miércoles, 24 de agosto de 2011

Insalubridad

Sentada en el camión de regreso a mi casa, pensaba en el cheque que traía bien guardado y extrañamente no sentí nada al respecto. Nada. Me pasé el camino leyendo un libro de lo más perturbador que tal vez debí haber dejado para después. ¡Oh Dios mío, violaron a alguien con una mazorca como resultado de un desafortunada incursión en el territorio de vendedores furtivos de whisky! 
Lo raro es que desayuné un yogurth, se supone que iba a darme energía. Debería haber estado contenta, supongo, como la otra vez. "Gané dinero yo solita con lo único que sé hacer, yay." A lo mejor todavía no se me moría el alma. ¿Fue el ataque del fin de la vida? No sé. Tengo mi cheque, que es lo que quería. Total, me aventé a hacer esa cosa que supuestamente es una tesis (¿cuál es mi tesis? quién sabe, ya destruí el índice original) para que me dieran dinero: cash.

Eso, precisamente eso es lo que nunca entenderá la investigadora del lunar sobre el labio que sin importar qué tantas ganas le eche a su "atuendo" seguirá siendo una cosa demasiado perturbadora para observar.
La señora tuvo el gran detalle de pasar a visitar el archivo buscando al señor de la barba de Madero pero se quedó a narrar un evento que hubo ayer. "Estaba no sé quién y no sé quién más, había muchísima gente... ¿que no te invitó la Dra?" me preguntó. Ja, pues claro que no me invitaron si no fui, aunque de todos modos, andar en el centro en la noche sí me daría miedo, pero ese no es el punto. Todo mundo cree que me "quiero pegar". ¿A qué? Ni que hubiera chance. ¿Lo hay? ¿en qué? Yo no puedo dar clase ni aunque mi vida dependa de ello.  Es imposible, no puedo manejarme en situaciones así. En cuanto me parara en el pizarrón me pondría a temblar y ahí se acabaría toda posibilidad de control sobre el grupo.

¿Qué creen que hago ahí? Mi chamba, que se acaba en diciembre, y eso es todo. Yo supongo que debería estar planeando un poco mejor mi futuro pero lo único que quiero sacar es el título, que a estas alturas del partido creo que sí sirve. Ya ve usted, a Miss Crawford la contrataron muy rápido y aunque le dijeron que por no tener experiencia ganaría un poco menos que los demás, en realidad gana 3 veces más que Jane con la mitad de horas. ¿Por qué no estudié en una de esas universidades que te dan el título nada más con el 100% de los créditos y el servicio social? Por ingenua y arrogante. "Ay sí, me creo mucho por eso quiero estudiar". De haber sabido... nada, seguro habría hecho lo mismo.

¿A quién engaño? con título o sin él lo veo difícil, pero creo que lo único que quiero es la constancia de que sobreviví a todo el asunto. Sí, sobreviví y tengo la prueba colgada en la pared.  Lo malo es que ni siquiera he tenido la energía de ponerme a trabajar. Me pasé la tarde buscándole pulgas a Rito como una desquiciada (que no encontré) y recorriendo las páginas del último libro que me dio Mrs. Boss sin leer ninguna realmente. ¿No les ha pasado? Las páginas avanzan pero la cabeza no está registrando nada. El silencio. Me quedé despierta hasta las doce para recuperar el cachito de radiodrama de hoy y por alguna razón que no comprendo no salió. De haber sabido habría apagado esta madre antes de que la ansiedad me atacara. Si la hubiera apagado no habría tenido todo prendido cuando llegó mi hermana a portarse extrañamente, como ha pasado muchas veces desde hace un tiempo. Ya se nos deschabetó y desde hace unos días mi padre y yo platicábamos lo mal que se nos está poniendo.
¿Qué creen que hice? Abrir mi gran boca, por supuesto. Lo único que le dije fue que me preocupaba que "estuviera perdiendo el piso", que es más amable que el término original que discutían mis padres, "soberbia enfermiza", para ser exactos.  Me mentó la madre. Ni me dio tiempo de meter las manos, me fui de boca, como en bicicleta sin rueditas. Eso fue lo único que dije. La peor parte es que aproveché la visita porque no me ha dejado hablar en un par de semanas y ni en la red social consentida de todos me responde.
Oh bueno, supongo que me lo merecía. Ja, me acordé de un momento particularmente destructivo de la vida donde me preguntaron "¿Qué mereces?" Chale, no sé. Supongo que la gente siempre se merece lo que le dicen o lo que le pasa, de ahí viene el remordimiento y la culpa. Lo malo es que por más que se quiera nadie puede cambiar quién es y las cosas qué hace, y después de un tiempo sólo queda dejar de disculparse y mudarse del pueblo. "Me podría quedar a luchar en el lodo y defenderme de las pedradas pero prefiero irme a mi casa, gracias, mi perrito me espera".
Que es lo que no entienden en el archivo. ¿Creen que quiero pelearles algo? No, no quiero ser famosa, ni me encanta tener gente alrededor escuchando toda mi enorme sabiduría, prendados de cada palabra, vaya, ni siquiera intentaría pelear por la mesa con la conexión. Yo no quiero nada ni con ellos, ni con el departamento ni con nada que tenga gente trepando unos sobre otros. 
Soy Edward Ferrars, sólo quiero una parroquia, criar gallinas y dar sermones aburridos.  Sentada en la oficina del contador, escuché como su secretaria/ayudante le hablaba al señor de la barba de Madero para que fuera a firmar su contrato. Pude haberme preguntado ¿cuál contrato, consiguió la plaza, es el de honorarios, lo logró o se lo fastidiaron otra vez? pero la verdad es que no quiero saber. Me cae que no tengo el estómago. 

Ahorita mejor me preocupo por el coordinador infernal, ya después veré si me acostumbro a la gente ojete o huyo a la playa a aprender a tocar el ukulele y vivir de cocos. Hoy leía en el metro que son muy nutritivos y si está anunciado en el vagón debe ser verdad, no lo dudo.

2 comentarios:

  1. si nuestro plan de vida inicial no funciona, juntémonos y huimos a sayulita, nos volvemos hippies, vivimos en una azotea, vendemos cocos con chilito, hacemos pulseras pa´las gringas y nos quitamos de taaaaaaaaantos pedos...

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  2. Y ser sanos para siempre! Según esto el coco tiene un montón de propiedades extrañas para prevenir enfermedades entonces ni siquiera tendríamos que gastar en atención médica, nunca, nunca más. Es un plan de verdad muy bueno, ahora entiendo por qué hay tanto viajero/mochilero/vagabundo viviendo en las playas lejanas. ¿Quién no querría eso? Suena maravilloso!

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