miércoles, 6 de julio de 2011

Libro y expediente

Considerando que a mis leprosos les daban arsénico, guano (¿huano?) y tarántulas machacadas como medicamentos, no me sorprende que se fugaran todo el tiempo. Al principio pensaba "¿Por qué escaparse y dormir en el campo si tienen cama y comida gratis en otro lugar?¿De veras es por bebedores y libertinos como dice las personas comisionadas siempre?"
Ahora lo entiendo todo, entre los sudoríficos, el arsénico, el mercurio, el excremento de pájaro y los toques electro-magnéticos yo también me hubiera echado a correr. “No me curen, de veras, estoy bien, iré a morir allá afuera”. Lo peor es que aquellas personas de veras tenían buenas intenciones. 
Este triste mundo está lleno de metidas de pata que empezaron con buenas intenciones.

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