Mi querido lector, tengo que contarle algo: Estoy triste. Así es, estoy muy triste. En este tipo de casos hay pocas cosas que me hacen feliz; Rivotril, Richard (el abogado caritativo) y Rito. Ahora que lo veo todas empiezan con "R". Supongo que es la incertidumbre, la angustia, el insomnio que no se cura ni mezclando difenhidramina con vino tinto antes de dormir, la perpetua sensación de fracaso y vejez, entre otras cosas. Mi hermana tuvo una gran crisis ayer, justo cuando yo me resignaba a que no podría dormir sin ver imágenes terribles de callejeritos inocentes en mi cabeza. Las cosas siempre se ven peor en la noche. La noté errática, confundida y angustiada. Ya cuando llegaron las lágrimas me preocupé.
Me dio algunas razones pero yo sospecho que el verdadero origen del llanto era el personaje ese con el que quiere formar una familia y envejecer quién sabe por qué razón. Adivinó usted, me cae mal el ojete.(¡Es 15 años más grande que ella!) Y lloraba y yo la intentaba consolar y me corría. Y lo hice otra vez y otra vez hasta que dejó de pedir "déjame sola" y la pude abrazar. Mi regla para ese tipo de ocasiones es: "Insistir tres veces, si te siguen corriendo a la cuarta entonces es momento de no estorbar". Creo que fue víctima de la famosa"desolación de madrugada" porque estaba de mucho mejor humor en la mañana y ya se fue de viaje otra vez. Se fue, hasta el miércoles. Ay, qué gacho se siente. Creo que intentaré ir al cine. Lo más probable es que la película del Capitán América sea una porquería gringuísima, pero yo veo cualquier cosa que tenga un poco de II Guerra Mundial.
¿Y ahorita? ¿Cómo lleno la noche, que seguramente será igual de larga y horrible que la de ayer? ¿Qué más proporciona alegría en momentos perdidos como estos?
¡Un poco de crimen sin sentido, por supuesto!
Para animarnos, decidimos hacer un pequeño conteo con algunos de esos crímenes que dan toques de lo corrientes que son. Hoy presentamos a tres asquerosos asesinos que encontraron nuevas y creativas formas de saltarse un engorroso divorcio sin dejar de ser nacos en el proceso.
1.- Stella Nickel.
Ser realeza del trailer park, "atender" a uno de tus "amigos" mientras hablas con tu esposo en el teléfono, competir con tu hija en lo que se refiere a conquistas de bar vaquero, ser una dechado de elegancia o ser amante del animal print en estilo country ya es bastante malo... pero que te cachen por culpa de tu afición a los peces tropicales no tiene madre. Stella trituró cianuro y lo puso en capsulas de Excedrina que repartió en algunos frascos y regresó tranquilamente a las tiendas esperando que todo se pareciera a un ataque terrorista anterior, el asesino del Tylenol, que hizo más o menos lo mismo poco tiempo atrás. Una señora desconocida compró el frasco, se tomó una pastilla y murió espantosamente (la muerte por cianuro no es bonita). Entonces, el esposo de Stella se murió también y la pobre viuda ya estaba lista para ir al bar más cercano a celebrar su próxima riqueza cuando el forense puso que su esposo Bruce había muerto de enfisema. Qué mala suerte, hay que admitirlo. ¿Qué hizo Estela? Ir a la policía a decirles que su esposo había tomado esas mismas pastillas, y para probarlo, llevó los dos frascos que compró con cianuro. ¿Dos? Y para fastidiar un poco más la mentira dijo que los había comprado en dos tiendas distintas para que la policía buscara más frascos contaminados. ¡De veras que hay que ser bruta! La cosa se puso peor cuando encontraron un poco de esa madre que usan para matar hongos en las peceras mezclado con el cianuro de las pildoritas. Su hija testificó en su contra y todo se fue al diablo.
¿Peces exóticos? Eso está mal. Si te van a descubrir, al menos que los detectives se hayan fastidiado la vida buscando testigos sólo para llegar al juicio y poner en vergüenza al fiscal cuando tenga que admitir que su caso es completamente circunstancial, es un poquito más digno. Que no te agarren por un problema de limpieza en los utensilios que usaste para mantener felices a tus pecesitos, asesinar a tu esposo y llevarte a un par de desconocidos como daño colateral en el proceso.
2.- Kristin Rossum
Está bien, insisto, matar a tu esposo puede estar justificado, pero cuando se trata de viejas cuzcas que según esto están "enamoradas", quieren dinero o alguna razón así de chafa, no tienen perdón de Dios. Otro agravante puede ser el asunto de las drogas. ¿En serio? Bien, eres una mujer en problemas, amas las drogas, te estás embolsando a tu jefe, compañero de trabajo o algo así, y tu marido amenaza con exponer todas tus porquerías al mismo tiempo. Entendemos por qué lo quería matar, pero la forma en la que lo hizo es lo que de veras no tiene madre.
¿Escenificar un suicidio? Cualquiera lo colgaría de una ventana, lo tiraría a las vías del metro o lo ahogaría en la bañera, pero hay que ser una mujer horrenda para ocasionarle una sobredosis a tu esposo, encuerarlo, dejarlo en la cama y cubrirlo con pétalos de rosa como en American Beauty para que la gente entienda que se suicidó porque tú querías dejarlo y no lo pudo soportar. ¡Qué asco Kristin! Ah, porque todo tendría sentido cuando ella explicara que era su película favorita y sus flores favoritas... lo malo es que las drogas que causaron la misteriosa sobredosis también venían de su chamba. Claro, no la agarraron luego luego, fue cuestión de unos meses, en los que Kristin no dejó de esparcir su vergüenza: "he was making a big deal of the last rose standing. I think he was just making a statement that he knew our relationship was over."
Ay por favor. Los hombres no hacen eso, le ponen una sola bala a la pistola y se disparan en la boca (como los hombres) no se tiran en la cama cubiertos de pétalos de rosa a morir por el amor perdido. ¡Debiste saberlo!
3.-Craig Rabinowitz
¿Cuando entenderán los hombres que hay muy pocas probabilidades de que una stripper se enamore de uno de sus poco agraciados clientes? No amigo, no te ama, no importa cuánto dinero le des. A ver, aquí va un pequeño secreto para todos nuestros amigos lectores: Si no lo quiere ver cuando no tiene dinero, probablemente no le interesa. Si estuviera interesada, si se fuera a dormir todas las noches pensando en lo encantador que es el señor, no se quejaría de la falta de fondos. Es más, si el susodicho le dijera "tengo diez pesos" y ella de veras lo quisiera ver, le diría: "bien, compartimos un café del oxxo sentados en la banca de un parque público, no importa". Ahora que si empieza a pedir dinero para pagar sus cuentas, comprarse un coche o arreglar quién sabe qué pendejadas, lo mejor que puede hacer un hombre es correr. De lo contrario terminará como el señor Rabinowitz. Endeudado hasta el cuello por su afición al elegante establecimiento Delilah's den. Sin trabajo, ni ingresos de cualquier tipo, creyó que matar a su esposa sería buena idea, en especial por el millón y medio de dolares del seguro de vida, y tal vez tendría sentido si el origen de todo el problema no fuera la afición del sujeto a las encueradas exóticas. ¿Quién se gasta 29,000 dólares en bailes privados o le amuebla la casa a una extraña con otros 8,000? Al final el sujeto debía 500,000 dolares. Eso pasa cuando no se tiene un trabajo real y se pasa gran parte del día en un local donde el alcohol y las señoras son particularmente caros. Para agregarle vulgaridad al caso, el tipo empeñó el anillo de compromiso de su esposa para pagar sus gustos. Cabe decir que esos lujos incluían mariposas de la noche (damas de la caricia) ordenadas a domicilio. Sí, las pedía a su casa cuando estaba aburrido. Como si la falta de elegancia no fuera suficiente, el detalle estúpido estuvo en estrangular manualmente a su esposa para ahogarla en la tina y después esperar que nadie notara las marcas. ¡Por favor! ¿Y todo para ser feliz con su ejército de strippers? ¡Charlie Sheen puede hacerlo porque es millonario, pero si se está desempleado es una estúpida idea!
¿Y que pasó? Los agarraron a todos, hicieron un programa de sus metidas de pata y ahora podemos aprender de sus vidas una valiosa lección: Si va usted a destruir una vida humana, si va a trasgredir el mandamiento más sagrado y atentar en contra de la mismísima creación de Dios, al menos hágalo con elegancia y discreción. De preferencia guarde el animal print en el closet, absténgase de usar pétalos de rosa y fotos de boda como utilería y tenga la decencia de hacerlo por un motivo noble. Insisto en la importancia que tiene el móvil en todo el asunto. Si va a matar a alguien que sea para vengar la muerte de un animal inocente (para quien quiera matar a los asesinos de callejerito, les digo que está bien, Dios entenderá), proteger la integridad y/o la vida de un niño o doncella inocente... pero no para pagar las deudas de una encueratriz.
¡Un poquito de decencia por favor!
¡Un poquito de decencia por favor!
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