miércoles, 15 de febrero de 2012

Lobotomía

Como si la desesperación no fuera suficiente, la señora doctora insiste: Zyprexa, ni modo. Y en esta vorágine de hechos sin control no me queda de otra. Sobre mi incapacidad para decirle que no a Mrs. Boss la cosa quedó en que ahora tengo menos opción porque la señora doctora me dejó de tarea llevarle la ponencia y aparecerme la próxima semana con mi pequeña computadora pa' que me entrene porque ella es experta en conferencias. Y yo lloraba y ella me decía que tome zyprexa (¿donde he visto esta escena antes?). El problema, dice, es la depresión que es una enfermedad que me tiene "bien atrapada". La única solución es el zyprexa. Todavía no sé si me lo voy a tomar o no. Le dije que no y ella dice que sí. 
Una vez más; impotencia.
Lo único que sí sé es que estas ganas de salir huyendo y meterme en un agujero para no salir nunca no se van. Me pregunto si es que nadie me oye gritar. ¡Alguien escúcheme! ¡No quiero, no quiero, no es lo que quiero para mi vida! ¿Alguien me escucha o es uno de esos sueños en los que se te sube el muerto y quieres gritar pero no sale la voz? ¿Es que no me oyen? No quiero dar esa puta ponencia, no quiero hacer curriculum, no quiero dar clases, no quiero inscribirme a ninguna sociedad, quiero salir corriendo y servir mesas en una palabra junto al mar o si no es junto al mar, sentarme a archivar facturas en cualquier lado.
Quiero agarrar a Rito y desaparecer.
Si alguien sabe de alguna chamba en Mérida o Oaxaca se los agradecería mucho.

2 comentarios:

  1. Animo con la ponencia, usted puede! recuerde no vea al público a los ojos

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  2. Pues ya le hablé al señor aquel y ahora debo escribirle. Sí, pues lo veré como que son 15 minutos de mi vida y después nadie podrá decirme que no lo intenté, aunque falta ver qué me dice el señor aquel, si me dice que por alguna razón ya no se puede, será cosa de Dios.Gracias don Fulgencio!

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