Después de una hora y media de camino, más gasolina, mucho tráfico y un poco de dolor de estómago y nauseas (los nervios que le dicen), llego a la puerta de la coordinación y cuando estoy a unos pasos de entrar, saco mi gran folder (para llegar preparada) y descubro que dejé la carta en mi casa.
Dejé mi registro y la dichosa carta en mi casa, al otro lado de la ciudad, técnicamente, en otro Estado.
Lejos, lejos, muy lejos.
Oh well... ya ni modo.
pero te juro que no es karma por querer matar al sr. coordinador, no señor, es un pequeño inconveniente nada más.
ResponderEliminarNo, no , espero que no sea karma, aunque ya ve usted que yo le intenté echar el mal de ojo desde que fue mi maestro en 1° semestre y en lugar de que alguien lo matara lo hicieron coordinador. Entonces ya no sé.
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