¿Qué creen que me dieron ahora? ¡Ritalin! Aparte de otro antidepresivo, con eso ya son tres medicinas. ¡Qué mal está eso! Por un momento dudé en hacerle caso a la Dra. Pills, pero tengo que pensar que le pagamos por una razón, porque ella es la profesional calificada que fue a la escuela de medicina y se aventó la especialidad y ha tratado a un montón de locos más que algo deben haberle dicho sobre la vida. Lo que me pregunto es si me pondré como Charlie Bartlett. No lo sé, pero por el momento tengo la extraña necesidad de irme a nadar hasta que haya tragado tanto cloro que todavía huela a alberca cuando me suba al metro mañana para ir en visita guiada al AGN. Probablemente es una estupidez irse en metro a San Lázaro, pero no sé qué me da más miedo, ser atacada en el metro o perderme en coche alrededor de una zona muy peligrosa y andar manejando con el pequeño y llamativo jeep alrededor de la Colonia Morelos. Ya no lo sé, es que todo me da miedo. Dice la Dra. Pills que el problema es que me autoboicoteo. Muy bien ¿y ahora? ¿cómo se arregla eso? ¿con terapia? Lo veo bastante difícil. ¿Qué tenía que hacer? Ah, sí, nadar. ¿Llegará el día en que tenga que ir a rehabilitación? ¿me he convertido en Karen Walker? Chale. Y cada vez que le pregunto a la Dra. Pills cuándo dejaré los medicamentos me dice que cuando esté bien. Esta señora no sabe o no me cree cuando le digo que no tengo remedio y que nunca estaré bien.¿Eso significa que nunca dejaré mi coctél de fármacos? Chale. La peor parte, es que ayer estaba tan cansada que pensé que podría vivir sin pastilla engordante no.1, pero como a las dos de la mañana, mientras daba vueltas en mi cama presa de una extraña preocupación donde la gente me observaba y hablaba mal de mí etc., decidí que me estaba engañando. No quiero ser Karen Walker, pero quiero ser feliz. ¿Cómo diablos se arregla esto? Ah, sí... por el momento, iré a nadar.
Nadando, nadando y escuchando conversaciones de señoras en el vapor.
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