Hoy presentamos:
Cinco muertes ideales para el señor coordinador
1.- ¿No creen que los dioses antiguos se sienten olvidados? A ver, imagínese. Un día, es usted una deidad esperando una de las fiestas importantes en el calendario ritual y al siguiente llegan los cristianos a fastidiarle la velada. No más sacrificios, no más alabanzas, no más atención, nada. Su era se acabó y está destinado a terminar en un documental malo y chafamente actuado de The History Channel. Qué depresión. Por eso propongo revivir algunos rituales antiguos. Me gusta la idea celta de construir un enorme hombre de paja y prenderle fuego con el señor coordinador adentro, claro, no meteríamos ningún animal porque en este blog valoramos la vida de todos los seres vivientes que tienen alma. Otra opción (considerando que el señor coordinador es un investigador mexicano de lo más formal y comprometido) sería ponernos prehispánicos, sacarle el corazón con un cuchillo de obsidiana, arrancarle la piel para que el sacerdote se la ponga y tenga un momento especial como Xipe Totet y después tomar el cadáver en cueros y tirarlo de lo más alto que encontremos, a falta de templo, podemos usar la torre latinoamericana.
2.- Decapitación. Siempre he creído que los japoneses son crueles, en verdad, naturalmente malvados, supongo que por un prejuicio ignorante que los asocia con empresarios de mediana edad que sienten especial entusiasmo por las colegialas en falda corta o los gatitos bonsai, pero a veces su crueldad nos da ideas. Propongo para el señor coordinador una re- escenificación de la Marcha de Batán. En la II guerra mundial, los japoneses agarraron a los soldados norteamericanos que atraparon en las Filipinas y los hicieron marchar hasta un campo de prisioneros durante diez días (creo, algo así me acuerdo) sin comida y sin más agua que la que encontraran por ahí. Si alguno ya no podía caminar o se detenía lo aporreaban con el rifle, le metían un bayonetazo o lo decapitaban al más puro estilo japonés. ¿Cómo anda de condición física, señor coordinador?
3.- La muerte de los mil cortes. Hablando de tortura china, yo sugiero alinear a todos los que hayan sido estudiantes del susodicho, incluyendo a aquellos fans que los aman, para que corte su cachito de "intelectual consagrado" como souvenir. Claro, como organizadora del evento me reservo el derecho de la decapitación o extracción final de algún órgano vital. Me lo gané!
4.- Como todos ustedes, queridos lectores, saben, en este blog amamos a los animales y nos oponemos a la corridas de toros. En lo que a nosotros respecta, la noción de que una persona pueda sentarse a ver como un cabrón armado ataca a un animal inocente con espadas y demás armas punzocortantes, nada más para divertirse con los inútiles esfuerzos que hace el pobre animal para defenderse, me parece atroz. Desafortunadamente la afición taurina es muy grande y tiende a ser obstinada y bruta cuando tiene que defender sus sádicos gustos (¿alguien ha visto el dibujito que andan circulando como "el porqué el toro no sufre"? Me pregunto si en verdad son estúpidos o creen que nosotros somos los estúpidos). Por eso, he encontrado una solución que nos hará felices a todos. En lugar de un toro, vamos a organizar una corrida con el señor coordinador. Está bien, no es grande ni fuerte, pero les aseguro que correrá mucho cuando aparezca un sujeto sobre un caballo a perseguirlo con una espalda, sin contar con que sospecho que sangraría igual que cualquier otro animal. ¿Vieron? Así todos podemos ser amigos, los antitaurinos salimos felices porque no se lastimó a un animal y los taurinos salen contentos porque vieron muerte y sangre. ¡Todos ganamos!
5.- Trágicamente arrollado por un jeep rojo de placas desconocidas. Más que nada porque este mundo está lleno de accidentes. Uno nunca sabe cuándo saldrá una loca manejando sin precaución. En una de esas lo atropellan, le rompen las rodillas al primer impacto, lo hacen rodar bajo las llantas y lo dejan desnucado a la mitad del camino. Podría ser y considerando que un vegetariano salva la vida de 95 animales (promedio) al año, quiero pensar que en el remoto caso de que alguno atropellara al señor coordinador Dios sabría perdonarle la infracción a la hora de pesar el alma.
95 vidas inocentes, puras y valiosas vs. 1 Pendejo.
No hay límites para el perdón de Dios. Amén.
La saña y sadismo que relata me pareceren espectaculares pero que hizo el pobre hombre para ser merecedor de tanto ingenio?
ResponderEliminarSon un par de cosas en realidad, ya sabe. Ser un pedante y mamón insoportable, aparte de cuestionarme los sinodales, cambiarme uno dizque "para equilibrar" el jurado y ne general ser de esos personajes tan poco amables que se sienten tan importantes en su minúsculo coto de poder, que aceptémoslo, sólo existe en un universo diminuto, que se tiene que esforzar en hacer sentir estúpidos y desesperantes a todos los que se acercan para no perder ni un ápice de su valor imaginado! Ah... y tampoco nos gusta que use esos trapos que se ponen alrededor del cuello, es un hombre mayor, no un jovencito, tiene que madurar, pero nada más realmente. Nada grave.
ResponderEliminarVoto por la primera opcion! Un sacrificio a los Antiguos, al menos su vida tendria un final interesante.
ResponderEliminarPor otro lado, la cuarta opción no esta nada mal, asesino eres y en asesinado te convertirás! poetico
Ay, deberíamos sacrificarlo señora Ek, hoy lo volví a ver y fue tan horrible como siempre. Hay que confiar en el karma!
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