¿Saben qué es chistoso? Es como si no pudiera ni quisiera pensar. Es raro, muy raro andar por la vida pensando única y exclusivamente en una cosa inmediata. Al manejar rumbo a algún lugar lo que hay en la cabeza es "qué tráfico" o "que no se me pase la salida". Ningún recuerdo que no viene al caso ni el repaso de la historia de mi vida por secciones. Nada. Es como si todo lo pasado en verdad quedara atrás. Imagínense, pienso en episodios que me avergonzaban, como, no sé, aquella vez en que "alguien" mezcló demasiadas bebidas, salió corriendo y terminó vomitando el alma escondida detrás de un coche en alguno de los circuitos de Satélite o el baño de un Instituto de Investigaciones de lo más serias, y nada más pienso "ah caray, la juventud" en lugar de "soy una alcohólica asquerosa que no merece vivir". No, el recuerdo es efímero y lejano, no se siente como si hubiera pasado hace ratito y existieran 200 000 personas observando. El pensamientos se queda ahí unos segundos y después regresa a su cajón. No se va a ningún otro lado de paseo y no adquiere tintes ni significados "fatalistas" como dijo la señora doctora de la otra vez. Igual que en alguna rara ocasión me acuerdo de repente del susto del bosque, pero en lugar de que me ataquen una serie de miedos, paranoias y preguntas ociosas, lo dejo ir rápido. Claro, se me ocurre un "ay, qué feo" pero nada pasó y ahora el susto se ve muy lejos, entonces lo descartó rápido y sigo mi camino, como los sustos automovilísticos, esos cuando vas en el coche y un cabrón borracho se te cierra y casi te cae encima pero con ayuda de buenos reflejos, logras cambiar de carril correctamente para evitar una desgracia. ¿Ya saben? Ese exabrupto del corazón cuando en un chingadazo ves aparecer el coche, bajas la velocidad un poco, ves el espejo y das el volantazo. El pendejo sigue corriendo como si llevara mustang y uno se queda murmurando por lo bajo "puto" o si se trata de Jane, gritándole "pendejo" sólo para seguir felizmente el camino. Nadie se sienta a llorar porque "casi se estrella y me pudieron haber destrozado la defensa y entonces el coche se habría volteado y me habría quedado atorada con el cinturón de seguridad y cuando lo jalara me habría quedado paralítica y por eso estoy segura de que estoy condenada a chocar". ¿Quién en sus cabales piensa eso? Nadie. Sólo yo, porque estoy loca.
Fiu...
Regresas a tu casa, el coche está intacto y todo lo demás se queda atrás. ¿La tesis? Ya está, ya tengo sinodales y en lugar de que me acosen todo los pensamientos que solía tener (me van a suspender, nunca me repondré de la humillación, no voy a poder hablar, mejor lo cancelo) de repente no siento ninguna angustia, dolor de estómago, nervios, inquietud ni ataques de llanto al azar.De repente hasta se me hace una pendejada. Digo, la tesis la hice yo, debo acordarme.
Los anoté todos y me puse a hacer las preguntas que me quedaban por hacer. En el asunto de los sinodales pasó una cosa divertida. Cuando hacíamos la lista, Mrs. Boss de repente vio dos nombres y dijo "no, estos no los podemos poner juntos", porque resulta que fueron "amantes". Pero no sólo eso, los dos estaban casados con otras personas cuando tuvieron su movida y cuando el esposo de la señora los cachó agarró al otro a golpes y al final fue un pleitazo de todos contra todos.
¿Creerán que me sentí decepcionada? Sí, me decepcioné, pero no de la historia sórdida de lo que ocurre entre académicos respetables, sino por no poderlos invitar. Soy capaz de boicotear mi examen profesional en aras de mi amor por el chisme. ¡Soy capaz!
Pero no.
No sé si en algún tiempo me arrepentiré, pero hasta el tercer día de medicación creo que no tengo mayores quejas que el dolor de cabeza. A ver cómo nos tratará la mañana.
Vaya, suena como yo...me estaran medicando a escondidas? ¬¬
ResponderEliminarLa medicación siempre es buena, aunque sea a escondidas, es una bendición. Ni se imagina lo tranquila que ando últimamente.
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