¿Adivinen qué compré?
Hoy revisé con todo el dolor de mi corazón el raquítico estado de mis finanzas. Caray, el dinero se va tan rápido que espanta. Me queda la tercera parte de la beca del año pasado. ¿Qué hacer? Dejar de gastar en pendejadas, por supuesto. En mi defensa diré que ese cuadro, a diferencia de otras adquisiciones hechas en días pasados (¿de veras necesitaba otra blusa de cuadros, una libreta conmemorativa del fin de la II Guerra Mundial o esas sandalias gladiadoras de plástico brillante?) si fue una buena decisión. Creo, espero... oh dios mío, ya no lo sé. De todos modos ya había apartado ese cuadro que ve usted ahí y no tenía la menor intención de echarme pa' tras. Afortunadamente soy una larva y vivo de mis padres. Descontando agua, renta y luz que no pago, me quedan los gastos eventuales. ¿Afinación, verificación? Pues ni modo, hasta que me quede sin un centavo, así es la vida. Con que guarde lo de las vacunas de Rito y los 16 pesos diarios de camión en caso de ir al archivo ya estuvo al menos por unos días. Ya le puse dinero a la tarjeta del metro y compré cigarros. ¿Qué más? Claro, el café en caso de ver a Miss Crawford, aunque nunca pasa de 40 pesos. Una de las muchas ventajas de ser una persona de café americano. Y total, si se me acaba, ya será cosa de Dios. Como decía mi bisabuela: "el dinero es de papel pa' que vuele y redondo pa' que ruede", ya me preocuparé después. Afortunadamente mi papá tuvo el detallazo de aliviar mis desgracias y me regaló el cuadro, salvándonos de la total bancarrota al menos por otro ratito.
¿Cómo ve usted? Probablemente fue un gasto innecesario y me siento mal por seguir sacándole dinero a mis pobres padres a esta edad pero me imagino que la bonita cascada me dará una enorme cantidad de alegría cuando me levanté en las mañanas y tenga que salir a fingir que soy persona. ¡Es terapia! Me cepillaré el pelo y de pronto... ¡oh, ahí está, el selvático lugar místico-mágico donde viviré en el futuro! Y será "místico-mágico" porque muy al estilo de paraíso terrenal, Dios me librará de la presencia de las serpientes, esos representantes de Satanás que tanto odio. Y los animales irán de un lado a otro, libres y felices mientras yo aprendo a cultivar tabaco y a cantar en idiomas exóticos.
Ya sabe usted, si uno va a evadirse hay que hacerlo bien.

"mejor pobre que solo en la vida" decía mi abuelo... si la cascada te acompañará el resto de la vida válgate pensar que tu adquisición fue acertada! los 3 pesos regresan, y el café hasta en casa de la vecina encuentras, mejor si es de vecino y aplicas la de :¿me regalas una tacita de café? opppps (me proyecté)
ResponderEliminarGracias! Es que me entró remordimiento de comprador, pero estamos bien, creo que ya pasó (espero). Es que las cosas dan amor y compañía!!
ResponderEliminarEl efecto del café gratis es mágico! Por alguna razón, aunque sea nescafé, sabe bueno. Es el arte de la creatividad económica! Otra forma de conseguir café gratis es meterse a eventos aleatorios de esos donde siempre hay café y galletitas como premiaciones, presentaciones de libros o conferencias y poner cara de que está esperando a que empiece todo (ahora me proyecté yo)
asssshhh sólo que en mi raquítica ciudad no hay presentaciones ni premiaciones ni nada por el estilo... me conformo con alguna junta de tanto en tanto y ¿qué crees? soy la atascada que ataca las galletitas y el café! jaaa... ironías!
ResponderEliminarComo debe ser, si uno no se apura se las llevan todas y al final nomás queda el azúcar glass en el fondo de la caja de puro recuerdo.
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