Para que sepan que los quiero muchísimo:
¿A poco no acaban de pensar "caray, mi vida no está tan mal como pensaba"? ¡Disfrútenlo!
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viernes, 12 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Cuestión de higiene mental
Yo estaba a punto de contarles las tragedias que se desataron después de que le encontré una pulga a Rito en la mañana (con detalles muy elegantes sobre cómo nos llenamos de polvo antipulgas en el patio y cómo salí corriendo a buscar un shampoo medicado para terminar mochándole a tijeretazos todo el pelo como la persona histérica que soy mientras mi mamá me acusaba injustamente de haberle contagiado las pulgas de algún perro callejero, cosa que juro no es verdad porque ya ni los veo, lo juro. ¡Hago todo lo que puedo para corregirme, ni siquiera he ido a las protestas!) pero entonces vi una imagen perturbadora y ya no pude pensar:
Sí, eso es una ¿estatua? (¿aberración?) ¿imagen? de Justin Bieber y su novia, Selena Gómez, en estado de vergüenza. ¿Tengo que decir más? Yo creo que ni siquiera es necesario comentar el asunto de los animales de enfrente. Después de ver esto, la falta de propósito en la vida, los baños medicados, el que no me paguen, tener que verle la cara al coordinador hitleriano que tanto detesto o mi desgracia financiera actual son (todos combinados) problemas menores. El verdadero problema es: ¿cómo recupero mi salud mental después de ver eso?
¿CÓMO?
domingo, 7 de agosto de 2011
Nombres míticos
¿Adivinen qué compré?
Hoy revisé con todo el dolor de mi corazón el raquítico estado de mis finanzas. Caray, el dinero se va tan rápido que espanta. Me queda la tercera parte de la beca del año pasado. ¿Qué hacer? Dejar de gastar en pendejadas, por supuesto. En mi defensa diré que ese cuadro, a diferencia de otras adquisiciones hechas en días pasados (¿de veras necesitaba otra blusa de cuadros, una libreta conmemorativa del fin de la II Guerra Mundial o esas sandalias gladiadoras de plástico brillante?) si fue una buena decisión. Creo, espero... oh dios mío, ya no lo sé. De todos modos ya había apartado ese cuadro que ve usted ahí y no tenía la menor intención de echarme pa' tras. Afortunadamente soy una larva y vivo de mis padres. Descontando agua, renta y luz que no pago, me quedan los gastos eventuales. ¿Afinación, verificación? Pues ni modo, hasta que me quede sin un centavo, así es la vida. Con que guarde lo de las vacunas de Rito y los 16 pesos diarios de camión en caso de ir al archivo ya estuvo al menos por unos días. Ya le puse dinero a la tarjeta del metro y compré cigarros. ¿Qué más? Claro, el café en caso de ver a Miss Crawford, aunque nunca pasa de 40 pesos. Una de las muchas ventajas de ser una persona de café americano. Y total, si se me acaba, ya será cosa de Dios. Como decía mi bisabuela: "el dinero es de papel pa' que vuele y redondo pa' que ruede", ya me preocuparé después. Afortunadamente mi papá tuvo el detallazo de aliviar mis desgracias y me regaló el cuadro, salvándonos de la total bancarrota al menos por otro ratito.
¿Cómo ve usted? Probablemente fue un gasto innecesario y me siento mal por seguir sacándole dinero a mis pobres padres a esta edad pero me imagino que la bonita cascada me dará una enorme cantidad de alegría cuando me levanté en las mañanas y tenga que salir a fingir que soy persona. ¡Es terapia! Me cepillaré el pelo y de pronto... ¡oh, ahí está, el selvático lugar místico-mágico donde viviré en el futuro! Y será "místico-mágico" porque muy al estilo de paraíso terrenal, Dios me librará de la presencia de las serpientes, esos representantes de Satanás que tanto odio. Y los animales irán de un lado a otro, libres y felices mientras yo aprendo a cultivar tabaco y a cantar en idiomas exóticos.
Ya sabe usted, si uno va a evadirse hay que hacerlo bien.
sábado, 6 de agosto de 2011
Si encima tienes cerillas, es una riqueza
Entre las muchas cosas que no les he contado hay unos tres días muy extraños en los que de pronto vi a mucha gente seguido. Bueno... "mucha", tal vez sea una exageración. Fue extraño. Empezando con una tarde de miércoles con un mensaje misterioso (que primero creí que era de Jane y después pensé que era Miss Crawford hasta que cai en cuenta que no era ninguna de las dos porque olvidé que Miss Crawford y Mrs. Weston se llaman igual), otra llamada para ir a tomar café, el cine, Mrs. Boss, el archivo y de nuevo el paseo con carriola por los rumbos tradicionales del sateluco, hoy amanecí cansada, genuinamente cansada.
Vi a Mrs. Boss y me regresó las correcciones del capítulo II. Yo que creí que me regañaría por andar metiendo tanto chisme pero pasó lo contrario, le gustó. Bueno, aunque para variar y no perder la costumbre parece que no puedo desprenderme de ese feo vicio de tergiversar el orden de las partes de la oración. Lo hago mucho, lo sé, pero a veces creo que no puedo hacer nada aunque lo intento. No voy a comentarle a nadie que la Sra. Doc y yo sospechábamos que hay algo mal con mi cabeza porque a veces digo las cosas al revés, las escribo al revés, me es imposible descifrar direcciones y cuando escribo a mano confundo la 'b' y la 'd' al extremo de escribir lo que esté pensando de las dos formas para ver si así recuerdo cuál era cuál. Aparte de eso parece que tengo que quitarle tanto "(sic)", encontrarle sinónimos a la palabrita que repetí 4 veces en una sola hoja y bajar algunas aclaraciones al pie de página. Tengo que arreglar eso pa' la próxima que me entregue las correcciones del siguiente, pero no me preocupa tanto, total, eso se puede arreglar con un poco de ayuda extra (ya empecé a coleccionar teléfonos de correctores de estilo pa' cuando los necesite), a mi lo que me preocupaba es que quisiera cortarle toda el drama que hago por el sufrimiento de mis leprosos o que de plano me viera con cara de confusión y dijera "esto es un desastre", pero no pasó. Lo que sugiere es que le ponga una conclusión a las primeras partes y todas las desgracias de mis leprosos las deje en un apartado para ellos solitos porque simpatizó con ellos tanto como yo. ¿En serio Mrs. Boss, está "preciosa" esa parte, la "transporto" y la conmovió? Suspiro de alivio y me empiezo a reír como colegiala boba que no sabe qué decir de la emoción porque no puedo creer que Mrs. Boss me haya dicho que las dos podemos escribir un artículo cuando acabe la tesis (Huh?). ¿Es bueno, no? ¡No sé! ¡Qué aterrador! Pero creo que sí es algo bueno el mero momento, aunque realmente nunca pase, la pura sugerencia ya es bastante feliz. Creo que si de veras pudiera hacer semejante cosa (ya sea acabar esa tesis de verdad o escribir algo que no me avergüence) ya podría morir satisfecha el próximo año cuando se acabe el mundo.
"Hola Señor Jesús, sí hice algo con mi vida, de verdad, o si quieres que nos pongamos bíblicos, te diré que invertí en algo mis talentos, algo al menos, no sólo en pintarme las uñas... ¿viste como usé una parábola para probar que conozco tu palabra y asegurarme de que no me mandes al infierno con el resto de los réprobos desagradables? I'm that good!"
Yo no sé usted, pero me mandó la autoestima hasta el techo y de ahí hasta la pared de enfrente. Claro, hasta que me entró la desconfianza de persona insegura y aprehensiva. ¿No será que me echaba porras para que no claudique porque no me han pagado y parece que tendré que ir a ver al coordinador otra vez? ¿fue como premio de consolación porque de plano he estado trabajando gratis? ¿será que ella es demasiado linda como para romperme el corazón?
(Suspenso)
Oh well, yo era muy feliz el viernes, a pesar de que la Gollum se va a casar y que el veterinario me sacó 300 pesos por revisar a Rito en menos de 10 minutos. En general, igual que el cine con Mrs. Weston, todo el viernes fue una sorpresa. No me había terminado de despertar cuando llamo Mrs. Boss, que si podía verla en el archivo. Sobre el regreso al archivo me tuve que fletar el clásico "qué milagro" y tienen razón. No fui en estas dos semanas desde que regresaron de vacaciones y fue deliberado. Les mentí y les dije que había estado en el archivo de tesis cuando todos sabemos que estaba metida en mi cama ahogándome en auto-compasión. Bueno, fue una ligera desviación de la verdad.
Por otro lado, me dio gusto ver a Marina y por supuesto corrí a platicar con ella como señoras. Me trajo dulces de coco de Acapulco y me sentí una persona horrible por no haber ido antes. De los que sí escape sin despedirme hacia el final fue del señor de barba de Madero y del oftalmólogo perverso que tanto me desagrada. El señor de la barba de Madero me cae bien, de veras, pero a veces me pregunto si me guarda rencor por haberle robado el tema de los leprosos. Si lo hice fue sin querer, de veras. A lo mejor sí, a lo mejor se lo robé. Él me presentó el asunto cuando le pregunté por un médico para trabajar en una biografía cuando todavía tomaba clases. Le daré las gracias, lo prometo. Me pregunto si me guardará rencor. Yo no sabía nada de que tuviera planes para el hospital. Además, según lo que entendí, serían épocas diferentes. El se ocuparía de la época colonial, mientras que yo nomás me hago cargo de una cuantas décadas, las más tristes y más pobres del siglo XIX. ¿Es justo, no? Si lo hice, juro por Dios que no me di cuenta.
Pero ya me perdí. Yo les contaba que había huido. Es que, el problema es cuando el señor de la barba de Madero está en compañía del oftalmólogo infernal. Entonces se crea un ambiente desagradable para cualquier veinteañera con cara de sandiwch. Gracias, un halago está bien, pero no aprecio que agarren tono chauvinista.
Por eso mejor les huí, uno nunca sabe y la gente está muy enferma. Corrí directo a pasear con Miss Crawford y el bebé.
Al final del día, veía luchas con Kitty y sin gran trabajo me dormí en algún punto de la madrugada. Cuando desperté hoy en la mañana, no sabía qué día era.
No sabía si efectivamente había visto a Mrs. Weston, por ejemplo o si ayer había estado experimentando juguetes de esos "Baby Einstein" en una tienda departamental. ¿Cuándo pasó cada cosa si es que pasó? Los sueños me confunden mucho. Al final, cuando vi en el closet los zapatos (con 50%!) que compré en compañía de Miss Crawford y el aviso en el correo de que Mrs. Weston había comentado su publicación sobre la película que vimos, pude comprobar que no había sido sueño. Mi borrador corregido estaba junto a la computadora y Rito todavía trae embarrada la plasta de vitacilina para bebé que le puse en la llaga que se hizo a fuerza de estarse lamiendo. ¿Entonces cuál fue la parte que soñé?
Creo que la parte que soñé fue la que se me olvidó, alguna que debió haber estado bastante fea, porque recuerdo que ya van varias veces que me despierto y suspiro de alivio porque "sólo fue sueño". Sea como sea, qué bueno que ya no me acuerdo.
viernes, 29 de julio de 2011
A las tres de la mañana
No puedo dormir... no puede ser. Lo he estado intentando casi dos horas y nada, lo único que logré fue acordarme del video de callejerito. ¿Por qué me haría algo así mi cabeza? No sé, de repente la imagen estaba ahí, supongo que fue porque ya pasaron dos años. Y no puedo dormir. La peor parte del asunto es que hoy tuve una conversación de lo más frustrante con mi señora madre. Decía que quiere un perrito bebé, un cachorrito. Casi me muero. De veras es capaz de conseguirlo. Le pedí que por favor no lo hiciera. Le dije que ya sé que para ella los callejeros son asquerosos y los quiere matar pero que al menos no empeorara todo comprando cachorritos. Creo que no me escuchó, lo único que explicó fue que "los de la calle están sucios". ¿Qué decir? ¿pa' qué? Yo siempre le hablo a la nada.
¿Me ponen en mute, verdad? Creo que sí. Eso explicaría muchas cosas.
¿Me ponen en mute, verdad? Creo que sí. Eso explicaría muchas cosas.
Ahora me duele la cabeza.
¡Por favor, ya dispárenme de una vez!
¡Por favor, ya dispárenme de una vez!
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Las Antípodas,
Una gran isla rodeada por el río Océano
miércoles, 27 de julio de 2011
Para un estilo salvaje y natural
Atención caballeros: En las noticias de hoy vamos a hablar de la sección de lencería de su tienda departamental de confianza, por su bien, le suplico que se retire o lea bajo su propio riesgo. Gracias.
Cuando la vida se ve vacía, cada día pasa exactamente igual al anterior, el contador no me contesta, empiezo a creer que nunca me pagarán, me veo obligada (con todo el dolor de mi corazón) a pedirle dinero a mi madre para poder ir a cazar antigüedades con Jane y las únicas alegrías vienen de ver capítulos viejos de la serie deprimentísima que me cancelaron hace un buen tiempo mientras abrazo a Rito hasta fastidiarlo, lo único que se puede hacer es intentar funcionar. Lo intentaba, pero hace un par de días me di por vencida con el capítulo 4. Cuando llegué a los obligatorios datos biográficos del doctor #1 todo se detuvo extrañamente. Me perdí, de repente ya no supe cómo se hacía nada y me perdí.
¿Qué hacer, cómo acomodar la vida? A ver, pensemos... vida. Necesito levantarme, bañarme, vestirme, hacer alguna actividad (ir al banco), a la tienda o cocinar un poco de tofu que para variar quedó bueno y tal vez, sólo tal vez, desconcertar a un extraño. Digo, de todos modos necesitaba renovar mi guardarropa de inmencionables. Vamos a hacer algo que desde hace un tiempo pensé que tenía que hacer pero se me había olvidado. ¿Se ha sentido usted ligeramente acosada cada vez que en cualquier situación de lo más inocua el degenerado que tiene enfrente se fija demasiado en los dibujos de su playera? ¿Pues qué ve, el perrito, el gran dibujo de Kalimán, qué me ve? Es molesto y en lo personal me siento atacada. ¿Qué hacer? Bueno mi querido lector, ya no dependeremos de las grandes mascadas o ropa sobrepuesta para resguardar el recato en situaciones vulnerables.
¿Qué hacer, cómo acomodar la vida? A ver, pensemos... vida. Necesito levantarme, bañarme, vestirme, hacer alguna actividad (ir al banco), a la tienda o cocinar un poco de tofu que para variar quedó bueno y tal vez, sólo tal vez, desconcertar a un extraño. Digo, de todos modos necesitaba renovar mi guardarropa de inmencionables. Vamos a hacer algo que desde hace un tiempo pensé que tenía que hacer pero se me había olvidado. ¿Se ha sentido usted ligeramente acosada cada vez que en cualquier situación de lo más inocua el degenerado que tiene enfrente se fija demasiado en los dibujos de su playera? ¿Pues qué ve, el perrito, el gran dibujo de Kalimán, qué me ve? Es molesto y en lo personal me siento atacada. ¿Qué hacer? Bueno mi querido lector, ya no dependeremos de las grandes mascadas o ropa sobrepuesta para resguardar el recato en situaciones vulnerables.
Me encaminé a las salas de inmencionables que tanto me asustan. Las mujeres son muy nacas y cursis con la ropa interior, la verdad. Digo, respeto mucho a las personas que opten por usar pequeños, pequeños pañuelos de tela transparente con un par de hilitos como soporte pero me imagino que ha de ser incómodo e infernal. ¿Cómo se supone que el corsé haya degenerando en eso? Aunque quién sabe, no tengo forma de saberlo y tampoco me interesa enterarme.
Otra cosa es que cada vez que voy a esos lugares hay dos cosas que me desconciertan; los mirones que pasean esperando a su novia/esposa/movida en lo que se prueba cosas y la enorme variedad que existe de ropa que cumple cualquier función menos la que debería. La ropa interior se planeó para algo: ¡CUBRIR! ¿Señor, por qué dejaste que las liberadas crearan una supuesta adaptación del corsé que tan bueno era con el mundo?¡Ve lo que hicieron! ¿Se supone que eso sostenga algo? ¿Cómo? Algunas madres son puro encaje y un listón. ¿Dónde está la construcción? Varillas, tela, elástico... grandes tirantes por favor.
Otra cosa es que cada vez que voy a esos lugares hay dos cosas que me desconciertan; los mirones que pasean esperando a su novia/esposa/movida en lo que se prueba cosas y la enorme variedad que existe de ropa que cumple cualquier función menos la que debería. La ropa interior se planeó para algo: ¡CUBRIR! ¿Señor, por qué dejaste que las liberadas crearan una supuesta adaptación del corsé que tan bueno era con el mundo?¡Ve lo que hicieron! ¿Se supone que eso sostenga algo? ¿Cómo? Algunas madres son puro encaje y un listón. ¿Dónde está la construcción? Varillas, tela, elástico... grandes tirantes por favor.
Ni modo, no había corsés. Uno se tiene que conformar con lo que ofrece el mercado. ¿Se imagina usted la cara que puso la señorita vendedora cuando le pedí una de esas prendas pero en versión aplanadora/reductora? Que conste que no hablo de fajas. ¡La cara de la señora! Me volteó a ver sin entender bien qué le decía, se lo tuve que explicar tres veces. "Es que no hay para esa talla, es una copa mediana y sólo las hacen para las grandes". Ya sé señora, ya lo sé. Por eso pedí su ayuda, si fuera una petición popular no la habría necesitado. No podía comprender que una señora de talla mediana tirándole a pobre llegara a pedirle una de esos artículo de ingeniera aplicados al vestir femenino que todo mundo suele pedir con efectos contrarios. No quiero que levante, separe, ajuste o resalte nada... yo quiero parecer plana. Quiero comodidad y discreción. Quiero poder correr en plena calle sin que absolutamente nada se mueva o de señales de vida, en lo absoluto. Quiero ser una pared feliz, quiero ser un niño de 10 años.
Bueno, tal vez eso es demasiado pedir (aunque no se crea, he considerado usar vendas), pero al menos hemos logrado una feliz discreción que supongo me hará más feliz cuando vea que el camión ya se va y que tengo que correr como maniaca para que no me deje.
Listo, creo que me siento muy feliz.
jueves, 21 de julio de 2011
Que Mr. Woolsley me defienda
Querido lector, le suplico que me acompañe un momentito en lo que el corazón regresa a su lugar. Casi, casi, casi nos cachan a todos. En realidad yo no tengo nada que ver, lo único que he hecho en toda esta situación ha sido funcionar como cómplice.
Por eso le pedía que cantáramos un poco de musiquita cursi. Todo esto en ocasión de la red de mentiras que se va echando a perder por culpa de una llamada indiscreta, un error de cálculo, una madre que sospecha y una hermanita menor que intenta cubrirlo todo con más mentiras porque a pesar de todo se resiste a soltar la sopa. Bueno, no, he guardado otros secretos antes y los sigo guardando, no es tan difícil y técnicamente hablando no es la primera vez en general, pero creo que sí lo sería en favor de mi hermana. Ya la delaté demasiado cuando ella era adolescente y yo una escuincla de 8 o 9 años que le creía a mi mamá que toda la verdad se me veía en la cara y terminaba confesándolo todo: Sí, sí, estuvo viendo telenovelas y Beverly Hills cuando ustedes no estaban a pesar de que se lo prohibieron y le dijeron que no podíamos ver tele a esas horas. ¡Ella fue, ella fue!
Por eso le pedía que cantáramos un poco de musiquita cursi. Todo esto en ocasión de la red de mentiras que se va echando a perder por culpa de una llamada indiscreta, un error de cálculo, una madre que sospecha y una hermanita menor que intenta cubrirlo todo con más mentiras porque a pesar de todo se resiste a soltar la sopa. Bueno, no, he guardado otros secretos antes y los sigo guardando, no es tan difícil y técnicamente hablando no es la primera vez en general, pero creo que sí lo sería en favor de mi hermana. Ya la delaté demasiado cuando ella era adolescente y yo una escuincla de 8 o 9 años que le creía a mi mamá que toda la verdad se me veía en la cara y terminaba confesándolo todo: Sí, sí, estuvo viendo telenovelas y Beverly Hills cuando ustedes no estaban a pesar de que se lo prohibieron y le dijeron que no podíamos ver tele a esas horas. ¡Ella fue, ella fue!
No señor, ya no, me controlaré. Tengo que recordarlo; "no tienen pruebas, no tienen pruebas". Y si se hunde este barco caemos todos, ratas incluidas. Ya sabe usted, animales y niños primero.
lunes, 18 de julio de 2011
De sombrero y lentes
Me estaba sintiendo algo angustiada. Es que a veces me da, es como un ataque muy extraño, me falta el aire, es como si mis pulmones no lo retuvieran y lo dejaran ir demasiado rápido, sin haberlo registrado siquiera, entonces empiezo rascarme la cara o jalarme el pelo. Unos ataques duran más que otros pero a veces me encierro en el closet hasta que regresa la calma. Ya sé que es paranoia, pero me siento observada por el ojo que a veces (no, siempre) siento que no deja escapar nada. ¿Qué tanto dominio tiene uno sobre algo? Ninguno, la ropa, el cuerpo, el tiempo, las actividades... hasta la televisión, todo está sujeto a revisión. A lo mejor por eso se necesitan libros en la vida. ¿Existe mejor lugar para esconderse? Es evasión física y mental al mismo tiempo. Libre de escrutinio. Bueno, a veces. A mi hermana le tiraron una de esas novelas románticas chafas-chafas de Sanborns, se llamaba La Bruja de Windspell, cuando tenía como 15 años, pero nunca revisaron mis libros. Que ahora que lo pienso la novela esa ni tenía nada tan grave como para justificar la censura... y eso lo sé porque yo también me la leí a escondidas pero a diferencia de mi hermana salí airosa. La pobre estaba muy triste cuando se la tiraron, aunque mi mamá nunca lo admitió. Por eso fue una especie de milagro encontrarme un ejemplar en una librería de viejo hace un par de años. No podía creerlo cuando se la di.
¿Hay otro lugar libre de vigilancia en el mundo? Ninguno. Desde que llega uno inocentemente a la Escuela se sabe que te están vigilando. Una de las pocas ventajas de las monjas es que cocinaban rebien, pero los molletes los vendían nada más en la cafetería que estaba entre el patio de kinder/preparatoria y el de primaria/secundaria. Estaba prohibido cruzar patios, ni modo, y si quería un mollete tenía que esperar a ver si mi hermana había hecho algunos en el taller de cocina, lo que casi nunca pasaba. Ya sin contar con que a veces me escapaba a buscarla en el taller (que extrañamente estaba casi-escondido) y lo único que lograba era hacerla enojar. Lo entiendo, yo era una escuincla depresiva y ella una adolescente popular. Sus amigas eran particularmente ojetes... ojala les haya ido mal en la vida.
Pero estaba en la vigilancia. ¿Existe un solo lugar libre de vigilancia?
Con aquello de revisar mi bote de basura varias veces al día para decidir si amerita bolsa nueva o no me ponen nerviosa. Nunca podría cometer un fraude bancario o robar una identidad... mi mamá cacharía los recibos.
Me levanto, me baño, me visto, estoy a punto de salir al archivo y de repente volteo... y ahí está, parada en mi puerta, la mirada. Chan chan. A veces me siento caballo... no, me siento pony, es que tengo piernas cortas. Al menos ya no me persiguen con la botella de perfume y los aretes como hace unos años. Creo que por eso no puedo manejar todo el asunto del "dating"... la mera idea de tener que enfrentarme a otra "plática" como la que me aplicó mi señora madre hace algunos años cuando lo intenté o tener que manejar la vigilancia de mi hermana, me fastidiaría los nervios una vez más. La especulación y la vigilancia, esta seguridad de que "me van a ver la cara de tonta" y mi necedad en no darles la razón... tienen que cuidarme y para evitar que tengan que hacerlo vivo como Rapunzel (versión Disney, por favor, aquí ya nadie tiene problemas de la vista aunque a veces se me nublen los ojos en el archivo), nomás que por voluntad propia. Volví a ver la película y no pude evitar pensar "yo te entiendo Rapunzel, yo te entiendo", justo en la escena en la que se debate entre la felicidad y la culpa por traicionar así la confianza de su mamá. "Soy un ser despreciable" dijo Rapunzel... tal vez lo era.
Por eso ya no salgo a la calle, aparte de que ya no tengo con quien salir, se me hace reconfortante ya no pasar por la presión, los mensajes compulsivos y el chantaje de las lágrimas: "Es que te van a matar, asaltar, violar tumultuariamente y descuartizar"... espero que en ese orden. Hoy que desperté, mi mamá me contó el sueño que tuvo anoche en el que yo todavía estaba chiquita y me subía a un techo y me caía...
Oh dear!
"Hasta en sueños se preocupa", dijo mi hermana. Heredé la paranoia y lo sé pero no puedo hacer nada al respecto. Supongo que ser tan aprehensiva tiene sus ventajas, caminando en el centro, no se me quita esta costumbre de caminar como si me persiguieran y voltear sobre mi hombro a revisar constantemente el panorama .
La paranoia y la seguridad de que en todos lados hay un ojo vigilante me tiene bastante nerviosa desde hace unos meses. No me imagino por qué empeoró, pero cada día se pone un poquito más feo. Al manejar tranquilamente por zonas algo lejanas a mi casa no puedo evitar pensar que debería esconder el cigarro porque alguien conocido podría estar cerca. Y vigilo las filas de coches por todos los espejos disponibles para asegurarme de no ver un modelo conocido, evado las zonas donde sé que vive alguien que podría conocer y definitivamente me abstengo de soltar humo en mi casa. Ya saben que soy una asquerosa fumadora, lo saben, yo se los dije... pero me escondo. ¡Me escondo todo el tiempo! Lo peor es que se me acaban los lugares a dónde ir. Creo que de alguna extraña forma compenso la creencia (seguramente falsa) de una falta crónica de privacidad usando cada día más y más ropa.
¡Más ropa, más! Mañana tendré que usar un sombrero y lentes para sobrevivir. ¡Necesito un disfraz, maldita sea!
viernes, 8 de julio de 2011
Un poco de gratitud
Dicen que el amor hace maravillas... y creo que es verdad. Después de unos días de extraña decaída, una de esas en las que se usan las pijamas hasta que huelen mal, me obligué a salir a la calle. Tengo que confesar que estoy enamorada. Amo a Richard, el abogado defensor ingenuo e idealista que casi siempre pierde en el programa ese que me cancelaron a las dos temporadas. ¡Es que le dio su dinero a los pobres! Y tiene look de señor correcto de los años 50's. Digo, si una va a vivir en la fantasía hay que hacerlo a lo grande. ¿Qué más quiero? ¿Cómo se relaciona con los milagros? Ah claro, hablábamos del amor y los milagros. Hace un par de días estaba enterrada en mis sábanas pensando en la posibilidad de que se acabara el mundo y Dios nos castigara con una lluvia de fuego. Los días se fueron lentos, vacíos y sin mayor novedad: abandoné temporalmente a Dickens, guardé mi ropa limpia, copié 3 párrafos de un artículo sobre el doctor que protagoniza el 4° capítulo de nuestro sutil tormento y que cada vez me cae peor, platiqué de rato en rato con Miss Crawford sobre llanto infantil y el bikini que le compró a su bebé para las vacaciones, lloré un poco porque Flor se va y aparte de extrañarla terriblemente me queda la incertidumbre de que su sucesora no trate bien a mi pequeño y bravucón Rito... también me intenté dormir a horas decentes pero no lo logré. Lo único que salió de esa sucesión de eventos fue la sensación de que los días podrían no haber sucedido en lo absoluto. Miss Bennet cada día es más lejana, me da gusto por un lado, que tenga una vida como la que quería, que se sienta completa, con su trabajo y Mr. Bingley. Pasan las semanas y me pregunto cómo le va. No le hablo para no hacerla sentir obligada, no hay nada peor que eso. Cada día me siento menos como Miss A. Elliot y más como Miss Bates.
La única forma de salvar el amor propio es la reclusión voluntaria. Al menos hasta que mi mamá me mandó a comprarle pintura y ya que estaba por ahí decidí dar una vuelta por las ofertas. De repente, de la nada, me empezó a entrar una hilaridad incontrolable. Me empecé a reír por cualquier pendejada. Pasé por el elevador y me acordé de Miss Crawford diciéndole "mastodontes" a las personas de masa corporal considerable que no la dejaron subir con la carriola. Me reí, yo sola. Y me seguí riendo cuando descubrí que la gran mascada (o sea lo que sea esa madre) de estrellas que fui a buscar ya no estaba. Pasando película tras película no podía estar más divertida con que Teresa esté entre los más vendidos o con que haya alguien en el mundo que quiera comprar el dvd de Corazón Salvaje en la versión del Juan del diablo de las extensiones y las gemelas diabólicas de caricatura. Al final no compré nada en oferta, pero encontré la primera temporada del programa y a pesar de mi precaria situación financiera no lo pude resistir. ¿Me importó? ¡No! Dicen que así es el amor. Lo que me extraña de mi nueva relación con el señor ficticio es que esté tan rasuradito y bien peinado. Creo que ya envejecí. Eso pensaba en las tiendas hoy en a mañana. De repente siento que ya estoy muy vieja para algunas cosas y veo a la juventud y los desconozco. De cualquier forma, viendo capítulo tras capítulo en mi tele coqueta volví a sonreír. ¡Ay, Richard quiere salvar a la ancianita despistada! La gente del archivo se equivoca cuando dicen que no sé nada del amor... yo amo a ese personaje ficticio cuyo carácter no tiene fundamento alguno en la vida real.
El pobre abogado defensor acaba de descubrir el cadáver de la ancianita que estaba defendiendo y toma un whisky para la melancolía. El amor televisivo; "Vaya, eso es cualquiera cosa, dirá usted", pero no es así. No hay nada mejor que bañarse, salir de la cama y aunque sea por una pendejada, volver a sonreír. Hasta reabrí la red social para espiar a mi prima, el engendro del partido nacional socialista alemán, sin sentirme amargada por su alegría.
Mi querido lector, si no me equivoco, por fin salimos del hoyo.
¡Es que le dio su dinero a los pobres!
Empiezo a preguntarme si la Sra. Doc tendría razón y el problema es un desequilibrio químico en mi cerebro. Creo que tengo ganas de usar flores en la cabeza y vestidos con grandes vuelos. Oh, claro, está lloviendo. ¿Qué más da? Como diría Bob Ross, vamos a poner otro arbolitos feliz por ahí, qué diablos. Son puros detalles.
miércoles, 6 de julio de 2011
Libro y expediente
Considerando que a mis leprosos les daban arsénico, guano (¿huano?) y tarántulas machacadas como medicamentos, no me sorprende que se fugaran todo el tiempo. Al principio pensaba "¿Por qué escaparse y dormir en el campo si tienen cama y comida gratis en otro lugar?¿De veras es por bebedores y libertinos como dice las personas comisionadas siempre?"
Ahora lo entiendo todo, entre los sudoríficos, el arsénico, el mercurio, el excremento de pájaro y los toques electro-magnéticos yo también me hubiera echado a correr. “No me curen, de veras, estoy bien, iré a morir allá afuera”. Lo peor es que aquellas personas de veras tenían buenas intenciones.
Este triste mundo está lleno de metidas de pata que empezaron con buenas intenciones.
lunes, 4 de julio de 2011
La saga de Rito-san
Menos de 20 minutos en compañía de mis tías un sábado por la tarde y todavía no se pasa el malestar. Es inevitable sentirse derrotado al final del cuento. En algún momento tengo que aceptar que nunca tendré mi final de teen movie, ese donde el anti-heroe poco interesante y nada triunfador sale reivindicado ante el mundo gracias a la constancia de su buen corazón. No va a pasar, debería, pero citando a Bender en The breakfast club: "The world is an imperfect place".
Imagínese usted la escena final de película, el underdog del cuento, el flaquito por el que nadie apostaría 3 pesos, está a punto de darse por vencido, mientras que el grandote y fuerte celebra su casi victoria recibiendo la adoración de su público. Lo ideal sería que el flaquito se calmara, recobrara fuerzas y de un madrazo ganara la pelea, como al final de Karate Kid. Nadie tenía fe en Daniel-san, pero en un momento de concentración, toda la sabiduría del Sr. Miyagi rinde sus frutos y Daniel descubre que el señor tenía buenas razones para hacerlo parecer un idiota durante sus prácticas en la playa. Después del patadón gana el concurso, se queda con la güera que estaba fuera de sus ligas y es reivindicado ante la sociedad que tan poco lo estimaba.
¡Ganó el underdog!
Todos somos felices.
Lo malo es que en la pelea mítica que libramos contra las tres arpías, nunca gana el debilucho. Al final, el pescador huérfano de parentela desconocida no mata a nadie y definitivamente no regresa al pueblo que lo quería linchar para reclamar el trono y casarse con la princesa. Termina en algún rincón, esperando a los aldeanos que lo persiguen con antorchas, pensando: "Soy una persona tan terrible que es más fácil querer a Hitler que mí". Nótese que con Hitler me refiero a mi prima, a.k.a. Paula la nazi, que parece que se la está pasando padrísimo en la India y nada más para no ser testigo de su felicidad me resisto con todas mis fuerzas a revivir la red social que tanto trabajo me cuesta mantener bajo tierra. Me llama la maldita, quiero ver pero no quiero que me vean, es terrible. ¿De verdad quiero ver? No, mejor no.
¿Qué fue? ¿De dónde vino la devastación? No sé, supongo que ceder a las mentiras y los chantajes siempre es molesto (daña la autoestima) pero una cosa es que hagan lo que se les hinche la gana con mi tiempo y otra que haya estado a punto de dejar a Rito solito, encerrado en el coche en el estacionamiento de una plaza hasta casa de la chingada nada más por consecuentar los caprichos de una mujer que no puede evitar recordarme lo mucho que me odia cada vez que me ve. ¿Qué es lo peor? La burla sutil o el desinterés absoluto. Carajo, hace muchos meses que no me ven, no van a preguntar siquiera "¿qué andas haciendo?" No, porque eso significaría dirigirme la palabra y eso sería como bajarse de sus enormes tacones (sea lo que sea que signifique eso, ya ni sé).
¿Pa' qué voy? Por lo general no lo hago, pero a mi me dijeron que íbamos a ver a mi abuela a casa de mi tía, nada más. "¿De veras no van a estar mis tías?" Pregunté ingenuamente pensando que me iban a decir la verdad, as if! Me dijeron que no, para nada, hasta me podía llevar a Rito que últimamente parece que no se puede quedar solo porque le da por escarbar macetas, embarrar tierra y marcar nuevos territorios por todas partes. Una hora de camino y mucha lluvia después, entro a la habitación y... oh sorpresa! ¡Estaban todas juntas!
El primer problema fueron los enormes perros que había en la propiedad. Pregunta: ¿es mucho problema esterilizar a sus animales? Es muy desagradable tener que correr con mi hijo en brazos porque por alguna extraña razón unos mastodontes lo ven chiquito, vulnerable y creen que pueden abusar de su inocencia.
Como si la incomodidad no fuera suficiente, Celeno, la que se supone es mi madrina de bautizo, decidió que a huevo íbamos a comer, con todo y aguacero. Yo no quería ir pero no nos iban a dejar ir así tan fácil. No ayudó el que Celeno repartiera regalitos y recuerdos a todo mundo, en mi cara, menos a mí. Es lo que hace siempre para recordarme que no le agrado, aparte de no voltearme a ver y evitar dirigirme la palabra.
Sugerí pedir algo pero se hizo caso omiso de mi opinión y se decidió que a huevo íbamos a salir... entonces intenté apelar a la ayuda de mi madre pero no sirvió de nada.
Pensé, en contra de mi mejor juicio, que podía creerles cuando dijeron que era "una plaza abierta, te dejan tener al perro en la parte de afuera"... pero cuando llegamos, lo primero que vi fue un gran letrero de esos donde se prohíbe la entrada a animales.
Me engañaron... again.
Con Rito en brazos y un montón de coches haciendo fila dejé al pobre inocente en el asiento de atrás. Estaba aterrada, perseguí al valet parking para que me cuidara al pequeño perro, le pregunté si iba a estar bien, si me lo cuidaba, si podía bajar a checarlo y me dijo a todo que sí. Sospecho que el señor me dio el avión. Mientras, subí las escaleras en uno de esos estados en los que las manos tiemblan y a pesar del aguacero el enojo sube la temperatura y comienzan a picar los ojos que amenazan con ponerse a llorar del pinche coraje. Seguía temblando y con muchos trabajos apenas podía apretar las pequeñas teclas de mi teléfono para preguntarle a mi hermana qué podía hacer. En otros detalles encantadores de la malvada Celeno, el restaurante que escogió era de carnes. ¡ERA UN PUTO RESTAURANTE DE CARNES! ¿En serio? Dando vueltas como loca esperando que llegaran mi hermana me dijo "diles que no y ya".
¡Era tan fácil! Me despedí de todas y les dije que me iba. Ahora que lo pienso fue lo mejor, si me quedaba, iba a sufrir la comida en pánico, preguntándome si Rito no intentaría brincar por la ventana y se me perdería en las calle de un zona desconocida para él y para mí. Entonces empezaría a beber y como la borracha rencorosa que soy terminaría soltando dos o tres mentadas de madre y al final del día habría causado un problema mucho más grande que el simple desaire de haberme largado en un principio. Las vi subir, todas igualitas y resistí la tentación de gritar. Ni modo, a despedirse y no aceptar un argumento más. Si su adversario se pone necio, sea usted más cortante, más agresivo y aviéntese directo al abrazo de despedida. Corrí escaleras abajo rumbo al estacionamiento hasta que llegué al pequeño Rito. El pobre estaba muy confundido pero sobrevivimos. Lo logramos.
¿Por qué putas le fallaría a Rito? Tenemos un trato. Confía en mí, no puedo dejarlo encerrado un montón de horas en un coche, sin agua, sin comida y sin saber qué diablos estaba pasando. "Soy una bruja, una cobarde y una bruja" le expliqué a Rito que en toda su generosidad me perdonó. La mayor diferencia está en que Rito no me puso condiciones para aceptarme, mientras que las mencionadas hijas de Taumante, jamás han estado dispuestas a otorgar la más mínima amabilidad (ya no digamos afecto) sin un montón de requisitos previos. ¿De eso se trata? ¿Se supone que uno pase toda su vida haciendo méritos, pidiendo aprobación, cumpliendo expectativas, reuniendo condiciones? Ahí estoy yo, haciendo mi mejor esfuerzo, para que en el momento en el que me de la vuelta puedan hablar mal de mí hasta cansarse.
Y mientras, Rito estaba sentadito en el asiento, con la lengua de fuera, esperándome. No señoras, ahora sí no.
Lo que me hace sentir mal es pensar que estuve a punto de dejarlo encerrado en el coche, sabiendo lo peligroso y cruel que es, por culpa de los caprichos de una mujer a la que no le importo nada. Y ya ni mencionamos el detallazo que tuvieron (las que sí me concedieron la gracia de su atención) al recordarme que "no quieren ver el drama que voy a hacer cuando se me muera el perro".
Tienen razón, voy a hacer un drama, voy a sufrir un chingo y me voy a retorcer y tal vez me ponga igual de mal que cuando se nos fue el pequeño Gufildro. Lloraré, dejaré de dormir, andaré vagando, abandonaré temporalmente la facultad, me esconderé en el museo de arte moderno mientras decido si no será una estupidez cambiarme de carrera y empezaré a beber hasta vomitar moraditos en alguno de los circuitos de Satélite a horas extrañas de la noche... pero no veo la necesidad de recordármelo ahorita.
Precisamente porque me queda poco tiempo, tal vez unos tres años más, quién sabe, no tengo la menor intención de fastidiar ni un minutito de la vida de Rito.
A lo mejor en él está el final feliz de la teen movie. ¡Rito le ganó a los güeros de Cobra Kai!
¡Qué bonitos son los finales felices!
martes, 28 de junio de 2011
Al servicio de la comunidad
Mis queridos lectores, tan queridos por mí como si fueran mis hermanos, les tengo noticias alarmantes que no pueden esperar.
Caminaba alegremente (bueno "alegremente" no, en realidad me regodeaba en la depresión como siempre) cuando me vi obligada a detenerme por café en el metro. No me dio tiempo de preparar un poco para llevar y la vida sin cafeína es todavía menos vida, usted me comprenderá. Me detuve en el lugar donde también venden esos deliciosos bisquets cuyo olor a mantequilla recién horneada invade casi toda la entrada a las profundidades del metro muy a pesar de otros olores que cualquiera pensaría que dominarían el lugar. Entonces... el horror! La señora que atiende el lugar estaba agachada sacando pan en una especie de alacena/ refrigerador tal vez que estaba junto a los refrescos cuando de repente, se le cayó un bisquet al piso y lo regresó a la charola como si nada. ¡Al piso del metro! Y después, cuando yo quería pensar que esos panes del fondo eran otra cosa o no tenían relación con los bisquets maravillosos sacó la charola en la que descansaba el pan contaminado y la pasó al frente, donde envolvió los bisquets, incluyendo al caído en desgracia, y los puso con todos los demás.
Sobra decir que pedí mi café ("sí, sí, café, no quiero nada mas señora, gracias") y después seguí mi camino sintiéndome profundamente afligida el resto de la mañana. Claro, pudo haber tenido algo que ver el mundo de tristezas normales que de repente son abrumadoras, incluyendo al niño que anda boleando zapatos y al que hay que detener a tiempo diciéndole "no, no, no hagas eso, por favor" pensando que la gente no se merece tener hijos y después me acordé de los ojitos del niño y pensaba... carajo. ¿Que su madre no lo quiere abrazar y consolar? Pues claro que no, porque el mundo está lleno de monstruos, monstruos, les digo. Pero eso pasó después y creo que tuvo que ver con los ojos pelones del niño. ¿Qué hay con los ojos perseguidores de algunas personas? Supongo que es la cualidad que algunos comparten con los de los animales. Como de desconcierto y esperanza. Ya no tenía monedas, lo que traía era justo lo necesario para regresar a mi casa y lo único que encontré hasta el fondo de mi gran bolsa fue un pinche peso. One fuckin' peso!
Junto a mí, de ida y de regreso, un montón de reguetoneros abusando de San Judas Tadeo. Pobre San Judas, no se merece ser víctima de tanto secuestro. ¿Se lo imaginan aterrorizado, preguntándose qué le harán los reguetoneros si no escucha sus oraciones? Me lo imaginé escondido debajo del altar pidiéndole a Dios que lo libere de sus poderes de intercesión porque lo tienen amenazado y "ahí vienen, los oigo Señor, vienen por mí".
Por todas esas razones mañana evitaré hacer algo de esas cosas que se supone que hago pero ya ni sé sin son de broma o si existen siquiera. ¿Qué tanto averiguo de los leprosos? ¿Como pa' qué? Ya no quiero hacer nada. El entusiasmo se fue al carajo. ¿Será la depresión por verme obligada a evadir los bisquets maravillosos? Es que, la señora tiró el pan al suelo y lo regresó como si nada.
Adiós bisquets del metro, adiós. Ya no puedo confiar en ustedes.
lunes, 27 de junio de 2011
Con mascarilla
Queridas personas con el alma seca:
¿Se siente usted de 46 años a la mitad de los veinte? ¿Le duele la espalda? ¿Se joroba cada día más por el enorme peso que de alguna forma insiste en jalarlo hacia abajo con más fuerza que al resto de las personas en la tierra? ¿Se siente incapaz de experimentar emoción? ¿Caminando por los charcos se moja los tenis a propósito nada para salir del ensueño de la rutina y contemplar la posibilidad de que todo se derrumbe en su evento inesperado para ver si así aprecia la seguridad de lo repetitivo? ¿Se siente mejor en la soledad y silencio porque cada vez sufre más al descubrir las enormes distancias que lo separan por completo del resto del género humano? ¿Es usted Frankenstein?
"Al fijarme en mi alrededor no veía ni oía a nadie como yo. ¿Sería pues, un monstruo, un ser único en la tierra, del cual huían y se espantaban todos?"
Mary Shelley, Frankenstein
En este punto le damos una palmadita en la espalda al pobre desgraciado y le aclaramos que tiene toda la razón, es un monstruo único en su especie que probablemente acabará mal, pero...
¡NO ESTÁ SOLO!
De hecho, le asombraría saber que un gran número de personas sale a la calle pensando que odia su vida, e incluso a sí mismo. Todos hemos sido víctima de las mentiras de los secuaces de Miguel Ángel Cornejo, Paulo Cohelo y en general... Sanborns. Esa gente que anda por la vida subida en su caballo de la autopromoción y la vanidad injustificada. Suelte ese libro motivacional ahora y en el futuro manténgase alejado de cualquier cosa que cante "ámate a ti mismo". Incluyendo la canción infernal esa que va más o menos así y que en youtube parece que no existe: Mirándote al espejo di "soy triunfador", mirándote al espejo "di qué bien estoy".
Mírate al espejo todo lo que quieras amiga cantante, dudo que funcione.
Bullshit!
Sí, claro, todos somos únicos y excepcionales... exactamente igual que el resto de 6 000 millones de personitas que también muy especiales.
El apocalipsis zombie ya está aquí, llegó desde hace mucho, lo que pasa es que sufrimos del mismo retraso espiritual que Bruce Willis en el sexto sentido.
Ya somos varios los muertos con hambre y ganas de matar a su vecino que caminamos todos los días por las calles... ¡pero no nos hemos dado cuenta! ¿Dónde estpa Haley Joel Osmond cuando se le necesita? Ah, claro... seguramente debe estar perdiéndose en el universo de las drogas y la depravación como todos los jóvenes de hoy. Oh bueno, habrá que esperar por el siguiente niño con poderes extrasensoriales.
Es cuestión de tener paciencia.
viernes, 24 de junio de 2011
Todas estas cosas y mil otras por el estilo
Las señoras de servicios escolares son las peores brujas que han existido en toda la historia de la humanidad, estoy segura. ¿Usted cree que las viejas ojetes que mataban el ganado, destruían las cosechas y causaban impotencia entre los jóvenes de la población era malvadas? No mi querido lector, la maldad de esas mujeres no tiene precedente alguno. ¿Le importaría desviar la atención de su torta (cuando ni siquiera son las 12 del día) para ponerme atención?
Ex- alumna inocente: Ehhh, hola ¿habrá alguien? — Nótese que me paré en la ventanilla y nadie me hizo caso.
Bruja infeliz: Pues de que hay, habemos varias.
Ex-alumna inocente y linda: ¿Habrá alguien desocupada? — Fingiendo que le doy un poco de crédito a su vida burocrática.
Bruja desgraciada: Pues las tres, no estamos haciendo nada.— Pero no se mueven.
Ex-alumna víctima de las circunstancias: ¿entonces habrá alguien que me pueda ayudar?— Y nadie se levanta de su silla ni suelta la torta.
Bruja malparida: ¿Qué necesitas?
Ex-alumna en desgracia: Es que me pidieron un sello en el historial académico para una beca de...
Bruja pelada: No, ya no damos sellos desde hace 3 semestres.
Ex-alumna desesperada: Bueno, ¿hay algo que pueda hacer? ¿alguna opción?
Bruja lépera y desgraciada: En la ventanilla de al lado.
Y ahí fui, con mi suéter de rombitos y cara de dolor a pedir informes con otra perra muy parecida pero que a diferencia de las otras gordas, al menos tenía un pescaguapos divertidísimo en forma de chinitos. No me fue mejor, ni siquiera me explicó un carajo cuáles eran mis opciones (que apenas descubrí hoy) nada más me pidió el número de cuenta, me aclaró que ya me había dado el cómputo de materias y le tenía que llevar eso y el historial académico para que me dieran la constancia. Ni modo, tendría que hacer el viaje otra vez.
Una vez más llegué a la famosa ventanilla y resultó que ese trámite podría no servirme de nada porque debería haber sacado un certificado, no una constancia de promedio si lo necesitaba para una beca... pero eso me lo dijo ya que le había dado los otros papeles, sin mencionar que necesitaría fotos para sacar el certificado y de todos modos se tardaría otros 5 días hábiles en estar listo. "Pero si te urge, en las fotos de copilco te prestan la ropa".
Una vez más llegué a la famosa ventanilla y resultó que ese trámite podría no servirme de nada porque debería haber sacado un certificado, no una constancia de promedio si lo necesitaba para una beca... pero eso me lo dijo ya que le había dado los otros papeles, sin mencionar que necesitaría fotos para sacar el certificado y de todos modos se tardaría otros 5 días hábiles en estar listo. "Pero si te urge, en las fotos de copilco te prestan la ropa".
¿En serio? ¿Parezco el tipo de persona que se pondría una blusa blanca de poliéster usada con anterioridad por quién sabe qué piruja que podría tener todas las enfermedades cutáneas del mundo? No señora. Me arriesgaré con la constancia, que de todas formas estará lista hasta la próxima semana y considerando que la universidad se va de vacaciones ya estuvo que no me pagaron en un buen tiempo. ¿Ve como no vale la pena el sacrificio de arriesgar mi integridad física y mental con ropa prestada de Copilco?
Tal vez no se los mencioné, pero ayer, después de manejar casi dos horas para desperdiciar cinco minutos en la ventanilla de servicios escolares y estar a punto de emprender el camino de regreso con su debida hora y media de periférico atascado, me detuve en los cuadritos de pasto, vi la biblioteca de lejos, me acordé de la lejana juventud, el entusiasmo, la ropa grandota y las expectativas... y me senté a llorar. Supongo que fue lo lejano que se veía todo y el ataque de una mala combinación de tristeza, decepción, arrepentimiento y desesperanza. Hoy mejoró un poco el asunto, ya no fue tan triste. Hice lo que tenía que hacer y corrí. Otro pedazo de la vida que está oficialmente muerto.
En una especie de círculo muy extraño de la vida, terminé el día paseando con el bebé de Miss Crawford. Mientras ella descubría con alegría que ya regresó a su talla normal yo le hablaba al bebé y la mantenía en movimiento para que no llorara. Me pregunto si terminé mareándola con mi chachara incesante. Me gusta hablarle, les juro que me responde, o al menos me gusta pensar que sus ruidos y gemidos son respuestas. Hoy decidimos que tan pronto como se endurezca su pequeño cráneo necesita una tiara. Porque todas las niñas necesitan una tiara para crecer con una idea equivocada de su lugar el mundo que le cause enormes problemas al crecer (conversábamos, les digo). ¿Les he contado de los disfraces de princesa que no hizo la señora que trabajaba en mi casa a Miss Crawford y a mí cuando éramos jóvenes? El mío era de color salmón brillante y el de ella plateado. Para complementar el atuendo, mi papá me compró una corona de "perlas" con todo y cetro, seguramente diseñado para alguna quinceañera, pero que yo convertí en los símbolos de mi poder marítimo. Sí, es que era reina del mar, no recuerdo cuáles eran los dominios de Miss Crawford en aquella época, supongo que eso es síntoma de mi egocentrismo. Por supuesto, como cualquier reina que se respete, tenía un consorte, estaba decentemente casada como debe ser, y no con cualquiera, sino con el mismísimo Dioniso (¡UN DIOS!), que extrañamente se parecía en mi cabeza a la bestia, el Dr. McCoy, de los X-men. Para justificar semejante mezcla de ideas les recuerdo que era una niña de primaria. ¿Cuando pasó todo eso?
Hace mucho.
Ya sé que en teoría he vivido relativamente poco, pero los años me pesan mucho últimamente. Por eso me jorobo, tengo la extraña sensación de estar cargando con demasiados recuerdos de todo tipo. Necesito un quiropráctico... pero como no me gusta que la gente me toque tendré que buscar otra solución. Una almohada ortopédica podría funcionar.
¡No, un corsé! ¡En caso de duda, pregúntele al siglo XIX, nunca falla!
viernes, 17 de junio de 2011
Do you know why you're afraid when you're alone? I do
Me encanta la mugre y no me refiero a la época de mi infancia en la que fui fan jurada del ecoloco... me encanta la mugre del archivo. Pelear con la letra antigua puede ser cansado, a veces desesperante y cuando no se está de humor (como hoy), una invitación abierta a mandar todo al carajo, a menos que los papeles antiguos nos den un maravilloso regalo. Estaba ahí sentada, pensando en que le había dicho a Miss Crawford que la vería a las 5, ya casi eran las dos y yo no pasaba del segundo expediente, cuando leí una cosa de veras (pero de veras) escandalosa: Corría 1839 cuando la Comisión de hospitales llegó a revisar que todo estuviera en orden con mis feos y pobres desgraciados, pero se encontró con que más que un hospital el establecimiento parecía "casa de prostitución". ¡Es más, el administrador tenía una "amistad ilícita" con una de las enfermas! ¿Quién diablos se mete con una enferma de lepra? That's wrong!
¿Se imagina usted mi cara de emoción cuando leí aquello? That sick bastard!
¡Me ahogué en mi propio tapabocas! ¿Qué diablos? La enferma en cuestión tenía buena cama, buen vestido y todos los enfermos sabían que si querían pedir algo había que hacerlo a través de ella. ¡Santo amancebamiento Batman!
Un día de estos los leprosos me van a matar de emoción. ¿Una cantina instalada por uno de los enfermos en la portería? ¿Qué diablos?
Supongo que debería estar preocupada por inventarme una tesis muy seria sobre la modernización de la ciencia en México como resultado de blah blah blah, etc., una que pueda probar, en lugar de armar un cuentito lleno de chismes y personajes escandalosos, pero no puedo evitarlo.
Nada me hace más feliz que desenterrar secretos sucios y contárselos a quien se deje.
Los leprosos son mis mejores amigos. Yo los quiero, con todos sus defectos, quejas y exageraciones. Ya sé cómo son, que se quejan de todo, les encanta el aguardiente y cada vez que pueden se meten en problemas por andarse perdiendo el asco entre ellos, como Juan el campanero que embarazó a Ygnacia Granados y como él estaba casado y su mujer legítima también interna en el hospital se las arreglaron para conseguir abortivos y destruir la prueba de su crimen. No me importa, igual que a ellos no les importa que sea excentrica, errática, algo irracional y muy aprehensiva. De todas formas hablan conmigo, me cuentan todo, sin pena, por eso los quiero. La amistad es una cuestión de confianza.
Estimado jovencito Joel Osmond... I see dead people too!
martes, 14 de junio de 2011
Una mañana normal
Hoy caminaba alegremente por Donceles cuando un ancianito me vio, se detuvo, me gritó "perra" y siguió su camino.
sábado, 11 de junio de 2011
La Biblia dice...
La forma en la que se relacionan las familias siempre me ha dado una mezcla de curiosidad, miedo y un poco de envidia. Recuerdo muy bien el día en el que decidí darme por vencida con el asunto de encajar en la familia de mi mamá. Pensé: Nunca voy a ganar, no importa cuanto me esfuerce, lo mejor que puedo hacer es renunciar al intento. Fue una de esas cosas que sólo suceden en la cabeza. No dije absolutamente nada, solo sentí en cuanto nos subimos al coche que abandonaba toda aspiración afectiva cuando de tías y primos se trataba, tiré la toalla, cerré la puerta y me despedí yo solita en mi cabeza durante el camino de regreso. No lo sé, después de todo son personas del sur, a veces me pregunto si de verdad las diferencias entre los chilangos y los satelucos son tan grandes como yo las veo o son producto de mi imaginación.
Mis primos viven lejos, lejos de Satélite y hasta en otros estados, supongo que esa siempre fue la excusa para justificar la falta de relación. La verdad es que la más cercana a mi edad es Paula la nazi y le llevo varios años como para que pudiéramos ser amigas, sin contar con que la perra usaría cualquier cosa que diga en mi contra, y si no digo nada es capaz de inventar que lo hice para quedar bien con mis tías, lo que ya ha sucedido en demasiadas ocasiones como para que me quede la menor duda al respecto. Por otro lado siempre ha existido esta noción de que mi hermana y yo somos un par de maleducadas, caprichosas y "chiqueadas" que nadie educó porque mi papá nos dejó correr libres por el campo sin control alguno. Recuerdo que desde chiquita esa fue la burla siempre, "que estaba chiqueada". Tal vez tienen razón, nunca me obligaron a hacer nada que no quisiera o pudiera. La idea de que estuviera en el cuadro de honor, la escolta o el equipo de algo importaba más o menos lo mismo que la disciplina... un carajo.
No me voy a disculpar por eso.
Lo extraño es que hoy nos enteramos de que mi prima, la que acaba de tener un bebé, tiene arteriosclerosis o algo así. Por supuesto se esparció la información como se debe, en una cadena de llamadas telefónicas que terminan con "no le vayas a decir a nadie". Creo que nunca me he sentado a hablar con ella en toda mi vida pero al final se me hace feo porque no se lo merece. Se me hace triste, no es justo. Si algo hizo toda su vida fue intentar hacer las cosas bien. Siempre fue perfecta, nunca causó problemas, nunca llegó a su casa vomitando alcohol a las 5 de la mañana. Supongo que por eso mi hermana la odiaba, porque la estuvieron comparando con ella desde que nació; "Mira, ella está en el cuadro de honor siempre", no decía grosería, sabía comer decentemente, tuvo un par de novios poco serios pero inocentes y se casó a una edad prudente con un personaje de mínima relevancia. Estudiosa, bien portada, considerada, trabajadora, responsable, de esas personas que parecen cartel de universidad. "Tan buena hija" insiste mi madre en el teléfono cada vez que la mencionan y yo nada más pienso que le jodieron la vida gachamente. Por alguna razón se creyó todos los discursos moralistas/religiosos/socio-correctos que se venden entre todos. No fuma, no bebe y jamás metió la pata en nada. Complacer a mi tía es imposible y su papá pasó por una crisis de la mediana edad en la que se divorció para casarse con una ex-modelo de 30 años que a esas alturas ya estaba embarazada. Un "escándalo" espantoso del que nadie se ha recuperado hasta la fecha.
Después llegaron los tratamientos de fertilidad para tener un bebé y cuando lo logró... le salieron con eso. No puede cargar al bebé y eso se me hace el colmo de la mala suerte.
Me dio tristeza, no sé por qué.
La parte desagradable del asunto es que ya empezaron a correr las teorías de venganza divina y mi abuela ha decidido que todo es su culpa porque lloró cuando se casó mi tía y todo mundo sabe que "las lágrimas de una madre se pagan". Cuando mi madre le recordó que "lloró con todas" (casi todas, recordemos que a la de mi mamá no fue porque se casaba con un greñudo/ateo/comunista que ahora es su yerno consentido y con la del marido canadiense estaba muy contenta porque en ese entonces estaba guapo y se llevaba a su hija la problemática bien pero bien lejos), la historia se acomodó para responsabilizar al padre que provocó el divorcio porque la Biblia dice que los hijos pagaran los pecados de los padres. Y al final Dios está castigando a la pobre quién sabe por culpa de quién.
¿Y el chamaco qué culpa tiene? ¡Acaba de nacer!
Por supuesto se supone que nosotros no sabemos nada.La tía que pasó la información estaba muy indignada porque hubieran decidido pasar por todo el asunto en privado. Ni ella ni su hermano quieren hablar con nadie y han decidido no responderle a nadie. Me parece bien, deberían dejarla en paz. Si ella no quiere gente revoloteando a su alrededor deberían respetarla un poquito y darle espacio para que esté con quien ella quiera estar. La gente decide a quién quiere a su alrededor en los momentos difíciles y no deberían imponerle la presencia de nadie. ¿Hasta enferma tiene que andar consecuentando los despliegues de talento quijotesco de los demás? No la jodan.
Extrañamente, de veras espero que se pueda detener la enfermedad el tiempo suficiente para que disfrute aunque sea un poquito a su hijo. Un ratito, al menos hasta que camine y tenga algunos buenos recuerdos que conservar, se los merece.
Es que se me hace muy triste... chale.
Por eso intento cuidar mi salud lo menos posible, cuando me muera quiero saber que fue por culpa mía, no quiero que se especule que fue por los pecados de quién sabe quien. Yo pagaré mis propios pecados, gracias
Extrañamente, de veras espero que se pueda detener la enfermedad el tiempo suficiente para que disfrute aunque sea un poquito a su hijo. Un ratito, al menos hasta que camine y tenga algunos buenos recuerdos que conservar, se los merece.
Es que se me hace muy triste... chale.
Por eso intento cuidar mi salud lo menos posible, cuando me muera quiero saber que fue por culpa mía, no quiero que se especule que fue por los pecados de quién sabe quien. Yo pagaré mis propios pecados, gracias
martes, 7 de junio de 2011
El largo berrinche del día
El agotamiento. ¿Es el sol, la tensión nerviosa o nada más me cansé ya del archivo? Creí que con el trabajo de un par de días me habría salvado de regresar en toda la semana. No les voy a mentir, estoy nerviosa, siento que me saben algo, que el ambiente se puso pesado y en cualquier momento haré un movimiento en falso. ¿Por qué insisten en el asunto del güey? Nada más hablando con Marina o cuando salí a mi pequeña pausa de tabaco y de repente empezaron exactamente con el mismo tema de conversación. El esfuerzo para cambiar el tema y luego resistir las ganas de correr porque ese expediente no se va a trascribir solo y Mrs. Boss me sugirió sutilmente que le avance y me empiece a saltar años. Está bien, cuando esto se acabe me iré a vivir a la playa, venderé artesanías y viviré de agua de coco y tamarindos enchilados.
¿Por qué insisten de la nada? ¿Vieron al doctor que tanto me asustó la semana pasada? No, no puede ser, ya desapareció, se fue, estamos seguros. ¿Entonces? Fue culpa del otro doctor malvado. "Señor, no le voy a decir que podría ser mi padre, porque si mi papá lo viera lo pisa y se bota de risa más que de indignación". Ya no puedo disculparlos con aquello de que soy la única mujer de menos de 30 años en los alrededores, hoy había otras dos y a ellas no las estuvieron jodiendo con que se consiga una vida "¡Un hombre!" ¿Por qué? Yo estaba hablando de mis pulmones, las preguntas no venían al caso.
¿Se me ve el voto de ermitaño en la cara? ¿Saben algo de mi fobia social y mi trastorno de ansiedad? No hay forma de que lo sepan, no pueden saber nada sobre los medicamentos, la terapia y las lágrimas desbocadas en el sillón del consultorio de la Sra. Doc porque no soy normal, sufro por todo y el terror me ataca en forma física. Me duele, es como si mi cuerpo tuviera que recordarme lo mal que tengo la mente. Y me cuesta trabajo resistir los terrores nocturnos, pero lo intento.
No, es que es martes y hoy no va la jefa, por eso andaban tan relajados. No pueden saber nada sobre mi locura. Se ponen en ese plan a veces pero ya nada más quiero que me dejen en paz y trabajo en silencio esperando que Lupita, la estudiante de preparatoria que trabaja quién sabe con quien, atraiga la atención, ahora ella es la más joven, yo ya soy de las antiguas, tengo más antigüedad que algunos con plazas, como dijo el señor ayer, ya pueden dejar mi caso. Lupita es joven, ingenua y linda, vayan a molestarla a ella... que por cierto me pregunto si será espía de mi ex-jefa. ¿Irá con el chisme de que saco los legajos libremente como si anduviera por mi casa? ¡El señor me da chance! Pero lo pueden regañar y me sentiría muy culpable. ¿A mí qué me importan? Y todo para regresar a mi casa tener que hablarle al contador y fingir más civilidad que se me está agotando. ¿Por qué no los he ido a visitar? ¡No son mis amigos!
Pero sí quiero mi cheque, no se apure señor cuando se le hinche la gana, no llevo meses trabajando gratis.
Y todo para regresar y para un coraje monumental por las cosas que dice mi madre en el teléfono de mí. ¿De qué me quejo? Mi madre a veces dice que estudie "filosofía y letras" y un montón de historias y datos que no tienen fundamento alguno en la realidad, me pregunto de dónde saca esas cosas. Bueno, me conformaría con que no dijera nada, pero me desquició escuchar como le contaba alegremente a mi tía que había cerrado mi cuenta de facebook porque me estaban molestando unos gays...
¿QUÉ?
¿DE DÓNDE PUTAS SALIÓ ESO?
No sé qué me molestó más, que se insinuara que cerré la cuenta porque alguien me molestaba o por echarle la culpa a inocentes cuyo único crimen es verse más acicalados que yo. ¿Qué tienen que ver personas inocentes con que yo cerrara una cuenta que no usaba más que para ver la vida feliz de los demás y sentirme chinche porque todo mundo es capaz de construir relaciones interpersonales exitosas mientras que a mí hasta me cancelan el cine para cotorrear la onda con las más productivas amigas del trabajo cuando yo acabo de hablar histérica porque algo extraño me pasó y estoy asustada?
¿De donde salió eso? ¿Los gays? ¿cuáles gays? ¿mi compañerito del kinder que hace mucho no veo pero que tenía en la cuenta que cerré? No, yo lo acosaba a él, no al revés, al menos en secundaria cuando la adolescencia me hacía creer que era divertido jugar a la fémina arriesgada... claro, con alguien que sabía que no me iba a tomar la palabra. Por otro lado, nunca le mentí, de verdad tiene bonitos ojos y lo querría de padre para mis hijos, al menos de nombre, eso es lo que prometió, probablemente ya ni se acuerda. ¿Cuál otro, el abogado que trabajaba con mi papá en el despacho, Oscar, el estilista español que amé cuando tenía 16 años aunque viviera con su pareja, un señor de lo más formal, el otro estilista que prefería no ir a sus fiestas familiares si lo obligaban a ir vestido de niño o tal vez Omar el amigo parapsicólogo de mi hermana que me aseguró que conocería a un señor no muy alto pero muy trabajador de cabello café y ojos verdosos, sin aclararme que me caería extraordinariamente mal y me causaría una crisis gástrica con sus clicheosas amabilidades? ¿son ellos o son otros? ¿una mafia, los comunistas o los terroristas? ¿Qué diablos?
¿PERDÓN?
Pero todo se puso peor cuando escuché una larga explicación sobre el verdadero y "noble" origen de mi perrito, que mi madre anda diciendo que está demasiado bonito para ser callejero (No es que esté espiando detrás de la puerta, aclaro, lo que pasa es que en mi casa se oye todo y tengo buen oído, eso pasa cuando pasas la mitad de tu vida en la ceguera, de veras, yo sólo quería leer tranquilamente en mi cuarto).
Ah, claro... porque todos los perros callejeros dan "asco" ¿no? Claro, Rito no era callejerito, nada más vivía rastudo y hambriento en la calle, rondando un puesto de hamburguesas para ver si conseguía comida antes de irse a vagar otra vez hasta que un milagro del señor hizo que el amigo de mi hermana lo encontrara y se pusiera a conseguirle casa: Todo este tiempo fue un príncipe disfrazado y como es de raza es bonito y como es bonito merece ser amado. Raza-belleza-amor... ¿así funciona? No, así no funciona.
¿Por qué negarlo? Es para estar contento y asombrado. Este perro sí sabe lo que es pasarla mal, no tenía motivos para darme nada y aún así confió en mí y me siguió. ¿Hay algo más grande que eso?
Parece que eso no vale, por eso ahora resulta que vamos a hacer de cuenta que no tiene cicatrices en la cabeza, ni le faltaban dientes ni se le sentían las costillas cuando lo saqué de la jaula nada más porque bañado y con el pelo largo se ve "bonito". Lo que pasaría exactamente igual con el otro millón de perritos parecidos que sólo necesitan que les den una bañada para que un montón de señoras lo quieran tocar porque "está precioso". Entonces hay que inventar que debe ser de raza para desalentar a cualquier a quiera darle un vistazo a los ojitos que suelen esconderse bajo las rastas de cualquier callejerito.
Ah, claro... porque todos los perros callejeros dan "asco" ¿no? Claro, Rito no era callejerito, nada más vivía rastudo y hambriento en la calle, rondando un puesto de hamburguesas para ver si conseguía comida antes de irse a vagar otra vez hasta que un milagro del señor hizo que el amigo de mi hermana lo encontrara y se pusiera a conseguirle casa: Todo este tiempo fue un príncipe disfrazado y como es de raza es bonito y como es bonito merece ser amado. Raza-belleza-amor... ¿así funciona? No, así no funciona.
¿Por qué negarlo? Es para estar contento y asombrado. Este perro sí sabe lo que es pasarla mal, no tenía motivos para darme nada y aún así confió en mí y me siguió. ¿Hay algo más grande que eso?
Parece que eso no vale, por eso ahora resulta que vamos a hacer de cuenta que no tiene cicatrices en la cabeza, ni le faltaban dientes ni se le sentían las costillas cuando lo saqué de la jaula nada más porque bañado y con el pelo largo se ve "bonito". Lo que pasaría exactamente igual con el otro millón de perritos parecidos que sólo necesitan que les den una bañada para que un montón de señoras lo quieran tocar porque "está precioso". Entonces hay que inventar que debe ser de raza para desalentar a cualquier a quiera darle un vistazo a los ojitos que suelen esconderse bajo las rastas de cualquier callejerito.
¡Tanta campaña de "sólo necesita una segunda oportunidad" se va a la chingada! Ahora resulta que si uno se encuentra un perrito bonito en situación de calle fue un accidente o debe haber una explicación para semejante fenómeno. ¿Qué putas? ¿Y yo le he estado hablando al aire? Bueno, cuando me tomaba la molestia de hablar, que me sorprende que ya hayan pasado tantos meses desde el asunto de Dolores y mi silencio no haya llamado la atención. Es increíble, pero las personas pueden vivir sin percatarse de que sólo se responden con monosílabos.
Pensé que podía aclarar que Rito es mestizo, de qué forma o en qué circunstancias llegó a la calle no lo sé, igual que casi todos los que están siendo arrollados o agarrados a machetazos en este momento, lo único cierto es que alguien se apiadó de él y por ese destello de humanidad llegó a mí, igual que si alguien sintiera un poquito de compasión por un animal podría llenarse la vida de otra persona tan afortunada como yo, que despierto todos los días pensando que al bultito panzón que respira pacíficamente con la lengua de fuera a mi lado, le es completamente indispensable mi presencia. Entonces escucho una conversación que no debí escuchar (como esa en la que supe que me habían cambiado de escuela los 12 años) y se me van las cabras.
No lo comprendo. ¿No sólo me inventan novios que nunca tuve para impresionar a las masas, ahora también resulta que mi perro es de raza y que aquel asunto de la calle fue poco menos que una deshonrosa equivocación? Lamento decepcionarlo querido público compuesto de señoras, pero lo único cierto es que Rito es mestizo y estuvo viviendo en la calle alrededor de dos años. Es más, con esa misma seguridad me atrevo a asegurarles que detrás de cada callejerito hambriento, sucio, pulgoso y herido, hay un perrito que en otras circunstancias es capaz de ser más bonito que cualquier perro sacado de una de esas tiendas en las que los mantienen de cachorritos hasta que no se venden y los tiran a la calle porque ya dejaron de ser negocio. ¡Un poquito de compasión básica señoras! Y si no es piedad, al menos por sentido práctico dejen de comprar cachorritos. Rehabilitar a un perro de la calle no les sale en más de 2,000 pesos, en cambio comprar uno puede salir hasta en 30,000.¿En qué condiciones creen que criaron a un perro que les venden en menos de 5, 000 pesos? Y luego se sorprenden cuando resulta que estaban enfermos, débiles y se murieron muy pronto de alguna enfermedad desconocida.
Entonces me salieron con que "estoy muy agresiva". Pues claro que me pongo agresiva.
A lo mejor me ofende que se pase por alto que un animal en la calle se merece que le den una puta oportunidad porque al final su existencia es culpa de un montón de hijos de puta irresponsables y estúpidos. No sólo quien deja que su perro salga a cruzarse como se le hinche la gana sin preocuparse porque esté causando otra camada de perritos callejeros que seguramente nacerán en las peores condiciones posibles, sino también por la bola de criminales que piensa que puede mantener a un animal reproduciéndose para sacarle dinero desde su propio patio y cuando otra vez no se les vende uno, lo regalan, lo tiran, lo dejan irse o lo meten a una bolsa de basura que tiran en cualquier baldío o de plano directamente al camión de basura. Y los números crecen y crecen, la raza deja de ser una cuestión y lo de menos es si el perro está bonito o no. ¿Cómo puede alguien ver a un perro a los ojos y no pensar que es bonito? ¿Cómo putas importan los estándares de Paris Hilton? ¿Me pidió Rito árbol genealógico antes de adoptarme? ¡No! Y ningún perro lo hará.
La furia, seguramente no tuvo que ver con que todos los días al bajarme del camión me encuentre a la pequeña jauría de 3 perros que duermen juntos en el las afueras del metro, y de salida, al indigente que siempre llega a dormir la siesta de la tarde debajo del puesto donde suelen vender periódicos en la mañana, junto a su perro, que se echa junto a él y seguramente no lo dejaría por nadie, aunque le ofrecieran comida y una camita. Eso es lo que nadie entiende. No importa lo que haga, en qué me equivoque o cuanto le falle, que tal mal me vaya o lo mal que salga mi vida, Rito no me va abandonar tampoco.
¿Es tan difícil de entender?
Sí, lo es. Por eso me pongo agresiva. Rito no es un peluche, no es una moneda de diez pesos que me encontré en la calle, ningún animal lo es. Y supongo que no tiene sentido, pero el enojo casi nunca lo tiene.
¡Oh no, no van a embarrar a mi perro en esto señoras! A lo mejor sí estoy agresiva.
lunes, 6 de junio de 2011
La misión del pastoreo
Sin noticias de una amenaza inminente. Si Dios quiere todo seguirá igual y podremos seguir con nuestra vida ahora sí con alegría y sin amargura porque tendremos presente que aunque quisiéramos la vida social no está hecha para nosotros. Estoy mentalmente enferma y no hay nada que pueda hacer al respecto, ya entendí Dios, lo acepto y agradezco lo que me has dado, es decir, actividades en las que no tengo que interactuar con muchas personas desconocidas realmente. Por eso mismo, recemos.
Querido Dios:
Te suplico que no se me atraviese ninguna situación (a la que no mencionaremos por nombre ni características para no atraerla con el poder de la mala suerte) en la que me vea obligada a enfrentar a personas extrañas de ninguna forma. Aunque ya he tomado la firme determinación de huir con lujo de mentiras y dureza de corazón (en caso de ser necesario que me atrevo a esperar que no lo sea, pero te juro que todavía no canto victoria, no tienes que darme una lección) te suplico que mantengas la paz tal como está ahorrándome el momento de angustia. Confío en que ya pasó el susto en parte porque me lo dijo el horóscopo de la TvNotas y como buena escéptica indecisa elijo creer en esas brujerías nomas cuando me conviene, por favor no me castigues. Por si las dudas, te suplico que me evites otra serie de momentos como los de la semana pasada cuando una vez más me quedó claro que en realidad prefiero pasar una vida de reclusión y silencio a experimentar el malestar físico que me ataca sin que pueda hacer nada al respecto cada vez que un extraño amenaza la integridad de mi existencia. Te lo suplico señor, prefiero morir de envenenamiento (que bien podría pasar por ese gran trozo de tofu que me comí hace rato y que parece que expiró hace dos días) o incluso ser atacada por un animal salvaje.
Creo que hasta preferiría enfrentarme a uno de mis grandes temores, el cual se acaba de hacer muy real.
Señor, te suplico que antes que encontrarme al susodicho (aunque he hecho mi mayor esfuerzo para llegar al archivo despeinada y casi en pijamas) o recibir otro mensaje cursi y clicheoso me mates tirándome de un puente peatonal.
Por los siglos de los siglos.
Amen.
Que podría pasar y está perfectamente comprobado, los puentes peatonales son trampas mortales. ¿Lo ven? No es locura mía, efectivamente son peligrosos, aterradores y mortales. (Claro, morir atropellado tampoco es buena opción, aunque lo preferiría, pero ese no es el punto, no hay necesidad de recordarme que los puentes son una cosa de lo más necesaria y práctica para vivir en esta ciudad que blah, blah, blah, etc.)
Se cayó un puente peatonal en Tlalnepantla y mató a dos personas. Y yo que me sentí tan mal por haberme arrepentido en las escaleras la última vez que intenté usar uno.
Se mueven, en verdad se mueven, es como si los coches desestabilizaran toda la frágil y rudimentaria estructura al mismo tiempo que el aire amenaza con llevarse cualquier cosa que se esté cargando. El mismo movimiento hace que las rodillas tiemblen, las manos empiecen a perder fuerza y de repente exista la seguridad de que un movimiento en falso hará que caigan todas nuestras cosas, bolsos, cartera o teléfono por encima del barandal. De pronto, a la mitad del camino se pierde toda la voluntad de seguir avanzando, un paso, de cualquier pie en cualquier dirección, es incierto, como si no hubiera piso o todo el puente fuera a inclinarse de repente lanzándonos por el aire de un solo golpe. Esa es la peor parte de subirse a un puente peatonal, lograr dar el siguiente paso que uno sabe que debe ser lo más rápido posible para que no se sienta pero que es difícil lograr a menos que se cuente con un brazo amigo para apoyarse, sabiendo que en caso de que empiece a golpear el aire o el piso se mueva todavía con más violencia que de costumbre no lo van a soltar. Todo estará bien... y así, hasta que lleguemos al otro lado.
Y por eso no me subí al puente la otra vez, me quedé en los escalones, pensando que en el fondo soy una miedosa o que de plano tengo asuntos muy complejos sucediendo en lo más intrincado de mi atormentado subconsciente.
Prefiero la segunda opción.
miércoles, 1 de junio de 2011
La distribución del tiempo
Tuve una noche horrenda. ¿Qué putas con mi trastorno de ansiedad? Me tengo que relajar y respirar, pero anoche no podía dormir, tenía un dolor de estómago espantoso y muchas nauseas, aunque no hubiera comido nada. Necesito medicación, me cae de madres.
¡Esta ansiedad no es normal!
Unas cuantas horas después:
Nos sentimos un poco mejor, comimos algo y consultamos con quienes saben más. Todavía estoy algo enferma, salí a dar una vuelta con mi hermana pero me siento extrañamente débil y regresé a la cama.
La vida real no está hecha para mí. Dice Miss Crawford que todo es más fácil de lo que creo, puede ser... pero tengo muchos problemas con las variaciones inesperadas. Ahora me da miedo ir al archivo, hoy lo intenté pero me dolían mucho las piernas, creí que no podría llegar. Y sigo enferma. No sé qué es lo que aterra más, si el señor entusiasta o el descubrir que me metí en algo que no entiendo bien. ¿Fue todo el asunto del libro? ¿Fue saludar a las personas de los archivos? ¿estoy metida en algo? Ay, ojala nunca hubiera ido.
Ya no sé.
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