sábado, 26 de febrero de 2011

Un milagro de San Francisco de Asís

... la adoptaron.

¿Lo puede usted creer? La adoptaron, pero ya chillé mucho hoy de incredulidad, felicidad y un poco de miedo porque no tengo idea de quién fue. Vamos por partes. La historia podría irse llamando "cuando todo parece que no puede salir peor".
Me detendría en el Baby shower de Miss Crawford pero la verdad es que estuvimos ahí menos de dos horas y lo que yo traía era urgencia de hablarle al hogar temporal.  De repente hasta tuve que salirme un ratito a hablar con Jane, más que nada por apoyo moral, adentro de la casa sólo estaba mi mamá, mis antiguas maestras de inglés y las amigas de universidad de Miss Crawford, que permítanme decirles son la cosa más sateluca que he visto en mi vida. La verdad es que todas se visten como novias de futbolista, así de vulgares con aspiraciones a voy a exhibir que traigo una marca que para empezar ni es tan buena. La imitación tirándole al wannabe y a la perrez. Mi perrita, esa sí que es puro amor, y no podía dejar de pensar en ella. No sé por qué se le dice "perra" a las que usualmente conocemos como perras, no tiene ningún sentido. Una perra no se porta  mal.
Jane ya renunció, hoy era su último día y no sé si es mi celular el que falla pero casi no la escuchaba.
Irnos rápido, eso era lo que teníamos que hacer, y tan pronto llegué a mi casa me puse a sacar mapas... ¿cómo chingados llego a tal lugar? Acomodé todo en el coche, la mantita en el asiento de atrás, las croquetas en la cajuela, los mapas y los carteles. Y ahí vamos!

No tan rápido mi estimado lector, no contábamos con el pobre estado de mis amortiguadores. Se me tronó el amortiguador.
¿Sería posible ir al taller en friega y que lo arreglaran en cuestión de 15 minutos? Claro que no, de todos modos no tendrían las piezas hasta el lunes y los únicos que podían darme aventón, mi papá y mi hermana, estaban ocupados. Hoy por fin tuve que admitir algo: hay momentos en los que sí es útil tener un novio y hoy pasé por uno de esos.
¿Saben qué fue raro? Que me contestara la asistente de mi hermana, sí, tiene una y se sintió gachó tener que dejar recado y que me colgaran. Mi papá creyó que estaba en crisis, pero no, estaba algo  conmocionada porque es de plano el colmo que se truene el coche cuando más lo necesitas, pero no estaba en crisis. Tuve que inventarme un plan. Según el señor mecánico podía usar el coche al menos por el día, pero el ruidajo iba a estar complicado.
¿Qué hacer?
Ir por la perra, subirla al coche, llegar a mi casa, pedir un taxi, sobornar al taxista y convencerlo de que nos llevara hasta el hogar temporal. Entregar a mi pequeño tesoro peludo en buenas manos y después aventarme frente al siguiente coche que pasara... bueno, esa última parte no era necesariamente parte del plan pero de ese ánimo estábamos.
¿Cómo estás? preguntó el veterinario del afro. ¿Le decía la verdad? Pues claro, ya ve usted que lo mío es soltar la sopa a cualquier desconocido que me encuentre. Lo que no me esperaba es que tuviera semejante sorpresa. "¿De veras la quieres dar?" insistió, y como que de repente no entendí la pregunta. Pues claro que la quería dar, no es como si tuviera otra opción, por más que me duela, por más horrible que haya sido acercarme a su jaulita y ver como me reconoció y brincó de emoción porque no sabe que soy poco menos que una inquilina sin posibilidades de tomar decisión alguna sobre nada porque no es mi casa y este carácter tan pusilánime que tengo me suelta al llanto a la primera oportunidad pero no me sirve para mucho más que eso. Mi chamba es obedecer. Claro que la tenía que dar.
Pues resultó que hay una señora/chava (no entendí) que es cocinera en un restaurante de por ahí y que la vio y la quiere. La quiere, y juró el señor veterinario del afro que es buena gente y no se echa para atrás. Yo sólo quiero que la quieran, nada más. Le dí el cartel con los otros datos, las croquetas y el carnet de vacunación, le pregunté cómo le hacíamos para esterilizarla, pero como que el veterinario del afro se ofende con la gente que gasta dinero en perros que no son suyos y me dijo que eso lo viéramos después. Tampoco me dejó entregar la camita y la cobija que le compré. "Ya no gastes", dijo.
No tenía el teléfono de la señora y parece que ya se había ido por el día, tal vez sabré qué pasó con todo hasta el lunes pero era demasiado feliz como para ponerme exquisita. ¿Me dejará verla alguna vez? Si pudiera verla cuando se la lleven me daría por bien servida. 
Le dejé dos mensajes a la señora del hogar temporal, espero en Dios que los haya oído porque si no la dejé plantada.  Update- La dejé plantada, me acaba de hablar, me estaba esperando, pero no se enojó. Gracias a Dios.

La señora del hogar temporal me dijo varias cosas: tengo que tenerla monitoreada. Y tengo que decirles que si ya no la quieren, aunque sea dentro de un año o más, que me la regresen, pero para eso necesito el puto teléfono. ¿Ay señor, habré hecho bien? Y en esas dudas me fui caminando a la iglesia, ya ven que dice el Conde Montecristo que Dios es el último recurso cuando debiera ser el primero. ¿Habré hecho bien en confiar en ese veterinario del afro? ¿Sí la querrán, me dejarán esterilizarla, la tendrán en casita o en dónde? Mañana me voy a verla y a interrogarlo un poco más.

¡Estúpido, estúpido amortiguador!

¿Han sentido que las imágenes y los segmentos del día se van difuminando y confundiendo en los diferentes momentos de la trama? Es como si se mezclaran extrañamente, y ayer, lo que pasó hace dos o tres días, y lo más reciente dejan de ocupar cierto lugar en la secuencia y ya nada tiene lugar definido.

Hace ratito por fin me cayó encima la sensación de estar perdiendo el control. No sólo me estoy comportando como una desquiciada, ya también parezco una desquiciada. Miss Crawford me mandó un mensaje para preguntar si estoy bien y cuando regresé a acosar al veterinario de plano me di cuenta de lo extraña que parezco. El pobre infeliz estaba en una cafetería comiendo alegremente cuando le caí de regreso, como en película de terror. Regresé a joder con lo de la esterilización y quién la adoptó y dónde la encuentro. Pobre hombre, lo asusté, en especial porque llegué con mi hermana. Va a empezar a verme en la sopa. Como la del refugio temporal y la vecina...
¿Saben a quién me parezco? Ya me convertí en la señora de los gatos de los Simpson.

Perdí el juicio, de veras que sí. Necesito calmarme. Veré telenovelas y luego leeré algo bonito, me mantendré alejada de la lepra, y seré feliz.

Todos seremos felices, todos.

viernes, 25 de febrero de 2011

Los caminos extraños de la belleza

¡Soy una idiota!
¡Soy una idiota!

He pasado días gachos, gachos. Entre la duda, la culpa, la mortificación, el arrepentimiento y la tristeza. El sentirse mierda, literalmente mierda desde el primer rayo de luz hasta que el rivotril que nos robamos hace efecto, y a veces, hasta en sueños. Ni siquiera sé cuántas veces hice que mi hermana me repitiera que no le había hecho nada espantoso a mi madre, que no era la peor hija del mundo, que no le he pagado mal todo lo que hace por mí y que no la he ofendido irremediablemente. No puedo creer que hasta fui a preguntar en cuánto saldría internet inalámbrico portatil para ver si el inquilino (que nunca va) desaparece y puedo ocupar el departamentito considerando que mi madre no me habla y de todos modos, se va la mita de mi beca en pagar el agua... mi papá me lo ofreció, así de feas vio las cosas que me dijo que me fuera allá y él me pasaba dinero para que me las arreglara. La tensión, el desprecio silencioso y las sutiles  descortesías,  básicamente me ha tocado el trato silencioso del tipo "te castigo con el látigo de mi desprecio", ya sin contar con mis propios métodos arcaicos para purgar mis ofensas a la vieja usanza. ¿Y que cree usted mi querido lector? Que de repente llega muy contenta. ¿Fue porque me he estado aplicando tratando de hablar con ella? ¿Hacer comentarios amables para ver si me responde?

No, se fue a rellenarse las arrugas y está tan feliz que ya hasta se le olvidó que el lunes me estaba poco menos que corriendo/acusando de todo lo que ha salido mal en su vida. Está contentísima y mi existencia no parece ser tanto problema. Del perro ni hablar, ni modo, eso siempre lo supe.
Es que no lo puedo creer, con razón había estado mencionando otra "bolita misteriosa de grasa que le salió en el cuello". Lo mismo, exactamente lo mismo que dijo cuando  nos pidió "misteriosamente" a Miss Price y a mí que le diéramos un conveniente aventón a una calle del edificio donde yo sé que está el cirujano plástico. Claro, hablamos de esa vez en la que el doctor, por sus pistolas,  decidió  quitarle el tumor  de  naturaleza indefinida y de paso restirarla sin pedirle permiso siquiera. ¡No supo cómo pasó! [insertar carcajada de incredulidad]

¡Y CAÍ! ¡Caí otra vez en el círculo que ya me sé de memoria, ese que tan bien se maneja en toda la familia de vieja de donde vengo... caí!

La próxima vez que me apriete el silicio les suplico que me sirvan un whiskey, sí de la variedad de la 'e' y me recuerden que no importa qué tan difícil sea hacer lo que queremos hacer es necesario aventarnos, por más difícil y complicado que vea.  ¿A mí qué chingados me importa "incomodar"? Tanto problema tiene que valer la pena. Un perro con techo siempre valdrá más la pena que la desaparición de un línea de expresión. Cada quien tiene las suyas, si yo no me opongo a que se inyecten cosas, no tendrían que oponerse a mis excentricidades caninas. A lo mejor todo sigue saliendo mal, pero carajo, habrá valido la pena el intento qué no?  ¡Tiene que haber valido la pena!
No importa si tengo que recorrer toda la ciudad pegando carteles, anunciarlo en veterinarios, ofrecer las perlas de la virgen, tocar de casa en casa... ¿es posible encontrarle casa, no? ¡Tiene que ser posible, tiene que serlo!

jueves, 24 de febrero de 2011

Por una milagrosa intercesión

Los días pasan y cada vez más me convenzo un poco más de que no hay solución, voy  a tener que regresarla a la calle... o peor. No, chale, no, no puedo hacer eso, no puedo pedirles que la duerman, no puedo. Goofy ya no podía caminar, estaba muy enfermo y viejito, tenía 15 años, diarreas explosivas con sangre,  las patitas repletas de líquido,había dejado de comer su pollo hervido y ya casi no se podía levantar, pero de todos modos recuerdo su carita cuando se fue, cómo nos volteó a ver y se fue. Cuando me despedí de su cuerpecito vi que ya era sólo un envase, no estaba ahí... ¿cómo le podría hacer eso a una perra tan  chiquita, tan viva?
Tiene sólo 15 meses! Es que no puedo, no sé qué voy a hacer pero no puedo ni matarla ni regresarla a la calle. Ay Dios mío, creo que la voy a tener que regresar a la calle. No, ni modo, alargaré la pensión lo mas que pueda, hasta donde me alcance. ¿Debí dejarla en la calle?
¿Les he contado del perro con moquillo que apareció una vez frente a mi casa? Mi mamá se puso histérica y lo corrió, yo estaba muy chiquita, tendría menos de 6 años. Ahora que lo recuerdo me pregunto si tendrá algo que ver. ¿De dónde putas viene esta debilidad? Y ahí está la historia de cuando me caí sobre un montón de vidrios en la marquesa por andar persiguiendo al "gua gua". Debí haber sido todavía más joven, supongo. Tiene que ser algo muy malo en mi cabeza, de otro modo no me lo explico. La Sra. Doc decía que se trataba de carencias afectivas. 

¿Qué es peor? La muerte en el antirrábico es espantosa pero hay que ser honestos, nadie la va adoptar. Nadie me responde, nadie la quiere y mi mamá todavía no me habla. Ya hasta empecé a hacer cuentas para ver si me podría ir  a alguna parte pero todo es muy caro y yo no tengo dinero. El señor veterinario de la pensión de hoy me dijo "no te desgastes"... ¿y si nada más la dejo irse? pero me sigue, y no puedo, es que no puedo. Carajo, cómo le hace la gente para amarrarlos y olvidarse de ellos? ¿De dónde viene esa capacidad? ¿cómo le hacen?

Al menos comió, descansó y está vacunada y desaparasitada. No, si tengo que regresarla a la calle al menos la habré esterilizado, aunque me haya gastado todavía más de mis ahorros de la beca. Ya después será cosa de Dios, que es muy malo porque todos sabemos que a Dios le importan un carajo los animales. 

¡UPDATE!
Parece que conseguimos hogar temporal. La señora ya me dijo dos veces que sí, pero nunca se sabe. No importa si se echa pa' atrás. Por el momento vamos a dejar de llorar (por primera vez en cinco días) y vamos a gritar triunfalmente: ¡TENEMOS HOGAR TEMPORAL! ¡Querido Dios me retracto y me arrepiento de todo corazón! Lo juro.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La pequeña odisea

O el día de perros. Con una persona (cuya identidad me reservaré porque al final de cuentas la quiero ) en el teléfono dándole la dirección a la patrulla para que hablaran al antirrábico, las opciones se estaban acabando.  Bueno, no sé si realmente había muchas opciones. La única opción que tenía era esperar a que el perro se fuera solo, difícil, porque le dí croquetas, o para hacer feliz a la comunidad supongo que debí correr al perro a palos, aunque considerando que hasta la fecha no se mueve  si se espanta, subirla al coche y llevarla al periférico hubiera sido otra opción para  hacer feliz a la gente, me parece. Pero ahhh no, como la egoísta desconsiderada que soy lo subí al coche y me fui al veterinario. Ahí estaba en el enojo, pero en cuanto la perrita estuvo en la pensión y regresé a mi casa llegó la culpa y el terror... ¿qué hice, qué hice? Y lo peor de todo... qué tanto le dije. Si es usted uno de esos reprimidos que a todo dice "si", "está bien", "lo siento" y a todo accede pensando que hay que hacer chiquita esas ganas de gritar "¿y yo qué?" le aviso que lo más seguro es que en algún momento explote, y que cuando lo haga, sea espectacular. No sabía que mi vocecita de pito daba pa' tanto. Escapé, escapé y me le pegué a mi hermana todo el día porque no sbaía qué más hacer, y fue en esas horas que ella descubrió qué tan mal está mi ahora obvia depresión y yo descubrí qué tratamientos ha estado usando para quitarse la celulitis. Pero la noche tuvo que llegar, y ni las dos cervezas de la cena me ayudaron a conciliar el sueño. 

Otro día, otro día... ¿Qué puedo hacer? ¿A quién le hablo? No me contestaron por correo (ah, pero que uno escriba "te deposité una lana y en friega te contestan), tendría que empezar a hablar, pero antes tenía que conseguirle un día más de techo.

¿Sabe usted esos momentos en los que se queda uno a la mitad de la calle, solo, sin saber qué hacer ni a quién llamar? Regresé a la veterinaria sin más noticias para dar. En la cabeza tenía dos opciones: regresarla a la calle o ponerla a dormir. ¿Poner a dormir un perro sano? Es un crimen espantoso, pero siempre será mejor que morir en un antirrábico o esperar a que un grupo de jóvenes que hayan estado inhalando  quien sabe qué madres crea que sería muy divertido violarla entre todos a falta de otra vieja para fiestear. No, no lo estoy inventando...

¿Huir con ella al horizonte? No tanto al horizonte, tenía la esperanza de subirla al coche e ir recorriendo todos los lugares que se me ocurrieran hasta que alguien dijera que sí, esconderla en alguna parte. En eso pensaba cuando apareció primero una joven de lo más amable y entusiasta con cara de guera del Madrid. No podía adoptarla por tener cinco perros propios, pero que me dio el teléfono de la novia del amigo de su novio (¿ya está tan mareado como yo?) para que le hablara. 
¡Hablé! ¡Hablé! Yo que pasé seis años viendo de reojo a un sujeto al que teniendo enfrente nunca le pude decir más de tres palabras y cuando lo hice salí corriendo ahogada en  mortificación, la que prefiere indicar con el dedo lo que quiere pedir del menu para no tener hablar, se puso a llamar a un montón de desconocidos para contarles  la misma historia y el mismo drama. No podían ayudar a la perra, me daban más teléfonos.
¿Qué putas? Lo que hace la desesperación. Aparte de que las amenazas de mi mamá estaban resonando en mis confundidos oídos: La voy a matar a ella del disgusto, a Rito también,qué decepción, debería buscarme una ocupación de verdad, no la quiero nada, me va a pegar garrapatas, si tiene rabia va a contagiar a Rito, me voy a arrepentir, no quiero madre, y no sé qué tantas cosas más.

Otro día de pensión y una lista de siete albergues o asociaciones en Toluca a quienes llamar. El teléfono, el aterrador teléfono... pero tenía que usarlo, ni modo. Me puse en camino.
De la nada, la señora de la limpieza me contó de otra señora que me podía ayudar. Extrañamente, esa enorme casa misteriosa que mi papá y yo siempre nos preguntamos si estaría habitada o no, lo estaba. Y la señora me decía que fuera a preguntarle a la dueña.

Ahí estoy yo,con mi sombrero extravagante de ala ancha, esperando un camión que me llevara a la oficina de mi papá que prometió ayudarme a hacer las terribles  llamadas y, enfrente, la posibilidad de ir a acosar a una extraña.

No pasaba el camión, entonces me fui a parar frente a la casota de madera. ¿Qué podía pasar? Nada más que me mentaran la madre. Me puse a tocar.

"Señora, usted no me conoce pero me dijeron que [échele la culpa al chismoso que soltó la boca] y fíjese que ayer yo [inserte drama de la vida real]."

¿Usted cree que me cerró la puerta en la cara? No, no... me ayudó, y no sólo me ayudó sino que hasta el momento no ha hecho más que irme guiando en todo el asunto. Yo que procuro nunca publicar nada en facebook ni por error, y ayer me dije "oh bueno, no es como si a alguien le importara", que es lo que le dije, la difundiría ahí pero no creo que mis pocos contactos pudieran hacer algo. Todas mis ex-compañeritas de la escuela son del tipo de persona que pide con voz bebé "un pug chiquito maravilloso divino que quiero ya, pero que sea niño porque si no mi novio no lo quiere". 
¿Qué esperanzas? De todas formas empezó la etiquetada ¿ya les dije que esta señora lo hizo de madrazo? ¡De repente las fotos tenían 200 etiquetas! Rápido y efectivo. Y que sale otra que con tono de general me pide datos, edad, vacunas y un montón de cosas más, y yo en el teléfono con el veterinario que yo no sé si no toma el asunto muy en serio pero como que ni me dice nada: "Sehhh, ya la bañamos, seeeh, ya la esterilizamos, seeeh, está bien", pero de que se portaron reteamble los hicieron. La primera noche de pensión me la regalaron.

Siendo objetivos, la verdad es que está difícil que alguien la quiera. En eso estaba, medio desesperada, medio angustiada y sintiéndome profundamente culpable por andar metiéndome en esos problemas cuando me salió una posibilidad. ¡Querían adoptarla! Y ahí estoy ofreciendo las perlas de la virgen hasta que... chan chan. Empieza a revelarse la terrible verdad. La duda... hmmm, su novio no quiere niñas, ella creyó que era macho. Tiene un poquito más de café del que pensaba. ¿Puedo llevarla de visita?

...

¿Llevarla de visita a la Colonia Doctores para ver si al cuate se le mueve el corazón y la acepta? ¿sacarla de la pensión y andar manejando sin rumbo con ella y sin ninguna garantía de que algo resulte? ¡Claro! Ahora falta que me confirme, yo creo que ya se echó para atrás. Los albergues me habían fallado todos, en algunos no contestaron, en otros el número estaba equivocado y en uno, los de un albergue, me dijeron que mejor ni fuera porque los 5000 perritos que tenían me iban a deprimir y los de una asociación a la que yo doné dinero una vez, me regañaron por andar haciendo esas cosas.: "Es que eso es lo que hay que pensar antes de rescatar a un perro", y eso que a él le conté que estaban a punto de atropellarlo, de haberle contado la verdad, que llegó a mi casa y  nos caía la patrulla con el antirrábico, me habría mentado la madre por no habérselos aventado. ¿Ya les mencioné que sospecho que el de la patrulla está secretamente enamorado de mi mamá? La otra vez mi papá y yo lo encontramos estacionado afuera de la casa, nada más observando. Es perturbador.

Pasé por un red bull y caminé a la iglesia pero Dios como decidió que tampoco tenía espacio para hablar conmigo(estaba cerrada) y supuse que nada perdía con caminar un poco más en lo que se me ocurría algo. Caminé un rato y me encontré con un anuncio que decía "alimento, mascotas, pensión" y no sé que más. Preguntar en cuánto sale la pensión nunca está de sobra. Tenía razón, está medio rascuache pero sale más barata que la del veterinario, 50 pesos más barata, por lo que podría solucionar mis problemas inmediatos unos días más. Si llevo el alimento me sale más barato y fue ahí que pensamos que fue buena idea estacionarnos en un super. 
Croquetas y una cobijita, pregunté por las camas pero estaban demasiado caras y sé de unas enormes y que no estan caras en otro lugar.

¿Ya notó el esquema de esta travesía? ¡Es como la de un perro que busca sombra y comida! ¡Me convertí en un perro!

Ya que tenía la cajuela llena de croquetas y una cobijita me pregunté: ¿y ahora? podía regresar a purgar mi condena del silencio o buscar  un collar para dotar a la pobre huérfana, por lo que me fui a Satélite... a llamar!!!

Advertencia: Si está preparado para leer más desgracias siga leyendo, si no puede usted brincar hasta el final aparentemente feliz.

 La señora al otro lado del teléfono estaba molesta, muy molesta y entre el "¿quién eres?" y "¿quién te dio mi teléfono?" solté la verdad enterita y se puso peor. Se enojó muchísimo. Parece que "esa vieja bien que está buena para sacar dinero pero los problemas me los pasa todos a mí, ya es el colmo", y yo tratando de calmarla con el señor del pianito de fondo. Lo logré, le lloré, supliqué, conté mi tragedia con lujo de detalles y cuando pareció ablandarse fue cuando mencioné aquello de que yo me encargaría de los gastos (*guiño* *guiño*). Y ya para cerrar nuestra nueva amistad le comenté aquello de los albergues que te contestan luego luego cuando les avisas de una donación pero te mandan al carajo cuando les pides ayuda. Y eso que ni siquiera les  estaba pidiendo que me lo recibieran, yo sólo quería información, a dónde lo llevo, qué puedo hacer.  Me dijo que decidía el sábado y en todo caso lo podría recibir hasta el domingo. Le dije que sí a todo.

Ya sólo me quedaba pasar a la veterinaria a pagar. Ah, cómo ha estado vomitando mi tarjeta, y eso que mi hermana me ayudó.

Sobre Doloritas, la pobre anda igual de despistada que ayer, aunque al menos ya camina un poco y se mueve más. No entiende de direcciones, es inutil llamarla o detenerla cuando quiere caminar, guiarla con la correa está fuera de la cuestión y ella lo único que quiere en la vida es echarse en una sombra o un pedacito de pasto.

Y yo que me había estado lamentando desde hace días, como que de momento me sentí mejor. La pobre no tiene ni idea. Que ahí está la belleza de los perros, ellos no te retiran el privilegio de su afecto cada vez que haces algo mal, o te equivocas o cometes una reverenda estupidez. No hay peligro de perder su cariño si se les lleva la contraria o si los decepcionas. "Para eso estudié..." me dijeron con asco y decepción el lunes.  Pues tal vez me he convertido en un enorme fracaso y ya me estoy mezclando con lo peor que hay, perros callejeros, pero hoy que estaba sentada con ella afuera de la veterinaria me asombraba su cara de paz. Estaba tranquila, sin saber que no tenía techo seguro para ella y que hasta posibilidades de regresarla a la calle había. No, no podía ser. Algún milagro tenía que pasar. 

La subieron a su jaula. Pagué, me quedé en la pobreza y me fui a mi casa.

Fin del periodo absoluto de desesperanza

Aparte del momento incómodo de tener que anunciar "ya llegué" y no recibir gran respuesta a eso, me encontré con un recado sobre mi cama. Alguien llamó. No tengo idea de quién sea o de dónde la saqué... ¿hable con ella? ¿es a la que le dejé el recado? ¿es la que conocí en la marcha? Poco importa. Llamé y sonaba mucho más amable, tenías sus preguntas y dudas pero está dispuesta a aceptarla. Lo único que pide son croquetas y me la puede recibir el sábado a las tres, me parece que es un albergue. Le dije que sí a todo. El baby shower de Miss Crawford es a las 9:30, pero no importa, si tuviera que perdérmelo lo haré. 

Ahora sólo queda rezar porque esta señora no cambie de opinión porque la adoptante ya no me respondió nunca. 

Esperaré una hora más y después me tomaré un pedacito del rivotril que le robé a mi mamá. Ah, ya respondió... su novio no quiere, ni modo. Nos jodimos todos. Ya sólo queda la posibilidad de las señoras, la buena y la mala, a ver quien no arrepiente.

Lo admito, he robado medicamentos controlados. En mi defensa tengo que contarles que estas noches han sido espantosas. Ayer, con los nervios, la angustia y la culpa, no podía dormir y las horas sólo me daban más excusas para producir lágrimas de preocupación a lo bestia. Estaba muerta, exhausta, agotada... y no podía dormir.
¿Qué podía hacer? ¿buscar la paz en mi interior? No, tomar la última pastilla que me quedaba, y como es muy feo quedarse sin reserva para emergencias, hoy en la mañana me apliqué. Total, si me cachan, no hay nada más que puedan gritarme. 
Eso es lo único bueno de los problemas, te hacen sentir que ya no importa lo que pase.
Ya están decepcionados todos de mí por ser malvada y querer matar gente al recoger perros de la calle, que agregarle "ladrón de fármacos" a la lista ya no importa. 

Lo que el viento a Juárez.

lunes, 21 de febrero de 2011

Le puse Dolores

"Te vas a arrepentir", dijo mi mamá por la ventana. Bueno, debo anunciarle mi estimado lector que acabo de arruinar mi vida. Es que... carajo. Llegó un perro a mi puerta, con hambre... y a partir de ahí la cosa se puso fea. Bueno pues, aparte de las lágrimas y los gritos, es justo decir que logré arruinar la relación con mi madre para siempre.  ¿Ahora qué voy a hacer? ¿Qué hice?
Ay Dios mío, qué hice?

domingo, 20 de febrero de 2011

Fly me to the moon


¿Les conté que tuve una paloma? Se lastimó el ala y cayó un día en el patio.  La metimos en una caja de zapatos tapizada de periódico, le pusimos nombre y la alimentamos hasta que sanó. Yo la recuerdo caminando muy alegre en el jardín. 
Algo le pasó, a lo mejor se recuperó y se fue tranquilamente o la mató un gato, ya no me acuerdo. 

Si los pájaros insisten en echarse a volar a la menor provocación existe una solución muy sencilla: comprar uno de fieltro. Es rojo, se llama Christopher Pedro y vive en mi pared. ¿Alguien recuerda los pajaritos de unicel cubiertos de plumas con ojitos de plástico que le ponían a las flores artificiales? Creo que sería bueno tener uno de esos.  Parte aterrador y parte melancólico, como todo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Pequeñas decisiones

1.- Decidí remediar la melancolía comprándome flores. Sí, fui a buscarme flores, baratas, pero coloridas y variadas flores. Lo gracioso fue que  después de pagarlas, un escuincle salió del fondo con una rosa de regalo. Vamos a hacer a un lado el hecho de que podría ser su madre y en general no me gustan las rosas, lo importante es que la amabilidad gratuita siempre es reconfortante. ¡Gracias chamaco!

2.-No importa cuanto odie a los vigilantes del archivo, debería regresar, aunque ya no me dejen escuchar música y me vigilen y me traten mal, siempre será mejor que pasar la mañana viendo capítulos repetidos de Bones... si es que las amigas de mi mamá no necesitan que averigüe cómo resolver sus crisis tecnológicas, como si yo supiera, no sé!

3.- No more lagunilla... ¿mi barrio? parece que no. ¿Dónde encontrar antigüedades? Legítimas y razonables.Tengo unos aretes muy coquetos que compré en San ángel hace mucho, nunca los usé.

4.- Ahogarse en playeras de perritos. "I'm the queen of the party" dice un pug con tiara que usé ayer. Todavía no me muero, Oh no, not yet... any moment now, pero not yet.

5.-¡Jesucristo salvador, la cabeza me está matando!

Tori Amos - Ode to My Clothes

Codazos y golpes

Estaba abusando emocionalmente de mi pobre e inocente hijo forzándolo a modelar las pulseras de don Fulgencio (está recién bañado, no se apure) cuando descubrí algo perturbador:
 No, esta no es la parte perturbadora, esta es la divertida en la que nos preguntamos si alguien no llegará a arrebatarnos a esta pobre víctima de las manos. Lo siento Rito, estás atrapado conmigo de por vida... ladra lo que quieras, nadie puede oirte. Hoy son pequeñas tiaras de encaje y lentejuelas, mañana serán atuendos combinados. ¡Te compraré un disfraz de marinerito y te sacaré a pasear para que tus amiguitos puedan verte siendo coqueto!
Ahora sí, ahí viene la parte perturbadora:
¡Chan chan! Caí por accidente en un sitio muy divertido con gente que vende sus manualidades y al mismo tiempo nos hacen reír con ello. Dios mío, alguien vende figuritas hechas de macetas como réplicas de Edward y Bella, qué cosa tan extraña. Hasta que vi esto y me dije... Dios mío!! ¿Ya me convertí en el tipo de persona que se vuelve loca en su cabaña de un estado perdido del sur disparándole a los lagartos y haciendo collares espeluznantes de crochet y piedritas?
En mi defensa puedo decir que otra vez estoy enferma y creo que tengo un poco de fiebre, por lo que podría estar delirando.
Y ahora me duele la cabeza.

Bueno, siempre podría ser peor, mientras no empiece a tejer bikinis de lana todo estará bien... y si lo hago, le suplico que me detenga. No me importan los medios que tengan que usar para acabar con mi miseria, botellazo, cuchillo o arma de fuego. Será lo mejor.

Lagartija bordadora

jueves, 17 de febrero de 2011

Me ha pateado un feto

Es que me ha pateado un feto y fue la cosa más extraña del mundo. Tengo que contarles algo que tal vez les parecerá sorprendente, ahí va: no me gusta tocar a la gente. No, por lo general prefiero no tocar a la gente y odio que la gente me toque a mí. La gente se abraza y se da palmaditas o se toma del brazo, pero a mí me cuesta trabajo. Por lo general prefiero no hacerlo, y si puedo evitar el saludo acostumbrado "de beso", es mucho mejor, aun si sólo se trata de un leve contacto con la mejilla de alguien, como en el archivo. No me agrada.
Tal vez sea por esa falta de costumbre que es bastante raro tocar la panza de Miss Crawford, pero supongo que hay veces en que uno no le puede informar a las personas que tenemos problemas de fluidez para traspasar el espacio vital de las personas, por mínimo que sea. ¿Ven por qué entiendo al Sr. Lars, el de Lars y una chica de verdad?  

De todos modos me da curiosidad, es como un hornito en patas. Hoy que decía que estaba pateando la verdad es que yo creí que sólo sería un pequeño movimiento sutil, como del anuncio de Alien, como siempre... hasta que me pateó. Fue la cosa más extraña del mundo, de repente, de la paz acuática salió una especie de latido muy fuerte. Fue como un latido, fue extraño... un patadón. Fue perturbador y me reí como media hora del susto que me pegó el incidente.

Las convivencias de dos horas, no termino de entenderlas. Supongo que es un asunto de confianza. ¿Cómo saber cuando la gente dice una cosa y está pensando otra? No se puede, igual que me aterra que un día mi teléfono se marque solito y alguien escuche las cosas que digo. ¿A mí qué me importan los pleitos y la vida de los demás? Seguir el patrón, así es como funcionamos y tratar de hacer otra cosa no tiene caso. ¿Para que negar la cruz de la parroquia?  La sinceridad en las relaciones humanas es imposible. ¿Cómo debería sentirme? Ya no sé nada sobre nada.

Ah... qué confuso es todo en la vida. ¿Por qué será que me siento viviendo en alguna especie de escenario artificial?  Como una de esas lagartijas que sospechan que su tronquito es de plástico pero no pueden estar muy seguras.

En cuanto me empiece a caer comida del techo sabré que efectivamente soy una mascota y que he vivido siempre engañada. Tal vez soy una lagartija. Una lagartija bordadora.

Anuario Universal

Nunca entendí por qué mi mamá quiso conservar los dos colmillos deformes que se me quedaron atorados en el paladar y que hubo que sacar con cirugía. ¡Están deformes, no son dientes! No sé si todavía los tenga, podría ser, pero ya entendí por qué los padres guardan esas cosas. Hace un par de días descubrí por qué le andaba colgando la lengua a Rito de un sólo lado. Para variar luchaba con él para sacarle un klennex de la boca (¿por qué le gustan?) y cuando le abrí el hocico descubrí que ya no tiene un colmillo. Para ser más exactos, le queda un diente chiquito, chiquitito, y un colmillo, al menos en una mitad inferior. Arriba tampoco tienen tantos, pero son más de dos. No sé si se le habrá caído en la limpieza de dientes o si fue aquí y anda perdido en algún rincón obscuro de mi cuarto. De todas formas me gustaría encontrarlo o cachar el próximo que se le caiga. Si la gente trae desagradables colmillo de víctimas inocentes (aunque muy feroces) colgadas de cueritos o cosas parecidas para presumir su gran enfrentamiento con el mundo salvaje, yo no veo por qué no podría poner un colmillito en un guardapelo (aunque en teoría sean para poner pelo). 

Yo no sé ustedes, pero abrir el cofrecito donde guardo un mechón de poco pelito blanco que conservé de Goofy, antes de que se le cayera todo, es una de las cosas más reconfortantes que hay en el mundo.

¡Reliquias!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Make it a better place

Cada vez que me quejo del café chino siento que una horda de modelos de Benetton me linchará con lujo de antorchas y Heal the world como fondo musical. Ah claro, hay que amarnos todos y aprender los unos de los otros. Es que me siento culpable por encontrarle cada día peor sabor a mi café chino. Hoy me dio acidez (favor de no confundir la fea sensación de acidez que bien podrían ser nauseas de cafeína con la que se queda en la boda recordándote que tomaste una taza maravillosa en la mañana y gracias a eso puedes seguir matando el tiempo) estoy segura, me asombra no haberme desmayado.
Lo cierto es que todos somos iguales... igual de chafas. Yo no empecé chinos crueles y no soy la única que puede inventar lo que se le antoje sin base alguna, ustedes también lo hacen:


"According to Chinese legend leprosy was a divine punishment for necrophilia".
Rod Edmond, Leprosy and Empire 


Ahí  está. Bien, si van a partir del deterioro del cuerpo de un inocente para colgarle quién sabe qué atrocidades y concluir que es su culpa, entonces yo estoy en toda la libertad de concluir que su café no sabe bonito porque su milenaria maldad les impide cosechar café con un cachito del alma que no tienen.
Y ya no me voy a sentir culpable. Y me lo voy a seguir tomando porque mi excursión al super fue un fracaso y lo mejor que ofrecía era una marca que juraba reunir lo mejor de todas partes y nomás no le pude creer. No, no... o pichas o cachas o bateas amigo, no puede hacer todo, no va a funcionar.

 

martes, 15 de febrero de 2011

Adiós al planchado y al enjuague

Hace un par de días, el domingo para ser exactos, pasamos casualmente por la iglesia de la Sra. Weston... y la vimos! Fue como uno de esos momentos extraños en los que algún personaje demoniaco le pide al protagonista desafortunado del cuento que se asome a ver su pasado en un charquito.
El coche era el mismo, los padres de la Sra. Weston se veían idénticos y la Sra. Weston también. Nada ha cambiado, ni el maquillaje ni el peinado. Recuerdo que mi hermana siguió manejando como si nada, pegada al teléfono, como siempre (la otra vez nos paró una patrulla), y yo sólo me quedé pensando en lo lejana que es la Sra. Weston, sus padres y la cocina con la tele antigua y los toritos de plástico del vino Sangre de toro. ¿Ya pasaron tantos años de eso?
Qué personajes tan extraños éramos todas. Desde que la vi he estado pensando en lo artificial del vínculo. Es como ver The craft, una y otra vez, en vhs.
Uno se transforma y exagera las partes a las que parecen responder las personas. Creo que por eso, ya en el aislamiento, no me reconozco en la persona de la etapa. Era una invención muy forzada, que funcionó, es cierto, pero estaba condenada a no lograr ninguna ocupación a largo plazo. Tener 15 y 16 años siempre será una etapa confusa en la vida, verdad de Dios.

Las cuatro bancas hasta el final de salón. La Sra. Weston le dio razones a Jane para ejemplificar lo que le dice al Mr. Bingley de hoy en día y que él no quiere aceptar: nada es para siempre.  El joven le dedicó una canción de Manu Chao. No supe qué decía, el puro ritmito me estaba matando. El problema es que otra vez me enfermé y me dolía muchísimo la cabeza: "por favor, basta", le supliqué, con mi kleenex pegado a la nariz y los ojos llorosos e hinchados. Jane opina que tantas recaídas son culpa de no comer carne. Tal vez tiene razón. Nueces, granos, tofu... necesito más tofu. Mañana aprenderé a cocinar flan con tofu, del suave. Ahí van los experimentos, los intentos vagos de saber qué diablos hacemos con nosotros mismos, mandar al diablo a los leprosos y comerse lo que haya o seguir neceando con ellos y mezclar lo que suene interesante en el sartén: Curry, tofu, un sobre de endulzante artificial, champiñones y pimientos rebanados que me encontré en el congelador. Hay muchos programas de cocina como a las 7 y 8 de la mañana. Dice mi madre que el tofu de hoy salió bien.
La enfermedad ya se calmó. Me duele la nariz, pero al menos ya no me arden los cachetes, como ayer. 
¿En qué estaba? Ah sí, en la canción que no pude escuchar. Es que me ardía la cara y dolía la cabeza, si es que tiene relación. Es extraño escuchar de la existencia del nuevo Señor Bingley,  pero al menos se ha calmado un poco aquella duda sobre la tripulación que queda en el maravilloso barco de los mitos. 
No creo quedarme solita en el timón, al menos por el momento, pero si me equivoco como acostumbro en mis conjeturas  extrañas les contaré.
¿Será posible desprenderse de una convicción? Si bien es embriagadora la idea de que puede hacerse cualquier cosa, por aquello de que hoy en día nada tiene consecuencias y a nadie le importa, al final del día la naturaleza tendrá que imponerse. Y si no lo hace, entonces no era una vocación legítima y sólo ha pasado lo que era justo y necesario.  Eso no tiene nada de sentido... oh well!

¡Yo quiero ser el último unicornio volador!

Revisando el scrapbook, los dibujos, los boletos, la envoltura de los regalos, se sabe que al final es lo de menos. ¿Les he dicho que la memoria es sagrada? Lo único que existe y cuenta es el archivo. Si me muero uno de estos días no importa, ya le ensené a Jane dónde encontrar mi pequeño legajo personal y le dejé a mi hermana estrictas instrucciones para organizar los juegos funerarios correspondientes.  Jane y Kitty tendrán que lucha por el abrigo azul turquesa, cual divas de la WWE, ni modo. Esa es la única modificación al testamento original.

Todo para contextualizar una gran reflexión, una de esas citas de las que estoy muy orgullosa. Veíamos Teresa cuando me acordé del incidente de la Sra. Weston y se lo conté  Jane. ¿Cómo se veía? Igual: " Me asombra cómo es que la moda no pasa por ella". En cuanto lo dije me boté de risa.
Y es cierto. Es que, en algún punto se dejan ir los grandes anillos, las toneladas de maquillaje, los estoperoles o los tintes extravagantes en el cabello. Ya no es divertido traer el pelo pintado de morado, como lo fue en la época en la que era cachetona y gordita. Lo mismo con las playeras rotas que de repente van con pantalones de hombre extra-grandes.  En algún punto cambian  las pequeñas fijaciones, también las necesidades, las tallas, los colores y lo que se va encontrando uno por la calle.
La Sra. Weston se ve exactamente igual. El peinado era mismo, lo mismo con los lentes, el maquillaje y el bolso. Aunque sean objetos distintos, es una misma idea que permanece. ¿Será quietud de la identidad?
Bien podría ser que se intercambian unos ritos de paso por otros. Cortarse el pelo, hacerse cirugía plástica, tirar toda la ropa que ya no se usa, huir, pintar las paredes...algo, no sé. Hace unos días mi hermana dijo que últimamente me veía muy pálida. Tal vez debería ir a pasear al archivo a ver qué me dicen, si opinan que me veo demacrada me iré en friega a conseguir vitaminas.
No, mejor no voy a esperar. Mañana iré a conseguir vitaminas. Tomar pastillas siempre es divertido.

El encanto del prejuicio (sin el orgullo)

"¿A qué sabe esta madre?" me he estado preguntando varios días.
Ni modo, no puedo resistirme al ambiente de amor y felicidad que rodea al mundo. Todos estamos enamorados de alguna forma... y yo amo a mi café, lo hago en verdad con todo mi corazón. Por eso me me preocupa esta infidelidad tan descarada que estoy cometiendo.
 Café chino... he estado tomando café chino, bueno, se supone que es de Indonesia y china con otras mezclas de granos lationamericanos, pero da lo mismo, como me lo venden como una maravilla del Himalaya pa' mí será asiático: Amarillos con ojitos de alcancía. ¿Conozco a alguno? Ah sí, a un niño en primaria que, por cierto, me pegó con un balón en la cara una vez, lo que confirma que tienen que ser una raza malvada.  Si todo el mundo puede ser todo lo racista que quiera con los mexicanos, yo también puedo ser alegremente prejuiciosa  con todo mundo.
Y no confío en el café chino.

Tiene cierto encanto, no lo dudo, digo... no es asqueroso y después de consumir alegremente café del oxxo o nescafé directito de la máquina de un local en el metro cuatro caminos, no tendría por qué ponerme exquisita, pero no puedo evitar sentirme rara en la mañana.
Me lo acabaré, por supuesto, mi hermana me compró el saquito  porque se veía muy coqueto, y gracias a que viene en grano tuve la excusa que estaba esperando para correr a conseguirme un molinito. Me siento especial moliendo mi propio café, ya nada más me falta vivir en una cabañita junto al mar, en compañía de un montón de perros que le hagan fiesta a toda mi locura.

 ¿Quieren amar a alguien? ¡Adopten!

Lo siento, es que ayer vi personas de albergue y me dejaron entusiasmada. Había un perrito valiente en silla de ruedas viéndose de lo más feliz. Supongo que el entusiasmo por el universo de posibilidades rústicas sólo se puso peor con el mercado de productores orgánicos de la localidad que había en la misma plaza. ¡A comer granos y milanesas de avena! Xoconostle enchilado... fue glorioso. Pero no se crean, de repente me preocupó andar experimentando tanto entusiasmo orgánico, yo no quiero convertirme en un hippie. ¡No quiero adorar a la madre tierra!
Lo bueno es que mientras fume no me convertiré del todo en una de esas personas ecologistas en contacto con la naturaleza. Todavía estoy a salvo. El problema es que la palabra "orgánico" me pone a pensar en un gran depósito de composta. Encantador, mientras se quede alejado de nosotros. 

De cualquier forma yo les estaba hablaba del amor, no de mis problemas con los gusanos. Hay un café que habita en nuestro corazón, es más, si a alguien le dedicaría mis suspiros el famosos días de San Valentín sería a él: Argovia, Argovia, te quiero tanto Argovia. No sé por qué será o cuál es exactamente su encanto. A veces creo que podría ser una ligero tono chocolatoso, pero también podría ser mi imaginación, lo que es cierto es que efectivamente es puro y suavecito, lo dice en el empaque y yo les creo, claro que sí. Tan hermoso es nuestro amor... hasta que un día descubrimos que estaba a punto de acabarse.  ¡Pero si traje tres bolsas! Dios mío... ¿dónde lo conseguiré ahora? Tenemos más, también chiapaneco, pero tiene sabores y por lo general lo guardo para el café de Jane. Entonces recordamos el Najá, que también queremos mucho, pero la bolsa es muy pequeña, son sólo 225 gr!!! ¿Qué hacer? Escoger en el super. En eso estábamos cuando  nos trajeron un regalo y creímos estar cubiertos por un tiempo... lo malo es que es de Starbucks.

Sobre Starbucks me molesta una cosa a últimas fechas: si pido el americano del día me lo entregan luego luego, y entonces no puedo mentirles diciendo que me llamo "Martitiro", cosa que me decepciona muchísimo. No obstante, en toda nuestra bondad, decidimos darle una oportunidad al saquito de café en grano que nos regalaron. "South of the clouds"... ajá.  Supuestamente es 60% Indonesia, 20% Nueva Guinea y 20% de China.

"The new "South of the Clouds" line blends local Yunnan beans with arabica from the Asia-Pacific and Latin America regions. Starbucks hopes to work up a super premium arabica coffee from Yunnan to compliment the primarily foreign-based derivatives it currently sells to its market in China"

Como bien dijo mi padre cuando le consulté si mis sospechas tendrían fundamentos, el puro hecho de haber sido tostado en estados unidos no puede ser buena señal. Como si la mano china no fuera suficientemente mala, digo, no quiero emitir juicios culturales que no me corresponden pero tratándose de café no creo que los asiáticos sean muy prometedores, por ahí leí que era culpa del clima y el suelo y no sé qué más. También podría ser porque los asiáticos son en realidad hijos de Satanás. Digo, es muy claro ¿Por qué los andaría premiando Dios? No tiene sentido.

De cualquier forma me compré un molinito y disfruté mucho la experiencia, es cierto... huele más acá cuando está recién molido, pero no hubo sensación extraña de felicidad inexplicable al tomármelo. Y un rato después de haberme terminado mi taza de perritos (una enoooorme taza rosa con un coqueto perrito que dice "take me home") no sentía el agradable recuerdo acidito del café, no sé bien que sea, que se queda en la lengua y en la parte interior de los cachetes. Se sentía normal, polvoso, como si acabara de respirar nescafé tirado sobre la mesa de la cocina. Nomás era café. ¿Será patriotismo, alguna especie de apego nacionalista? Entonces recordé aquella vez, cuando tenía como 13 o 14 años que Miss Crawford y sus padres fueron a Colombia y nos trajeron un gran saco de café. Ah, es que el papá de Miss Crawford es colombiano, por cierto, igual que su marido... fíjese lo que son las cosas. El punto es que recuerdo con particular emoción ese café, fue un momento especial, y eso que no tomaba mucho en esas eras de la juventud, entonces podemos descartar que sea puro prejuicio de tipo "A huevo, quiero que sea chiapaneco porque fui a sus bonitas fincas y fueron todos muy lindos". ¿Es puro favoritismo arbitrario?

¿Qué es? ¿Será aquello del sol? La mejor explicación hasta el momento es que siendo el café un producto divino, los chinos, asiáticos, y demás amarillos, son incapaces de producirlo con felicidad porque son crueles y comen cachorritos. ¡COMEN CACHORRITOS! No pueden darme buen café.

A ver, vamos a investigar:

"Coffee has been grown in Yunnan since the late 1800s, but on a relatively small scale. There was a resurgence in the late 1960s, but today’s Chinese coffee revival was orchestrated in the 1980s by the Chinese government, the United Nations, and at least one large multinational roaster. Very high import tariffs combined with millions of potential new coffee consuming customers has prompted roasters to source coffee from within the country."

¡CONSPIRACIÓN!

"All the photographs I have seen of coffee growing in China has been sun coffee. [...] Organic coffee production in China is virtually unknown. China seriously over-uses fertilizers, with coffee being one recipient. A recent paper looking at different fertilization regimes for coffee in Yunnan province  concluded that “higher than routinely applied levels of fertilization are required to optimize coffee plants photosynthetic acclimation and growth” — and photosynthetic acclimation, the paper explains, means the ability to withstand full sun.
High fertilizer inputs are not the only problem. While I was able to find no data relating  specifically to coffee, China is the world’s largest user and producer (and exporter) of pesticides, used once again to increase yield, at a huge cost to the environment and human health."


 ¡Y POR ESO COMEN PERRITOS! (no sé si ya lo había mencionado) ¿Con quienes estamos tratando?  Está bien, el café este no es  horrendo, es más, en otras circunstancias supongo que hasta  me haría feliz, digo... no es como el de McDonalds. Creo que ese es el único café que de veras me espantó... ah, y el de la estación de autobuses. Lo que me molesta es el detalle del sol y los pesticidas. No quiero hacer sentir mal a los chinos... peeeero son diabólicos y no confío en ellos. No puedo evitar imaginarme a miles de flaquitos chinos inocentes recolectando café con sufrimiento  y hambre como si de una maquiladora al aire libre se tratara.  Entonces empezaría la música trágica al mismo tiempo que un trabajador que ve caer a su anciano padre al lodo, muerto de cansancio, se levanta y reclama al capataz su dignidad, porque "no somos animales". El capataz grita, se baja del caballo, lo muele a latigazos y... ya me dejé llevar. Estábamos en el café. 

En el lado contrario, estamos en la ruta del café. Hace calor, el aire está húmedo y las alegres familias regresan de la recolección a comer a la finca. Los niños ríen, las mujeres reparten la comida y en el fondo, vemos a una coqueta joven que se sonroja al acercarse a "Mengano", que le promete que un día se irán lejos a tener  un terrenito para ver crecer a sus chamacos. ¿Ya mencioné que brilla el sol?
Tan cuidadosos que son nuestros amigos chiapanecos para vigilar la sombra en los cafetales y los otros cabrones tratan a sus plantas como si fueran luchadores en esteroides.  
Tienen que amar a sus cafetales, como Gaviota y Sebastián en Café con aroma de mujer. Me habían dicho cuál era la diferencia en el sabor del café colombiano pero ya se me olvidó. Lo único que puedo hacer es conseguir un poco y averiguarlo.
Lo que me recuerda, yo no puedo saber cómo diablos separaron los granos esos chinos mercenarios... ¿puedo confiar en que siguieron un proceso artesanal y seguro , con su pila de agua y todo el teatro? Por supuesto que no, no puede dedicarle el amor necesario a la tarea, enespecial si los chinos están muy ocupados alimentándose de cachorritos!

¿Ya vieron? Tienen todo en contra, que dejen al café en paz!

Me acabaré su café señor Starbucks, pero no voy a amarlo y ciertamente no le enviaré saludos a su madre, usted no merece esa atención.

Ya empecé a imitar a Lady Catherine de Bourgh, esto es grave.

domingo, 13 de febrero de 2011

Y vivir en un crucero por siempre felices


Claro, porque oooobviamente, el clima político-social de las últimas fechas era lo único (¡LO ÚNICO!) que me lo impedía. Con su permiso voy a soñar esterilmente... allá.

sábado, 12 de febrero de 2011

Husky Dog Talking - " I love you "



Yo también te quiero Mishka!

Leprosy and horrible blunders

Hoy tenemos un coctel de pequeñas alegrías. Puede ser el café, tomé mucho café, pero todos deberíamos hacerlo siempre.

Primero, tenemos el momento en el que Rito me despertó a las cinco de la mañana porque su vejiga necesitaba ser descargada y, por más talentoso que sea, no tiene pulgares para abrir la puerta del patio. Abrí la puerta y cuando el pobre corría hacia la naturaleza (o las jardineras, como quiera verlo usted),  descubrimos que mi papá escuchaba música alegremente en el despacho. Un ratito después mi hermana despertó en brinco de angustia loca porque tenía que ir a hacerse un estudio, eran las siete de la mañana y teníamos que irnos ya! (¿y yo por qué? Ah, claro, esa es la chamba de una hermana). Puros "despertares" desconcertantes... como la película, que por cierto no sé de qué se trataba.
"¿Estoy soñando con Vicky Carr?" Me preguntó. No, no estaba soñando, mi papá seguía disfrutando su selección musical. Presentamos la canción que no se nos ha quitado de la cabeza en todo el día:


¡Por el amor de Dios que alguien me explique lo del eclipse!

¿Quieres mi consejo Anita? Despáchalo rapidito y limpiamente. Ni modo, si no está de buena gana que mejor desaloje y no estorbe. Yo quiero ser como Vicky cuando sea grande, supongo que sólo necesito un traje-pantalón, un tinte y un  poco de base. Una señora de verdad, como Felicia Mercado y sus grandes cabellos.  También necesito sufrir. La próxima vez que vea a Jane le pediré que usemos trajes combinados y cantemos a dúo sobre penas de amor. Tal vez no quiera, digo... no quiere pedirle un autógrafo a Niurka y eso que se lo supliqué con todo mi corazón.

Por cierto, tanta alegría no llegó de gratis, llegó con nuestro mejor amigo, el correo: ¡Mis libros están aquí! Bueno, nomas dos, faltan otros dos. ¡Un poco de Jane Austen y un poco de lepra, los mejores amigos de una chica como todas! Bueno, no... no como todas, hasta la basura se separa. ¡Nosotros somos especiales!

Sigo sin comprender el eclipse.

viernes, 11 de febrero de 2011

Selfless Dog Displays Amazing Altruism in Chile / Perrito Demuestra Impr...

Lemme hear ya'll flow sistas

Es muy probable que usted nunca haya pasado por la sección de interiores y demás lencería de cierta tienda departamental muy conocida. Y digo "probable" porque hay una sola mujer entre nuestros lectores, pero quién sabe, a lo mejor ha caído usted en algún lugar parecido por accidente. Hoy pasábamos por el departamento recién remodelado y, aparte de la nueva decoración con aspiraciones a "boudoir" de prostituta francesa, descubrimos que había un montón de libros despastados y amarrados con listones por todos lados. Ahí están los pobres, maltratados y escondidos entre flores secas, perlas y listones, como huerfanitos optimistas trapeando pisos en un burdel a cambio de techo y comida.




Lo bonito del asunto está en qué libros son.

A ver, adivinen... ¿qué libros esperarían que adornen la sección de lencería?


¡Ahora lo entiendo! Eso hacen las mujeres en baby doll cuando se retiran a "ponerse algo más cómodo", que por cierto dudo que lo sea. Por eso tardan tanto acicalándose, no es que se estén perfumando ni poniendo batas ransparentes  y pantuflas de plumas, lo que pasa es que se fueron a leer sobre los orígenes del capitalismo moderno antes de dormir... en ligueros! 

jueves, 10 de febrero de 2011

Corazones con betún

Reconsidere el valor de una buena lija y un poco de cera para muebles rústicos. Ya metió la pata con el color, ni modo. ¿Qué opciones hay? Volver a pintar, claro, pero eso significaría tener que comprar más pintura, lijar todo el mueble otra vez, volver a pintar y encontrarse con que nos equivocamos con el color una vez más, porque aceptémoslo, no sabíamos cómo diablos queríamos que se viera en primer lugar.
 ¡A lijar! Raspe donde se le ocurra, si se le caen los cajones y se golpea todo, mucho mejor. En teoría se supone que se deben rebajar las partes donde más se notaría el uso con el paso de los años, pero son puras mentiras. Ráspele donde se le antoje. La cera realmente no sirve de gran cosa, ahórrese los 80 pesos.

Vuelva a acomodar todo en su lugar, si descubre que le sobra espacio (por pequeño que sea) váyase en friega a conseguir una maletita coqueta para que lo ocupe, de lo contrario, lo único que pasara con ese vacío es que se convertirá en el depósito ideal de platos sucios, pasadores que dejé tirados, cremas para peinar que jamás regresó a su lugar y demás porquerías (sí, esa fue mi excusa para justificar la maletita, mi consciencia se lo creyó). 
Por otro lado, si sigue odiando el color,  cambiar las manijas ayuda ¿Quién quiere más flores cuando se pueden poner dos coquetadas con diseño de mapa antiguo? Si se pregunta el porqué sólo cambié dos, le diré que usar un serrucho es mucho más difícil de lo que parece en la tele. 

 ¡La tele nos miente!

Ahora sí no lo vuelvo a hacer, y si lo intento, le suplico que me haga oler thinner hasta que se me haya olvidado el proyecto. Es por el bien de todos, incluyendo el de Rito.

miércoles, 9 de febrero de 2011

5 cosas molestas del día de San Valentín

1.- El color rojo. (Por todas putas partes)

2.- El comportamiento licencioso en público. Basta, tienen 15 años escuincles, las manos donde pueda verlas y se me van directito a sus casas... chiflando y aplaudiendo todo el camino, no se hagan.
3.- Los peluches. 
a)  Querida señorita que festeja el día con emoción: Si eres lo suficientemente grande como para tener un güey que te de regalos con la esperanza de meterse en tus pantalones, eres suficientemente grande como para desprenderte de los juguetes de una buena vez. ¡Y por el amor de Dios no hables como bebé!

b)  Molestar al pobre peluche no es bonito, no es simpático y no es agradable, tu novio no está mágicamente representado en el monito de felpa, y si lo está, preocúpate, estás saliendo con un tarado.  ¡DEJA AL OSO EN PAZ! Para ilustrar mi oposición a que mujeres adultas conserven muñecos de peluche favor de ver un capítulo cualquiera de Teresa. Cada osito simboliza a los dos desgraciados que se toparon con ella en la vida, los manipula, los mueve y les pega como si le hablara a ellos, se ve malévolo y pueril.  
Y miren que lo dice una persona que colecciona Barbies y lleva su pollito de juguete a todas partes para sacarle fotos y publicarlas.

4.- Los intercambios. ¿Cuántos intercambios humillantes y/o ventajosos no tuvieron que soportar durante la escuela?  Ese momento de incomodidad en el que no te trajeron nada, o llegan a tu mesa para entregarte un chocolate o una tarjeta con cara de extrañeza y malestar.  Eso si no había forma de negarse, que si la había, esos eventos siempre terminaban en que las viejas raras de allá atrás dijeron que no quieren participar, y de repente todo el salón se voltea a ver quién es la/las que no quieren participar en el intercambio y preguntan varias veces ¿qué, por qué? como si de veras les importara un carajo antes de encogerse (j? qué putas?) de hombros y regresar a organizar sus mamadas. Ya sin contar con los "convivios", una cosa horrenda que siempre organizaba algún imbécil y que te sacaba una lanota para comprar no sé qué madres que uno ni se quería comer. No importa cuánto me queje de la monotonía, nunca, nunca será tan mala como ir al colegio. Jamás.

5.- La programación especial. No, nadie quiere la misma comedia romántica de Jennifer Aniston una y otra vez en lugar de La ley y el orden. Ah, pero es necesario interrumpir desde que amanece para que uno se atragante con las mismas películas de siempre. ¿Quieren que sea romántica? Ta' bien, consigo mi bote de helado, pero me prometen que le van a echar ganas, porque si descubro que están pasando El diario de Bridget Jones en tres canales distintos otra vez, les juro que estrello el helado de puro coraje.


Seguramente el amor es una cosa muy bonita. Festejen y amen... pero con moderación. Gracias.

martes, 8 de febrero de 2011

Más desgracias

Cada vez que se piense "claro, podemos arreglar esto", recuerde que es muy posible que no se pueda. En la mañana pensé que la lija y la cera para envejecer muebles serían mis mejores amigos. 
Error... grave error.
No se sienta creativo, no se levante una mañana pensando que un poco de color le traerá alegría a su vida. Lo digo por su bien, aléjese de esa brocha y dejé a sus pobres muebles en paz. Sí, se ve viejo... y sí, parece que lo saqué de un barco hundido (¿como la Sirenita?) pero no me hace feliz. ¿En qué putas estaba pensando? 

Momento de culpar al prójimo:
Fue culpa de la tienda del triunfo, con sus muebles envejecidos que intentan vender en cantidades ridículas. Ayer que fui a buscar mi molino de café (todavía no decido cuál será el mejor) pasé enfrente de algunos ejemplos y dije: "Eso es muy fácil, podría ser la solución a mis problemas de color".

Instrucciones
1.- Escoja dos encantadores colores con la plena consciencia de que tendrá que verlos durante muchos días de su vida. Si decide que es muy holgazán y prefiere aprovechar el obscuro del fondo que ya existe, hágalo... pero después tendrá que atenerse a las consecuencias si elige estúpidamente el segundo color.
2.- Talle una vela sobre toda la superficie, de esta forma la segunda capa se desprenderá más facilmente. Si de repente descubre que está usando una vela elegante con olor a vainilla cubra su pequeño crimen y regrese la vela a donde la encontró. Cuando llegue su hermana a gritarle porque uso sus velas, hágase el muertito.
3.- Momento de lijar.  Recuerde, hacerse manicure regularmente y/o desperdiciar recursos en cremas coquetas con olor a lavanda habrá servido de un carajo una vez que termine.  Ya puede soltar la lija, oficialmente tiene manos que se le parecen mucho.

5.- Termine las orillas con el cepillito con cerdas de acero inoxidable.

Listo, tiene usted un gran error entre sus manos. Ahora puede colocar los cajones en su lugar y regresar al adefesio que ha creado a su lugar original. Si se fastidia el hombro de nuevo lo tendrá bien merecido.
¡No podía tener las manos quietas!

Claro que es fácil, pero puede salir espantosamente mal si se le eligen los colores equivocados, y eso hice yo. Es mi culpa, toda ella es mi culpa.

Metí la pata. 
Pero ya lo pinté y ahora me aguanto como los hombrecitos. Si me preguntan mentiré y diré "ay sí, me encantó". Todo es cuestión de orgullo.

¿Y si le cambio las manijas funcionará?

No, no, tengo que detenerme. ¡Ya no más!

Update
¿Y si le pinto estrellitas o alguna madre así? ¿O le modifico el color con oleo, una veladura o algo por el estilo? Bueno, cualquiera de esas tiene más sentido que la solución del cloro. Tres horas pensando en el asunto y es lo único que se me ocurrió? Maldita sea...

La falta de soltura

"No soy barroca. La pequeña imperfección en la perla me es insoportable."

Rosario Castellanos, Lección de Cocina


Ya cuenta como martes

Oscilar de un extremo al otro, en todo y para todo, es confuso. No es que sea malo, pero es confuso, y no puedo evitarlo. A los 18 tenía grandes opiniones sobre muchos asuntos, y después, no necesariamente de madrazo pero en un proceso que me parece no fue taaan largo, me encontré con ya estaba del otro lado de la avenida, y a partir de ahí me fui alejando cada vez un poquito más. Como cuando te pierdes y concluyes que seguir derecho es la mejor opción. De repente estás en otro estado. 
¿Podrás mi querida Jane, de verdad quisieras? No lo creo y ella tampoco... eso creo, ya no lo sé, aunque me haya dicho que no lo cree. Nunca he sido muy buena leyendo/conociendo/comprendiendo a las personas... no, para ser más exactos, es una de esas cosas para las que no doy una.

La culpa. Hay límites para todo y algunas cosas nunca se recuperan, aunque no signifiquen nada y a nadie le importa.  Los límites que se empujan mientras todo sea reversible.  Una buena desintoxicación y todos estaremos bien. Ayuno. 
Más allá, está todo lejano. Imposible, absurdo... ridículo. ¿Ya usé la palabra "ajeno"? Aparte de aterrador, mitad miedos propios, mitad imaginados y un poco de anécdotas y referencias que sugieren que lo mejor es pasar de largo una película tan mala. ¿Por qué o para qué? Se perdería más que nada esa sensación de conservar algo propio. ¡No me llevó la corriente! Existir como una quimera, qué cosa tan agradable. Aunque pasen los años y ya sólo quede incredulidad. ¿Por qué me expondría? Y nada es importante, nada es bueno, nada es especial y todo lo que va pasando en la vida es un relleno chafa para cubrir los espacios vacíos entre las actividades más inocuas. La gente se supone que cubra esos silencios y esos grises, entre el super y la tintorería. ¿Por qué terminar de crecer de una buena vez?
Me pregunto si cambiaré de opinión en los próximos años, igual que  descubrí que el mundo que yo creí que quería, realmente no tenía nada para mí. No me ajusto, y aquel futuro místico y mágico del sur, el mítico sur, con los pumas y los agnósticos no sólo no era lo que yo pensaba, era muy hostil. 

Espero que no. 
La importancia. Todo lo que yo creía que era importante no le sirve de nada a todos los demás. Tan normal que es la imperfección en la perla y tan insoportable que me imagino ha de ser. No la soporto, yo tampoco la soporto. Cualquier día de estos nos vamos a quedar solos en el barco.
No importa, es un transporte muy agradable. Es mío, eso es lo importante. 
A mí sí me importa y de este barco no me voy a bajar, al menos voluntariamente.

lunes, 7 de febrero de 2011

Calentadores

A propósito de Black Swan:

Quiero agradecerle de todo corazón a la Miss Charlotte (la que siempre sospeché podía ser la hija perdida de Mumm-Ra) por correrme de su salón de clases con tanta rapidez. Es más, ya ni siquiera recordaré con amargura sus excelentes razones para pedirle a mi mamá que me sacara de las clases... con "razones" me refiero a aquello de tener "la gracia de un pato". Gracias Miss Charlotte, gracias... a su aterradora figura vestida de gris, con todo y calentadores rosas, le debo un feliz escape de lo que parece el camino perfecto para enloquecer por completo, de muchas y muy creativas formas distintas. No necesito más razones.
Por otro lado, si todos los directores y bailarines fueran como Vincent Cassel, me cae de madres que sí me iría a dar mis vueltas, aunque fuera de escenógrafa.

 Las personas que estaban en la fila de enfrente parecían muy confundidas pero yo sólo pude decir: "¿No es Vincent un sueño?"
Jane no me dio la razón, pero está bien... yo estoy muy mal de la cabeza. No tanto como Nina, la de Black Swan, eso sí está muy difícil.

Ballet, Dios de mi vida... qué miedo. ¿Lo ven? ¡Es aterrador! Yo siempre lo supe, y eso que a mí me corrieron antes de que pasara a las zapatillas de madera. Mi hermana sí llegó ahí, pero cuando la Miss Charlotte intentó ponerla a dieta por las malas, las cosas no salieron bien. La mandó al carajo y no regresó. Ahora que lo pienso, las zapatillas aterradoras deben estar guardadas por ahí.
Madera. 
¿Qué hay con la extraña necesidad de padecer dolor en los pies? Entre zapatillas y tacones estamos todas jodidas (eso no significa que no me comprara otro par hace ratito, pero no son tan altos). 

Esto de ser vieja es profundamente doloroso, por una razón o por otra, siempre duele algo. Una cosa de lo más triste, en especial porque me gusta tener dedos en los pies.

domingo, 6 de febrero de 2011

Mejor no lo haga usted mismo

¿En qué diablos estaba pensando?

Tiempo libre + ansiedad + Home Depot= ¡Desastre!

¿Ahora cómo diablos arreglo eso?

Alguien tiene que detenerme, ahora.

Blondie - Dreaming

Desde 1952

¿Una cosa? No, no... no se trae una sola "cosa" encima, se trae un montón de cosas, películas, personas y música sobre la nariz. Los zapatos de agujeta son decimonónicos, las trenzas son medievales, los sombreros de fieltro son de la posguerra y unos lentes son en realidad una canción de Blondie en la cabeza. Es la evasión materializada! ¡Más colores y más brillo!

I'm looking for a meaningful embrace, sometimes my selfrespect took second place
(Yo te sigo esperando Iggy, nuestro amor es para siempre)


"The thing I want more than anything else? I want to have children. I used to feel for every child I had, I would adopt another". Marilyn Monroe

(Sí, puse a Kennedy y a Marilyn juntos a propósito, reprobar la inmoralidad ajena me divierte)



Una boquilla, a nadie le caería mal una coqueta boquilla. Larga y muy útil para sacarle el ojo a alguien en caso de peligro. Nota: por eso es tan importante mantenerse alejado de las pieles. Así pudo verse Cruella Devil siendo joven, pero fue atacada por el demonio. La corrupción del alma comienza con el asesinato brutal de un inocente, como los asesinos seriales. Ya de ahí se consume la piel y empieza a verse la destrucción de la integridad moral en los ojos. ¡Cruella, oh Cruella!


"Are you gonna be, like, a shopping bag lady? You know, like, sit in alleyways and, like, talk to buildings and wear men's shoes and that kinda thing?"  Brian Johnson, The Breakfast Club


Sí Brian, ya que lo preguntas, lo seré... pero con mis lentes nuevos.

Hortencias en el jardín

Ayer tuve un sueño espantoso. Una pesadilla supongo, aunque en realidad no había ningún tipo de culto satánico buscando sacrificarme, fue algo peor. Soñé que me estaba probando un vestido de novia, una cosa de lo más rara porque no era un vestido de novia sino un traje de dos piezas del tipo II guerra mundial (estaba bonito, eso sí). Tenía un sombrerito azul y aunque amaba mi vestido estaba muy preocupada. ¿Por qué me tenía que ir a Argentina? (?)  ¿De veras tenía que hacerlo? Y mi mamá decía que sí, el problema es que le había dicho a sus amigas que me iba a casar y ni modo que la desmintiera. Me tenía que ir.

Eso fue todo, pero desperté de mal humor, incómoda y particularmente huraña. Creo que la pesadilla fue resultado del episodio de ayer. Después del fracaso de "platicar y ser amigos" con  el retoño de la señora Alma, parece que mi mamá había cifrado todas sus nuevas esperanzas en el nuevo inquilino de mi abuela. Debí suponer que iba en serio, hace unos días lo amaba, vaya, mi abuela hasta lo dejó usar la cochera... ¿de veras? ¿no nos dejó instalar a Sibila en su jardín porque lo destruye y a un desconocido lo dejar hacer lo que se le hincha la gana? ¿Por qué? Ah... claro, soltero de 35 años. Con razón andaban tan cooperativas esas señoras, treinta años de llevarse como Sherlock Holmes y el profesor Moriarti, Horatio Caine y todos los narcotraficantes de Miami, o cualquier otro luchador contra el crimen y sus némesis que usted prefiera, y de pronto estaban tan sincronizadas... debí sospecharlo!  Supe qué tan en serio conspiraban  apenas ayer, cuando mi madre llegó enojadísima porque el pobre infeliz tiene novia. Estaba muy decepcionada, y la escuchaba quejarse en la escalera: " Es que no puede ser, cada vez que le echo el ojo a uno se me va,  como el de Acatlan que se casó con la jirafona esa, no es justo", etc., etc. Y las quejas por la decepción siguieron en el teléfono toda la tarde. 
Entonces le entró la ansiedad: ¿Ni siquiera tomó el nombre completo? ¿A la viejita argentina y a la francesa las hicieron firmar contrato, dejar no sé qué papeles de identificación y de este ni el nombre completo tenían?  "Tu papá me va a linchar", que no lo hizo, (aunque mi madre ya había tenido la cautela de  echarle toda la culpa a mi abuela, total, es su casa) nada más se quedó tan sorprendido como todos ante esa inesperada tregua entre las dos señoras.

Yo me ocupaba alegremente de mis lentejuelas y listones, pensando que Miss Crawford tenía razón y que si dejaba de sentirme ofendida podía volverse una cosa divertidísima. Y estaba muy divertida, hasta que me atacó el sueño infernal.
No quiero soñar más, por eso ya mejor ni siquiera intentaré dormir. Eso es, me quedaré despierta y planearé proyectos.
Tengo un mueble que dejé medio maltratado cuando le cambié las manijas... ahora sólo necesito cera, pintura y una lija para mantenerme felizmente ocupada hasta el lunes, entonces huiré, no sé a dónde, hasta en el archivo quieren casarme. ¿No hay un santuario para solteras en peligro de extinción? ¡Tienen que salvarnos!

Porque yo, no me quiero casar... quiero tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de mi voz. Bueno, no, porque canto muy feo y jamás le he entendido un carajo al asunto musical pero ya me entendió usted la idea. ¡Es que no me quiero casar! Era divertido decir que quería casarme, tener hijitos y que me mantuvieran cuando era un absurdo, entre los 15 y los 20 años, pero ya estando en la edad y viendo tan cerquita a una embarazada de 7 meses con marido ausente se ve mucho más horrible la cosa. Yo no quiero dejar una vida buena y sencilla en la que me consecuentan  sin tener que hacer nada por ello para ir a ser la criada de nadie. No sé cocinar, ni lavar, ni planchar, yo no estudié "adiministración de instituciones en el ESDAI", no me gusta socializar y no quiero rendirle cuentas de mis gastos a un marido.

¡Es que no me quiero casar!

Dios bendito, cada día me quedo un poquito más atrapada en una película de Pedro Infante. ¡Por favor Señor, no dejes que me secuestre la abuelita ruda de un charro!