domingo, 20 de noviembre de 2011

Tiene una sudadera roja

Si este mundo estuviera lleno de felicidad y color, o al menos una máquina como la de Eterno resplandor... ¿me bañé hoy? Sí, creo que sí, de todas formas no tuvo caso. ¿Buen fin? Sí, cómo no, fue un gran fraude. 20% pero en cupones. Carajo, de veras las tiendas no entienden, no van a sacar la mercancía. ¿Han visto cómo están las tiendas últimamente? Están a reventar de cosas que simplemente no se venden ni se venderán. Ya ni siquiera hay espacio para acomodar nada.
Tenía que comprar pantalones pero la falta de descuentos me ofendió y me hizo enojar. Pasé el resto de la tarde agregándole un amigo a la última señora que pintamos. Es que estaba sola, para variar, sentada en una silla colorida viendo hacia el horizonte con un gran sombrero rojo. Primero pensé "chale, está muy sola" y le puse un perrito, y luego una perra un poco más grande pero ayer decidí que seguía estando sola y aunque en la foto original de donde saqué toda la imagen había otra señora con un vestido verde y grandes tacones pensé que necesitaba una buena razón para estar escapando y le dibujé un señor, un señor con camisa hawaiiana con dibujitos de palmeras, parado en el otro extremo sin saber qué hacer, igual que ella y los perros... y también yo, que descubrí que el gesso qué usé para dibujarle encima al señor no quedó parejo y se veían las rallas del pincel debajo de la pintura. ¿Se arreglará con una lija? Espero que sí. Después habrá que dibujarle la cara al señor oootra vez, me da lástima porque costó trabajo pero eso me gano por malhechota.
Mientras, Rito duerme y duerme y duerme un poco más. Ya está viejito. Pequeño, pequeño Rito. Vivirá para siempre, igual que Goofy y también yo. Todos viviremos para siempre, jóvenes y libres de sarna y otras afecciones comunes en los animales. 

Todavía no hay nada en la tele.


Creo que a mi botella de agua le cayó aguarrás encima porque sabe raro.

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