lunes, 7 de noviembre de 2011

Vitaminas para las arrugas

Creo que ya tiene unos días, pero hoy por fin sentí que el sobrevivir las horas se fue haciendo más fácil y la mente se nos despejó. Se fue aclarando todo, no sé cómo pasó pero los últimos dos meses, o algo así, fue como ir manejando en la lluvia y llega a ese  punto en el que no se ve nada porque los coches pasan sobre los charcos y mojan todo el parabrisas. Cuando se llega a ese punto se siente una extraña certeza de que lo único que hay adelante es una gran curva que no vemos y en la que nos vamos a estrellar. Lo peor es que no se puede hacer nada más que seguir manejando despacio con la esperanza de que se calme el aguacero. 
Hace un par de semanas pensé:  "Nadie me puede ayudar, si no salgo sola de esto no sé qué voy a hacer". Lo primero fue intentar confiar un poquito y tenerme al menos algo de buena voluntad. Intentar pensar y no dejarme llevar por el peor escenario posible. Las cosas fueron mejorando, aunque de repente regresaba la angustia y hasta el momento los recuerdos se asoman de repente como amenazas horribles pero he estado intentando regresarlos a su cajón con todas mis fuerzas.
Hace ratito, más o menos en la mañana, todo se sentía mucho mejor. Dormí hasta las nueve ¿lo puede usted creer? Dormí y soñé y me quedé en la cama viendo un poco de tele sin dolor ni malestar alguno. Todo volvió a la normalidad, creo. De pronto, me sentía bien, todo parecía posible, no tan malo. 
Creo que fue ayer que en  un pequeño acceso de tranquilidad en el que los recuerdos exagerados se fueron pensé "no soy tan mala", digo, dentro del promedio y la vida de las personas, las cosas no pueden ser tan graves como las veía. Hace un par de semanas me hubiera encantado denunciarme como hereje para que me ejecutaran. ¿Qué me pasó? 
Digo, no he sido una persona excepcional, ni madura, ni responsable pero supongo que no es tan radical como se veía hace unas semanas en las que de veras no me atrevía a suponer ningún prospecto de felicidad o bienestar porque no me lo merecía. Qué feo se siente. De verdad, no me había sentido así, tan desesperada, en años. ¿Qué putas pasó? Bueno, todavía no salimos del todo, no cantemos victoria, pero hoy disfruté mucho mi comida y volví a sentir una extraña emoción ante el universo de posibilidades que encierra el simple proceso de salir a la calle y ver gente desconocida pasar en el metro,comer mamey, ir al cine con el club de fans de los vampiros brillantes a los que me uní hoy en la mañana (no es un club de a de veras, nomás es Miss Crawford que organiza irrupciones masivas en la premier), cocinar un poco de pasta con brócoli y en general pensar en todo el color y canciones bonitas que puede tener el mundo. Pensé que quería vivir. 
Sí, es difícil, messy, poco agraciado, pero al final hay que vivirlo y sea como sea lo vamos logrando. No sale bonito y definitivamente no sale bien, pero todo se olvida y todo se arregla, uno hace lo que puede, siempre con la mejor intención y aunque la mayor parte del tiempo las cosas salen mal, no significa que se haya acabado toda posibilidad de alegría. 
A lo mejor, si tengo mucha suerte y Dios me ayuda, no pasará nada malo, no tendré nada que temer y podré seguir con la segunda mitad de mi vida. A lo mejor. Vamos a ver qué pasa.

2 comentarios:

  1. Siempre hay tiempo para todo, una parte del camino ya está. La constancia la constancia la constancia... recuerde.

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  2. Sabe de qué me acordé? "Caminante no hay camino, se hace camino al andar" Je, pues sí, lo bueno es que ya vamos como a la mitad. Lo que deberíamos hacer es conseguir una guitarra para musicalizar el asunto aunque nunca he entendido nada de música, lo que podría ser un problema.

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