hecho creo que se parecen, nunca conecto bien una cosa con la otra. Y en un momento son pobres, al siguiente son padrísimos y de repente ya les estamos hablando del vestido de la virgen, de ahí, nos brincamos a la limosnas cuando extrañamente empezamos por las enfermerías.

No me sorprendería que un día de estos descubriera que me aventé 1500 páginas hablando de ungüentos, bacinicas, chismes y enagüas.

Sleepless in Satélite

lunes, 25 de abril de 2011

We might not have any money but we've got our love to pay the bills

Me pregunto de dónde saldrá tanto moretón misterioso... ¿será el diablo? Tal vez. También podría ser la torpeza, así es, hablamos de esa costumbre de golpearse con todo. Es que descubrí un par de moretones nuevos que no me conocía, fue cuestión del calor y ponerse un vestido. Claro, al regresar del archivo, yo no me subo al metro con  un vestido arriba de los talones, si no arrastra, no se puede. Ahora que lo pienso creo que me dormiré con él, está muy cómodo y cambiarme de ropa me da mucha flojera.
¿Levantarme? No, prefiero quedarme justo en el mismo lugar en el que estoy.  Es espantoso estar tan despierto. Me duelen las piernas y supongo que un poco más la espalda, debí dormir anoche pero no podía y Mrs. Palmer se sentía mal. La depresión por ser "un fracaso" y la recriminación de los padres. Lo volví a hacer, no pude evitarlo. Otra vez teníamos 15 años y me hablaba llorando un día antes del examen de matemáticas. No es que le preocupara un carajo el examen, ella entendía todo perfectamente bien, por eso podía darse el lujo de deprimirse un día antes cuando yo sí tenía que estudiar.
¿Por qué diablos hago eso? Yo me había prometido que jamás, jamás, bajo ninguna circunstancia me volvería a importar absolutamente nadie.  ¿A mí qué chingados me importa si se siente mal porque decidió ser cantante y terminó con un patán igual a cualquier otro? No sé qué diablos le inventé, no sé si de veras sirvió de algo, pero estoy segura de que mentí con todos los dientes. Saqué un montón de mamadas cursis y sin sentido alguno que a estas alturas no me puedo ni imaginar. Creo que ya entendí a la Sra. Palmer. Cuando creí que lo suyo era moral distraída se me hacía muy fácil juzgarla con lujo de saña pero creo que la triste verdad es que lo que ella anda buscando es amor.
Chale...
Saqué esa conclusión cuando me decía que se quedaría sola y hablábamos de adoptar niños. En algún punto aseguró que el próximo año se volverá lesbiana y aunque le sugerí que mejor buscara los servicios de los jóvenes que trabajan en la zona rosa (si se le ofrecieron a Jane es porque no discriminan por ser mujer) me dijo que prefería una lesbiana que la quisiera de verdad. Se me estrujó el corazón y me sentí como una verdadera perra. Es la típica confusión... lo único que quiere es amor. De ahí que sea todo tan triste, es lo único que no hay disponible.  Ya voy a dejar de ser la prejuiciosa estirada que suelo ser cuando hablo con ella.
Al final, la crisis se prolongó hasta la 1:30 de la mañana. Lo malo es que tenía que ir al archivo temprano. No sé cuánto dormí, en algún punto recuerdo haber visto la hora en la tele, primero eran las cuatro, luego las cinco y al final me desperté a las siete.
¡Archivo hostil! Bueno, no necesariamente. La verdad es que la señora de los lunes es padrísima y hoy preguntaba dónde compré mi blusa porque estaba tan fresca y terminamos hablando del calor  que está espantoso como buenas señoras.

Desafortunadamente la reguetonera de vigilancia también sigue ahí. ¿No la han cambiado? ¿Qué diablos? En cuanto llegué lo primero que hizo fue pedirme que cerrara bien mi bolsa porque la otra vez se robaron un celular y ellas no podían estar pendientes de todo y al final es responsabilidad del usuario cuidar sus cosas, aunque la historia estuvo muy rara porque reclamaron el teléfono hasta el día siguiente y ella no sabía nada. Y me vigilaba.
¿Ya mencioné que me vigilaba?
Demasiada incomodidad, en especial porque quería terminar rápido para ir a buscar las medallas de San Benito que le había prometido a Miss Crawford.  Es que sospecha que le hacen brujería y algo debía hacerse el respecto. Al final del libro de registros había un inventario suelto de ropa de cama pero me lo salté alegremente y me largué. La reguetonera de las uñas felinas me angustiaba. 

¿O será paranoia? La monja que me atendió en el pasaje catedral  también me veía con sospecha, o será que yo la veía a ella con sospecha. Para suavizar su mala disposición le dije que la medalla era para un bebé... pero no creo que haya servido de nada porque me veía con cara de asco y desesperación. ¿Fracasaríamos en nuestra misión? No, por suerte  encontré una bonita y muy pequeña medalla esmaltada que parecía bastante apropiada para la ocasión.

 ¿En dónde diablos estoy? De repente estaba viendo telenovelas en la sala de Miss Crawford mientras ella alimentaba a su bebé. ¿Se acuerdan cuando anunciamos su boda? Hoy conocí a la persona que salió de todo aquel proceso. Ya la había visto en el bautizo pero no habíamos sido correctamente presentadas.  El pobre bultito dormía, respiraba, babeaba un poco y luchaba con ella misma para obligarse a despertar. ¡Qué conflicto! ¡Tener sueño y hambre a la vez! ¿Qué hacer? Se tardó una hora en despertar y otra hora en comer. No voy a reparar en lo perturbador que es la noción de tener a una madre en plena lactancia a un lado, en especial porque después del golpe inicial hasta se le olvida a uno todo el incidente. Ah, claro, hay  una persona amamantando a un ser que en teoría hace un mes no existía legalmente al otro lado del sillón, pero después de los primeros 15 minutos de sorpresa la cosa se pone muy normal. ¿Saben qué es más perturbador? Hablar con dicho ente. Sí, me puse a hablar con ella. No sé qué tanto le decía pero hago notar que no usé la voz que la gente tiende a sacar cuando le habla a los bebés. No, la trate como una persona y le conté un poco del argumento de Piel de Oso. Ella me veía y se retorcía y estiraba, bostezaba y giraba los ojos a todas partes. Creo que todavía le sorprende mucho tener dedos.
Dice mi madre que algo malo le pasó porque estaba bonita al nacer y se puso muy rara, (usó la palabra "fea") pero creo que ya no tengo el poder para juzgar objetivamente el asunto. Para mí es la bebé más bonita del mundo porque la estuve viendo crecer todos estos meses. Es chistoso reconocerla, ahora sí, en la forma acuosa del ultrasonido al que no le encontraba el parecido con el papá que ahora sí se me hace obvio. Creo que nunca había pasado tanto tiempo con un bebé y la veía como si uno de esos Nenucos hubieran cobrado vida y me estuvieran viendo.  Que si así fuera sería muy macabro, como de película de terror, pero como estaba viva y era suavecita y respiraba no daba miedo realmente. Me veía y se reía, me pregunto si se reía del movimiento de los aretes. Desafortunadamente la aburrí y se durmió. Durmió todo el tiempo, ni siquiera sintió el paseo en coche o el recorrido por las tiendas. 
Yo quiero dormir como ella.
Ahora sólo espero que todo aquello de que los niños escuchan todo durante el embarazo sea un mito porque si es verdad ya le enseñé a decir "puto", "mamadas", "chingaderas" y "cabrón" entre muchas otras palabras de lo más elegantes. 
¡Los niños son el futuro de la nación!

Por eso me preocupan, por supuesto. Bueno, no todos. La hija de Miss Crawford, al menos ahorita que todavía no es una persona, y todos los huerfanitos que estén preguntando por su mamá en este momento.  Como aquel niño de una película que vi en el camión de algún lado. Un pobre huerfanito que escapa de que lo vendan pero lo andan persiguiendo y él busca a su mamá y en un momento rompe una botella y se corta él solo cuando está enfrentando a uno de los villanos que al final lo deja ir. Encuentra a su mamá y todos son felices. Nada más ellos. Es más, ya no le guardo rencor a los huérfanos que se quedaron con toda mi ropa, juguetes y libros infantiles.

Niños: Soy una perra egoísta, por favor no me hagan caso cuando les digo "rateros", lo que pasa es que me hubiera gustado quedarme con al menos esa enciclopedia en la que venía "Margarita está linda la mar...", y el castillo de cristal de She-Ra. Espero que hayan sido tan felices como lo fui yo.

Y con el recuerdo del castillo de She- Ra caí en el cumpleaños en el que me lo regaló mi papá y la llegada de mi tía que estaba recién casada. Su esposo se murió hace 9 meses, qué cosa tan extraña
Y por un familiar desconocido que se fue llegó otro. Parece que mi prima tuvo un hijo al fin y todo mundo está emocionado con el primer bisnieto. Traen un festejo que parece que nació el niño Dios. Yo dejé una felicitación ayer en facebook, espero que eso sea suficiente. Pobre niño, le pusieron un nombre horrendo. No creo llegar a conocerlo jamás pero está bien, si saca el carisma de sus padres prefiero no verlo nunca. Digo, son buenas personas pero tienen la personalidad de un ladrillo y en las dos veces que he visto al padre en toda mi vida jamás me ha dirigido la palabra.  Ni siquiera habla para saludar, sonríe y hace un gesto con la mano (nota mental: empezar a saludar a  toda la gente igual. ¿Cómo no se me ocurrió?). No ayuda que justo ahorita acaben de publicar una foto y el pobre niño tenga cara de ser el hijo perdido de Jabba the hut.  ¡Parece japonés! Oh, por Dios, es feo el pobre. Creo que mejor no digo nada, así no tendré que mentir. 
Yo creo que en realidad no lo quiero conocer porque sé que no le caeré bien, hasta la fecha, el único bebé que ha tenido la cortesía de reírse de mis chistes ha sido la pequeña hija de Miss Crawford. A lo mejor sí eran los aretes o yo me lo imaginé. No, sí se reía. 

Lo más extraño del asunto es que a la mera hora me dio miedo cargarla. ¡Se veía muy chiquita y tiene la piel muy delgada! Mejor agité su móvil y vigilé la carriola en  caso de robachicos mientras Miss Crawford se probaba zapatos. Me pregunto si algún día podré tocar a la gente. ¡Oh por Dios, soy como Lars! 
Es que no pude decir nada y sólo la picaba un poco experimentalmente para ver si lloraba pero no lo hacía, se reía y se retorcía. Me dio miedo hasta respirarle encima se veía muy frágil y chiquita. De repente hacía ruidos y  mientras agitaba sus deditos yo no podía dejar de pensar en los dedos amputados de hoy. Regresamos a mis leprosos muertos, no se asuste. Bueno, al menos tuvieron la decencia de experimentar un poco con éter para hacer las operaciones. 


Esa asociación de ideas tiene que estar mal.

No más amputaciones por hoy, ni muertes por diarrea... ni bebés.  

domingo, 24 de abril de 2011

Mi pobre Konovalov

Otra noche sin dormir. A las dos de la mañana, el día se ve eterno. Parece que fue eterno y en realidad se llenó quién sabe con qué. Despertarse temprano, preparar café (ya tenemos del bueno, gracias a Dios, el chino empezaba a matarme el alma) e intentar hacer algo útil. Una cajita decorada para la mejor amiga de mi hermana, cocinar un par de enormes champiñones, tal vez licuar un poco de tofu, piña y plátano, caminar a la tienda, correr de regreso, evitar la cafeína después de la hora de la comida y revisar registros nada más para sentirse un poquito acompañado. Mis leprosos están bien, muchas gracias. Hoy dieron de alta a un niño de 8 años que se salvó del hospital. Todavía no averiguo cómo diablos le aplicaban electrochoques a las úlceras, pero de vejigatorios ya estoy hasta el gorro. Yay, miembros amputados!
Ya casi era de noche, el momento de intentar relajarse, apagar todo, pensar en el mar e intentar dormir. Obviamente no se pudo.

¿Saben qué hice? Hasta me leí un capítulo al azar de un libro de metodología para ver si me daba sueño. Me entró la desesperación y el asco pero dormir no pude. Rito duerme muy feliz, con la lengua de fuera. No es que esté regulando su temperatura o algo así, es que se le va de un lado desde que se le cayó uno de los pocos colmillos que le quedaban. Tal vez será el calor pero se lame mucho también, más que de costumbre. ¿Estará herido, lo picaron los moscos o se está consolando un poco por alguna melancolía extraña? Como la depresión de regadera en que se deja salir el agua más caliente que de costumbre y se pasan horas bajo el agua esperando que por alguna extraña razón todo esté mejor al salir. "Huelo a shampoo la vida está bien".
Mi mente funciona mal, tiene que ser así.
¿Alguien sabe por qué no distingo bien entre ficción y realidad? Debería hablar con personas más seguido. ¿Cómo sé qué quiero algo si no conozco nada de nada ni sé nada que no haya sacado de la tele, películas, testimonios de segunda mano y un montón de novelas y libros mamones que muchas veces sospecho que no terminé de entender enteritos? Hablo sola, me pierdo en imágenes, sonidos y supuestos en mi cabeza hasta que me río y me preguntan muy preocupados de qué me río y no tengo respuesta. Ya ni sé si digo algo o escucho algo, a veces creo que sólo escucho y respondo con formulas del día.
Creo que fue el jueves o el viernes que vi a Jane, ya no sé cómo pasan los días, comimos helado como una hora, en la noche y de repente regresamos y eso fue todo. La verdad es que yo me sentía mal y por alguna razón Miss Crawford y Jane me cambiaron los planes tres veces ese día y creo que estaba enferma o cruda y me sentía muy mal. Al final Jane ya no quería salir pero luego quería ir a cenar y yo no tengo dinero y terminamos consumiendo un helado muy extraño.

Esa plaza es nueva. La construyeron en donde antes había un Aurrera... imagínese usted, "Aurrera"... ¿todavía existe?  Lo demolieron y construyeron una plaza nueva, brillantes, ideal para adolescentes en citas o señoras que toman café con leche a todas horas del día. Un poco más arriba, sobre la misma avenida, el colegio. Y recuerdo las primeras veces que me senté con Jane en clase. ¿Cuánto pasó de estar paradas a las 8 de la mañana en la fila para ir a los salones? El discurso matutino del hermano y el aire helado, eso nunca se me va a olvidar. Qué puto frío hacía. Supongo que es una de las múltiples desventajas de estudiar en lo alto del cerro. Viento de Pocahontas y salones con facha de ovni. Qué cosa tan espantosa, gracias al cielo se acabó. ¿Y ahora? Yo no voy a ningún lado y ella pregunta por qué consigue trabajos tan absorbentes que no quiere por mucho tiempo. No sé, ella siempre se mueve, tiene que hacerlo.  Y Miss Crawford tiene que irse y no quiere hacerlo.  Parece que el Sr. esposo no es gran apoyo. Esperemos que sea cuestión de tiempo, de verdad queremos darle el beneficio de la duda aunque en el fondo no nos sorprenda, realmente ya no se producen prospectos de padre en estos tiempos modernos y tumultuosos. Y Mr. Bingley II dice que se casa con Jane. ¡Matrimonio! ¿Saben cuál es su argumento? Se deberían casar porque la ama... ¿qué más quiere? Mientras, ella evita/busca el recuerdo del difunto Bingley en las bancas de la Iglesia.  ¿Qué diablos pasa con el mundo? Todo se ve extrañamente desconocido. ¿Estoy en la película correcta? Me siento como personaje viajero, de esos que aparecen en un libro y luego reaparecen 5 minutos en el otro, que no es que sea una secuela, pero sucede en el mismo condado ficticio alrededor del río Mississippi, o como se escriba.
No, es peor, creo que estoy brincando de un programa a otro, en diferentes canales. ¡En diferentes idiomas! Y el archivo es una de esas programas de revista con conteos y segmentos. A la hora de comer se acaba y hay que cambiarle a otra cosa, llegan las telenovelas y queremos que el galán de la rubia protagonista recapacite y se casen por la iglesia en la Basílica de Guadalupe, esperanza que no se acaba  aunque la cosa empeore con cada  capítulo. Una vez a la semana, tal vez a horas extrañas de la noche, de casualidad, aparece una de esas películas extranjeras azarosas con mucha música conmovedora y personajes que se mueven todo el tiempo y al final se encuentran 5 años después en los mismo lugares para descubrir que el mundo es un lugar muy extraño y que dentro de todas las eventualidades realmente no ha pasado nada. Al final, uno de los protagonistas se sienta en una banqueta o en la playa y nos enteramos de que la película ya se acabó porque salen los créditos. Eso fue todo.

En algún momento voy a despertar (a lo mejor ya me dormí, quién sabe) y voy a salir de uno de los cuadros de Galería Nocturna. A estas alturas ya podría pasar.

sábado, 23 de abril de 2011

Personas como yo

Me leía cosas bonitas, muy bonitas. Hay una que no olvidaré nunca: la del mudo Guerásimo y su perrito, a quien él quería mucho. Como era mudo, nadie le hacía caso, considerándole un ser despreciable. Sólo su perro sentía cariño por él. Era una historia muy lastimosa. Ocurrió en aquellos tiempos en que había siervos. La dueña dijo al mudo: "Anda, ahoga a tu perro; ladra demasiado fuerte." El mudo fue... cogió una barca y al perro y partió. Al llegar a esta parte del cuento yo temblaba. ¡Dios mío! Obligar a un ser humano a matar al único ser que siente afecto por él y que constituye su única alegría! ¿Qué orden es ésta? ¡Oh! Es una historia maravillosa y verdadera, que es lo más interesante. Hay personas para quienes todo el Universo se concentra en una sola cosa; por ejemplo, en un perro. Y ¿por qué en un perro? Porque no hay ninguna persona que ame a tal hombre y, en cambio, su perro, sí.
Es imposible vivir sin un amor cualquiera; para eso nos ha sido dada el alma, para poder amar... Me leyó muchas y muy bonitas historias.

Los vagabundos, Máximo Gorki

viernes, 22 de abril de 2011

Un gran signo de interrogación

Está bien, yo entiendo que a mi edad ya no puedo entender del todo las modas de la juventud, pero hay cosas que simplemente no tienen sentido.


Esto tiene que ser el invento más estúpido de las últimas fechas. O son tenis o son sandalias, no pueden ser las dos cosas al mismo tiempo. ¡Decidan!

jueves, 21 de abril de 2011

Soy una persona horrible

Estimado señor:
Me sorprendió mucho recibir su correo, en especial porque hace unos dos o tres años que no lo veo y me pregunto si debería responder algo a su amable saludo o simplemente seguir desaparecida.
Creo que nunca podré explicarle la serie de eventos y presiones que me llevaron a considerar seriamente su oferta. Si de algo sirve puedo asegurarle que sí lo tomé en serio, creo que hasta por unos dos o tres días, pero me temo que fue por todas las razones equivocadas. ¿Cómo podría explicárselo? Me caía usted bien, me hacía reír y nunca nadie había tenido tantas consideraciones conmigo, aunque no lo crea, nunca fui ese tipo de señora a la que le buscan las copias, le regalan café o le dan su chamarra cuando hace frío. De hecho, hasta la fecha, ha sido usted el único que ha tenido esas atenciones con nuestra persona.  Le puedo asegurar que en verdad estaba dispuesta a darle una oportunidad a todo el asunto por aterrador que fuera pero la verdad es que tan pronto como vi una salida escapé. No pude evitarlo, tenía que huir. En parte porque yo tengo problemas pero también por esa probablemente mala razón que le di después: "I'm not that into you". Lo intenté, lo juro, pero me temo que nunca me sentí inclinada por usted y haberle hecho creer lo contrario habría sido fue una desconsideración. A estas alturas creo que se ve todo un poco más claro, en especial ahora que la presión está llegando a niveles insospechados una vez más.
¿Le iba a decir la verdad? ¿Se suponía que le confesara que estuve a punto de convertirme en Charlotte Lucas por miedo a la soledad y al fracaso? No lo haría, en especial porque no creo que considere halagador el que admita que lo vi como mi última oportunidad. Tal vez lo era, pero ya ni modo.
Agradezco enormemente su amabilidad y preocupación. El que no haya sabido nada de mí en varios años es completamente deliberado. 
Y ahora me pregunto si debería responderle o fingir demencia.

De cualquier modo permítame desearle lo mejor, en verdad espero que sea próspero,  famoso y  feliz.

Chale... ¿qué hago?

Lo lamento mucho en verdad, pero tengo que seguir haciéndome la muerta.

miércoles, 20 de abril de 2011

La alegría de la familia

Un día completamente desperdiciado en una excursión inútil y desagradable en compañía de Paula la nazi y su hermanita menos horrible.

No es que quiera ser malvada, pero la pobre tiene personalidad de pescado muerto. ¿Qué es peor? Por un lado tenemos a la hija soñada del Dr. Mengele y por otro a... intentaba pensar en algo sobre ella pero es algo así como una cosa en blanco. Podría salir en un programa y/o telenovela juvenil como la amiga no identificada #3. ¿Saben que es lo peor de ellas? Son malvadas, son genuinamente malvadas e hipócritas. Por eso ya ni me esfuerzo.
Envidio a todas las personas que tienen al menos un primo más o menos de su edad con el que compartieron grandes momentos y experiencias al crecer. Yo tengo unos cuantos desconocidos que para ser honestos ni siquiera me caen bien. ¿De veras estamos emparentados?  Me encantaría conocerlos un poco mejor pero tienen la mala costumbre de echarme tierra aprovechando que vivo al otro lado de la ciudad para quedar como las buenas sobrinas y hacer que las tías solteras gasten su dinero en ellas como recompensa. Les apuesto que en cuestión de dos días cualquier cosa que haya dicho va a ser retorcida hasta niveles insospechados y me enteraré de qué se supone que dije cuando hable mi abuela a reclamarle a mi madre.

De lo que haya pasado hoy ni me enteré. En cuanto la pequeña Göering empezó a describir el abuso al que suele someter a la muchacha que ayuda con  la limpieza (y que ella cree que es divertidísimo) con todo y el nuevo apodo que le puso al bebé que está esperando la pobre, empecé a pedir cerveza.  Por eso no recuerdo el apodo como tal pero creo que incluía la palabra "monito" en alguna parte. "Cerveza por favor". Y  pedí una y otra... y otras más hasta que el mundo se empezó a ver un poquito mejor. Tenía ganas de dar una vuelta, ver cosas, comprar cosas, sacar bonitas fotos, respirar aire fresco... pero no pasó. Al final se hizo tan tarde durante la comida que cerraron todo y como ganancia del día me quedé con los bellos recuerdos de una tarde con mis primas  infernales y nada más.
Oh, no, esperen:




Un pedacito de calle.

Y ya.

martes, 19 de abril de 2011

Vamos a jugar a las escondidillas

Hace rato me tomé la mitad (hay que economizar los recursos) de una pastilla que me robé del escondite secreto de fármacos de mi mamá. Lo bueno es que es secreto.  Mi madre ya debería saber que no hay escondites posibles para mí. Lo mismo con las cocas de dieta... las voy a encontrar! Y eso que ya no me esconde la comida como antes, es una de las muchas ventajas de la eliminación de grasa corporal, por fin dejó de esconderme las donas y el pan dulce. Ah, tampoco tengo que esconder la evidencia si se me antojan unas papas o alguna de esas porquerías que tenía estrictamente prohibidas. Que no es que fueran lugares muy difíciles de encontrar. ¿En la lavavajillas? ¿el cuarto de servicio? La otra vez encontré las cocas en la azotea. Eso sí se me hizo una completa falta de cortesía. Odio las alturas, las escaleras, los barrancos y todas esas cosas que no tengan un buen barandal de por medio, un sólido barandal de por medio que al menos me llegue hasta los hombros, por eso obligarme a usar una escalera se me hizo una cosa particularmente fea.
Esconderme las pastillas no tiene ningún sentido, repito, las voy a encontrar. Ahora, el problema es que no me fijé qué era. ¿Qué diablos me habré tomado?  

No importa. La verdad es que no me preocupa nada, es más, si era un tranquilizante para caballos, mejor.

Ahora sólo tengo que esperar a que haga efecto, relajarme un poco y ser feliz.

domingo, 17 de abril de 2011

Mi amada pastillita para dormir

Me siento sobre una piedra, envuelto en el capote. Alguien jadea a mi lado. Un perro de pelo hirsuto está acurrucado junto a mí y me mira de hito en un alarde de prudencia.


— ¡Seamos amigos, perrito!
El can contesta con un sordo gruñido. Su hocico negro muestra unos colmillo azulados. Pero poco después se arrastra hasta mí y su nariz húmeda se oprime contra mi rodilla. Hundo las manos en su pelo caliente.
Frente a nosotros, la luna color naranja se pone tras el alero de la arcilla de la casa. Su luz se refleja en los ojos del animal como dos albugos. Hay en esto algo de antiguo y eterno, que ya existía antes de nosotros y que continuará existiendo después.

Grigori Blakanov, Un palmo de tierra

El berrinche de hoy

Advertencia: en la siguiente entrada experimentaremos un severo retroceso a la adolescencia, de hecho, es muy posible que suene como episodio de Blossom o alguna otra serie parecida.

You're not a teenager, so don't act like one (Camera obscura)


¿Es que por qué nadie me entiende? Está bien que no lo entiendan, no tienen que hacerlo, pero no hay que verme como si estuviera loca.
Fue mi culpa. ¿Pa' qué llevo a mis padres a mis pequeñas cacerías de antigüedades? Ah sí, no sé llegar yo sola. Me cae de madres que ya lo voy a intentar.

Creo que en realidad no es frustración, es tristeza. La señora del único puesto interesante que encontramos me estaba dando todo deliberadamente caro. ¿Cómo lo sé? Muy sencillo, me quería vender en 180 el mismo espejo que compré en otro lado a 100. Me gustaba un pastillero que se me hizo perfecto para guardar los clips que me regalaron en el archivo pero la verdad es que no sabía qué tanto se pondría amable si le compraba otra cosa. Había unos aretes de migajón de veras interesantes y otros  también simpáticos que desafortunadamente no tenía la menor intención de comprar porque insisto, estaba muy caro. Me cae muy gorda la pausa que hacen cuando están inventando el precio. Te ven, lo piensan tantito y te salen con una mamada.  ¿Debí haber cedido? Me hubiera gustado tener a quién preguntarle, alguien que supiera por qué sería chistoso traerlos puestos en un día normal en el que nos sintiéramos de ánimo para jugar a ser María Antonieta, pero no había nadie. De pronto llegó mi mamá y escogió otros sin chistar (otros que definitivamente no tenían más de unos pocos años de vida), me dio el dinero y se fue. Al final  mi pastillero salió más barato gracias a los aretes y como no me pidieron el cambio hasta salió gratis. 
Hubieran visto la cara de mis padres cuando les dije que había una tienda de segunda mano por ahí que quería buscar.  Me preguntaron con cara de incredulidad si eran usadas. Pues claro que lo eran, por eso le dicen así.

"¿Usadas?" (Favor de insertar mueca de asco)

Pero después la cosa se puso peor. De la nada mi mamá vio de lejos la cerámica que hacen los amigos de Jane, se le hizo "original" y por supuesto la alenté a que fuera a comprarse algo bonito. Intenté quedarme lejos pero me llamó para que la viera y ni modo, fui... en parte para asegurarme de que lo comprara.  Lo hizo, pero cuando caminábamos sacó que sólo la había comprado porque yo quería  ayudar  al chavito... ¿QUÉ?
Me ofendí, no sé si todavía estoy sentida por aquel asunto de querer matar a Dolores, pero me ofendí y me entró el mal humor. Le expliqué que él y su novia eran amigos de  la escuela de Jane y no tenían 15 años como para que me diera ternura su entusiasmo, pero salió peor porque empezaron a fregar que por qué no lo saludé y que me regresara y demás cosas parecidas sobre mi falta de amabilidad. Yo tenía ganas de explicarles que no los conozco realmente, son amigos de Jane, no míos. Ay, qué burlones son mis padres cuando de mi retraso social se trata. Es como tener cinco años otra vez y estar en las fiestas de sus amigos temiendo el momento en el que me manden con los otros niños al jardín.
¿Qué diablos?

¿Por qué siento la necesidad de explicarme? No hice nada malo. A ella le había gustado la taza, pensé que para un artesano/persona/artista más que el dinero es alentador ver que a la gente le gustan sus piezas y que  al final todos saldríamos ganando porque Dios sabe que  no nos caería mal comprar algo que no se venda en Plaza Satélite y que de veras tenga un poquito de personalidad de vez en cuando...  pero cuando se ponen pesados/chistosos es imposible detenerlos. Me puse de mal humor.
Yo sólo quería buscar cosas bonita. A pesar del pastillero y una pequeña sorpresa que me encontré ya casi en el colmo de la decepción salí de ahí con una sensación muy fea. ¿De veras es una tontería? Cada vez siento que me arrastran un poco más hacía alguna parte de la que ya había salido.
"Ay, la niña". Creo que nadie sabe lo desagradables que son las burlitas cariñosas de las madres, tías y demás personajes por el estilo. ¿Qué hay con las críticas?

Al final del día las cosas se hacen porque se tienen que hacer pero si hay alguna forma de hacerlas más alegres no veo por qué no adornarlo todo. Uno tiene que bañarse, vestirse y desayunar pero todo puede ser más agradable si se le pegan unas cuantas piedritas de colores al proceso.  No saben con qué emoción me desenredo el pelo desde que compré un cepillo con dibujito de japonesa.  Y eso que es más fácil conseguir esas cosas.

De regreso mi mamá preguntaba qué tienen de especial las cosas viejas. Ah, muy sencillo:
Lo que sea que haya llegado a mis manos, pasó por muchos lugares, muchas personas y mucho azar antes de que lo encontrara. Es un pequeño sobreviviente al que vendieron, regalaron, tiraron y rescataron por décadas antes de que yo estuviera en proyecto siquiera y  llegó hasta mí en uno de esos momentos de pura casualidad que se parecen mucho al destino y al amor. Podría haber salido otro día, podría haberme quedado a dormir o pasado de largo, pero no fue así.
Y entonces llegó la postal. ¿Sabe usted la emoción al leer lo que decía? Anastasia, Yul Brynner, Ingrid Bergman y los óscares de 1956. Por cierto, Los diez mandamientos también es de ese año.
Como mero dato cultural les confesaré que yo estaba enamoradísima (así, como canción de boy band) de Yul Brynner, una de las muchas razones por las que veía Los diez mandamientos y Anastasia una y otra vez. ¿Por qué? No lo sé, decían mis amigas que tengo gustos muy raros. ¿Será el tabaquismo o la mirada desorbitada de locura? Entre Yul y Vincent Cassel creo que no hay uno que me guste y que al mismo tiempo sea popular entre la tropa, o al menos no me acuerdo. 
En esa época pasaban películas en Fox como a las siete de la mañana y se me hacía la cosa más triste del mundo tener que dejarlas a medias para hacer una cosa tan poco educativa como ir a la escuela. De Anastasia, casi nunca alcanzaba  la mejor parte:



"¡Y que tengo razón!" En mis tiempos la pasaban traducida con un gran estruendo de la orquesta que ensayaba para hacer la transición entre las dos escenas. La película con la que le perdonaron la infidelidad a Ingrid Bergman. Una actriz casada se embaraza de su director, también casado, y se arma un escándalo.
¿Qué le veía a Rossellini? No lo sé, supongo que también tenía gustos raros. Y ya que estamos en Rossellini, nos pasamos (por obvia asociación) a su hija Isabella y a Terciopelo azul. ¿Qué creen que vi la otra vez? ¡Un vestido largo de terciopelo azul! ¡Como el de la película! A pesar de la tentación no me le acerqué. Ese tipo de vestidos son para cierto tipo de mujeres, el tipo que se enreda en misterios con jovencitos curiosos y se ve acechada por la maldad de un mafioso perverso, no para mí. Compré otro de terciopelo verde que no les había podido presumir porque olvidé su existencia hasta hace ratito.
Creo que nunca superaré la pérdida de mis cortinas infantiles y tendré que conseguir todo el terciopelo verde que pueda para llenar el vacío. No sé dónde usaré ese vestido, tal vez nunca lo haga... pero haberlo dejado solito era imposible.

Podría usarlo para ver la tele o recoger mi cuarto, después me pondría guantes, sombrero y entonces mis papás considerarían aquello de buscarme "ayuda" otra vez, aunque lo dijeran en broma. "Ayuda" es la palabra clave para "atención psiquiátrica". Lo que me recuerda, la próxima semana le mandaremos la postal a Sra. Doc, si tenemos mucha suerte, en unos sesenta años terminará en un mercado de pulgas y alguien muy extraño la comprará y será feliz.

Algún raro del futuro será feliz, como yo. 


sábado, 16 de abril de 2011

10 pesos


Querida chaparrita:
Otra vez te escribo en el carro pues seguimos en camino. Pasamos un día en Atlanta Georgia y ahora a New York en 2 días.
En cuanto llegue te mando la dirección.
Espero que José Luis esté bien ya pues yo creo que ya pasó bastante.
Anoche vimos el reparto de oscars en Holliwood(sic) y ganó Ingrid Bergman en Anastasia y el pelón en el Rey y yo estubimos(sic) viendo tele hasta las 12:30 pues estubo(sic) "re suabe"(sic) también ganó la película de cantinflas como la mejor película de 1956.
Saludos a todos

Homero

Búsqueda urgente de aspirinas

No puedo creer que he estado enfrente de una pantalla la mayor parte del día.  La verdad es que dos terceras partes del tiempo que estuve en el archivo las dediqué a platicar con Marina sobre tacones y películas infantiles, pero la otra parte la pase copiando fichas. ¿Fue suficiente? ¡No! En cuanto llegué a mi casa prendí la computadora general, Domitila, y me tardé unas seis horas pasando a word lo que copié a mano en menos de dos horas. ¿Cómo pasó eso? Tal vez no debí haberme enfrascado en la búsqueda de remedios para las estrías con Miss Crawford absolutamente toda la tarde. Tanta investigación para que al final resultara que sólo son dos estrías... ¡DOS! Pero según ella sí se notan y ya no podrá usar bikini por culpa de las malditas. Yo nada más me río... ¿dos estrías? Yo tengo 200 000 y no me importa...  en la vida en general, porque en lo que a mí respecta los trajes de baño entre más grandes más bonitos son. La gente es muy exigente consigo misma, también parece que el esposo de Miss Crawford es muy criticón. Siempre se me ha hecho muy divertida la libertad con la que los novios y esposo exigen perfección. ¿Dos estrías? ¡Ni siquiera deberían contar!

Vitacilina, eso le recomendé y espero no haber metido la pata. Digo, es retinol, tiene que servir de algo. Entonces dieron las ocho y tuve que cambiar de computadora y regresar con mi pequeña Carmenta, tan linda... y pasarme más horas haciendo absolutamente nada. Debería cerrar stumble para siempre. ¿Cuántas horas paso brincando de fotos tiernas de animales recién nacidos a más fotos tiernas de animales siendo graciosos?

Me duele la cabeza, me duele la muñeca y los ojos empiezan a portarse raros. ¿Qué me pasa? Ayer terminé platicando con Mrs. Palmer por horas. Así es, nos pasamos un buen rato comentando los nombres que le pondríamos a nuestros respectivos hijos.  Ja, sí, claro porque de alguna extraña forma decidí seguirle la corriente y ahora resulta que yo también me casaré y tendré hijos y ella será dama de honor en mi boda, igual que yo iré a todos los bautizos de sus hijos y nada más por eso no  puedo morir joven. Ella opina que mis nombres son espantosos y yo creo que no es absolutamente necesario ponerle dos nombres a un niño. Yo tengo uno nada más y soy muy feliz. 
¿Cómo llegué a eso?
Ya lo descubrí. Lo que pasa es que esperaba demasiado, la mala costumbre creo. Si intento hablar con Mrs. Palmer esperando algo más divertido y honesto que el mero intercambio de formalidades y un montón de chachara de relleno, me voy a desesperar. Bien, es una degenerada... está bien. A todo responde "lol", "jajajaja" y "ash, me chocas", pero creo que disfruto mucho el personaje que me da chance de interpretar. Es como si al estar esperando lo peor de mí, me diera  permiso para ser todo lo ojete, negativa, desalentadora, pesimista y antipática que quiera. Ya de ahí es cuestión de cambiar velocidades, dejarla hablar en forma de monólogo y después hacer yo lo mismo. ¡Es divertido! Creo que ya hasta me dieron ganas de salir a tomar un café.

Si me esfuerzo un poco tal vez pueda lograrlo. A lo mejor un día de estos me la creo, podría hasta empezar a dejar saludos del tipo : "Amiga, te quiero mil, XOXO", o dejar bendiciones y demás comentarios en las fotos de los demás que  digan "te ves preciosa nena", porque he descubierto que extrañamente hay cierta corriente lésbica entre las amistades superficiales y me desconcierta que no sea en broma. Se me hace muy extraño, por lo general la gente sospecha de las amigas cercanas aunque no existan motivos, pero las eventuales son las que más se toquetean y se chulean todo el tiempo. Incluiría aquel comentario de Mrs. Palmer sobre una actriz que "se le hace muy sensual", pero ya aprendimos a reprobar silenciosamente la degeneración de esa señora porque creemos que tiene que ver con un problema de autoestima. No es que esté enferma, lo que pasa es que busca amor en todos los lugares equivocados... y cuando digo "todos", quiere decir TOOODOS.

Jajajajajajajaja...

Creo que le acabo de sumar otros 150 puntitos a mi cuenta con el infierno. Es que me parece perturbador. Las amistades parecen funcionar con una forma de código de cortesía muy extremo. "Te ves suuuper bonita" y la otra le contesta "no, tú te ves suuuper bonita", y al final deciden que es padrísimo que sean tan guapas todas pero de camino al estacionamiento empieza a salir el resto del párrafo: "Sí, qué bruta, qué linda es... y me da gusto porque era gordita y muy fea cuando éramos chiquitas." Pero se veía divina y se quieren todas y cada despedida es "te quiero mil "y un montón de cosas más, ya casi automáticas. Se adoran, pero en cuanto sale otra se nos aclara que "pobrecita ya es alcohólica y tan promiscua que un día de estos le van a pegar algo". Y la verdad es que sí tenía cara de "sácalepunta" la señora pero nadie tendría que enterarse. ¿No es parte de la chamba del amigo guardar secretos que se llevan a la tumba? Lo peor, lo más preocupante, es que no se trata de veneno, hay preocupación y afecto genuinos, pero vienen en presentaciones muy ambiguas.
¿Qué dirán de mí? No me quiero ni imaginar, de veras, no quiero enterarme. Sea lo que sea las perdono, igual que espero que la gente de la que hablo mal en este blog (que técnicamente es el único lugar donde de veras hablo/escribo  sobre las maldades que produce mi cabeza... ah, y con Jane) me perdone a mí. Así funciona.

Igual que habría preferido no enterarme de los sobrenombres que le han puesto los señores del archivo a personas inocentes. "El bistec", por ejemplo, porque parece un pedazo de buey y  había otra a la que le decían"chuleta". Creo que tenían otro peor pero ya se me olvidó. Según esto yo me salvé de tener sobrenombre; pero no les creo un carajo. De todos modos sonrío y regreso a mis ficheros para fingir demencia. 


Supongo que me voy acostumbrando. Un día de estos ya no me voy a reconocer y cuando pase me dará gusto.

jueves, 14 de abril de 2011

Con libro pero sin rosa

¿Sabían que había fiesta del libro? Yo no, por eso cuando iba caminando rumbo a la biblioteca descubrí que había sido una decisión muy idiota haberme gastado lo que tenía tan estúpidamente. En serio ¿necesito otro puto vestido de flores? ¡NO! De hecho es lo último que necesito, podría ahogarme en flores si quisiera. Tiene que ser un hábito muy poco saludable no poder dejar de comprar. Algunas cosas valieron la pena, por supuesto, como el portaretratos más bonito del mundo.

¡Oh! Una pequeña alegría inesperada que tendría que desperdiciarse. Ni modo, me fui a buscar a los leprosos.  Sobre todo el asunto de la hemeroteca digital tengo dos dudas:

1.- ¿Cómo putas esperen que guarde lo que vaya encontrando? ¿con la magia de mi memoria?
2.- Si la única solución es imprimir lo que encuentres... ¿no sería deseable que la señorita a la que se le puede preguntar fuera amable y explicara bien cómo tienes que pedirlo? No, decirte que leas la página principal no es una solución, en especial cuando ahí dice que le pidas la información a ella. ¿Sería mucho pedir que me diera una hojita o formatito? Que ni siquiera tenía que imprimir nada porque las notas eran chiquitas y las pude copiar en mi libreta de princesas pero de haber tenido que sacar algo habría sido una experiencia muy desagradable.

¿Valió la pena? Pues en realidad fue mucho menos cansado que ir al archivo pero no puedo evitar sentirme en territorios hostiles. Supongo que cuenta como avance, nada más para aligerar la conciencia y no sentir que ando vagando sin hacer nada.  Hoy averiguamos que al administrador le robaron el reloj... de su propio cuarto, que ya hacia el final de los tiempos estaban vendiendo la piedra de las columnas en el aviso oportuno y que la celda de castigo era macabra, macabra, inhumanamente macabra, casi de Castillo de If. Pobres desgraciados. No sé qué pensar de mi amado Dr. Lucio, si de veras era capaz de usarla tan ojetemente, cómo podré seguir amándolo?
Pero cuando la conexión empezó a fallar cedí a la tentación y me fui a la otra fiesta.
Hasta ahí estábamos emocionados. No tenía mucho dinero pero decidimos dar una vuelta, fue inevitable.
Creo que no fue lo mejor. El sol asesino y el gentío estaban en su máximo esplendor, no se podía ver nada y si no me pegaban con una gran mochila de estudiante yo terminaba empujando a un inocente con mi gran bolso. La parte simpática fueron los dos personajes sobre el escenario que contaron leyendas y las cantaron con particular emoción y encanto. Hasta había disfraces. Lo único que me da miedo de ese tipo de representaciones es que quieran involucrar al público, en cuanto la bruja bajó del escenario a pasear entre la multitud me fui.

Abrumador y extraño, pero lo peor fue el final, cuando tuve que tomar una de esas decisiones extrañas que indican que estamos a punto de dejar morir lo que nos queda de alma. Tenía en las manos un libro con portada malvada de cuentos góticos  y uno infantil que tenía de protagonistas a un niño y su perrito callejero. ¿Les he contado que amo con desesperación los libros infantiles? Cuando estaba a punto de convencer a Miss Crawford de ir a buscar libros para su pequeño retoño, la niña se adelantó y ya ve usted... decidió llegar al mundo. ¡Cuarentena! Y yo que no tengo más niños que agarrar de excusa. "Es que no es para mí, no soy una persona extraña con problemas emocionales en la sección infantil. No me robaré a nadie, no soy "un robachicos." 
Si de mí dependiera los coleccionaría sin parar, pero son muy caros y me hacen sentir culpable. Nada más son bonitos y probablemente no los leeré más de una vez. De hecho creo que el único cuento que sí releo es Piel de oso... que por cierto me parece muy perturbador, pero ese viene en uno de los pocos libros de juventud que se salvaron de los huérfanos rateros, es clásico y si tiene un pacto con el diablo y villanas que se suicidan puedo decir que estoy buscando arquetipos de la religiosidad indoeuropea y como tal es un tema serio e importantísimo. 

¿En qué estaba? Ah, sí, en el librito del niño y el perro. En cualquier otra circunstancia lo habría comprado, pero hoy tenía que elegir y pensé que es un buen momento para empezar a matar esta poco saludable conexión con los perros callejeros que sólo me ha traído problemas, dolores y desfalcos innecesarios. Volví a soñar a Dolores, esta vez no era ella la que llegaba a la reja, era yo, pero ya no estaba y no sabía a dónde se la habían llevado. ¿Qué putas con el veterinario que no la opera?
Me pregunto si aquello que decía la Sra. Doc sobre la identificación y todo aquello de las carencias afectivas tendrá la culpa, pero sea como sea tiene que morir. No importa si es  una cosa de tripas o sólo está en mi confundida cabeza, tiene que morir.

Es más, muchas cosas tienen que morir. Me encontré otra ex-compañerita de primaria, pero a diferencia de las otras terminé platicando con ella por alguna razón. Ah, sí, ella empezó...
El punto es que me dijo una cosa muy extraña, me recordó esa época en la que estaba enferma, o al menos yo creía estar enferma, si lo estaba o no, es irrelevante. La época en la que "faltaba mucho a la escuela" y siempre traía suero o té o cosas de esas que no le podía dar a nadie porque eran medicina, pero no le podía decir de qué estaba enferma. Le inventé algo gracioso, no me iba a poner a explicarle la verdad sobre la depresión infantil y la gran ruptura con el mundo cuando mis padres decidieron suspender su matrimonio de la peor manera posible. Le dije que era la hipocondria y que no le podía decir para no echar de cabeza a mi mamá y al doctor que me echaban la mano con justificantes falsos. Que no es mentira, es completamente cierto, pero no radica ahí mi locura o aquello de andar llorando por los rincones de la escuela aterrorizada porque toda la gente me está observando y quieren disfrutar mi sufrimiento. A veces de verdad creía estar enferma y a veces de verdad tenía ganas de no ir a la escuela. En las mañanas, convencía a mi mamá de ir a desayunar o pasar a la iglesia a rezar un ratito antes de ir a la escuela. Mi esperanza es que se distrajera o se dejara llevar por el misticismo el tiempo suficiente para que me cerraran la puerta y tuviera que regresarme a la casa. A veces funcionaba y a veces no. Chale, de todo lo que se han acordado hasta ahora (la nueva mamá que se acuerda de aquel asunto con la egiptología, la que habla de travesuras que yo no recuerdo o la de las fotonovelas de Alondra), tenía que haber una que se acordara del gran colapso nervioso de mi joven mente. Lo que me recuerda...

Petición especial a todas aquellas madres que estén atravesando un proceso de separación:
Hablen con sus hijos, aventar ropa por la ventana no se traduce como "tu papá y yo vamos a pasar un tiempo separados pero no significa que ya no nos queramos o que no los queramos a ustedes". Lo mismo con las hogueras y las amenazas de muerte, absténganse. Es más, les voy a dar un consejo, cuando los niños (que no se supone que sean metralla) estén alrededor, mientan y sean todo lo hipócritas que puedan. Gracias.

Y 20 años después, cuando parezcan escena de "Escuela de Vagabundos" tengan la decencia de no preguntarse qué salió mal con sus hijos. ¡Y por eso compro!

Pero es momento de regresar al  problema de los libros infantiles y el porqué es una de esas cosas que he decidido matar junto con mi obsesión poco saludable por agarrar en brazos perros callejeros y echarme a correr a un lugar seguro. No hay lugares seguros y lo mejor que puedo hacer por el pobre es dejarlo ir. Lo único que nos queda es rezar porque la muerte sea rápida y que si lo agarran, no lo torturen mucho. Por eso no podía soltar el libro del perro y el niño, pero al final lo hice. No más libros infantiles, sin importar lo bonitos y conmovedores que sean.
Me pregunto si esa última resolución tendrá que ver con la sospecha que nos ha estado atacando últimamente: ¿y si tengo quistes en lo ovarios?
Todo mundo los ha tenido, Mrs. Palmer, Miss Crawford... y seguramente muchas personas más.
¿Puedo tener quistes en los ovarios? No sé, pero si los tengo ahí se quedarán porque antes de ir a un ginecólogo prefiero masticar vidrio.  Aparte no tengo ninguno de los síntomas que google dice que me deberían preocupar y supongo que ya después de haberlo leído todo no tengo buenas razones para creerlo, nada más allá de una extraña inquietud que me atacó de repente. ¿Nunca les ha pasado, estar seguros de que hay algo mal con el cuerpo sin mayor razón ni motivo?

Tal vez no le mentí del todo a la ex-compañerita de primaria. Creo que sí soy hipocondriaca.

miércoles, 13 de abril de 2011

Mis rusos

Ha encontrado la avería. Me muestra la parte posterior del aparato y señala un agujero producido por la metralla. Mete el dedo. Hay alegría en sus ojos: la culpa no es suya. Aprieto los dientes para no maldecirle. Entonces advierto la presencia de Kokaniuk. Está sentado en un rincón de la trinchera, con la punta de la nariz perlada de sudor y los ojos desorbitados llenos de pavor. ¡Valiente soldado me ha tocado! ¡En vez de combatir hay que limpiarle la nariz!

Grigori Blakanov, Un palmo de tierra




(Nada  alegra a una chica como un poco de II Guerra Mundial)

Con un poco de suerte y voluntad

¿Saben en qué estaba pensando? Es bonito ver hacia atrás sin dolores de ningún tipo. Es que por fin pude volver a ver largas secuencias de fotos sin llorar amargamente, hasta sonreí. Creo que es la misma sensación de ver fotos de cumpleaños infantiles, vacaciones en la playa antes de haber cumplido diez años o fotos de zapatos. Lo que me sorprende es haber estado tan enferma, así se siente, como cuando te ataca la fiebre y deliras, el tiempo pierde toda secuencia y el dormir o comer se hace o no se hace sin que importe, no hay parámetros, no hay cansancio,no hay hambre, nada más puro dolor generalizado, como cáncer en el cuerpo, hasta que un día ya no se puede más y termina uno desmayado en el patio, a la mitad de la noche y encima de todo, lloviendo. Me asombra la cantidad de llanto asfixiante que se puede derramar por un único elemento que por alguna razón se había convertido si no en todo, en la mayor parte del mundo. Aunque en realidad, bien podía ser todo. La pérdida, la confusión y la sensación de haberse quedado huérfano y solo por primera vez en muchos años. 
No me había dado cuenta, pero  ya hace un tiempo que me levanté, me bañé y de repente se fueron pasando los días, las semanas, creo que hasta los meses que  ya comprobaron que estamos sanos.  Como el día en el que ya se pasó la infección y te dan un sandwich después de haber vivido de gelatina y atole por un buen rato. Desde hace un tiempo que ya no tenemos que ser precavidos, ni cuidar la alimentación, tomar medicinas o buscar remedios alternativos. Me dejaron de salir ronchas y ya no soy contagiosa, puedo regresar a la calle. Lo mejor es que ya puedo volver a escuchar canciones, ver películas y recorrer largas secuencias de fotos sin llorar y pasar horas lamentándome o recriminándome todo lo que haya salido mal en la vida. Ya todo pasó.
Ahora todos volvemos a la tranquilidad, se siente como  dormir en una hamaca.
 A veces, mientras paso las horas con Rito, en la computadora o en mi cuarto, pienso que todo está bien. A estas horas, con un poco de ayuda de mi mejor amigo rivotril, ya sólo espero dormir algo, a pesar del calor y el espacio sobrante porque de plano Rito ya se acaloró y se fue a dormir al piso.  

Tendría que levantarme temprano y ver si logro vencer tantos años de pudor exagerados y usar una vestido sin mangas... ¡SIN MANGAS! Y lo intentaré porque caminar con suéter es insoportable, vaya, hasta con camisa o pantalones. Tuve que comprar unos nuevos que espero sean menos torturadores porque a veces no se puede vivir en enaguas, y con "a veces" me refiero únicamente a aquellas ocasiones en que se deben subir muchas escaleras o subirse al metro en horas pico. Siempre me da miedo que se vaya a quedar atorada en las puertas si no logro salir. ¿Se imagina usted? ¡Tendría que caminar en fondo por la calle!
Empezaremos por las mangas. Digo, son sólo brazos, no es tan grave. Espero lograrlo o la hora y media de camino de ida y las dos horas de regreso que me esperan, no creo que sean soportables con suéter. Ya veremos. 

Si logro dormir aunque sea unas horas, puede que me levante valiente. Y si eso pasa, un día de estos me aventuraré a buscar una tienda de segunda mano que promete mucha bisutería barata y muy vieja, como debería ser todo en la vida. 

Viva vintage!

martes, 12 de abril de 2011

Muerte por asco

Limpié mi máquina de escribir...


A que nadie hizo algo tan interesante con su día. Es más, los reto... supérenme!

Traumas de género y otros brillos

La muerte sale muy cara. Resulta que un funeral puede salir más o menos en lo mismo que cuesta un coche, yo estaba muy asombrada. Lo bueno es que si me muero pronto puedo apañar una de las criptas que tiene reservadas mi abuela para la familia. ¿No sería encantador? Robarle el espacio a una de mis tías: JA!
Me enteré de cómo está el asunto cuando iba saliendo del archivo con Marina y una señora nos interceptó con un plan de ahorros para trabajadores universitarios.  El papá y el hermano de Marina se murieron el año pasado y en lo que interrogaba a la señora de los planes aprendí muchas cosas sobre el negocio de morirse. ¿Creen que me den trabajo? Me gusta acomodar flores y preparar bocadillos. No sé si cuente como experiencia. 

Chale, tengo que conseguir un trabajo de verdad (me pregunto si los señores del archivo se habrán ofendido por haberlo dicho en voz alta) pero es la verdad. Nada más vivo en la confusión de hacer/no hacer absolutamente nada. Es que me entra la inseguridad y hoy me puso de mal humor la llegada inesperada de dos viejas de la Facultad. 

Así es, dos señoras de lo más facultad, de hecho, creo haber visto a alguna en clase. Hablaban de sus proyectos y clases y por casualidad resultó que el trabajo que andan haciendo es para la señora del seminario de investigación que tanto odié durante mi último semestre. Supongo que no ayudó que fuera la única clase que me quedaba y que no tuviera gran competencia para ganarse el privilegio de mi odio. 
Me dio angustia y ese encontronazo con el mundo/Facultad me puso nerviosa, como si me hubieran metido el pie. Tan a gusto que estaba en el archivo siendo feliz otra vez. 
¿Por qué aparecen?
Lo peor fue cuando una me preguntó: "¿Y tú estás haciendo servicio o sólo es la tesis?" 
Creo que me molestó el tono. "Momento chamaca, aquí hay jerarquías".  No sé, por alguna razón me siento horriblemente amenazada por las estudiantes emprendedoras de la Facultad, con sus bigotes, uñotas y unicejas. ¿Vieron? Las ataco por feas porque en realidad les tengo miedo.  Y no me molestan los hombres, ni los señores grandes ni la coordinadora, que sí me da un poco de miedo pero acabo de encontrarle cierto parecido con mis tías que lo explica todo, la Sra. Boss, el administrador adúltero o la señora de carácter complejo que saca las copias. La señora de la Enah que era más o menos de mi edad era padrísima. Ahh, pero que no sean escuinclas Facultad porque me aterran y me siento completamente obligada a encontrarles cojeras.
Eso hacía mi hermana cuando acababa de entrar a secundaria y me  sentía muy marginada porque no me llevaba con casi nadie, aparte de la amiga que me intentó quemar el pelo. Al final yo era esta niña incómoda que usaba ropa de hombre quién sabe por qué razón, combat boots y siempre traía el pelo en la cara, al menos hasta que cedí a las amenazas de la Miss Amelia y empecé a peinarme diario y con un montón de gel para que no se destruyera  el peinado bajo ninguna circunstancia, es que no quería que me lo pegara con resistol.  ¿Qué hay con las maestras que te quieren convertir en una damita a punta de madrazos? 
Por eso me daba miedo entrar. Para animarme, nos quedábamos en el coche y a cada persona que pasaba le encontraba un montón de defectos. "Ve esas chaparreras, qué horror, tiene 13 años", "esa está enana", y cosas por el estilo. Es que las mujeres eran muy perras. Siempre lo han sido. Digo, los hombres no eran exactamente amables pero al menos tenían este lavado de cerebro que les hacían los hermanos sobre la caballerosidad y las responsabilidades que tenían con la niñas que acababan de entrar y demás cosas que impedían que fueran tan agresivos como los jugadores de futbol de escuela gringa, bajo amenaza claro, porque una sólo tenía que denunciar que "él me está molestando" para que se fuera con reporte sin investigación de por medio. ¡Los maestros ni siquiera dudaban de quién era el malo en el problema! De otra forma habrían sido libremente ojetes. Ay, cómo extrañaba esa pose de buen sateluco hipócrita cuando entré a la Facultad, sólo entonces empecé a apreciar que me dejaran pasar primero y me cedieran el asiento... en lugar de empujarme con la mochila en los pasillos. Me daban miedo, por supuesto, pero era un miedo diferente, no era tanto a ellos, como personas, sino al hecho de que eran completamente desconocidos y a todo lo que podía pasar si me veían platicando con uno. ¿Saben lo que pasaba en primaria? ¡La muerte social! ¡Era exponerse a la maledicencia! ¿Qué clase de niña van a decir que soy? ¿Y de dónde venía? ¡De las niñas! La faldas tableadas de tirantes con el suéter rojo y la camisa blanca que al final del día estaba llena de comida y rayones.
Luego, las porristas de secundaria, con sus risitas y su actitud de triunfo. "Soy bonita, soy lo maximo y yo mando". Y todo lo lograban y en nada fallaban y el adolescente inadaptado que hasta la fecha sobrevive en nuestro grises corazones de repente sale de su escondite cuando se vuelve a sentir amenazado.




La verdad es que hasta la época más decorosa que pasé en compañía de Mrs. Weston y Jane, esa en la que dijeron que nos parecíamos a las "Jóvenes brujas", era bastante estresante.
Cada cosa podía ser usada en tu contra. Había tener que tener cuidado, cumplir con las expectativas, nunca decir "no, estás mal", no meter la pata diciendo algo equivocado, compartir intereses y si no se tenían encontrarlos a huevo, tener algo que aportar a la agrupación. Algo muy parecido a un culto. 

Las mujeres me aterran, no lo puedo evitar. Siempre siento que en cualquier momento vendrá la burlita sutil que se tiene que tomar " a broma" porque estamos entre amigas. "Te quiero mil" y otro montón de mentiras parecidas. Después intentarán matarte.

¿Cuándo me hice tan misógina? Debió haber sido en primaria, seguramente. Es que había mujeres por todos lados desde que nací, mis tías, las monjas, mis compañeritas. Todas especialmente destructivas. ¡Yo lo soy! ¡Y a veces me gusta! Pensar o decir una cosa espantosa sobre otra señora a la que por alguna razón debería tenerle algún tipo de lealtad de algo? ¿Por qué? "Yay, tenemos útero, seamos amigas". No va a pasar, en especial cuando sé muy bien que no hay persona en este mundo que no sea capaz de tirarte sobre las vías del tren.  ¡Yo lo haría, soy una persona espantosa! Pero a veces las cosas que digo sobre la Sra. Palmer me sorprenden. ¿De dónde sale tanto veneno? Del miedo, es el caso del círculo vicioso del abuso.
¿Saben qué es aterrador? Una niña malvada en el patio de la escuela.  Yo lo recuerdo, el clan de Miss Crawford se enfrentaba gachamente a su clan rival de formas muy extrañas, en coreografías, concursos, actividades en los retiros. Los chismes, la maledicencia y la intriga. "Ella estuvo diciendo a tus espaldas que tu le habías dicho a no sé quién que la otra era una loca y una convenenciera, pero no le digas que yo te dije porque estaría traicionando a una amiga y eso no lo haría nunca".
Yo esperaba vivir en paz cuando entrara a la Universidad, creí que todo sería un mundo de hippies felices, o al menos que podría pasar desapercibida en un mundo de amabilidad anónima, ya no volvería a escuchar  lo del "jeep de Barbie" ni sería "la de los egipcios". El único lugar en donde no podía ser la rara era la Facultad, o no? ¡Equivocado!
Las mujeres de la Facultad eran muy parecidas a las de la escuela, sólo que ellas no tenían ningún sistema sofisticado de espionaje y manipulación, sólo eran groseras y tenían esta actitud de superioridad de
"mujerliberalescritorapolitizadaquesienteascoporlasfrivolidadesdelcapitalismo."

Está bien que use moñitos, no pueda conjugar y de veras me guste el Conde Pátula pero no hay que discriminarme.  No voy a dejar de hablar de mi amor por las luchas y las telenovelas.
Creímos que ya se había acabado. Los tiempos de la peste pasaron, vamos a salir a tomar el sol. Hasta la mañana había empezado de lo mejor. Iba entrando al metro cuando de repente  me encontré a Jane de casualidad. Fue como un golpazo de suerte. Entonces, en el vagón, mientras nos preguntábamos qué pasa con la insistencia del Sr. Bingley que se quiere casar y lo extraño que es el que le haya regalado un anillo tan modernista siendo Jane una persona claramente muy retro, de repente nos vi y pensé: "Vaya, cómo llegamos a este punto en el que vamos al trabajo platicando de un señor que le propone matrimonio".
El tiempo, por eso estaba tan a gusto en al archivo, siendo una señora desayunando galletas de limón con Marina y viendo las fotos de los nietos del señor de prensa en la feria en la que coronaron a su sobrina como reina de algo.

Y entonces caen...
Carajo.

Como diría Prudie en The Jane Austen book club: "High school is never over".

sábado, 9 de abril de 2011

viernes, 8 de abril de 2011

Impecablemente catalogado

Otra vez no pude dormir un carajo por culpa de la ansiedad pero insistir en cómo me dieron las 3 o 4 de la mañana y de repente me quedé medio dormida viendo un programa de crímenes en A&E para despertar a las seis, bañarme y pasar la mañana entera en un estado de mareo y confusión muy extraño sería una perdida de tiempo... eso pasa diario.
Estaba desvelada y rara, pero mi comportamiento errático ya se convirtió en una cosa de lo mas usual por lo que tenemos que contarles que ahora sí el archivo se puso interesante. Aparte de que tuve la oportunidad de interrogar a una inocente tesista de la ENAH y  ya supe más o menos cómo está el promedio de tiempo y páginas para aventarse todo el chiste, creo que descubrimos un enamoramiento bastante serio que como buena chismosa que soy todavía no puedo creer que fuera tan real

Este mundo está mal y está lleno de adúlteros y fornicadores... que para nosotros es una buena noticia porque si hay suficiente carne de cañón el día del juicio final nadie me va a condenar por ese asunto de la maledicencia y las mínimas dosis de tabaco que requiere el día. Dos cigarros no son nada, es más, hasta podría declararme no-fumadora y empezar a usar la playera de broma que compré con la leyenda "There are cooler ways to die". ¿De veras, como cuales, asaltada y asesinada por una pandilla de malvivientes?  ¿envuelta en pañales a los 90 años porque  nadie me quiere y mis parientes lejanos me aventaron en un "hogar"?   Los del colegio no debieron llevarnos al silo de ancianos a tan temprana edad, creo que nunca olvidaré a la Sra. de los grandes bigotes negros que sí tenía hijos pero que nunca iban a verla y no le llevaban papel de baño. 

 ¡Nos salvaremos!

Como les decía, el de mantenimiento todavía anda con la de audiovisual aunque supongo que todavía no viven juntos. Tienen un bebé pero no viven juntos y él  se trae algo con la secretaria de la dirección del museo que se supone también está casada. El administrador y la de la biblioteca siguen cometiendo adulterio alegremente como si no los esperara el día del juicio final y  en general todo sigue igual que hace unos meses o incluso un par de años. Lo gracioso es que ahora empiezo a preguntarme qué tan en serio es el señor del archivo con aquel pequeño crush que tiene con la Sra. Boss.

Digo, no me quejo, a mí me sirvió. Si no fuera porque le encanta hacer cosas por ella no se habría puesto a buscarle becarios y no hubiera llegado a decirme a mí. Siempre se refiere a ella como su novia y la verdad es que supuse que era una  más de sus bromas. Después de todo yo digo que el maniquí de la tienda de trajes que está en la calle de Brasil es mi novio aunque lo nuestro sea imposible. Esas  cosas no suelen decirse en serio cuando hay un impedimento real, como por ejemplo tener familia o estar hecho de resina. ¡Simplemente no se puede y ya!

Yo entiendo que el tedio y la absurda búsqueda de contacto humano son las causas por las que la gente se mete en tantos líos pero una cosa es luchar en contra de la certeza del envejecimiento y la muerte con un mero coqueteo inocente y otra muy distinta es dejar que se involucren, de cualquier manera y por mínima que sea, hechos tangibles con una mera fantasía. 
¿Qué pasa?Por alguna razón las personas que trabajan mucho tiempo en el mismo lugar se aburren y en lugar de ponerse a hacer macramé se ponen a coquetear con las personas que tienen alrededor. Como le dije a Jane desde que entró a trabajar (y no me hizo caso pero el Sr. Bingley II demostró que tenía razón) hay que tener mucho cuidado porque un sujeto que está decidido a hacerse ilusiones no necesita absolutamente nada de ayuda para inventar una historia en su cabeza, que sería tal vez por eso que personas en estado de ebriedad llegan a la fuente de la biblioteca a hacerle reclamos a señoras inocentes que no saben nada de las acusaciones (¿qué soy qué cosa?) o resulta que ir a comer hamburguesas en pants de los pumas y mascarilla para granos en la cara  si cuenta como "cita". Extrañamente hay otros a los que se les puede aventar pétalos de rosa conforme caminan  mientras se sostiene una lista de nombres para bautizar a los hijos hipotéticos en la otra mano y  jamás repararán en ello siquiera, la vida es cruel, ni modo.Deal with it! 

Lo que me recuerda, si yo fuera Mr. Bingley II iría a buscar al electricista impertinente que sigue invitando a cenar a Jane por teléfono y por correo también para explicarle que no puede hacer eso. Estimado Sr. Bingley II:  Si los puños no son suficientes no dude en hacer uso de armas blancas o cualquier otro instrumento parecido. Trabaja usted en iluminación, tiene escaleras, andamios y muchas herramientas a su disposición, sea creativo y recuerde que los accidentes ocurren. ¡No sería culpa de nadie!

Pero ahora sí, regresando a pecados que ameritan el infierno, les cuento que jamás pensé que el señor del archivo fuera en serio con su pequeño enamoramiento. El oftalmólogo desagradable al que yo procuro evitar a toda costa porque alguien le hizo creer erroneamente que su burdo sentido del humor era simpático se me hacía que era peligroso, especialmente desde que me contaron el momento desagradable que pasó la del servicio social que estuvo antes de mí cuando el individuo creyó que podía llegar a abrazarla y fingir inocencia cuando le mentaron la madre. Esa historia me la contó Javier, el otro señor del archivo que aunque sospecho que sería capaz de adulterar alegremente sin la menor culpa no podría intentarlo sin meterse en un problema. Su esposa Tere también trabaja ahí y la verdad es que verlos pelear es una de las cosas más divertidas del día. 
Y llegamos al señor de la barba de Madero. Si bien es cierto que es el tipo de personaje decimonónico y anticuado que ofrece el brazo y saluda con pequeñas reverencias, siempre creí que el ser un católico recalcitrante le impediría contemplar seriamente ponerle los cuernos a la esposa con la que tiene dos hijos. Por cierto, al menor lo conocí cuando estaba recién nacido y ayer que lo vi caminaba alegremente... fue muy traumático, para mí claro, seguro los papás están felices. ¿En qué estaba? Ah sí, en lo que dijo hoy el Sr. del archivo. Lo creía incapaz pero ahora ya no estoy tan segura de la inocencia del asunto.

Fue uno de esos momento extraños en los que de repente el actor se detiene y repite lo que dijo en tono de broma más bajito, como para sí mismo y completamente serio. No sé cómo fue, estaba la señora nueva, el señor de la barba de Madero y yo.  Ella hablaba de su tesis sobre los higieniestas y yo balbuceaba algo de la mayor importancia como lo chistosos que me los imaginaba con sus sombreros de copa y grandes bigotes cuando salió el tema de la Sra. Boss.
¡De veras le gusta mucho la Sra. Boss! Y no es broma, no es como sus otras novias, la señora del otro archivo a la que se cotorrea en el teléfono, la investigadora que 150 kilos a la que le dice "belleza" o las continuas propuestas de fuga que le hace a otra investigadora con el gran lunar a la mitad de la cara. Claro, todo tiene sentido. A la Sra. Boss nunca le dice nada, ninguna broma, ningún chiste, pura amabilidad y asuntos muy académicos y muy serios, pero por ejemplo hoy estaba ocupando trabajando en algo que ella le pidió. ¿Les he contado que conocí a la Sra. Boss porque él me encargaba que le entregara papeles y copias que le sacaba a escondidas de la Sra. Coordinadora? Es que se supone que algunas cosas ya no pueden fotocopiarse por aquello del maltrato y la vida y la chingada... pero nunca le importó. Con razón siempre pregunta por ella. Lo más gracioso del asunto es que soy tan bruta que siempre le digo donde encontrarla con lujo de detalles. "Ah, si la acabo de ver junto a la fuente, dijo que iba rumbo a la coordinación", "Sí, está en su oficina" o "se supone que iba a llegar a las diez". Y luego cuando le digo que el señor la anda buscando dice "sí, claro, luego lo veo" y  nunca lo va a buscar.
¡Dios mío!
¿Qué será esto? Están casados los dos, aparte de que ella debe ser unos 10 años más grande que él, o menos, pero no importa porque está casada y tiene una hija de 15 años. Él también está casado, muy casado y a veces su esposa cae por el archivo con los niños. ¿Qué está mal con esas personas? ¿Por qué no quiere a su esposa? ¡Es una señora joven muy amable!
Y yo no debería meterme en lo que no me importa pero creo que empezaré a poner un poco más de atención para enterarme bien del asunto. ¡Todo sea por la preservación de la riqueza documental de esta orgullosa nación!

No puedo evitarlo, soy toda una patriota.