Decía mi amigo/amor platónico Van Gogh que se puede ser joven o viejo pero que siempre habrá momentos en los que se pierda la cabeza, por eso, considero mi deber contarles cómo me va con cualquier medicina que me receten sólo en caso de que un día de éstos, cualquiera de ustedes, mis amables lectores, pierdan la razón y empiecen a tomar antidepresivos y/o antipsicóticos atípicos y demás bondades por el estilo.
Sobre la nueva medicina que apenas probamos el viernes cuando la obsesión empezó a acechar (Inveda) puedo decirles que nos madreó de forma espantosa. Nada más me tomé la mitad de la pastillita de 6 mg., es decir, unos 3 mg., pero nos dio un sueño terrible y después (al día siguiente alrededor de las tres de la tarde cuando por fin nos pudimos mover) unas nauseas espantosas mezcladas con mareo, dolor de cabeza y esa fea sensación de no poder estar a gusto de ninguna forma, ni de pie, ni acostado. Al final me quedé en posición fetal un buen rato hasta que al menos los brazos y las piernas me respondieron y me pude mover para comer algo, que salió peor, porque me pasé el resto del día sintiendo que iba a reventar y padeciendo un malestar tan generalizado que ni la pantalla de la computadora podía ver, me brillaba, me mareaba y quería llorar. ¡Fue espantoso!
Lo malo es que no sé qué me da más miedo, si la locura o los efectos secundarios, entonces opté por probar con la cuarta parte de la pastilla hoy, el pedacito más pequeño que pude cortar con un cuchillo para ver si mejora el asunto, tengo que averiguar si me pegó tan feo por ser la primera dosis y si existe posibilidad de que me acostumbre y mejore o si debo negarme terminantemente a seguir las instrucciones de la Dra. Pills cuando la vea el miércoles. Si para entonces nos seguimos sintiendo tan mal, dejaremos la decisión en sus manos, total, es la profesional calificada.
Y con esta evaluación me despido quién sabe por cuánto tiempo porque si esa madre me pega tan duro como el viernes voy a quedar incapacitada por los siguientes dos días y no les podré contar las novedades, que en realidad no hay muchas. Podemos resumir que Jane se fue de vacaciones con su familia y Mr. Bingley se enojó porque se tardó diez minutos en contestarle el teléfono y se hizo el digno hasta el punto de hacerle creer a Jane que todo se había terminado. Ya parcharon las cosas, pero me asombra lo berrinchudo que es ese hombre. ¿Todos son tan berrinchudos y chantajistas o nada más es él? Por eso, ya no me quejaré de quedarme soltera. Sí, seré una solterona y tal vez las personas (¿quién, mis tías y primas? no sé) concluyan en algún momento que soy lesbiana o que me pasó algo de chiquita, después de todo me la vivía de un lado para el otro con la misma amiga y como no estoy deforme no hay razones para que no me case, pero supongo que es mejor que agregarle otra fuente de malestar que no puedo manejar a esta vida que me cuesta tanto trabajo vivir. ¿La tesis? Pues ahí anda, en manos de esas personas a las que debo empezar a molestar en cualquier momento. Que piensen lo que piensen, me critiquen si quieren, me da igual. Ya me angustiaré cuando los tenga enfrente, ahorita no veo para qué. Y me pregunto en qué momento empezaré a sentir los efectos, si es que los siento que yo creo que sí. Tecnicamente tome un pequeño miligramito y medio.
Y si me angustio, siempre puedo recurrir a Jane Austen. Esa es la novedad que sí que vale la pena presumir: ¡Tengo un tarot de Jane Austen! ¡Existe y tengo uno! Todavía no sé leer las cartas pero eso es lo de menos. Jane nos enseñará.
Un tarot de Austen eso es una gran novedad, por favor en cuanto aprenda leeame las cartas.
ResponderEliminarInsisto que esa novio de su amiga es un patan.
que la gente piensa y diga lo que quiera, finalmente lo que importa es, lo que uno piense de si mismo o no?
que se recupere pronto
Ay muchas gracias don Fulgencio, fíjese que la cosa ya está un poco mejor aunque ayer teníamos palpitaciones muy raras y la Dra. Pills dice que esos efectos no son comunes pero que lo intente hasta el sábado y si de plano sigue mal el asunto probamos más cosas. Ya identifiqué a qué me recuerdan los efectos, es como estar crudo, sólo esperemos que se pasen.A lo mejor por el malestar no me escandalicé como se debía por lo que me contó Jane, porque no sabe el tamaño del berrinche que le armó, qué bueno que no todos ustedes sean así, me consuela un poco. Ya sabe, hay que mantener la fe en la humanidad lo que se pueda, y ni modo, que piensen lo que mejor les acomode, yo hablo peor de la gente como ya lo habrá usted notado, hasta es saludable para todos. Tiene usted razón, la opinión de uno es lo que importa. Muchas gracias por pasar don Fulgencio y muchos saludos!
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