Hoy tenemos nervios y una fea combinación de noches malas y muchas pesadillas. Creo que no les conté, pero gracias a mis múltiples talentos como ladrón de fármacos conseguí tafil para un par de noches que yo supuse serían de glorioso sueño... pero nada. No sólo no me sirvió para caer tumbada como yo quería, lo único que conseguí fue soñar y acordarme de lo que soñé, que fue horrendo. Vamos a ponerlo de esta forma, uno involucraba perros colgados de las paredes, todavía vivos, y una policía mal encarada que me atacaba. Todo en la versión apocalíptica del pueblito que está abajo de mi casa.
El asunto de Dolores sigue igual, ya ni siquiera le hablé al señor veterinario, asumo que sigue sin operarla y que la pobre sigue en una jaula. Carajo... ¿qué le pasa a este hombre? Y yo espero, qué feo es esperar. Ya, ni modo... mañana no regresaré a mi casa del archivo, en lugar de eso me iré a comer a la famosa cantina, si es que está abierta, y esperaré hasta que vea a la señora cocinera. Sólo la quiero ver y preguntar ¿de veras la quieres, de veras la vas a cuidar? Si es que me atrevo, ya ven que con eso de la iniciativa social nunca se sabe.
Mañana, quién sabe qué pase mañana, de todos modos será un día extraño. La parte angustiosa es que veré a la Sra. Boss pero no he revisado ese capítulo al que le he quitado metido, cortado, llorado y reacomodado todo, como si fuera pavo o liposucción.
¿Entonces Jimena, qué has hecho? Ah, claro, ir a la biblioteca, y supongo que lo que encontré no le servirá de gran cosa a la señora pero no tuve tiempo de buscar más. ¡No hubo tiempo! La verdad es que es muy triste pasar por la biblioteca y la facultad, hay puros chamacos extraños, todos vestidos exactamente igual y muchas escuinclas con cara de pedagogas, es como si toda la facultad se hubiera convertido en el remanso del clan. Digo, no tengo nada contra ellos como personas, pero como grupo, me causan un poco de ansiedad. En la enorme fila que hice para sacar las copias todos se veían exactamente iguales, con poca consideración por el tiempo de los demás, demasiado cuidado personal y la actitud de la mochila de cowco.
¿Qué pasó con ver gente familiar? Viejas de largas y descuidadas cabelleras con vestidos poco favorecedores o grandes faldas de gitana, como yo, y jóvenes de pelo largo con días de no haberse cepillado y playeras rotas de Jimy Hendrix... ya no queda nada. Puro fantasma, como esas páginas donde sobreponen una foto antigua a las calles tal como se ven ahora. Veo hacia abajo y la gran falda ya no está, tampoco el vestido que en mi delirio podría haber usado Jane Austen, tengo shorts. Me he convertido en una persona que usa shorts y lo peor es que no se me hace extraño.
Y no me gusta regresar, aunque ya no me gusta regresar a ninguna parte.
El archivo, por ejemplo. No quiero ver a Marina, algo murió desde su comentario malvado sobre el estéril destino que le ve a mi útero desperdiciado (nótese el timbre dramático que le pusimos) y no estoy de espíritu aguantador. Ya sé, ya sé que no me estoy reproduciendo, ya lo sé, gracias. Y me hubiera gustado que mi abuela no pusiera el dedo en la llaga como acostumbra. Eso fue ayer pero creo que las secuelas todavía nos están mordiendo el zapato. ¿No hay otra pregunta para iniciar la conversación incómoda (y difícil, porque ya no oye bien)?
Sugerencias para saludar a los nietos:
1.- ¿Cómo estás?
2.- ¿Cómo te ha ido?
3.- Parece que va a llover.
4.- ¿Cómo les fue en el parque?
5.- Qué bueno que no llovió.
Cualquiera, pero bajo ninguna circunstancia se empieza con: "¿y ya tienes novio?", seguido de "¿cuándo voy a tener biznietos?", con cara de desesperanza y frustración. Chale... no te apures abuela, no le cayó mucha sal a la herida, nomas poquito. Lo bueno es que no hay consuelo parecido al que da un perro, y jugué y jugué con Sibila, un poco en sustitución porque el asunto de Dolores me tenía (tiene) bastante mortificada y necesitaba un abrazo. No quería dármelo, ella sólo quería jugar, por lo que tuve que hacer lo más lógico: OBLIGARLA! Lo malo es que es una perra bastante grande y en su locura me dio un madrazo en la mandibula con todo y su respectivo moreton. Yo supongo que el golpe también le debió doler a ella, pero creo que la pobre vive tan pendiente de robar botellas vacías de agua para jugar que ni lo notó.
Y el tafil no sirvió de nada bueno porque entre sueño macabro y sueño todavía más macabro, me despertaba en cuanto Rito se movía y se paraba en la puerta a llorar hasta que abriera y lo acompañara a la cocina a ver qué le pasaba. A veces es agua y a veces es patio.
Ya no voy a revisar nada a estas horas, el cuerpo duele y es momento de ver luchas. Ya mañana lo haré, me levantaré muy temprano, tomaré mucho café e intentaré hacer algo con el día.
El café me salvará, lo que me recuerda; yo no sabía que ya vendían café ambulante en el periférico. En cuanto los vi creí que era la aparición de un ángel del señor, pero después dudé... si ya venía con crema y azúcar me iba a dar mucha pena decirle a la muchacha "ay, ya no gracias" porque embotellado se puede aguantar decorosamente pero no me imagino cómo estará en esas condiciones y preferiría no arriesgarme,en especial cuando yo quiero el mío (pataleta de niña chiquita que quiere su café, el café que le gusta y no ese "café feo mamá, café feo") aunque el café sea café a fin de cuentas y es mejor un poco de nauseas de crema que andar en síndrome de abstinencia. En lo que pensaba todo eso avanzó la fila y ya no lo pude pedir.
Al final, así funciona todo en la vida, qué triste.
Se hace lo que se puede.
ResponderEliminarUno es victima de la moda durante y después de que pasa.
No puedo decirle algo conforme al sueño y las pesadillas, suelo dormir como piedra y cuando ocurren las pesadillas es tanto el sueño que vuelvo a como estaba. El sentirse cansado ayuda a eso, creo.
Ánimo con Dolores!
Gracias joven, esperemos que todo salga bien y no pase nada horrible.
ResponderEliminarAh, y sobre el sueño tengo que advertirle que me dio envidia y eso es pecado: CAUSAR ENVIDIA ES PECADO!!! (ahí nomás pa' que lleve usted sus cuentas con Dios)