Sin noticias de una amenaza inminente. Si Dios quiere todo seguirá igual y podremos seguir con nuestra vida ahora sí con alegría y sin amargura porque tendremos presente que aunque quisiéramos la vida social no está hecha para nosotros. Estoy mentalmente enferma y no hay nada que pueda hacer al respecto, ya entendí Dios, lo acepto y agradezco lo que me has dado, es decir, actividades en las que no tengo que interactuar con muchas personas desconocidas realmente. Por eso mismo, recemos.
Querido Dios:
Te suplico que no se me atraviese ninguna situación (a la que no mencionaremos por nombre ni características para no atraerla con el poder de la mala suerte) en la que me vea obligada a enfrentar a personas extrañas de ninguna forma. Aunque ya he tomado la firme determinación de huir con lujo de mentiras y dureza de corazón (en caso de ser necesario que me atrevo a esperar que no lo sea, pero te juro que todavía no canto victoria, no tienes que darme una lección) te suplico que mantengas la paz tal como está ahorrándome el momento de angustia. Confío en que ya pasó el susto en parte porque me lo dijo el horóscopo de la TvNotas y como buena escéptica indecisa elijo creer en esas brujerías nomas cuando me conviene, por favor no me castigues. Por si las dudas, te suplico que me evites otra serie de momentos como los de la semana pasada cuando una vez más me quedó claro que en realidad prefiero pasar una vida de reclusión y silencio a experimentar el malestar físico que me ataca sin que pueda hacer nada al respecto cada vez que un extraño amenaza la integridad de mi existencia. Te lo suplico señor, prefiero morir de envenenamiento (que bien podría pasar por ese gran trozo de tofu que me comí hace rato y que parece que expiró hace dos días) o incluso ser atacada por un animal salvaje.
Creo que hasta preferiría enfrentarme a uno de mis grandes temores, el cual se acaba de hacer muy real.
Señor, te suplico que antes que encontrarme al susodicho (aunque he hecho mi mayor esfuerzo para llegar al archivo despeinada y casi en pijamas) o recibir otro mensaje cursi y clicheoso me mates tirándome de un puente peatonal.
Por los siglos de los siglos.
Amen.
Que podría pasar y está perfectamente comprobado, los puentes peatonales son trampas mortales. ¿Lo ven? No es locura mía, efectivamente son peligrosos, aterradores y mortales. (Claro, morir atropellado tampoco es buena opción, aunque lo preferiría, pero ese no es el punto, no hay necesidad de recordarme que los puentes son una cosa de lo más necesaria y práctica para vivir en esta ciudad que blah, blah, blah, etc.)
Se cayó un puente peatonal en Tlalnepantla y mató a dos personas. Y yo que me sentí tan mal por haberme arrepentido en las escaleras la última vez que intenté usar uno.
Se mueven, en verdad se mueven, es como si los coches desestabilizaran toda la frágil y rudimentaria estructura al mismo tiempo que el aire amenaza con llevarse cualquier cosa que se esté cargando. El mismo movimiento hace que las rodillas tiemblen, las manos empiecen a perder fuerza y de repente exista la seguridad de que un movimiento en falso hará que caigan todas nuestras cosas, bolsos, cartera o teléfono por encima del barandal. De pronto, a la mitad del camino se pierde toda la voluntad de seguir avanzando, un paso, de cualquier pie en cualquier dirección, es incierto, como si no hubiera piso o todo el puente fuera a inclinarse de repente lanzándonos por el aire de un solo golpe. Esa es la peor parte de subirse a un puente peatonal, lograr dar el siguiente paso que uno sabe que debe ser lo más rápido posible para que no se sienta pero que es difícil lograr a menos que se cuente con un brazo amigo para apoyarse, sabiendo que en caso de que empiece a golpear el aire o el piso se mueva todavía con más violencia que de costumbre no lo van a soltar. Todo estará bien... y así, hasta que lleguemos al otro lado.
Y por eso no me subí al puente la otra vez, me quedé en los escalones, pensando que en el fondo soy una miedosa o que de plano tengo asuntos muy complejos sucediendo en lo más intrincado de mi atormentado subconsciente.
Prefiero la segunda opción.
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