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miércoles, 10 de agosto de 2011

Organización municipal de sangradores flebotomianos unidos

Mi querido lector, le escribo desde mi lecho de muerte... bueno, tal vez estoy exagerando. ¿Qué diablos pasa con la enfermedad? La parte positiva es lo rápido que se va el tiempo cuando se tiene el cuerpo cortado y ligeras amenazas de fiebre. ¿Ya son las nueve de la noche? Lo último que recuerdo es haberme metido a la cama a eso de las cuatro porque me dolía mucho el cuerpo, estaba cansada y por alguna razón tenía la cara roja, como si acabara de correr o muriera de calor. ¿Qué pudo ser? La verdad es que ya traía malestar desde que fui al archivo, pensé que tal vez había sido el viaje, después de todo cerraron toda mi ruta acostumbrada y el señor camionero tuvo que hacer esfuerzos épicos para llevarnos a todos a nuestros destinos. Claro, seguramente despedazó todo el reglamento de tránsito y nos mantuvo al borde de la muerte durante una hora pero sobrevivimos. Hubiera sido muy triste morir aplastada por el montón de desconocidos; una verdadera tragedia.
Pero la enfermedad no nos mató de inmediato, todavía aguantamos un poco más pensando que era flojera o cansancio. A lo mejor mi pobre cuerpo aguantó el ataque del virus hasta que hoy en la mañana el madrazo que le dio el taller mecánico a mis finanzas lo fastidió todo. Ahí los vidrios, dinero my love! Bueno, al menos pedí factura por el cambio de aceite, limpieza de frenos y verificación, me vi responsable. Al regresar a mi casa, con mi pobre tarjeta de débito desangrada, intenté arreglar todo con café pero tal vez cinco tazas fueron demasiado.
Tal vez.
Y eso sin contar el café asqueroso del oxxo que tuve que consumir en el colmo de la desesperación mientras diagnosticaban a mi pobre coche. No se me puede culpar porque al llegar a mi casa el olor maravilloso del café que trajo mi hermana ayer proveniente de lugares exóticos me convenciera de organizar una fiesta de cafeína.
¿Fue eso?  Mi madre cree estar enferma desde hace días y a mi me consta que Flor estaba enferma el lunes. ¿Fue la cafeína o fue un virus misterioso?

Como sea creo que ya no voy a morir y me parece muy bien porque no quiero morir antes de presenciar la decadencia de Justin Bieber... es que odio a ese chamaco.


martes, 2 de agosto de 2011

Nota

El domingo vi al pintor de la actitud distraida y como la señorita decente y enfermizamente tímida que soy, lo ignoré y seguí mi camino paseando a Rito como si no lo hubiera estado buscando específicamente para echarle una miradita que me animara el día.
 A su señora novia quisiera expresarle mis más sinceras disculpas por hacer semejante declaración en un espacio público pero no puedo evitar sentir la más sincera (respetuosa y distante) admiración por el caballero. Es más, le suplico que se case con él y por el bien de la humanidad se reproduzca lo más posible. Cinco hijos serán pocos, es su deber prolongar tan buena información genética.
Cierto, ya dio el viejazo, como todos... pero me cae de madres, qué guapo es. 
(Creí que debían saberlo)

jueves, 16 de junio de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011

El desperdicio es pecado

Nada como una sospecha de envenenamiento por comida en mal estado para calmar la neurosis. Fue mi culpa, la verdad es que acabé con el otro paquete de tofu que admito ya había expirado. ¿Qué son dos pinches días, o tres? Ni siquiera deberían contar y me duele ver un paquete de tofu orgánico desperdiciado en el congelador. Oh, estaba en el congelador entonces no puede ser tan malo. El punto es que de pronto tuve una especie de calor, mareo y confusión que bien podría ser intoxicación o histeria. No sé si tengo nauseas o simplemente tomé demasiado Be-light, la verdad es que no me gusta pero también estaba en el refri.
Se siente muy feo estar sentado frente a la computadora tratando de armar párrafos desarticulados llenos de oraciones chorizo y un montón de digresiones y saltos temporales que nos llevan de un lado a otro sin gran hilo conductor más allá de que todos sufren. Y creo que sí estaba malo el tofu, tengo nauseas. 
A lo mejor me da asco toda la vida, podría ser. Me da asco saber que cada capítulo me sale de 30 páginas aunque no haya terminado bien absolutamente ninguno y no pueda evitar seguir metiéndole páginas nuevas para aclarar lo que dije en las anteriores. No lo puedo evitar, cada vez me encuentro más cosas, me arrepiento de algo que dije o cacho un espantoso error o contradicción que hay que remediar quitando, cortando, borrando, inventando y mentando madres al final de un montón de hojas que bien me pude haber saltado alegremente. Tengo nauseas.

Y ayer tuve un golpe de suerte que había olvidado en el furor de la ira injustificada: Gané en la ruleta. Bueno, no fue tanto así. Aprovechando que tenía dinero me metí a una librería de viejo a ver qué me ofrecía la vida... ¿y qué cree? ¡Fue maravilloso! No sólo por encontrar pequeñas alegrías, lo mejor fueron los precios. Me podía llevar 3 libros maravillosos y todavía guardar los 10 pesos necesarios para llegar a mi casa, otros 15 para mi café y tal vez agregarle uno de esos bisquets de mantequilla a la ecuación.
Todo estaba calculado, pero en una de esas sorpresas maravillosas de la vida, el señor vendedor me tenía una buena noticia cuando llegué a pagar. Había una pequeña ruleta y dependiendo del número en el que cayera la bolita me hacían descuento. 
¡30% de descuento!

La verdadera felicidad está hecha de esos pequeños momentos y no quiero nada más, nada grande, elegante o especial. Yo sólo quiero llegar segura a mi casa, sin contratiempos, y salir otra vez en la mañana con la esperanza de coleccionar otro momento feliz. 

viernes, 3 de junio de 2011

Excelencia en transporte público

Me pregunto si es una imagen que uno quisiera ver al subirse a un camión. No, no quiero decirle hola a su pequeño amigo. Así estoy bien, gracias.

lunes, 30 de mayo de 2011

Un factor humano que no es el de Greene

Empiezo a creer que matar la red social favorita de todos fue bueno para mi estabilidad emocional pero malísimo para los leprosos. Verá usted, fue bueno porque esto de ver Índice de maldad cuando hay capítulos de acosadores delirantes y sentirse identificado es aterrador: "Dios mío, nada más me faltó secuestrar al perro... y si no lo hice fue porque no tiene". Aparte de la depresión en la que uno no existe realmente porque no hace nada (aparte de comentar babosadas) mientras ve que las vidas en las que alguna vez formó parte siguieron adelante sin la menor señal de sentir su falta siquiera y están mejor así. Las fotos felices tienen años de antigüedad y parece que el camión se pasó de largo y se quedó usted en la parada, con el brazo levantado. Se siente gacho, gacho, gacho... por eso matarlo fue bueno para la paz mental. 
Nada de albergues tampoco. La verdad es que vivía ligeramente aterrorizada porque alguna de las protectoras a las que les fui a pedir ayuda locamente con el asunto de Dolores me sacara alguna pregunta que no puedo responder porque no hice que la nueva madre firmara el contrato ni le saqué su dirección para las visitas de inspección de rigor, sin contar con que mis tías no saben que fumo y definitivamente no queremos que cachen una foto por ahí que no deban ver.

¡Todo muy bien!
Hasta que llegamos a mis leprosos. Atrapada en turnos de 4 horas que debía tener vigilados para cobrar el bono de mi restaurante pasaba enormes cantidades de tiempo frente a la pantalla nada más esperando que fuera hora de comprar otras 4 horas y así ahorrar para redecorar todo el lugar. Mientras tanto me entretenía platicando con los leproso y de alguna forma se acumularon muchas páginas de poco a poquito, vaya, hace un par de semanas (antes de llegar al archivo elegante) ya hasta podía presumir mis tres capítulos, uno revisado y otros dos en borrador, los últimos dos (o sea el 4 y el 5) en cachitos, pero ahí más o menos esbozado, iba bien, creo. Ahora, en estos tiempos donde no tengo que prender la computadora cada determinado tiempo para cobrar mi sueldo, revisar las tiendas o cambiar el turno del restaurante no he hecho un carajo aparte de agregarle cosas al capítulo que supuestamente ya había entregado. Parece que no puedo evitar adornarlo, sin mucha gracia y definitivamente nada de sutileza, con cualquier cosa que me encuentro en el archivo y que parece que quiero meter a huevo sin haberlo meditado ni un poquito antes de revolver todo.  Supongo que todo se pone peor porque veo el enorme libro y me imagino que me falta otro volumen igual, aparte de que voy en 1828 y parece que me encuentro una cosa contradictoria después de otra y no sé qué pensar ni decir y al final regreso a lo último que escribí para retractarme.
¿No le estoy echando ganas?
Ni siquiera le he mandado nada a la Sra. Boss. ¡Nada! ¿Ya pasaron dos semanas? Mierda, siento que el día no rinde para nada!

Creo que es la falta de inspiración. Cuando pasaba tanto tiempo frente a las últimas noticias me atacaban constante fotos de bodas, bautizos, comentarios, felicitaciones y un montón de cosas sobre personas que tienen vidas de verdad, trabajos y familias con las que  sí se relacionan. Y entonces veía las copias, los folders y todas esas cosas que dicen "si consigues ese título tienes más oportunidades de huir a la palapa junto al mar" (no sé bien cómo) y pensaba: "Bueno, si esto es lo único que tengo que hacer, al menos me hace compañía".
Me pregunto si debería retractarme y abrirlo todo. 

No, definitivamente mi pobre y amargadito corazón no está para esos trotes,  mejor intentaré administrar mejor el tiempo. Por ejemplo, debería desperdiciar menos tiempo pensando qué ponerme en las mañanas. Es que las playeras de dibujitos últimamente me hacen sentir rara. Señor, creo que me pegó la vejez.

sábado, 28 de mayo de 2011

Algún día tendré que tender la cama

 
También debería cortarme el pelo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Fb rehab

Supongo que no debería andar publicando cosas como las que siguen, me expongo a que me dejen otro comentario anónimo donde me sugieren dejar de fumar, sexualizarme(?) y hacer ejercicio (cosas que nomás no comprendo), pero no puedo evitarlo. Alguna constancia tiene que haber. Los registros no suelen ser bonitos, ni correctos, pero no quiero pensar qué sería del mundo si todos viviéramos instalados en una eterna propaganda de bienestar que está bien para funcionar en espacios públicos, pero que si no queda desmentido en alguna parte (donde sea), corre el espantoso riesgo de convertir una ficción en supuesta realidad de juguete. Esto no significa que el blog esté destinado a buscar soluciones.   Las personas que marcan cosas o hacen dibujitos en sus celdas o pupitres no quieren que alguien escuche sus llamados y llegue a rescatarlos de la cárcel o de la escuela, solo están dejando un registro, lo mismo que el blog.
Ahora sí, ahí viene el cuento…

Después de una noche muy mala, de esas en las que hasta la compañía (por msn) de Mrs. Palmer se espera con ansias, de repente maté a la red social diabólica que tanto nos atormentaba. No sé cuánto durará, espero ahora sí no reactivarla, al menos en un buen tiempo.
Ya no más. No veré más qué felices son todos y lo rápido que se va el tiempo jugando al restaurante mientras esperamos secretamente recibir noticias de las personas. ¿Estás bien? ¿todo está bien? That's good! De lejos, claro, como mero espectador.
Supongo que las observaciones de mi madre rebotaron en algún lugar y empezaron a hacer un eco espantoso. ¿Saben qué debería estar haciendo de acuerdo con ella? "Debería andar en cocteles". ¿Qué quiere decir eso? No  sé, pero seguramente involucra esa idea de la felicidad como un salón lleno de muchachos de frack que se pelean por sacar a bailar a la más coqueta.
Todos vivimos en una película de Grace Kelly donde el logro se encuentra en ser admirada en público. Ya sin mencionar  la insistencia diaria de que "busque ayuda" para "superar mis traumas".
Yo creí que me las estaba arreglando bastante bien, o al menos eso pensaba ingenuamente cuando salía del archivo elegante pensando que me merecía un premio por ser tan valiente y entrar a conseguir mis referencias.
Todo empeoró cuando concluí que tengo que ponerle distancia a mi amistad con Miss Crawford. El asunto empezó donde suelen comenzar  todos los problemas del mundo, en el útero materno.
No sé qué le habrá dicho mi madre a la suya (que es mi madrina) cuando se fueron a pasear, pero de repente mi cantarina progenitora llegó con la noticia de que la otra señora "cree que tengo problemas que en realidad no tengo". Después empecé a recibir mensajes de la señora madre de Miss Crawford preguntando si no sé de algún curso de autoestima que le gustaría que tomáramos porque "cree que me parezco mucho a ella". Bien, aquí va, lo voy a decir de una sola vez y espero que se entienda: Mis problemas no se reducen a una cosa tan chafa y tan naca como todo el concepto  de “autoestima” que le sugiere a la gente que se pare en el espejo a decir “qué guapo, inteligente y valioso soy. ¡Hoy voy por todo!”  Es cierto que me flagelo mucho y que soy muy estricta conmigo misma, pero en realidad si tengo alguna opinión negativa sobre mí seguramente creo algo mucho peor de las otras personas. Mi problema es con toda la raza humana. Yo tengo defectos pero hay muchas más personas, la gran mayoría, que de verdad no se merecen el uso de suelo, vaya, no se merecen ni la tierra que se usaría para enterrarlos.
Lo que me recuerda.

Estimada República de la India: Me cae de madres que no se merecen la desgracia que está a punto de caerles encima, entre el colonialismo y mi prima, Paula la nazi, de veras no sé qué esté peor. Lamento mucho que la chamaca vaya a ir a visitarlos por aquello de “sus prácticas”, pero les aseguro que no vamos a dejárselas por mucho tiempo.

Queda muy suya
Una prima avergonzada
(Perdón, perdón, perdón)

P.d
Si de veras los harta les recomiendo que tomen unas tijeras y se acerquen a ella poniendo cara exagerada de sorpresa, de acuerdo a lo que la niña ha estado comentando, está convencida de que querrán cortarle el cabello porque creerán que es de oro y no estaría mal que le tomen la palabra.

Pero regresando a los vanos intentos por salvarme. Me sentí insultada, como si alguien hubiera llegado a regalarme un libro de autoayuda. ¿Les he contado que mi mamá me compró “la Princesa que creía en los cuentos de hadas” para inspirarme a creer en el amor? Supongo que nadie le contó la trama porque la princesa se divorcia. Que yo no sé de qué se quejaba la princesita esa, a mí el príncipe se me hacía muy aceptable, con todo y su inestabilidad emocional y cambios drásticos de comportamiento.  Uno tiene que aceptar que la gente es mierda por adelantado para ser capaz de amarlos por serlo, igual que se supone que las otras personas asuman que uno es un humanito defectuoso e inseguro que probablemente meterá la pata  el 45% del tiempo. Y ahí es cuando se descubre que las personas siempre tienen grandes opiniones de sí mismas.
 ¿Ya sintió usted la decepción?  Lo peor es que yo me busqué esto, con eso de que a la madre de Miss Crawford le dio un derrame o algo así y había estado en coma, parecía estar siempre muy triste y distraída  hasta que de repente preguntaba por mi mamá ("¿cuándo me traes a tu mamá?) y entonces se veían y parecía animarse. Me equivoqué.
Eso fue todo, gracias por participar, see you later alligator!

Ni modo. Extrañaré a Miss Crawford, había aprendido a apreciar su ortodoxa forma de ver la vida, pero no me voy a exponer a que su mamá (o nadie, de hecho) me quiera "arreglar".  Aquí hay límites chamacos y eso sí no se los paso.  No quiero encontrar a mis ángeles, no quiero cursos motivacionales, ni terapias en grupo para elevar mi autoestima y convertirme en una persona de éxito, ganadora. Gracias, pero no gracias, tengo cosas que hacer. Tengo que empezar mi brillante carrera como mensajera profesional por ejemplo. ¿Llevar invitaciones no es lo mismo que recoger la ropa de la tintorería, verdad? No quiero convertirme en esclavo de investigador. Bueno, mientras no me pida que le lleve café todo estará bien. 
Eso tengo que hacer, ya después podré pasar horas enredada en los libros de ingresos que tanto me confunden porque no sé si les están dando licencias porque no están enfermos  o por aquello de que decidieron que no existía tal cosa como el contagio y entonces decidieron dejarlos ir alegremente, pero si no lo estaban, entonces por qué los aceptaron en el hospital varias veces y los dejaron quedarse tanto tiempo. Temo estar inventando todo. ¿Tengo con qué apoyar esa afirmación o estoy siendo frívola? Pero… si no hubieran estado enfermos lo habrían dicho, los habrían sacado rapidito, como al que tenía sífilis o al viejito que nomas mandaron porque se veía feo pero no tenía nada. ¿Lo habrían dicho? Eso tengo que hacer, por ejemplo. También tengo que ver a Teddy Sears ser guapo en The Defenders y por supuesto hacer llorar a mi mamá con mi existencia.

Ya ve usted, mi vida le causa un profundo pesar a mi pobre madre. ¿Soy el tipo de hija que hace a una madre llorar? Es increíble, pero parece que de veras estoy tan mal que es para que mi madre me vea con dolor diciéndose "¿qué he hecho?" Digo,  me esfuerzo, no causo problemas, tengo una puta beca para hacer una puta tesis y no llegué embarazada a los 15 años... eso está bien. ¿Debería estar contenta, no?
No, parece que no. 

sábado, 14 de mayo de 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Mis huaraches nuevos

¡Oh por Dios, me encontré a Mr. Weston I! No lo va a creer usted pero ayer me lo encontré, me lo encontré. ¿Recuerda usted que lo había soñado? Pues me lo encontré, casi en el mismo lugar que en el sueño. ¡Soy medium, como Allison Dubois! Bueno, no tanto, esperemos que no... pero está chistoso. Lo mejor es que al principio no lo reconocí, pero era él. Pobre desgraciado está hecho la mitad del hombre que era... y lo digo en el sentido literal, bajó la mitad de su peso. Es más, si no fuera por la calva probablemente parecería un adolescente. ¿Eso es lo que pasa cuando una mujer devora sus almas? Iba hablando por teléfono pero era él y como la persona extraordinariamente sociable que soy me detuve a unos metros de distancia a fingir que veía los collares de la viejita del puesto de bisutería que tan mal me cae, después me puse los lentes y esperé a que pasara. Vaya, qué bueno que no me lo encontré de frente, habría sido uno de esos momentos incómodos en los que no sé si se debe saludar a una persona, que sí la conozco, pero considerando que nada más lo tratábamos esporádicamente como la otra mitad de la Sra. Weston, que a propósito ya ni es mi amiga, en realidad no  es conocido mío en línea directa, entonces quién sabe si sea necesario, aparte de que quién sabe si  me reconozca o se acuerde de mí, y si no, entonces fue un esfuerzo de cortesía completamente desperdiciado y me lo pude haber ahorrado. Y si le agregamos aquel detalle en el que la Sra. Weston destruyó su autoestima y voluntad de vivir, supongo que como ex-amiga de la susodicha no sería completamente necesario que lo saludara, creo.

En especial porque no me gustaría nada tener que intercambiar cortesías cuando la pequeña persona  malvada que vive en mi cabeza ya nos contó lo que hubiera querido hacer. La mejor parte de todo el incidente es que soy más floja que perra... ¿eso es bueno, no? Lo pude haber alcanzado y saludado diabólicamente para repetir lo que dije en mi sueño. "¿Cómo está la Sra. Weston? ¿ya se van a casar?" nada más para ver qué respondía, pero no tuve la voluntad.A lo mejor me hubiera ganado una grosería. ¿Es bueno o es malo? 

No sé, pero ahora rezaré por tener un sueño en el que me encuentre un billete de 1 000 pesos en la calle o a Vincent Cassel con un anillo de compromiso en la mano, no una pesadilla horrenda como la de hace un par de noches. Por alguna razón estaba en una iglesia donde estaban exorcizando a alguien y de repente no podía respirar porque me habían tapado la cara con una especie de tela. ¿El exorcismo era para mí o me atrapaba el demonio cuando lo sacaban de la otra persona? ¡No sé! Lo que sí sé es lo aterrador que fue querer gritar y no poder hacerlo? Creo que desperté aterrada. 
Gracias a Dios duermo con Rito. Cuando pierda toda calma y tranquilidad y despierte a la mitad de la noche presa del pánico por sentir la presencia del demonio muy cerca, abrace a su perrito y dele un beso. Entonces todo volverá a estar bien.
Todo estará bien.

Lo que me recuerda: ¿comprar huaraches con suela de llanta significa la total pérdida de la vanidad, cierto? Bien, me gusta haber llegado a este punto.

lunes, 25 de abril de 2011

We might not have any money but we've got our love to pay the bills

Me pregunto de dónde saldrá tanto moretón misterioso... ¿será el diablo? Tal vez. También podría ser la torpeza, así es, hablamos de esa costumbre de golpearse con todo. Es que descubrí un par de moretones nuevos que no me conocía, fue cuestión del calor y ponerse un vestido. Claro, al regresar del archivo, yo no me subo al metro con  un vestido arriba de los talones, si no arrastra, no se puede. Ahora que lo pienso creo que me dormiré con él, está muy cómodo y cambiarme de ropa me da mucha flojera.
¿Levantarme? No, prefiero quedarme justo en el mismo lugar en el que estoy.  Es espantoso estar tan despierto. Me duelen las piernas y supongo que un poco más la espalda, debí dormir anoche pero no podía y Mrs. Palmer se sentía mal. La depresión por ser "un fracaso" y la recriminación de los padres. Lo volví a hacer, no pude evitarlo. Otra vez teníamos 15 años y me hablaba llorando un día antes del examen de matemáticas. No es que le preocupara un carajo el examen, ella entendía todo perfectamente bien, por eso podía darse el lujo de deprimirse un día antes cuando yo sí tenía que estudiar.
¿Por qué diablos hago eso? Yo me había prometido que jamás, jamás, bajo ninguna circunstancia me volvería a importar absolutamente nadie.  ¿A mí qué chingados me importa si se siente mal porque decidió ser cantante y terminó con un patán igual a cualquier otro? No sé qué diablos le inventé, no sé si de veras sirvió de algo, pero estoy segura de que mentí con todos los dientes. Saqué un montón de mamadas cursis y sin sentido alguno que a estas alturas no me puedo ni imaginar. Creo que ya entendí a la Sra. Palmer. Cuando creí que lo suyo era moral distraída se me hacía muy fácil juzgarla con lujo de saña pero creo que la triste verdad es que lo que ella anda buscando es amor.
Chale...
Saqué esa conclusión cuando me decía que se quedaría sola y hablábamos de adoptar niños. En algún punto aseguró que el próximo año se volverá lesbiana y aunque le sugerí que mejor buscara los servicios de los jóvenes que trabajan en la zona rosa (si se le ofrecieron a Jane es porque no discriminan por ser mujer) me dijo que prefería una lesbiana que la quisiera de verdad. Se me estrujó el corazón y me sentí como una verdadera perra. Es la típica confusión... lo único que quiere es amor. De ahí que sea todo tan triste, es lo único que no hay disponible.  Ya voy a dejar de ser la prejuiciosa estirada que suelo ser cuando hablo con ella.
Al final, la crisis se prolongó hasta la 1:30 de la mañana. Lo malo es que tenía que ir al archivo temprano. No sé cuánto dormí, en algún punto recuerdo haber visto la hora en la tele, primero eran las cuatro, luego las cinco y al final me desperté a las siete.
¡Archivo hostil! Bueno, no necesariamente. La verdad es que la señora de los lunes es padrísima y hoy preguntaba dónde compré mi blusa porque estaba tan fresca y terminamos hablando del calor  que está espantoso como buenas señoras.

Desafortunadamente la reguetonera de vigilancia también sigue ahí. ¿No la han cambiado? ¿Qué diablos? En cuanto llegué lo primero que hizo fue pedirme que cerrara bien mi bolsa porque la otra vez se robaron un celular y ellas no podían estar pendientes de todo y al final es responsabilidad del usuario cuidar sus cosas, aunque la historia estuvo muy rara porque reclamaron el teléfono hasta el día siguiente y ella no sabía nada. Y me vigilaba.
¿Ya mencioné que me vigilaba?
Demasiada incomodidad, en especial porque quería terminar rápido para ir a buscar las medallas de San Benito que le había prometido a Miss Crawford.  Es que sospecha que le hacen brujería y algo debía hacerse el respecto. Al final del libro de registros había un inventario suelto de ropa de cama pero me lo salté alegremente y me largué. La reguetonera de las uñas felinas me angustiaba. 

¿O será paranoia? La monja que me atendió en el pasaje catedral  también me veía con sospecha, o será que yo la veía a ella con sospecha. Para suavizar su mala disposición le dije que la medalla era para un bebé... pero no creo que haya servido de nada porque me veía con cara de asco y desesperación. ¿Fracasaríamos en nuestra misión? No, por suerte  encontré una bonita y muy pequeña medalla esmaltada que parecía bastante apropiada para la ocasión.

 ¿En dónde diablos estoy? De repente estaba viendo telenovelas en la sala de Miss Crawford mientras ella alimentaba a su bebé. ¿Se acuerdan cuando anunciamos su boda? Hoy conocí a la persona que salió de todo aquel proceso. Ya la había visto en el bautizo pero no habíamos sido correctamente presentadas.  El pobre bultito dormía, respiraba, babeaba un poco y luchaba con ella misma para obligarse a despertar. ¡Qué conflicto! ¡Tener sueño y hambre a la vez! ¿Qué hacer? Se tardó una hora en despertar y otra hora en comer. No voy a reparar en lo perturbador que es la noción de tener a una madre en plena lactancia a un lado, en especial porque después del golpe inicial hasta se le olvida a uno todo el incidente. Ah, claro, hay  una persona amamantando a un ser que en teoría hace un mes no existía legalmente al otro lado del sillón, pero después de los primeros 15 minutos de sorpresa la cosa se pone muy normal. ¿Saben qué es más perturbador? Hablar con dicho ente. Sí, me puse a hablar con ella. No sé qué tanto le decía pero hago notar que no usé la voz que la gente tiende a sacar cuando le habla a los bebés. No, la trate como una persona y le conté un poco del argumento de Piel de Oso. Ella me veía y se retorcía y estiraba, bostezaba y giraba los ojos a todas partes. Creo que todavía le sorprende mucho tener dedos.
Dice mi madre que algo malo le pasó porque estaba bonita al nacer y se puso muy rara, (usó la palabra "fea") pero creo que ya no tengo el poder para juzgar objetivamente el asunto. Para mí es la bebé más bonita del mundo porque la estuve viendo crecer todos estos meses. Es chistoso reconocerla, ahora sí, en la forma acuosa del ultrasonido al que no le encontraba el parecido con el papá que ahora sí se me hace obvio. Creo que nunca había pasado tanto tiempo con un bebé y la veía como si uno de esos Nenucos hubieran cobrado vida y me estuvieran viendo.  Que si así fuera sería muy macabro, como de película de terror, pero como estaba viva y era suavecita y respiraba no daba miedo realmente. Me veía y se reía, me pregunto si se reía del movimiento de los aretes. Desafortunadamente la aburrí y se durmió. Durmió todo el tiempo, ni siquiera sintió el paseo en coche o el recorrido por las tiendas. 
Yo quiero dormir como ella.
Ahora sólo espero que todo aquello de que los niños escuchan todo durante el embarazo sea un mito porque si es verdad ya le enseñé a decir "puto", "mamadas", "chingaderas" y "cabrón" entre muchas otras palabras de lo más elegantes. 
¡Los niños son el futuro de la nación!

Por eso me preocupan, por supuesto. Bueno, no todos. La hija de Miss Crawford, al menos ahorita que todavía no es una persona, y todos los huerfanitos que estén preguntando por su mamá en este momento.  Como aquel niño de una película que vi en el camión de algún lado. Un pobre huerfanito que escapa de que lo vendan pero lo andan persiguiendo y él busca a su mamá y en un momento rompe una botella y se corta él solo cuando está enfrentando a uno de los villanos que al final lo deja ir. Encuentra a su mamá y todos son felices. Nada más ellos. Es más, ya no le guardo rencor a los huérfanos que se quedaron con toda mi ropa, juguetes y libros infantiles.

Niños: Soy una perra egoísta, por favor no me hagan caso cuando les digo "rateros", lo que pasa es que me hubiera gustado quedarme con al menos esa enciclopedia en la que venía "Margarita está linda la mar...", y el castillo de cristal de She-Ra. Espero que hayan sido tan felices como lo fui yo.

Y con el recuerdo del castillo de She- Ra caí en el cumpleaños en el que me lo regaló mi papá y la llegada de mi tía que estaba recién casada. Su esposo se murió hace 9 meses, qué cosa tan extraña
Y por un familiar desconocido que se fue llegó otro. Parece que mi prima tuvo un hijo al fin y todo mundo está emocionado con el primer bisnieto. Traen un festejo que parece que nació el niño Dios. Yo dejé una felicitación ayer en facebook, espero que eso sea suficiente. Pobre niño, le pusieron un nombre horrendo. No creo llegar a conocerlo jamás pero está bien, si saca el carisma de sus padres prefiero no verlo nunca. Digo, son buenas personas pero tienen la personalidad de un ladrillo y en las dos veces que he visto al padre en toda mi vida jamás me ha dirigido la palabra.  Ni siquiera habla para saludar, sonríe y hace un gesto con la mano (nota mental: empezar a saludar a  toda la gente igual. ¿Cómo no se me ocurrió?). No ayuda que justo ahorita acaben de publicar una foto y el pobre niño tenga cara de ser el hijo perdido de Jabba the hut.  ¡Parece japonés! Oh, por Dios, es feo el pobre. Creo que mejor no digo nada, así no tendré que mentir. 
Yo creo que en realidad no lo quiero conocer porque sé que no le caeré bien, hasta la fecha, el único bebé que ha tenido la cortesía de reírse de mis chistes ha sido la pequeña hija de Miss Crawford. A lo mejor sí eran los aretes o yo me lo imaginé. No, sí se reía. 

Lo más extraño del asunto es que a la mera hora me dio miedo cargarla. ¡Se veía muy chiquita y tiene la piel muy delgada! Mejor agité su móvil y vigilé la carriola en  caso de robachicos mientras Miss Crawford se probaba zapatos. Me pregunto si algún día podré tocar a la gente. ¡Oh por Dios, soy como Lars! 
Es que no pude decir nada y sólo la picaba un poco experimentalmente para ver si lloraba pero no lo hacía, se reía y se retorcía. Me dio miedo hasta respirarle encima se veía muy frágil y chiquita. De repente hacía ruidos y  mientras agitaba sus deditos yo no podía dejar de pensar en los dedos amputados de hoy. Regresamos a mis leprosos muertos, no se asuste. Bueno, al menos tuvieron la decencia de experimentar un poco con éter para hacer las operaciones. 


Esa asociación de ideas tiene que estar mal.

No más amputaciones por hoy, ni muertes por diarrea... ni bebés.  

domingo, 24 de abril de 2011

Mi pobre Konovalov

Otra noche sin dormir. A las dos de la mañana, el día se ve eterno. Parece que fue eterno y en realidad se llenó quién sabe con qué. Despertarse temprano, preparar café (ya tenemos del bueno, gracias a Dios, el chino empezaba a matarme el alma) e intentar hacer algo útil. Una cajita decorada para la mejor amiga de mi hermana, cocinar un par de enormes champiñones, tal vez licuar un poco de tofu, piña y plátano, caminar a la tienda, correr de regreso, evitar la cafeína después de la hora de la comida y revisar registros nada más para sentirse un poquito acompañado. Mis leprosos están bien, muchas gracias. Hoy dieron de alta a un niño de 8 años que se salvó del hospital. Todavía no averiguo cómo diablos le aplicaban electrochoques a las úlceras, pero de vejigatorios ya estoy hasta el gorro. Yay, miembros amputados!
Ya casi era de noche, el momento de intentar relajarse, apagar todo, pensar en el mar e intentar dormir. Obviamente no se pudo.

¿Saben qué hice? Hasta me leí un capítulo al azar de un libro de metodología para ver si me daba sueño. Me entró la desesperación y el asco pero dormir no pude. Rito duerme muy feliz, con la lengua de fuera. No es que esté regulando su temperatura o algo así, es que se le va de un lado desde que se le cayó uno de los pocos colmillos que le quedaban. Tal vez será el calor pero se lame mucho también, más que de costumbre. ¿Estará herido, lo picaron los moscos o se está consolando un poco por alguna melancolía extraña? Como la depresión de regadera en que se deja salir el agua más caliente que de costumbre y se pasan horas bajo el agua esperando que por alguna extraña razón todo esté mejor al salir. "Huelo a shampoo la vida está bien".
Mi mente funciona mal, tiene que ser así.
¿Alguien sabe por qué no distingo bien entre ficción y realidad? Debería hablar con personas más seguido. ¿Cómo sé qué quiero algo si no conozco nada de nada ni sé nada que no haya sacado de la tele, películas, testimonios de segunda mano y un montón de novelas y libros mamones que muchas veces sospecho que no terminé de entender enteritos? Hablo sola, me pierdo en imágenes, sonidos y supuestos en mi cabeza hasta que me río y me preguntan muy preocupados de qué me río y no tengo respuesta. Ya ni sé si digo algo o escucho algo, a veces creo que sólo escucho y respondo con formulas del día.
Creo que fue el jueves o el viernes que vi a Jane, ya no sé cómo pasan los días, comimos helado como una hora, en la noche y de repente regresamos y eso fue todo. La verdad es que yo me sentía mal y por alguna razón Miss Crawford y Jane me cambiaron los planes tres veces ese día y creo que estaba enferma o cruda y me sentía muy mal. Al final Jane ya no quería salir pero luego quería ir a cenar y yo no tengo dinero y terminamos consumiendo un helado muy extraño.

Esa plaza es nueva. La construyeron en donde antes había un Aurrera... imagínese usted, "Aurrera"... ¿todavía existe?  Lo demolieron y construyeron una plaza nueva, brillantes, ideal para adolescentes en citas o señoras que toman café con leche a todas horas del día. Un poco más arriba, sobre la misma avenida, el colegio. Y recuerdo las primeras veces que me senté con Jane en clase. ¿Cuánto pasó de estar paradas a las 8 de la mañana en la fila para ir a los salones? El discurso matutino del hermano y el aire helado, eso nunca se me va a olvidar. Qué puto frío hacía. Supongo que es una de las múltiples desventajas de estudiar en lo alto del cerro. Viento de Pocahontas y salones con facha de ovni. Qué cosa tan espantosa, gracias al cielo se acabó. ¿Y ahora? Yo no voy a ningún lado y ella pregunta por qué consigue trabajos tan absorbentes que no quiere por mucho tiempo. No sé, ella siempre se mueve, tiene que hacerlo.  Y Miss Crawford tiene que irse y no quiere hacerlo.  Parece que el Sr. esposo no es gran apoyo. Esperemos que sea cuestión de tiempo, de verdad queremos darle el beneficio de la duda aunque en el fondo no nos sorprenda, realmente ya no se producen prospectos de padre en estos tiempos modernos y tumultuosos. Y Mr. Bingley II dice que se casa con Jane. ¡Matrimonio! ¿Saben cuál es su argumento? Se deberían casar porque la ama... ¿qué más quiere? Mientras, ella evita/busca el recuerdo del difunto Bingley en las bancas de la Iglesia.  ¿Qué diablos pasa con el mundo? Todo se ve extrañamente desconocido. ¿Estoy en la película correcta? Me siento como personaje viajero, de esos que aparecen en un libro y luego reaparecen 5 minutos en el otro, que no es que sea una secuela, pero sucede en el mismo condado ficticio alrededor del río Mississippi, o como se escriba.
No, es peor, creo que estoy brincando de un programa a otro, en diferentes canales. ¡En diferentes idiomas! Y el archivo es una de esas programas de revista con conteos y segmentos. A la hora de comer se acaba y hay que cambiarle a otra cosa, llegan las telenovelas y queremos que el galán de la rubia protagonista recapacite y se casen por la iglesia en la Basílica de Guadalupe, esperanza que no se acaba  aunque la cosa empeore con cada  capítulo. Una vez a la semana, tal vez a horas extrañas de la noche, de casualidad, aparece una de esas películas extranjeras azarosas con mucha música conmovedora y personajes que se mueven todo el tiempo y al final se encuentran 5 años después en los mismo lugares para descubrir que el mundo es un lugar muy extraño y que dentro de todas las eventualidades realmente no ha pasado nada. Al final, uno de los protagonistas se sienta en una banqueta o en la playa y nos enteramos de que la película ya se acabó porque salen los créditos. Eso fue todo.

En algún momento voy a despertar (a lo mejor ya me dormí, quién sabe) y voy a salir de uno de los cuadros de Galería Nocturna. A estas alturas ya podría pasar.

martes, 19 de abril de 2011

Vamos a jugar a las escondidillas

Hace rato me tomé la mitad (hay que economizar los recursos) de una pastilla que me robé del escondite secreto de fármacos de mi mamá. Lo bueno es que es secreto.  Mi madre ya debería saber que no hay escondites posibles para mí. Lo mismo con las cocas de dieta... las voy a encontrar! Y eso que ya no me esconde la comida como antes, es una de las muchas ventajas de la eliminación de grasa corporal, por fin dejó de esconderme las donas y el pan dulce. Ah, tampoco tengo que esconder la evidencia si se me antojan unas papas o alguna de esas porquerías que tenía estrictamente prohibidas. Que no es que fueran lugares muy difíciles de encontrar. ¿En la lavavajillas? ¿el cuarto de servicio? La otra vez encontré las cocas en la azotea. Eso sí se me hizo una completa falta de cortesía. Odio las alturas, las escaleras, los barrancos y todas esas cosas que no tengan un buen barandal de por medio, un sólido barandal de por medio que al menos me llegue hasta los hombros, por eso obligarme a usar una escalera se me hizo una cosa particularmente fea.
Esconderme las pastillas no tiene ningún sentido, repito, las voy a encontrar. Ahora, el problema es que no me fijé qué era. ¿Qué diablos me habré tomado?  

No importa. La verdad es que no me preocupa nada, es más, si era un tranquilizante para caballos, mejor.

Ahora sólo tengo que esperar a que haga efecto, relajarme un poco y ser feliz.

miércoles, 13 de abril de 2011

Con un poco de suerte y voluntad

¿Saben en qué estaba pensando? Es bonito ver hacia atrás sin dolores de ningún tipo. Es que por fin pude volver a ver largas secuencias de fotos sin llorar amargamente, hasta sonreí. Creo que es la misma sensación de ver fotos de cumpleaños infantiles, vacaciones en la playa antes de haber cumplido diez años o fotos de zapatos. Lo que me sorprende es haber estado tan enferma, así se siente, como cuando te ataca la fiebre y deliras, el tiempo pierde toda secuencia y el dormir o comer se hace o no se hace sin que importe, no hay parámetros, no hay cansancio,no hay hambre, nada más puro dolor generalizado, como cáncer en el cuerpo, hasta que un día ya no se puede más y termina uno desmayado en el patio, a la mitad de la noche y encima de todo, lloviendo. Me asombra la cantidad de llanto asfixiante que se puede derramar por un único elemento que por alguna razón se había convertido si no en todo, en la mayor parte del mundo. Aunque en realidad, bien podía ser todo. La pérdida, la confusión y la sensación de haberse quedado huérfano y solo por primera vez en muchos años. 
No me había dado cuenta, pero  ya hace un tiempo que me levanté, me bañé y de repente se fueron pasando los días, las semanas, creo que hasta los meses que  ya comprobaron que estamos sanos.  Como el día en el que ya se pasó la infección y te dan un sandwich después de haber vivido de gelatina y atole por un buen rato. Desde hace un tiempo que ya no tenemos que ser precavidos, ni cuidar la alimentación, tomar medicinas o buscar remedios alternativos. Me dejaron de salir ronchas y ya no soy contagiosa, puedo regresar a la calle. Lo mejor es que ya puedo volver a escuchar canciones, ver películas y recorrer largas secuencias de fotos sin llorar y pasar horas lamentándome o recriminándome todo lo que haya salido mal en la vida. Ya todo pasó.
Ahora todos volvemos a la tranquilidad, se siente como  dormir en una hamaca.
 A veces, mientras paso las horas con Rito, en la computadora o en mi cuarto, pienso que todo está bien. A estas horas, con un poco de ayuda de mi mejor amigo rivotril, ya sólo espero dormir algo, a pesar del calor y el espacio sobrante porque de plano Rito ya se acaloró y se fue a dormir al piso.  

Tendría que levantarme temprano y ver si logro vencer tantos años de pudor exagerados y usar una vestido sin mangas... ¡SIN MANGAS! Y lo intentaré porque caminar con suéter es insoportable, vaya, hasta con camisa o pantalones. Tuve que comprar unos nuevos que espero sean menos torturadores porque a veces no se puede vivir en enaguas, y con "a veces" me refiero únicamente a aquellas ocasiones en que se deben subir muchas escaleras o subirse al metro en horas pico. Siempre me da miedo que se vaya a quedar atorada en las puertas si no logro salir. ¿Se imagina usted? ¡Tendría que caminar en fondo por la calle!
Empezaremos por las mangas. Digo, son sólo brazos, no es tan grave. Espero lograrlo o la hora y media de camino de ida y las dos horas de regreso que me esperan, no creo que sean soportables con suéter. Ya veremos. 

Si logro dormir aunque sea unas horas, puede que me levante valiente. Y si eso pasa, un día de estos me aventuraré a buscar una tienda de segunda mano que promete mucha bisutería barata y muy vieja, como debería ser todo en la vida. 

Viva vintage!

jueves, 7 de abril de 2011

Producciones MAR Y CIELO

¡Cambio de planes! Me acordé de la joven estudiante a la que le íbamos a mandar la postal. Diablos,  creo que todavía estaba en el servicio cuando llegó porque me acuerdo que el señor del archivo la interrogaba cuando dijo "claro, soy tlalpeña". Supongo que no me acordaría si no hubiera pensado en lo que suele decir el hermano de Jane, aquello de que después de Tlalpan se acaba el mundo. Yo creo que es una exageración pero recordemos que soy la persona que se va tranquilamente hasta Pachuca y sólo empieza a sospechar de la seriedad del problema al llegar a la caseta. Ya me acordé de ella... así se echa a perder todo! A buscar a un desconocido de verdad, ni modo. Tal vez debería reconsiderar al ama de casa de Chihuahua, el problema es que su nombre estaba escrito espantosamente  y no sé si una 'E' sería en realidad una 'A'. 
Es culpa del archivo por recibir tan poquitos visitantes. También quiero mandarle una a la Sra. Doc, pero esa  tiene que ser especial y se irá firmada por supuesto. Tendrá un mensaje de verdad, ya sabe, con información exacta como por ejemplo "estoy bien", me gustaría ponerle que la extraño mucho y que espero que esté muy bien, pero creo que no debería admitir que me encariñé mucho con ella en los 4 años que pasé a su consultorio cada semana para contarle con lujo de berridos todas mis pequeñas desgracias cotidianas. Recordemos que encariñarse con los psiquiatras está mal porque somos enfermos y ellos profesionales que tienen que evitar que los pobres locos nos aventemos por una ventana o subamos a una torre con un rifle dispuestos a empezar una sangrienta killin' spree.  ¿Qué tengo yo con las señoras que me dan té y escuchan mis penas? I'm a sucker for it! Sospecho que me hizo falta tener abuelitas, que esas sí las tengo pero ya ven que realmente no somos cercanas.Bueno, tengo algunos recuerdos infantiles de la de mi madre. Ya sabe, algunos pequeños espacios de tiempo que pasábamos en su casa, haciendo todo lo posible para no ensuciar, y escuchando historias de santas en la mesa de la cocina. La misa eterna (¡ETERNA!) y aquella extraña ocasión en la que nos quedamos en su casa porque mis papás estaban de viaje y me escondí en la azotea a usar ese como juego en el que fabricabas tus propios padrillitos para construir castillos. Hice un cochinero y me pase toda la tarde limpiando con desesperación para que no me cacharan. Lo mismo en una navidad en la que me regalaron mi propio estuche de oleo de Bob Ross (¡SI! El mismísimo señor de los arbolitos felices). En mi defensa estaba muy chiquita y no sabía que tendría que limpiar los pinceles con aguarras, lo único que quería era sacar las espátulas del estuche y manchar el pincel con la pintura. En aquella época mezclar colores sin propósito alguno me hacía extraordinariamente feliz. Hasta que me llamaron, guardé todo en chinga loca y bajé a cenar sin percatarme de lo que le podía pasar a los pinceles que no se lavan. Al otro día estaban pastosos, casi tiesos y tuve que decirle a mi mamá que había estado jugando con ellos en el cuarto de servicio de mi Tita durante la cena.  ¿Por qué confieso siempre? Podría haber inventado cualquier cosa. Debí haberme largado a hacer lo que quisiera en lugar de regresar a cenar para terminar armando los muebles de Barbie que mis tías le dieron a mis primas pero que eran todas muy torpes para armar (¿y yo sí podía? tenía como 7 años). Por cierto, a mi me dieron un pinche diario (¿Un diario con un corazón?). ¿Ven por qué siento que el afecto se demuestra con regalos? De alguna forma es muy obvio cuando ves lo que te trajeron si esa persona sabe un carajo de ti o si sólo se está sacando el problema de encima. Y por eso, por todo eso, no me le resisto a una señora que me prepara té y me da galletitas, como Marina, que ayer que platicábamos de cosas de señora actuales como lactancia y baños de alcanfor de repente me preguntó de dónde estaba sacando nutrientes si no quería comer carne, porque necesitaba proteínas y mucho calcio para que no se me acabaran los dientes cuando tuviera hijos. "Porque yo creo que sí los vas a tener".  Y ella tomó té y yo tomé té y de repente ya nadie se acordaba de la sentencia anterior. Fue extraño.
Tal vez le pondría otra cosa más a la Sra. Doc, algo conmovedor y melancólico. Veré qué me fusilo de alguna parte.
Que de cierta forma seria mentira porque no estoy bien, he tenido unos ataques de ira/ansiedad bastante extraños. Creo que hoy ataqué al teclado con locura. Digo, terminé de trascribir todo el opusculo del Dr. Lucio (Lucio mi amor) en un chingadazo. ¿Para qué? No sé, no puedo rayar y subrayar la edición que tengo porque es facsimilar y esta firmada entonces necesito pelearme con hojas que no me duela masacrar.  En mi copia elegante no podría escribir al margen de la página observaciones tan finas como "¿qué putas con esto?" o "¿eso por qué chingados?"
Para calmarme compré una sudadera de bolitas, el polka dot para ser más exactos. La veo y sonrío. No, no empezaré a vestirme como una persona de verdad. Me gustan los colores y las extravagancias  que a mi edad ya no me debería permitir. No me importa, nada se compara a admirar el estampado feliz de un sudadera a lo largo de todo el trayecto triste del camión, creo que con los leprosos he empezado a acostumbrarsm a los quemados, a los brazos o piernas amputadas y demás deformaciones, las chicas y las más grandes. Los léperos que asustaron a la marquesa Calderon de l Barca son los mismo que se tiran sobre vidrios en el metro. El que se arrastra o el canta con los ojos acuosos, casi blancos. La deformidad está en todos lados ¿lo ha notado? Es como si todos fuéramos especies distintas de monstruos, como leprosos, pero de diferente tipo.
Regresamos al plan original del Dr. Lucio.

Una dirección, necesito un lugar al azar. Una paletería, una oficina, lo que sea.

¡A BUSCAR!

Lo tengo, la mandaremos a la calle donde me perdí de regreso de la última marcha de los animales y me ayudó una ancianita y su perro. Tal vez no le llegará a ella, pero sí a algunos de sus vecinos. Ahora sólo necesitamos algo bonito, como esperanzador/motivacional. Lo lograremos! Ya sé, es el momento de difundir la palabra de Jane!

lunes, 4 de abril de 2011

True love waits

Hace un par de días, por alguna razón que nunca comprenderé, le solté a Jane que siempre me había sentido discriminada por no saber aquello de "lo importante que es tener una pareja" y demás cosas por el estilo. Se lo dije porque culpé al asunto de Mr. Bingley I por haber hecho tan evidentes las diferencias de carácter en la tribu. ¿Quién chingados me manda a decir esas cosas? ¡No lo sé! Es como si no pudiera controlarme. Las cosas sólo salen sin filtro. ¿Qué le hago? Es la verdad, yo creo que fue uno de esos hechos que luego hay que incluir en los antecedentes. Mr. Bingley I fue como una huelga de obreros.  Ya después vinieron las fatídicas elecciones y al final cayeron los balazos. 
Es una cosa muy parecida a los cuestionarios de historia en los libros de la SEP. Menciona 5 causas y 5 consecuencias de la gran revolución con la que se acabó el mundo como lo conocíamos. Una de ellas es Mr. Bingley I, no la más importante ni la más fea, pero de que lo fue... lo fue. No porque hiciera nada más que aparecer e irse, pero su breve intervención como actor invitado en el programa hizo que todos los miembros de la tribu se sintieran relegados y reprobados, al mismo tiempo que no podían estar de acuerdo con la opinión del otro. ¡Nos cayó Babel! O en términos de libro de la SEP, podría haber sido el incidente diplomático que puso en evidencia las tensiones, el accidente comercial que causó un motín callejero o la clásica respuesta comodina que nunca falla porque siempre aplica: "Desigualdad social", y nos dan una participación de regalo.
Jane se sorprendió mucho, es más, yo creo que ya de veras cree que me amargué para siempre o que me volví loca, pero insisto, eso es cosa del fatalismo que habita en mi cabeza y que cada día está peor.
Lo que de veras me causa conflicto es esta afirmación tan categórica de la necesidad absoluta de "una pareja", entiéndase un señor que de alguna  forma lo comparta todo,  quiera lo mismo y vaya al mismo lugar. ¿Es eso posible? Hasta el sábado no lo entendía bien e insistía en llevarle la contraria al concepto por pura necedad, pero creo que encontré una forma de aplicarlo en lugar de buscar recursos extraños para desmentirlo.
Yo sé que no es lo mismo, pero basada en la teoría de la costumbre, la conveniencia y la compañía se puede establecer al menos un mínimo paralelismo. Es como vivir sin coche... y que conste que no es burla. Es que de veras lo quiero mucho y lo necesito, aunque no lo use, me gusta saber que está ahí. Perdí a mi compañero de vida durante una larga semana y me sentía incompleta en verdad. ¡Eso es!

En este estado de psicosis en el que andamos descubrí una cosa: La importancia de tener una pareja está en la costumbre de la compañía, en que él te lleve y tú lo lleves a él. Se trata de rutina y costumbres.Una agradable familiaridad que se da por sentada y se aplica para las actividades más sencillas.

El vacío me puso de un humor imposible y estaba enojada/irritada con todo mundo sin razón alguna. Supongo que así se sienten las personas que se separan de sus parejas, completamente perdidas.  
Me quedé en el encierro porque no me podía mover gran cosa. La caminata no da para tanto y las rutas de los camiones no me las sé. Por eso había estado pasando el tiempo metida en mi malvada cabeza que insiste en fabricar ficciones cada vez más terroríficas y apocalípticas sobre la gente y todo el mundo. Es como si no pudiera detenerse y de repente brinco a la mitad de la noche para inclinarme sobre la almohada y verificar que el latido del corazoncito de Rito siga ahí.

La cosa se puso peor y hoy en la mañana estaba a punto de matar a alguien por culpa del mal humor y la frustración.
Es él, lo quiero, lo extraño y lo necesito.

Hemos estado juntos por 10 años, desde que lo vi por primera vez y me enamoré de él. Yo creí que sería imposible pero nunca hay que subestimar el poder de un padre consentidor. Y cuando llegó y fue mío se acabaron mis penas. Con él llegó todo. No sólo dejé de sufrir los 15 minutos de discurso materno que significaba el regresar a mi casa de la escuela,  también descubrí las maravillas de pasar a McDonalds antes de clase, llegar al colegio a la hora que se me antojara y emprender pequeñas incursiones al misterioso mundo del Sur... Uy, llegué a Coyoacán, soy mi héroe.
En la Facultad era mi pequeña casa, tenía todo lo necesario para que habitáramos cómodamente en él hasta llegar a nuestro hogares. Comida, ropa extra, zapatos, una máscara del santo y un dibujo de Roxi, una chica ochentera que vivía en su parabrisas para hacernos compañía. 

Nos hemos alejado desde que uso el metro pero eso no significa que lo quiera menos. Yo entiendo que ya no circula diario y él sabe que a veces no  puedo llevarlo a lugares donde no hay estacionamiento, pero  al final es amor del bueno y no va a cambiar. A mí no me importa que ya tenga 100 000 km y él me sigue viendo como si tuviera 16 años, no le importa que me vea demacrada, me lleva a todos lados igual.  

Por eso lo necesito. De repente se me ocurría algo y descubría que él no estaba. Lo mismo cuando pensé "vaya, es domingo, puedo ir a darme una vuelta a Alvaro Obregón o al jardín del arte y comprar algo bonito que me anime los días. Oh no, no puedo." A menos que me vaya en metro y ya vimos que la última vez que fui a ver antigüedades el señor taxista puso una cara muy graciosa cuando me subí y le dije "a Alvaro Obregón" sin saber exactamente a qué parte de Alvaro Obregón.  Llegamos bien, pero mi hermana se puso histérica cuando le dije que me fui sola y se fue a recogerme.

Por eso mismo prefiero no salir a tener que pedir aventón. Andar paseando con mi mamá es todavía peor opción, no sólo tiene prisa todo el tiempo, también tiene fuertes opiniones sobre lo que debe comprarse y lo que no. Ya sin mencionar que hay lugares en los que está mal regatear (y a ella le encanta hacer eso) como por ejemplo el jardín del arte  y similares. Supongo que por Jane y sus cuates se me hace horrible despojar a un artista de sus utilidades, digo, mientras sea razonable y esté  bonito... el cuadro, no el artista, aunque admito que la única razón por la que compré el gran cuadro de manchones azules que ahora cuelga sobre mi closet fue la bonita mirada del pintor. 

En la mañana estaba a punto de salir corriendo a buscar a mi pobre coche y como en película romántica en la que todos aprendemos lo valioso que es el arrepentimiento cuando el protagonista se echa al agua o se pone a gritar bajo la lluvia, exigir que me regresaran el coche como una desquiciada. ¡No me importa si no tiene puertas, lo quiero ya!
Planeaba buscarlo hasta el fondo del taller y mirándolo a los ojos decirle: "you complete me" y entonces sonaría el claxon diciendo "You had me at hello".
Y todo porque mi mamá quemó la alfombra accidentalmente, se sintió culpable y decidió cambiársela sin preguntarme. Le dije que no era necesario, quemaduras tenía muchas y algunas eran mías, pero al final  no me quejo, necesitaba plásticos (porque vidrios no tiene) nuevos y una remodeladita cortesía de mis padres siempre es una cosa muy amable. Claro, hasta que se tardaron una semana que porque desapareció el tapicero.
¿Cómo putas desaparece un tapicero?¿Cuánto más se pueden tardar? ¿dos semanas?

¡Mi amor, sin ti no soy nada!

Hasta que llamaron de última hora para decir que ya estaba. 

Qué susto, por un momento pensé que perdería el verdadero amor. Y recuerden, all you need is love!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Random







Procedimiento: 
1.- En el camino a sus casa deténgase en la primera intersección que vea. Doble a la derecha hasta que vea uno de esos letreritos azules que tienen los datos que está necesitando para el proyecto postal. Cópiela y localice entre las casas más cercanas una que tenga número visible. Camine de regreso hasta su ruta habitual, siga su camino como si nada.

2.- Compre una postal, la que sea, y prepárese para la llegada de la  inspiración... pero si no llega ponga cualquier pendejada, el recado es lo de menos.  Si no tiene un nombre (tocar en una casa desconocida para preguntar quién vive ahí es demasiado) use palabras  como "vecino", "compadre", "amigo", "señora guapa", "compañero", etc.  Así cabe la posibilidad de que el cartero piense "bueno, esta persona es estúpida, ni modo" y la entregue de cualquier forma. Póngale un sellito coqueto y mándela.

3.- Siga su camino alegremente pensando que fue divertido y que debería convertirse en una costumbres semanal. Hoy nos tocó la revolución, la próxima semana... mandaremos un poema!

domingo, 27 de marzo de 2011

Mejor que limpiar cajones

Tengo una idea, no sé qué tan viable será, pero hace un par de noches estaba viendo  My blueberry nights (y pensando que es muy extraño que sea la única película en la que Jude Law se ve guapo) y pensé... escribir al azar suena buena idea.  Lo único que necesito es sacar direcciones más o menos exactas, es decir, que sean de una casa y/o negocio con gente, no terrenos baldíos o escuelas. Sólo serían pequeños saludos al azar: "Hola, estimado extraño... algo".  
Al azar y sin ningún sentido. ¿Para qué? para nada, de eso se trata. De gastar 5 pesitos en una postal, con otros cuantos del envío y pensar que quién sabe a dónde vaya a parar. Como la segunda postal que le mandé a Miss Crawford a Londres, la que ya no recibió porque se regresó, o la segunda que mandé de Tulum y que jamás llegó, aunque con esa todavía quedan esperanzas. Me imagino a la persona que se encuentre una de esas rarezas por accidente. A mi me encanta el correo equivocado, aunque sea la cuenta de luz que dejaron  en el número equivocado por mero accidente, ya sabe, esos en los que el 7 parece 9 o el 3 parece 2.
Primero tengo que ponerme a sacar direcciones y ya después veré si las puedo mandar. Nunca sabré si llegaron, es cierto, pero creo que sería parte del encanto. Aunque si tiene usted, mi querido lector, alguna persona a la que le gustaría que le llegara una postal con un mensaje enigmático en letra completamente desconocida, no sea tímido, deje sus mensajes y destinatarios que nosotros nos encargamos del resto. Aunque si no quiere poner el destinatario, no importa, aunque no sé si es posible mandar una postal sin el nombre. Conseguir los nombres de desconocidos está complicado.
En general veo muy difícil todo el asunto,  pero como descubrí el día del hospital cuando observaba la calle, hay buzones que dicen "este es el código postal de la zona", tal vez con un poco de esfuerzo sería posible.

Y esto no tiene nada que ver con que la Sra. Boss ya haya leído lo que le di y me esté muriendo de nervios porque me aterra que me masacre, aunque yo sé que tiene que hacerlo, me aterra y creo que me mortifica enormemente que ya sepa bien a bien cómo está el asunto conmigo. Ya no hay lugar para el beneficio de la duda.
Y de aquí hasta que la vea tiene que haber una forma de pasar el tiempo para no apretarnos cilicios mentales sin necesidad alguna. 
¡Postales!

jueves, 24 de marzo de 2011

Dolores de parto

Esto no es una crisis.

¿Fue el libro o fue el bebé? 

"A última hora de la tarde, empiezas a resignarte al hecho de que el páramo es ahora tu hogar, donde te toca pasar los últimos años de tu vida".

Paul Auster, Sunset Park

No creo que haya sido el libro, lo único que hizo fue acabarse, pero en cuanto lo cerré me entró una especie de vértigo infernal. De repente regresaron las palpitaciones y el llanto inexplicable.  No fue el libro, fue la universidad tal vez y el largo y accidentado recorrido para encontrar el famoso Instituto que ya sospechaba que no iba a tener la famosa revista. Y hace rato, mi mamá que se quejaba de una sala que hice hace unos días  y que explotó misteriosamente cuando la abrió y manchó todo.
En la innecesariamente larga retahíla sobre las enormes desgracias que trajeron mis incipientes esfuerzos culinarios corrí a encerrarme al baño porque empaparme la cara con agua helada fue lo mejor que se me ocurrió. Y me escondí ahí, hasta que las palpitaciones se calmaron y luego regresé a mi cuarto. 
Las palpitaciones se fueron. 
Casi...
Ya sólo quedar pelearse con la desolación durante lo que parece que será una noche muy larga.
Por favor Dios mío, dime que habrá un maratón de Bones o Detectives Médicos, algo que nos ayude a pasar las horas. No quiero quedarme despierta toda la noche pensando en lo mal que salió todo, en lo que pasó, no pasó, debió pasar pero se quedó abortado en los cuadritos de pasto junto a rectoría por culpa de mi torpeza y esa increíble incapacidad para hacer cualquier cosa que no esté bien desglosada en mi librito de instrucciones. El viejazo y la falta de ambiciones. La deriva o la falta de propósito y consecuencia. Los fracasos que en realidad no existen siquiera. ¡Nada está fuera de su lugar! Y seguimos caminando derecho hacia ningún lado. No hay nada, ni siquiera personas.
Reparar tal vez la tira bordada de mi falda, que se enganchó espantosamente en la reja del jardín botánico y se desgarró. No es muy grande, un ligero hoyito nada más, pero supongo que fue el momento y el paraje universitario concluido. Tal vez por el clima se me hizo muy parecido a andar caminando rumbo al registro, sólo que la sensación de futuro asombroso ya no estaba ahí. Ya sé qué va a pasar y ya sé que es lo que sigue. Nada, como los últimos años. Aunque en el fondo no quiero que eso pase. La tranquilidad no se valora como debería, en especial cuando las sorpresas y eventos inesperados no suelen ser agradables.

Hacia calor y el escenario era un asunto concluido. 


 Ha de ser la edad.

Debería dormir, pero me aterra intentarlo. Mañana seguramente hará exactamente el mismo calor y el tráfico probablemente se pondrá más feo por ser viernes. Le prometí a Miss Crawford que iría al hospital. Mi madre recomendó que me esperara hasta que estuviera en su casa pero ella me dijo que me avisaría cuando estuviera ahí y le juré solemnemente que iría. Nunca sé cuáles son los límites para inmiscuirse en los acontecimientos de una familia. No quiero incomodar a nadie y hace rato me preguntaba si no estaría invadiendo un poco pero lo prometí. Sólo serán cinco minutitos.  ¿Dónde cabemos los amigos? podría hacerle caso a mi madre pero la última vez que me dijo que esperara silenciosa y respetuosamente salió todo espantosamente mal. Iré.
Ella me dijo que fuera y lo haré. Total, qué tanto puedo perderme? Tal vez terminaré dando muchas vueltas pero no me imagino cómo será ver al bultito revoltoso que tanto estuvo pateando a Miss Crawford durante estos meses afuera de su cómoda vivienda provisional. 
¿Ya habrá nacido? No creo, si la primera contracción la tuvo a la seis, debe faltarle un rato. Ahorita debe estar pujando. ¿Les he contado que la conocí el primer día de kinder? Ella estaba llorando amargamente porque seguramente intuía a lo que íbamos, yo no tenía ni idea.  Se me hizo muy fácil jalarla al salón porque la escuela tenía que ser una cosa padrísima, o al menos eso parecía creer. Qué desgracia, uno de los pocos momentos de mi vida en el que me cuentan que no estaba asustada y no lo recuerdo. ¿No desearían tener cuatro años por un momento? Tal vez no tener la edad pero sí esa soltura inconsciente que le quita la importancia a arrastrar a una extraña en la calle rumbo a la escuela porque a esa edad no se sabe de encierros a largo plazo. Esperar que se abra el cajón que guarda los plumones que aunque estaban en la lista de útiles todavía no te dejan usar y preocuparse a muerte porque después de escuchar que en prepri te hacen aprenderte el abecedario, no se está segura de poderlo lograr.
Eso fue hace 22 años.

Insisto, ha de ser la edad.