viernes, 25 de mayo de 2012
Pinky promise
Culpa, culpa, culpa, culpa, malestar, culpa, vergüenza, miedo, angustia, desesperación, tristeza y luego más culpa. Lo peor es que no he hecho nada tan malo en mi vida, al menos nada que no haya hecho toda la gente, pero en mí la siento como una carga pesadísima. Dice la Dra. Pills que lo mio es una dinámica de autosabotaje espantosa y tal vez tiene razón, no por nada quedé clasificada en los obsesivos compulsivos con pensamientos intrusivos que se torturan y obsesionan con pecados, responsabilidad y no sé qué más. Claro, intento controlarme para no espantar a mis padres. Hasta fui al cine con mi madre y fingí alegría y tranquilidad, igual con mi papá. Ayer me senté a ver el noticieron con él con cara de "todo está padrísimo y bien". Creo que lo que más trabajo me cuesta es vivir conmigo misma, ese es el verdadero problema y todos los días tengo que encontrar un montón de formas para más o menos lograrlo.
Mientras, nos despedimos del citalopram y le damos la bienvenida al nuevo medicamento. Querida fluvoxamina: Estoy poniendo todas mis esperanzas en ti. Seamos amigas ¿qué te parece? Pinky promise!
XOXO
Jimena
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