martes, 2 de agosto de 2011

Algo me saben

¿Han sentido la tentación de abusar verbalmente de un testigo de Jehová? Yo sí... pero al final nunca lo hago porque a pesar de mi mal corazón algunos me conmueven. Creo que nada más he sido malvada dos veces. La primera fue cuando regresaba a mi casa del salón de belleza. Me acababa de hacer pedicure y caminaba tranquilamente cuando me interceptó una señora con una pregunta: ¿tú lees la Biblia? En esa época estaba en pleno furor luterano y me dio por discutir alegremente con ella hasta que se hartó y me mandó al diablo. En otra ocasión extraordinaria (seguramente también influenciada por ese monje tan encantador) me dio por discutirle la linea de apertura a un par de señoras que llegaron a tocar hasta mi casa. En mi defensa diré que fue su culpa porque empezaron mal, fue hace más o menos un año, cuando estaba en una de esas épocas especialmente destructivas donde todo es confuso y el dolor de corazón suprime toda posibilidad de controlar las emociones. Insisto, ella empezó mal. Le dio por recordarme que Dios decía en la Biblia que había puesto a los animales sobre la tierra para que nos sirvieran y nos alimentáramos de ellos... wrong move lady!
Aparte de esas dos señoras tengo la mala costumbre de seguirles la corriente. Es que, son señoras, viejitas encantadoras que quieren regalarme folletos y lavarme el cerebro. ¿Cómo no las voy a apreciar?
Hoy que me arrastraba con trabajos hasta la última hoja del capítulo 4, tocaron a la puerta otras vez. A pesar de mi paranoia natural, vi a dos señoras y un niño con sombrillas y no me pude resistir. Efectivamente eran inofensivos testigos que hoy traían un tema especial: ¿Tiene propósito la vida? En estos tiempos tan malos, parece que mucha gente está perdiendo el sentido de la vida, no saben cuál es su lugar, a dónde van o para qué sirven y de eso se trataba la revista que me regalaron.
¿Pues qué me saben?
No, no tengo propósito alguno en la vida, me conformo con ir pasando el tiempo, a veces con más éxito que otras. Hace un par de días por ejemplo pasé varias horas de hilaridad inexplicable, me decía cosas a mí misma y me reía y se las decía a Rito y me reía otra vez, fue como estar muerta de risa sin gran motivo. Ayer, por supuesto, todo regresó a la normalidad.
"En estos tiempos en que hay tanta depresión y problemas" decían las señoras. Yo sonreí, fui linda y les prometí que iba a revisar el material. 
Cerré la puerta y regresé a la computadora. Todo iba a estar bien. De todos modos, el esfuerzo de fingir que soy una persona por unos minutitos fue demasiado y aunque sé que debería ir al archivo mamón uno de estos días (me pasé por el arco del triunfo anotar claramente el expediente en un par de cosas y de plano ya no sé qué me pasa porque yo no hacía eso) prefiero no salir. Otro día, uno de estos días. 
Al archivo familiar no voy porque me siento estafada. De plano no veo que me quieran pagar y mis ahorros se desinflan un poquito más todos los días. 
¿Qué diría mi horóscopo?
"Tendrás que enfrentarte con alguien que tiene poder profesional sobre ti, ya sea tu jefe o el dueño de la empresa. Quizá quiera imponerte más trabajo, sin paga extra; pórtate amable y sensible, pero firme en cuanto a tus horarios y decisiones".

Ay mi querido horóscopo de tabloide, no me quejo de la falta de paga extra, me quejo de la falta de paga y párale de contar. ¿Ven amigos testigos de Jehová por qué me quedo con el catolicismo pasivo? ¡Siempre hay un santo para cada desgracia! A estas alturas debería irme a visitar a San Judas Tadeo... mi pago ya cuenta como causa imposible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario