Pues yo tenía grandes planes para hoy, claro, a menos que las mujeres con las que vivo le pusieran intensidad a su pequeña guerra y tuviera que repasar mi deprimente infancia con la Thatcher en lugar de tirarme al piso a revolcarme como protesta. Algo hice en la mañana, por supuesto, cuando embosqué a mi papá y me preguntó "¿vas a estar chingando diario, verdad? ya te caché." No intenté negarlo.
Mi plan tenía que ver con una protesta pacífica, que es la forma elegante de decir que me iba a quedar en la cama, sin moverme ni bañarme, pero creo que dos días ya eran mucho porque de pronto dije "dios, tanta grasa no puede ser buena", y ni modo, me bañé. El plan siguió fallando, la Thatcher necesitaba desahogarse. ¿Ven por qué es malo guardar cosas? Qué bueno que yo sí fui a mi terapia, a todas ellas, incluyendo a la psiquiatra malvada que me diagnosticó mal, de alguna forma uno lo saca. Tal vez por eso no puedo dejar el blog, es la costumbre, tenía trece años cuando empecé con el asunto de ir a contarle qué hice con mi vida y cómo me siento a un completo extraño, tal vez si la Thatcher lo hubiera hecho no estaría tan acongojada, pero ella tiene la costumbre de no admitir que le lleven la contraria, y hoy de plano se reventó la presa, y después de una visita al salón de belleza que al parecer salió mal para ambas señoras, me la llevé a caminar para que llorara a gusto.
Lo que yo digo, es que al final cada quien va a estar seguro de que es el protagonista de la historia, que las injusticias le tocaron a él, y que el resto de los personajes secundarios actúan como una bola de egoísta que van arrinconando al protagonista con sus fechorías hasta que ya no pueda más. Ninguno va a cambiar de opinión.
La verdad es que hasta yo me confundo, en especial cuando escucho la historia en tres versiones diferentes y cada vez que uno de ellos me la explica tiene todo el sentido del mundo. Al final todos preguntan: "¿qué más quieren que haga?" y la verdad no sé, pero de alguna forma saco discursos interminables que ni siquiera sé si me creo o no, y lo peor es que lo repito varias veces nada más cambiando algunos datos, o será que estoy repitiendo algo que escuché en la tele y que curiosamente tiene palabras que no usaría de no haber estado leyendo una traducción toda la mañana. ¿No les pasa con los libros traducidos? de repente uno empieza a decir "emparedado", "autobus", "el maletero", "los fósforos", etc.
Creo que ya está más tranquila, si me hicieran caso, todos serían más amables y en consecuencia más felices, claro que si alguien me hiciera caso mi mamá dejaría de tratar de venderme una pechuga de pollo como "soya" cuando hace falta ser imbécil para no saber la diferencia y luego atacarme con el argumento de la salud (No vas a lograrlo mujer! Me dejé intimidar a los quince años por la nutrióloga amenazadora, pero ya no más).
Y ya que estamos en eso, podrían dejar de esconderme las cocas (las voy a encontrar madre!) o sugerirme que haga limpieza general porque ya ni se puede caminar en mi cuarto... y nada más en caso de que Dios esté escuchando, también podrían aprobarme el proyecto de una buena vez para que pueda hacerme mensa un año y jamás tendría que volver a preocuparme porque el bibliotecario infernal decida que no va a dejarme trabajar porque tiene tiempo para acosarme un poco.
Vincent Cassel caminaría por las calles del centro todo el tiempo, los perritos callejeros tendrían derechos, se acabaría el hambre, la enfermedad y el reino de Satán llegaría a su fin...
Desafortunadamente este mundo es un lugar imperfecto, como diría Bender, y ya me conformo con que no me dejen ciega el jueves. Espero no moverme, espero no hacer una pendejada a la mera hora y que me tengan que retrasar todo el asunto.
Eso si de veras me operan el jueves, ya ni sé. Por lo pronto creo que podré llenar los días hasta entonces.
¿Qué haremos para el cumpleaños de Jane? Cada vez que le planeo un cumpleaños algo pasa, siempre llueve, y luego terminamos empapadas frente a un restaurante que yo no sabía que había cerrado, o en McDonalds, eso hasta que se vaya la luz, y entonces sí sea un cumpleaños todavía peor que el del año pasado.
Chocolate amargo, ya después, todo saldrá natural, creo.
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