lunes, 27 de junio de 2011

Vista inexplicablemente borrosa

Otra marcha... parecida a todas, con la diferencia de que esta vez no la terminé. No llegué hasta el zócalo y fue triste. Mr. Bingley II debía ir a trabajar a las cuatro y la marcha empezó muy tarde. A las tres y media, apenas llegando a Bellas Artes tuvimos que buscar un taxi que nos regresara al estacionamiento para empezar a correr. La verdad es que no me sorprendería que los Bingley me odiaran, después de todo nos llovió y la verdad es que me he convertido en una de esas personas que ni siquiera intenta fingir habilidad social cuando de conocer gente se trata. No, es mentira, sí lo intenté, que no tuviera gran éxito es otra cosa. ¿Qué me pasa? No, la pregunta correcta es: ¿qué me pasó? Supongo que un poquito de muerte interna. La desilusión mata.  
Y me cuesta trabajo. Los Bingley se ven felices, cómodos y armónicos. Me sentí muy culpable cuando empezó a llover pero en el fondo de mi casi muerto corazón me enterneció mucho que Jane me acompañara y jalara al desgraciado que la ama y no le diría que no a nada aunque ninguno tenga una fijación tan poco saludable con los animales como yo. Es que... ya ni sé.
Lo más probable es que Jane  no sepa realmente  lo mucho que significó para mí que me acompañara... y dos veces, porque uno diría que en la primera no sabía de lo que se trataba pero ya para ésta sabía cómo iba a estar y aun sí fue. Nos llovió... chale. Me duele no poder hacer más por corresponder. Me gustaría poder dar más, hacer algo más... pero es como si no tuviera nada en la reserva. Ya ni siquiera puedo inventar chistes malos. Me siento ahí escuchando sin saber qué decir, no se me ocurren chismes que contar y me pierdo en las narraciones sobre las personas en el trabajo. Tal vez tenía hambre. No sólo no nos dio tiempo de comer en el centro, cuando llegamos al lejano mundo del sur, esperamos a que el Sr. Bingley checara tarjeta y fuimos a buscar algo. El señor no me dejó pagar mi café y pensé que si pedía cualquier otra cosa haría lo mismo. Abusar de a generosidad de los novios de las amigas está mal y por eso decidí que comería hasta llegar a mi casa, lo que pasó muy tarde porque al final del día, después de que los Bingley se despidieran, nosotras regresamos al suburbio que es nuestro hogar para que Jane viera la tienda de accesorios que quería visitar desde hace mucho. 
Extrañamente, a pesar de la mojada y la caminata  no pude dormir.
¿Que pasa, es el clima?
Podría ser. Tal vez por eso arrastraba el cansancio hoy, caminando más lento que de costumbre después de pasar unas respetables cuatro horas en el archivo obscuro donde no hablo con nadie, gracias a Dios. Puro tiempo de calidad con mis leprosos y sus amigos. Quería quedarme un rato más pero tenía muy cansados los ojos. ¿Será la luz blanca que pega directo sobre el libro, la letra casi ilegible o el fijar la vista en un mismo lugar durante tanto tiempo? No sé, pero de repente se me nubla la vista. Creo que es puro síntoma de archivo, en la vida general casi no me pasa y de repente se me olvida que alguna vez fui ciega. Al otro archivo, al familiar, donde andan tan inusualmente interesados en conseguirme marido, no quiero regresar en un buen tiempo, tal vez esperaré hasta después de vacaciones.  Ya no lo sé...
Este es un buen momento para preguntarme dónde diablos estoy. No he hecho nada, de nada. ¿Qué he hecho aparte de marchar y pelear con las brujas de servicios escolares? Ah sí, prometí intentar espiar al ex-novio de Miss Crawford porque sospecha que se casó y sólo quiere comprobarlo para poder vivir tranquila. Este es uno de esos momentos en los que la existencia de una cuenta falsa siempre ayuda. Bueno, si funciona, que uno nunca sabe. Aunque para ser honestos yo ya no sé nada sobre nada y creo que he perdido toda capacidad para averiguarlo. 
¿Qué me pasa? ¿por qué siento que acabo de despertar casi todo el día? Hace rato intentaba discutir algunos temores de tesis con mi papá pero no funcionó. Tal vez sólo perdí toda capacidad de comunicación humana para siempre. Tal vez ya no sé hablar y no me he dado cuenta. Podría ser, eso explicaría el porqué los únicos que me entienden son Rito y un bebé de tres meses.
Por cierto, Rito vomitó su comida hace rato, me pregunta si querrá decirme algo. ¿Es un mensaje de algún tipo? Podría ser.

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