lunes, 4 de abril de 2011

True love waits

Hace un par de días, por alguna razón que nunca comprenderé, le solté a Jane que siempre me había sentido discriminada por no saber aquello de "lo importante que es tener una pareja" y demás cosas por el estilo. Se lo dije porque culpé al asunto de Mr. Bingley I por haber hecho tan evidentes las diferencias de carácter en la tribu. ¿Quién chingados me manda a decir esas cosas? ¡No lo sé! Es como si no pudiera controlarme. Las cosas sólo salen sin filtro. ¿Qué le hago? Es la verdad, yo creo que fue uno de esos hechos que luego hay que incluir en los antecedentes. Mr. Bingley I fue como una huelga de obreros.  Ya después vinieron las fatídicas elecciones y al final cayeron los balazos. 
Es una cosa muy parecida a los cuestionarios de historia en los libros de la SEP. Menciona 5 causas y 5 consecuencias de la gran revolución con la que se acabó el mundo como lo conocíamos. Una de ellas es Mr. Bingley I, no la más importante ni la más fea, pero de que lo fue... lo fue. No porque hiciera nada más que aparecer e irse, pero su breve intervención como actor invitado en el programa hizo que todos los miembros de la tribu se sintieran relegados y reprobados, al mismo tiempo que no podían estar de acuerdo con la opinión del otro. ¡Nos cayó Babel! O en términos de libro de la SEP, podría haber sido el incidente diplomático que puso en evidencia las tensiones, el accidente comercial que causó un motín callejero o la clásica respuesta comodina que nunca falla porque siempre aplica: "Desigualdad social", y nos dan una participación de regalo.
Jane se sorprendió mucho, es más, yo creo que ya de veras cree que me amargué para siempre o que me volví loca, pero insisto, eso es cosa del fatalismo que habita en mi cabeza y que cada día está peor.
Lo que de veras me causa conflicto es esta afirmación tan categórica de la necesidad absoluta de "una pareja", entiéndase un señor que de alguna  forma lo comparta todo,  quiera lo mismo y vaya al mismo lugar. ¿Es eso posible? Hasta el sábado no lo entendía bien e insistía en llevarle la contraria al concepto por pura necedad, pero creo que encontré una forma de aplicarlo en lugar de buscar recursos extraños para desmentirlo.
Yo sé que no es lo mismo, pero basada en la teoría de la costumbre, la conveniencia y la compañía se puede establecer al menos un mínimo paralelismo. Es como vivir sin coche... y que conste que no es burla. Es que de veras lo quiero mucho y lo necesito, aunque no lo use, me gusta saber que está ahí. Perdí a mi compañero de vida durante una larga semana y me sentía incompleta en verdad. ¡Eso es!

En este estado de psicosis en el que andamos descubrí una cosa: La importancia de tener una pareja está en la costumbre de la compañía, en que él te lleve y tú lo lleves a él. Se trata de rutina y costumbres.Una agradable familiaridad que se da por sentada y se aplica para las actividades más sencillas.

El vacío me puso de un humor imposible y estaba enojada/irritada con todo mundo sin razón alguna. Supongo que así se sienten las personas que se separan de sus parejas, completamente perdidas.  
Me quedé en el encierro porque no me podía mover gran cosa. La caminata no da para tanto y las rutas de los camiones no me las sé. Por eso había estado pasando el tiempo metida en mi malvada cabeza que insiste en fabricar ficciones cada vez más terroríficas y apocalípticas sobre la gente y todo el mundo. Es como si no pudiera detenerse y de repente brinco a la mitad de la noche para inclinarme sobre la almohada y verificar que el latido del corazoncito de Rito siga ahí.

La cosa se puso peor y hoy en la mañana estaba a punto de matar a alguien por culpa del mal humor y la frustración.
Es él, lo quiero, lo extraño y lo necesito.

Hemos estado juntos por 10 años, desde que lo vi por primera vez y me enamoré de él. Yo creí que sería imposible pero nunca hay que subestimar el poder de un padre consentidor. Y cuando llegó y fue mío se acabaron mis penas. Con él llegó todo. No sólo dejé de sufrir los 15 minutos de discurso materno que significaba el regresar a mi casa de la escuela,  también descubrí las maravillas de pasar a McDonalds antes de clase, llegar al colegio a la hora que se me antojara y emprender pequeñas incursiones al misterioso mundo del Sur... Uy, llegué a Coyoacán, soy mi héroe.
En la Facultad era mi pequeña casa, tenía todo lo necesario para que habitáramos cómodamente en él hasta llegar a nuestro hogares. Comida, ropa extra, zapatos, una máscara del santo y un dibujo de Roxi, una chica ochentera que vivía en su parabrisas para hacernos compañía. 

Nos hemos alejado desde que uso el metro pero eso no significa que lo quiera menos. Yo entiendo que ya no circula diario y él sabe que a veces no  puedo llevarlo a lugares donde no hay estacionamiento, pero  al final es amor del bueno y no va a cambiar. A mí no me importa que ya tenga 100 000 km y él me sigue viendo como si tuviera 16 años, no le importa que me vea demacrada, me lleva a todos lados igual.  

Por eso lo necesito. De repente se me ocurría algo y descubría que él no estaba. Lo mismo cuando pensé "vaya, es domingo, puedo ir a darme una vuelta a Alvaro Obregón o al jardín del arte y comprar algo bonito que me anime los días. Oh no, no puedo." A menos que me vaya en metro y ya vimos que la última vez que fui a ver antigüedades el señor taxista puso una cara muy graciosa cuando me subí y le dije "a Alvaro Obregón" sin saber exactamente a qué parte de Alvaro Obregón.  Llegamos bien, pero mi hermana se puso histérica cuando le dije que me fui sola y se fue a recogerme.

Por eso mismo prefiero no salir a tener que pedir aventón. Andar paseando con mi mamá es todavía peor opción, no sólo tiene prisa todo el tiempo, también tiene fuertes opiniones sobre lo que debe comprarse y lo que no. Ya sin mencionar que hay lugares en los que está mal regatear (y a ella le encanta hacer eso) como por ejemplo el jardín del arte  y similares. Supongo que por Jane y sus cuates se me hace horrible despojar a un artista de sus utilidades, digo, mientras sea razonable y esté  bonito... el cuadro, no el artista, aunque admito que la única razón por la que compré el gran cuadro de manchones azules que ahora cuelga sobre mi closet fue la bonita mirada del pintor. 

En la mañana estaba a punto de salir corriendo a buscar a mi pobre coche y como en película romántica en la que todos aprendemos lo valioso que es el arrepentimiento cuando el protagonista se echa al agua o se pone a gritar bajo la lluvia, exigir que me regresaran el coche como una desquiciada. ¡No me importa si no tiene puertas, lo quiero ya!
Planeaba buscarlo hasta el fondo del taller y mirándolo a los ojos decirle: "you complete me" y entonces sonaría el claxon diciendo "You had me at hello".
Y todo porque mi mamá quemó la alfombra accidentalmente, se sintió culpable y decidió cambiársela sin preguntarme. Le dije que no era necesario, quemaduras tenía muchas y algunas eran mías, pero al final  no me quejo, necesitaba plásticos (porque vidrios no tiene) nuevos y una remodeladita cortesía de mis padres siempre es una cosa muy amable. Claro, hasta que se tardaron una semana que porque desapareció el tapicero.
¿Cómo putas desaparece un tapicero?¿Cuánto más se pueden tardar? ¿dos semanas?

¡Mi amor, sin ti no soy nada!

Hasta que llamaron de última hora para decir que ya estaba. 

Qué susto, por un momento pensé que perdería el verdadero amor. Y recuerden, all you need is love!

3 comentarios:

  1. Por un momento pensé... pensé en que sí cuenta. Talvez pueda que tenga relación este videito con lo que expresa http://www.youtube.com/watch?v=8D7mtgUXl5s

    Ya sabe, es rap, medio rápido el asunto, espero no le resulte demasiado alérgico.

    Saludos!

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  2. Yo ya me estaba escandalizando cuando se descubrió que era una muñeca. Oh, es la versión rap de "Lars y una chica de verdad"!!!!

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  3. Fíjese, y a mí que me preocupaba haber enloquecido de verdad.

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