Los encuentros fortuitos son una cosa muy chistosa. Me encontré a las amigas de Miss Crawford en el super. La mejor parte es que seguí escogiendo mis verduras alegremente y procuré no voltear para no verlas de frente. Es que no me gusta pasar por todo eso de la mini-socailización cortés. "Ah, miren, son ustedes señoras que conocí brevemente hace como un año".
Yo estaba muy contenta leyendo para qué sirve cada cosa en las pequeñas explicaciones y sugerencias que ponen encima de la col morada y demás cosas parecidas cuando las vi de reojo. La verdad es que me llamó la atención la presencia de personas en spandex y tacones. ¿Quién va en tacones al super? Supongo que pasaron por atrás porque se perdieron detrás de las jícamas y las sandías.
A lo mejor fue una falta de cortesía pero detener a las personas para hacer aquello de saludar no es lo mío. La verdad hubiera preferido que se incendiara la mesita del fondue otra vez.
Como nota interesante sobre estas personas, cabe recordar que una tiene una hija como de siete años y la otra es la del romance amargo con un francés que parece muy poco dedicado. ¿Qué hay con la obsesión por los extranjeros? Ya sé que es trofeo pero es una cosa de lo más peligrosa. A una amiga de mi papá le fue remal con un alemán con el que se casó, tuvo un hijo, y luego no hallaba cómo regresar al país porque el ojete la trataba bien mal y encima se quería quedar con el chamaco. Ya sin contar con las historias de terror que cuentan las hijas de las amigas de mi mamá. Una se casó con un italiano y luego el cuate le salió con que tenía cancer, se iba a morir, y prefería divorciarse y regresarla al país para que no sufriera. Hasta la fecha el señor sigue vivo, se casó otra vez y es muy feliz. Triste, pero al menos no la golpeaban como a otra pobre que se le tuvo que escapar al novio (porque la tenía encerrada con llave) y llegar de milagro a la embajada para que la regresaran. ¿No lo ven? ¡Es arriesgarse a protagonizar "No sin mi hija"!
(*Amable excepción que se me había olvidado y que no puedo dejar pasar porque el señor esposo de mi tía no sólo es el único de los tíos que he tenido que no es absolutamente insoportable, a lo mejor porque no habla español, sino también es el único personaje de esa familia que encontró a Vincent Garfiel, mi difunto hamster, encantador, dedicando tiempo de calidad a jugar con él en lugar de horrorizarse por "ese ratón asqueroso" como todo el mundo y por tal razón le debo mi agradecimiento. Que hace poquito salió una foto de él y me quedé asombrada... engordó 500 kilos! Pobre, eso le pasa a la gente que deja de fumar, aparentemente.)
(*Amable excepción que se me había olvidado y que no puedo dejar pasar porque el señor esposo de mi tía no sólo es el único de los tíos que he tenido que no es absolutamente insoportable, a lo mejor porque no habla español, sino también es el único personaje de esa familia que encontró a Vincent Garfiel, mi difunto hamster, encantador, dedicando tiempo de calidad a jugar con él en lugar de horrorizarse por "ese ratón asqueroso" como todo el mundo y por tal razón le debo mi agradecimiento. Que hace poquito salió una foto de él y me quedé asombrada... engordó 500 kilos! Pobre, eso le pasa a la gente que deja de fumar, aparentemente.)
Miss Crawford ya no me contó bien cómo terminó el asunto pero considerando que no las vi en el baby shower me aviento a especular ( tal como lo hace una persona horrible que disfruta enormemente de los chismes de gente que apenas conoce) que hubo algún tipo de episodio desagradable a causa del francés.
Atención: Estamos a puntos de meternos en la vida de los demás, si sus principios se lo impiden le ruego que se salte el montón de maledicencia que viene a continuación. Gracias.
Ahora sí. Esta joven señora parece que empezó el asunto con un francés de intercambio que conoció hace un tiempo. Él se fue, pero la cosa siguió, y de acuerdo con los informes de Miss Crawford esta joven se puso particularmente ansiosa cuando el marido extranjero de Miss Crawford todavía no era tal pero viajó cinco veces para visitarla en relativamente pocos meses mientras que el francés no vino a verla ni una sola vez. Miss Crawford dice que las cosas se supieron ligeramente amargas cuando descubrió que su amiga efectivamente pensaba en matrimonio, hijos y vida feliz para siempre con el susodicho y que estaba muy molesta porque contaba con poder quedarse en su casa en Londrés para tener acceso más sencillo a su peoresnada hasta que su embarazo y regreso lo echó a perder. "Te juro que me hablaba diario cuando estaba allá, pero en cuanto regresé si no la busco ni me habla", fue otro dato interesante en la conversación. Miss Crawford cree que también se enojó porque se casó antes que ella y que no tomó a bien el comentario que le hizo cuando le platicó alegremente que el franchute la vendría a ver en semana santa. Le dijo algo así como "¿entonces eres su novia de vacaciones?", directito y sin anestesia.
Yo no sé qué habrá pasado, pero lo cierto es que no fueron al baby shower.
¿Se casará con el francés? ¿recuperarán el valioso regalo de la amistad después de tanto encontronazo? ¿conseguirá financiar el viaje a Francia para forzarlo a quererla aunque el anuncio de sus planes no le cayó nada en gracia al involucrado? ¿a mí me importa? ¡No! ¡No me importa!
Claro, si vuelvo a verlas me portaré como gente civilizada pero no creo que sea necesario. Tan agradable que es vivir como ermitaño, en especial ahora que limpié y volví a organizar compulsiva y locamente mi pequeña morada. En cualquier momento empezaré a usar una gran túnica de manta.
O tal vez me pondré a hilar camisas para mis hermanitos convertidos en cisne, como la señora del cuento. Bueno, si tuviera hermanitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario