martes, 29 de noviembre de 2011

Por el puente de la Mariscala

Hacía frío, pero antes de entrar al archivo preferí comprar un café y sólo sentarme un ratito en las escaleras del teatro de enfrente. A un lado había una manifestación pero yo me senté muy feliz con mi café, pensando que toda esa época pacífica de la beca se acabó. Me aventé dos años en eso. 
Todo empezó a la vuelta, en el café Tacuba donde vi a Mrs. Boss que apenas iba a empezar su proyecto. Me explicó de qué se trataba y me llevó al archivo. Me sentí como en esas veces en las que tus papás te dejan encargada con los hijos de sus amigos en las fiestas. "Sean amigos". Sólo que a diferencia de los niños y mayores con los que me dejaban encargada en los eventos sociales, las personas del archivo eran pura amabilidad y encanto. Me sentía especial, cómoda, como que pertenecía, lo que jamás me había pasado en ninguna parte, en ninguna escuela al menos, estoy segura.
Y ahí empecé. Hoy se acabó. Digo que hoy porque la beca se acaba en diciembre y hoy terminé de copiar el único libro del hospital de sifilíticos al que le entendí.  Eran puros títulos, ventas, subastas y demás cuentas de notario que no servían de mucho pero como no tenía nada más qué hacer me lo aventé. Además, quisiera mandarle algo más en este mes, nada más para sentir que me gané el último cheque.
El archivo lo cierran el viernes y supongo que las bibliotecas también, de todos modos ya no tenía nada más qué hacer.
La tristeza por las cosas que se acaban es rarísima, es como despedirse de alguien.  La gente, las épocas y todo lo demás, todo, se va. Es como si el mundo se fuera quedando cada vez más y más vacío.  De la mayor parte del pasado sólo queda un sabor amargo de bilis y medicina mientras que adelante hay puro miedo. Muchísimo miedo y la certeza de que pase lo que pase se está solo en el asunto.
Intentaré aferrarme a esa pequeña ventanita de un par de años de archivo que tal vez logre contrarrestar todos los fracasos y malestares que le antecedieron. Fue bueno, sin duda, caminar en las mañanas por el centro con una pequeña misión. Jugar al investigador de película de misterio al menos por un ratito antes de empezar a darse encontronazos con el mundo real, que sospecho que no será bueno conmigo, y tomar mucho café en el proceso. Admito que también era bonito recibir amabilidad gratuita por contagio, es decir, que me trataran bien y me facilitaran las cosas por ser la becaria de Mrs. Boss. Es mucho más fácil pedir algo cuando es para alguien más, alguien que conozcan y quieran. Conmigo solita, humilde pasante desgreñada con playera de muñequitos y sombrero, no serían tan familiares y amistosos como con "la becaria de..." Y al final venía el "dale muchos saludos a la doctora". 
Y me pongo nerviosa y no sé qué decir. Hasta ser sociable era más fácil que cuando yo no era yo. Ahora sólo soy yo.
¿Es raro que me sintiera acompañada por los archivos? Los papeles, los documentos, los recortes de periódicos, las actas y las circulares. Me sentía útil, como si tuviera alguna función. Ahora no sé qué haré. Sólo tengo un par de cosas más o menos ciertas:

1.- ¿Recuerdan al parapsicólogo que me dijo que iba por el camino del ermitaño y que a menos que hiciera algo me iba a morir ahí? Bueno, pues después de reconsiderar con mucho cuidado el problema, he tomado una buena decisión. Yo, Jimena, en pleno uso de mis facultades mentales y con toda la confianza y determinación que en 27 años de vida haya podido reunir, acepto el camino del ermitaño y me propongo mantenerme en él a costa de lo que sea y disfrutarlo. Ya no puedo más, me doy por vencida y acepto de buena gana el rumbo en el que me encuentre (sea por las razones que sea, la vida, las circunstancias, la enfermedad y también mi propia culpa). Y cada vez que cualquier idea amenace con hacernos difícil la noche, recordaré que la opción para cambiar cualquier cosa es imposible o insoportable, y que al menos en el camino del ermitaño no hay ataques de pánico, paranoia y ansiedad que se manifiesta en dolor físico. ¡Cueva, ahí te voy!
2.- La cueva en la que me retire tendrá que ser suficientemente especial para albergarme en mi futuro como ermitaña. Si me voy a retirar en alguna parte tiene que ser en algún lugar muy exótico que cumpla con todas mis fantasias orientalistas de la infancia. Y crear esa cueva es mi nueva misión.

En los próximos días entraremos en furor decorativo. Lea bajo su propio riesgo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Agradecimientos

¿Qué creen? Estoy muy orgullosa de mí misma hoy. Con ayuda de un mapa de google llegué sola y sin accidentes hasta la oficina lejana de Mrs. Boss en la colonia del valle. La única vez que dí una vuelta en falso fue por pedir direcciones. Nota: Nunca escuchen las instrucciones de una persona que anda recolectando dinero para el teletón.
Pero esa es la parte buena, que no me perdí, lo aterrador es que ya le entregué la tesis, enterita, lista... toda.

¿QUÉ PUTAS ESTOY HACIENDO?


(Se escucha un grito de horror que se desvanece mientras esta pobre desgraciada sale corriendo presa del miedo y el horror)

Lo único que sé es que le agradeceré a Rito... y claro a la Dirección que me tentó con su dinero para que hiciera semejante pendejada. Cuando tenga que empezar a perseguir sinodales y recibir críticas que internamente no podré digerir y me harán llorar en la noche hasta que llegue el día del examen y se me suba la sangre a la cabeza y olvide todo en lo que trabajé tanto por más de un año, al menos pensaré: "Ahhhh, pero Rito tiene ropita nueva".

lunes, 21 de noviembre de 2011

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tiene una sudadera roja

Si este mundo estuviera lleno de felicidad y color, o al menos una máquina como la de Eterno resplandor... ¿me bañé hoy? Sí, creo que sí, de todas formas no tuvo caso. ¿Buen fin? Sí, cómo no, fue un gran fraude. 20% pero en cupones. Carajo, de veras las tiendas no entienden, no van a sacar la mercancía. ¿Han visto cómo están las tiendas últimamente? Están a reventar de cosas que simplemente no se venden ni se venderán. Ya ni siquiera hay espacio para acomodar nada.
Tenía que comprar pantalones pero la falta de descuentos me ofendió y me hizo enojar. Pasé el resto de la tarde agregándole un amigo a la última señora que pintamos. Es que estaba sola, para variar, sentada en una silla colorida viendo hacia el horizonte con un gran sombrero rojo. Primero pensé "chale, está muy sola" y le puse un perrito, y luego una perra un poco más grande pero ayer decidí que seguía estando sola y aunque en la foto original de donde saqué toda la imagen había otra señora con un vestido verde y grandes tacones pensé que necesitaba una buena razón para estar escapando y le dibujé un señor, un señor con camisa hawaiiana con dibujitos de palmeras, parado en el otro extremo sin saber qué hacer, igual que ella y los perros... y también yo, que descubrí que el gesso qué usé para dibujarle encima al señor no quedó parejo y se veían las rallas del pincel debajo de la pintura. ¿Se arreglará con una lija? Espero que sí. Después habrá que dibujarle la cara al señor oootra vez, me da lástima porque costó trabajo pero eso me gano por malhechota.
Mientras, Rito duerme y duerme y duerme un poco más. Ya está viejito. Pequeño, pequeño Rito. Vivirá para siempre, igual que Goofy y también yo. Todos viviremos para siempre, jóvenes y libres de sarna y otras afecciones comunes en los animales. 

Todavía no hay nada en la tele.


Creo que a mi botella de agua le cayó aguarrás encima porque sabe raro.

Prioridades

Desde que imprimí y olvidé todo el asunto de la tesis infernal la vida está en una pausa muy confusa. Cierto, el viernes fui a ver la nueva película de vampiros con Miss Crawford... y su madre, hermana y prima, lo que terminó con un rato en compañía de rubias, semi-rubias, de lo más ajenas a todo lo que conozco en la vida. Eran amables, claro, pero me sorprende el trabajo que me cuesta la mínima interacción con las personas. Con Miss Crawford ya me acostumbré, pero el viernes me sentía extraña entre todas las demás, como agregada, para variar... outsider, outsider!
No me malinterpreten, disfruté mucho la película de los vampiros adolescentes brillantes y se me hizo bonito que Miss Crawford me incluyera en la fiesta y comprara los boletos y todo, pero hubo varios momentos de extrañeza y esa fea presión por encontrar algo qué decir en las conversaciones, aunque no tuviera mucha participación porque el sentido del humor es diferente, creo, en especial el de la hermana mayor de Miss Crawford. Nunca me he sentido a gusto con ella, pero el viernes pude identificar el porqué. Entiendo que entre los 16-19 años es divertido jugar a ser la joven sexosa y ruda que hace comentarios inapropiados, pero siendo una mujer adulta, casada, con dos niños no veo la necesidad de hablar de "tiendas de campaña" y demás referencias a los órganos reproductores masculinos (que en lo que a mí concierne, no existen, son sólo un mito) frente a su madre. Es que estaba su madre.¡Su madre!
Tal vez tuvo que ver que estaba entre mujeres adultas con familias, hijos y trabajos que cuando manejábamos de noche y me dediqué a ver por la ventana para superar la incomodidad, me dieron muchas ganas de tener 20 años otra vez y recuperar las ansias de ser joven y estúpida, sentir que aunque haya dejado Letras y no sepa qué vaya a pasar después, mientras tenga coche y amigas tendré la razón y nada me puede pasar. Quería volver a sentirme Iggy Pop, cantando en la madrugada Some weird sin. Fue un segundito nada más, pero así me sentí, luego se pasó.
Hace mucho que no salía de noche a ningún lado. Que me da gusto, ya no estoy para esos trotes, me resfrío muy fácil.

Y justo cuando escribía eso Rito estornudó cuatro veces.

Por supuesto, Mrs. Palmer me mentó la madre por largarme al cine sin ella, pero en mi defensa diré que Miss Crawford me dijo desde hace una semana, o más, y ya tenía los boletos desde el martes o miércoles. No es que yo planeara largarme (¿qué por qué chingados no podría hacerlo? ¡Voy a decirlo una vez más, los boletos del año pasado eran para otras personas!)  pero vi camión y me subí. Quedamos en que iríamos ayer en la mañana, pero como siempre hace Mrs. Palmer a la mera hora me canceló "porque estaba muy ocupada", para vengarse. Ya me lo esperaba, siempre hace eso. Es la forma casual en la que dice "aquí es cuando yo quiera", se ofende y luego se le olvida. ¿Saben qué me da risa de Mrs. Palmer? Es righteous. 
Está convencida de que todos son una bola de nacos, menos ella, todos son pendejos, menos ella y su familia, todos son feos, menos su hermana que es poco menos que el monumento clásico a la gracia que el mundo estaba esperando, no toma, no fuma, le molesta el humo de cigarro que le daña la voz, es vegetariana y animalista, aunque haya comprado un perrito chihuahua, creyente, religiosa, bondadosa, dedicada, buena amiga y cree firmemente en el amor, pero no le molesta su larga lista de fornicación con desconocidos que parece que comenzó a los quince años. ¡Eso me dijo! A veces me pregunto si no me estará mintiendo. Parece que entre mujeres es una cosa muy común presumir y ostentar conquistas sexosas nada más para probar que están codiciadas y sobresalir entre sus amigas.Ha de ser una cosa cultural entre algunas tribus. Caray, de repente me sentí como la de Bones, que por cierto ya no puedo esperar a que estrenen la nueva temporada. ¡Van a tener un bebé! Por fin, me empezaba a preocupar que nos salieran con lo mismo que la gente de los expedientes secretos X, tanto esperar a que Mulder y Scully se perdieran el asco y fueran felices para que al final todo fuera confusión.
Pero yo me quejaba de otra cosa... ah sí, Mrs. Palmer y su sentido de la moralidad.
¿Cómo funciona eso? Me asombra que esté tan segura sobre todo. Mrs. Palmer nunca duda. ¿Cómo se construye la gente? ¿cómo se construye una persona reprobable? ¿cuántas ventanitas se tienen que marcar, cómo funciona la equivalencia? El equilibro, lo que es bueno, lo que beneficia a alguien, lo justo... ya sé. El maat. Es decir, un chingo de cosas en una sola palabrita.
¿Cuánto pesa el corazón al final del día? 

Y ya que hablamos de Anubis, les cuento que tengo uno nuevo. La verdad es que era de las cosas más baratas en la tienda de arte egipcio más cercana a mi hogar. Como regalo de cumpleaños me compré un collar y un pequeño Anubis y como la mamona que soy, escuché con cierta sonrisa de paternalismo la explicación de la señora vendedora. Sacó mi collar y explicó que era un ojito de protección, pero en mi cabeza lo completé como ojo de Horus porque lo perdió en la batalla con su tío Seth, hermano y asesino de Osiris, casado con Neftis. Tecnicamente, Osiris, Isis, Seth y Neftis son hermanos y forman dos parejas. Seth odia a Osiris y con trampas lo asesina en más de una ocasión, pero en la última lo descuartiza y deja sus restos repartidos por todo Egipto, entonces, Isis vuela buscando cada parte y reune el cuerpo (aunque supuestamente le faltó una parte, digamos "primordial" y tuvo que hacer un respuetso de arcilla para concebir a su hijo, Horus, aunque eso sólo aparece en alguna versiones), lo momifica y reanima mágicamente. Ahí es cuando tienen a Horus.
Extrañamente, Anubis también es hijo de Osiris... con Neftis. Oh, pequeño hijo del incesto y el adulterio. Pobrecillo, a lo mejor por eso costaba 200 pesos, en lugar de 800 como todos los demás. No lo quieren por chacal. Me lo llevé y la señora me decía que era el guardián de los muertos. Más psicopompo que otra cosa diría yo, ya ven que en el fabuloso de las deidades más que nada tienen un montón de funciones complejas que a veces no encajan bien en una sola definición y se contraponen y/o complementan con otras asociaciones o con las funciones de sus cónyuges, pero ya ni sé.
Ahora me observa y me siento feliz. 
Lo puse junto a mi tocador, en la galería de fotos de mis hijos. He pensado que si le hablo y lo saludo todos los días podría ganarme su buena opinión y esperar que me eche la mano en la báscula. ¿Vieron eso? ¡Tengo el corazón ligerito como pluma! Y que me alejen esa bestia que me observa con cara de hambre. Amnit, me suena al ruido que se hace cuando tienes hambre y empiezas a hacer ruidos para puntualizar que es urgente conseguir al menos una papás o el mal humor te pondrá violento. Últimamente como como bestia, por cierto, no sé qué pasa que el hambre no me deja vivir y anoche me levanté a comer galletas a la mitad de la madrugada.
Tal vez debería comprarme un Thot también, nomás para estar seguro. Lo malo es que estaba muy caro y uno tiene sus límites en cuanto a parafernalia pagana se trata. 

Primero ropita para Rito y después los ídolos paganos. Prioridades mi querido lector, prioridades.

sábado, 19 de noviembre de 2011

¡Charlie!

Hace unas semanas hicimos un pequeño viaje relámpago a Querétaro, creo que sí les dije, pero había olvidado la única parte buena de todo el viaje: el regreso a casa, por supuesto. 
Ya en la noche, con mi madre a punto de dormirse y la carretera tediosa por delante, mi hermana me dio su iPod para que pusiera canciones que la mantuvieran despierta. Explorando en lo que tenía la cosa terminó en una lista que me gusta llamar: Indispensables cuando hay mujeres y la mayoría está ardida. Tengo que admitir que como no he tenido el gustazo de experimentar todo el fenómeno aquel en el que la gente se enamora y demás madres de esas, no tengo a quién dedicarle ninguna... y sin embargo, me las sabía todas. ¿Debería estar preocupada? ¿por qué chingados me las sé? Y entonces recordé aquellos momentos musicales compartidos en los últimos años de la adolescencia con Jane y Mrs. Weston. Ah, con razón me las sé. A veces hasta me dan ganas de conocer a uno de esos villanos carismáticos que destruyen vidas para poder echarle la culpa de todos mis sufrimientos, pero ni modo, la vida es cruel. Ah y también me dan ganas de ir a una boda (con todo y la incomodidad)nada más para escucharlas.Como podrán darse cuenta son básicas y de obligación en cualquier boda que se respete, a menos que hagan un chiste como poner un trio de cuerdas (como mí tía) o karaoke con éxitos de timbiriche (como Miss Crawford). ¡Eso no es de Dios!
No me han roto el corazón y no creo ir a una boda buena en ningún futuro cercano, a menos que la Gollum me invite a la suya... ja!, pero que eso no me impida hacer la lista, por favor. 
Lista para usted, dama, señora, señorita, viuda e indecisa, que se reúne con sus amigas de vez en cuando y tiene ganas de mentarle la madre a alguien o por el contrario, emocionarse nomás de recordar buenos tiempos con su peoresnada.

Damitas:
1.- Y te aprovechas- Límite.
2.- Qué bello- Sonora de Margarita.
3.-Rómpeme, mátame- Trigo limpio.
4.- Derroche- Ana Belen.
5.- Si una vez- Selena.
6.- La llamada- Selena.
7.- Escándalo- La sonora de Margarita.
8.- Con la misma piedra- Límite.
9.-Loca- Ana Bárbara.
10.-A chillar a otra parte- Pesado.
11.-Humíllate- Pesado.
12.- Ojala que te mueras- Pesado.
13.- La nave del olvido- José José.
14.- La bilirrubina- Juan Luis Guerra.
15.- Procura- Chichi Peralta.
16.-El chico del apartamento 512- Selena.
17.-Mi credo -K-Paz de la Sierra.
18.- Cambiemos los papeles-Los horóscopos de Durango.
19.-Soldado del amor- Mijares.
20.- (Ya no se me ocurrió otra o no me acuerdo pero la dejamos como regalo al lector, ponga usted la que quiera) Juro-Fernando Delgadillo (por recomendación de don Fulgencio, aunque no tenga alto contenido de ardidez)


jueves, 17 de noviembre de 2011

Soñar es desear y no sé qué tanto



¿Se han preguntado cómo le hacía Cenicienta para no suicidarse? Trabaja como esclava todo el día, no tiene un pinche amigo humano en el mundo (lo que posiblemente es lo mejor), ninguna perspectiva profesional y muy pocas expectativas sentimentales. Realmente ¿qué le esperaba? Envejecer en la pobreza, seguir siendo explotada y de querer escapar, terminar huyendo con el mozo de cuadra de la casa vecina, que seguramente la hará menos, maltratará y también explotará porque aceptémoslo, es un individuo rústico que nació en el establo y desde temprana edad  era severamente golpeado por sus padres y maltratado por los patrones, lo que le creó una enorme necesidad de sentirse superior, lo que sólo puede hacer maltratando a su mujer, Cenicienta, aunque ni siquiera se casaron y Cenicienta sufre todos los días porque sospecha que se merecía algo mejor pero también sabe que es su deber alegrarse de tener un esposo y debe encontrar la forma de ayudarlo en la vida porque así de buenas es. ¿De dónde sacó el valor para no tirarse por la ventana? Oh, claro... tenía mascotas.
Las mascotas son la única alegría en la vida. Cuando tienes a un animalito en brazos, todo confiado y peludito, contento de estar contigo, no se puede pensar en la falta de soluciones. Sólo está su alegría que llena los pocos pedazos de corazón que le queden a cualquier amargado.

martes, 15 de noviembre de 2011

Me canta Topo Gigio

Querido lector: ya acabé de imprimir. ¿Cómo están los últimos capítulos? Seguramente muy mal pero ya no importa. Ya cumplí 27 años, ya nada importa.
Tengo la edad de Anne Elliot.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Lepromatosa

Muy bien mi querido lector, comienza la carrera por terminar (ya impresa) la  tesis antes de cumplir 27 años. Tengo unas horas.
Marque con una 'x' las herramientas necesarias:

Pijamas (X)
Té (X)
Guantes sin dedos (X)
Angustia y horror pre-cumpleaños (X)
Melancolía y paranoia (X)
Rito siendo bonito con su ropita nueva (X)

¿Listos? Go!

10:57
A una hora de cumplir 27 largos (muy largos, pesados y sin una pizca de gracia) terminamos la puta tesis. No estamos contando la introducción y las conclusiones, pero ya quiero terminar con el chiste. Con 206 páginas y ocho capítulos, ya se acabó. Que sea lo que Dios quiera.

Camino a Puebla

¡Es que ya acabé! Está bien, el capítulo siete, que es la parte en la que precisamente se supone que voy al punto está algo flojo y muy cortito, pero ya no sé qué más ponerle o explicarle.
Chale. ¿Les dije que toda mi etapa universitaria salió mal? Mal, mal, mal. Tanta ilusiones que se tienen a los 18 años sobre la universidad y ya ve usted, desde el momento en el que pisé la Facultad no paré de fallar una y otra y otra vez. Desde que entré y hasta que salí. Me asombra.
Mañana es la última revisión y el martes le escribo a Mrs. Boss pa' que sea lo que Dios quiera.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Beauty and the Beast

Los peligros de la enfermedad

Y con el estreno de la próxima película de los vampiros adolescentes brillantes había olvidado por completo que Mrs. Palmer ya da por sentado que somos un club de fans, al menos hasta que me llegó el mensaje. ¿Ahora dónde estoy? preguntaba, es que ya hay que comprar los boletos.
 ¿Les conté que me regaló la gargantilla de terciopelo réplica de la película? Damn, me sentí remal por ser una perra. Fue un detallazo conmovedor, de veras,  a pesar de lo mucho que la desespero con mi pesimismo al final se acuerda de mí, lo aprecio mucho. Por eso nunca le confesaré que los boletos del año pasado eran para otra persona y que al final la invité porque mis tres opciones anteriores no podían. Sería muy malvado. El problema es que ya me había unido al plan de Miss Crawford  y si Mrs. Palmer lo descubre me mentará la madre. Es que me mienta la madre muy seguido y luego hace cosas y yo me ofendo, la otra vez la ayudé con su tarea de Wicca pero jamás me dijo si le había llegado el correo y cuando le pregunté me salió con que la información no se ajustaba a lo que necesitaba. ¡Ni las gracias dio! Por eso me hice taruga cuando me pidió su siguiente tarea. Le dije que sí y luego desaparecí por siempre.
Mrs. Palmer me confunde mucho. Las personas tienen sistemas de valores muy confusos y aveces me pierdo en ellos. Lo bueno, lo malo, lo deseable, lo reprobable, las aspiraciones y lo inservible.

Todo mundo se contradice y al final yo me pierdo.

Le llamo caminar sin brújula chamacos.

De las amputaciones en general

¿Saben? Desde ayer que regresé de mi desayuno con Jane me había sentado a escribír un rato sobre los terribles peligros y desgracias que promete Mr. Bingley II pero después llegó Jane a cotorrear la onda porque sus padres andan de viaje y su hermano le pidió que desalojara la casa y lo dejé sin publicar. Cenamos algo, vimos una película vieja y se durmió. Me asombra la facilidad con la que duerme, Rito y yo anduvimos danzando toda la noche como hasta las tres de la mañana.
Ya no le dije nada de Mr. Bingley II y ella tampoco dijo nada más. Ayer en la mañana cuando desayunábamos en su trabajo le había expuesto las señales de alerta, ya sabe usted, el asunto de la ex-novia, vivir con la suegra que le habla para reclamarle, las hermanas, la patineta, etc. Sin mencionar un montón de disparates que no sé de dónde me salieron, probablemente del exceso de telenovelas al que me sometí en la semana. Una cosa muy del tipo curso motivacional titulado "vales mucho, mereces que te quieran de verdad" con canción de los optimistas y trípticos informativos. Es que me solté más segura cuando me contó que más personas le estaban advirtiendo. Ya sabe usted, no somos machos pero somos muchos.
Al final, como a la hora de la comida sentí que la había incomodado y llegué a mi casa muy decidida a quejarme con ustedes... pero eso fue ayer como a las tres y después llegó y vimos la película y hoy en la tarde pensé: ¿pa'que me ando metiendo en lo que no me importa? Y preferí no publicar nada.
Ya voy a dejar de consultar la situación con todo mundo. No puedo andar haciendo eso con los asuntos privados de Jane. Claro que me dará tristeza si se casa con Mr. Bingley II, en especial por aquello de la comodidad, el afecto, la sombra de la ex-novia malvada a la que no se olvida... vivir con su suegra metiche y floja, y dedicarse a la tarea más noble para una mujer; ser esposa y madre, pero ya no quiero que Jane me termine odiando por decir tantas mamadas. Ayer estaba muy dispuesta, yo sé que sufriría como condenada, pero estaba segura de todo aquello de la obligación moral de la amistad, la sagrada tarea de agarrar a la amiga por los hombros y gritarle "¿qué estás haciendo?" Yo necesito que hagan eso conmigo porque necesito que alguien me de una cachetada de realidad cada vez que me vuelvo loca y evite que meta la pata, pero Jane debe saber qué es lo quiere en la vida y si es Mr. Bingley II, su patineta y su plan de vivir con los padres de cualquiera de los dos, pues estamos con ella. ¿No?

Mejor me dedico al asunto de las amputaciones. 

Una cirugía en la que tiene que haber tres personas agarrándote para que no te pares no puede ser buena. Por cierto, ya son ocho capítulos en total. No me importa qué tan malos e incompletos estén para el martes, van a estar impresos y listos, lo juro por mis botas.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cotorrona

Visita fallida a la hemeroteca, no encontré un carajo, sospecho que se me pudo haber pasado lo que andaba buscando porque realmente no estaba poniendo atención y quería ir rápido y me cambié de máquina un par de veces, etc., etc. Ni modo, tendremos que suprimir esa linea de "tal como se publicó". ¿Pa' qué? Sospecho que se me pudo haber perdido entre tanta letras chiquita, ni modo. Es que me dolía la cabeza y de tanto forzar la vista me empezaron a dar nauseas.
No encontré la noticia de mi hospital pero había una cosa de lo más simpática que debía compartir. ¿Saben como se llama a las mujeres mayores de 35 años? Ya no se les puede llamar "jóvenes" sin importar los afeites que usen, se llaman "cotorronas".
Ja, no puedo esperar para ser una.

Bueno, al menos lo intenté. Quería regresar rápido a mi casa para ver Corazón Salvaje.
Siguiendo con el mundo de la telenovelas, creo que es una desgracia que no haya tenido hermanos. Nada más somos dos mujeres y nos llevamos suficientes años como para que exista una jerarquía marcada. Como yo no creo que su relación vaya a ningún lado (claro, no lo digo, pero lo pienso) siempre he pensado que terminaremos siendo como esas hermanas solteronas que salen en las películas de Pedro Infante y que por lo general andan vestidas casi iguales y pasan los días atendiendo alguna especie de negocio. Traducido a telenovelas, estaríamos hablando de una especie de Malvina y Digna, las de María Mercedes. Lo malo es que no tenemos ningún hermano que haga una elección matrimonial desafortunada. Si lo tuviéramos podría ser una de esas hermanas malvadas que le insultan a la novia todo el tiempo. Sería divertido.
¿A quién más podré decirle "mugrosa harapienta"?
A nadie, mi propósito en la vida se ha frustrado.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Estructura básica de una telenovela

Leí por ahí (en alguna fuente confiable como la TvNotas) que van a hacer una nueva versión de de Cadenas de amargura, la que por cierto estaba viendo hace ratito. ¿Cuál es la necesidad de hacer otra versión? ¿Cuántas ha habido?
¿Se acuerdan de La dueña? Ayyy, fue muy buena, cómo no. No la vi entera porque en 1995 todavía no me dejaban ver "esas porquerías", pero eventualmente la vi en alguna repetición.  Bueno, pues esa no fue la primera versión, probablemente lo saben, pero la adaptaron de una que se llamaba Doménica Montero (1978), que para esto era la versión de otra telenovela venezolana que se llamaba La doña (1972). ¿Qué pasó? Seguramente todas tenían su encanto pero la última versión, la de Lucero y Fernando Colunga fue una desgracia. A Lucero le creíamos el papel de dama joven cuando era joven, pero ya no más y que conste que no tengo nada en contra de Lucero. Por lo general me cae mal, pero admito que vi Lazos de amor como tres veces, entonces no puedo odiarla. Con todo y que nos mentaron la madre en el famoso final.

Pero continuemos con otro ejemplo muy famoso, Corazón Salvaje. Mi mamá estaba enamorada de Enrique Lizalde cuando salió de Juan del diablo en la primera versión, que ahorita que buscaba el año (1966) encontré una película anterior de 1956, pero creo que fue una de esas cosas "modernas". ¡Qué falta de amor a la piratería decimonónica muchachos! (Aunque me parece que la versión del 93 se supone que esté ubicada justo en el cambio de siglo)
1956, 1966 y luego 1977, me parece, hasta 1993 y luego 2009. Como verán, el que se haga una versión nueva de una historia cada determinado número de años es de lo más normal, pero a últimas fechas siento que ya exageraron. Creo que el colmo fue precisamente la última versión del cuento extrañamente incestuoso de las hermanitas aristocráticas y el pirata. La versión de Aracely Arámbula y el otro sujeto desagradable cuyo nombre no recuerdo estuvo tan pero tan mal, que ni yo, tan aficionada a ver cualquier pendejada en la televisión en mis extrañas horas de insomnio, tuve el valor de aventarme los capítulos enteros. La verdad es que me entraba la ansiedad cada vez que Juan del diablo se ponía "salvaje" y parecía que se le iban a caer las extensiones. Ahora, esa última versión fue una mezcla muy extraña de Yo compro esa mujer, que estaba basada en el sagrado Conde Montecristo (sagrados pa' nosotros, lo que me recuerda, debería leerlo otra vez, siempre me ha hecho sentir mejor con la vida), Corazón Salvaje y Anabel (la de Coralia).
Pero el argumento es lo de menos, aunque hayan exagerado hasta la locura (crímenes, bailarinas de can can, gitanas... nomás faltó Cepillín), lo realmente importante aquí es; escenografía y vestuario. ¿Fue una broma? Nomás pa' comparación les propongo un pequeño experimento. Veamos un par de escenas y descubramos cuál fue el problema de la última versión:


[Una hora después porque me quedé viendo la telenovela a cachitos]


Ahora, sí, les decía, vamos a ver escenas.







¿Notaron la decoración, las paredes, la iluminación, los muebles, las telas? ¡Las telas! ¿Qué hay con el satín desbocado y la peluca de Aracely Arámbula? No sé en qué momento pasó pero  las telenovelas se convirtieron en una especie de teatro estudiantil de lo más pinche, es terrible. Y lo peor es que dudo mucho que se estén ahorrando dinero. Y las pelucas y peinados son lo peor. Me asustan, me angustian, me hacen perder fe en la humanidad. ¿Por qué me hacen esto? El Juan del diablo del 2009, ese señor monstruoso de 200 años que recuerdo vagamente se llama algo así como Yañez, es el hijo perdido de los Fantasmas del caribe (hey, tú, muchacha, triste, ven dame un beso, eso ahh), estoy segura. Es más, en caso de que sean muy jóvenes para recordarlo tendré que buscar la referencia, no quiero poner en riesgo mi reputación como investigadora.





Pero les decía que está bien hacer nuevas versiones mientras lo hagan con cierto decoro. Es más, deberíamos establecer algunas reglas.
Estimada gente que hace telenovelas, si van a hacer nuevas versiones de alguna historia que ya se haya visto varias veces tiene que tomar en cuenta algunas cosas:

1.- Si quieren que la versión sea nueva, usen a los actores adecuados, es decir, si su protagonista acaba de salir del colegio al menos tengan la decencia de seleccionar a alguien menor a 45 años y hagan todo lo posible por conseguir un "galán" que de veras amerite el apelativo. Si ponen monstruosidades de mediana edad como el señor Yañez con las extensiones colgándole de un solo lado cual mechón de Thalia a principios de los noventas, el televidente pasara todo el capítulo preguntándose "¿cuanto le estarán pagando a esa pobre desgraciada para que acepte besar a una cosa de esas?" Eviten esa distracción.
2.- Modifiquen la trama si quieren, todo sea por darle frescura y mantener al público cautivo, pero procuren mantener intactos los componentes básicos del argumento original. Nótese que en Corazón Salvaje de 1993 cambiaron  algunos nombres y los apellidos de los personajes, le quitaron un poco el tono caribeño de la isla y la alargaron un poco con el estira y afloja que se avientan Juan y Mónica ya casi al final entre que se perdonan, regresan y ella le vendió el barco y él la aleja por su bien pero se arrepiente y Andrés los amenaza etc. Está bien, pero no metan parentescos extraños, venganzas, gitanos, madres encerradas en sótanos y demás insensateces. Si se hicieron más de tres versiones de una historia es porque funciona. No la destruyan.
3.- No abusen de las pelucas, por favor. Yo entiendo que a veces las necesiten, pero puede hacerse con cierta decencia, en verdad, no pedimos que sean perfectas, como las de La antorcha encendida, pero tampoco tienen que ser de broma. ¿Qué diablos trae Helena Rojo en la cabeza? ¿Por qué le hicieron eso? Las extensiones y peinados en Amor Real no estaban tan mal (bueno, Ernesto D'Alessio parecía trasvesti, pero eso es otra cosa, ahí gran parte del problema era la barba/bigote). No sé qué pasó.

4.- Si pueden grabar en locaciones, háganlo. No construyan "ciudades" ficticias con cartón y pintura vinci en el estado azteca cuando hay tantos y tantos edificios históricos perfectamente disponibles. Esto es México por el amor de Dios, vas a revelar fotos a la esquina y estás en la antigua casa de algún arzobispo novohispano. No me jodan con que no hay locaciones. Tal vez es mas caro y más difícil (me gusta pensar que tienen ese tipo de razones) pero échenle ganitas, sí se puede, como dice la selección.
5.-Si se sienten extrañamente tentados a modificar por completo una historia podría significar que lo que necesitan es algo nuevo. ¿Para que tomarse tanto trabajo masacrando una bonita telenovela cuando pueden escribir una nueva? Si no la pueden hacer mejor, o al menos decorosamente buena, no la hagan. Escriban otra, es muy fácil. Necesitan una pareja protagónica (ella muy virtuosa y él medio patán pero de buen corazón que al final cambia y se vuelve decente) que se ame a primera vista y pasen los siguientes siete meses sorteando las intrigas de una suegra, ex-novia, pretendiente, padrastro, hermanas, tías solteronas, primos, vecinos y/o hermano para estar juntos, o una pareja que se odie al principio, pasen los primeros dos meses enamorándose y luego pasen el resto de la telenovela sorteando las entregas de los villanos ya mencionados. Luego agréguenle desigualdad social, es decir, si ella es pobre él tiene que ser una heredero millonario que por cierto tenga dos nombres y su apellido empiece con "de la",puede ser "De la Riva", "De la Torre", "De la Vega", etc. En el caso contrario, si él es pobre pero luchón y honrado, ella tiene que ser la privilegiada, pero eso sí, el menos afortunado tendrá que ser el vástago perdido de un linaje distinguido, en ésta última categoría entran los bastardos, los hijos del amor, el adulterio, los robados por una auxiliar doméstica envidiosa y demás hijos perdidos por una u otra razón. Ya que tengan esos componente lo único que queda por hacer es conseguir a la villana sexosa y frívola que siempre hace caer al galán con sus encantos y procurar que los protagonistas sean víctimas una y otra vez de cualquier chantaje o intriga que se le ocurran a cualquiera de los personajes secundarios, sin importar qué absurdo sea.
Ya de ahí sólo es cuestión de ubicarla en un tiempo y espacio, si es de época (¿qué años específicamente? No importa, vale madres, se puede intentar fijar un periodo y después cometer anacronismos libremente sin verdaderas consecuencias, total, mientras alguien ande a caballo y los vestidos sean largos todo vale. Para mayor información véase Alborada) o "actual", después viene el lugar, puede ser hacienda, una ciudad específica con el fin de promover el turismo en México, el D.F para agarrar el mood urbano y la preferida de todos; la vecindad.

¿Vieron? Ya tienen una telenovela. 
Caray, deberían contratarme. Escribir telenovelas sería mi trabajo soñado. Pero la vida es cruel, por eso sufro, sufro como Mari Mar cuando le cocinaron a su gallina mascota, Macha. Pobre Macha, por eso no como carne.

martes, 8 de noviembre de 2011

Animado pero perturbador II

¡Tengo otro! Favor de ignorar la canción de Britney, vamos a concentrarnos en lo importante: ¿es mi imaginación o eso es un antecedente directo del baile en tubo? Con todo el respeto que me merece la pobre Esmeralda, digo, entre el viejito clerical perverso y el jorobado tiene peores pretendientes que yo, pobre desgraciada, pero ese baile me parece especialmente indecente y poco apto para el público infantil. "¿Qué está haciendo Esmeralda mamá?" ¿Qué se supone que le responda uno a los niños? "Nada mi cielo, pole dancing." A eso le dicen en mi pueblo "lap dance" y hasta termina con las respectivas monedas, me parece preocupante. ¡Y el escote! ¿Qué diablos con el escote? Perdón, pero nadie llena un vestido así sin tener un gramo de grasa en el estómago, es mentira. Eso está mal. ¡Cúbranla!
¿Dónde está la censura cuando se le necesita?


Uno como quiera oiga, pero ¿y las criaturas?

Algo viejo

1.-Cada vez que veo cualquier cosa que se relacione con arte mexicano del siglo XIX se me revuelve el estómago. Chale... me pregunto si algún día se irá esa fea sensación.

2.-Por el amor del cielo, el capítulo seis tiene siete apartados y un total de 40 páginas. ¿Qué putas pasa que no puedo detenerme?

3.- Tenía la firme intención de bañar a Rito pero me dio frío y creo que me será imposible. Oh, bueno. Ya le pregunté si le molesta seguir mugroso y dice que no. Estamos bien.

Animado pero perturbador

Queremos inaugurar una nueva sección en el blog: "Animado y perturbador".   ¿Recuerdan esos momentos de caricatura en los que se preguntan "¿deberían ver esto los niños?" Bueno, nada mejor que un poco de muerte como castigo divino para comenzar.


Lo único que les falta es sacar al pobre corderito sacrificado... oh no, esperen, eso lo hacen después.

Regresiones

Supongo que debí hacer algo útil, pero como he decidido dedicarme en serio a entregarle la tesis lista  Mrs. Boss como primer acto oficial de mis 27 años, decidí quedarme. Lo que resultó fue una escena de esas que me regresó a mi más tierna infancia.
Ahhh, mis padres, tan encantadores ellos. Al final, es un círculo vicioso. La casa aquella absorbe grandes cantidades de dinero, entonces se necesita más dinero, esa barda no se va a construir gratis, lo que lleva a la necesidad de cuidar el puesto a fuerza de grandes periodos de ausencia, desapariciones y estrés. Lo que lleva a sospechas y sentimiento heridos que se van acumulando hasta que los métodos pasivo-agresivos para dejar claro que se han cometido ofensas, terminan en una confrontación durante el desayuno. 
Oh Dios, a esta edad todavía me da el retortijón de estómago cada vez que mis señores padres se pelean. Dios mío, tengo la madurez emocional de una niña de diez años. El miedo... y ya que llega el asunto a la petición de "honestidad", y el asunto de quién ya no quiere a quién y si "te quieres ir dímelo", entra la señal de alerta roja en la que hay que intervenir para mantener el orden y la paz.  Si no se aligera el momento de una u otra forma, todo escalará y pasaré el resto de la semana con el hombro de la pijama empapado con lágrimas y mocos maternos después de hacer grandes esfuerzos para calmar a una y convencer al otro de que sea compresivo con la primera.
En este último acceso de locura personal en el que me llevaron al médico, resultó que el señor había atendido a mi papá en alguna (ya ni sé cual) de todas sus interrupciones matrimoniales y cuando tratábamos el asunto de "mi depresión" preguntó "¿tus papás están separados, no?" y yo me quedé como "ah, pero ya no, eso hacen pero siempre regresan" como si fuera muy gracioso, pero puso cara de preocupación y sugirió que tengo asuntos sin resolver. "Asuntos sin resolver". Los tengo, claro que sí, porque de pronto me sentí de diez años otra vez, sentada en el mismo lugar de la escalera donde me ponía a escuchar lo que pasaba abajo y me enteraba si nuestra vida estaba a punto de terminar o no. Bueno, vamos a ver si esta terapia pública ayuda, aquí vamos:

El punto es que la mayor parte de mi infancia -no, mi vida- se ha tratado de mantener a mis padres juntos, como una de esas películas de Disney. ¿Yo por qué? No sé, creo que tiene que ver con que soy la preferida de los dos y no soy agresiva como mi hermana. Cuando ella se mete todo termina peor de cómo empezó. Por otro lado, supongo que desde el principio las madres tienen la mala costumbre de afrontar los conflictos de pareja jalando a los niños de su lado, como pequeños trabajadores del partido. No creo que lo hagan a propósito, sólo lo sienten así porque al final los hijos salimos directito y sin escalas de su propia carne, como tejido extra, mientras que los padres son físicamente lejanos, creo.
Lo malo es que hay madres más intensas que otras y mi mamá tiene esa noción de la vida como un “todo o nada”, que por cierto yo heredé. Y ese “todo” incluía esposa, casa e hijos. Con el paso del tiempo ya se hizo a la idea de que eran cosas diferentes y que el problema del matrimonio no tenía nada que ver con nosotros y algunos meses después de la primera ruptura pude establecer una rutina en la que veía a mi papá todos los fines de semana pero el principio no fue tan sencillo. Sí, por lo general a los niños les dicen "tu papá y yo nos vamos a separar pero eso no significa que no los queramos", a mí me dijeron "tu padre nos abandonó a todas", y de ahí quemamos su título profesional y le hice vestidos a mis Barbies con sus corbatas. (Es un milagro que no haya desarrollado daddy issues como las strippers que andan buscando la figura paterna en hombres casados de mediana edad.)
 Veinte años después puedo ver que si un padre te mantiene, te busca, te llama y te manda regalos y cartas, técnicamente no hubo “abandono”. El "abandono" es cuando los padres se van y desaparecen, pero cuando eres chiquita no lo puedes diferenciar y por eso es más confuso todo el proceso. ¿Saben cuál es uno de los momentos más tristes que recuerdo? Ver a mi papá tocando el timbre en la reja y no poder salir. No porque me lo impidieran físicamente, era una cosa moral del tipo "no puedo hacerle esto a mi madre". Supongo que eso no fue saludable. ¿Ven por qué odio todo esto del "frente femenino"? Yo sólo quería ver a mi papá, pero no podía porque lastimaría a mi mamá... ¿qué clase de persona deja a su mamá llorando para irse a la feria con el papá consentidor? Un engendro ingrato, como yo, que al final le hablé a mi papá a escondidas para que fuera a buscarme.  Claro, no se imagina usted la culpa. Estaba convencida de que Dios me castigaba por hacer sufrir a mi madre al ver a mi papá, eso pensé cuando se me murió el hamster que él me regaló esa vez que me llevó a patinar o cuando  me enfermé del estómago horriblemente la única vez que intenté quedarme con él el fin de semana en el departamento pinche que rentó por la colonia Roma pero que no tenía tele ni cocina. ¡Dios me castigaba!
Ahora que lo recuerdo, no había nada que me aterrara más que los accesos en los que me mi mamá me abrazaba fuerte -fuerte al extremo de la asfixia como en las caricaturas- y decía que teníamos que vender la casa e irnos para alejarnos de la multitud de gente que quería vernos sufrir. ¡Qué puto miedo! Claro, ahora veo que sólo eran comentarios al aire, pero cuando se es joven uno tiende a creerle a los padres y me mataba de miedo el tener que mudarme, dejar mi casa, la escuela... que digo, las monjas no eran lo máximo pero era todo lo que conocía.
Ya después se reconciliaron, viajamos  y fuimos felices otras vez, hasta que empezó el círculo de estrés de nuevo.  En la siguiente crisis, cuando tenía como 14 años o algo así,  yo fui la culpable directa de esa segunda ruptura. Cuando iba a ver a la Sra. Doc intentábamos resolver que no fue mi culpa y que yo no tenía nada que ver, pero está cabrón convencerse de otra cosa.
Les cuento lo de mi culpa;  ¿Ya ven que soy una bocona no? Y que me da por decir las cosas más imprudentes en voz alta, bueno, pues como veía sufrir tanto a mi madre que decía diario y a todas horas que mi papá ya se quería ir y que lo mejor era que lo hiciera pronto, se me ocurrió decirle a mi papá que no prolongara el sufrimiento de todos si de veras quería la separación. Y lo hizo. Hablando de momentos traumáticos, lo ayudé a empacar. ¡Es que lo ayudé a empacar! Supongo que fue estúpido el creer que era lo más saludable. A estas alturas de la vida ya entendí que la gente no quiere decir realmente las cosas que dice. Cuando alguien dice “qué se vaya de una vez” no significa que quiera que se vaya de verdad, pero según estaba leyendo para no sé qué clase extraña que tomé alguna vez los adolescentes todavía no tienen bien desarrolladas las funciones no sé de qué madres y por eso son bastante tontos para muchas cosas. Lo aprendí a la mala, en especial cuando entendí que había destruido a mi familia como la víbora desgraciada que soy. Mi papá dice que efectivamente fue lo más saludable y que fue bueno y la vida y la chingada, pero yo me sigo sintiendo culpable.
Bien, ya confesé. Se supone que a partir de aquí viene la sanación y todas esas mamadas que dicen en la tele. Gracias a Dios no se divorciaron y se reconciliaron otra vez o me hubiera muerto de la culpa.  Las peleas no son buenas, claro, pero la separaciones son peores, es como si acabara el mundo.
Yo creo que por eso se puso tan rara la cosa cuando Jane terminó con el primer Mr. Bingley y parecía que era el único evento importante en todo el infinito universo. Me aterra que la vida se detenga de pronto sólo porque él (sea quién sea) se vaya. ¿Me estaré intentando probar a mí misma que es posible ser feliz y funcional estando sola? ¿le estoy probando algo a mi madre en un nivel muy subconsciente?
¿Vendrá de ahí toda esta extrañeza ante los eventos que desencadenó la ruptura de Jane y Mr. Bingley I? "Ok, se fue con la insípida de la iglesia, vamos a superarlo" aunque ahora sé que eso no es posible, una vez que dejas que un hombre entre en tu vida, es pa' siempre y es irreversible. Ya ven, Jane no estuvo mucho tiempo sola antes de Mr. Bingley II. Es como si se comenzara un ciclo que ya no se detiene nunca en el que la felicidad queda ligada permanentemente a la presencia de otro personaje. ¿Ven por qué no puedo permitirlo? Conociéndome lo llevaría todo al extremo y en cuanto se fuera me cae de madres que me tiraría de un puente. No podemos permitirlo. [Fin de la autojustificación]
 Sin contar con los discursos del tipo "duro y contra ellos" que he escuchado toda mi vida de boca de mi madre y tías, una cosa muy del tipo "los hombres son monstruos desgraciados que quieren destruirte y luego largarse con otra vieja", todo musicalizado con el soundtrack de Mentiras, la película ochentera de Lupita D'Alessio y Juan Ferrara. [Fin de la distribución de culpas]
 Caray, es otro milagro que no haya crecido lesbiana, aunque mucha gente lo crea. En la versión que se maneja sólo he tenido un novio de tres días hace como siete años, andaba pa’ todos lados con la misma amiga todo el tiempo y por lo general hablo muy mal de todo el asunto “romántico” de la vida cuando digo que los hombres siempre “aman” a la más buena y las mujeres siempre “aman” al que tenga más prestigio social. No los culpo. Dice mi hermana que es el discurso de la lesbiana, aunque yo lo saqué de Jane Austen. Ah, también compré combat boots, supongo que eso no puede ayudar pero ya ni modo, me gustan mucho.
Oh bueno, supongo que tendré que acostumbrarme y dejar que se especule lo que la gente quiera. Sólo Richard, el de Raising the Bar, y yo sabremos lo que hay en mi corazón.  
¡Es que es alto y le dio todo su dinero a los pobres! ¡A los pobres!

Ahora debo buscar el mejor precio en mármol avejentado. Necesito diez metros.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Vitaminas para las arrugas

Creo que ya tiene unos días, pero hoy por fin sentí que el sobrevivir las horas se fue haciendo más fácil y la mente se nos despejó. Se fue aclarando todo, no sé cómo pasó pero los últimos dos meses, o algo así, fue como ir manejando en la lluvia y llega a ese  punto en el que no se ve nada porque los coches pasan sobre los charcos y mojan todo el parabrisas. Cuando se llega a ese punto se siente una extraña certeza de que lo único que hay adelante es una gran curva que no vemos y en la que nos vamos a estrellar. Lo peor es que no se puede hacer nada más que seguir manejando despacio con la esperanza de que se calme el aguacero. 
Hace un par de semanas pensé:  "Nadie me puede ayudar, si no salgo sola de esto no sé qué voy a hacer". Lo primero fue intentar confiar un poquito y tenerme al menos algo de buena voluntad. Intentar pensar y no dejarme llevar por el peor escenario posible. Las cosas fueron mejorando, aunque de repente regresaba la angustia y hasta el momento los recuerdos se asoman de repente como amenazas horribles pero he estado intentando regresarlos a su cajón con todas mis fuerzas.
Hace ratito, más o menos en la mañana, todo se sentía mucho mejor. Dormí hasta las nueve ¿lo puede usted creer? Dormí y soñé y me quedé en la cama viendo un poco de tele sin dolor ni malestar alguno. Todo volvió a la normalidad, creo. De pronto, me sentía bien, todo parecía posible, no tan malo. 
Creo que fue ayer que en  un pequeño acceso de tranquilidad en el que los recuerdos exagerados se fueron pensé "no soy tan mala", digo, dentro del promedio y la vida de las personas, las cosas no pueden ser tan graves como las veía. Hace un par de semanas me hubiera encantado denunciarme como hereje para que me ejecutaran. ¿Qué me pasó? 
Digo, no he sido una persona excepcional, ni madura, ni responsable pero supongo que no es tan radical como se veía hace unas semanas en las que de veras no me atrevía a suponer ningún prospecto de felicidad o bienestar porque no me lo merecía. Qué feo se siente. De verdad, no me había sentido así, tan desesperada, en años. ¿Qué putas pasó? Bueno, todavía no salimos del todo, no cantemos victoria, pero hoy disfruté mucho mi comida y volví a sentir una extraña emoción ante el universo de posibilidades que encierra el simple proceso de salir a la calle y ver gente desconocida pasar en el metro,comer mamey, ir al cine con el club de fans de los vampiros brillantes a los que me uní hoy en la mañana (no es un club de a de veras, nomás es Miss Crawford que organiza irrupciones masivas en la premier), cocinar un poco de pasta con brócoli y en general pensar en todo el color y canciones bonitas que puede tener el mundo. Pensé que quería vivir. 
Sí, es difícil, messy, poco agraciado, pero al final hay que vivirlo y sea como sea lo vamos logrando. No sale bonito y definitivamente no sale bien, pero todo se olvida y todo se arregla, uno hace lo que puede, siempre con la mejor intención y aunque la mayor parte del tiempo las cosas salen mal, no significa que se haya acabado toda posibilidad de alegría. 
A lo mejor, si tengo mucha suerte y Dios me ayuda, no pasará nada malo, no tendré nada que temer y podré seguir con la segunda mitad de mi vida. A lo mejor. Vamos a ver qué pasa.

domingo, 6 de noviembre de 2011

My own best friend


El retrato de Goofy (+) lo basé en una ilustración de otro perro que me encontré en la página de un señor diseñador que se veía de lo más padre y serio. Como respeto mucho el trabajo de los diseñadores del mundo quería aclararlo. Es un fusil asqueroso pero lo hice con mucho amor y con la pura intención de recordar al pequeño Gufildro, como me gustaba decirle porque el nombre lo escogió mi hermana y nunca estuve de acuerdo. Gufildro o Gufielfredo. Lo volveré a ver, estoy segura.

La canción de la sonrisa

Mr. Bingley II canceló a última hora. Bueno, eran las ocho de la mañana en realidad. Tengo que confesar con todo el dolor de mi corazón que me cayó bien la noticia. Insisto, no tengo nada en contra del caballero, es un buen sujeto, pero sonaba mucho mejor la perspectiva de que Fanny se quedara con el boleto y fuéramos tres alegres señoras en lugar de un señor enojado, su confundida señora y una tercera amiga chiflando en la loma. Lo malo es que no encontramos a Fanny y entonces no supimos qué hacer. Yo sugerí vender el boleto, como la horrible persona antisocial que soy pero como Jane se veía decidida a encontrar sustituto no quedó de otra. La mejor opción, por supuesto, era Kitty, aunque no le gustaran las trompetitas, pero tampoco la encontramos y fue el momento de sugerir a Mrs. Weston… [silencio] Jane no estaba contenta con la opción y la verdad es que yo no me animé a escribirle. Hubieran visto la reticencia en el teléfono, Jane decía “ahhh, pero…” y yo sólo me quedaba como “hmm, sí, es que…” y después de un silencio quedamos en que podíamos ver si quería pero al final ninguna la llamó.  La queremos, por supuesto, pero a una distancia saludable para todos. ¿Qué hacer entonces? Jane se fue a la pastelería y yo fui a revisar el estado de mis azulejos. ¡Quedaron gloriosamente bien! Ni se nota la diferencia en el tamaño de las estrellas.  Un rato después tenía noticias. La joven recepcionista de la pastelería lo quería y ya de ahí fue momento de esperar.
¿Qué les cuento? Era una jovencita encantadora de 23 años que lo primero que preguntó es por qué no tengo novio. Segun ella no soy fea. Le agradecí las porras pero todos sabemos que esas cosas son cuestión de un poco de secadora y maquillaje, si me viera en el metro en las mañanas lo encontraría muy razonable. No sé ni qué le dije, algo así como que mis pocos y muy contados pretendientes siempre han tenido este extraño proceder en el que me tratan mal a manera de solicitud. ¿Cómo le hacen para ser arrogantes, ofensivos y al mismo tiempo tediosos? Y claro, mi fobia social y cosas de esas. “Has de ser muy tímida” y sí, sí lo soy. La verdad es que me es imposible hablar con un señor que me mueva el corsé. Ni siquiera lo puedo ver a la cara, menos hablarle. Puedo acosar a alguno secretamente durante años sólo para terminar en uno de esos eventos torpes e imprudentes en que me regreso a hacerle una pregunta estúpida pero seguramente reveladora y escapar lo más rápido posible después, pero nada más. He intentado ser valiente y razonable, examinar opciones y seleccionar la más viable para ser feliz, para ser como los demás y tener lo que todo mundo tiene, como Charlotte Lucas, de verdad, pero los intentos nunca pasan de la mera posibilidad y por lo general salen mal. No sé si cuenta como explicación, por eso decidí desviar el tema de conversación. Poner atención para no perdernos.
¿Qué le digo?  La jovencita era una de esas entusiastas que todavía está en ese momento de la vida en que se piensa en “estudiar” y “conocer chicos”, “hacer fiestas” y hacer cosas de su vida. Oh, ternura. Cuando le decía a Jane que mejor no dejara el coche cerca de mis vecinos, los que rayan el coche, me preguntó “¿y entonces dónde se quedan cuando haces fiestas?" Sonreí y me aguanté las ganas de botarme de risa. ¿Fiestas, yo? Ay, querida amiga, eres extranjera en nuestro pueblo.
La joven también estaba entusiasmada por todo el asunto de la gente que tocaba. Estar hasta el frente, ver bien, corear las canciones y preguntar cuáles son tus canciones favoritas. Sacaba fotos y usaba su extraño celular a cada momento para transmitirle a sus amigos cada paso de la noche. También quería grabar por lo que era vital que estuviera lo más enfrente posible. A mí me dolía la espalda. Esa gente decidió empezar dos horas tarde y mi deficiente espinazo estaba fallando. Sin contar con un sujeto de lo más desagradable que estaba junto a nosotras y que de repente empezaba a hablarnos de la nada, me tuve que mover tres veces pero al final lo evadí. La espalda estaba peor. Al final opté por ir a sentarme a las orillas donde descubrí que se veía mucho mejor. Ya de ahí disfruté mucho la noche. Podía apoyarme en la pared y ver y escuchar a gusto, sin interrupciones y sin dolor.  Como debería ser todo.
En otros informes. Tengo combat boots. Me pisaron unas dos veces y no me dolió.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Morderse con las muelas del juicio

Me levanté a las seis de la mañana. No sé ni para qué, pero recuerdo haber despertado de golpe. Soñaba con azulejos, con mi talavera dispareja. ¿Por qué? Quién sabe, supongo que la mente funciona de formas extrañas. 
Tenía todo el día por delante. ¿A dónde ir? Al centro, por supuesto. No se me ocurrió nada más. Como el señor conductor del camión tenía la música muy fuerte opté por ponerle pausa a la mía, no oía nada. Del repertorio del camino me acuerdo de  "Vasos vacíos" y otra canción que no sé cómo se llamaba sobre el típico chillón que se entera que su ex-amor se va a casar y sufre pero también está seguro de que ella sufre y se casa por resignación. Ja, la gente y sus romances. Las versiones de cada una de las partes interesadas nuca coinciden. ¿Y me critican a mí por estar en una relación comprometida con Richard, el abogado idealista del programa cancelado que veo todo el tiempo hasta aprenderme los diálogos de memoria? Ya en serio voy a dejar de ver ese programa compulsivamente, creo que me hace más daño. Oh bueno, todo mundo está en una relación imaginaria, de una u otra forma. Es más, todo el mundo es imaginario de cierta forma. Yo nunca sé lo que es real, mi cabeza es un lugar muy confuso pero sospecho que la realidad es todavía peor. Prefiero no saber.
En el metro me fijaba en el dobladillo del vestido de la señora que tenía enfrente. Se estaba desbaratando, yo creo que el problema era la tela. Era de ese tipo de tela que se resbala y jala con cualquier cosa. Me imagino que no tendría caso intentar arreglarlo. Para las costureras con casi ninguna experiencia como yo, coserlo a mano ha de ser un joda y con máquina se corre el riesgo de que la tela no se doble en algunas partes y al final la costura se siga de largo saltándose algunas partes. Nunca aprendí a coser, pero cambiar la aguja rota estuvo muy fácil. Tal vez me debería dedicar a pintar cajita como futura carrera. Eso le decía al señor de prensa hoy en la mañana.
Lo que me recuerda, ya retomé mi bella relación con el café. No pude evitarlo y pasé al Oxxo por un vaso de altura decente. ¿Han visto lo miserable que es el más chico? Esta bien que quiera bajarle a mis dosis de cafeína pero eso no es un vaso chico, es un dedal.
Tenía café y me lo tomé mientras platicaba con la secretaria del archivo al que por cierto no tenía para qué ir. Nomás fui porque extrañaba la compañía. Hay veces en que se necesita la compañía de amigos ¿no? Hoy en la mañana los necesitaba, bueno, desde hace un par de meses en realidad y eso que ya estamos mucho mejor. En estas últimas semanas ya no he tenido los dolores de estómago y los ataques son mucho más raros y casi siempre muy cortos.  Hasta he tenido momentos extraños de optimismo. Como salí temprano de mi visita social me fui al otro archivo, el que antiguamente regsuardaba locura, y me puse a trabajar con toda seriedad aunque sólo aguanté dos horas porque la espalda me estaba matando. Ya ni siquiera sé a qué voy. ¿De qué le sirven a Mrs. Boss los asuntos de los títulos de propiedad de las casas del hospital del que me mandó a buscar cosas en primer lugar pero que en realidad nunca aparece mencionado? Nada, yo creo, pero supongo que sólo quería ocuparme en algo útil mientras pueda porque en dos meses seré una desempleada oficial. En algún punto descubrí que ya ni estaba intentando descifrar qué decía. De repente adivinaba a lo pendejo y me valió. ¿Mencioné que la espalda me estaba matando?
Ya me iba cuando el señor del archivo me llamó desde el otro extremo para avisarme que ya habían extendido el horario. Oh, ahora lo cierran hasta las seis, qué extraño. Le dije algo así como "aw, de haber sabido", aunque la verdad es que aunque hubiera sabido que ya no cerraban temprano no habría aguantado mucho tiempo más, de veras me dolía mucho la espalda y hace ratito no podía enderezarme. Creo que ya me la jodí. No ayudó que anduviera cargando como cinco libros en mi gran bolso. Es que, me fui de compras nada más porque tenía tiempo.
Hoy me di chance de fantasear un poco cuando estaba en la librería de viejo. Compré dos ediciones de 20,000 leguas de viaje submarino coquetísimas, antiguas y baratas, como debería ser todo en la vida, y otras tres cosas más que ya ni sé qué eran. Yo compré y compré movida por ese tipo de alegría extraña que te hace sonreír en los momentos más extraños cuando te permites perderte en alguna extraña fantasía.  Claro, después se desbarató. Regresé a la realidad y maté lo más pronto que pude las ensoñaciones inútiles. Uno de mis libros nuevos me lo recomendó:

"Anduve sin rumbo fijo, fantaseando con un milagro. 
[...]
'¡Eh!' Un taxi estuvo a punto de atropellarme. Pasó tan cerca de mí que percibí el olor a gasolina. Tenía que acabar con esas fantasías. Pallot estaba en lo cierto: esas ensoñaciones enturbian la mente y embotan el pensamiento."

No fue un taxi el que casi me atropelló, fue un coche rojo enfrente de la heladería de la señora michoacana que está en una placita cerca de mi casa. Rito tenía hambre y me gritó, reclamó y chantajeó hasta que accedí a ir al oxxo a comprarle sobres de esos de Pedigree para mezclarlos con sus croquetas machacadas. Caminaba de regreso cuando sentí algo raro. Madres, un coche rojo se me echó encima feamente para meterse a uno de los lugarcitos del estacionamiento. Por puro reflejo me hice para atrás de un brinco pero ahora que lo pienso debí haber dejado que me atropellara para ver si así sacaba una pensión o al menos una compensación por daños que me sacara de la pobreza. No, no hubiera sido buena idea. Ese carro era más viejo que yo y estaba muy traqueteado. Si el señor no es capaz de pagar una pintadita menos me va a indemnizar. Si me van a atropellar espero que al menos sea una camioneta de esas de señora sateluca para que me pueda pagar una indemnización equivalente a la colegiatura de uno de sus cinco hijos. No pido más. 
Al final no me atropellaron pero se me hizo el colmo del descaro que aparte de todo el señor se siguiera de largo para meterse al lugar del estacionamiento. Ni siquiera me dejó pasar. Ya ni como exigir una disculpa por eso mejor me reí.
Al regresar a mi casa descubrí que Rito se robó la hamburguesa de Burger King que mi hermana había dejado en la cocina y se la acabó. No sabía si estar orgullosa o enojada. Digo, después de todo se requiere talento para subirse a la mesa, meter la cabeza en una bolsa de papel y arrancarle la envoltura a una hamburguesa.
¡Mi pequeño es un genio criminal!

A la galería

"Los nervios no sólo eran fibras de tejido que desde el cerebro se irradiaban a la espina dorsal, sino fuerzas sobrehumanas dotadas de extraños poderes. Podían hacer desaparecer billetes de banco, arrancar botones de la ropa, desatar los cordones de los zapatos, torcerle a uno la corbata diez veces al día, hacer que un abrigo cayese de su percha. Hacían cuanto en otros tiempos se adjudicaba a los demonios. Guerras, revoluciones, crímenes, todos los males que afligen a la humanidad, tenían su origen en ellos.
Tal vez fuesen la fuerza esencial del universo. Y no era imposible que estuviesen estrechamente vinculados con las fuerzas de la gravedad y el electromagnetismo o se identificaran con ellas".

Isaac Bashevis Singer, El certificado

jueves, 3 de noviembre de 2011

Susto

Ahí viene, está regresando la angustia. ¿Qué pasa? Ya estaba bien pero hace rato empezó a asomarse.  Ha estado a punto de brincarme encima unas tres veces, otra vez por exactamente las mismas preocupaciones que me estuvieron comiendo antes por varias semanas cada una.  Ya había acabado, o al menos eso creí. Intentaré evitarlo. Si no puedo, me tomaré la mitad de pastilla que ya había evitado por varios días, una semana casi. Caray, ojala se vaya. Ya había decidido que no pasa nada, no pasó nada, no es tan grave, ya pasó todo y estamos bien. Están ahí, acechando todas juntas.
Lo vamos a intentar, todo va a estar bien.
Al otro día:
Sobrevivimos la noche con un poco de té de valeriana, nada más. Por otro lado, soñé con azulejos, eso tiene que estar mal.

Estrellas

Resulta que las estrellas de las dos últimas cajas son ligeramente más grandes que las otras. Supongo que eso pasa con las cosas hechas a mano y la verdad es que yo no tengo ningún problema pero mi padre y hermana me mandaron a cambiarlas. Oh sí, nos aventamos todo el camino que nos lleva de este alegre suburbio hasta las lejanas tierras del sur todo para que me las cambiaran y al abrir las cajas... chan, chan, también eran grandes. ¿Qué hacía? Odio las decisiones ejecutivas. Ahí estaba, parada con el señor de la tienda viendo las cajas después de que mi mamá le gritara horriblemente a la inocente señorita que atendía en el mostrador, y no sabía qué hacer.
La verdad es que se me olvidó la muestra y la idea de tener que ordenarlas y dar otras tres o cuatro vueltas más se me hizo excesiva. ¿Qué me garantiza que sean idénticas? Nada. Hasta la factura dice que al ser un producto hecho a mano las dimensiones, color y no sé qué otra cosa pueden variar. 
Me imaginé regresando a mi casa para ir otra vez, mandarlas a hacer, que las traigan desde Hidalgo y después... ¡que tampoco quedaran iguales!  No, no, me ganó la flojera. ¡No es tanta la diferencia! Y al final es el mismo diseño. Me las traje como estaban y le dije al señor que le siguiera, ni modo. Ahora espero que de veras no sea demasiado grave o de otra forma me harán burla para siempre. "Como el baño de Jimena que quedó parchado" o algo así dirán.  El asunto es que yo sé que es para el resto de mi vida, una vez que me mude ya no saldré de ahí y por eso debería ser más cuidadosa, supongo. ¡Pero son iguales! Sólo son un poquito más gruesas, eso es todo. La verdad es que de cierta y retorcida forma me gustan las cosas imperfectas. O al menos eso creía, ya no lo sé.
Lo extraño, es que el resto del tiempo no puedo dejar de pensar en la imperfección, el borde roto del azulejo. Los detalles que nos amenazan, los incidentes aislados que de repente dominan el pasado de tal forma que uno se pregunta si tiene caso hacer ese último esfuerzo para sobrevivir el día o en general, si existe algo  más allá de un cuento que empeora y empeora en cada página. La posibilidad de que no exista futuro alguno se presenta a lo largo de todo el día, aunque no haya motivos reales para suponerlo, puro miedo. El juicio terrible que ya no se calma con nada. Caray, me tengo que empezar a perdonar pequeños defectos que de repente me abruman. ¿Todo mundo se pelea tanto consigo mismo? A veces creo que no, no sé. Mi hermana ya no me soporta, pobre. La verdad es que los entiendo y los compadezco. Las lágrimas fastidian a cualquiera y cuando una persona no es capaz de producir otra cosa más que suspiros, miradas perdidas y ataques de llanto, lo más normal es que la gente se de por vencida.  Algún día me gustaría que supieran lo mucho que lo siento. Intento cambiar, de veras, lo intento. Ayer fui a correr, corrí toooodo el trayecto en el bosque hasta que me quedé sin aire y el corazón ya no daba para más. Después tomé un jugo de zanahoria y betabel que estaba de veras muy bueno, tal vez consumir jugo sea la opción para mantenerse saludable.
Les juro que intento hacer a un lado todos los pensamientos abrumadores pero me cuesta trabajo. Hoy que fui a recoger las famosas combat boots que tanto nos gustaron  me vi en el espejo y pensé: Caray, ya ni siquiera me paso el cepillo.  Se trata de hacer pequeños esfuerzos. Mañana me pondré aretes, no sé si ir al archivo o no, le traje dulces de Querétaro a la secretaria pero últimamente me cuesta trabajo sentarme a ser "linda". Es que no me conocen, creen que soy alguien que no soy y es terrible sentirse como una hipócrita. El insomnio anda feo. En la tele nunca hay nada y tengo un par de semanas evadiendo gran cantidad de programas y hasta libros que tengan cualquier potencial de activar la angustia otra vez. No soy alegre, positiva y despreocupada, soy todo lo contrario, les mentí. Me preocupa que se note. ¿Cómo ocultarlo? Con maquillaje supongo, al menos para las ojeras, pero entonces notarían la novedad y cómo la explicaría. “Hoy me quería sentir bonita y especial”, uy, hablando de mentiras, no me atrevo a aventarme una de esas. Como las raras veces en que me peino y no me reconocen.
La culpa es del insomnio. De todos modos no quiero comentarios, como la señora amiga de mi hermana que viene a ponernos mascarillas de vez en cuando, me vio y me dijo “¿no has descansado nada, verdad?” Ni modo que le dijera “nombre, si descanso me sobra, el problema es que paso todo el día dando vueltas por mi casa, el archivo o el centro comercial más cercano consumiendo coca de dieta y/o té de valeriana con la esperanza de matar la angustia, el miedo, la culpa, la melancolía, la vergüenza y la desesperanza que no me deja estar tranquila ni dormida ni despierta. Sólo me calmo cuando copio/escribo y siento que ya casi, ya casi se acaba mi vida formalmente”. Ya no quiero ser yo.  Lo mismo con el señor de la biblioteca, ahorita me acordé. No, no he estado enferma y la verdad es que yo me veo bastante normal pero el sábado pasado que vi a mis primos después de dos años me sorprendí. El mayor me vio, me agarró la muñeca y me examinó el brazo, después preguntó "¿por qué estás tan flaquita?" Yo todavía me veo  regular pero me pregunto si tendré que hacer algo para engordar un poco y que me dejen en paz. No creo estar flaca, lo que pasa es que debí haber estado muy, pero muy gorda como para que se sorprendan tanto. Sea lo que sea los niños que se suponían vinieran a buscar dulces ayer me dejaron plantada y no me queda de otra más que comerme todo lo que les había comprado. Ingratos.
 No, mañana buscaré algo útil qué hacer, me pondré aretes y seguiré desayunando duvalines con la esperanza de que se me rellenen los cachetes. Me puse de plazo dos semanas, hasta mi cumpleaños, para terminar bien los últimos capítulos con puntos, comas y citas revisadas,  y escribirle a Mrs. Boss con la noticia. Dos semanas para revisar y revisar y revisar hasta que se me acaben los 26 años.
Mientras, iré con Jane y Mr. Bingley con la esperanza de callar por un ratito estas extrañas voces que me mientan la madre todo el día y no me dejan olvidar absolutamente  nada. A Jane no puedo mentirle pero con Mr. Bingley enfrente habrá que sacar el armamento de socialización para fingir que somos personas agradables. No son voces de verdad, no se apure, es una forma de decirlo (no puedo andar diciendo esas cosas en voz alta, quién sabe qué vayan a pensar).  Lo que digo es que habrá que sacar las herramientas de supervivencia social, esas que usamos alrededor de la gente como la familia o el archivo y que incluyen tono de voz, comentarios corteses, chistes eventuales y la habilidad para ser medianamente agradable por encimita, sin que se nos note la fea y desastrosa verdad o se diga que "esa amiga tuya es una mamona y deberías dejar de verla", que podría pasar.
De todas formas, la terapia ocupacional es buena y la verdad es que decorar habitaciones vacías, con la esperanza de que si de veras nos mudamos podré dejar atrás el montón de recuerdos que inevitablemente se quedan atrapados en la casa en la que he vivido toda la vida, es una actividad de lo más feliz.
Estrellas ligeramente diferentes. ¿De veras quedará muy mal? Ni modo, en cuanto acaben les enseño a ver qué opinan. Ah, pero si se ve muy mal no me lo digan. Recuerden, las mentiras piadosas son una gentileza que se recompensa con el cielo.

martes, 1 de noviembre de 2011

Un feliz exceso de tambora

 ¡En la torre! Mr. Bingley II ya se anotó pa'l concierto con el que planeaba comenzar el discreto festejo del cumpleaños que nos acecha. Me carga el payaso.
Seguro se pregunta usted cuál es mi problema, si el novio de Jane es un buen tipo, amable y dedicado que la quiere muchísimo y hasta se quiere casar (ahorita, o “ya sabes qué, yo creo que mejor ahí muere” como le dijo la semana pasada). Ah, bueno, lo que me preocupa de que esté incluido en el plan viene del siguiente detalle; según él,  Jane escucha "música de fresas deprimidos", que sucede que es la misma que me gusta a mí y por eso cuando me dijo “hey, estas personas van a estar”, yo me emocioné y pensé “oh, deberíamos ir, veré si hay boletos”. Ya se imaginará usted cuando le avisé a Jane que ya tenía los boletos y descubrí que el día estaba perfecto porque era "el día libre de Mr. Bingley". ¿Cómo? Descubrí muy tarde que planeaba incluirlo. De haber sabido lo hubiera pensado dos veces en lugar de andar gastando mis pocos fondos a lo pendejo nada más porque me emocionan las trompetas y el ukulele. ¿Cuál es el problema? No sé, vamos a analizarlo:
Como habrá podido imaginarse, a Mr. Bingley II no le gustan las canciones estrafalarias con trompetas y voces melancólicas, lo suyo es el reggae y este tipo de "bandas" que terminan en “core” o incluyen muchas veces la letra ‘k’ en su nombre y en los títulos de todas las canciones, ese tipo de  agrupaciones cuyos integrantes tienen cara de ir a ver a San Juditas cada día 28.  Está bien, gustos diferentes, no hay problema, a lo mejor hay algo que le guste… a menos que en lugar de escuchar la música de Jane, decidiera que la solución para su diferencia de gustos estaba en llenarle el coche de discos de la música que le gusta a él. Con esos antecedentes, no creo que vaya a disfrutar mucho el evento y si él no lo disfruta, Jane no lo disfrutará... y  como daño colateral, yo bien podría haberme ido sola. ¿Vieron como la preocupación soy yo, siempre yo? Ser la tercera rueda es una posición bastante incómoda. Si están felices, uno no existe y si estaban molestos el uno con el otro, de repente parece que toda la presión de aligerar la situación recae sobre los hombros de la inocente que está ahí de agregada cultural. ¿Seré yo la que no le tiene mucha fe a Mr. Bingley?
A lo mejor no he mencionado que pegó estampas de esas que le gente pone en las patinetas en todo el carro de Jane. Imagínese usted que me subí, baje la cosita esa que se usa para tapar el sol para verme en el espejo y me encontré con una estampa verde fosforescente que decía en grandes letras barrocas una cosa como "fuerza Aztlan" o algo parecido. Le pregunté  a Jane si estaba consciente del asunto y parece que lo sabe, no le dio permiso ni nada y se enojó un poco porque lo hiciera sin preguntarle pero lo dejó ir y ahí siguen las estampas. ¡Pegó estampas en su coche así nomas, sin preguntarle, por sus pistolas! Yo sigo consternadísima pero no dije nada, total, si algo he aprendido de la vida es a guardarme mi valiente opinión cuando no me la pidan. Podría seguir con el asunto de los chantajes, las lágrimas, el  discurso que le suelta a Jane a cada rato que va más o menos así: "es que no me quieres y eres mala conmigo aunque yo admita abiertamente que sólo quiero casarme contigo para que no me dejes como la malvada de mi ex-novia en la que todavía pienso aunque realmente no quiera cambiarme de religión para casarme contigo y amenace con llevarte a vivir con mi mamá... pero como te quiero, lloro". Me cae de madres que no lo entiendo, lo respeto, pero no lo entiendo (aunque el pequeño Carlos Alberto que vive en mi cabeza diga "límpiate los mocos y empieza a portarte como los hombres, chillón").  Claro, existe la gran posibilidad de que sea pura mamonería e intolerancia mía. ¿Yo qué voy a saber? Yo nunca he sabido qué es enamorarse o qué diablos es "tener una pareja", por eso no lo entiendo. Como no he tenido que pedir la opinión de un señor estoy acostumbrada a ver todo egoístamente. Con los años, esa costumbre se convierte en intransigencia. Supongo que por eso me brinca tanto la inclusión de este cuate. “¿Y a ti qué te importa Jismena?” dirá usted y aquí viene la respuesta a la pregunta: Soy intransigente, ya lo mencioné y no quiero que el novio de Jane arruine MI concierto (¿ya es palabra vieja, verdad?) nada más porque no le gusta arriesgarse a dejarla sola entre muchos hombres que seguramente querrían robársela. Y que conste que eso último no es invención mía, así de celosos es, pueden preguntarle a Jane.
Tampoco quiero  que pase lo mismo que el día de la marcha, que hubo que irnos antes de que terminara porque ÉL tenía que ir a trabajar y luego tuve que quedarme papando moscas otras dos horas después de que ÉL marcara tarjeta porque ÉL tenía hambre y ni modo que los dejara ahí platicando de gente que sólo ellos conocen porque después de todo me habían acompañado a la marcha. Otra cosa que me preocupa: Si se portó tan mal en el cumpleaños de Jane porque no le gustan los lugares que a ella le gustan y no quería hacer lo que ella quería, no me quiero ni imaginar cómo se va a portar si tiene que gastar en el boleto para ir a escuchar música que no le gusta. Jane lo aguanta porque es demasiado buena y es su novio y lo ama... ¿pero yo por qué? Yo no soy buena gente, no es mi novio y no lo amo.  No tengo vela en este entierro y quiero escuchar mis trompetitas y tambora a gusto.  
Lo peor es que si se porta mal me tendré que aguantar el coraje y poner cara de “qué padre la estamos pasando” porque todos sabemos que cuando una damita tiene que escoger entre su señor y sus amigas, siempre gana él, y señores, yo no estoy para perder a nadie en este momento de mi vida. Amachinar, es el último recurso.
Ahora lo que necesito es que empiecen a llegar los niños. Vamos chamacos, que empiece el maratón, comí cinco rebanadas de pizza de cuatro quesos y necesito empezar a correr de un lado a otro con dulces para bajarla. Si quieren ser bonitos en el proceso también se los agradeceré. Esta vida necesita todas las sonrisas que sea posible.

Al otro día:
Ya lo pensé. A lo mejor Jane quiere compartir el hermoso momento con Mr. Bingley II ¿por qué obstaculizarlo? No, no, intentaré ser una buena amiga, no la perra egoísta y metiche que suelo ser. ¡Que fluya el amor! Además, a lo mejor de veras es muy útil la presencia de un señor. Uno nunca sabe qué indeseable se pueda encontrar una en el mundo, dos damitas no deben andar solas por la calle y si una de ellas trae guardaespaldas integrado lo mejor que puedo hacer es ser una lapa inteligente y pegarme a la burbuja de protección. Si se acerca alguna amenaza me esconderé detrás de ellos y si no, intentaré cantar en mi cabeza durante todo el feliz evento. ¿Qué les parece? Sí, yo creo que es lo mejor.