Mi querido lector, le escribo desde mi lecho de muerte... bueno, tal vez estoy exagerando. ¿Qué diablos pasa con la enfermedad? La parte positiva es lo rápido que se va el tiempo cuando se tiene el cuerpo cortado y ligeras amenazas de fiebre. ¿Ya son las nueve de la noche? Lo último que recuerdo es haberme metido a la cama a eso de las cuatro porque me dolía mucho el cuerpo, estaba cansada y por alguna razón tenía la cara roja, como si acabara de correr o muriera de calor. ¿Qué pudo ser? La verdad es que ya traía malestar desde que fui al archivo, pensé que tal vez había sido el viaje, después de todo cerraron toda mi ruta acostumbrada y el señor camionero tuvo que hacer esfuerzos épicos para llevarnos a todos a nuestros destinos. Claro, seguramente despedazó todo el reglamento de tránsito y nos mantuvo al borde de la muerte durante una hora pero sobrevivimos. Hubiera sido muy triste morir aplastada por el montón de desconocidos; una verdadera tragedia.
Pero la enfermedad no nos mató de inmediato, todavía aguantamos un poco más pensando que era flojera o cansancio. A lo mejor mi pobre cuerpo aguantó el ataque del virus hasta que hoy en la mañana el madrazo que le dio el taller mecánico a mis finanzas lo fastidió todo. Ahí los vidrios, dinero my love! Bueno, al menos pedí factura por el cambio de aceite, limpieza de frenos y verificación, me vi responsable. Al regresar a mi casa, con mi pobre tarjeta de débito desangrada, intenté arreglar todo con café pero tal vez cinco tazas fueron demasiado.
Tal vez.
Y eso sin contar el café asqueroso del oxxo que tuve que consumir en el colmo de la desesperación mientras diagnosticaban a mi pobre coche. No se me puede culpar porque al llegar a mi casa el olor maravilloso del café que trajo mi hermana ayer proveniente de lugares exóticos me convenciera de organizar una fiesta de cafeína.
¿Fue eso? Mi madre cree estar enferma desde hace días y a mi me consta que Flor estaba enferma el lunes. ¿Fue la cafeína o fue un virus misterioso?
Como sea creo que ya no voy a morir y me parece muy bien porque no quiero morir antes de presenciar la decadencia de Justin Bieber... es que odio a ese chamaco.
Creo que fue el gasto de dinero que la pudo debilitar. Lo fuente más importante de energía en un humano no puede ser castigada. Saludos! XD
ResponderEliminarAy, tiene usté razón, ha de haber sido la emoción del momento, las impresiones que le llaman. Oiga, muchos saludos también pa' usté.
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