Estoy de vacaciones. ¿Qué puedo hacer? ¿Les conté que ayer fui a fastidiar a las de servicios escolares con mi copa del certificado? Oh, sí que lo hice. Es más, como fui tan valiente me di un premio. El día en que pueda despegar mis manitas de cualquier vestido que tenga encaje y/o lunares, se habrán acabado las leyes de la naturaleza como las conocemos. El vestido en cuestión tenía ambas cosas. Lo tenía todo, encaje, lunares y un gran moño. Ni modo que lo abandonara. A veces se me olvida que soy pobre pero me lo merecía. ¡Fui a acosar a las de servicios escolares! Y me senté en la fuente de la biblioteca a recordar con una taza de café de lo más necesaria, ya saben, aquello de los sabores que disparan extrañas sensaciones de bienestar y alegría. Me senté y en una señal de Dios, un par de pajaritos del tipo Cristopher Pedro decidieron darse un baño en la verdosa y muy descuidada fuente. Se bañaban y sacudían y bailaban. Bueno, tal vez no estaban bailando pero sí se remojaban y sacudían. Por un momento creí que tal vez todo va a estar bien.
Para confirmar la sospecha, en la parada del camión me encontré a Ana, la señora de mantenimiento que antes trabajaba en el archivo. Ah, recuerdo con ternura todas aquellas veces en que me hice mensa cuando se preguntaba de dónde salía tanta ceniza tirada en el piso (si se sabe responsable, cambie el tema). Tal vez no la recuerdan, era la señora que esperaba algún día trabajar con niños, ser maestra de kinder o algo así. La que me contó que la vida estaba tan mal que tuvo que aceptar la plaza de mantenimiento porque no había ninguna de asistente educativo y que casi se puso a llorar cuando le dieron su trapo y su cubeta. Creo que fue tema de uno de esos escritos deprimentes que terminan con "todo el mundo está mal y toda la gente sufre". Pues bien, ayer me la encontré saliendo del kinder que está por servicios médicos. Se cambió, se inscribió como voluntaria para dar visitas guiadas a niños en el palacio y de ahí pidió su cambio al kinder de la universidad, todavía no es asistente educativa pero está en la cocina y ya está trabajando con niños. Se veía feliz. En otras noticias, también hizo examen para estudiar servicio social. Si todo sale bien, trabajará y estudiará al mismo tiempo, después conseguirá su plaza y la vida dará un vuelco feliz.
Tal vez, solo tal vez, esta vida no es hueco de desesperación y miseria donde todos deberíamos arrojarnos masivamente de un barranco. Tal vez hay mucho mundo y mucha vida por delante. ¡Puede pasar! Por eso compré el vestido y sigo a dieta estricta. Los medicamentos son buenos, brilla el sol, se abren las plazas de asistente educativa y en una de esas Rito y yo terminamos huyendo al caribe con Lázaro, Benito, Mina y Lucy.
Será un cuento que podríamos llamar "las aventuras de la manada feliz". Mientras, esperamos Mi gran boda gitana y leemos sin restricción de tiempo. A ver qué pasa mañana.
quienes son Lázaro, Benito, Mina y Lucy? no he tenido el gusto.
ResponderEliminarme alegro por la srita que menciona, sobre todo porque aun hay gente que lucha por lo que quiere y no se conforma con lo que le trae la vida, eso es bueno!
sobre que puede hacer en sus vacaciones... tal vez pueda ir a leer a lugares públicos, ya sabe una cosa tipo intelectual con café en mano, que se divierta!
Oh, son los nombres de los perros que algún día habrá en mi vida, ya sabe, cuando no me corran de mi casa ni le hablen al antirrábico, los encontraré solitos por la calle y nos iremos juntos algún día, en un futuro. Sí, a mí también me dio mucho gusto, como que no me lo esperaba y creo que fue una señal de Dios en la que nos dice a todos que todo saldrá bien. Bueno, quiero pensar, porque fue chistosísimo encontrármela.
ResponderEliminar¿Pues qué cree? Que ya lo hice, el miércoles llegué como una hora antes a ver a la Dra. Pills y me metí a un California que hay a un ladito a leer, escribir y tomar café, lo malo es que me acabé la jarra de 19 pesos y me temblaban las piernas. Ya sabe, los efectos normales del café en exceso.Es bien divertido!