lunes, 29 de agosto de 2011

Ningún santuario

Todo el asunto estuvo muy... ¿sórdido? ¿esa es la palabra? Popeye, Temple y Red. Eso, eso, eso le pasa a las jóvenes alocadas que sólo quieren andar paseando en coche con "muchachos". Y la persecución y el terror de los ebrios, la noche, la huida y el granero. ¡Oh, Ruby, no lo entiendo! Cuánta ginebra y cuanto whiskey (esa variedad trae 'e') y no tenemos que hablar de las casas de mujeres públicas y no sé si mencioné todo aquel asunto de Popeye con Temple y el tercero que involucraron en el asunto, Red. ¡La mazorca! Fue perturbador. ¿Será posible que este sea el libro más truculento que haya leído? No lo sé, creo que no he terminado de asimilarlo. Bueno, no, La fiesta del chivo me causó muchos malestares estomacales. Tal vez todavía no le ganen. De todos modos, vayamos a la parte conmovedora:

"—Pensé que era eso lo que quería. Ya le dije que no teníamos... Si no le parece suficiente, no crea que se lo voy a reprochar.
—No es eso. Usted sabe que no es eso. ¿Pero no comprende que quizá un hombre pueda hacer algo únicamente porque sabe que está bien, porque la armonía de las cosas exige que se haga?
La mujer hizo girar lentamente el bombón entre los dedos.
—Creí que le ponía furioso.
—¿Quién? ¿Lee?
—No. El —tocó al niño—. Porque tengo que llevarlo con nosotros.
—¿Quiere decir, con él al pie de la cama quizá? ¿Porque tendría que sujetarlo todo el tiempo por una pierna para que no se cayera al suelo?
Ella le miró con ojos solemnes, contemplativos, sin expresión. Fuera, el reloj de la plaza dio las doce.
—Santo cielo— susurró él— ¿Qué clase de hombres ha conocido usted?"
Santuario, William Faulkner

Malos, malos, todos malos Horace. Este mundo está mal y siempre ha estado mal, en todos lados, en el libro, en la calle, en los periódicos que venden en el metro, en la cabeza de todas y cada una de las personas. En general está mal. Mal.


domingo, 28 de agosto de 2011

Snap out of it!

Baile fallido en Netherfield Hall

Cada año, desde hace muchos años, algo pasa en el cumpleaños de Jane.  Siempre llueve y las pocas veces que se ha intentado organizar algo, como ir a comer sushi después de clase en un coqueto restaurante de Copilco, todo sale mal. Esa vez cerraron el restaurante. En otros eventos épicos, los últimos dos años para ser exactos, la falta de recursos y planes nos llevó a McDonalds, el parque y Sanborns.  Comiendo un paquete de café con pay de manzana pusimos una velita de Blancanieves sobre el pedazo de pan para darle aire de cumpleaños y en eso se oyó un trueno y se fue la luz. Apocalíptico. 
Siempre he dicho que nadie debería dejarme organizar nada porque no doy una. Este año no la vi. 
El plan de Jane, según explicó, era salir temprano del trabajo y esperar a que Mr. Bingley saliera del suyo para buscar algún lugar coqueto en el centro y festejar. La verdad sentí que debía dejarlos solos para que estuvieran más a gusto. Me sonó que Jane tenía ganas de celebrarlo con el susodicho y pensé que le saldría mejor que mí, que ya ven que no soy capaz de organizar un itinerario ni en defensa propia.  Las parejas del mundo necesitan privacidad y las amigas no deberíamos andar mosqueando en los eventos especiales. 
Otro muy buen motivo, aparte de la flojera y los achaques de edad, está en la paranoia que me come a últimas fechas, aparte de la culpa que ando cargando por mi completa irresponsabilidad en el pasado. ¿Cocteles antes de entrar a un seminario? ¿Pasear descalzas por Reforma en la noche con varios cosmopolitans encima? ¿Ir a buscar ponche al zócalo después de un montón de chatitos de vino tinto y tal vez un poco de whisky? Claro, en el momento parecía una buena idea pero a estas alturas no puedo creer que me salí con la mía con tantas estupideces y en las noches me entra la culpa. De veras que la culpa no me deja dormir y ya casi me acabo el té y las mentadas pastillitas esas naturales que compran mis padres. Por cierto, no sirven gran cosa.  ¿No había un adulto responsable que nos detuviera? ¡Es un milagro que siga viva y entera! Ya no vuelvo a salir de mi casa, lo juro, no quiero morir. Disculpe, he estado ansiosa. Estaba en el cumpleaños de Jane. Yo ya no salgo a ningún lado y hago todo lo posible para olvidar mi breve pasado alcohólico. Me mata la culpa. Es demasiada culpa. Segunda buena razón para no ir. Me quiero regenerar, ni una gota más de whisky pa' mí, por más bueno que sea, nunca más, lo prometo.
Total, creí que los Bingley pasarían un rato encantador solos. ¿Y qué hizo Mr. Bingley? ¡Arruinar el cumpleaños de Jane!

A ver, hombres del mundo, parece que sus madres fallaron en algunos puntos de su educación y como ahora intento convertirme en la abuela sauce, les voy a explicar algunas cosas básicas. Qué hacer y qué no hacer en el cumpleaños de sus novias.

1.- Compren un regalo. No tiene que ser caro, no tiene que ser grande. Puede ser una revista, una estampa o alguna cosa cursi que se encontraron en el camino y que pensaron que le gustaría. ¡Pueden hacer un garabato en una servilleta o regalar un librito de acertijos de los que venden los falsos sordomudos en el metro! En nuestro puesto de antigüedades consentidos el mencionado señor pudo haberle comprado unos aretes de 50 pesos que la habrían hecho muy feliz. Si tiene dudas, pregunte. Puede ser a ella, a sus hermanos o incluso su madre, considerando que a veces se queda a dormir en su casa, pero pregunte. Haga lo que haga, nunca, nunca, la lleve a escoger su regalo. "A ver, qué quieres" hasta se oye feo y está mal. Es casi tan feo como darle un certificado de regalo.

2.- No la hagan esperar. Si la joven de su corazón salió temprano de trabajar y lo está esperando, no vaya a su casa a bañarse, cambiarse y luego tomarse su tiempo para hacer berrinche porque no quiere ir a donde ella quiere ir y es un problema encontrarse en algún lado. Tardarse tanto sin justificación alguna es malvado. Si se va a tardar y la va a tener esperándolo, al menos que sea por una buena razón. Ser atropellado, golpeado,asaltado, hipnotizado o drogado accidentalmente son buenas razones. 

3.-No haga berrinche. Justo ese día, es completamente imperativo que se aguante el síndrome premenstrual y se abstenga de agarrarla con la festejada. Si está a disgusto porque no quiere andar en metro pero el coche de ella se murió temporalmente, al mismo tiempo que no quiere ir a donde ella quiere ir porque no conoce nada, no le gusta nada y está muy lejos de su propio hogar, aguántese como los hombres. Man up! 

4.- No, su cumpleaños no es el momento indicado para discutir el futuro de su relación. No empiece a  joder con que se quiere casar porque la quiere mucho pero "no te puedo dar lo que te mereces y a lo mejor deberías estar con alguien más"etc., etc. ¿En serio, su cumpleaños es el momento para preguntarse si deben estar juntos? ¿Justo el día de su cumpleaños es el momento indicado para chantajearla con que "no lo quiere" y no lo cuida y no lo apapacha? ¡No friegue!

5.- Si lo que le molestaba era andar por el centro porque está muy lejos de su casa en el lejano sur, no sugiera ir a los rumbos de ella, los completamente opuestos terrenos del norte. No tiene sentido. El centro está muy lejos de su casa, pero prefiere ir hasta Satélite. ¿Qué diablos? Jane había pensado que se encontraran a la mitad para que cada quien pudiera regresar a su casa pero considerando que usted insistió, Jane terminó celebrando con lo que quedaba de la comida que había preparado su señora madre en su propia casa. 


Por último, disculparse con un simple "ay, te arruiné tu cumpleaños", no sirve de nada. Jane quería estar con usted y lo arruinó.  Si yo fuera usted le echaría más ganas, de por si el asunto de la patineta, el reggae y el discurso de "vamos a casarnos, lo demás no importa" le restan muchos puntos a su caso, no lo empeore. Todos estábamos dispuesto a darle un voto de confianza señor, pero me temo que se está convirtiendo en un oficial del regimiento cualquiera. ¡Por favor, no!

Claro, esto no se lo voy a decir a ellas. Uno nunca debe ni puede opinar sobre los peoresnada de las amigas, por eso se los digo a ustedes:  ¿Qué diablos pasa con los hombres del mundo? Mr. Bingley y el esposo de Miss Crawford parecen estar decididos fastidiar sus relaciones interpersonales de la manera más horrenda. ¿Qué les pasa? Queridos lectores, quisiera pedirles un favor, vamos a unirnos todos en una oración. Tomados de las manos, hay que concentrarnos en los mencionados señores y mandarle un par de cachetadas con todo nuestro corazón. Se trata de que nuestra energía les de un madrazo y en una de esas se caigan en un gran bache y se levanten pensando "soy un imbécil".
Pero qué bonito ejercicio espiritual. ¡Nos merecemos una porra, claro que sí!

sábado, 27 de agosto de 2011

Descripción detallada de un día sin relevancia alguna

1:14
Adivinó usted, sigo sin tener ganas de dormir. Lo extraño es que me desperté a las 7:30, le di un beso a Rito, escuché entera la canción de la alarma, prendí la tele, me resigné a abandonar la cama, me bañé, me vestí, me peiné, tuve una pelea garrafal con mi hermana gracias a intervención de mi madre y salí corriendo de lo más enojada. ¿Qué debía hacer? Varias cosas. Recogí a Sibila, la perra que encontramos hace muchos años de un estacionamiento pero que tuvimos que alojar con mi abuela a falta de cooperación de nuestra señora madre, y caminé mucho, mucho hasta llegar con ella al veterinario. Tenían que operarla.
Para entonces eran como las 10:30.
Ya estaba cansada, pero de todas formas manejé hasta CU para recoger mis cochinos papeles y como ya lo mencioné, la falta de trabajadores de la UNAM disponibles (hoy les dieron el día para que fuera a no sé qué cosas del sindicato) ocasionó un servicio bastante lento en el pumabus (me gusta pensar que esa era la razón) por lo que caminé y caminé más, rodeando casi todo el estadio para llegar a mi coche. Más tráfico. Vamos a calcularle una hora de camino de ida y de regreso. ¿Mencioné que hacía calor y mi coche tiene ventanas de plástico? ¡Es un hornito mágico!

Para cuando regresé a mi pueblo (yo sí regreso a mi pueblo siempre, no como la Mariana aquella) todavía no me había hartado de cansancio y me fui a comprar cortinas. Con mis compras felices llegué a mi coche justo a tiempo para escuchar en el radio lo que no debería andar escuchando pero que me aventé enterito porque soy una masoquista desequilibrada que tiene delirios y fijaciones muy poco saludables relacionadas con gente con la que intercambió tres palabras en toda su cochina vida. Eran las 2:30 de la tarde: ¡LA SALIDA DE LAS ESCUELAS, YAY!

Quería descansar, por supuesto, pero después de llegar a mi casa a comer pizza decidí que debía tomar café y ocuparme en algo para combatir el sueño de la tarde. Quiero dormir de noche, claro que quiero dormir de noche. Dormir seis tristes horas (seguidas, si bien me va) no es bueno. Eso, cuando se acumulan, porque hay noches muy malas en las que me despierto varias veces y/o tengo pesadillas.
La cabeza me tortura de miles de formas distintas y dormir es la única solución, por eso me negué a tomar una siesta que me habría caído muy bien. Quería dormir toda la noche, qué contrariedad. 
Le escribí a Mrs. Boss, doble ropa, descolgué cortineros, ajusté cortinas y ya que estaba en eso decidí cambiarle las manijas a los cajones de un mueble y me puse a jugar un poco con mi serrucho preferida. ¡LO AMO!

Amo mis herramientas, eso tiene que estar mal.

¡Vamos a destruir madera!
Al menos hasta que dieran las siete de la noche y tuviera que ir a buscar a la pobre perra que seguramente había tenido un día más angustiante que el mío, digo, le extirparon un tumor. Drogada, confundida y angustiada (la perra, no yo) la llevé a su casa, le puse su pijama y la dejé descansando. 

A estas alturas, todos deben estar dormidos, incluyendo al joven veterinario amable con cara de "acabo de salir de la escuela y todavía no se me muere el amor a los animales", mi abuela, la perra, todos los trabajadores afiliados al STUNAM, el vendedor que tuvo la gran idea de ponerse a contar el dinero de la caja mientras yo esperaba en la fila para pagar mis cortinas nuevas y tal vez la señora cajera de la panadería donde compré mi desayuno, todos menos yo.

La 1: 34 y sigo despierta.

viernes, 26 de agosto de 2011


Comprar cortinas nuevas tiene que ser una de las actividades más gratificantes en el mundo.

De camino al estacionamiento



No me iba a subir al pumabus si estaba hasta el gorro y por eso mejor me fui caminando. Caminé mucho, creo, hasta el lejano estacionamiento para visitantes. En el trayecto, apareció la canción y alguna partes me sonaron aplicables, con sus debidas modificaciones de género, a mis últimos semestres. ¿Por qué los traigo atornillados en la cabeza y el estómago? ¿es la lluvia y todo el ambiente de regreso a clases? "I don't want to spoil de party so I'll go, I would hate my disappointment to show. There's nothing for me here so I will disappear". También "I've had a drink or two and I don't care". Back then, al menos.
Luego, me subí al coche y empezó la hora de los Beatles que me recuerda mucho el largo trayecto hasta los lejanos terrenos del sur. Claro, al menos ellos tienen una buena excusa para la decepción, estaban buscando a una señora. ¿Yo qué andaba buscando? ¿las promesas de las películas juveniles de los sesentas? Me doy ternura.
Al menos algunos saben qué andan buscando. Todo mundo está buscando a alguien, hasta las voces. Es culpa mía por escuchar el radio. ¿Quién me manda a oír esas cosas? Ahí está el muchacho buscando por todos lados  a una señora que para variar tiene el mismo nombre que tienen todas las señoras que siempre consiguen que las amen al mismo tiempo que se salen con la suya, sin culpa, ni remordimiento. Luego, ahí estoy yo, escuchando todos los días lo que no me importa. ¿Pa' qué le prendo? En el último episodio se destapó el pastel que ya todos sospechábamos, aunque siempre es bueno tener una confirmación. Claro que la amaba desde que la vio o desde que la escuchó, creo que no me quedó del todo clara la naturaleza del pueblo de las voces, pero ella se largó con otro. Y claro, ella es taaaaaan especial (seguramente una de esas voces greñudas/liberales que salen semidesnudas en fotos artísticas de sus múltiples viajes mochileros por la playa) que es necesario abandonarlo todo para ir a buscarla a como de lugar. Algunas mujeres tienen ese efecto en los mejores especímenes (favor de introducir voz de amargosa). Parece que no todas atraen al mismo tipo de patán vil y misógino que parece que gobierna la tierra. Al final es la envidia que le tienen todas las señoritas Anne Elliot del mundo a todas las las Luisas Musgrove. Nuestra querida Austen nos hace un regalo maravilloso y nos hace creer que el encanto y la personalidad extrovertida de la jovencita frívola no siempre son factores tan poderosos como para aplastar las buenas intenciones de Anne, pero es mentira. Jane Austen me ha estado mintiendo desde  los 15 años y de todos modos le tengo afecto. Con todo y que a últimas fechas no pueda acercarme a los libros o las películas sin experimentar un extraño retortijón en el estómago.
Alejarse de las cosas que fueron importantes en la juventud es necesario. Beatles y Jane, para empezar, aunque otros elementos de los años en que tuvimos ilusioens también deberían suprimirse. Figúrese usted que vi Jane Eyre y me solté a llorar la mayor parte de la película. Ay, es que la juventud!
De todos modos, la próxima vez que el orden aleatorio del iPod me de una sorpresita, me veré obligada a cambiarle a sea lo que sea que siga en la lista.
No sé si regresar a la Facultad es bueno o malo, pero al menos tengo mis papeles y no tuve que ver al señor coordinador que, estoy convencida, es el gemelo perdido de Jafar. ¡Es idéntico! ¡Hasta hablan igual!

jueves, 25 de agosto de 2011

El antagonista de Aladino

Tenía un gran post confuso sobre el episodio vivido hoy en una tienda de accesorios con una vendedora muy extraña que me interrogaba en la caja sobre un comercial de burguer king, mezclado todo con el cumpleaños de Jane y mi desconcierto antes las tallas en las que compro la ropa últimamente, sin mencionar que descubrí que el señor coordinador se parece mucho a Jafar, pero después vi las fotos del perrito que colgaron del asta bandera en Ciudad Neza y como que ya nada parece tener mucho sentido o caso. Era un cachorrito negro, peludo y rastudo... y lo colgaron del cuello del asta bandera.

Ahora tendré que abrazar a Rito hasta que el pobre se harte y me haga a un lado con su patita, con su permiso.

Cualquier otra cosa

¿Qué diablos pasa con el remordimiento/arrepentimiento? Es que no puedo evitar pensar que me equivoqué horriblemente y ahora ya no hay marcha atrás. ¿Les he contado que decidí ir a la UNAM cuando tenía 15 años? Fue culpa de la impresión de la huelga. Ojala no me hubiera enterado de nada, ojala nunca hubiera ido a Mineria, ni a CU, ni a ningún otro lugar con parafernalia azul y oro de cualquier tipo. ¿Qué pasó? No sé, pero creo que fue una gran equivocación, una especie de matrimonio a fuerzas.
Podríamos dejarlo todo ahí pero este blog no cumpliría con su función terapéutica si no agarráramos en él una bonita dinámica de consulta psiquiátrica.
¿Qué pasó? ¿Cómo diablos pasó? Durante toda mi vida creí que sería arqueóloga, pero recordemos que para eso me debí haber ido a la ENAH y creo que al momento de considerarlo seriamente lo descarté, no sé bien por qué razón. Creo que es el asunto de los números y esta incapacidad mía para concebir espacios y cosas de ese tipo. Ya saben, demasiada preocupación con los cálculos y los terrenos. La parte graciosa es que intentando ser un adulto consciente y responsable metí la pata. "Vaya, este es el momento en el que dejo de soñar como si tuviera 4 años y considero mi vida seriamente". Ahorita me atacó un recuerdo: Miss Crawford y yo jugábamos a las egiptólogas en su casa, teníamos una cajita, un comic de Barbie en Egipto y un par de guantes de latex. No se nos ocurrió conseguir más y al final ella se puso uno y yo el otro. ¿Qué edad tendríamos? Unos seis o siete años, tal vez.
Había olvidado eso. Ni si quisiera se me ocurrió mencionarlo cuando mi papá me llevó a ver a su amiga, una señora de literatura para que me diera una plática vocacional. El responsable material de mi existencia creyó que sería buena idea porque me vio desconcertada y supuso que me podría encaminar. Me gustan los libros, es cierto, pero hay una enorme diferencia entre ponerse a llorar porque Eugenia Grandet sufre muchísimo o porque Leni se subió en una bicicleta y se fue a buscar a Boris, el flaco y encantador Boris, en la Alemania de la posguerra sólo para encontrarlo bien muerto y enterrado, y meterse a estudiar "literatura". Hasta la fecha, de literatura no sé un carajo y quiero que se quede así.
"Yo sólo quiero estudiar aquí", le dije a la señora, la carrera era lo de menos. Al final la  charla de orientación vocacional terminó siendo una cosa del tipo "estudiar letras es muy bonito" con la que me quedé muy convencida. ¿Qué diablos me pasó por la cabeza? Supongo que ahí podemos encontrar la serie de errores originales. 1° error, creer que podía ir a la UNAM, ahora puedo ver que no estamos hechas la una para la otra. 2° error, aventarme a lo pendejo sobre una carrera de la que no sabía nada, 3° ser yo, en general.
Ahora que lo veo, no tenía oportunidad. ¿A quién se le ocurre meter a una persona con fobia social y un montón de problemas de ansiedad en un medio ambiente repleto de gente completamente desconocida al otro lado de la ciudad? No sé qué tanto se suponía que ayudara el medicamento, pero se necesita un buen número de años para ir corrigiendo el problema poco a poquito y recordemos que empecé a ver a la Sra. Doc casi al mismo tiempo que entré a la universidad. ¿Así de golpe? No tenía sentido.  En mi defensa diré que en esa época tenía mucha fe en que el problema no era yo, creí que era Satélite. 
¡Sorpresa! Me equivoqué. Estaba aterrorizada, la gente del sur me inhibía de una forma terrible, no entendía nada en las clases y aunque mis amigas me hacían compañía a veces, no podían estar siempre ahí, y sin ellas, me sentía todavía más perdida. En esa época las vi alejarse lentamente. ¿A quién se le ocurrió semejante cosa? Ahora entiendo lo fácil que se me hizo retraerme más y más hasta colapsó todo el asunto. "Hablar", es tan fácil para las personas que no lo puedo creer, me gustaría que un solo día padecieran nauseas y temblor en el cuerpo por tener a más de tres personas alrededor oyendo. Les juro que lo intentaba pero no podía hablar, era como estar ronco, como estar afónico o cuando estás soñando y de repente quieres gritar pero estás paralizado y la voz no sale.
¿Qué debí o pude haber hecho? Lo cierto es que no puedo creer que me quedé, en otra carrera, la que debí haber elegido desde el principio, pero me quedé. ¿Por qué diablos no me metí a Historia en un principio? ¿Por qué no me fui a estudiar cualquier otra cosa en cualquier otra parte? Ayer veía una vacante para ser ambientador en no sé donde, pagaban bien y pedían decoración de interiores o afín. Carajo.
La verdad es que es divertido y bonito estudiar cosas coloridas y antiguas, pero supongo que a estas alturas del partido, los mitos celtas y los dibujines cretenses no me sirven de un carajo. No sé por qué será que a últimas fechas recuerdo todos esos años con pesar y desagrado, como cuando te acuerdas de una enfermedad pasada, un envenenamiento o intoxicación. Nada mas de pensar en el asunto, las nauseas regresan. No tengo justificación. Supongo que no entendía bien cómo estaba la carrera y en general confundí las dos cosas. ¿La orientación vocacional es tan mala en todas las escuelas o es exclusiva de los establecimientos religiosos? Las viejas del departamento de sicología de la que era mi escuela me mandaron a estudiar arte o diseño... ¿qué?
Me acordé de todo el asunto porque caminando con mi madre en la tarde se acordó de la vez que dejé el registro que necesitaba para hacer el examen de admisión a la escuela de arte aquella. Llegué con Jane al examen y cuando hacíamos fila me di cuenta. Oh, ni modo, me eché a correr de regreso a la Facultad.  La verdad es que no quería intentarlo seriamente. Soy necia. Tenía que terminar. ¿Ya mencioné que soy necia? Cuando era joven, ese era uno de los defectos que más le molestaban a mi madre de mí.
Supongo que no pensé en qué haría después. No tengo estómago para esto, de verdad. Debí haber sido más práctica. Ay, la juventud soñadora, alguien debería decirles que no se den esos lujos de creer en cosas.
Hoy, sentada en el pumabus, veía a los estudiantes y tenía muchas ganas de decirles dos cosas:
1.- Huye ahora, corre, consigue una carrera de verdad que no te condene a dar clases y te pague lo suficiente para poder pagar una renta alguna vez. No te engañes, el amor a algo no te salvará de nada y de todos modos, alguien se pasará el resto de tu vida tratando de pisarte para sentirse mejor con ellos mismos.
2.- Eres un hombre, vístete como uno y ve a quemar esos skinny jeans que sospecho te robaste del closet de tu hermanita quinceañera. ¡Ahora!

Quiero pensar que si saco el título en algún futuro lejano podré darle sepultura a todo el asunto. Como los familiares de las víctimas de los asesinos en serie que no pueden descansar tranquilos hasta que hayan condenado al maldito o les hayan regresado los cadáveres para darles santa sepultura. En cuanto salga de la Facultad podré dar por terminada toda relación con la universidad. 

Adiós Universidad, mi antiguo amor, desearía de todo corazón no haberte conocido.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Momento elegante del día

Después de una hora y media de camino, más gasolina, mucho tráfico y un poco de dolor de estómago y nauseas (los nervios que le dicen), llego a la puerta de la coordinación y cuando estoy a unos pasos de entrar, saco mi gran folder (para llegar preparada) y descubro que dejé la carta en mi casa.

Dejé mi registro y la dichosa carta en mi casa, al otro lado de la ciudad, técnicamente, en otro Estado.

Lejos, lejos, muy lejos.

Oh well... ya ni modo.

Insalubridad

Sentada en el camión de regreso a mi casa, pensaba en el cheque que traía bien guardado y extrañamente no sentí nada al respecto. Nada. Me pasé el camino leyendo un libro de lo más perturbador que tal vez debí haber dejado para después. ¡Oh Dios mío, violaron a alguien con una mazorca como resultado de un desafortunada incursión en el territorio de vendedores furtivos de whisky! 
Lo raro es que desayuné un yogurth, se supone que iba a darme energía. Debería haber estado contenta, supongo, como la otra vez. "Gané dinero yo solita con lo único que sé hacer, yay." A lo mejor todavía no se me moría el alma. ¿Fue el ataque del fin de la vida? No sé. Tengo mi cheque, que es lo que quería. Total, me aventé a hacer esa cosa que supuestamente es una tesis (¿cuál es mi tesis? quién sabe, ya destruí el índice original) para que me dieran dinero: cash.

Eso, precisamente eso es lo que nunca entenderá la investigadora del lunar sobre el labio que sin importar qué tantas ganas le eche a su "atuendo" seguirá siendo una cosa demasiado perturbadora para observar.
La señora tuvo el gran detalle de pasar a visitar el archivo buscando al señor de la barba de Madero pero se quedó a narrar un evento que hubo ayer. "Estaba no sé quién y no sé quién más, había muchísima gente... ¿que no te invitó la Dra?" me preguntó. Ja, pues claro que no me invitaron si no fui, aunque de todos modos, andar en el centro en la noche sí me daría miedo, pero ese no es el punto. Todo mundo cree que me "quiero pegar". ¿A qué? Ni que hubiera chance. ¿Lo hay? ¿en qué? Yo no puedo dar clase ni aunque mi vida dependa de ello.  Es imposible, no puedo manejarme en situaciones así. En cuanto me parara en el pizarrón me pondría a temblar y ahí se acabaría toda posibilidad de control sobre el grupo.

¿Qué creen que hago ahí? Mi chamba, que se acaba en diciembre, y eso es todo. Yo supongo que debería estar planeando un poco mejor mi futuro pero lo único que quiero sacar es el título, que a estas alturas del partido creo que sí sirve. Ya ve usted, a Miss Crawford la contrataron muy rápido y aunque le dijeron que por no tener experiencia ganaría un poco menos que los demás, en realidad gana 3 veces más que Jane con la mitad de horas. ¿Por qué no estudié en una de esas universidades que te dan el título nada más con el 100% de los créditos y el servicio social? Por ingenua y arrogante. "Ay sí, me creo mucho por eso quiero estudiar". De haber sabido... nada, seguro habría hecho lo mismo.

¿A quién engaño? con título o sin él lo veo difícil, pero creo que lo único que quiero es la constancia de que sobreviví a todo el asunto. Sí, sobreviví y tengo la prueba colgada en la pared.  Lo malo es que ni siquiera he tenido la energía de ponerme a trabajar. Me pasé la tarde buscándole pulgas a Rito como una desquiciada (que no encontré) y recorriendo las páginas del último libro que me dio Mrs. Boss sin leer ninguna realmente. ¿No les ha pasado? Las páginas avanzan pero la cabeza no está registrando nada. El silencio. Me quedé despierta hasta las doce para recuperar el cachito de radiodrama de hoy y por alguna razón que no comprendo no salió. De haber sabido habría apagado esta madre antes de que la ansiedad me atacara. Si la hubiera apagado no habría tenido todo prendido cuando llegó mi hermana a portarse extrañamente, como ha pasado muchas veces desde hace un tiempo. Ya se nos deschabetó y desde hace unos días mi padre y yo platicábamos lo mal que se nos está poniendo.
¿Qué creen que hice? Abrir mi gran boca, por supuesto. Lo único que le dije fue que me preocupaba que "estuviera perdiendo el piso", que es más amable que el término original que discutían mis padres, "soberbia enfermiza", para ser exactos.  Me mentó la madre. Ni me dio tiempo de meter las manos, me fui de boca, como en bicicleta sin rueditas. Eso fue lo único que dije. La peor parte es que aproveché la visita porque no me ha dejado hablar en un par de semanas y ni en la red social consentida de todos me responde.
Oh bueno, supongo que me lo merecía. Ja, me acordé de un momento particularmente destructivo de la vida donde me preguntaron "¿Qué mereces?" Chale, no sé. Supongo que la gente siempre se merece lo que le dicen o lo que le pasa, de ahí viene el remordimiento y la culpa. Lo malo es que por más que se quiera nadie puede cambiar quién es y las cosas qué hace, y después de un tiempo sólo queda dejar de disculparse y mudarse del pueblo. "Me podría quedar a luchar en el lodo y defenderme de las pedradas pero prefiero irme a mi casa, gracias, mi perrito me espera".
Que es lo que no entienden en el archivo. ¿Creen que quiero pelearles algo? No, no quiero ser famosa, ni me encanta tener gente alrededor escuchando toda mi enorme sabiduría, prendados de cada palabra, vaya, ni siquiera intentaría pelear por la mesa con la conexión. Yo no quiero nada ni con ellos, ni con el departamento ni con nada que tenga gente trepando unos sobre otros. 
Soy Edward Ferrars, sólo quiero una parroquia, criar gallinas y dar sermones aburridos.  Sentada en la oficina del contador, escuché como su secretaria/ayudante le hablaba al señor de la barba de Madero para que fuera a firmar su contrato. Pude haberme preguntado ¿cuál contrato, consiguió la plaza, es el de honorarios, lo logró o se lo fastidiaron otra vez? pero la verdad es que no quiero saber. Me cae que no tengo el estómago. 

Ahorita mejor me preocupo por el coordinador infernal, ya después veré si me acostumbro a la gente ojete o huyo a la playa a aprender a tocar el ukulele y vivir de cocos. Hoy leía en el metro que son muy nutritivos y si está anunciado en el vagón debe ser verdad, no lo dudo.

lunes, 22 de agosto de 2011

Regresar siempre es horrendo

Estimado Sr. Coordinador:
Me debe usted 100 pesos de gasolina y una compensación por lesiones emocionales. ¿Sabe usted lo espantoso que fue el ataque de nervios que me ocasionó el tener que entrar a la coordinación a pedir otra vez lo que usted ya me dijo que era "absurdo", sin más armas que un poco de esperanza y una cartita de mi asesora/jefa? Espero que los asuntos que estaba atendiendo quién sabe dónde hayan sido de verdad importantísimos y se conviertan en vehículo de un montón de desgracias, que lo cachen en alguna movida fraudulenta, publique usted algo tan malo que ni toda la arrogancia del mundo pueda salvarlo de la ignominia pública... y ya que estamos en eso, que lo atropellen de una vez para acabar con su miseria. Así de bondadosa soy.
Gracias.

domingo, 21 de agosto de 2011

Hawaiian tropic en la lluvia



A veces creo que pierdo la razón lentamente. Estuve cerca de comprar unos lentes enormes, para sentirme un poco más retro, pero qué tanto es tantito. Me sorprende que Jane no me odie todavía. Es cuestión de tiempo. Mientras, gastamos estúpidamente la tarjeta de iTunes de mi hermana al azar. Fue su culpa, ¿pa' qué me hace enojar en la mañana? En el lado positivo, a Jane le gustó su regalo de cumpleaños anticipado.
Me pregunto si volveré a usar flores en la cabeza, a veces me temo que no.

sábado, 20 de agosto de 2011

Yo soy Natalia Dimitrijevi

En Mansfield Park y en Sense and sensibility, Miss Crawford y Mrs. Palmer están a un mar de distancia pero al final el asunto viene siendo más o menos el mismo, con la diferencia de que uno es superficialmente fluido mientras que el segundo es francamente insoportable. Miss Crawford quiere muchas cosas, buenas cosas, un título de ser posible y una casa en la ciudad, lo que se consigue mediante un hombre, mientras que Mrs. Palmer ya tiene lo que quería, agarró un marido y con eso basta, aunque el sujeto no la aguante. De cierta forma, Mrs. Palmer es sencilla, mientras que Miss Crawford tiene cierto lado sospechoso. Todo es desconocido. ¿Quiere a Edmund? ¿se estaría conformando con él? esperaba que Tom muriera, claro, pero no lo va a admitir. Fanny Price no lo cree su aprecio aunque no tiene mayores pruebas. 
Ojala mis conocidas austenianas fuera tan sencillas. Creo que me aterran. 
Lo que no entiendo de ninguna es la forma sexosa en que funciona el mundo para ellas. Supongo que ya no es el siglo XIX, que es una tragedia porque yo sí vivo ahí. Me escandalizo por las mismas cosas que ellos y después de unas cuántas páginas entiendo perfectamente de qué se quejan esas personas. Mrs. Boss dice que esa es la "aportación" del trabajote que me aviento (¿109 páginas? ¡Y faltan más!). Supongo que no puedo explicarle que para mí es la cosa más fácil del mundo. Hablando con Miss Crawford y Mrs. Palmer, me queda muy claro que hemos estado viviendo en realidades diferentes.
¿Será posible que de veras me haya perdido? Favor de no entenderse en el sentido de miniserie donde una fanática austeniana encuentra un camino hacia Meryton. Esa cosa que hicieron, Lost in Austen, es una mamada. 
Como la persona decimonónica que soy no puedo aceptar la amistad ilícita entre un caballero tan respetable como Mr. Darcy y una joven de costumbres dudosas. Costumbres como las de Mrs. Palmer. ¿Cuándo se convirtió en eso?
No digo que yo no haya sido una adolescente con la cabeza repleta de barbones con lentes que yo juraba que me tendrían encantada en un futuro... cuando los conociera (favor de introducir escena de las Bennet más pequeñas esperando con emoción al regimiento). Claro, a los 18 años era la cosa más emocionante del mundo ir a ver greñudos a la UNAM, pero no sé si fue porque pasé demasiados años batallando con la facultad misma (nada más aprender a hacer un reporte de lectura fue un milagro, recordemos que salí del colegio en el analfabetismo), o que salía de clase pensando que tenía que regresar a mi lejana casa en Satélite a dormir, desconfiaba de la gente, soy incapaz de socializar o que mi madre me ha tenido siempre muy bien checada, que me perdí de algún proceso importante para convertirme en una señora que se siente identificada al leer cosmopolitan.

La verdad es que yo le tengo mucho respeto al espacio vital de las personas, no quiero que invadan el mio y a cambio prometo no invadir el de los demás. Yo no sé por qué la gente siempre quiere toquetearse. ¿Saben quién me entiende? Lars, el de Lars and the real girl. Es un proceso largo, no pueden esperar que Lars se aviente de la nada a ser un galán y buscar viejas en antros de mala calaña, eso no significa que fuera gay o que hubieran abusado de él de chiquito. Es un proceso muy largo. Para mayor información favor de ver la película.
Él entiende y creo que Anne Elliot también. Claro, ella tuvo suerte. El capitán Wentworth tuvo la delicadeza de regresar, todavía soltero, muchos años después, pero... ¿y si no? ¿si hubiera muerto víctima de alguna bala de cañón? ¿si se hubiera casado con alguna reverenda estúpida o una golfa? Yo creo que Anne habría vivido muy tranquila, como siempre, sin cambio y sin novedad. Parece que soy la única que lo cree así, todo mundo diría que debió haber corrido detrás del primer soldado que atravesara la calle y si prefirió resignarse e intentar ser lo más feliz posible en su situación, debió haber algo muy raro con ella. Por alguna razón todo mundo quiere revolcarse con alguien y no les importa si es "alguien" en específico, sus amistades, hombres, mujeres, quimeras, todo por igual. Así de importante es.
¿Lo es, de veras? Debe serlo porque sospecho que Miss Crawford cree que soy lesbiana o al menos que mis amigas lo son (¿por qué?), ya van varias veces que la cacho cuestionando la cercanía y complicaciones de mis relaciones sociales, mientras que Mrs. Palmer, que sí tiene ciertas tendencias lésbicas bastante perturbadoras pero no tiene problema con meterse en moteles de mala muerte con sujetos que conoció hace unas horas, me pregunta con toda tranquilidad si no conozco a alguien que le haga la tarea a cambio de sexo... EWWWW! Veamos, ¿en La mano de la Buena Fortuna, acaso a alguien se le ocurrió que hubiera algo entre Natalia Dimitrijevi y la joven Jelena? No ¿Quién piensa en eso? ¿Es difícil de creer que la señora decidiera quedarse soltera y amar sin ser correspondida al suicida Anastas, por siempre y para siempre? ¡No! Ya me imagino a la gente chafa diciendo "¿pues para qué contrata jovencitas una anciana sola? Sale una jovencita tras otra de una forma que..."

La gente que pasa muchos años de su vida sola es la que está mal. ¿Está mal Anne Elliot por pasar toda su vida confortablemente en Kellynch Hall preocupada por la comida del día, tomar té con Mrs. Allen e intentar controlar la locura de Elizabeth en lugar de salir al campo a buscar oficiales a quien embolsarse? ¿Por qué no lo veo? ¿hay algo que yo no sepa? ¿me perdí de algún curso para la vida? Bueno, la única guía para la vida que he tenido fue la de Bart Simpson, ¿se acuerdan de ella? Ay, era tan buena que cuando se me perdió la primera que tuve me compré otra.

Si no se sale corriendo a aceptar a cualquier Mr. Collins que aparezca, parece que todo el pueblo tiene que meterse. Yo sé que debí hacerlo, sé que debí, pero cada vez que recuerdo  mi lista de opciones pasadas pienso: "chale, no, no había forma, ni en defensa propia", veamos,"un patán, otro aburrido, algún mamón, el que creyó que yo inventé la palabra "arpía", el que usaba los pantalones hasta la nariz,  un ojete que me insultó y el que no estaba interesado en creer nada de lo que decía pero me sugirió que me robara algo del archivo por diversión y me contó a detalle una película mala". ¿Con esas opciones, cómo?  Supongo que mis pobres habilidades sociales no ayudaron. ¿Ven? tengo excusa, pero ¿por qué tengo que explicarme? Porque la gente me confunde, por eso.
Hasta las revistas tienen el descaro de aconsejar "baja tus estándares", nomás les falta decir: "¿quién te crees? You have to get laid". No Cosmopolitan, no quiero. Por eso compro Vogue.
No es cuestión de estándares, es que no es parte del mundo en el que vivo y las cosas que hago, eso es todo. Hay gente fumadora y gente no-fumadora, gente que toma americano y gente que pide capuchino descafeinado con mucha crema batida. Cada quien su asunto. ¿Así son todas las mujeres o sólo son ellas dos? Yo no sé cómo se sientan ellas, aunque sospecho que igual que la mayoría de la gente confunden sus carencias afectivas con la importancia de estar metidas en relaciones interpresonales (con hombres, mujeres o quimeras ya ni sé). Parece que Miss Crawford conoce muchas lesbianas. Qué bueno... ¿y mis amigas y yo qué chingados tenemos que ver? Supongo que aguanto tranquila la sospecha sobre mí, pero ellas qué chingados tienen que ver. Y lo gracioso del asunto es que no caí en cuenta de las extrañas ideas que se ha hecho Miss Crawford hasta hoy en algún punto del día, creo que cuando leía Drácula y me acordaba de todas esas terceras y hasta cuartas y quintas interpretaciones secretas que le ponen. Digo, yo no niego que haya cierto tinte sexoso muy al estilo victoriano, es obvio, pero hay gente muy enferma que lo lleva muy lejos y de pronto hasta involucran a los inocentes lobos, ya saben, esa gente que sale en los documentales. De repente pensé: "¿Hey, qué diablos me dijo ayer? Estuvo mal". Yo de veras me tardo.
 ¿Pues con quién se lleva esa mujer? Yo no sé qué hagan sus amigas en sus tiempos libres pero las mías son otra cosa.
Lo malo es que no tengo excusa para mi falta de vida "romántica", nótese que uso las comillas porque en lo que me cuentan hay de todo pero nada de romance. ¿Cuál es mi excusa? Ser antisocial no es excusa hoy en día, nadie sabe lo serio que es el problema. No sé si será por haber estado jugando con la química de mi cerebro desde joven, falta de costumbre, deficiencia vitamínica o falta de roce social (eso suena muy cagado) pero la única razón por la que haría algo estúpido, como arrepentirme de aquel cortón que se le pudo dar sin querer queriendo al doctor de la otra vez y hacer una llamada, o pero aún, meterme a una de esas páginas a las que se mete Mrs. Palmer para conseguir hombres, sería para que me dejaran de una vez en paz. No se crea, me imagino la absoluta alegría de mi madre y la muerte de las muchas sospechas que despierta una persona perpetuamente soltera que extrañamente no está obesa ni tiene una deformidad que la explique, y hasta considero que tal vez valdría la pena hacer un pequeño sacrificio. "Una comida nomás, una ida al cine". Total, hay miles de hombres y mujeres por igual que no soportan a la persona con la que andan pegados pa' todos lados. Como los matrimonios, que se desagradan y evitan pasar tiempo juntos. ¿Por qué se casaron? ¿por qué viven con gente que odian? ¿por qué salen a pasar sus tardes y/o noches con personas que los aburren hasta la muerte? Para evitar situaciones vergonzosas como la mía. Dice doña Rosario en La jornada de la soltera, que da vergüenza estar sola y a veces es cierto. Tengo que admitir que Miss Crawford y Mrs. Palmer me hacen sentir anormal. Supongo que soy anormal pero en las horas que conforman el día, en el camino que lleva a cualquiera de los escenarios regulares de este drama, creo que no hay ni un solo personaje que diga "¡Yo quiero eso!"  Bueno, siempre estará Vincent Cassel, que no pierde el encanto con los años y el abogado del programa cancelado, pero creo que los enamoramientos ficticios no cuentan para las personas reales con vidas reales. Soy un personaje ficticio, creo, nunca maduré, tal vez soy un ente. Algún tipo de personaje no completamente humano. ¿Y si me hicieron de arcilla? Eso explicaría el que mi madre se tardara tanto en empezar a hornearme.  Hay cinco años entre mi hermana y yo, por lo general los padres no esperan tanto tiempo entre los hijos.
A lo largo del día lo único que pienso que necesito es coca de dieta o un cigarro. Eso sí que pienso varias veces que "lo necesito ya".

Y entonces Anne Elliot decide, ya al último, que tal vez sería bueno casarse con Mr. Elliot, un hijo de puta, para que la dejen en paz. Tal vez así su madre deje de sugerir que a falta de nietos tendrá que adoptar un niño, un negrito, para hacer algo bueno por el mundo.Un Mr. Elliot cualquiera, total, de esos hay muchos. ¿Se imagina usted la vida que le hubiera esperado? Nombre!
No, aunque quisiera, Anne Elliot no podría.  ¿Saben qué le habría pasado? Un ataque de ansiedad.
Total, sólo tengo que aguantar la presión de mi madre y las señoras austenianas un año más. Después se acabará el mundo. 

Mis queridos mayas, sin importar lo que hayan dicho en aquella clase donde aclararon que no se acabaría el mundo, sólo el calendario, yo creo en ustedes. No me vayan a decepcionar como pasó la otra vez con el rapture fiasco.
¡Gracias!


Nota.
Siempre me arrepiento de lo que escribo en el blog pero extrañamente, cuando termino con el delirio, me siento muy relajada. Esperemos que ahora no me ponga incómoda nuestra pequeña charla.

¿Qué diría Lizzy?


viernes, 19 de agosto de 2011

Agosto de 1945 y 1949





Grandes botas

No sé si me siento reconfortada. Mrs. Boss es encantadora como siempre, hoy no tuve que sufrir a los imbéciles del servicio social, vi un pedacito de Cinco de chocolate y uno de fresa con Marina y después pasé un par de horas con Miss Crawford, quien asegura que no soy la peor persona del mundo y que tampoco soy un criminal, sólo soy muy estricta conmigo misma. No se crea, hay muchas cosas que me desconciertan, en cierta forma es como una especie de ajuste. Realmente las coincidencias no son muchas, casi ninguna, me siento contrariada varias veces, también sorprendida por encontrarme con escalas de valores, antecedentes y bagaje que no entiendo ni comparto, que incluso a veces me ofende o preocupa, al mismo tiempo que extraño el sentirme reflejada y comprendida de forma automática, pero agradezco el rescate. A veces me pregunto si lo podré sostener, qué tendré que sacrificar y qué cosas me impedirá, pero al final, sentirse aprobado se vuelve espantosamente necesario. Un poquito de aprobación para reunir valor y poder seguir con sea lo que sea que traiga este asqueroso mundo es indispensable. ¡El mundo es peor que yo! A lo mejor soy mito.
Ay, no puedo evitar hablar y hablar con Miss Crawford... por favor Señor que no se vuelva en mi contra algún día, sabe mucho, sabe casi lo mismo que ustedes, mis queridos lectores, que espero que tampoco se vuelvan en mi contra y usen la información para destruirme. ¿Qué diría Mrs. Palmer si supiera que ustedes saben de su libertinaje, que les he contado de sus actividades cibernéticas, por ejemplo? I'm such a bitch! I'm a traitorous bitch!
Dios mío... ¿por qué la gente no vive con esta nausea y angustia? Ah, claro, no están enfermos.
Sobre el señor de la barba de Madero creo que el desagrado es irreversible. A estas horas, todos los habitantes de aquel lugar ya son lejanos. También ver gente en la calle y el metro se siente raro, es como ver la tele. ¿Tiene sentido? Ya no sé.
¿Notan mi absoluta confusión? Y eso que la opresión en el pecho y el estómago ya pasó. De todos modos, anoche encontré la solución. Dormí con una almohada en el estómago, para suprimir el dolor de nervios en el estómago. Se calmó un poco la opresión en el pecho. Lo malo es que se va una angustia y llega otra nueva. Todas inventadas.
Dios mio, todo en este mundo está bien, pa' mí al menos. Mrs. Boss me regaló un libro, me dio pena pedirle que me lo dedicará, es que estaba la señora usuaria de la otra vez y los señores del archivo, entonces como que me intimidaron, después de un poco de búsqueda encontré el regalo perfecto para Jane y escuchaba en la tarde todo aquello de la ley animal que suena demasiado buena para ser verdad. ¿De veras, de veras no juegan con mis sentimientos y es posible refundir a un hijo de puta en la cárcel o sacarle 60 000 pesos si tortura o maltrata a un animal? Es que uno ya no puede confiar en nada.
Como parte de la tensión en el archivo, el señor de la barba de Madero le hacía burla al otro señor por estar trabajando en viernes. "¿Quién te cree?" y después volteó y dijo "nomás Jimenita, por crédula". Como dije en la mañana y repito ahora: "Lo que pasa es que tengo un gran corazón y quiero pensar lo mejor". 
Por supuesto que no voy a pensar lo mejor, pero puedo intentarlo. Sobre el corazón, debo tenerlo porque recordemos que Rito es todo mi corazón. 


jueves, 18 de agosto de 2011

Escitalopram



It's just another manic monday!

Bueno, no es lunes, pero me da igual qué día sea, con el fin de temporadas todos los días se parecen. Lo estaba considerando, ya sabe usted, aquello de regresar al loquero. Hasta había pensado que podría escurrirme sin que nadie se enterara, pero descubrí que mi tarjeta del seguro médico familiar expiró el 8 de agosto y mi gran plan chupó faros.  ¿Qué hacer?  La maldita regresó! Aunque en realidad no se había ido, sólo se había calmado a últimas fechas, era cuestión de tiempo para que reapareciera a la primera oportunidad. Las señales están ahí: Los ataques de angustia, la falta de hambre, el mal sueño, la culpa, la vergüenza, la ansiedad, el dolor/malestar de estómago-pecho inexplicable, la imposibilidad de escuchar música o leer un libro sin sentirme atacada, los estallidos espontáneos de llanto, la desesperanza, falta de energía y el miedo permanente. ¿A qué le tengo miedo? No sé, sólo siento que algo horrible pasa a mi alrededor y que no puedo hacer nada para solucionarlo. No poder estar quieta ni tranquila es espantoso.
Pero si el malestar no fuera suficientemente malo, aparte de todo tengo que disimular un poco el desmadre, al menos un poco. Mi pobre padre estaba muy preocupado la semana pasada, imagínese usted que me habló dos veces en un día, cuando fui al archivo, nada más para preguntar cómo estaba. No quiero preocupar a nadie, de verdad, en especial porque estoy completamente segura de que es temporal, como ha sido siempre. Alguna vez me dijeron que yo siempre estoy al borde de una crisis y es verdad, a veces la evito y a veces me pega sin que pueda meter las manos siquiera, pero es normal y ya no quiero abrumar a nadie con ellas. Ya que logramos identificar que esto es idéntico a episodios anteriores, pero con diferente color, no queremos abrumar a nadie. Yo sé que en cualquier momento, cuando menos me lo espere, me sentiré bien y podré disfrutar algunas cosas sencillas como la comida o ver al abogado idealista perder exactamente los mismos casos una y otra vez (no he prendido el DVD desde hace una semana, más o menos y apenas lo noté hoy). También podré parecer persona de nuevo. Ayer fue cumpleaños de Miss Crawford y aunque le hablé, preferí no ir a comer pastel porque sabía que habría gente y no creo poder resistir mucho tiempo en compañía. Ya desconfío de todo y de todos. ¿Qué hacer? Mejor llevé a la perra que vive con mi abuela al veterinario. Creí que caminar una distancia considerable con ella era buena idea y funcionó, pero fue temporal. En la tarde regresó el efecto de esa persona infernal que vive en mi cabeza.
Ayer, en uno de esos puntos en los que uno le echa ganas para salir solito me senté en el patio (por aquello del aire) a repetirme una y otra vez que todos esos pensamientos que me están atacando no son reales, son todos una ilusión y no estoy pensando lúcida ni acertadamente. "Es temporal, es temporal y se va a pasar".  Y de eso he tratado de convencerme pero no está funcionando tan bien como esperaba.
Entre algunas soluciones pensé en hablarle a la Sra. Doc pero la verdad es que no quiero confesarle que en lugar de mejorar cuando dejé de verla me puse peor. No la quiero decepcionar. ¿Entonces, quién? La verdad es que las elecciones de mis padres nunca fueron afortunadas, entre la psicóloga de la UVM que escogió mi señora madre y la psiquiatra de hospital que encontró mi papá y que me diagnosticó bipolar en media hora para recetarme alegremente como si mi inocente ser de 18 años fuera una amenaza al orden público, prefiero no arriesgarme. 
Por cierto, planeo mandarle una postal a la Sra. Doc diciéndole que estoy bien, es decir, mintiéndole descaradamente, aunque la parte en la que le doy las gracias y le mando todo mi afecto es completamente cierta, entonces está equilibrada. 

Pero estábamos en otro asunto. Dejemos a un lado la opción de ir a consulta, de todos modos, lo más probable es que me manden medicamentos y ya sé qué es lo que me van a mandar. Si ya lo sé podría ir a comprar cualquiera de los que me funcionaron antes, pero hasta mi amor por la automedicación tiene sus límites y como han pasado varios años me pregunto si todavía los venderán sin receta. Ademas ¿los necesito? No, no los necesito porque se va a pasar, sé que se va a pasar. Hoy está mejor que ayer y es cuestión de unos días para que esté tranquila de nuevo. Yo lo sé.

Por el momento, tenemos vitaminas (el público cae botado de risa en las butacas del teatro). ¿Para qué chingados me sirven las vitaminas? No sé. También está el periodo de 24 horas de espera para enterarme de los siguientes diez minutos de la historia de la desaparición de una Mariana, que seguramente no se merece que se tomen tantos trabajos por ella. Mientras, compré ropa. No sé por qué pensé que necesitaba ropa un poco más decente si tendré que enfrentarme a la gente del archivo de forma diferente y mi madre financió generosamente la búsqueda. Ya no son mis cuates, ya no puedo llegar con mi facha de "me acabo de levantar pero tuve la decencia de ponerme una playerota de el monstruo comegalletas y mis huaraches oaxaqueños de siempre porque estamos en confianza chavos". 
No se puede confiar en nadie, yo lo sé. Es increíble pero la totalidad de la raza humana es maligna. ¿Cómo es posible? 
Pues ni modo, pase lo que pase, me aguantaré y me gusta pensar que será desagradable pero llevadero. Me echaré porras todo el camino. Total, no es la primera vez que me entero que algún ojete me echa tierra, no es pa' tanto. Después de todo, fui a una primaria de monjas para niñas (insisto, los 5 uniformes azules no cuentan y la prueba está en que 20 años después sus perfiles me confirman que no son hombrecitos. ¿Qué clase de hombre le dice "prechus" o "amoris" a su novia? Si yo fuera su padre lo mataría a palos de la vergüenza). Ningún historiador en este mundo será jamás tan intrigoso como una escuincla preadolescente en uniforme.
De eso me acordaré mañana. Después de las monjas y las compañeritas de primaria no puedo toparme con nada peor. Las niñas de uniforme podían destruirte socialmente y expulsarte de todo medio ambiente aceptable, hacer de tus mañanas un infierno y asegurarse de que tú y todas aquellas personas que apreciaras cayeran contigo. 
¿Qué pueden a hacer en el archivo, quitarme la beca? Go ahead! I'll survive, I always do.
Ya hasta siento la mejoría acercarse lentamente por la ventana.

Más quiero a mi perro

Para ser una persona que no se lleva bien con las alturas, paso demasiado tiempo pensando en gente voladora. Necesito un poco de esa malla metálica que venden en home depot, un motor (no, necesito dos de esos), unos cuantos tubos y un soplete. Entonces construiré unas alas a prueba de sol y usaré el dinero que habría usado en el boleto de avión para equiparme con un un traje adecuado para viajar, un corsé, una sombrerera y un gorrito para que Rito viaje con elegancia, creo que eso es todo. Aquí está el plan más a detalle:



Como pueden ver, Rito y yo hemos diseñado dispositivos de viaje de lo más sofisticados y exactos (se supone que sea Rito pero esa no soy yo). Con su ayuda volaremos hasta la paya desierta más cercana y viviremos de frutas y verduras. Jamás volveremos a ver a un sólo espécimen de esta traidora raza humana, a menos que necesite hacerme manicure y pedicure, en ese caso, podremos hacer excepciones.
El paraíso está cerca, ya hasta me huele a coco.

martes, 16 de agosto de 2011

¡La intriga!

Me están dando baje en la chamba, gachamente y sin aviso, solo quería que lo supieran... ¿y quién cree que fue? El señor de la barba de madero! El archivista que yo tanto decía que se merecía su plaza. Tan pronto como llegué al archivo Marina me contó que había nuevos de servicio social. Ingenuamente, pensé que habían hecho el trámite correcta y decentemente como yo, pero hoy hemos comprobado que mi ingenuidad no se acaba.  Me sorprendió que llegaran tan tarde y que estuvieran sin hacer nada hasta medio día pero yo seguí la rutina de siempre. Cotorreaba la onda con el señor de prensa y la otra usuaria, y hacíamos bromas de cómo se me había pasado el tiempo y cuando hicimos cuentas ya había regalado 40 horas de servicio; “es que eso te lo dicen hasta el final” y yo sonreía un poco tratando de subirme el ánimo porque esta facha de corazón roto en patas ya preocupó tanto a mis papás que ayer me preguntaron si no quisiera buscar “ayuda de un profesional”, sí, otra vez.
Me estaba esforzando en parecer sociable y alegre cuando hablábamos de cómo otros servicios son horrendos pero en ese archivo todo era amor, de cómo los quería mucho y era un hogar (les pongo el contexto nomás para que comprendan la humillación). Repito, mi ingenuidad nunca termina de sorprenderme. Marina ya me había dicho que el señor de la barba de Madero traía una actitud muy rara con ellos y que se la habían saltado a la hora de firmar (yo me reportaba a firmar con ella todos los putos días a la misma hora y no me perdonaban ni 15 minutos) por lo que estaba muy indignada y esos chamacos del servicio eran muy groseros y aparte de que ni la saludaban la trataban como si fuera su gata y le caían muy mal. Lo que no entendía es que fuera el señor de la barba de Madero el que los hubiera tomado bajo su ala y les estuviera haciendo todo el trabajo. ¿Saben cuál fue la gran explicación del señor? "Total, Jimenita se dormía". How evil, no? Yo llegué puntual todos los días a las 9 de la mañana  (a veces media hora antes) y me quedaba hasta las dos de la tarde sin excepción, siempre avisaba si me iba a ir antes (y no me regalaban las horas) y si no podía ir reponía el día. Sí, me dormí 15 minutos unas 3 veces en 8 meses y ahora resulta que "me dormía", así como regla general. Se me hizo injusto, pero no le puse mucha atención porque dije "ay, qué exagerado", nomás. Eventualmente llegó Mrs. Boss de casualidad, salí con ella, me dio copias y  me dijo que si de veras necesito dinero ella me presta porque el contador le acaba de salir con que necesitaba más firmas cuando ella creía que ya me habían pagado y estaba muy apenada pero como soy gran ahorradora le dije que no se preocupara. Mi capítulo 3 parece que está bien, nomás tiene un error y el mismo problema de cambiar las oraciones de orden como siempre. En cuanto nos despedimos la chamaca nueva del servicio salió detrás de ellas y se puso a decirle no sé qué cosas. En el momento, no me fije... porque de veras parece que no me doy cuenta de nada.
Yo seguí con mis expedientes.
(Oh, silly me!)
En uno de esos momentos, cuando estábamos todos en el archivo y el mencionado señor llegó y dijo:
¿Ya conociste a tus sucesores Jimenita? Respondí con una sonrisa porque de veras parece que no sé qué pasa a mi alrededor. Pero no estaba preparada para la mamada que dijo después:
Jimenita era la de servicio social antes, hizo mucho y tooooodo lo hizo mal.

Sí, eso dijo, y lo hizo de pie y en voz muy alta.
Ah, órale, gracias. ―Contesté en automático.
Después siguió uno de esos momentos de incomodidad en que sospecho que hasta la usuaria se sintió mal por mí porque dejó de hablar. "Chale, qué chiste tan pesado", pensé, y me dio pena pero seguí trabajando, hasta que llegó el señor de prensa y me dijo "¿ya viste que todo lo hiciste mal? así son de ingratos aquí". Intenté salvar la situación con buen humor pero al rato que regresó Marina estaba a punto de contarle que el señor de la barba de Madero "había dicho que..." y mejor me salió con que la acompañara al patio.  Ahí entendí todo. Marina me fue a  buscar porque vio a la escuincla con Mrs. Boss y como le pidieron dónde anotar por supuesto empezó a sospechar y fue a preguntarme si yo sabía qué tanto tenían que tratar si apenas se conocen. Obviamente yo no sabía y ya me contó bien cómo está el malvado asunto: El señor de la barba de Madero quiere que lo contraten, pero como no lo hacen y está a punto de cambiar la administración en todos lados, le está haciendo la barba a los jóvenes que entraron al servicio recomendados (es decir, que no harán ni todo el trabajo ni todas las horas) y conectó a la chamaca con Mrs. Boss para ver si con eso hace méritos con quien sea que la haya recomendado (hasta les apartan la mesa de la conexión). A menos que Mrs. Boss ande buscando más gente, que no es el caso, ¿saben quién saldría bailando del asunto? ¡Yo! Porque parece que estoy "afianzada" con Mrs. Boss (aunque yo no lo sabía), entonces habría que fastidiarme a mí para poder meter a la chamaca, hacer feliz no sé a quién y ver si por fin le dan su recompensa al señor de la barba de Madero.
Entonces llegaron a mí las imágenes del señor platicando con mi jefa y pensé... Ya me fastidié. No es sólo que esté enamorado de ella (que de eso hay un poco pero no es lo único) es que me quiere meter el pie para hacerle la barba a alguien. Por eso anda diciendo que yo me dormía y no hacía un carajo en el servicio social. ¿Y el catálogo de los libros de la Sociedad aquella de gente elegante? Lo hice yo! Lo mismo con las 3 cajas de expedientes que llevó la investigadora fea y los tres estantes de revistas, libros, gacetas y folletos farmacéuticos que se convirtieron en seis cajas y miles de hojas de excel. WTF? Total, supongo que no importa.
La parte buena fue que Marina y su hija me consolaron, intentaron salvar mi dignidad con sutiles vueltas y comentarios sobre lo duro que trabajo y me llevaron un té verde grandote para el camino.
Me cae de madres que el té tiene que estar considerado como bálsamo curativo universal.
La peor parte es que pensé que el señor era mi cuate.Oh well…

lunes, 15 de agosto de 2011

Total

¿Se puede vivir ahogado en culpa?
¡CULPA, CULPA, CULPA!
Cuando no pueda descansar y el malestar se vuelva inaguantable, quedan tres recursos para ir sobreviviendo los días hasta que todo regrese a la normalidad:
1.- No lea libros nuevos, es más, aléjese de cualquier cosa que no haya leído al menos unas 5 veces. La elección de emergencia fue Drácula... es bueno saber que hay algún ser en la tierra que es peor que yo.
2.-Evite a la gente, aunque haya tenido la idea de que tal vez un poco de compañía humana podría hacerlo sentir persona de nuevo, le advierto que no va a funcionar. Por eso me fui por la perra que vive con mi abuela y caminé con ella hasta el veterinario del afro. ¿Sabe usted cuánto caminamos? desde las once hasta la una y media. Ayudó que el veterinario nunca llegara (¿por qué? quién sabe) y yo tuviera que seguir caminando con ella para hacer tiempo. ¿Usted cree que la perra me juzga, me reclama o me reprueba? No, ella mueve la cola y me abraza. Un señor pasó por la puerta del veterinario, la vio y le dijo "gorda". No se inmutó.
3.- Duerma... sí, fue increíble, pero el agotamiento funciona. Tome una siesta, en el maravilloso mundo de los sueños la culpa desapareció momentáneamente.

Y ahora, como paso final en la solución, hacemos de cuenta que aquí nadie pasó tres días en crisis de ansiedad y que sólo he tenido unos días malos producto de no salir de mi casa. Preparé una lista de referencias para regresar al archivo y en cuanto corra para alcanzar el vagón del metro todo habrá vuelto a la normalidad. Aunque me molesten, aunque no me paguen y la investigadora del lunar en la cara me haga burla hasta cansarse, al menos me sentiré persona otra vez. 

Esperemos que mañana todo haya mejorado... y si no, los veo al ratito con otra queja.

domingo, 14 de agosto de 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

Un regalo para mis amigos

Para que sepan que los quiero muchísimo:

¿A poco no acaban de pensar "caray, mi vida no está tan mal como pensaba"? ¡Disfrútenlo!

jueves, 11 de agosto de 2011

Cuestión de higiene mental

Yo estaba a punto de contarles las tragedias que se desataron después de que le encontré una pulga a Rito en la mañana (con detalles muy elegantes sobre cómo nos llenamos de polvo antipulgas en el patio y cómo salí  corriendo a buscar un shampoo medicado para terminar mochándole a tijeretazos todo el pelo como la persona histérica que soy mientras mi mamá me acusaba injustamente de haberle contagiado las pulgas de algún perro callejero, cosa que juro no es verdad porque ya ni los veo, lo juro. ¡Hago todo lo que puedo para corregirme, ni siquiera he ido a las protestas!) pero entonces vi una imagen perturbadora y ya no pude pensar:


Sí, eso es una ¿estatua? (¿aberración?) ¿imagen? de Justin Bieber y su novia, Selena Gómez, en estado de vergüenza. ¿Tengo que decir más? Yo creo que ni siquiera es necesario comentar el asunto de los animales de enfrente. Después de ver esto, la falta de propósito en la vida, los baños medicados, el que no me paguen, tener que verle la cara al coordinador hitleriano que tanto detesto o mi desgracia financiera actual son (todos combinados) problemas menores. El verdadero problema es: ¿cómo recupero mi salud mental después de ver eso?
¿CÓMO?

miércoles, 10 de agosto de 2011

Organización municipal de sangradores flebotomianos unidos

Mi querido lector, le escribo desde mi lecho de muerte... bueno, tal vez estoy exagerando. ¿Qué diablos pasa con la enfermedad? La parte positiva es lo rápido que se va el tiempo cuando se tiene el cuerpo cortado y ligeras amenazas de fiebre. ¿Ya son las nueve de la noche? Lo último que recuerdo es haberme metido a la cama a eso de las cuatro porque me dolía mucho el cuerpo, estaba cansada y por alguna razón tenía la cara roja, como si acabara de correr o muriera de calor. ¿Qué pudo ser? La verdad es que ya traía malestar desde que fui al archivo, pensé que tal vez había sido el viaje, después de todo cerraron toda mi ruta acostumbrada y el señor camionero tuvo que hacer esfuerzos épicos para llevarnos a todos a nuestros destinos. Claro, seguramente despedazó todo el reglamento de tránsito y nos mantuvo al borde de la muerte durante una hora pero sobrevivimos. Hubiera sido muy triste morir aplastada por el montón de desconocidos; una verdadera tragedia.
Pero la enfermedad no nos mató de inmediato, todavía aguantamos un poco más pensando que era flojera o cansancio. A lo mejor mi pobre cuerpo aguantó el ataque del virus hasta que hoy en la mañana el madrazo que le dio el taller mecánico a mis finanzas lo fastidió todo. Ahí los vidrios, dinero my love! Bueno, al menos pedí factura por el cambio de aceite, limpieza de frenos y verificación, me vi responsable. Al regresar a mi casa, con mi pobre tarjeta de débito desangrada, intenté arreglar todo con café pero tal vez cinco tazas fueron demasiado.
Tal vez.
Y eso sin contar el café asqueroso del oxxo que tuve que consumir en el colmo de la desesperación mientras diagnosticaban a mi pobre coche. No se me puede culpar porque al llegar a mi casa el olor maravilloso del café que trajo mi hermana ayer proveniente de lugares exóticos me convenciera de organizar una fiesta de cafeína.
¿Fue eso?  Mi madre cree estar enferma desde hace días y a mi me consta que Flor estaba enferma el lunes. ¿Fue la cafeína o fue un virus misterioso?

Como sea creo que ya no voy a morir y me parece muy bien porque no quiero morir antes de presenciar la decadencia de Justin Bieber... es que odio a ese chamaco.


domingo, 7 de agosto de 2011

Nombres míticos

¿Adivinen qué compré?


Hoy revisé con todo el dolor de mi corazón el raquítico estado de mis finanzas. Caray, el dinero se va tan rápido que espanta. Me queda la tercera parte de la beca del año pasado. ¿Qué hacer? Dejar de gastar en pendejadas, por supuesto. En mi defensa diré que ese cuadro, a diferencia de otras adquisiciones hechas en días pasados (¿de veras necesitaba otra blusa de cuadros, una libreta conmemorativa del fin de la II Guerra Mundial o esas sandalias gladiadoras de plástico brillante?) si fue una buena decisión. Creo, espero... oh dios mío, ya no lo sé.  De todos modos ya había apartado ese cuadro que ve usted ahí y no tenía la menor intención de echarme pa' tras. Afortunadamente soy una larva y vivo de mis padres. Descontando agua, renta y luz que no pago, me quedan los gastos eventuales. ¿Afinación, verificación? Pues ni modo, hasta que me quede sin un centavo, así es la vida. Con que guarde lo de las vacunas de Rito y los 16 pesos diarios de camión en caso de ir al archivo ya estuvo al menos por unos días. Ya le puse dinero a la tarjeta del metro y compré cigarros. ¿Qué más? Claro, el café en caso de ver a Miss Crawford, aunque nunca pasa de 40 pesos. Una de las muchas ventajas de ser una persona de café americano. Y total, si se me acaba, ya será cosa de Dios. Como decía mi bisabuela: "el dinero es de papel pa' que vuele y redondo pa' que ruede", ya me preocuparé después. Afortunadamente mi papá tuvo el detallazo de aliviar mis desgracias y me regaló el cuadro, salvándonos de la total bancarrota al menos por otro ratito. 
¿Cómo ve usted? Probablemente fue un gasto innecesario y me siento mal por seguir sacándole dinero a mis pobres padres a esta edad pero me imagino que la bonita cascada me dará una enorme cantidad de alegría cuando me levanté en las mañanas y tenga que salir a fingir que soy persona. ¡Es terapia! Me cepillaré el pelo y de pronto... ¡oh, ahí está, el selvático lugar místico-mágico donde viviré en el futuro! Y será "místico-mágico" porque muy al estilo de paraíso terrenal, Dios me librará de la presencia de las serpientes, esos representantes de Satanás que tanto odio. Y los animales irán de un lado a otro, libres y felices mientras yo aprendo a cultivar tabaco y a cantar en idiomas exóticos.
Ya sabe usted, si uno va a evadirse hay que hacerlo bien. 

I refuse to star in your psychodrama


sábado, 6 de agosto de 2011

Si encima tienes cerillas, es una riqueza

Entre las muchas cosas que no les he contado hay unos tres días muy extraños en los que de pronto vi a mucha gente seguido. Bueno... "mucha", tal vez sea una exageración. Fue extraño. Empezando con una tarde de miércoles con un mensaje misterioso (que primero creí que era de Jane y después pensé que era Miss Crawford hasta que cai en cuenta que no era ninguna de las dos porque olvidé que Miss Crawford y Mrs. Weston se llaman igual), otra llamada para ir a tomar café, el cine, Mrs. Boss, el archivo y de nuevo el paseo con carriola por los rumbos tradicionales del sateluco, hoy amanecí cansada, genuinamente cansada.  
Vi a Mrs. Boss y me regresó las correcciones del capítulo II. Yo que creí que me regañaría por andar metiendo tanto chisme pero pasó lo contrario, le gustó. Bueno, aunque para variar y no perder la costumbre parece que no puedo desprenderme de ese feo vicio de tergiversar  el orden de las partes de la oración. Lo hago mucho, lo sé, pero a veces creo que no puedo hacer nada aunque lo intento. No voy a comentarle a nadie que la Sra. Doc y yo sospechábamos que hay algo mal con mi cabeza porque a veces digo las cosas al revés, las escribo al revés, me es imposible descifrar direcciones y cuando escribo a mano confundo la 'b' y la 'd' al extremo de escribir lo que esté pensando de las dos formas para ver si así recuerdo cuál era cuál. Aparte de eso parece que tengo que quitarle tanto "(sic)", encontrarle sinónimos a la palabrita que repetí 4 veces en una sola hoja y bajar algunas aclaraciones al pie de página. Tengo que arreglar eso pa' la próxima que me entregue las correcciones del siguiente, pero no me preocupa tanto, total, eso se puede arreglar con un poco de ayuda extra (ya empecé a coleccionar teléfonos de correctores de estilo pa' cuando los necesite), a mi lo que me preocupaba es que quisiera cortarle toda el drama que hago por el sufrimiento de mis leprosos o que de plano me viera con cara de confusión y dijera "esto es un desastre", pero no pasó. Lo que sugiere es que le ponga una conclusión a las primeras partes y todas las desgracias de mis leprosos las deje en un apartado para ellos solitos porque simpatizó con ellos tanto como yo. ¿En serio Mrs. Boss, está "preciosa" esa parte, la "transporto" y la conmovió?  Suspiro de alivio y me empiezo a reír como colegiala boba que no sabe qué decir de la emoción porque no puedo creer que Mrs. Boss me haya dicho que las dos podemos escribir un artículo cuando acabe la tesis (Huh?). ¿Es bueno, no? ¡No sé! ¡Qué aterrador! Pero creo que sí es algo bueno el mero momento, aunque realmente nunca pase, la pura sugerencia ya es bastante feliz. Creo que si de veras pudiera hacer semejante cosa (ya sea acabar esa tesis de verdad o escribir algo que no me avergüence) ya podría morir satisfecha el próximo año cuando se acabe el mundo. 

"Hola Señor Jesús, sí hice algo con mi vida, de verdad, o si quieres que nos pongamos bíblicos, te diré que invertí en algo mis talentos, algo al menos, no sólo en pintarme las uñas... ¿viste como usé una parábola para probar que conozco tu palabra y asegurarme de que no me mandes al infierno con el resto de los réprobos desagradables? I'm that good!"

Yo no sé usted, pero me mandó la autoestima hasta el techo y de ahí hasta la pared de enfrente.  Claro, hasta que me entró la desconfianza de persona insegura y aprehensiva. ¿No será que me echaba porras para que no claudique porque no me han pagado y parece que tendré que ir a ver al coordinador otra vez? ¿fue como premio de consolación porque de plano he estado trabajando gratis? ¿será que ella es demasiado linda como para romperme el corazón? 
(Suspenso)
Oh well, yo era muy feliz el viernes, a pesar de que la Gollum se va a casar y que el veterinario me sacó 300 pesos por revisar a Rito en menos de 10 minutos. En general, igual que el cine con Mrs. Weston, todo el viernes fue una sorpresa. No me había terminado de despertar cuando llamo Mrs. Boss, que si podía verla en el archivo. Sobre el regreso al archivo me tuve que fletar el clásico "qué milagro" y tienen razón. No fui en estas dos semanas desde que regresaron de vacaciones y fue deliberado. Les mentí y les dije que había estado en el archivo de tesis cuando todos sabemos que estaba metida en mi cama ahogándome en auto-compasión. Bueno, fue una ligera desviación de la verdad. 
Por otro lado, me dio gusto ver a Marina y por supuesto corrí a platicar con ella como señoras. Me trajo dulces de coco de Acapulco y me sentí una persona horrible por no haber ido antes. De los que sí escape sin despedirme hacia el final fue del señor de barba de Madero y del oftalmólogo perverso que tanto me desagrada. El señor de la barba de Madero me cae bien, de veras, pero a veces me pregunto si me guarda rencor por haberle robado el tema de los leprosos. Si lo hice fue sin querer, de veras. A lo mejor sí, a lo mejor se lo robé. Él me presentó el asunto cuando le pregunté por un médico para trabajar en una biografía cuando todavía tomaba clases. Le daré las gracias, lo prometo. Me pregunto si me guardará rencor. Yo no sabía nada de que tuviera planes para el hospital. Además, según lo que entendí, serían épocas diferentes. El se ocuparía de la época colonial, mientras que yo nomás me hago cargo de una cuantas décadas, las más tristes y más pobres del siglo XIX. ¿Es justo, no? Si lo hice, juro por Dios que no me di cuenta.
Pero ya me perdí. Yo les contaba que había huido. Es que, el problema es cuando el señor de la barba de Madero está en compañía del oftalmólogo infernal. Entonces se crea un ambiente desagradable para cualquier veinteañera con cara de sandiwch. Gracias, un halago está bien, pero no aprecio que agarren tono chauvinista.
Por eso mejor les huí, uno nunca sabe y la gente está muy enferma. Corrí directo a pasear con Miss Crawford y el bebé. 
Al final del día, veía luchas con Kitty y  sin gran trabajo me dormí en algún punto de la madrugada. Cuando desperté hoy en la mañana, no sabía qué día era.
No sabía si efectivamente había visto a Mrs. Weston, por ejemplo o si ayer había estado experimentando juguetes de esos "Baby Einstein" en una tienda departamental. ¿Cuándo pasó cada cosa si es que pasó? Los sueños me confunden mucho. Al final, cuando vi en el closet los zapatos (con 50%!) que compré en compañía de Miss Crawford y el aviso en el correo de que Mrs. Weston había comentado su publicación sobre la película que vimos, pude comprobar que no había sido sueño. Mi borrador corregido estaba junto a la computadora y Rito todavía trae embarrada la plasta de vitacilina para bebé que le puse en la llaga que se hizo a fuerza de estarse lamiendo. ¿Entonces cuál fue la parte que soñé?

Creo que la parte que soñé fue la que se me olvidó, alguna que debió haber estado bastante fea, porque recuerdo que ya van varias veces que me despierto y suspiro de alivio porque "sólo fue sueño". Sea como sea, qué bueno que ya no me acuerdo.

viernes, 5 de agosto de 2011

El camino de Alemania es algo parecido al camino de Siberia

"Quizás el mejor modo de ponerse a rezar es usar un libro de oraciones como papel de fumar, cuando uno se obliga interiormente a leer atentamente cada página antes de liar un cigarrillo".


Retrato de grupo con señora, Heinrich Böll

jueves, 4 de agosto de 2011

El olvidado arte de escupir veneno

En una serie de eventos extraños volví a ver a Mrs. Weston y me contó un montón de cosas interesantes. Entre ellos podemos mencionar la próxima boda de "la Gollum". Si, así es, la Gollum (la Burns, etc., esa persona que odio tanto) se va a casar en diciembre. No es que yo me quiera casar pero tampoco quiero que se casen los demás.  Claro, se casa con un persona de lo más chafa, pero se casa y me molesta porque la odio y no quiero que sea feliz (pero soy una gran persona muy en el fondo).

Querida Gollum:
Recuerdo que fuimos amigas, o al menos eso nos vendiste a todas. ¿Fue por estar en uno de esos momentos vulnerables de la adolescencia donde uno se pega a lo que sea para sentirse un poco más acompañado en un ambiente hostil? Probablemente, eso no evita que al correr de los años mi desagrado por ti se haya hecho más sólido y más racional. No tiene nada que ver con los pueriles insultos con que me adornaste un par de correos que comenzaron inocentemente, al menos de mi parte. Lamento que te hayas sentido ofendida por mi negro sentido del humor pero siendo honestos nunca tuvimos nada que ver la una con la otra. Como diría un amigo de mi hermana: "Yo tan Bulgari y tú tan vulgar", no había forma. Espero que sigas sintiéndote fea. La cara que te cargas fue una grosería del señor y ese cabello de escobeta tan difícil de manejar tampoco te fue nunca de gran ayuda. Ni modo, supongo que ni siquiera el día de tu boda sabrás lo que se siente levantarse y ver una imagen agradable en el espejo. Espero que pases el resto de tu vida sabiendo que te conformaste con el primer pelado que se te atravesó y que sufras por siempre todo tipo de frustraciones, como es tu costumbre. Cásate. Entra al maravilloso umbral de tu nueva vida preguntándote de qué te perdiste, por qué no encontraste nunca esa validación social que tanto buscabas. Y cuando organices tu boda te suplico que no olvides a esas amigas que te han acompañado en el difícil camino de tu vida. Ponle el mejor vestido que encuentres a la "muerto-fresco". Piensa que la pobre tiene cuerpo de boiler y está difícil que algo se le vea bien, aunque pensándolo bien, aprovecha que es la mujer más fea que ha visto la humanidad para sentirte bonita y especial en el día más grande de tu vida. Disfruta enormemente tu éxito. Te deseo lo mejor.

Queda muy tuya.
Jimena

(Por este tipo de cosas me va como me va)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Is that alright?

¡Cargué un bebé, cargué un bebé, cargué un bebé! Por fin cargué uno y fue... interesante. No lloró en un rato, me apretaba los dedos y se restregaba alegremente mientras intentaba meterse el puño a la boca. No podía creer la fuerza con la que sus deditos se envolvían en mi dedo y apretaba y se quejaba y se reía. Estaba pesada. Miss Crawford se burla de sus piernillas regordetas y le dice manatí.  Yo nada más me asombraba tanto como la bebé... ¿por qué estaba asombrada? el ruido, la gente, yo que sé.
Carajo, sí quiero uno de esos. ¿Oyó usted ese ruido? Es mi reloj biológico reventando. Ya sé que siempre me defiendo del acoso de las personas argumentando que no necesito un güey para ser feliz porque no sabría que hacer con él si lo tuviera (llorar, tal vez), pero hoy descubrí que sí necesito uno si quiero uno de esos bultitos de carne felices de grandes ojos que se revuelcan en los brazos como si no supieran todo lo mal que está el mundo a su alrededor.  ¡Malditas trampas de la naturaleza! Bien, en algún punto, si consigo un sueldo decente alguna vez, reclutaré un padre. Lo único que necesito es buen material genético. ¿Dónde encuentro las listas de premios nacionales de matemáticas? También necesito altura y un buen corazón, con eso me conformo. Total, puede ser todo lo pobre y vicioso que quiera porque no tiene que quedarse. Que haga su trabajo y desaparezca. No me caería mal pedir un historial médico por si las dudas, ahora que lo pienso. Digo, con mis antecedentes familiares no quiero agregarle más peligros al pobre niño. Necesito una historia libre de cáncer y diabetes, acepto enfermedades mentales y alcoholismo, puedo lidiar con eso.
Claro, también está la posibilidad de que no me sirva de nada buscar donante. Hace un par de días mi madre regresó con noticias de la hija de la vecina, la que fue la mejor amiga de mi hermana por varios años. Después de años en tratamientos de fertilidad ya se resignó y decidió adoptar. Están a punto de darle al niño pero no saben qué será ni de qué edad será. No saben nada. ¿Les he contado de ese miedo inexplicable e irracional que tengo desde hace unos años de ser estéril? Digo, es muy común, más de lo que usted creería y no tengo forma de saberlo, jamás he ido a un médico dedicado a asuntos femeninos y probablemente jamás lo haré.  Digo, sé qué tengo un útero y un par de ovarios (¿si eran dos?) pero no sé si funcionan. Espero que sí porque la adopción la veo muy difícil para mí, aceptémoslo, no le dan niños a madres solteras.  Tendría que hornearlo.

(Momento de silencio en el que se regresa a la realidad)

¿De qué diablos estoy hablando? No tengo un trabajo ni esperanzas (o propósito) de conseguirlo. Ya sin contar con la madurez emocional de un adolescente emo que me cargo. Es más, ni siquiera he podido llevar a vacunar a Rito, así de pobre ando y ya estoy hablando de bebés. Ja! No sé qué me pasó, creo que fue la emoción de cargar al retoño de Miss Crawford.
Disculpe usted, fue tan sólo un caso de locura temporal. Todo regresará a la normalidad en cualquier momento.
Ya.

martes, 2 de agosto de 2011

Nota

El domingo vi al pintor de la actitud distraida y como la señorita decente y enfermizamente tímida que soy, lo ignoré y seguí mi camino paseando a Rito como si no lo hubiera estado buscando específicamente para echarle una miradita que me animara el día.
 A su señora novia quisiera expresarle mis más sinceras disculpas por hacer semejante declaración en un espacio público pero no puedo evitar sentir la más sincera (respetuosa y distante) admiración por el caballero. Es más, le suplico que se case con él y por el bien de la humanidad se reproduzca lo más posible. Cinco hijos serán pocos, es su deber prolongar tan buena información genética.
Cierto, ya dio el viejazo, como todos... pero me cae de madres, qué guapo es. 
(Creí que debían saberlo)