Vamos a saltarnos la cara de confusión de la Dra. Pills cuando le contaba toda mi saga como acosadora consumada de un escritor inocente que supongo que jamás sabrá que empecé a sentarme en la fuente de la biblioteca especialmente para ubicar su entrada y salida de la Facultad. Claro, también era un lugar maravilloso para cotorrear la onda con Fanny, pero como puesto de vigilancia era inmejorable. Sobre mi tendencia a perseguirlo y luego salir corriendo sin voltearlo a ver ni dirigirle la palabra, la Dra. Pills considera que el asunto hasta tiene algo de "fóbico". ¿Eso es malo? ¿No es normal salir corriendo en cuanto tienes el peligro enfrente? ¿No lo hace todo el mundo? ¡Qué otra cosa hace la gente ante el peligro de ser espantosamente humillado y/o ver destruido todo ápice de rectitud, pureza, comodidad y esperanza en sus vidas? ¿Se tiran de pancita? ¡No lo sé!
Por otro lado, según ella, mi infancia de veras estuvo muy mal y no es normal que los niños se queden olvidados en las escuelas, que tengan que huir de conspiraciones monumentales o luchar contra el diablo y las personas que viven en los espejos. Ella dice que crecí "sintiéndome perseguida". No sé qué habrá querido decir con todo, pero entre mi infancia jodida y esta incapacidad para enfrentarme a las personas como la gente normal hay una sola cosa importante: Soy una farmacia andante.
¿Quién creen que tiene rivotril? ¡YO!
¡Es como navidad!
Salí repleta de cajas de risperdal y con el bonito regalo de una receta médica, completamente en regla para comprar rivotril y partir al maravilloso mundo de los sueños cuando se me hinche la gana. Parece que igual que no es normal buscar datos personales de un semi-desconocido en internet usando las placas de su coche tampoco es normal dormir menos de cinco horas o despertar varias veces en plena noche convencidos de que Dolores, la perra, se está comunicando a través de sueños. ¿Lo pueden creer? Es que de veras me desperté convencida de que Dios se comunica a través de los sueños y que debía averiguar cómo está Dolores. Tal vez era la misma Dolores comunicándose. Claro, eso no tiene sentido ahorita, a la mitad de la tarde pero hace un par de días a las 2:48 de la mañana tenía todo el sentido del mundo.
Tal vez debería estar preocupándome por soltar con tanta honestidad lo mucho que me desagrada el señor coordinador. Es una de esas cosas cuando se habla mucho con alguien, de repente se me olvida la prudencia y hablo de más pero no puedo evitarlo. Fui a ver a Mrs. Boss para regresarle los boletines que usé para el trabajo que me encargó y que hoy me pagó felizmente(¡tengodinerostengodineros!) y cuando le contaba que el señor me cambió sinodales, me quitó uno, me regañó por un malentendido y me interrogó sobre las carreras de todos los sindales propuestos, de alguna forma todo terminó en lo mucho que me desagrada ese monstruo. Ya ni modo.
Una enorme ventaja de la vida como está ahorita es que nada importa. El día se va a acabar en algún punto y dormiré. ¡Dormiré y será maravilloso! Ya mañana todo será diferente y la próxima semana no importará nada.
Una actividad a la vez, de lo demás nos preocupamos luego.
a caray! en serio eso no es normal? entonces yo tambien debo de empezar a ir a terapia
ResponderEliminarA mí también pero me sorprendió pero parece que lo normal es que la gente se relacione entre sí de forma casual, relajada y en intensidades regulares, una cosa rarísima.
ResponderEliminarahora lo entiendo todo... por eso nuca he encajado
ResponderEliminarni yo
ResponderEliminarAy por todos los Dioses, a quien le importa encajar con un monton de tente horrible y aburrida de todas maneras?
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