miércoles, 24 de agosto de 2011

Momento elegante del día

Después de una hora y media de camino, más gasolina, mucho tráfico y un poco de dolor de estómago y nauseas (los nervios que le dicen), llego a la puerta de la coordinación y cuando estoy a unos pasos de entrar, saco mi gran folder (para llegar preparada) y descubro que dejé la carta en mi casa.

Dejé mi registro y la dichosa carta en mi casa, al otro lado de la ciudad, técnicamente, en otro Estado.

Lejos, lejos, muy lejos.

Oh well... ya ni modo.

2 comentarios:

  1. pero te juro que no es karma por querer matar al sr. coordinador, no señor, es un pequeño inconveniente nada más.

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  2. No, no , espero que no sea karma, aunque ya ve usted que yo le intenté echar el mal de ojo desde que fue mi maestro en 1° semestre y en lugar de que alguien lo matara lo hicieron coordinador. Entonces ya no sé.

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