El domingo vi al pintor de la actitud distraida y como la señorita decente y enfermizamente tímida que soy, lo ignoré y seguí mi camino paseando a Rito como si no lo hubiera estado buscando específicamente para echarle una miradita que me animara el día.
A su señora novia quisiera expresarle mis más sinceras disculpas por hacer semejante declaración en un espacio público pero no puedo evitar sentir la más sincera (respetuosa y distante) admiración por el caballero. Es más, le suplico que se case con él y por el bien de la humanidad se reproduzca lo más posible. Cinco hijos serán pocos, es su deber prolongar tan buena información genética.
Cierto, ya dio el viejazo, como todos... pero me cae de madres, qué guapo es.
(Creí que debían saberlo)

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