domingo, 27 de marzo de 2011

Mejor que limpiar cajones

Tengo una idea, no sé qué tan viable será, pero hace un par de noches estaba viendo  My blueberry nights (y pensando que es muy extraño que sea la única película en la que Jude Law se ve guapo) y pensé... escribir al azar suena buena idea.  Lo único que necesito es sacar direcciones más o menos exactas, es decir, que sean de una casa y/o negocio con gente, no terrenos baldíos o escuelas. Sólo serían pequeños saludos al azar: "Hola, estimado extraño... algo".  
Al azar y sin ningún sentido. ¿Para qué? para nada, de eso se trata. De gastar 5 pesitos en una postal, con otros cuantos del envío y pensar que quién sabe a dónde vaya a parar. Como la segunda postal que le mandé a Miss Crawford a Londres, la que ya no recibió porque se regresó, o la segunda que mandé de Tulum y que jamás llegó, aunque con esa todavía quedan esperanzas. Me imagino a la persona que se encuentre una de esas rarezas por accidente. A mi me encanta el correo equivocado, aunque sea la cuenta de luz que dejaron  en el número equivocado por mero accidente, ya sabe, esos en los que el 7 parece 9 o el 3 parece 2.
Primero tengo que ponerme a sacar direcciones y ya después veré si las puedo mandar. Nunca sabré si llegaron, es cierto, pero creo que sería parte del encanto. Aunque si tiene usted, mi querido lector, alguna persona a la que le gustaría que le llegara una postal con un mensaje enigmático en letra completamente desconocida, no sea tímido, deje sus mensajes y destinatarios que nosotros nos encargamos del resto. Aunque si no quiere poner el destinatario, no importa, aunque no sé si es posible mandar una postal sin el nombre. Conseguir los nombres de desconocidos está complicado.
En general veo muy difícil todo el asunto,  pero como descubrí el día del hospital cuando observaba la calle, hay buzones que dicen "este es el código postal de la zona", tal vez con un poco de esfuerzo sería posible.

Y esto no tiene nada que ver con que la Sra. Boss ya haya leído lo que le di y me esté muriendo de nervios porque me aterra que me masacre, aunque yo sé que tiene que hacerlo, me aterra y creo que me mortifica enormemente que ya sepa bien a bien cómo está el asunto conmigo. Ya no hay lugar para el beneficio de la duda.
Y de aquí hasta que la vea tiene que haber una forma de pasar el tiempo para no apretarnos cilicios mentales sin necesidad alguna. 
¡Postales!

No hay comentarios:

Publicar un comentario